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#121
Capitulo 1: La Mascarada de Halloween. Parte 2

Lizzy Eriksen con @nacho


Después de lo que ocurrió en la última Mascarada a la que había ido en la escuela, saber que se iba a celebrar otra y en Halloween me pareció de lo más escalofriante. Cuando vi el primer cartel no pude si no temblar recordando como uno de los muchachos caía en el suelo muerto por los poderes psíquicos de la Mega-Gardevoir y la extraña resurrección del mismo.

Sin embargo, después de demostrar su valía en combate no pude si no acceder a acompañar al joven que me lo había pedido, al fin y al cabo ahora estaba más preparada que entonces para los imprevistos y no iba a dejar al muchacho ir solo a un evento potencialmente peligroso.

Durante el combate Yuki aumentó su fuerza de nuevo, tras derrotar a los dos pokemon de Nacho.

Había quedado ir con el, y le había dicho que iba a ir disfrazada de Shuppet ya que era una vieja tradición de mi familia. Los Shuppet, Bannete y Umbreon eran algunos de los pokemon más queridos y presentes en mi familia. Y de igual manera yo tenía dos Shuppet y un Umbreon en mi equipo.

Ese año, aunque no creía que fuese a ir al evento de Halloween, decidí llevarme un viejo disfraz que encontré en la vieja casa del pueblo de la abuela Isabel. Se trataba de un vestido suelto que me llegaba hasta la mitad de los muslos simulando la tela de un shuppet. Además venía con un poncho para taparme los hombros y brazos que contaba con una capucha terminada en pico. Sin embargo como estaba siendo un año muy caluroso en la isla decidí no usarlo.

Complementé el disfraz con un viejo collar metálico con forma de corazón que encontré en la misma caja, una mascará veneciana simple simulando los ojos de un Shuppet, unos calcetines que dejaban ver unos centímetros de piel entre estos y el final del vestido sujetos con un ligero y la cinta atada en la pierna con las pokeballs. Para terminar unas bailarinas del mismo color que el vestido enganchadas al tobillo y con un poco de tacón para que fueran lo más cómodo posible.

En esta ocasión llegue antes que mi compañero, y antes de que abriesen las puertas ya que aunque en teoría el baile comenzaba a las doce, se retrasaron un poco.

Para cuando todo comenzó yo ya me había encontrado con Nacho, el cual intentó asustarme por la espalda pero terminó siendo ligeramente atormentado por Mariette, y muchas parejas estábamos esperando en el pasillo.

Cuando las luces se apagaron y la oscuridad nos rodeo muchos alumnos, sobretodo las chicas gritaron aprovechando el momento para agarrarse a sus parejas. Mariette, sentada en mi hombro me avisó sutilmente de las presencias que caminaban a nuestro alrededor permitiéndome apartar de un ligero tirón de brazo a mi compañero para que no fuese atormentado como al resto de las parejas.

No me lo pensé mucho y entrelazando mi brazo con el suyo fuimos una de las primeras parejas en entrar al salón, ahora decorado de una manera mucho más tétrica y más de mi gusto que la última vez.

Escogiendo una mesa ligeramente apartada de las demás, cerca del lado más alejado de la sala pegada a la pared, no tardamos mucho en sentarnos y observar como los Sableye acompañaban a otras parejas menos decididas. Al ver los dulces mi compañero no dudó en abalanzarse sobre ellos, sacándome una sonrisa a pesar de todo, pues no pude si no recordar lo joven que era mi acompañante.

Una vez todos estuvieron sentados y disponían de su cesta la primera canción comenzó a sonar.



Esa canción provenía de una de mis películas favoritas de mi director de cine favorito y enseguida quise salir a bailar, algunas parejas ya se estaban animando, por lo que no seríamos los primeros ni el centro de atención de modo que le hice señas a Nacho para salir a bailar, pues teníamos un altavoz al lado de nuestra mesa y dudaba que me fuese a escuchar.

Una vez en la pista de baile pude escuchar lo que me decía.

- Espera Lizzy, es que yo no se bailar.

Dijo parándome en el borde de la pista, que básicamente era una zona cuadrada libre de mesas.

Por primera vez me fijé en lo alto que era para ser más joven que yo, sus ojos de colores diferentes, que ya había podido ver antes al quitarse la máscara y presentarnos formalmente, pues nunca habíamos llegado a hacerlo, eran visibles a través de los agujeros de la máscara de Zoroak.

Aunque no se lo había dicho, el disfraz le quedaba muy bien, al igual que el pelo teñido de negro.

- No te preocupes, tan solo cógeme y demos algunas vueltas, no pienses en los demás tan solo sigue la música.

Después de algunos pasos torpes, pues no estaba acostumbrada a bailar con personas tan altas y el directamente no estaba acostumbrado a bailar le hice sujetarme por la cintura y empecé a ayudarle a seguir el ritmo, apoyando mis manos sobre su pecho. Antes de que se terminase la canción ya seguía el ritmo de una manera decente y terminé relajándome y sonriendo casi sin darme cuenta. Olvidándome de las preocupaciones de que ocurriese algo como la última vez bailamos hasta que terminaron las dos primeras canciones antes de volver a la mesa y comer algunos pastelitos mientras descansábamos los pies.

- ¿Te lo estas pasando bien? - Me preguntó, gritando por encima de la música para que le escuchase.

- Mejor de lo que me esperaba. - Grité en respuesta acercando un poco mi silla a la suya para poder conversar mejor.
Academia pokemon:




Odisea:




#122


El festín para los no muertos.
Atractivo para los más ingenuos.



Hora: 20:37PM. — Dormitorios.


El día prometido llegó. Sin aviso, sin una entrada triunfal, sólo se acomodó en los dormitorios como una señorita entrometida; aquella que no repara en prisas. Las jóvenes de mi edad se encerraron por horas en sus cuartos, cada una preparando el vestido que se jactaría de ser el mejor de todos, algunos con más brillantina que otros, pero no podía negar que eran atractivos a su modo; ¿yo? Me gustaría decir que fui la excepción, pero tirarme la botellita de spray blanco sobre el cabello negro me tomó más tiempo de lo estimado, tanto así que algunos pedazos me quedaron rojos ya que me puse a probar cosas raras. Era mi propio conejillo de indias, con más tamaño, pero lo era.

Sin percatarme, ya eran las siete de la tarde, la hora acordada para ir con mi compañero al baile. Abandoné el dormitorio tomando unas cuantas balls al azar, ya que sería injusto si yo era la única en comerme los aperitivos. No obstante, una se abrió involuntariamente liberando a su contenido, una criaturita de pelaje marrón y partes rojas.

— ¡Qué bueno que sales Luna! Te debo una y todo, se me estaba olvidando esto. — Le mencioné a la aludida, quien rio por lo bajo tendiéndome un llamativo antifaz, ni muy grande ni muy pequeño, se acomodaba bien en mi rostro. — Vamos, tengo hambre, ¿tú no? No lo niegues, te conozco.

Afuera de los dormitorios Slowpoke, encontré al chico con que el que iría a ese baile de locos. Ya nos habíamos visto una vez, fue una divertida historia cargada con ladridos de Growlithe y persecuciones de rebeldes, así como a las brujas en la época de la inquisición, nada épico que valga la pena resumir en tan pobres líneas.

— Tardaste, ¿acaso te quedaste dormida? — Me preguntó, arqueando una ceja.

— ¡No! Y-yo… no me quedé dormida a eso de las cinco y media con tres minutos, que va. — Miré hacia otro lado, tratando de buscar alguna excusa que sonara convincente. — S-sólo que se me trabó la puerta y… ¡salí por la ventana! Y… me teletransporté, y fui a pedir las llaves de repuesto… y…

— Haré de cuenta que te creo esa mentira. — Mencionó, levantando las “alas”. — ¿Vamos?

— Humm… — Me crucé de brazos, anonada y algo que decepcionada al mirarle bien, pero lo último no lo diría en voz alta. Elwood cambió de planes a última hora, ya no iría con un disfraz que hiciera juego con el mío, aunque al menos los colores pegaban; ese Pelipper sería el motivo de burla de los más pequeños. — N-no me atrevo a mentirte, El… eso sencillamente no pega contigo. — Y no lo decía por ese pico que parecía hecho de cartulina y con unos cuantos hilos pegados con cola fría, yo me lo hubiese improvisado de esa forma y con color verde, seguro; sino más bien por esa prenda blanca. — P-pero e-entiendo… bienvenido al club de los que queremos ir a la fiesta, pero no tenemos con qué ir. Bueno, casi, mi familia me envió esto, así que me salvé.

Era obvio, ¿no? Debió quedarse sin el presupuesto necesario para el disfraz. O eso quería creer. Un tanto más animada, le comencé a arrastrar hasta el salón.

— Venga, que se hace tarde. — Inquirí, llevándome entre uno de mis brazos a Zorua. — ¡Vamos a comer hasta explotar! ¡O antes de que nos exploten! ¡Lo que primero sea!

Hora: 21:02PM. — Salón.


Manteles dorados, un escenario morado y distintas melodías llenaban el salón. El festejo que se creía y sería de espanto, era por lejos adornado con bailes y risas; algunas joviales, otras de lamento, y no faltó la mesa donde la gente se tiraba comida a modo de "broma". Todo parecía indicar que ningún pokémon psicópata, ni cuanto menos uno resentido con la humanidad, se iban a apropiar de este tan ansiado evento.

¿Era distinto del anterior? Lo era, pero se sentía más alegre, me recordaba de la fiesta de Halloween en cierto libro sobre magia y hechicería. Tal era el encanto, que hasta parecía que las elegantes velas blancas colgaban del techo suspendidas por la magia, mientras que unos pokémon juguetones y traviesos repartían el festín. Pude reconocer a algunos, pero no a todos; lo divertido es que Luna chocaba esos cinco con los que compartía el tipo.

No tardamos en comer y comer, yo dándole pastelitos de colores a Zorua, quien los aceptaba con sus colmillos y diminutas patitas, sobre una alargada mesa.

— ¿Sabías que los pokémon pueden enfermarse si comen mucho chocolate? — Me entró a explicar Elwood. — Yo intenté darle chocolate a Robin, nunca más… por poco y pasa a ser tipo fantasma, mira que creo que su espíritu, traído de algún mundo alterno, aún me pena por las noches.

— ¡Oye, que estoy comiendo! Y no me parece lindo que casi mataras al mejor amigo de Batman. — Le di un golpecito con una cuchara, fastidiada. — Y no pasa nada, ya le he dado comida antes. ¿Verdad, Luna?

La pokémon asintió con la cabeza, feliz.

Mientras aún nos alimentábamos como los animalitos que éramos, regocijados con sabores dulces y una ligera niebla rojiza, la música comenzó a sonar. Me pareció algo tétrica en su comienzo, lo que es más: me parecía extraña la ausencia de los anfitriones. Me encogí de hombros, tratando de no darle tanto peso al asunto.



