23. Su nombre será Anon.
@Braixx hey! Me gustó la misión, ¡así que me dejé llevar! Quizás un poco mucho, lo acepto. Por cierto, incluí a uno de mis pokémon de evento oficialmente al equipo -por si las dudas-. ¡Lamento haber tardado en postear! No me abandones ;w;
Todavía sentía el temblor de mis manos. ¿Emoción a lo desconocido? ¿Lo hilarante de una amenaza que aún no amengua? El contenido del sobre blanco me embargó los sentidos, pues no sabía muy bien el cómo reaccionar ante tal mensaje.
— Y un Darkrai... ¡acosadores! — Sostuve la carta, casi arrugándola por la presión, cuestionándome la credibilidad de estas personas.
Después de aquello, tan sólo le entregué el otro Murkrow que capturé a Leandro y me fui a los dormitorios con toda la calma que me fue posible. ¿La carta? No quería conservarla, no si luego me pillaba un profesor o un director para acusarme de algo que yo no me he montado. Tendría que buscar el modo seguro de eliminarla más tarde.
Al entrar en el dormitorio mixto, todos dormían. Aún no conocía a los otros estudiantes con los que compartía habitación, pero confiaba en que ellos no se hubieran percatado de mi salida ni me hubiesen delatado.
Los luceros se me cerraron como dos cortinas que ya no podían más con su propio peso...
Aunque antes, podría jurar que vi unos ojos rojos mirándome fijamente.
Cuando desperté esa mañana, di un salto debido a la enorme sorpresa con la que me encontré de frente. Una chica de más o menos mi edad, de pelo anaranjado, con una mirada despectiva y los brazos cruzados, me examinaba como si fuese alguna clase de bicho raro. No me dejo preguntarle nada cuando ya me había respondido.
— Debo vigilarte, es una orden. — Me explicó. Tuve esa sensación de que, en realidad, era una buena persona, pese a que quería verse imponente. — Ellos también lo harán.
A su lado fui capaz de identificar dos pokémon: Absol y Luxio. No, espera, ¿un Absol? Sospeché que se trataba de una infiltrada o espía de la división Gastly, dado a que he oído rumores de que sólo ellos pueden encontrarlos. Pero que este pokémon me viera tan fijamente con sus ojos rojos... me temía lo peor, más allá de que dejé abierta la puerta del dormitorio sin querer la noche anterior.
— Hala, ¡mira! He creído que eras muda. — Bostecé, me pesaban los ojos pese a que serían más o menos la una de la tarde... na, mentira, cuanto mucho las ocho de la mañana. — Ya sabes mi nombre. A menos que te presentes, te llamaré Anónima, aka Anon.
Y habiéndola bautizado, la chica infló sus mejillas en protesta, cuan niña pequeña.
— Hey, Anon, no es por ser aguafiestas, pero… ¿vamos a comer algo? — Me refregué la cabeza, recordando el contenido de la carta. — Iré a ese sitio, pero no me apetece ir a poner mi cuello en la soga sin un buen desayuno. Venga, me preparo y te alcanzo.
Desconfiada, la colorina abandonó los dormitorios con uno de sus pokémon, pues el otro debía quedarse atrás echándome un ojo encima. Era algo molesto sentirse así de vigilada, ¿para qué negarlo? Este tipo o estos tipos que me reclutaron sin preguntar, ¿quiénes serían? Siendo honesta, no tenía mucho interés en formar parte de algo turbio, pero estaba tan aburrida que pensé en darles una oportunidad... y si me aburría el doble, sencillamente les clavaría la espada dándoles la espalda; sí, nada ni nadie atarían mi voluntad.
Rápidamente tomé lo primero que tuve a mano: unos jeans azules, zapatillas rojas y una camiseta blanca. No iba a ir a clases, así que sospeché que no habría problemas en ir como quisiera.
Cuando estuve a punto de salir, ya lista, me encontré con otra cosa.
— ¿Uh? ¿Qué es esto? — Tomé unas plumas oscuras en mi cama.
