¡Aquí vamos! @NaxTiger Human, it was nice to meet you ewé
— ¿Qwhé?... ¿Waa? ¿Qué susu... sucede? — Mi mano en la cabeza, dentro parecía desatarse la tercera guerra mundial. Ni cuenta me di que nos desplazamos por décima vez, ¿o era la cuarta? Me veía incapaz de concebir el buen pensamiento, el líquido todo lo movía.
De algo estoy segura: Menma trataba de ser benévolo, en vano, pues el bullicio a nuestro alrededor resultaba delatador. No tenía que estar tan sobria para entender de qué iba todo esto, era demasiado obvio que nuestros últimos segundos se contaban solos. Gente gritando, poniéndose la piel de héroes, delirando como nunca... ¡Genial! El viejo del director dejó que un par de pokémon lunáticos tomaran las riendas del evento. ¿Por qué no estaba sorprendida? ¡Por un Darkrai, tenía que sorprenderme! O fingirlo, cuanto menos.
Todo cobró sentido cuando vislumbré a Gardevoir y Gallade. ¿Cómo unos pokémon tan preciosos podían parecer consumidos por el mismísimo demonio? A sus pies, el líquido carmesí se expandía; preferí no desplazar la vista a aquel rastro de sangre por mi propio bien.
— ¡M-me estás tomando el pelo! — Más despierta que nunca, apunté a la pareja anfitriona, bastante disgustada a decir verdad. — ¡Q-que me vengan a decir que no quiero a mis pokémon...! ¡ES QUE YO LOS MATO! — Tomé aire, me sujeté el corazón con una mano, metafóricamente hablando. Aunque jadeaba, podía expresarme. — ¡Esa NO es la razón por la que vine todo el camino hasta aquí...! Las escuelas son aburridas, pero esta Academia... ¡esta Academia es lo mejor! Aprendo más de los pokémon, conozco personas, ¡y todos felices!... Yo nunca jamás obligaría a un compañero a tomar un sendero a mi lado, ese no es mi estilo.
Mucho ruido y pocas nueces. Me volteé hasta mi compañero, claro, de suponer que aún seguiría en una pieza. Lo estaría, ¿no? De morir, tan sólo habría adelantado mi muerte unos minutos antes de lo planeado, ergo no cargaba ningún arrepentimiento sobre mis hombros. Al intentar concentrarme, era como luchar contra caerse del sueño, literalmente. Mi cuerpo luchaba internamente por deshacerse del malestar, pero era inútil. Contar de distraerme por un instante, dirigí la mirada a unos pequeños pokémon que aparecieron frente a mí; me parecieron cautivadores.
— ¡Chicos! Menuda monada. Es un gusto conocerlos. — Me agaché para acariciarles la cabeza a cada uno. El pokémon insecto era como la seda, demasiado suave; hacía un enorme contraste con el pingüino, quien era el afortunado dueño de una piel lisa y fresca. — Espero y tengan el agrado de conocer a mis otros compañeros. — Observé a la tierna Zorua que cargaba en mis brazos, de un brinco estuvo con las otras criaturas y compartieron una sonrisa.
Inflé el resto de mis pokeball y fue un desfile de rayos rojos tomando forma. Un Torchic, un Eevee y una Roselia estuvieron conmigo todo el tiempo; los demás, en cambio, estarían seguros y bien regocijados en la habitación Slowpoke. Ya que ellos eran tan o más amigables que yo, no tardaron ni dos minutos en volverse amigos.
Me puse de pie, la situación lo ameritaba. Tomé a mi acompañante de ambas manos.
— Quiero que tengas conocimiento de esto: Si muero ahora, tú iras al cielo y yo arderé en el infierno. — Tiré lejos mi mascara y rebelé mi rostro, mal marcado debido al disgusto mezclado con pena, pero un amor tal por la vida que superaba a la muerte misma. — Disfrutemos nuestros últimos minutos con vida, ya que bien dicen que la muerte ha de separar a los unidos.
La preciosa música que embriago mis sentidos no conocía fin. Era sublime, me daba esa sensación de profunda tristeza, pero encendía esa chispa de felicidad en algún rincón de mi alocado corazón. Bailar no fue difícil pese a mi estado, el dolor amenguaba junto con los efectos de la bebida. En cierta forma, fue como volver al primer tema de la fiesta, esos delicados movimientos daban fe de ello.