— ¿Sabes qué es raro? — Le pregunté a Dábalos.

— ¿El qué? — Me respondió, ingenuo.

— No hay fantasmas tratando de comerse nuestras cabezas, ni pokémon resentidos con nuestra existencia; ni que se diga de un par de pokémon enamorados que murieron trágicamente en un accidente y…

— ¡Espera, espera! Tienes mucha imaginación… joder, déjame respirar.

— Humm… raro.

Y con la canción haciendo cambios de tonos, volviéndose más pegadiza, siendo más vivaz y más ajetreada que antes, decidí invitar a bailar a Elwood. Al principio, el que era mi acompañante buscó excusas, claramente demostrando que lo suyo no era hacer el ridículo en público, así que tuve que arrastrarlo por la fuerza; podría decirse que casi lo llevé de rodillas. Por la mitad del recorrido me arrepentí, pero ya era muy tarde para eso.

— ¡¿Q-qué haces?! ¡Y-yo no sé bailar! — Al tomarle del brazo a Elwood, corroboré que se encontraba tan o más tembloroso que yo, pero traté de tranquilizarle haciendo la primera jugada del baile. — Nací con dos pies izquierdos, o algo así me contaron mis casi padres que me criaron.

— Shhh, ¡y-yo estoy en las mismas! Pero sólo sígueme el ritmo. — Le susurré por lo bajo, en lo que dábamos giros aleatorios de entrada. — Yo tampoco tengo idea, si te soy sincera, pero… creo que sería aburrido sólo quedarnos sin intentarlo, ¿no? Está bien, es sólo cosa de dejarte llevar.

Más relajado que nunca, el chico asintió con la cabeza. Pronto, algunos curiosos nos miraron; creo que no podía culparlos, no podíamos haber desencajado más; pero, ¿a quién le importaba eso? Diversión quería y diversión tendría. Traté de recordar todos los consejos que me dieron mis hermanos… y los olvidé al instante, porque nunca eran buenos consejos, la mayoría me hubiese dejado en rídiculo.

— Izquierda, derecha. — Susurré.

Era como un vals, con el violonchelo vuelto loco y el piano dando saltos. ¿Intentaban hacerlo del terror? Pues lo estaban logrando, parecía como si los interpretes hubiesen sido poseídos por demonios, dado a que los cambios de los ritmos volvían nuestros movimientos más torpes y más desenfrenados que nunca. Así, hasta que, en algún momento, ya sonreíamos naturalmente, en un compás no imaginario.

Albert me tomó de la mano, haciendo así posible para mí el dar un giro. Extendíamos nuestros brazos, así como si lo hubiésemos visto en la televisión. Casi que reía, pero lo hacía para nuestros adentros: seriedad, ante todo.

— Creo que esta parte es más lenta… creo… ¡no, es rápida!

— ¡D-decídete!

Tiritando de nuevo, teníamos que hacer un esfuerzo por no perderle el paso a la música. Lento, rápido, lento, rápido, íbamos jugando. Nos enredábamos, nos desenredábamos, poco a poco marcando pasos que cualquier envidioso diría que nos lo inventamos; ¿y para qué negarlo? Esa era la realidad de las cosas, pues ni si quiera sabíamos si tomar distancia a ratos era lo acertado o lo desacertado. ¿Qué éramos, sino, más que unos jóvenes que intentaban lucirse en un campo que no era el suyo? Sólo éramos nosotros y eso ya nos llenaba de regocijo.

Nos detuvimos en cuando la música también lo hizo, para cambiar a un algo más amigable. Estaba por decir algo, pero el castaño se adelantó.

— ¿Escuchas algo? — Me dijo preocupado, arrugando la expresión más allá de la "mascara".

— Ideas tuyas… ¿vamos a comer algo más?

Era el momento de darle el lugar a alguien más.



Acompañante: @Albert

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#123

Musica de ambiente




Capítulo 1: Conociendo a mi nueva pareja


@RafaSebas x @Alegrin

Estaba nervioso, aunque un poco desanimado. El día que me entere de que habría un baile fue algo tarde, tanto así que cuando busque una pareja mi búsqueda no dio resultado. No me deje ahogarme en la soledad y decidí ir, ya que, tendría posibilidad de encontrar a alguien con quien pasar la noche.

Sin más tiempo que perder, me coloque el traje que compre no hace mucho tiempo, estaba reluciente y recién salido de la caja, lo cual no extraña que al sacarlo desprenderá un olor a nuevo. Aliste mis cosas y agarre mis Pokeball, ya que uno no sabe que es lo que podría pasar, recordando lo que paso no hace más de 6 meses, el día donde se llevaría a cabo la Máscara de San Valentín.

Salí de mi dormitorio muy decidido, aun no demasiado. Me apresure en llegar lo más rápido posible al Salón de Baile, procurando no estropear mi traje en el trayecto para haya. Una vez me encontraba en el lugar citado, pude ver como una gran cantidad de alumnos se encontraban disfrazados de diferentes Pokemon que, de alguna u otra forma, representaban a Pokemon relacionados con la festividad de Halloween. Pude notar como las puertas aún no se encontraban abiertas, lo cual era un punto a mi favor el no haber llegado tarde.

Transcurrió más de 15 minutos y, por alguna razón, nada o nadie daba razón de vida dentro del Salón. La mayoría de los que se encontraban ahí se les notaba las caras de ansioso, mientras que yo, me ponía a pensar muchas cosas: “¿Acaso encontrare a alguien ahí dentro? ¿Y si paso el resto de la noche sol? Todos se quedarán con la imagen de: El Trevenant que fue sin pareja”

Me quedé tan profundizado en mis pensamientos que apenas me di cuenta de que las luces poco a poco se iban apagando, dejándolas en un punto de ni siquiera ver nuestras narices. Un sonido, fuerte y un poco molesto, indico que las puertas se encontraban abriendo y, por ende, que la Mascarada acababa de comenzar. Junto a este acontecimiento se le sumo un humo muy espeso de color violeta, inundándonos a todos por igual. Muchas parejas se adentraron rápidamente al salón para acaparar la pista de baile o simplemente comer un buen bocadillo; yo solo me quede a la espera de algo o alguien, aunque esto fue interrumpido por un pequeño Pokemon de ojos de cristal que se acercó a mi muy curioso, para seguidamente darme la mano y jalarme a lo que sería una mesa llena de bocadillos azucarados y bebidas endulzadas.

Tenía mucho apetito, así que empezó a degustar la comida, que para mí me sabia deliciosa. Cuando estaba a punto de comer un macarrón francés, mi mano se vio atravesada por otra de un color azul muy peculiar, que se trataba de nada mas de un Greninja-Ash, lo cual llamo mucho mi atención.

-Muy bonito tu traje ~le decía mientras, rápidamente, agarraba el macarrón y me lo metía a la boca con mucha satisfacción~ te queda muy bien.
-Muchas Gracias ~me respondió con una voz muy acorde a su traje~ a ti no te va mal ese traje.

Ambos hablamos por un buen rato, sobre la decoración del lugar, sobre la razón de nuestros disfraces y yo le conté la anécdota de lo que había acontecido en este mismo lugar. Después de tanta charla me conto de que había venido solo, y yo me encontraba en la misma situación, así que le pedí su pudiera ser mi pareja, el cual acepto después de que lo pensara un poco.

Enseguida, una voz misteriosa anuncio que las rondas de baile estarían por comenzar. Yo con un poco de pena, me pasé las gomitas que traía en la boca y le pedí algo a Greninja-Ash

- ¡Oye! ¿Quisieras bailar conmigo? ~le dije mientras le extendía mi mano~ ¿Qué chiste tiene venir a un salón de Baile y no bailar?

El chico no lo pensó ni un segundo y acepto mi oferta, así que cuando me agarro de la mano yo lo jale hacia la pista de baile. La lista de reproducción empezaría con una canción muy movida, así que no me podía quedar atrás.




La canción empezó con su introducción normal, pero muy clave para agarrar el ritmo, yo, pude ver como una gran cantidad de parejas se encontraban también en el centro y, por ende, podrían bailar mejor que yo, pero no trate de abrumarme por eso, así que, no muy separado de mi pareja trate de bailar como si de eso supiera.

Al terminar, casi acabo sudando o rompiendo el traje, pero solo me limite a decirle a mi pareja: “Buen baile” mientras le daba un fuerte apretón de manos.

- “En unos momentos más empezaremos que la siguiente sonada” ~se escuchaba.

Un pequeño descanso no hace mal al cuerpo, además aprovechare un poco para conocer a mi curiosa pareja.


Fin del Capítulo 1

#124







Un terrible encuentro para el baile


@EthanBarush


En el resplandor de una mañana con cielo azul, una joven bostezaba por los pasillos acompañada de un pequeño ratón amarillo. Como cada mañana se dirigía al comedor a tomar la primera comida del día. Era de esperarse que, al ser fin de semana y debido a la hora, este se encontraba casi vacío, pues muchos alumnos salían a explorar aprovechando el buen humor de los profesores o juntándose con veteranos.

Dando una mirada por encima, pudo identificar algún que otro alumno de la academia, ya sea de verse en los pasillos, de retadores o compañeros de aventuras, aun así fue una mesa en concreto la que llamó su atención.

Era un grupo de cinco, dos chicos y tres chicas, pero solo uno de ellos le interesaba. Acercándose a hurtadillas, e ignorando las miradas del resto de personas en la mesa, se situó detrás del chico, tomándolo por sorpresa le asustó, haciendo que se sobresaltara y se le cayera el café encima.

— PERO SE PUEDE SABER QUE NARICES....-dijo el joven tosiendo y levantándose rápidamente para secarse la ropa.

Aurora reía a carcajadas y abrazó el cuerpo enorme del chico.

— Tiempo sin verte, hermanito Aron.

Dándole un sonoro beso en la mejilla, saludó al resto de presentes antes de que Aron la levantara por los aires con un enorme abrazo de oso.

— ¿Maldita, sabes que susto me has dado? -dijo Aron olvidando a sus amigos y riendo con su hermana.

Dejándola otra vez con los pies en el suelo, la joven se sentó entre su hermano y uno de sus amigos, antes de apoderarse de la taza en la que apenas quedaba café.

— ¡Eh! ¡Ese es mi café!

Ignorando a su hermano, bebió de la taza.

— Un placer, peques, gracias por cuidar al tonto de mi hermano -dijo Aurora con una sonrisa.

— Vaya, Vaya, Aron… Nunca dijiste que tenías una hermana –comentó un joven con el pelo largo y oscuro-. Pero ahora que la veo, entiendo porque te lo tenías bien guardado

Las chicas miraron a Ethan con claras intenciones asesinas, antes de que Aurora riera a carcajadas y le revolviera el pelo al joven.

