Luces Ocultas
Este es un fic de terror en el que he estado trabajando, espero que les guste : )
Capítulo 1: El pasillo abandonado
Caminaba solo por los corredores de esa vieja casa escuchando el rechinar de esas tablas ancestrales las cuales sostenían aquella antigua edificación, hecha hace más de veinte años a la que yo llamaba hogar. Era alrededor de las nueve de la mañana un 8 de Octubre de 1996, limpié un poco una de las antiguas y polvorientas ventanas haciendo un círculo para poder ver un poco de lo que pasaba afuera, como hacía todas las mañanas. Como siempre, lo único que podría apreciar era aquel abandonado bosque el cual estaba al lado de mi abandonada casa a la cual recientemente me acababa de mudar. Habré llevado un par de días, pero la verdad es que por más deteriorada que pudiera estar la casa no me quejaba, debido a que en primer lugar era lo que estaba al alcance de mi bolsillo con los ahorros de un par de meses del trabajo y además porque me encantaba el hecho que estuviera alejada del ruido de la ciudad, personas molestas y sobretodo que estuviera en contacto con la naturaleza. Siempre he sido una persona que la ha gustado estar en paz y disfrutar de los sencillos placeres de la vida como apreciar la naturaleza, respirar aire puro y estar alejado de la civilización.
Decidí salir a dar un paseo luego de observar lo agradable que estaba el día por mi ventana cuando en eso tropecé y caí. Por suerte puse rápido las manos frente a mi cara para evitar golpearla, aunque eso no evito que me raspara los codos y me saliera un poco de sangre la cual se mezclo con el polvo. Me quedé un rato tendido en el piso pensando que le había hecho yo a la vida para merecerme eso desde tan temprano. No llevaba despierto ni veinte minutos y ya me empezaban a pasar calamidades. Traté de incorporarme para levantarme pero tuve que detenerme un rato porque un horrible dolor en mi rodilla apareció. Era un dolor terrible el cual me imposibilitó moverme por unos cuantos segundos y me hizo retorcer la cara de una forma impresionante. Al levantarme y empezar a caminar el dolor solo empeoró, así que decidí dirigirme al baño para curarme el raspón lleno de polvo con alcohol para que no se infectara y tomarme alguna pastilla para el dolor de la rodilla.
Mientras caminaba al baño arrastrando un poco la pierna debido a la rodilla, la miré con mucha tristeza y luego empezaron a salir unas cuantas lágrimas de mis ojos. El golpe no fue el responsable de tan terrible dolor que estaba sintiendo, sino por lo que pasó una noche hace ya mucho tiempo, historia la cual sinceramente en ese momento…no quería recordar. Me sequé las lagrimas y con mucha indignación cambiando mi cara por una de enojo me dirigí al baño rápidamente y tomé el alcohol para limpiar mi herida. Al tomar el alcohol me lo quedé observando por un buen rato imaginándome el dolor que estaba apunto de sentir al permitir que el líquido quemara todo el tejido abierto en mi codo, quemando de esta forma toda bacteria que pudiera estar en mi piel, causando un inmenso dolor pero a la vez salvándome de una infección que podría llevar a cosas peores. La verdad es que no contaba con tanto dinero como para comprar antibióticos en caso de contraer una infección. Tome un algodón, lo llené de alcohol y rápidamente lo puse sobre la herida abierta haciendo muecas de dolor pero sin dejar salir un solo sonido de mi boca.
Mientras sentía como el alcohol me quemaba la carne de mi herida abierta, me puse a pensar cómo ese dolor en realidad era nada comparado al dolor que pasé esa noche la cual me quitó la sonrisa que siempre llevaba en mi cara. Todavía no podía creer que me había quedado solo, abandonado en la soledad y penumbras de aquella vieja casa. Aunque siempre quise estar alejado de todo, estar en paz y tranquilidad, esa no era la verdadera forma en la que quería que todo hubiese acabado dejándome solo con los recuerdos de la vida perfecta que alguna vez imaginé, que una persona como yo se merecía tener. Terminé de limpiar la herida y me puse una cuantas vendas para detener el sangrado y que ninguna basura caiga en ella pudiéndome causar más problemas innecesarios. Deje todo en orden en el baño, cerré bien la puerta, bajé las escalera y me dirigí a la cocina porque de repente me dio un ligero dolor en el estómago porque sufría de gastritis. Es por eso que siempre que sentía un dolor me veía obligado a comer algo para que los juegos gástricos no destruyeran mi estómago y eso pudiera generarme una úlcera o algo por el estilo en el futuro. Con mis problemas financieros no quería meterme en problemas de salud. Mientras lentamente me dirigía hacia la cocina debido al dolor de mi pierna, me detuve un rato e hice silencio. En ese momento pude haber jurado que había escuchado un pequeño chirrido cerca del baño, como si la puerta del mismo se hubiera abierto lentamente. Era muy normal escuchar estos chirridos en la casa, debido a que todas las puertas eran viejas y sus bisagras estaban todas oxidadas.
