El deseo que nadie imaginó.
Esta es una historia que escribí hace un par de años y me lo encontré hace poco. Quería compartirselos porque, bueno, criticas en realidad, me gustaría saber que piensan sobre esta historia ^^. Gracias.
El deseo que nadie imaginó.
Me despertó enojada como siempre, diciendo que arruiné su vida apenas nací, mi madre no siempre fue así, antes de que falleciera mi hermano menor ella solía sonreír y divertirse, ahora me obliga a ordenar la casa antes de irme a clases.
Hoy es mi cumpleaños, parece que lo olvidó, al igual que olvidó que en mi cumpleaños pasado me dio ese celular que acaba de lanzar por la ventana, ella solía quererme.
Me pongo de pie, escucho sus palabras de todas las mañanas: basura, tonta, maricona, toda cantidad de insultos dirigidos hacia mi, solo falta que me golpee para que empeoren las cosas, me encierro en el baño para que no me vea llorar, me desvisto y entro a la ducha, estoy obligada a bañarme con agua fría, salgo, me pongo mi uniforme roto, sucio y mal oliente, que hace que me traten como una cualquiera.
Voy a la cocina, tomo un pan, lo meto al microondas para que no esté tan duro, le unto manjar y me lo como para sobrevivir otro día, pero... ¿de verdad eso es lo que quiero?
Mamá se marcha sin decirme felices quince, sin dirigirme la mirada, sin saber que aún existo, sin saber que anoche volví a tomar el corta cartón y hacerme mierda estos brazos. Tomé mis cosas y enseguida salí a tomar el autobús , la que por poco se me pasa, me subí, ya dentro busqué un lugar para sentarme, no habían muchos asientos, así que me senté en el primero que vi, había alguien junto a mi, pero tenía el rostro tapado, me puse mis audífonos y me relajé, escuchando música con el reproductor que me regaló el hombre que algún día pude llamar "padre".
El hombre que recoge el dinero se estaba acercando, rebusqué mi billetera en mi mochila, pero no encontré nada, me puse muy nerviosa, buscaba en cada bolsa, pero no había nada. Cuando se detuvo junto a mí y estiró su brazo mi corazón se paralizó, estaba a punto de decir que no tenía dinero, pero antes de decir una palabra la persona sentada junto a mí interrumpió diciendo "dos para San Vicente", era una voz femenina, mire al individuo y resultó ser Camila, mi compañera de curso. Le agradecí de todo corazón, pero no hacia nada más que reírse, tomó su mochila y sacó una caja, la cual me entregó. Leí el costado y decía "Feliz Cumpleaños :3", la abrí y saqué su contenido, lloré y Camila me abrazó para tranquilizarme, me sentía muy feliz.
Nos fuimos hablando todo el resto del camino, incluso hasta bajar y llegar a la escuela. Al llegar y entrar a la sala de clases caminé hacia mi asiento, pero un grupo me detuvo, mi compañero Nicolas cerró la puerta y Camila se unió a la agrupación y comenzó a observarme, todo el curso me rodeó, estaba asustada, hasta que de la multitud aparece Paola con una pastel y una vela, en el momento en que la encendieron comenzaron a cantar, me tape la boca de vergüenza y no paraba de reír, estaba contenta, cuando pararon de cantar comenzaron a gritar que pidiera mi deseo, mire a mis compañeros y borrando la sonrisa de mi rostro soplé la vela, comenzando a llorar, todos me aplaudieron, pensando que lloraba de felicidad, pero no era así.
Pasó la mañana, no había clases en la tarde, Camila me dio el dinero suficiente para volver a casa, lo acepté y enseguida regrese. Al llegar dejé mi mochila sobre la mesa del living y comencé a buscar mi billetera, no había rastro de ella, o eso pensé hasta que entré en la habitación de mi mamá, habían botellas de licor por todos lados y junto a la cama había un mueble, con mi billetera totalmente vacía, otra ve comencé a llorar y arroje una botella contra la pared la cual se rompió. Caminé hacia mi mochila rabiosa y triste, tomé un lápiz y papel en el cual escribí una nota, cogí el regalo que Camila me dio y me dirigí al baño, me miré al espejo y saqué el hermoso espejo que Camila me dio, tenía forma de estrella fugaz, no paraba de llorar y pensar en todo, comencé a cortarme los brazos más fuerte de lo usual, lo suficiente que cortó mis venas, caí al piso apunto de cerrar mis ojos eternamente y recordé la nota que dejé en la mesa diciendo: "por fin logré mi mayor deseo"
FIN
El deseo que nadie imaginó.