— ¿Quién es este joven valiente?- preguntó Aurora con una sonrisa ladina, le agradaba la mirada que tenía el chico.

— Ethan... ni se te ocurra, es mi hermana y no es como las chicas que conoces -amenazó Aron protector.

— ¡Por quien me tomas, maldito! –Estalló Ethan- ¿Acaso piensas que soy un degenerado, que voy detrás de todas las faldas que veo? Además, ambos sabemos que hay dos muy buenas razones para no hacerlo.

El muchacho hizo un gesto hacia las chicas, cuya pelirroja tomaba su desayuno ignorando la escena y las dos jóvenes morenas discutían.

— Por cierto, soy Ethan Ponce de León –dijo sonriendo a Aurora-. Un placer.

— Que amigo más gracioso tienes, hermano —Aurora riendo lo miró. Sus ojos llenos de firmeza y voluntad férrea, la hacían sonreír-. Pareces fuerte.

Un brillo se notaba en sus ojos, Aurora no sabía que debía estar pensando, pero pudo leer su propuesta antes de que la dijera entre risas.

— No sé si tomarlo como un cumplido o como un reto —Ethan se levantó de su asiento y tomando una ball del cinturón, se giró hacia Aurora— ¿Qué te parece si tenemos un combate? Con solo ver tus hermosos ojos amarillos, puedo saber que eres fuerte.

Con una amplia sonrisa, Aurora se levantó lentamente. Daio salió de su escondite posándose en su hombro, completamente despierto y algo confuso, mirando al desconocido y a su entrenadora.

—Acepto el reto —Aurora imitó al muchacho y sacó una Pokeball del cinturón de su muslo—. ¿Aron, te apetece llevar el conteo?

Con un suspiro, Aron se levanta y hace que despejen el comedor. Mientras una de las chicas con cabello oscuro y un lado más largo que el otro, suspira.


—No te podías estar tranquilo este fin de semana ¿verdad? —Las otras dos chicas solo se miran y sueltan una risita.

—Aurora esto no me parece buena idea -dice Aron preocupado.

Ignorando a su hermano, Aurora liberó a su primer Pokémon al mismo tiempo que Ethan, su nuevo rival. La batalla se desató en un caos de Pokémon y ataques sin igual. Al principio los entrenadores eran cautelosos con el otro, Ethan era fuerte, pero dejándose llevar por su orgullo de novato subestimó a su oponente, cavando su propia tumba.

Con una espontánea e improvisada estrategia, Aurora acabó con el as en la manga de Ethan, quedando como último Pokémon en pie el Mega-Beedrill de Aurora. La muchacha se acercó a acariciarlo ignorando su miedo a dicho Pokémon debido a las emociones que hacían hervir su sangre de rabia.

—Me has subestimado… —dijo Aurora entrecortadamente por la ira.

— Hermana... no hagas una locura... –Aron se acercó a ella intentando persuadirla, conociendo su temperamento.

Con una sonrisa cruel y maliciosa, Aurora se acercó a Ethan. Le agarró fuertemente de las mejillas con una mano, clavándole las uñas y dejando marcas que se quedarían por un tiempo.

—No te parto la cara, porque ya lo hice en combate... -Aurora compuso una mueca de asco y se giró dispuesta a irse, pero se le ocurrió una idea-. Mmm ya se... tengo una idea para ''compensar'' tu... estupidez.

Miro a las jóvenes antes de sonreír cruelmente en dirección a Ethan, quien se limpiaba con malos resultados la sangre de la cara, mientras Aurora se plantaba de nuevo delante de él.

—Haré de tu vida un infierno romántico -Aurora soltó una risita y colocó un folleto en el pecho del joven, que intentaba mostrarse orgulloso y sin miedo, antes de susurrar-. Irás conmigo al baile, más te vale no dejarme plantada o créeme que te arrepentirás.

Ethan se quedó quieto y tragó saliva, estaba claro que miles de pensamientos cruzaban por su cabeza, pero Aurora se impacientaba.

—¿Capichi?

— De verdad... —contestó Ethan carraspeando—. Bueno soy un hombre de palabra así que... ¿Por qué, no? de todas formas no creo llegar vivo para ese día.

Sus ultimas palabras cayeron en un susurro y una sonrisa incomoda, estaba claro que sus palabras no inspiraban confianza a Aurora.

El muchacho se la quedó mirando embobado y a la joven no se le pasó desapercibido, así que alzó una ceja y se despidió del grupo.

—Hasta el día del juicio final, novato.

Y así fue como llegó el día del baile de Halloween, donde las decoraciones y la música inundaban la Academia con gran terror y malicia.









Aurora Skov

Academia Pokémon

Cronología
& Inventario
Nyxeria Anubis

:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#125
@Batotsu @Matthew Crown

El baile con la versión editada del clásico había sido un éxito, todos seguían bailando como si fuera una competencia, gracias a nuestro pokémon el baile fue un éxito por los efectos "especiales" y por la gran explosión del final, le había dicho a Batotsu que una explosión al final mejoraría en un 100% el baile.

—¿Tenía o no tenía razón? —pregunté

Batotsu respondió con una carcajada, lo interpreté como un si, seguimos conversando sobre la máscara, era cierto que había unos disfraces muy geniales parecían profesionales, los nuestros no eran del otro mundo, pero si estaba bien hechos.

—Gracias internet—pensé

No tenía la menor idea de que hacer ahora junto a Batotsu, ya había pasado nuestro 5 minutos de fama así que solo fuimos por unas bebidas y nos sentamos en unas de las mesas que estaban en el salón. Estaba increíblemente bien decorado, la combinación de colores y los adornos lo hacía increíble. No podía creer que la academia de verdad hiciera estos eventos.

—¿De donde sacan tanto presupuesto? —pregunté dando un sorbo a mi bebida.

—¿De las nalgas de Matthew? —respondió en forma de pregunta Batotsu

No pude evitar reírme y termine escupiendo lo que había bebido, era cierto que la academia tenía mucho dinero pero hacer un lugar como este era mucho dinero, demasiado diría yo. Pero mientras no gastemos dinero estaría bien.

—Vamos Bato, la siguiente zona nos espera.

Ibuki Mioda <3
#126
Un baile en compañia.


Me Levanté como un día normal en la academia, me dispuse a ir a clases y para mi sorpresa aquella puerta que siempre estaba cerrada a Cal y Canto del Salón de baile tenia un letrero.
Mascarada Halloween

Abajo de este salían varias instrucciones , las reglas principalmente pero lo que más me incomodo fue tener que llevar una pareja, no sabia con quien ir pues aun no tenia muchos amigos en la academia, por lo tanto decidí armar mi disfraz. Para la ocasión escogí un Pokemon el cual mi maestro siempre llevaba consigo, un Lucario si iba a pasar la Mascarada sin compañía preferiría hacerlo con un Pokémon que prefiera un habitat de tranquilidad. Armé con mucho desdén el Disfraz usé algunas telas de mi ropa que había traído para la academia y termine por adornar mi preciada Chaqueta, dejé mi gorra y cuando anocheció me puse en rumbo al Salón de Baile.

La fortuna de un Joven que vivió en el Bosque


Mientras me aventuraba por los pasillos de la academia muchos estudiantes resaltaban bellos disfraces y trajes de gala como si fueran adinerados. Cerca de la entrada me cruzé con una chica sola en un pilar su disfraz llevaba la apariencia del Mitico Xerneas con joyas colgando por doquier de todos los colores, contrastaba con la penumbra del pasillo. parecía estar esperando a alguien así que me aventuré a preguntarle si queria ser mi pareja pues no perdia nada en preguntarle.

-Disculpa, Me presento soy Say, ¿Te gustaria asistir a la Mascarada con este servidor?- No me atreví a tomarle la mano pero si realicé una reverencia pensando que quizá seria mas caballeroso si no le invadia su espacio.
Ella se me acercó y luego de responder con una reverencia respondió con una voz animada: -En lo absoluto agradezco la invitación, Mi nombre es Yanii y esta es mi Snivy.-
De su espalda Salio un Snivy, ambas se mostraban animadas, yo por seguir la cortesia del ambiente presenté a mi Treecko.

Luego ambos guardamos a nuestros Pokémon para proceder a conversar un poco pero no hubo tiempo pues subitamente el Salón abrió!, del porton un Humo rojo comenzó a filtrarse, luego una rafaga creada por un Drifblim abrio el camino haciendo el humo a un lado, varios estudiantes comenzaron a entrar uno tras otro. Yo me coloque a la derecha de Yanii y Juntos comenzamos a avanzar al Salon atravezando un pasillo lleno de Litwick y Gourgeist que alumbraban en los laterales, Finalmente al llegar al Punto central habia un gran vacio en medio del Salon para que los estudiantes bailasen y a los costados habian unos banquetes con comida Pokemon incluida.
La danza del Timido y la Dama

Musica del Baile:
Spoiler


Los estudiantes se formaron en el centro apenas una música tétrica se hizo presente. Era lenta y bella, relajante sin decir mucho mas. Me costó mucho relajarme y dejarme llevar por la música pero no me podía permitir dejar a Yanii en vergüenza, no sabía nada de bailar todo esto era nuevo pero era parte del evento, pues este consistía en bailes en parejas y Yanii era la Mía.

Primero extendí mi mano para comenzar la invitación, como la tonada era lenta solo fue cuestión de tiempo a que ella y yo nos coordináramos , íbamos de derecha a izquierda y viceversa mientras la música fluía por el Salón. Era una sensacion muy rara , me sentia en paz al son de la melodia pero no podia mirar a Yanii a la cara pues estaba mas atento a no lastimarla mientras bailabamos, su Snivy el cual miraba desde el banquete junto a Treecko tambien estaba muy atento a su dueña lo cual me ponia en una presion aun mayor
-Tienes una sola mision Say, si la cumples quiza formes una nueva amistad- Pensaba mientras bailabamos.
@Yanii Fuentesz

Death Walks Among u
Ese gif da la Cronologia :P <--- Inventario
#127
Estaba a fuera del Salón de Baile, esperando que sus puertas se llegaran abrir y mientras eso pasaba recordaba lo que había hecho esta mañana….

Paseando por los pasillos junto a mis pokémon, un anuncio pegado en la puerta llamó mi atención:

“Máscarada de Halloween”


Creí que sería buena idea poder asistir a ella aunque a decir verdad la parte de llevar una pareja me desanimó un poco, ¿cómo conseguiría a alguien si apenas acabo de entrar a la Academia y soy demasiado tímida?

Me dediqué a buscar diferentes disfraces para poder llevarlo al evento, estuve un buen rato buscando hasta que por fin encontré el mejor, un disfraz basado en Xerneas muy bonito a mi parecer aunque no tanto por el arco así que decidí omitirlo, después les había hablado a mis padres para que me hicieran el favor de comprármelo porque la verdad la costura no es lo mío. No tardaron mucho en enviármelo, estoy muy agradecida con ellos por apoyarme, ya teniendo el traje listo solo me faltaba una cosa el antifaz al principio no sabía que diseño hacer pero después de tanto pensar se me ocurrió el indicado y tan pronto me puse hacerlo con la ayuda de mis pokémon fue difícil pero al final lo conseguimos, quedó perfecto solo espero que dure toda la velada.