Yo nunca he sido de esas personas que se asustan fácilmente y peor de las que se dejan intimidar por la soledad o por sonidos extraños. La verdad es que no me importó en lo absoluto lo del ruido, lo que me pareció extraño es que estaba casi seguro que fue la puerta del baño la cual me aseguré de dejarla bien cerrada para evitar estos molestos ruidos. Pero bueno, la verdad es que tenía hambre y no me iba a preocupar por cosas tontas así que seguí mi camino. Llegué a la cocina, abrí el refrigerador y vi que es lo que tenía para prepararme un buen desayuno. Mi cara se llenó de alegría cuando vi que habían huevos, tocinos, juego de naranja y mantequilla, además de que había pan en la alacena. Todo estaba preparado para que pudiera hacer unos deliciosos huevos revueltos con tocino acompañado de unos cuantos panes con mantequilla y un delicioso vaso de jugo de naranja fresco. Parecía que la sonrisa me estaba regresando un poco, aunque bueno también pudo haber sido por el hambre que tenía en ese momento. Mientras preparaba el desayuno con mucha alegría tuve un flashback de aquellos felices momentos en los cuales compartía el desayuno con aquellos a los que quería y nos reíamos juntos contando cosas graciosas y compartiendo nuestras experiencias. Volviendo a la realidad noté que una lágrima estaba corriendo por mi mejilla, así que la limpie rápido y poniendo una cara seria tendiendo a triste seguí cocinando mi desayuno.
Terminé de comer delicioso desayuno y me quedé sentado un buen rato descansando de tan suculento banquete que me había preparado. La verdad es que no me puedo quejar de mis habilidades de cocinero, siempre he sido bueno cocinando y puedo darme el lujo de prepararme comida la cual se que voy a disfrutar. Traté de ponerme de pie luego de un rato para llevar los platos al lavadero cuando sentí ese horrible dolor en la pierna nuevamente, me había olvidado por completo de tomarme la pastilla para aliviar el dolor cuando estaba en el baño, así que me puse a lavar los platos rápido para ir a tomarla.
Terminé de lavar todo y poner las cosas en su lugar y procedí a subir las escalera para dirigirme al baño que estaba en medio del pasillo entre mi cuarto y la escalera. El dolor en la rodilla hacía que el subir las escaleras tardara un eternidad. La mayoría de la gente pensará que tener una casa grande con dos pisos es realmente genial y no lo dudo yo también pensaba lo mismo, porque jamás pensé que mi rodilla terminaría fracturada causándome incontables dolores los cuales tendría que soportar posiblemente por el resto de mi vida al menos que tuviera incontables operaciones las cuales no quería tener ni tenía el dinero para tenerlas. Finalmente terminé de subir aquellas escaleras viejas de madera las cuales parecieron eternas y me dirigí hacia el baño. Me paré frente a la puerta y me quedé un poco extrañado al ver que estaba completamente cerrada tal como la dejé recordando el extrañó chirrido que había escuchado antes de dirigir a hacerme el desayuno. Entré al baño y fui al botiquín por una pastilla para la pierna, tomé la pastilla, abrí la llave del lavamanos y con la mano contraría tomé un poco de agua, me llevé esa agua a la boca y luego tiré la pastilla en ella y me la tomé. Después de ello me puse a lavarme los dientes, la cara y a alistarme para salir un rato. Terminé de enjuagarme la cara y miré al espejo lo cual me asustó un poco porque estaba viendo un poco borroso. Froté mis ojos pero vi que lo borroso no se me iba y creía que podría ser que quizás estaba apunto de darme algo y en ese momento pensé que era verdad porque luego me empecé a marear un poco.