De pronto me acordé del Murkrow que entregué a cambio de un secreto. Me sentí un poco mal por el ave, pero estoy segura que estaría bien. Sin embargo, esta pluma no le correspondía a mi cuervo, porque bien que la reconocía; y la prueba de ello era una caja al lado de mi cama, una caja con otra carta y la ventana abierta. La leí, esa caligrafía me resultaba familiar.
"Nuestro hermano mayor cuidó de algunos huevos de dragón y decidió darnos un par a nosotros. Dice que ya estás apta para este nivel de dificultad y blablabla. Como sea, cuídalo bien. Y no, no te extraño; espero que jamás vuelvas a casa, porque así nuestra habitación... perdón, MI habitación, tendrá un único dueño".
— Ah, mi mellizo malvado del que, por desgracia, no me separaron al nacer. Cómo no. — Espeté con sarcasmo. — ¡Serás genio! ¡Ni si quiera sabes redactar una maldita carta bien! ¡¿Y somos de la misma sangre?! Espero que te rompas una pierna, o algo así. — Pensé, con mucho amor.
Dentro de la caja sólo había una pokeball. Al examinar al pokémon que enceraba dentro, me vi cara a cara con una criatura draconiana; dueño de una cabeza grande, colmillos sobresalientes y un llamativo color verde. Lo supe en ese instante: era shiny, lo que lo volvía un afortunado, ¡era diferente del resto! Pero esta pobre entidad diminuta, ¿realmente lo sería? Porque mira que caer en mis manos... una sonrisa ladina se dibujaba en mi rostro, podía sentirla.
— Te recuerdo que la prueba comienza en unas horas. — Anon se asomó al dormitorio, sin animarse a entrar.
— Mujer, ¿eres la novia del tipo de ayer o algo? Presionas demasiado, como si te preocupase hacerle esperar. — Le dije, tomando una de mis capuchas de color verde oscuro con detalles en rojo y saliendo tal cual. — ¿No me puedes al menos dar una pista de lo que pasará allá?
No le presté atención a la reacción de Anon. Pensaba en ese Bagon encapsulado a la par que me disponía a escuchar los detalles de esta prueba que amenazaba con ser emocionante.
— Y un Darkrai... ¡acosadores! — Sostuve la carta, casi arrugándola por la presión, cuestionándome la credibilidad de estas personas.
Después de aquello, tan sólo le entregué el otro Murkrow que capturé a Leandro y me fui a los dormitorios con toda la calma que me fue posible. ¿La carta? No quería conservarla, no si luego me pillaba un profesor o un director para acusarme de algo que yo no me he montado. Tendría que buscar el modo seguro de eliminarla más tarde.
Al entrar en el dormitorio mixto, todos dormían. Aún no conocía a los otros estudiantes con los que compartía habitación, pero confiaba en que ellos no se hubieran percatado de mi salida ni me hubiesen delatado.
Los luceros se me cerraron como dos cortinas que ya no podían más con su propio peso...
Aunque antes, podría jurar que vi unos ojos rojos mirándome fijamente.
[...]
Cuando desperté esa mañana, di un salto debido a la enorme sorpresa con la que me encontré de frente. Una chica de más o menos mi edad, de pelo anaranjado, con una mirada despectiva y los brazos cruzados, me examinaba como si fuese alguna clase de bicho raro. No me dejo preguntarle nada cuando ya me había respondido.
— Debo vigilarte, es una orden. — Me explicó. Tuve esa sensación de que, en realidad, era una buena persona, pese a que quería verse imponente. — Ellos también lo harán.
A su lado fui capaz de identificar dos pokémon: Absol y Luxio. No, espera, ¿un Absol? Sospeché que se trataba de una infiltrada o espía de la división Gastly, dado a que he oído rumores de que sólo ellos pueden encontrarlos. Pero que este pokémon me viera tan fijamente con sus ojos rojos... me temía lo peor, más allá de que dejé abierta la puerta del dormitorio sin querer la noche anterior.
— Hala, ¡mira! He creído que eras muda. — Bostecé, me pesaban los ojos pese a que serían más o menos la una de la tarde... na, mentira, cuanto mucho las ocho de la mañana. — Ya sabes mi nombre. A menos que te presentes, te llamaré Anónima, aka Anon.