En la noche del evento….

Terminé de prepararme solo me faltaba el tocado para el cabello.

- Perfecto, ya todo está listo, vámonos Snivy – Me dirigí a mi pokémon.

Ella muy feliz se colocó en mi hombro izquierdo y juntas fuimos hacia el Salón de Baile, estaba muy entusiasmada porque es mi segundo evento en la Academia, ya quería llegar.

Por un instante esa emoción desapareció de mí ya que al parecer era la única sin una pareja para el baile, me sentí muy triste y en eso Snivy me habló.

- Creo que es mejor que nos vayamos pequeña, al menos lo intentamos – Le dije.

Justo estaba por irme apareció un chico con un disfraz de Lucario y muy educadamente se presentó:

- Disculpa, Me presento soy Say, ¿Te gustaria asistir a la Mascarada con este servidor?-

Mi sonrisa enseguida regreso y sin mentirles estaba a punto de abrazarlo pero solo por una simple razón: ¡Lucario es mi pokémon favorito! No hay día en que no sueñe en atrapar a un Riolu y poder entrenarlo pero hay que ser paciente. Contuve mis emociones y lo único que pude hacer es hacer una reverencia y responder:

- En lo absoluto agradezco la invitación, Mi nombre es Yanii y esta es mi Snivy.-

Snivy como siempre muy educada saludó y también Say presentó a su compañero Treecko, quien iba a decir que teníamos en común el tipo de inicial que escogimos.

De repente las puertas comenzaron abrirse, el salón bien decorado, Litwick y Gourgeist en la parte del techo, mucha niebla y adorables Sableyes haciendo acto de presencia, todo era espeluznante pero a la vez hermoso sin duda iba a disfrutar esta linda velada.

La danza del Tímido y la Dama



La música comenzó a sonar era algo tétrica pero relajante y veía que todas las parejas comenzaron a bailar en el centro de la pista, me sentía algo nerviosa pero debía hacer un esfuerzo, en eso Say tomó mi mano y me llevó hacia el centro para que bailáramos lo sentía algo nervioso, no me volteaba a ver y no sabía por qué, ¿Acaso estaba haciendo algo mal?

En eso fijé mi atención hacia la mesa donde estaban Snivy y Treecko estaban alegres conviviendo pero no faltaban los celos de mi pokémon para hacerse presencia, le lanzaba una mirada de malicia al pobre de Say y era obvio que estuviera así de nervioso.

- Snivy, tu nunca vas cambiar ¿Verdad? – Me decía en mi mente.

Regrese mi mirada hacia Say y me dispuse acercarme más a él y diciéndole al oído:

- No te preocupes por mi pokémon, ella siempre es así pero ya cambiará cuando te conozca – Con un tono amable y suave.

Say al escuchar eso me mostró una sonrisa y se mostró más relajado, me agradó mucho y espero tener la oportunidad de poder brindarle mi amistad.

@Wolfenex


lvl. 7 lvl. 11

El aura está en ti.....



#128
Mascarada de Halloween


El día había llegado, el sol poco a poco se iba poniendo tras el atardecer, pude ver a varios amigos de mis salones esperando con sus respectivas parejas, todos iban bien vestidos con sus disfraces. Yo aún no me ponía la máscara, una túnica tipo de color azul con amarillo hacían notar los rasgos de Luxray, miraba a los costados en busca de mi pareja, pero al parecer no había rastro alguno de ella.

-Cálmate, se esta alistando - Escuche la voz de una chica atras de mí, era Christina - Acabo de verla en los dormitorios buscando algo de última hora para llegar aca, se le notaba muy emocionada.
-Este es nuestro primer evento juntos - le respondí, no pude ocultar la sonrisa tonta que tenía - espero que salga todo bien.
-Todo saldrá bien - dijo Tomás - Solo no trates de impresionarla, ella ya lo está.

Tras haberme dicho esto ambos se quedaron callados mientras miraban algo atras de mí, la mirada de Christina se había iluminado por completo y Tomás se había quedado callado completamente. Giré lentamente y pude ver a una chica, definitivamente tenía que ser Daniela, vestía un disfraz con rasgos rojizos como el fuego, pero con algo bastante alborotado en la parte de atras.

- V-¿Vulpix? - dije, titubeando
- Mi querdio Luxray, perdona por haberte hecho esperar - me dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro

Le extendí el brazo para poder ingresar al salon de baile.




La Pista de Baile




Las cortinas empezaron a generar un ambiente tétrico dentro del salón, los ojos brillantes de los Sableye que pasaban por nuestro lado nos asustaban. Era mi primer Halloween en la Academía y ya me estaba empezando a asustar bastante. Mi mirada se había perdido en las decoraciones hasta que de pronto empezó a sonar la música del gran salón, varias parejas empezaron a bailar y crucé miradas con Daniela.

- Hey, ¿te gustaría bailar? - le pregunté, ella no me respondió - Oye, Dani...[...]

Con un movimiento rápido puso su dedo índice en mi boca, logrando que no pudiera terminar de decir su nombre.

- Vamos, Luxray, no rompas este mágico hechizo que nos proporciona esta noche - me dijo mientras quitaba su dedo de mi boca.
- Disculpeme, mi amada Vulpix - le respondí, siguiéndole el juego, ella asintió con una sonrisa - ¿Me concedería esta pieza?

Y empezamos a bailar, esta noche apenas comenzaba y ya la estaba pasando demasiado bien.
Academia Pokémon
Inventario - Cronología




#129
Side story 4: ¡Marcarada! - Parte 1





—¿Cómo saldrá esto? —me digo en un susurro mirando al salón de baile, la luz me deja algo confuso ya que normalmente estaba acostumbrado a un cuarto oscuro.

Me acomodo mejor el cabello para ocultan bien la cicatriz de mi ojo, ahora que me lo corté para quedar mejor con mi traje era más difícil ocultarla, ahora en lugar de tener el cabello largo extendido me lo había recogido por detrás en una coleta, ahora solo tenía un mechón como el de un Gallade para ocultar mi pena. Con un spray verde oscuro di tonalidad a las puntas del cabello sin ponérmelo completamente de verde.

Suspiro triste por que Iliana, que me había prometido ir conmigo al baile, terminó enferma de nuevo, en verdad... ¿qué tan grave es la condición de esa chica? Obviamente por mi cabeza pasó el que solo fuera una excusa para dejarme plantado pero fui a verla y en verdad estaba devolviendo sus intestinos...

Suspiro nuevamente y me estiro, trato de sonreír con calma, sorprendentemente mi sonrisa esta vez sale con naturalidad, hace mucho tiempo que no iba a un evento así por lo que dentro de mi, aun cuando no tengo pareja, estoy muy emocionado.

Los eventos de los Sableyes guiando a la gente y los Pumbkaboo dando salto de un lugar a otro toman lugar, sonrío solo alzando la palma al Sableye para indicar que puedo ir solo, agarro unos cuantos dulces de la mesa y como contento en la silla. Veo que más personas poco a poco salen a la pista de baile, las diferentes tonalidades oscuras giran alrededor de luces color purpura y naranja para darle ambiente al baile.

Viendo como todos pasan bien el tiempo miro al pastelillo que estaba agarrando y suspiro a lo bajo, Ethan, Charles, Kenndrah y otros amigos míos ya se encuentran bailando por lo que no tienen tiempo para pasarla, andar de "third wheel" en verdad es demasiado penoso para mi.

Decido ver un poco más por las mesas y a lo lejos veo a alguien que también se encuentra sola, parpadeo los ojos sorprendidos por que en verdad es una chica muy linda. Lo primero que me fijo es en esa peluca pelirroja que se combina con cabello oscuro, los mechones se mueven conforme a su cabeza con elegancia, una fina tiara de color negro se posa en su cabeza, da un aire de realeza imponente que hace que trague saliva. Una bufanda de plumas grises adornan su cuello, debajo de ella una pequeña capa negra se desliza en sus hombros para luego dejar ver unas mangas tan largas que tienen unas dagas de fantasía (aunque parecen reales... son de fantasía ¿no?) tienen unas aberturas que muestran una tela rayada de color crema y cada extremo lleva un elegante moño color negro. Su cuerpo se encuentra cubierto por una fina tela de color carmín que descubre su estómago, debajo un short cortísimo que lleva conectado como unas medias; terminando con unas botas de color rojo sobre estas medias.

Mis ojos toman forma de una espiral por que tengo ganas de invitarle a bailar, pero en parte esa apariencia daba un aire de intimidación, ¿acaso es ese el poder de la apariencia de Yveltal?, un legendario no es poca cosa. Sacudo la cabeza a los lados y me dio palmadas en la mejilla para recuperar la compostura, hago la cara más neutral que puedo y me acerco con pisadas cortas a ella.

La chica se encontraba con las piernas cruzadas mientras tomaba elegantemente algo de jugo, con una cara ligeramente indiferente lanza un suspiro, seguro también lamenta no tener pareja para el baile. Justo cuando estoy a menos de un metro de ella se da cuenta que me había dirigido a ella, alza ligeramente una ceja algo sorprendida.

Me inclino ligeramente para tratar de imitar a un caballero elegante, tratando de seguir el rol de un gallade.

—Señorita, ¿me permite un baile? —le sonrío extendiendo mi mano mientras le miro directamente a los ojos.



