Las catacumbas Gastly
---Esta historia no tiene nada que ver con mi personaje principal de mi rol, es una historia aparte que no creo que tenga mucha relevancia en la historia de nadie, pero tiene que ver con lo poco que he leído sobre las catacumbas de la división Gastly.---
El año escolar estaba a punto de acabarse y la academia estaba a punto de abrir sus puertas para dejar partir a sus hogares a los distintos estudiantes que se estuvieron formando en las aulas y los distintos exteriores, solo quedaban unos días antes de que esto pasara, y los estudiantes de la división Gastly que cursaban su último año en la academia tenían el modo perfecto de despedirse de los demás estudiantes que volverían el año siguiente o de los amigos que tardarían demasiado en ver por la lejanía entre sus regiones.
Los Gastly veteranos en una de las últimas noches en la academia abrieron la puerta de sus dormitorios a todo aquel estudiante de la academia que se atreviera a ir para escuchar la historia de las catacumbas que estaban bajo los dormitorios de los mismísimos Gastly. Solo existía una condición para esto, y era que ningún profesor se diera cuenta de esa velada que estaban planeando.
La noche ya había caído y los diversos Gastly ya estaban sentados en sus camas para esperar a que otros estudiantes llegaran, no tardaron mucho en poco más que treinta minutos los dormitorios ya estaban repletos de otros estudiantes de las divisiones Abra y Slowpoke que ya se habían puesto cómodos en el piso de los dormitorios, acompañados de algunos Pokemon que hubieran conocido aquel año.
En cuanto pasaron unos minutos sin que nadie tocara la puerta de los dormitorios el mayor veterano de los Gastly se puso de pie, era un chico pálido con cabello que le tapaba un ojo y un abrigo que le recorría desde los hombros hasta los pies, totalmente negro, en sus hombros tenia Litwick, el único Pokemon de su equipo al que después de tenerlo por todo un año nadie aprecio como evolucionaba.
-Buenas noches, a todo aquel que se atrevió a venir a esta reunión.-
Dijo el chico tomando la palabra, todos lo miraban prestando atención a cada una de sus palabras.
–Hoy nosotros los Gastly hemos decidido contarles la historia de las catacumbas que están bajo nosotros en este momento, se las queremos contar por medio de una historia, una historia que les enseñara porque nunca en sus próximos años en la academia se deben de acercar a esas catacumbas.-
Estas palabras causaron algo de revuelo entre los estudiantes de las demás divisiones, pero obviamente no a los Gastly.
Una vez el silencio volvió a reinar en los dormitorios el chico volvió a tomar la palabra:
-Esta es la historia de Michael, un pequeño primiparo Gastly que se dejó llevar por la curiosidad y ahora está confinado a vagar por los laberintos que son las catacumbas. Michael comenzó su año escolar como todos los aquí presentes, asistió a sus clases, salió a sus excursiones, hizo sus lazos de amistad tanto con personas como Pokemon, pero su vida cambio en cuanto en una salida al bosque se encontró con lo que aparentemente era un diario, el diario estaba corroído por la lluvia y el fango del bosque, algunas páginas eran ilegibles y otras eran totalmente claras, como si se hubieran acabado de escribir, el diario no tenía autor solo tenía el viejo emblema de los Gastly en la gruesa portada , el diario relataba como un muy antiguo estudiante de nuestra división descubrió que bajos los pisos de esta academia hay una línea de túneles laberinticos en los cuales se pierden los estudiantes que tienen la valentía de tan solo acercarse a una de las dos entradas que relataba en el diario, se dice que si un estudiante logra superar los distintos laberintos podrá encontrarse con distintos objetos que perdieron las anteriores personas que se atrevieron a entrar al laberinto, muchos dicen que una vez adentro se perdió un poderoso objeto que puede hacer que los Pokemon adquieran una forma distinta más allá de la evolución, la mega-evolución, si amigos, en esas mismas catacumbas se encuentra uno de los raros Mega-aros.-
Esta última palabra despertó la curiosidad de varios haciendo que todos se animaran a bajar a las catacumbas.
–Pero…el diario también relataba los distintos peligros del mismo laberinto, peligros que van desde el simple hecho de ser atormentado por los fantasmas que deambulan por los pasillos, hasta morir de hambre por el tiempo que tan largo que se pasa en dichos pasillos.-
Estas fueron las palabras que hicieron que los estudiantes perdieran las ganas de bajar a esos pasillos.
