La leyenda [Tribu Chespin]
Por esas extrañas casualidades de la vida, los cinco habíamos terminado aquí.
La luz ya se había ido hace un buen rato, el maestro nos dijo que nos quedáramos en nuestros asientos mientras el iba a ver que había pasado, pero eso ya había sido hace más de quince minutos y nos empezábamos a inquietar. Era un día de tormenta así que solo unos pocos habíamos ido a la escuela.
—¿Le habrá pasado algo al profesor? —preguntó Ana.
—De seguro vio algo feo y nos dejó aquí botados —respondió en tono de broma Javier.
—No digas tonterías —dijo Rayman, viendo que Ana se había preocupado por esto—, quizás solo está intentando arreglar lo que haya pasado.
—O quizás sea... ya saben —mencionó calmadamente el Loco Yu, como lo habían apodado sus compañeros.
—No, no sabemos —le respondí curiosa— ¿Qué cosa?
—La leyenda.
Todos guardamos silencio por un par de segundos.
—¡Bah! —exclamó Jav— Nada más que cuentos para espantar a los de grados menores.
—¿Esa leyenda? —preguntó Ana
—Espera espera ¿Cuál leyenda? —cuestioné.
—Una vieja leyenda que se pasa entre cursos superiores —dijo Rayman—, sé que existe pero nunca la he escuchado directamente.
—Verán —el Loco Yu se acomodó en su asiento y comenzó a contar la historia—. Hace muchos años en esta misma escuela murió una niña. Muy poco se sabe de ella, se dice que era inocente y tierna, por lo que sus compañeros solían aprovecharse de esto y la molestaban a diario.
Un rayo cayó súbitamente tomando a todos por sorpresa. El Loco Yu aprovechó esto para hacer una pequeña pausa, solo para volver al relato un par de segundos después.
—Poco a poco ya no eran solo bromas inofensivas, las jugarretas habían pasado a ser acoso. La pobre chica un día desapareció. Sus padres desesperadamente la buscaron, la policía obviamente estuvo involucrada, salió obviamente a la luz el tema del acoso así que pensaron que había escapado de la ciudad o se había suicidado. Pero exactamente quince días después de su desaparición encontraron su cuerpo... Por partes.
—O sea que...
—Justamente —prosiguió—, alguien la descuartizó, guardo sus restos por quince días y luego se dedicó a esparcirlos por la escuela. Desde ese entonces se dice que la pequeña busca venganza por lo que le hicieron.
—Eso es dantesco —dijo firmemente Rayman.
—Sí que lo es... —reforzó Ana.
—Lo peor —interrumpió Yu—, es que fue hace tanto que no hay registros de fechas, pero se sabe que todo ocurrió en agosto.
—Imposible —replicó Javier.
—O sea que, el aniversario de la aparición del cadáver de esta chica, podría ser hoy mismo... —dije perturbada.
Otro rayo cayó, esta vez más fuerte. El Loco Yu iba a continuar hablando cuando algo hizo que a todos se nos detuviera el corazón por un segundo. Alguien había movido la perilla de la puerta, alguien lo suficientemente pequeño como para no alcanzar la ventanilla que estaba en la puerta.
Entonces se abrió.
La luz ya se había ido hace un buen rato, el maestro nos dijo que nos quedáramos en nuestros asientos mientras el iba a ver que había pasado, pero eso ya había sido hace más de quince minutos y nos empezábamos a inquietar. Era un día de tormenta así que solo unos pocos habíamos ido a la escuela.
—¿Le habrá pasado algo al profesor? —preguntó Ana.
—De seguro vio algo feo y nos dejó aquí botados —respondió en tono de broma Javier.
—No digas tonterías —dijo Rayman, viendo que Ana se había preocupado por esto—, quizás solo está intentando arreglar lo que haya pasado.
—O quizás sea... ya saben —mencionó calmadamente el Loco Yu, como lo habían apodado sus compañeros.
—No, no sabemos —le respondí curiosa— ¿Qué cosa?
—La leyenda.
Todos guardamos silencio por un par de segundos.
—¡Bah! —exclamó Jav— Nada más que cuentos para espantar a los de grados menores.
—¿Esa leyenda? —preguntó Ana
—Espera espera ¿Cuál leyenda? —cuestioné.
—Una vieja leyenda que se pasa entre cursos superiores —dijo Rayman—, sé que existe pero nunca la he escuchado directamente.
—Verán —el Loco Yu se acomodó en su asiento y comenzó a contar la historia—. Hace muchos años en esta misma escuela murió una niña. Muy poco se sabe de ella, se dice que era inocente y tierna, por lo que sus compañeros solían aprovecharse de esto y la molestaban a diario.
Un rayo cayó súbitamente tomando a todos por sorpresa. El Loco Yu aprovechó esto para hacer una pequeña pausa, solo para volver al relato un par de segundos después.
—Poco a poco ya no eran solo bromas inofensivas, las jugarretas habían pasado a ser acoso. La pobre chica un día desapareció. Sus padres desesperadamente la buscaron, la policía obviamente estuvo involucrada, salió obviamente a la luz el tema del acoso así que pensaron que había escapado de la ciudad o se había suicidado. Pero exactamente quince días después de su desaparición encontraron su cuerpo... Por partes.
—O sea que...
—Justamente —prosiguió—, alguien la descuartizó, guardo sus restos por quince días y luego se dedicó a esparcirlos por la escuela. Desde ese entonces se dice que la pequeña busca venganza por lo que le hicieron.
—Eso es dantesco —dijo firmemente Rayman.
—Sí que lo es... —reforzó Ana.
—Lo peor —interrumpió Yu—, es que fue hace tanto que no hay registros de fechas, pero se sabe que todo ocurrió en agosto.
—Imposible —replicó Javier.
—O sea que, el aniversario de la aparición del cadáver de esta chica, podría ser hoy mismo... —dije perturbada.
Otro rayo cayó, esta vez más fuerte. El Loco Yu iba a continuar hablando cuando algo hizo que a todos se nos detuviera el corazón por un segundo. Alguien había movido la perilla de la puerta, alguien lo suficientemente pequeño como para no alcanzar la ventanilla que estaba en la puerta.
Entonces se abrió.
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