@<u><a href="http://www.cpokemon.com/foro/member.php?u=63606" target="_blank">Ginna</a></u>


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#130
Spoiler


Mascarada de Halloween
@thaigax
Thay Ferni



*
La velada se ve a lo lejos, manteniéndose en suspenso ante mis ojos, siendo ignorada al mismo tiempo, dando cabida solamente en mi atención a mi hermosa compañía: Thay Ferni. La chica a mi lado es arropada por un bello vestido al estilo de lolita gótica a imagen de una Gothorita y una máscara que juega con la emoción del momento, frenándome de ver por completo los ojos de mi compañía. El ansia de comenzar nuevamente una celebración de esta naturaleza me lleva a recordar la antecesora a esta reunión, donde la idea central era el amor, en esta ocasión se trata de la travesura, se vea por donde se vea, una gran oportunidad que eleva los ánimos a sobremanera.
La noche se siente cansada, como si hubiera esperado una eternidad para llegar, sin embargo, el camino apenas visible mueve esa conciencia hacia la puerta que siegue esperando igual que la primera vez.
Múltiples parejas avanzan sin demasiada prisa, cada una a su propio ritmo. La entrada se convierte en una tétrica manera de decirnos que pasemos por ella, mientras que una extraña niebla deja poco visible el suelo, dando en los casos de disfraces más llamativos la imagen de que fueran fuegos fatuos.
Se ven trajes de todos tipos, pareciera que ninguno se repite en realidad, llenando de “vida” este sitio tan sinestro a primera vista. Sé perfectamente que la temática no es la misma, pero de ningún modo que lo viera parecía el mismo salón que en la ocasión anterior.
Las palabras se hacen extrañar, el silencio inunda la sala, mientras que unas pequeñas manos nos guían fuera del primer pasillo permitiendo que la puerta no quede clausurada por la gente amontonándose en ella.
Volteo a ver a Thay con la esperanza de entender de donde ha provenido mi insuperable suerte de poder nuevamente reunirme con ella en una ocasión que promete darse a recordar. Esos recuerdos me llevan solo un poco antes en este mismo día. Reencontrarme con la maravillosa Thay nuevamente, ese pensamiento me llevo a alistarme lo más antes posible para la celebración, acudiendo a esperar a territorio de slowpoke, motivando ese sentimiento temerario que pronto se iría al darme cuenta de que me había adelantado bastante a la hora acordada.
Me regresa a la realidad sentir la mano de la bella chica tirando suavemente para darle inicio a la gala de Halloween.
El sitio es amplio dando cabida a todas las parejas, por lo que no creo que una más sea un problema. Me agacho hacia enfrente de mi para hablarle a Thay, buscando evitar que mi voz se pierda en el murmullo que se mezcla con la música: “¿La recuerdas?”
Llamo a mi pequeña Glycos a fuera de su pokeball. Se ve ligeramente confundida por el ambiente, pero no pasa demasiado tiempo para cuando se acostumbra a la música. Voltea hacia arriba y ve directamente a Thay, reconociéndola al instante, incluso con la máscara y el disfraz, casi pareciera que le está pidiendo algo.
La tonada de fondo cambia, de ser una melodía claramente invitando al populo a pasar, a una un tanto más umbría, que encaja perfectamente con el entorno. Decido entonces en ir por bebidas, forzándome sin muchas ganas a alejarme de Thay. Llego al sitio de las bebidas tomo lo respectivo a mi pareja y a mí, mientras que me cuestiono si Glycos querría algo también…

*


#131

Mascarada de Halloween
@McBrujo
Bruno Martinez


*
Estaba lista para el baile de Halloween, de nuevo teníamos que disfrazarnos y como la vez anterior fue una locura arreglarme para la velada; el gran vestido que llevaba ahora evitaba que bajara los brazos cómodamente así que habia optado por mantener mis brazos arriba como un princesa al caminar aun que cabe destacar que iba muy bien con mi papel de Gothorita, tambien los lazos en mi cabello fueron muy dificiles de colocar pero no imposible y con mi visto bueno camino fuera de los dormitorios Slowpoke donde me esperaba mi compañero y antigua pareja del baile pasado Bruno.
Con una sonrisa en los labios llego a donde el me esperaba y caminamos hasta donde seria le recepción, las puerta tardaron en abrirse pero imagino que es por lo mismo de la temática de Halloween y una vez adentro pokémon de distintos tipos estaban por el lugar como iluminación o de meseros y cabe decir, que lo hacia muy bien; con su siempre traviesa sonrisa.
La estancia tan bien decorada con cedas sobre los ventanales y los vitrales que con la luz de la luna iluminaban con un aire espectral toda la galería, alto sujetándome de las manos hace que salte un poco en mi lugar y viendo hacia abajo un Sablaye que me guiaba por la estancia seguida muy de cerca por Bruno; imagino para no separarnos, aun que el parecía estar en otro mundo dentro de sus pensamientos y tirando un poco de la manga de su traje por fin me presta algo de atención y le dedico una sonrisa para subir los ánimos y este acercándose a mi para susurrar cerca de mi oído.
—"La recuerdas"— habia dicho antes de sacar de su pokeball a la pequeña Petilil de nombre Glycos esta parecía perdida en un principio pero luego al verme pareció reconocerme y veía de forma insistente como si me pidiera algo, y con una risa no puedo evitar responder —¡Claro que la recuerdo!, es la compañera de mi Frogadier— digo para al igual que el dejar salir a Frogadier de su pokeball.
Frogadier al salir vio a mi compañero y luego a Glycos, al igual que yo Frogadier tambien tenia un improvisado disfraz que contaba con una corbata de lazo roja y una capa negra; tambien tenia una capucha aparte de color rojo pero este al ver a Glycos se la quita para colocársela a ella y así estar vestidos de forma parecida. Ambos parecían vampiros; sacándome una risa.
En ese tiempo Bruno fue a por bebidas para nosotros y yo le doy dulces a nuestro compañeros pokémon que se habia sentado en la mesa a comer, podía ver como unos tímidos Duskulls se acercaban a las parejas entregándoles una canasta con forma de Pumpkaboo que no dude en tomar cuando se acercaron a nosotros, tenia tres dulces dentro solo pude ver a Bruno con una cara de desconcierto y una sonrisa un poco torcida se forma en mi rostro al escuchar una canción que llamaba mi atención.

La canción no es que fuera la mas movida a la hora de poder bailar pero atrajo toda mi atención con su vibra terrorífica y no puedo evitar jalar a Bruno hasta la pista de baile, antes dejando la canasta al cuidado de Frogadier; al llegar a la pista solo nos movemos lo mejor posible al ritmo de la música haciendo movimientos lentos con los brazos y entrelazando nuestros pasos y un giro ocasional antes de que la música tomara un ritmo mucho mas rápido y soltando una risotada ambos nos tomamos de las manos para agitando nuestros cuerpos flexionando nuestras rodillas para bajar y luego subir dando un pequeño salto. No era el baile mas terrorífico que se nos pudo ocurrir pero nos divertíamos y cuando creímos que la canción habia acabado solo regresamos a nuestra mesa a tomar de ese delicioso néctar que hidrataba nuestros cuerpo mientras durara la velada.
*


#132








Días después de mi encuentro con Aurora, le pedí a mi hermana que comprara algún buen disfraz, ella mando a su enorme Salamence para entregarme mi traje de M-Lucario que me había comprado, venía con una nota que decía lo siguiente:

Si esa tipa te hace llorar juro que iré a matarla. Atte.: Tú hermosa hermana Pauline.

Una pequeña gota de sudor recorre mi cabeza, mi hermana tiende a ponerse muy violenta si de chicas se trata, por otro lado me he preparado para el baile en secreto ya que Aron no estaba muy alegre con la idea de que saliera con su hermana y Catalina no me ha hablado en todos estos días, Ritsu no aguanto los celos y decidió ir con el hermano de Aurora al baile sin mencionar la golpiza que me puso y que igual no me ha hablado en días. "Menudo lío en el que me he metido" esas palabras recorren mi mente mientras camino por los pasillos de los dormitorios para dirigirme al Salón de Baile. Al llegar a la entrada de los dormitorios puedo ver a una chica esperando a alguien, por sus curvas y el aura asesina que emana puedo deducir que es Aurora.

Aurora suspira y Daio la mira confuso, así que lo acaricia con un suspiro.
-Creo que me van a dejar plantada, Daio -le susurra a su compañero pues aun no vió a Ethan. Se asegura que tiene las balls en la liga de los muslos y vuelve a acomodarse contra la pared.
-En fin, supongo que esperaré un poco más, antes de entrar -dice con un suspiro.
Al parecer no se ha dado cuenta de que ya estoy aquí supongo que puedo jugarle alguna broma, después de todo es dia de Halloween así que supongo que esta bien, libero a Okiku y le ordeno que juegue con el vestido de Aurora y cree un ambiente un tanto tenebroso con su Viento Hielo. Mi pokémon fantasma se hace invisible y comienza a mover el vestido de mi acompañante mientras que con genera una sensación de frío con su movimiento.
La joven se estremece y intenta sujetar la falda de su vestido con las manos, antes de fruncir el ceño y ver como Pichu se lanza hacia algo.

El pequeño ratón queda en el aire mientras mordisquea a su enemigo, mientras Aurora sigue intentando mantener la falda en su sitio.

-Maldito vestido -gruñe.

Me quedo mirando mi ingeniosa broma que tenía un lado oscuro detrás, ya que al observar tan curiosa escena puedo apreciar no solo el vestido de Aurora si no lo que hay debajo. Volty que iba en mi hombro en ese momento corre para saludar a Aurora, yo trato de detenerlo para no arruinar la broma pero al momento de avanzar mas mi compañera de baile se da cuenta de mi presencia y lo único que puedo hacer es quedarme congelado del miedo.
~H...H...Hola Aurora, menudo frío que hace hoy ¡n..no crees!~. Digo esto sudando por completo, este podría ser mi ultimo día en la tierra
Aurora mira a Ethan, entendiendo ahora lo que sucede. Dejando que Daio siga mordisqueando a la, ahora visible Mismagius, se agacha para levantar al Pikachu.

-Hola, pequeño -dice con una sonrisa y acariciando adecuadamente al ratón amarillo, quien suelta un sonido contento-. No pongas esa cara Ethan, no voy a comerte, de seguro que ya pasaste unos dias de infierno.

Con una sonrisa, mira a los ojos al joven.

-¿Te gustaron las vistas? -dice con un tono amenazadoramente dulce.

~Pues no esta nada mal~ Dije en un tono un poco malicioso. —Parece que que agradas a Volty aunque yo que tu tenía cuidado porque si yo soy un depravado el pude llegar a ser todo un depredador ¡Shishishishi!—. Me acerco a Aurora y un poco sonrojado le pongo mi brazo para que lo tome.

La muchacha abre los ojos sorprendida y se ríe
-De tal palo, tal astilla imagino -Aurora niega con la cabeza-. Venga va, limemos asperezas y sembremos el caos.
Aurora sonrie con malicia y da un beso al Pikachu, antes de tomar a Daio en brazos y situarlo en su hombro, quien le muestra la lengua a Ethan. Sujetándose al brazo que él le tiende, le da una sonrisa ladeada.

-¿Asustado?

No había podido apreciar lo bien que se veía Aurora de lejos, pero ahora que la tengo tan cerca me cuesta un poco hablar sin que se me corte la voz, trago un poco de saliva mientras guardo a Okiku en su poké ball con mi brazo libre ya que se podría poner un poco loca la situación si ella se daba cuenta que en realidad estaba en una cita con Aurora.

—Si te soy sincero la verdad si estoy un poco nervioso, eres la hermana de mi mejor amigo y bueno en realidad... no se bailar, tengo dos pies izquierdos ¡Jajajajaja!—. Suelto una ligera carcajada mientras caminamos hacía el salón.
Aurora ríe y avanza con el hacia las puertas. -Tranquilo, a mi tampoco se me da muy bien, pero haremos a los demás caerse, así quedamos en segundo plano.