-Hoy…en estos dormitorios les compartiré a todos ustedes las dos entradas conocidas a estos pasillos malditos- Dijo sacando de un viejo baúl las viejas paginas andrajosas de lo que antes era el diario –La primera se encuentra en esta misma habitación…bajando por unas escaleras detrás de un muro falso adentro de la chimenea…y la segunda es una entrada que ni el mismo autor pudo descubrir el punto exacto de donde se encontraba, en la biblioteca, sabia de su existencia únicamente porque al bajar por la chimenea había otras escaleras que solo podían pertenecer a otra entrada…ahora…ustedes se deben de preguntar cómo es que hoy tenemos su diario…esto se relata en las ultimas paginas legibles…se dice que el autor escapo en cuanto puedo al escuchar la voz de un ser grotesco que se acercaba apoyado en sus manos y arrastrando sus pies hacia el…se dice que el ser sigue escondido en los pasillos y que atrapa a todo el que se atreve a cruzar la puerta hacia los pasillos.-
Todos los estudiantes estaban callados, muchos se habían ido por temor y otros por no creer lo que se decía en los dormitorios.
-Todos…sabemos que esto es falso…y lo probare…bajando con algunos de ustedes el último día de la academia…todo aquel que se anime…lo veo aquí en la última noche…-
Con estas palabras todos los estudiantes que no fueran de la división salieron del dormitorio.
El ultimo día llego, y con esto la última noche, todos los estudiantes estaban en la celebración de despedida a los estudiantes y solo había 5 personas en los dormitorios Gastly, entre ellos el que los había convocado, todos se dispusieron a bajar por la chimenea y en cuento todos cruzaron la puerta hacia los pasillos el veterano cerró la puerta con una sonrisa diciendo.
–Amo…aquí tengo otras cuatro ofrendas para usted.-
De los oscuros pasillos comenzó a salir un ser oscuro con una sonrisa roja que se arrastraba hacia los otros cuatro chicos que ya estaban paralizados por el miedo.
-Bien hecho…Michael…sigue así…sigue alimentándome…sigue alimentando a la maldición…-
---Como ya dije esto no influye para nada en la historia de la academia, solo es una historia que se me ocurrió. Estoy abierto a críticas, no suelo escribir historias, solo poemas, así que puede que haya uno que otro error.---
El año escolar estaba a punto de acabarse y la academia estaba a punto de abrir sus puertas para dejar partir a sus hogares a los distintos estudiantes que se estuvieron formando en las aulas y los distintos exteriores, solo quedaban unos días antes de que esto pasara, y los estudiantes de la división Gastly que cursaban su último año en la academia tenían el modo perfecto de despedirse de los demás estudiantes que volverían el año siguiente o de los amigos que tardarían demasiado en ver por la lejanía entre sus regiones.
Los Gastly veteranos en una de las últimas noches en la academia abrieron la puerta de sus dormitorios a todo aquel estudiante de la academia que se atreviera a ir para escuchar la historia de las catacumbas que estaban bajo los dormitorios de los mismísimos Gastly. Solo existía una condición para esto, y era que ningún profesor se diera cuenta de esa velada que estaban planeando.
La noche ya había caído y los diversos Gastly ya estaban sentados en sus camas para esperar a que otros estudiantes llegaran, no tardaron mucho en poco más que treinta minutos los dormitorios ya estaban repletos de otros estudiantes de las divisiones Abra y Slowpoke que ya se habían puesto cómodos en el piso de los dormitorios, acompañados de algunos Pokemon que hubieran conocido aquel año.
En cuanto pasaron unos minutos sin que nadie tocara la puerta de los dormitorios el mayor veterano de los Gastly se puso de pie, era un chico pálido con cabello que le tapaba un ojo y un abrigo que le recorría desde los hombros hasta los pies, totalmente negro, en sus hombros tenia Litwick, el único Pokemon de su equipo al que después de tenerlo por todo un año nadie aprecio como evolucionaba.
-Buenas noches, a todo aquel que se atrevió a venir a esta reunión.-
Dijo el chico tomando la palabra, todos lo miraban prestando atención a cada una de sus palabras.
–Hoy nosotros los Gastly hemos decidido contarles la historia de las catacumbas que están bajo nosotros en este momento, se las queremos contar por medio de una historia, una historia que les enseñara porque nunca en sus próximos años en la academia se deben de acercar a esas catacumbas.-
Estas palabras causaron algo de revuelo entre los estudiantes de las demás divisiones, pero obviamente no a los Gastly.