Me agarré del tubo donde se ponían las toallas, cerré mis ojos y traté de tranquilizarme. Luego de un par de minutos respirando profundo con los ojos cerrados, los abrí nuevamente y parecía que todo había vuelto a la normalidad. Me preocupé un poco por esa escena que había sucedido y creí que era buen momento para ir al doctor ya que no había ido en un par de años, seguramente mis niveles de grasas o triglicéridos estaban altos por toda la porquería que comía. Terminé todos mis asuntos en el baño y me dirigí al pasillo asegurándome se cerrar bien la puerta para no oír nuevamente esos molestos chirridos. Al darme vuelta y ver el pasillo el cual por lo general está bastante iluminado debido a la gran cantidad de ventanas que tiene noté que ahora todo estaba mucho más oscuro y deprimente. Miré por la ventana y pude observar como habían nubes en el cielo, parece que se acercaba una tormenta lo cual era bastante normal en aquel lugar en esa fecha del año en la cual se vive el invierno. Nuevamente me llené de mucha ira al ver que mi día nuevamente se iba a arruinar desde antes que empezará y le di un golpe a la pared ligeramente sacando mis iras. Puse mi cara frente a la pared y cerré los ojos por un instante tratándome de relajar para no arruinarme la mañana y luego de un rato se me ocurrió ponerme un encauchado y unas botas para aventurarme en el bosque aunque lloviera. En ese punto no iba a permitir que nada me arruinara el día. Me dirigí rápidamente a mi cuarto, me puse el encauchado y las botas y luego camine rápidamente a las escaleras. Apunto de bajar por las escaleras miré el pasillo por última vez y me di cuenta de lo oscuro que estaba y de lo triste y abandonado que se veía. Dije en voz baja con un tono lleno de amargura y decepción mientras ponía una cara de tristeza con la mirada hacia abajo:
- “De seguro que ellos hubieran hecho de este lugar un sitio lleno de alegría…”
Baje por las escaleras y me dirigí hacia la puerta cuando de repente me detuve con la mirada paralizada al escuchar algo que sonó como una risa en el pasillo. Me dije a mi mismo que seguramente me estaba volviendo loco o quizás estaba relacionado al mareo de hace un momento, creo que últimamente había estado sufriendo de mucho estrés por tantas cosas que habían ocurrido en mi vida y eso estaba empezando a afectarme. Sacudí mi cabeza, cerré la puerta de la entrada y me dirigí hacia el bosque a dar una pequeña caminata. En ese momento eran aproximadamente las once de la mañana en un oscuro día un 8 de Octubre en un lugar abandonado por el mundo.
Capítulo 1: El pasillo abandonado
Caminaba solo por los corredores de esa vieja casa escuchando el rechinar de esas tablas ancestrales las cuales sostenían aquella antigua edificación, hecha hace más de veinte años a la que yo llamaba hogar. Era alrededor de las nueve de la mañana un 8 de Octubre de 1996, limpié un poco una de las antiguas y polvorientas ventanas haciendo un círculo para poder ver un poco de lo que pasaba afuera, como hacía todas las mañanas. Como siempre, lo único que podría apreciar era aquel abandonado bosque el cual estaba al lado de mi abandonada casa a la cual recientemente me acababa de mudar. Habré llevado un par de días, pero la verdad es que por más deteriorada que pudiera estar la casa no me quejaba, debido a que en primer lugar era lo que estaba al alcance de mi bolsillo con los ahorros de un par de meses del trabajo y además porque me encantaba el hecho que estuviera alejada del ruido de la ciudad, personas molestas y sobretodo que estuviera en contacto con la naturaleza. Siempre he sido una persona que la ha gustado estar en paz y disfrutar de los sencillos placeres de la vida como apreciar la naturaleza, respirar aire puro y estar alejado de la civilización.
Decidí salir a dar un paseo luego de observar lo agradable que estaba el día por mi ventana cuando en eso tropecé y caí. Por suerte puse rápido las manos frente a mi cara para evitar golpearla, aunque eso no evito que me raspara los codos y me saliera un poco de sangre la cual se mezclo con el polvo. Me quedé un rato tendido en el piso pensando que le había hecho yo a la vida para merecerme eso desde tan temprano. No llevaba despierto ni veinte minutos y ya me empezaban a pasar calamidades. Traté de incorporarme para levantarme pero tuve que detenerme un rato porque un horrible dolor en mi rodilla apareció. Era un dolor terrible el cual me imposibilitó moverme por unos cuantos segundos y me hizo retorcer la cara de una forma impresionante. Al levantarme y empezar a caminar el dolor solo empeoró, así que decidí dirigirme al baño para curarme el raspón lleno de polvo con alcohol para que no se infectara y tomarme alguna pastilla para el dolor de la rodilla.