Entramos al Salón de Baile, ayude a Aurora a bajar las escaleras antes de bajar a los aperitivos, los Banettes y Sableyes nos acompañaron a las mesas y en ese momento escogimos los aperitivos que más nos gustaron, tomamos asiento y comí hasta hartarme mientras Aurora seguía el mismo ritmo que yo. Después de estar sentados un buen rato en la mesa y platicar de algunas cuantas negligencias como nuestros alimentos favoritos y gustos musicales, comienzo a notar como todos los alumnos se están acercando a la pista de baile, aquí es donde toda mi hombría se vería en acción pero como invitar a alguien a bailar si no se bailar, me quedo mirando fijamente a Aurora un tanto perdido en esos ojos color ámbar que reducirían a cualquiera.

— Oye Aurora... emmm... quieres... ¿ir a bailar?—. Me rasco la cabeza mientras suelto una risita nerviosa—. Aurora se levanta y extiende la mano en dirección a Ethan, ignorando la cara gruñona de Daio quien suelta algunas chispas, haciendo que se ría.

— ¡Claro, para eso hemos venido! Además... así podré ver y pensar que travesura hacer -dice riéndose-. al fin y al cabo es Halloween!.
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#133

1. Shall we...?

1. Shall we...?

@NEET Samurai

[Intro]



Me hallaba parada frente al tablón de anuncios. Allí estaba otra vez un cartel lleno de colores llamativos que no podía dejar de observar.

“Mascarada de Halloween”

¿Otra mascarada? Ya sería la segunda del año…

Sonreí al recordar la vez anterior.

Pensándolo bien, no he vuelto a ver al latios con el que bailé aquella noche… es una lástima, me gustaría ir al evento de Halloween con alguien conocido...


– ¿Qué haces? – una voz interrumpió mis pensamientos. Era Toshiro Hirata, el rubio más popular de toda la academia y uno de los líderes del clan Masamune, del que yo también era parte.
– Tsukino-sama, buenos días – saludó Orieno, con su típica reverencia que no dudé en imitar.
– ¿Ya tienes pareja? – preguntó Toshiro con un tono calmado, yo me limité a negar con la cabeza – Genial. Irás conmigo.


¿Heh?


No alcancé a reaccionar cuando Orieno hizo unos ágiles movimientos con sus manos y una cinta que pasaba por todo mi cuerpo. Me sentí mareada y avergonzada al mismo tiempo, por lo que cerré mis ojos fuertemente hasta que la chica se detuvo.


– Listo – dijo ella. – El traje estará listo para mañana.
– Rápida como siempre, Orieno – dijo el rubio, satisfecho con el trabajo de quien parecía ser su asistente personal. Ambos dejaron el lugar de inmediato.


Y así fué como en un abrir y cerrar de ojos ya estaba casi lista para asistir al baile.


[...]



La tela del traje era suave y ligera, los zapatos eran muy cómodos y la máscara era muy bonita. Todo en aquel bello traje de Murkrow era tan perfecto que simplemente no podía quejarme, si ni siquiera tuve que pagar una sóla moneda y estaba hecho a medida.


Al abrir las grandes puertas del salón de baile una fina capa de humo rojizo me envolvió y sentí leves empujones que me llevaban hacia adentro. Al voltearme vi que se trataba de unos simpáticos Sableye que revoloteaban guiando a más alumnos que acababan de entrar. Entre todos ellos pude vislumbrar a un chico con unos geniales cuernos de Houndoom, se veían casi reales.


– ¿Te gustan? – presumió el chico cuya voz reconocí de inmediato, era Toshiro.
– Se ven geniales – afirmé.

Luego de un rato, la música empezó a sonar



– Tiene que ser una broma, ¿cómo espera el director que bailemos esto? – dijo Toshiro poniendo una cara de enfado muy graciosa.
– ¿Tú bailas? – pregunté, un tanto incrédula.


Él no respondió directamente, sino que extendió su mano a mí, ofreciendola para que salieramos a la pista de baile.

Gracias +Nero n.n

#134

2. The enigma continues...

2. The enigma continues...

@Nobuu

Los azules ojos de Hirata ocultos tras el oscuro velo que suponían sus gafas observaban fijamente a la tímida chica que leía el anuncio de la mascarada con su mirada sumida en recuerdos. Tsukino Ohichi sería su víctima esta vez al no haber conseguido a Orieno como su pareja para ese baile, quien se negaba bajo el argumento de que alguien del linaje de los Hirata no podía permitirse asistir a un evento público con alguien como ella, aún después de muchos intentos.

—¿Qué haces? —preguntó Toshiro a la chica como si no supiera que era lo que leía.

—Tsukino-sama, buenos días —saludó Orieno al ver su boleto de salida en la joven.

—¿Ya tienes pareja? —insistió el rubio para recibir esa esperada respuesta que dejaba a Tsukino a su merced— Genial. Irás conmigo.

Antes de que pudiera procesar, Tsukino se encontraba cubierta por una hábil huincha manejada por la pelirroja que no desaprovecharía ni un momento para escapar de la obligación que recaería sobre ella si la invitación de su amo hubiera sido rechazada por esa chiquilla encapuchada.

—Listo. El traje estará listo para mañana.

—Rápida como siempre, Orieno. Tsukino Ohichi, nos vemos mañana en el baile —soltó Hirata con una sonrisa de "acorde lo planeé".

Finalmente llegó el día del evento y Hirata llegó al lugar temprano para lucirse ante todos como era habitual para él en esa clase de fiestas. Tsukino, por su lado, se ponía su disfraz que Orieno había estado haciendo durante la noche, el cual había sido terminado a la perfección a pesar del poco tiempo que disponía la chica.

Cuando la entrenadora con su traje de Murkrow a la medida entró por la puerta entre las cortinas de humo que sobrevolaban todo el salón, todos los presentes voltearon a admirar la elegancia de la chica y su hermoso vestido quien observaba con curiosidad todo lo que había dentro del lugar, deteniéndose frente a Hirata que estaba caracterizado de un fiero Houndoom, cuyos cuernos parecían cobrar vida de lo bien que estaban fabricados.

—¿Te gustan?

—Se ven geniales.

En ese momento la música cubrió repentinamente el ambiente con una canción que nadie esperaría como apertura de un evento así.



—Tiene que ser una broma, ¿cómo espera el director que bailemos esto? —dijo Hirata con una cara que haría un niño pequeño en plena rabieta, lo cual le causó gracia a su acompañante.

—¿Tú bailas?

Sin decir una palabra para mantener el enigma, Toshiro le tendió la mano a la joven para llevarla a la pista de baile dónde se moverían al son de esa broma de mal gusto que supuestamente el director había sugerido.

—Eres menos tímida de lo aparentas —dijo el joven para comenzar la conversación.
#135















HUMAN IS THE PERFECT PLACE TO HIDE.







Entré en aquel palacio de vapor y humo, dando pisadas inseguras con el temor agobiante de caerme en aquella niebla espesa. Caminé hacia delante, siempre ocultándome entre los disfraces del resto y hundiéndome en las zonas donde la bruma era mucho más elevada. No estaba allí por diversión, sino por negocios. Bajo el disfraz del Pokemon, llevaba un cinturón cargado de envases de cuarzo que contenían un líquido peculiar de color azulado, el cual podía hacer mutar a los Pokemon, dándole características mucho más poderosas. El mercado negro solía llamarlo "cápsula habilidad", pero yo prefería el nombre "Elixir del Crepúsculo", debido a su interesante y llamativo color. No sabía quien sería mi cliente, nada sobre su género o edad, ni siquiera rasgos llamativos de su rostro, aunque de poco me serviría. Esa noche todos llevábamos máscaras.


Emergí del vapor cerca de una mesa, sutil y elegante a pesar del mediocre disfraz que portaba. Había intentado hacer el traje de un Pikachu, pero el color amarronado y los bosquejos de ojos que había hecho con lápiz daban la apariencia de su fantasma o cadáver, incluso el de un saco de piel flotante. Un Sableye enano y de camisa apretada por una cortaba me acercó una bandeja, ofreciéndome unos chocolates circulares. Probé algunos de los bocadillos dulces y me sentí empalagado de inmediato, haciendo una mueca por debajo del disfraz e indicando con un gesto de mi mano que no deseaba más.

Levanté la mirada y observé el resto del salón, opacado por la superposición de luces mortecinas y la presencia de aquella niebla artificial. La mayoría de los estudiantes se encontraban revisando una especie de canasta con forma de calabaza, mientras contaban lo que parecían ser caramelos. Todos iban en parejas, por lo que admití que me vería demasiado sospechoso recorriendo las mesas solo y con un disfraz tan... improvisado.

El entusiasmo y lo imperioso de mi naturaleza obligó a mis pies a moverse en busca de una pantalla lo suficiente convincente. Debía de haber alguien sin pareja en aquel salón, alguien lo bastante ingenuo como para creer mis mentiras o con lo justo de sagacidad para entender, sin palabras de más, cual era mi único objetivo en ese lugar.

El azar me llevó hasta una mesa algo recluida, donde una joven de disfraz lila observaba desinteresada la multitud que se levantaba como una legión de muertos luego del letargo. Por debajo del antifaz podían verse las mejillas raspadas o sucias de tierra, como si se hubiera metido en una pelea recientemente y no tuviera demasiada energía para arreglarse, o como si quisiera usar la apariencia para intimidar al mundo.

—Ey —dije mientras levantaba el tono, para hacerme oír por encima de la música siniestra que comenzaba a sonar por el salón.

Gracias Eli <3
#136
@Overly. La canción ya la dejo ella (?
Spoiler


Su acompañante obligo a bailar a Elwood en una sinfonía del desastre donde sus pies parecían más estar en buscar de matar algún insecto que lo que pretendían verdaderamente: Danzar al ritmo de la música. Sus dos pies izquierdos le impedían llevar el mismo tiempo de la muchacha, que tampoco bailaba mucho mejor que él, pero aun así lograba seguirla en la pista en busca de eliminar esos insectos invisibles con sus fuertes pisotones.

Karla era quien lideraba aquel desastre, balanceándose a través de las demás parejas; Elwood le seguía el paso como podía, siendo víctimas de sus apresurados movimientos. Sin embargo, el muchacho se cansó de ser el títere de ella, así que tomando la batuta decidió imitar uno paso que vio en “Bailando por un sueño” esperando que en el proceso no le terminara fracturando algún hueso a su compañera o hiriendo a alguien.

El chico con orejas de muchacho se hizo dominante, acelerando el paso y llevándola a ella donde quería. Sus movimientos eran más torpe de esa manera, pero así la guiaba. Izquierda, derecha, atrás, adelante, vuelta, era el ritmo que trataba de seguir; aquel atrevido compas que había decidido marcar termino cuando al estirar su brazo, la chica dio una vuelta atraves de él para que, se suponía, quedara de espaldas contra su pecho; sin embargo las cosas salieron mal y terminaron tropezando. Por suerte, ninguno se cayó, pero al menos la vuelta no salió mal.