Y habiéndola bautizado, la chica infló sus mejillas en protesta, cuan niña pequeña.
— Hey, Anon, no es por ser aguafiestas, pero… ¿vamos a comer algo? — Me refregué la cabeza, recordando el contenido de la carta. — Iré a ese sitio, pero no me apetece ir a poner mi cuello en la soga sin un buen desayuno. Venga, me preparo y te alcanzo.
Desconfiada, la colorina abandonó los dormitorios con uno de sus pokémon, pues el otro debía quedarse atrás echándome un ojo encima. Era algo molesto sentirse así de vigilada, ¿para qué negarlo? Este tipo o estos tipos que me reclutaron sin preguntar, ¿quiénes serían? Siendo honesta, no tenía mucho interés en formar parte de algo turbio, pero estaba tan aburrida que pensé en darles una oportunidad... y si me aburría el doble, sencillamente les clavaría la espada dándoles la espalda; sí, nada ni nadie atarían mi voluntad.
Rápidamente tomé lo primero que tuve a mano: unos jeans azules, zapatillas rojas y una camiseta blanca. No iba a ir a clases, así que sospeché que no habría problemas en ir como quisiera.
Cuando estuve a punto de salir, ya lista, me encontré con otra cosa.
— ¿Uh? ¿Qué es esto? — Tomé unas plumas oscuras en mi cama.
De pronto me acordé del Murkrow que entregué a cambio de un secreto. Me sentí un poco mal por el ave, pero estoy segura que estaría bien. Sin embargo, esta pluma no le correspondía a mi cuervo, porque bien que la reconocía; y la prueba de ello era una caja al lado de mi cama, una caja con otra carta y la ventana abierta. La leí, esa caligrafía me resultaba familiar.
"Nuestro hermano mayor cuidó de algunos huevos de dragón y decidió darnos un par a nosotros. Dice que ya estás apta para este nivel de dificultad y blablabla. Como sea, cuídalo bien. Y no, no te extraño; espero que jamás vuelvas a casa, porque así nuestra habitación... perdón, MI habitación, tendrá un único dueño".
— Ah, mi mellizo malvado del que, por desgracia, no me separaron al nacer. Cómo no. — Espeté con sarcasmo. — ¡Serás genio! ¡Ni si quiera sabes redactar una maldita carta bien! ¡¿Y somos de la misma sangre?! Espero que te rompas una pierna, o algo así. — Pensé, con mucho amor.
Dentro de la caja sólo había una pokeball. Al examinar al pokémon que enceraba dentro, me vi cara a cara con una criatura draconiana; dueño de una cabeza grande, colmillos sobresalientes y un llamativo color verde. Lo supe en ese instante: era shiny, lo que lo volvía un afortunado, ¡era diferente del resto! Pero esta pobre entidad diminuta, ¿realmente lo sería? Porque mira que caer en mis manos... una sonrisa ladina se dibujaba en mi rostro, podía sentirla.
— Te recuerdo que la prueba comienza en unas horas. — Anon se asomó al dormitorio, sin animarse a entrar.
— Mujer, ¿eres la novia del tipo de ayer o algo? Presionas demasiado, como si te preocupase hacerle esperar. — Le dije, tomando una de mis capuchas de color verde oscuro con detalles en rojo y saliendo tal cual. — ¿No me puedes al menos dar una pista de lo que pasará allá?
No le presté atención a la reacción de Anon. Pensaba en ese Bagon encapsulado a la par que me disponía a escuchar los detalles de esta prueba que amenazaba con ser emocionante.
@Braixx hey! Me gustó la misión, ¡así que me dejé llevar! Quizás un poco mucho, lo acepto. Por cierto, incluí a uno de mis pokémon de evento oficialmente al equipo -por si las dudas-. ¡Lamento haber tardado en postear! No me abandones ;w;

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.





lvl 23:662: lvl 23
lvl 7
lvl 18
lvl 9










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