Ya que Honey, la Roselia, giraba al bailar, algunos pétalos envolvieron nuestro entorno. Sólo entonces me invadió el dolor al imaginar que su vida podría extinguirse… ¡y no sólo la de ella! Los otros también, eran tan inocentes en su andar, tan torpes, tan poco delicados; pero gozaban con un semblante alegre, ignorantes del futuro que se les venía encima. ¡Oh, Arceus, pero qué cruel eres! ¿Por qué ellos? ¿Con qué razón? ¿Venganza? ¿Desdicha? ¿Odio…? No podía aceptarlo. Frené de golpe, deteniendo en el acto a un aturdido Menma, nuestros rostros estuvieron tan cerca que casi chocamos. El alcohol fue el responsable de borrar el bochorno y acortar la distancia por unos segundos, por medio de un suave beso en la parte derecha de esa mascara que lo fastidiaba todo. Transcurridos los segundos, no hablamos, yo no lo hice, pero Sylveon rompió ese silencio.
— O-oye, Karla, e-el tema es... e-es que... — Le puse mi dedo índice sobre sus labios. Es de mala educación hablar sin dejar terminar, ¿a que sí? Además... no quería que nadie me aclarase que debía estar más roja que un tomate o someterme a una humillación pública. El drama debía continuar, por más que tanto brazos como piernas me temblaran como gelatina.
Me volteé en dirección a los pokémon psíquicos-fantasma, una vez más. Podrían llamarme una suicida y yo no mostraría ninguna negación posible, aquello no sería más que la santa verdad.
— ¡Déjenlos ir! — Con una mano libre, llevé la mirada de los corruptos pokémon a los otros que se mantenían danzantes. — No tienen ninguna culpa de estar aquí. Si algo de empatía por los suyos, entonces ha llegado el momento de demostrarlo. — Respiré. Lo siguiente lo iba a necesitar en grandes cantidades. — ¡No me importa perecer aquí!... ¡Bueno! Vale, sí, acepto que tengo miedo, ¡pero ellos me importan todavía más! No dejaré que les pongan un solo dedo encima. Ni a Menma, ni a Luna, ni a nadie. Antes tendrán que pisotear mi cadáver. — Alcé una mano, lista para desafiar al destino. Sentí de nuevo el agarre en mi brazo, pero la marcha atrás no sería una opción.
Una sonrisa vale más que mil argumentos. Se la dediqué a la única persona quien tendría la dicha y osadía de invitarme al baile. Lo siguiente lo dejé dicho en una voz muy baja:
— “Gracias por todo”. — ¿Sería este realmente el fin? Estaba por averiguarlo.
De algo estoy segura: Menma trataba de ser benévolo, en vano, pues el bullicio a nuestro alrededor resultaba delatador. No tenía que estar tan sobria para entender de qué iba todo esto, era demasiado obvio que nuestros últimos segundos se contaban solos. Gente gritando, poniéndose la piel de héroes, delirando como nunca... ¡Genial! El viejo del director dejó que un par de pokémon lunáticos tomaran las riendas del evento. ¿Por qué no estaba sorprendida? ¡Por un Darkrai, tenía que sorprenderme! O fingirlo, cuanto menos.
Todo cobró sentido cuando vislumbré a Gardevoir y Gallade. ¿Cómo unos pokémon tan preciosos podían parecer consumidos por el mismísimo demonio? A sus pies, el líquido carmesí se expandía; preferí no desplazar la vista a aquel rastro de sangre por mi propio bien.
— ¡M-me estás tomando el pelo! — Más despierta que nunca, apunté a la pareja anfitriona, bastante disgustada a decir verdad. — ¡Q-que me vengan a decir que no quiero a mis pokémon...! ¡ES QUE YO LOS MATO! — Tomé aire, me sujeté el corazón con una mano, metafóricamente hablando. Aunque jadeaba, podía expresarme. — ¡Esa NO es la razón por la que vine todo el camino hasta aquí...! Las escuelas son aburridas, pero esta Academia... ¡esta Academia es lo mejor! Aprendo más de los pokémon, conozco personas, ¡y todos felices!... Yo nunca jamás obligaría a un compañero a tomar un sendero a mi lado, ese no es mi estilo.
Mucho ruido y pocas nueces. Me volteé hasta mi compañero, claro, de suponer que aún seguiría en una pieza. Lo estaría, ¿no? De morir, tan sólo habría adelantado mi muerte unos minutos antes de lo planeado, ergo no cargaba ningún arrepentimiento sobre mis hombros. Al intentar concentrarme, era como luchar contra caerse del sueño, literalmente. Mi cuerpo luchaba internamente por deshacerse del malestar, pero era inútil. Contar de distraerme por un instante, dirigí la mirada a unos pequeños pokémon que aparecieron frente a mí; me parecieron cautivadores.