Finalmente la música se detuvo para darle paso a una serenata más tranquilizadora; ambos muchachos se pausaron, dejando que la otra melodía sin darle importancia. Aquel había sido un ejercicio cansino y Elwood agradecía que hubiera terminado de una vez por todas, aunque no pudo negar que, a pesar de haber sido arrastrado la mayoría del tiempo como un títere, disfruto mucho del baile y no podía evitar ocultarlo pues sonreía como un idiota.

Sin embargo, la ilusión le duro poco cuando un leve susurró surco sus puntiagudas orejas con recepción satelital; era algo casi imperceptible, pero que sin embargo logro captar entre los bajos de la música

“Ha llegado la hora”

— ¿Escuchas algo? —Le preguntó, adelantándose a lo que podría ser la conversación de dos adolescente cercanos.

— Ideas tuyas… ¿vamos a comer algo más? —le respondió la muchacha rayando en el borde del desinterés y antes de que pudiera decir o hacer algo, partió hacia la mesa donde estaban servido los páspalos a un ritmo que al propio y energético Elwood le costaba mucho seguir.

Elwood no se sentía nada tranquilo aún con la respuesta de la muchacha ni con la idea que se había establecido en la cabeza de que sólo sería una conversación normal. Por alguna razón su pecho latiendo al son del mejor solo de batería de una banda de rock, le decía que algo no iba bien.

Y sus suposiciones se hicieron ciertas cuando la dulce serenata que inundaba el ambiente se detuvo ante un chirriante sonido. Muchos de los presentes tuvieron que llevarse la mano a los oídos, sufriendo por el repentino chasquido que se habían llevado. Karla se vio obligada a soltar una bandeja de comida, con diversos tipos de chocolate, que sostenía para taparse también las orejas como todo los demás.

En seguida, luego de segundos, el chirrido se detuvo y lo siguió un golpeteó al micrófono que llamo la atención de todos los presentes.

—Um lo siento, parece que hemos tenido un problema técnico con el sonido —se disculpó uno de los profesores encargados del baile, quien llevaba un anticuado disfraz de bidoof— Ya estamos trabajando para solucionarlo, en minutos podrán disfrutar de la música nuevamente

Y tras aquello, el hombre callo y bajó del escenario ante los pitidos replicantes de los alumnos molestos.

— ¡Y yo que quería seguir bailando! —Se quejó Karla, quien había regresado con otra bandeja de dulces, sin darle importancia a la anterior que había perdido— Es bastante divertido… que golpe que tengamos que esperar para más.

Elwood no podía negar que se sentía decepcionado ante el problema del sonido; pero tampoco podía negar que se sentía aliviado de no tener que bailar otra vez; el pañal que llevaba puesto le incomodaba un poco a la hora de moverse, y ahora mucho más que parecía sentirlo mucho más pegado. Era raro.

Y los minutos transcurrieron con normalidad entre los abucheos de los estudiantes que reclamaban por música; Elwood incluso logró ver cómo le arrojaban tomates, sillas y peluches de Digimon… se estaban volviendo locos.

— 1, 2, 3… ¿me oyen? ¿me oyen? Hey Garfio barba mostaza ¿crees que esto esté funcionando de verdad? —De repente esa voz sonó atraves del parlante, deteniendo enseguida la revuelta que los alumnos tenían armada—

La atención de todos se centró en la tarima del salón, donde se hallaba el micrófono principal. Allí había tres figuras de los más inusuales que le hizo sacar un grito a más de uno.

El primero, el que hablaba se trataba de un hombre de piel blanca, casi transparente, y regordete. Llevaba una franela corta que solo alcanzaba a tapar la mitad de su pansa… o lo que quedaba de ella, pues parte de su barriga parecía haber sido arrancada por el mordisco de un tiburón, y parecía ser reciente, pues aún se podía ver gotas de sangre cayendo de ella.

—Ya te dije que soy el capitán Garfio barba negra, idiota —le replico al sujeto que le había hablado con anterioridad.

El único rasgo que compartía este sujeto con el gordo, era su tez blanca cuasi transparente. El hombre tenía una barba negra desliñada que llevaba arremolinada un montón de trozos de comida; uno de sus ojos colgaba de su cuenca, al lado de una horrible herida que cruzaba su nariz; como indicaba su apodo, el sujeto llevaba un garfio que tenía pinchado lo que parecía ser un dedo humano.

—Ya dejen de pelear los dos, Henry y Capitán garfio. Recuerden porque estamos aquí —Habló el tercero del grupo.

Este sujeto compartía exactamente el primer rasgo de todos los demás, aunque no presentaba ninguna herida visible como los otros. En cambio, lucía un pulcro traje que parecía fusionarse con su pálida piel, al tener el mismo color.

—Ejem… disculpen ¿esto es una clase de broma? Porque no es gracioso, caballeros. Les agradecería que bajaran de la tarima por favor. —alzó la voz el profesor encargado del baile, quien llevaba el traje de Bidoof. Tratataba de sonar imponente, pero temblar de pies a cabeza.

—¡Oh mirén eso, capitán, Jack! —Dijo Henry el regordete, emocionado— Es un Bidoof que habla ¿no les parece mono? ¡A mí me parece la cosa más mona del mundo! ¿Podemos quedárnoslo? ¿Si?

—¿Para que te los comas como a todas tus mascotas? Um… no creo, estoy cansado de tener que limpiar tus rastros de huesos; que me hayan regalado el accesorio para transformar mi garfio en una escoba, no me hace cachifa, sigo siendo pirata —le reclamó el capitán, quien se había ido por los tiros y terminó quejándose incluso de cómo el jugo de manzana no sustituía al Ron—

—Caballeros, caballeros, por favor les pido nuevamente que recuerden porque estamos aquí, Además este buen hombre hizo una pregunta ¿no les parece de mala educación dejarlo al aire? —Contesto educadamente Jack, el del traje— Mi estimado hombre Bidoof, me temo que esto no es ninguna clase de broma. No somos alumnos de su preciada academia, somos fantasmas, de los más rufianes del otro mundo, me atrevo a decir.

Y los alumnos no pudieron evitar estallar en la risa. Tal vez un pequeño grupo como Elwood y Karla se quedaron callados y escépticos ante lo que decía el sujeto.

—Me temo que han tenido la respuesta equivocada. Deberían gritar, no reír, mis estamos. Miren parece que tenemos un voluntario que quiere enseñarle como es la reacción correcta —Y tras decir aquello el sujeto alzo su mano hacia uno de los tipos que reía más sonoramente entre los alumnos… y de pronto se levantó por los aires. El silencio se hizo ante aquel repentino acto, solo rompiéndose por los gritos de terror de la víctima; todos enmudecidos solo les quedó ver como el muchacho trataba de resistirse a una fuerza invisible que lo alzaba en el aire y que luego de unos segundos lo arrojó contra una pared.

—Oh que bella música para mis oídos —decía Henry mientras bailaba solo, con algunas tripas y caramelos saliéndole por la herida de su estómago —

—Si no dejaras salir tu relleno podría disfrutarlo más, ballena de tierra —le reclamó garfio—

Y aquel bizarro dialogo era el que esos dos espectros sostenían mientras el pánico se levantaba entre los estudiantes. Algunos alumnos aún se mostraban escépticos ante la situación que se les presentaba y reunidos en un grupo se prepararon para pelear contra los fanstamas.

—Oh, no, no mis queridos. No estamos aquí para pelear, fuimos invocados para otros propósitos —confesó el educado. ¿Invocados?— Nuestro benefactor nos quiere aquí por mero entretenimiento, me temo. Entretenimiento bastante perfecto; Querido si estas por aquí, te aseguro que te divertirás bastante con lo que tenemos preparado —río por lo bajo, y luego continuo— Una competencia de baile del horror…

—¡Si, si! Adoro las competencias de baile, son tan entretenidas. —decía el gordo, mientras seguía bailando con el aire— Pero no has dicho lo más importante Jack, no, no ¿cómo lo puedes omitir? La competición es obligatoria para todos, a menos de que quieran quedar como monstruos amorfos.

Todos se quedaron mirándose, confundidos… ¿monstruos amorfos? Y entonces, entre la confusión, se alzó la respuesta.

—¡Mi… mi, mi boca! —gritó una mujer que iba disfrazada de Talonflame— ¡Mi boca se ha transformado en un pico!

Como Elwood y Karla estaban cerca de la muchacha, lo pudieron presenciar de primera mano: Un pico amarrillo era lo que se abría y cerraba ante sus palabras; el chico cuasi elfo la había visto con anterioridad y creía recordar que ese pico estaba hecho de cartón… entonces recordó la cuestión de su pañal, que lo había sentido más ajustado de lo normal. Cuando trató de jalárlo para quitárselo, descubrió que estaba pegado a su piel como si fuera parte de la misma. Entonces…

Y el caos se hizo de pronto, muchos alumnos comenzaron a gritar y maldecir a darse cuenta de que partes de sus disfraces se habían comenzado a adherir a su cuerpo de manera extraña.

—Silencio, señores, silencio para poder explicarles todo… —trató de callarlos el pacífico Jack, sin resultado alguno—

— ¡QUE SE CALLEN ESTUPIDOS GRUMETES, MARINEROS DE AGUA DULCE! —Regaño el capitán garfio, haciendo que todos se callaran en el acto—

—Muchas gracias, mi querido amigo Garfio. Verán alumnos, ya se habrán dado cuenta de que sus disfraces se están adhiriendo a su cuerpo, eso es completamente normal, se los aseguro. Es parte de lo que hemos preparado para esta noche, una pequeña e inofensiva maldición que los transformara en monstruo por el resto de su vida —Y el horror se volvió a alzar entre los alumnos y no de ser porque el capitán los mando a callar de vuelta a todos, hubieran seguido con aquel espectáculo— Pero no tienen de que preocuparse… al menos no todos. Si participan en el concurso de baile que tenemos preparado, entonces… si alguna pareja es lo suficientemente buena para entretener a los tres ¡entonces les quitaremos la maldición! Pero mientras eso ocurra, la transformación se ira haciendo paulatinamente hasta que sus disfraces se terminen de adherir a s cuerpo y se vuelvan completamente reales. ¡Tienen solo hasta el amanecer!

Y con eso, cerró su explicación. Resultaba que luego de pasar de estar en un baile común y corriente, habían pasado ser parte del espectáculo de tres espectros que los habían malditos para convertirlos en monstruos… sólo por entretenimiento personal. Diablos

—Ya decía yo que esto estaba resultando muy normal… —confesó Karla con un suspiró, se veía más tranquila de lo normal— Ven ¡Será mejor que comencemos de una vez! Aunque bueno… admito que transformarse en una Latias no estaría mal, aunque supongo que tú no quieres pasar el resto de tu vida con ese pañal ridículo pegado a la cintura. Y confieso que la ala que me está creciendo en la espalda comienza a picar y doler… un poco. —y tras decir eso, jaló de la mano a Elwood para sumergirlo en una de las noches más bizarras que el chico recordaría en el futuro, cuando le contara a sus hijo mitad Wingull como es que su padre había terminado convirtiendo en un pelipper con pañal.