Una vez el silencio volvió a reinar en los dormitorios el chico volvió a tomar la palabra:
-Esta es la historia de Michael, un pequeño primiparo Gastly que se dejó llevar por la curiosidad y ahora está confinado a vagar por los laberintos que son las catacumbas. Michael comenzó su año escolar como todos los aquí presentes, asistió a sus clases, salió a sus excursiones, hizo sus lazos de amistad tanto con personas como Pokemon, pero su vida cambio en cuanto en una salida al bosque se encontró con lo que aparentemente era un diario, el diario estaba corroído por la lluvia y el fango del bosque, algunas páginas eran ilegibles y otras eran totalmente claras, como si se hubieran acabado de escribir, el diario no tenía autor solo tenía el viejo emblema de los Gastly en la gruesa portada , el diario relataba como un muy antiguo estudiante de nuestra división descubrió que bajos los pisos de esta academia hay una línea de túneles laberinticos en los cuales se pierden los estudiantes que tienen la valentía de tan solo acercarse a una de las dos entradas que relataba en el diario, se dice que si un estudiante logra superar los distintos laberintos podrá encontrarse con distintos objetos que perdieron las anteriores personas que se atrevieron a entrar al laberinto, muchos dicen que una vez adentro se perdió un poderoso objeto que puede hacer que los Pokemon adquieran una forma distinta más allá de la evolución, la mega-evolución, si amigos, en esas mismas catacumbas se encuentra uno de los raros Mega-aros.-
Esta última palabra despertó la curiosidad de varios haciendo que todos se animaran a bajar a las catacumbas.
–Pero…el diario también relataba los distintos peligros del mismo laberinto, peligros que van desde el simple hecho de ser atormentado por los fantasmas que deambulan por los pasillos, hasta morir de hambre por el tiempo que tan largo que se pasa en dichos pasillos.-
Estas fueron las palabras que hicieron que los estudiantes perdieran las ganas de bajar a esos pasillos.
-Hoy…en estos dormitorios les compartiré a todos ustedes las dos entradas conocidas a estos pasillos malditos- Dijo sacando de un viejo baúl las viejas paginas andrajosas de lo que antes era el diario –La primera se encuentra en esta misma habitación…bajando por unas escaleras detrás de un muro falso adentro de la chimenea…y la segunda es una entrada que ni el mismo autor pudo descubrir el punto exacto de donde se encontraba, en la biblioteca, sabia de su existencia únicamente porque al bajar por la chimenea había otras escaleras que solo podían pertenecer a otra entrada…ahora…ustedes se deben de preguntar cómo es que hoy tenemos su diario…esto se relata en las ultimas paginas legibles…se dice que el autor escapo en cuanto puedo al escuchar la voz de un ser grotesco que se acercaba apoyado en sus manos y arrastrando sus pies hacia el…se dice que el ser sigue escondido en los pasillos y que atrapa a todo el que se atreve a cruzar la puerta hacia los pasillos.-
Todos los estudiantes estaban callados, muchos se habían ido por temor y otros por no creer lo que se decía en los dormitorios.
-Todos…sabemos que esto es falso…y lo probare…bajando con algunos de ustedes el último día de la academia…todo aquel que se anime…lo veo aquí en la última noche…-
Con estas palabras todos los estudiantes que no fueran de la división salieron del dormitorio.
El ultimo día llego, y con esto la última noche, todos los estudiantes estaban en la celebración de despedida a los estudiantes y solo había 5 personas en los dormitorios Gastly, entre ellos el que los había convocado, todos se dispusieron a bajar por la chimenea y en cuento todos cruzaron la puerta hacia los pasillos el veterano cerró la puerta con una sonrisa diciendo.
–Amo…aquí tengo otras cuatro ofrendas para usted.-
De los oscuros pasillos comenzó a salir un ser oscuro con una sonrisa roja que se arrastraba hacia los otros cuatro chicos que ya estaban paralizados por el miedo.
-Bien hecho…Michael…sigue así…sigue alimentándome…sigue alimentando a la maldición…-
---Como ya dije esto no influye para nada en la historia de la academia, solo es una historia que se me ocurrió. Estoy abierto a críticas, no suelo escribir historias, solo poemas, así que puede que haya uno que otro error.---


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