Me despertó enojada como siempre, diciendo que arruiné su vida apenas nací, mi madre no siempre fue así, antes de que falleciera mi hermano menor ella solía sonreír y divertirse, ahora me obliga a ordenar la casa antes de irme a clases.
Hoy es mi cumpleaños, parece que lo olvidó, al igual que olvidó que en mi cumpleaños pasado me dio ese celular que acaba de lanzar por la ventana, ella solía quererme.
Me pongo de pie, escucho sus palabras de todas las mañanas: basura, tonta, maricona, toda cantidad de insultos dirigidos hacia mi, solo falta que me golpee para que empeoren las cosas, me encierro en el baño para que no me vea llorar, me desvisto y entro a la ducha, estoy obligada a bañarme con agua fría, salgo, me pongo mi uniforme roto, sucio y mal oliente, que hace que me traten como una cualquiera.
Voy a la cocina, tomo un pan, lo meto al microondas para que no esté tan duro, le unto manjar y me lo como para sobrevivir otro día, pero... ¿de verdad eso es lo que quiero?
Mamá se marcha sin decirme felices quince, sin dirigirme la mirada, sin saber que aún existo, sin saber que anoche volví a tomar el corta cartón y hacerme mierda estos brazos. Tomé mis cosas y enseguida salí a tomar el autobús , la que por poco se me pasa, me subí, ya dentro busqué un lugar para sentarme, no habían muchos asientos, así que me senté en el primero que vi, había alguien junto a mi, pero tenía el rostro tapado, me puse mis audífonos y me relajé, escuchando música con el reproductor que me regaló el hombre que algún día pude llamar "padre".
El hombre que recoge el dinero se estaba acercando, rebusqué mi billetera en mi mochila, pero no encontré nada, me puse muy nerviosa, buscaba en cada bolsa, pero no había nada. Cuando se detuvo junto a mí y estiró su brazo mi corazón se paralizó, estaba a punto de decir que no tenía dinero, pero antes de decir una palabra la persona sentada junto a mí interrumpió diciendo "dos para San Vicente", era una voz femenina, mire al individuo y resultó ser Camila, mi compañera de curso. Le agradecí de todo corazón, pero no hacia nada más que reírse, tomó su mochila y sacó una caja, la cual me entregó. Leí el costado y decía "Feliz Cumpleaños :3", la abrí y saqué su contenido, lloré y Camila me abrazó para tranquilizarme, me sentía muy feliz.
Nos fuimos hablando todo el resto del camino, incluso hasta bajar y llegar a la escuela. Al llegar y entrar a la sala de clases caminé hacia mi asiento, pero un grupo me detuvo, mi compañero Nicolas cerró la puerta y Camila se unió a la agrupación y comenzó a observarme, todo el curso me rodeó, estaba asustada, hasta que de la multitud aparece Paola con una pastel y una vela, en el momento en que la encendieron comenzaron a cantar, me tape la boca de vergüenza y no paraba de reír, estaba contenta, cuando pararon de cantar comenzaron a gritar que pidiera mi deseo, mire a mis compañeros y borrando la sonrisa de mi rostro soplé la vela, comenzando a llorar, todos me aplaudieron, pensando que lloraba de felicidad, pero no era así.
Pasó la mañana, no había clases en la tarde, Camila me dio el dinero suficiente para volver a casa, lo acepté y enseguida regrese. Al llegar dejé mi mochila sobre la mesa del living y comencé a buscar mi billetera, no había rastro de ella, o eso pensé hasta que entré en la habitación de mi mamá, habían botellas de licor por todos lados y junto a la cama había un mueble, con mi billetera totalmente vacía, otra ve comencé a llorar y arroje una botella contra la pared la cual se rompió. Caminé hacia mi mochila rabiosa y triste, tomé un lápiz y papel en el cual escribí una nota, cogí el regalo que Camila me dio y me dirigí al baño, me miré al espejo y saqué el hermoso espejo que Camila me dio, tenía forma de estrella fugaz, no paraba de llorar y pensar en todo, comencé a cortarme los brazos más fuerte de lo usual, lo suficiente que cortó mis venas, caí al piso apunto de cerrar mis ojos eternamente y recordé la nota que dejé en la mesa diciendo: "por fin logré mi mayor deseo"
FIN