Al fin termine esto, no sabía bien como hacerlo y la inspiración no ayudaba (?


Spoiler


#137




P R E L U D I O..D E..O C T U B R E
S A L Ó N..D E..B A I L E...2 3 : 0 0 H S .





El día había llegado, la Mascarada de Halloween iba a dar comienzo en un par de horas y yo me preparaba para el evento, debía sentirme tranquilo puesto que solo era un baile sin embargo mi corazón latía de una forma muy vertiginosa. Varios días atrás antes del evento fui a la Biblioteca para inspirarme en algo que me sirva como disfraz.
Curiosamente encontré un libro bastante deteriorado, en él no habían mas que ilustraciones de Pokémon que jamás había visto, después de curiosear las hojas que se mantenían en buen estado encontré al “Fantasma del Desierto”, su figura me resultaba bastante familiar pero no podía dar con el Pokémon que representaba, se podría decir que la cabeza de este Pokémon se encontraba en llamas, además poseía un bastón en forma de hueso que por supuesto también estaba en llamas.

Pasé mi mano sobre la ilustración y una inscripción apareció:
“La dezerto vokas.
La fajro manĝas.
Morto atendas.
La potenco de tiu falo sur kiuj manĝigas la mortiga fajro.”

“El desierto llama.
El fuego alimenta.
La muerte aguarda.
El poder de ésta recaerá sobre quien alimente ese fuego mortífero . “

Sin titubear, sin dudar, recité las palabras cuyo significado no sabía; de pronto todo se volvió obscuro, las estanterías de la Biblioteca desaparecieron y yo me encontraba en un espacio negro, sin paredes, sin nada, un simple espacio vacío inundado por la obscuridad. Miraba a todos lados y por fin encontré algo que llamó mi atención, intenté moverme hacia aquel punto pero no podía, sin embargo “eso” se movió hasta donde yo me encontraba. Era un espejo, en el podía verme a mi mismo en elegante traje negro que desprendía un aura verde azulada, observaba como las mancuernillas en forma de calavera desprendían llamas verdes. Finalmente, después de observar y sentir todo mi cuerpo vi que mi cabeza había sido reemplazada por la cabeza de otro Pokémon, el mismo de la ilustración del libro, de los ojos y de los espacios que habían en la boca también salían unas llamas verde-azuladas, verme así a cualquiera le causaría risa pero a mi, a mi me fascinaba, mi aspecto me encantaba y estaba dispuesto a defenderlo a como de lugar. Me sentía extraño, diferente con ganas de hacer algo que quizás estaría prohibido…

De repente todo se volvió difuso, desperté nuevamente en la Biblioteca, me incorporé lo más rápido que pude y me dispuse a salir del lugar. En la puerta, una chica esperaba, seguí con paso decidido hasta toparme frente a frente con ella, su mirada era bastante profunda, no podría describirla pero me sentía extrañamente atraído hacia ella, como si pudiera ver a través de mi alma, quería hacer lo mismo, pero no pude. La observé con detenimiento, tenía el cabello castaño obscuro, con un pañuelo negro a modo de adorno y lo que mas destacaba era su fleco de un color fucsia intenso.
Pude haber seguido destacándola pero su mirada me intimidaba y me atraía en partes iguales; como algo adicional sus ojos eran del mismo color de su fleco…


– Marowak, ¿eh?, no está mal, considerando que a pesar de ser un Pokémon de Tipo Tierra siempre se encuentre muerto – me dijo con una leve sonrisa en el rostro
– ¿Marowak?, eh si, si, Marowak – le respondí un poco confundido, el Pokémon en el que me había convertido hace unos minutos era un Marowak, pero muy diferente; mis pensamiento fueron interrumpidos por la chica de la puerta.
– La fajro ke ĝi lumigas. La fajro kiu mortigas.Lumigi vian vojon aŭ pereas al ekbruliĝis Lampent. – recitó esas palabras de una forma tan fluida que un miedo extraño recorrió mi cuerpo, luego de eso continuó.
– Soy Emmeline Finnigan, nos vemos en la Mascarada – diciendo eso, se alejó y por un breve instante vi un Lampent que flotaba a sus espaldas….

Llegué al lugar donde se suponía era el evento, el ambiente tenía algo que me emocionaba demasiado, quizás tanta algarabía y esas ganas repentinas de sentir la muerte me llenaban de éxtasis, por lo pronto tenía que buscar a Emmeline, de acuerdo a lo que vi después de su despedida era obvio que estaría disfrazada de un Lampent y no me resultó difícil encontrarla. Un sombrero de Lampent sobresalía por entre toda la multitud y bajo éste Emmelinne vestida de negro con una camisa blanca y por supuesto su cabello resaltaba solo para quien prestaba la suficiente atención.

Me acerqué a ella, llegó la hora…


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ACADEMIA
#138




P R E L U D I O..D E..O C T U B R E
S A L Ó N..D E..B A I L E...2 3 : 0 0 H S .





Eran alrededor de las once, y la penetrante oscuridad comenzaba a caer. La pálida luna de otoño era testigo del evento que se celebraba en el arcaico edificio, derramando su resplandor plateado sobre los exóticos disfrace de los invitados. Era un ambiente festivo y alegre, algo que odiaba con gran intensidad. Todo parecía un pavoroso espectáculo de circo, vistiendo sus mejores trajes, colocando sus más expresivos rostros. Lo odiaba, pero allí permanecía, de brazos, esperando a su compañero. Su mente no podía dejar de cuestionar la decisión tomada; —¿qué hacemos aquí? —murmuraban las voces en su cabeza, —¿por qué dedicamos nuestro prestado tiempo en un evento tan burdo?
Quería marcharse de allí, correr a toda prisa hacia su dormitorio, pero algo la detuvo. No le era desconocida la situación que su mente estaba atravesando; admitía, casi sin titubear, la demencia que en ciertas ocasiones nadie sus más profundos pensamientos. —Es Halloween… una noche perfecta ¿no lo crees? —dijo la voz áspera.

Sonrió, decidida a tener una noche especial. En pleno ajetreo del momento y el bullicio generado por la multitud, comprobó que convertir aquello en una divertida cacería resultaría muy sencillo. Su disfraz le daba una gran ventaja. El corto vestido negro se unía a dos largas mangas y un angosto cuello, ocultando debajo una camisa tan blanca como la luna. Su extravagante color de cabello era cubierto por descomunal sombrero, similar al Pokémon Lampent. Pocos podían reconocerla con exactitud, siendo aquello el perfecto disimulo para organizar su excéntrica diversión. —¡El caos! —gritó una de las voces —¡el ocurrente caos! ¡Nada anima una fiesta como la vorágine anarquía!
Su compañero llegó poco tiempo después. Vestía un elegante traje oscuro, acompañado por una máscara blanca con detalles oscuros en el centro. Lucía sosegado, como si en un trance se encontraba sumido. —¿Hace mucho esperas?—
—Apenas he llegado —respondió ella, con una sonrisa.
Ambos ingresaron por la astillada puerta, cegados ante las deslumbrantes luces que decoraban el corredor. El salón se encontraba adornado por largas tiras de seda, con un ambiente tan oscuro y perturbador como el día mismo.

#139















HUMAN IS THE PERFECT PLACE TO HIDE.








Comía y comía. Desde hace tiempo no tenía dinero suficiente como para comprar un almuerzo decente en la cafetería, así que me conformaba con unas galletas casi todos los días de la semana. Y aun así me moría de hambre. Esas estúpidas galletas ya me habían cansado y no habían diferentes a esas; siempre traían las mismas.


Al nada más llegar al salón de baile, agarré un plato y me serví distintos aperitivos del buffet que la Mascarada ofrecía. Un “poco” de comida antes de entrar en acción nunca estaba mal, si no, ¿cómo diablos iba a rendir? Necesitaba un descanso, tanto de las personas en general como de mi actividad física. La última pelea que tuve por un estúpido pedido me había costado caro. Dos brabuconas y un bate. ¿Y el resultado de ello? Mi cara en el suelo. Al menos Sex Pistols se encargó de ellos pero, demonios, ni pude arreglarme bien.

Respiré hondo y me concentré en mi comida. ¡Ya tenía que relajarme y disfrutar! Sobre todo de las alitas de pollo con barbacoa, esas me llevaban al cielo. Pero mi felicidad se vio interrumpida por una voz que se aproximaba hacia mi mesa.

— Ey—.
Levanté la mirada y limpiándome la barbacoa de los labios me fijé en el sujeto que me hablaba. Parecía ser un chico disfrazado de Mimikyu.


—Eh... ¿Quieres comida o qué?—le dije sin quitar un ojo de encima de mi comida.

— ¿Ves que hay una fuente de chocolate? —dijo mientras señalaba ese algo detrás de mí.

Sin pensarlo dos veces, le vi por unos segundos y voltee con emoción. Si esa fuente estaba presente, yo quería un poco. Pero para mi sorpresa, no había nada y la mención de aquella delicia había sido un engaño para sentarse en mi mesa y disfrutar de mis papas fritas. Volví mi mirada hacia a él y le hablé.


—Vaya descarado. Si tan solo querías papas fritas podrías haberme pedido. ¿Y sabías que el buffet está en la entrada no?
—Sí, ya lo sabía. Vi el buffet al entrar.—contestó mientras seguía agarrando comida de la mesa.

—Ah, por cierto, tengo una pregunta. Pues ahora que te veo más de cerca me fijé en algo... ¿Por qué tienes tierra en la car-?
Le interrumpí.

—No es asunto tuyo.—

—Bueno, no quería saber de todos modos... Me llamo Franz Gooseu, por cierto.

—Sabrina Bucciarati, es un placer.

#140
La Mascarada

Canción

Me encontraba ahí, un recién llegado en un evento representativo de la Academia...solo.
-Bueno, es mejor que no participar-.
Empecé a pasear por los alrededores, viendo las parejas bailando, riendo, comiendo, conversando.
-Que pena mi vida- dije sentándome en una de las sillas cerca de las mesas.
Mientras miraba a los demás, de repente cogía un dulce o dos, para pasar la noche.
Finalmente, me atreví, y aun frente a la risa de todos, fui donde se encontraba el DJ, le pedí que colocara Esta canción Y ante todos, bailé la canción, con lagrimas en los ojos, y solo, aun sabiendo que las lagrimas escurrian, y se veian fuera de mi máscara, segí, y segi.
[/I]

Gracias mishu <3


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