Un corazón de oro
Cuando era chico me gustaba ver a los artistas ambulantes. Un día en la plaza central de la ciudad vi a un titiritero ciego hacer su acto; quedé impactado por su maestría, no solo por lo bien que recreaba las escenas con sus muñecos si No por el hecho de que eran extremadamente parecidos a una persona real. Aun así había uno que sobre salía entre todos: un hermoso títere que en el centro tenía un visible corazón de oro macizo.
Al verlo supe que tenía que ser mío. Fui reuniendo dinero de donde podía y se me ocurría, sacando las monedas de las fuentes e incluso robándole pequeñas cantidades a mi madre.
Cuando junté lo que creía necesario me acerqué una noche al titiritero y amablemente ofrecí comprarle el muñeco, a lo que este me respondió:
– Oh no, no puedo venderlo es mi obra maestra, su precio es invaluable. Yo no me rendía:
– ponga un precio y yo le pagaría diez veces lo pedido-.
– ¿No lo deje en claro? El debate está acabado. Jamás me separaré de esta marioneta hijo- dijo molesto.
Ante su negativa empecé a seguir todas las noches al ciego maestro y a su muñeco. Una vez que memoricé su recorrido decidí negociar una vez más luego de mirar el show. Como todas las veces anteriores se negó. Una noche decidí esperarlo en un callejón. Cuando lo oí llegar aparecí delante de él con un cuchillo y con mi voz tensa le dije
- Lo siento pero el muñeco es mío incluso si tengo que matar-.
- Si ese el precio que estas dispuesto a pagar- sombríamente me respondió - tu codicia es más ciega que yo, ¿tanto deseas el corazón de oro?; pues entonces lo tendrás- dijo sonriendo.
Desde esa noche el corazón de oro es mío. Gracias a ello ya no necesito comer, nunca me volveré viejo; Solo necesito la voz del maestro. Mientras bailo y canto al son del compás de la música y los hilos tiran de mí día y noche. Mientras la gente aplaude, se emociona y al hacer la reverencia, yo me pregunto si algún día volveré a ser un niño.
Bueno esto es lo primero que escribo y fue para la facultad espero su opinion.
Al verlo supe que tenía que ser mío. Fui reuniendo dinero de donde podía y se me ocurría, sacando las monedas de las fuentes e incluso robándole pequeñas cantidades a mi madre.
Cuando junté lo que creía necesario me acerqué una noche al titiritero y amablemente ofrecí comprarle el muñeco, a lo que este me respondió:
– Oh no, no puedo venderlo es mi obra maestra, su precio es invaluable. Yo no me rendía:
– ponga un precio y yo le pagaría diez veces lo pedido-.
– ¿No lo deje en claro? El debate está acabado. Jamás me separaré de esta marioneta hijo- dijo molesto.
Ante su negativa empecé a seguir todas las noches al ciego maestro y a su muñeco. Una vez que memoricé su recorrido decidí negociar una vez más luego de mirar el show. Como todas las veces anteriores se negó. Una noche decidí esperarlo en un callejón. Cuando lo oí llegar aparecí delante de él con un cuchillo y con mi voz tensa le dije
- Lo siento pero el muñeco es mío incluso si tengo que matar-.
- Si ese el precio que estas dispuesto a pagar- sombríamente me respondió - tu codicia es más ciega que yo, ¿tanto deseas el corazón de oro?; pues entonces lo tendrás- dijo sonriendo.
Desde esa noche el corazón de oro es mío. Gracias a ello ya no necesito comer, nunca me volveré viejo; Solo necesito la voz del maestro. Mientras bailo y canto al son del compás de la música y los hilos tiran de mí día y noche. Mientras la gente aplaude, se emociona y al hacer la reverencia, yo me pregunto si algún día volveré a ser un niño.
Bueno esto es lo primero que escribo y fue para la facultad espero su opinion.

"Todos nos contamos una historia sobre nosotros mismos. Siempre. Continuamente. Esa historia es la que nos convierte en lo que somos"



seguiré escribiendo