Mientras caminaba al baño arrastrando un poco la pierna debido a la rodilla, la miré con mucha tristeza y luego empezaron a salir unas cuantas lágrimas de mis ojos. El golpe no fue el responsable de tan terrible dolor que estaba sintiendo, sino por lo que pasó una noche hace ya mucho tiempo, historia la cual sinceramente en ese momento…no quería recordar. Me sequé las lagrimas y con mucha indignación cambiando mi cara por una de enojo me dirigí al baño rápidamente y tomé el alcohol para limpiar mi herida. Al tomar el alcohol me lo quedé observando por un buen rato imaginándome el dolor que estaba apunto de sentir al permitir que el líquido quemara todo el tejido abierto en mi codo, quemando de esta forma toda bacteria que pudiera estar en mi piel, causando un inmenso dolor pero a la vez salvándome de una infección que podría llevar a cosas peores. La verdad es que no contaba con tanto dinero como para comprar antibióticos en caso de contraer una infección. Tome un algodón, lo llené de alcohol y rápidamente lo puse sobre la herida abierta haciendo muecas de dolor pero sin dejar salir un solo sonido de mi boca.
Mientras sentía como el alcohol me quemaba la carne de mi herida abierta, me puse a pensar cómo ese dolor en realidad era nada comparado al dolor que pasé esa noche la cual me quitó la sonrisa que siempre llevaba en mi cara. Todavía no podía creer que me había quedado solo, abandonado en la soledad y penumbras de aquella vieja casa. Aunque siempre quise estar alejado de todo, estar en paz y tranquilidad, esa no era la verdadera forma en la que quería que todo hubiese acabado dejándome solo con los recuerdos de la vida perfecta que alguna vez imaginé, que una persona como yo se merecía tener. Terminé de limpiar la herida y me puse una cuantas vendas para detener el sangrado y que ninguna basura caiga en ella pudiéndome causar más problemas innecesarios. Deje todo en orden en el baño, cerré bien la puerta, bajé las escalera y me dirigí a la cocina porque de repente me dio un ligero dolor en el estómago porque sufría de gastritis. Es por eso que siempre que sentía un dolor me veía obligado a comer algo para que los juegos gástricos no destruyeran mi estómago y eso pudiera generarme una úlcera o algo por el estilo en el futuro. Con mis problemas financieros no quería meterme en problemas de salud. Mientras lentamente me dirigía hacia la cocina debido al dolor de mi pierna, me detuve un rato e hice silencio. En ese momento pude haber jurado que había escuchado un pequeño chirrido cerca del baño, como si la puerta del mismo se hubiera abierto lentamente. Era muy normal escuchar estos chirridos en la casa, debido a que todas las puertas eran viejas y sus bisagras estaban todas oxidadas.
Yo nunca he sido de esas personas que se asustan fácilmente y peor de las que se dejan intimidar por la soledad o por sonidos extraños. La verdad es que no me importó en lo absoluto lo del ruido, lo que me pareció extraño es que estaba casi seguro que fue la puerta del baño la cual me aseguré de dejarla bien cerrada para evitar estos molestos ruidos. Pero bueno, la verdad es que tenía hambre y no me iba a preocupar por cosas tontas así que seguí mi camino. Llegué a la cocina, abrí el refrigerador y vi que es lo que tenía para prepararme un buen desayuno. Mi cara se llenó de alegría cuando vi que habían huevos, tocinos, juego de naranja y mantequilla, además de que había pan en la alacena. Todo estaba preparado para que pudiera hacer unos deliciosos huevos revueltos con tocino acompañado de unos cuantos panes con mantequilla y un delicioso vaso de jugo de naranja fresco. Parecía que la sonrisa me estaba regresando un poco, aunque bueno también pudo haber sido por el hambre que tenía en ese momento. Mientras preparaba el desayuno con mucha alegría tuve un flashback de aquellos felices momentos en los cuales compartía el desayuno con aquellos a los que quería y nos reíamos juntos contando cosas graciosas y compartiendo nuestras experiencias. Volviendo a la realidad noté que una lágrima estaba corriendo por mi mejilla, así que la limpie rápido y poniendo una cara seria tendiendo a triste seguí cocinando mi desayuno.
Terminé de comer delicioso desayuno y me quedé sentado un buen rato descansando de tan suculento banquete que me había preparado. La verdad es que no me puedo quejar de mis habilidades de cocinero, siempre he sido bueno cocinando y puedo darme el lujo de prepararme comida la cual se que voy a disfrutar. Traté de ponerme de pie luego de un rato para llevar los platos al lavadero cuando sentí ese horrible dolor en la pierna nuevamente, me había olvidado por completo de tomarme la pastilla para aliviar el dolor cuando estaba en el baño, así que me puse a lavar los platos rápido para ir a tomarla.