— ¡Chicos! Menuda monada. Es un gusto conocerlos. — Me agaché para acariciarles la cabeza a cada uno. El pokémon insecto era como la seda, demasiado suave; hacía un enorme contraste con el pingüino, quien era el afortunado dueño de una piel lisa y fresca. — Espero y tengan el agrado de conocer a mis otros compañeros. — Observé a la tierna Zorua que cargaba en mis brazos, de un brinco estuvo con las otras criaturas y compartieron una sonrisa.
Inflé el resto de mis pokeball y fue un desfile de rayos rojos tomando forma. Un Torchic, un Eevee y una Roselia estuvieron conmigo todo el tiempo; los demás, en cambio, estarían seguros y bien regocijados en la habitación Slowpoke. Ya que ellos eran tan o más amigables que yo, no tardaron ni dos minutos en volverse amigos.
Me puse de pie, la situación lo ameritaba. Tomé a mi acompañante de ambas manos.
— Quiero que tengas conocimiento de esto: Si muero ahora, tú iras al cielo y yo arderé en el infierno. — Tiré lejos mi mascara y rebelé mi rostro, mal marcado debido al disgusto mezclado con pena, pero un amor tal por la vida que superaba a la muerte misma. — Disfrutemos nuestros últimos minutos con vida, ya que bien dicen que la muerte ha de separar a los unidos.
La preciosa música que embriago mis sentidos no conocía fin. Era sublime, me daba esa sensación de profunda tristeza, pero encendía esa chispa de felicidad en algún rincón de mi alocado corazón. Bailar no fue difícil pese a mi estado, el dolor amenguaba junto con los efectos de la bebida. En cierta forma, fue como volver al primer tema de la fiesta, esos delicados movimientos daban fe de ello.
Ya que Honey, la Roselia, giraba al bailar, algunos pétalos envolvieron nuestro entorno. Sólo entonces me invadió el dolor al imaginar que su vida podría extinguirse… ¡y no sólo la de ella! Los otros también, eran tan inocentes en su andar, tan torpes, tan poco delicados; pero gozaban con un semblante alegre, ignorantes del futuro que se les venía encima. ¡Oh, Arceus, pero qué cruel eres! ¿Por qué ellos? ¿Con qué razón? ¿Venganza? ¿Desdicha? ¿Odio…? No podía aceptarlo. Frené de golpe, deteniendo en el acto a un aturdido Menma, nuestros rostros estuvieron tan cerca que casi chocamos. El alcohol fue el responsable de borrar el bochorno y acortar la distancia por unos segundos, por medio de un suave beso en la parte derecha de esa mascara que lo fastidiaba todo. Transcurridos los segundos, no hablamos, yo no lo hice, pero Sylveon rompió ese silencio.
— O-oye, Karla, e-el tema es... e-es que... — Le puse mi dedo índice sobre sus labios. Es de mala educación hablar sin dejar terminar, ¿a que sí? Además... no quería que nadie me aclarase que debía estar más roja que un tomate o someterme a una humillación pública. El drama debía continuar, por más que tanto brazos como piernas me temblaran como gelatina.
Me volteé en dirección a los pokémon psíquicos-fantasma, una vez más. Podrían llamarme una suicida y yo no mostraría ninguna negación posible, aquello no sería más que la santa verdad.
— ¡Déjenlos ir! — Con una mano libre, llevé la mirada de los corruptos pokémon a los otros que se mantenían danzantes. — No tienen ninguna culpa de estar aquí. Si algo de empatía por los suyos, entonces ha llegado el momento de demostrarlo. — Respiré. Lo siguiente lo iba a necesitar en grandes cantidades. — ¡No me importa perecer aquí!... ¡Bueno! Vale, sí, acepto que tengo miedo, ¡pero ellos me importan todavía más! No dejaré que les pongan un solo dedo encima. Ni a Menma, ni a Luna, ni a nadie. Antes tendrán que pisotear mi cadáver. — Alcé una mano, lista para desafiar al destino. Sentí de nuevo el agarre en mi brazo, pero la marcha atrás no sería una opción.
Una sonrisa vale más que mil argumentos. Se la dediqué a la única persona quien tendría la dicha y osadía de invitarme al baile. Lo siguiente lo dejé dicho en una voz muy baja:
— “Gracias por todo”. — ¿Sería este realmente el fin? Estaba por averiguarlo.

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.



































(15)
(16)
(17)
(17)
(1

(12)
(12) :661: (12)
(
(23)
(17)
(5)
(5)


Nv. 16 :712: Nv. 13
Nv. 14 


[29]:662:[22]
[19]
[18]
[8]
(25)
(20)
(15)
(14) 

Academia Pokémon



(6), 
