@Matthew
En la piscina de la Academia había poca gente, pequeños grupos de distintas divisiones, como se podía observar por sus trajes de baño escolares, de distintos colores para diferenciarlas.
Necesito ir al vestidor, por lo que tengo que meter a Gauss en la pokebola un momento, para así cambiarme a la malla rosa y blanca de los alumnos de Slowpoke.
Al regresar a la piscina dejo salir a Gauss que, muy emocionado, tal vez demasiado, salta al agua salpicando tanto como a un pokémon de su tamaño le es posible. A mí me dio gracia, y oí varias risitas, pero al parecer no todos lo tomaron tan bien.
Una chica de bañador marrón chocolate que está en el agua, por ejemplo, y que había sido golpeada por la gran ola por la espalda, y ahora agita los brazos con ira mientras reclama a gritos que se muestre el entrenador de “ese perro maleducado,” entre otras frases que usa para insultarlo.
Por supuesto que me siento mal por lo que pasó, pero eso no significa que pueda sacárselas así con mi pokémon. Me paro, brazos a la cintura, en el borde de la piscina.
-Gauss -lo llamo a mi lado. Miro entonces a la rubia de Abra, con toda la intención de resolver las cosas pacíficamente- Perdón. Lamento que mi pokémon te haya asustado con un poquito más de agua de la que esperabas.
Risitas otra vez. Roja ya de ira, la chica demanda que rete a Gauss y que lo haga disculparse, apuntándome con el dedo.
-¿O sino qué? -Hinchada por mi reciente victoria, pienso que puedo arreglármelas con una batalla más. Gauss capta la idea y salta frente a mí con determinación.
Se escuchan “uuhs” por toda la piscina. La otra alumna parece retroceder, insegura. Sonrío con una confianza que crece aún. Acorralada entre la vergüenza y más vergüenza, sólo se le ocurre seguir ladrando, hasta que llama a sus “refuerzos”.
-¡Maurooo!
Un chico en el otro extremo de la habitación, con el cabello mojado y hacia atrás y con la malla de Abra, se abre paso entre la gente y se posa enfrentándome, en el extremo opuesto de la pileta a mí.
-O sino... -Advierte, llamando a un snivy a su lado.
La rubia sale del agua y sujeta en una mano una pokebola, pero no saca a ningún pokémon, y va al lado del tal Mauro.
Se escucha una fuerte carcajada detrás de mí, y al voltearme veo a dos estudiantes de Gastly, con los colores violeta y morado y toda la pinta de ser los matones de la Academia.
-Lo que sea por estar en tu contra, Víbora.- Declara uno de ellos mientras se paran a mi derecha, ambos con pokebolas en las manos.
-¿Qué está pasando aquí? -Un Prefecto Abra. La multitud, que en algún momento se había apiñado para observar la acción, se dispersa. -Se terminó la fiesta. Ustedes, los cinco, no diré nada esta vez, pero les recuerdo que ahora son alumnos en la prestigiosa Academia Pokémon. Que no vuelva a pasar.
Yéndose, los matones pasan a mi lado, ya que la puerta está detrás de nosotros. Uno me mira mal, el otro me guiña un ojo. Sorprendida, me quedo mirando en esa dirección un segundo, el tiempo suficiente para notar a otro Gastly, con aspecto de emo, sentado en una banca bajo una ventana, observándome fijamente.
-¡Manna! -Grita alguien a mi espalda. Me giro para ver a Elías justo antes de que se resbale con el piso mojado, me empuje y caigamos a la pileta. Cuando me levanto, Gauss se tira al agua al lado y me salpica. La chica de Abra, que justo pasaba sujetada al brazo de su Víbora, se ríe de mí.
Como si hubiera ganado algo.
-Perdón, me caí- Elías sonríe, sin dar cuenta de los Abra. -No sabía que eras vos, o me hubiera metido yo también. No es que hubiera demasiada gente, pero no estaba prestando nada de atención.
-Está bien, no hay problema. -Su buen humor se me contagia. Después de todo, había venido a la piscina para mojarme. -¿Nadamos un rato, Gauss?
Al final del día regresamos juntos a los dormitorios, a prepararnos para el comienzo de clases, sobre todo mentalmente.
[Voy probablemente a adelantar unos días, pero todavía no sé en dónde lo voy a postear.]