Terminé de lavar todo y poner las cosas en su lugar y procedí a subir las escalera para dirigirme al baño que estaba en medio del pasillo entre mi cuarto y la escalera. El dolor en la rodilla hacía que el subir las escaleras tardara un eternidad. La mayoría de la gente pensará que tener una casa grande con dos pisos es realmente genial y no lo dudo yo también pensaba lo mismo, porque jamás pensé que mi rodilla terminaría fracturada causándome incontables dolores los cuales tendría que soportar posiblemente por el resto de mi vida al menos que tuviera incontables operaciones las cuales no quería tener ni tenía el dinero para tenerlas. Finalmente terminé de subir aquellas escaleras viejas de madera las cuales parecieron eternas y me dirigí hacia el baño. Me paré frente a la puerta y me quedé un poco extrañado al ver que estaba completamente cerrada tal como la dejé recordando el extrañó chirrido que había escuchado antes de dirigir a hacerme el desayuno. Entré al baño y fui al botiquín por una pastilla para la pierna, tomé la pastilla, abrí la llave del lavamanos y con la mano contraría tomé un poco de agua, me llevé esa agua a la boca y luego tiré la pastilla en ella y me la tomé. Después de ello me puse a lavarme los dientes, la cara y a alistarme para salir un rato. Terminé de enjuagarme la cara y miré al espejo lo cual me asustó un poco porque estaba viendo un poco borroso. Froté mis ojos pero vi que lo borroso no se me iba y creía que podría ser que quizás estaba apunto de darme algo y en ese momento pensé que era verdad porque luego me empecé a marear un poco.
Me agarré del tubo donde se ponían las toallas, cerré mis ojos y traté de tranquilizarme. Luego de un par de minutos respirando profundo con los ojos cerrados, los abrí nuevamente y parecía que todo había vuelto a la normalidad. Me preocupé un poco por esa escena que había sucedido y creí que era buen momento para ir al doctor ya que no había ido en un par de años, seguramente mis niveles de grasas o triglicéridos estaban altos por toda la porquería que comía. Terminé todos mis asuntos en el baño y me dirigí al pasillo asegurándome se cerrar bien la puerta para no oír nuevamente esos molestos chirridos. Al darme vuelta y ver el pasillo el cual por lo general está bastante iluminado debido a la gran cantidad de ventanas que tiene noté que ahora todo estaba mucho más oscuro y deprimente. Miré por la ventana y pude observar como habían nubes en el cielo, parece que se acercaba una tormenta lo cual era bastante normal en aquel lugar en esa fecha del año en la cual se vive el invierno. Nuevamente me llené de mucha ira al ver que mi día nuevamente se iba a arruinar desde antes que empezará y le di un golpe a la pared ligeramente sacando mis iras. Puse mi cara frente a la pared y cerré los ojos por un instante tratándome de relajar para no arruinarme la mañana y luego de un rato se me ocurrió ponerme un encauchado y unas botas para aventurarme en el bosque aunque lloviera. En ese punto no iba a permitir que nada me arruinara el día. Me dirigí rápidamente a mi cuarto, me puse el encauchado y las botas y luego camine rápidamente a las escaleras. Apunto de bajar por las escaleras miré el pasillo por última vez y me di cuenta de lo oscuro que estaba y de lo triste y abandonado que se veía. Dije en voz baja con un tono lleno de amargura y decepción mientras ponía una cara de tristeza con la mirada hacia abajo:
- “De seguro que ellos hubieran hecho de este lugar un sitio lleno de alegría…”
Baje por las escaleras y me dirigí hacia la puerta cuando de repente me detuve con la mirada paralizada al escuchar algo que sonó como una risa en el pasillo. Me dije a mi mismo que seguramente me estaba volviendo loco o quizás estaba relacionado al mareo de hace un momento, creo que últimamente había estado sufriendo de mucho estrés por tantas cosas que habían ocurrido en mi vida y eso estaba empezando a afectarme. Sacudí mi cabeza, cerré la puerta de la entrada y me dirigí hacia el bosque a dar una pequeña caminata. En ese momento eran aproximadamente las once de la mañana en un oscuro día un 8 de Octubre en un lugar abandonado por el mundo.
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El Fan Charizard más grande del universo-Forero Ecuatoriano x)

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