el trovador
''El trovador''
- ♪ muerto estoy, muerto estoy, mas feliz soy, en este lugar cantare hasta ya no poder... ♪
Acostado en la rama de un roble, cantaba con su banjo, con el pelo largo de color café, sus verdes ojos, la ropa bastante vieja, su mirada perdida en el cielo, descansaba en un roble de la ciudad de hamburgo, muerto de hacia ya varios años, un joven trovador cuyo nombre había olvidado, pero que sus amigos llamaban "N", alguna vez fue un criminal, cuya alma no pudo descansar en paz, vagaba por las ciudades los días enteros, siempre con su banjoo tocando de un lado a otro.
Nadie podía verlo, solo a quien el quisiera podia mostrarse, la vida perfecta para muchos, adoraba visitar a los amigos que hizo entre los vivos y pasear de un lugar a otro, aun siendo un alma que no pudo irse como las otras, era feliz.
Hilary era una niña de 9 años que llevaba toda la vida enferma, sus padres no sabían que hacer, invertían todo en ella, y parecía no dar muchos frutos, ella estaba mal, los doctores les dijeron que no había nada que hacer, la presión los mataba.
- ♪ no existen fronteras, no existen fronteras, no hay nadie que me detenga... ♪
Iba N caminando por la acera por ahí de las tres de la tarde, cantando como de costumbre, cuando oyó una conversación a la salida de un hospital.
-que vamos a hacer? No quiero dejarla ir, es nuestra hija!
-lo se! Pero no prefieres eso a verla como esta?
N se acerco a ellos y les dijo:
-llevenme con ella
-quien eres?- pregunto el señor desconfiado por aquel vagabundo
-soy alguien que puede curar a su hija- sonrió.
Los padres, aun no convencidos, lo llevaron a la habitación de su hija.
-hola pequeña como estas? Mi nombre es N y quiero ser tu amigo, cual es tu nombre?
-h-hola N, me llamo hilary- digo la niña con una dulce y baja voz que costaba escuchar por la mascarilla.
-dejame cantarte una canción le dijo y saco su banjoo
-de acuerdo.
- ♪ oh hermoso ángel, rompe tus cadenas de sabanas blancas, y vete a volar, deja todo el mal que te aqueja, y vuelve a volar!... ♪
En ese instante la niña sonrió y de sus ojos brotaron lágrimas.
-gracias N- dijo la niña, se quito la mascara y lo abrazo.
-nos vemos luego Hilary- dijo mientras sonreía y desapareció.
Los padres y el doctor se quedaron admirados al ver esto.
-mama, N me ha curado!
Los doctores le hicieron varios exámenes a Hilary, todos dieron positivo, ella estaba curada por completo, y así, Hilary salio del hospital con un recuerdo que estaría en su memoria por siempre, el día en que un trovador salvo su vida con sus melodías.
- ♪ muerto estoy, muerto estoy, mas feliz soy, en este lugar cantare hasta ya no poder... ♪
Acostado en la rama de un roble, cantaba con su banjo, con el pelo largo de color café, sus verdes ojos, la ropa bastante vieja, su mirada perdida en el cielo, descansaba en un roble de la ciudad de hamburgo, muerto de hacia ya varios años, un joven trovador cuyo nombre había olvidado, pero que sus amigos llamaban "N", alguna vez fue un criminal, cuya alma no pudo descansar en paz, vagaba por las ciudades los días enteros, siempre con su banjoo tocando de un lado a otro.
Nadie podía verlo, solo a quien el quisiera podia mostrarse, la vida perfecta para muchos, adoraba visitar a los amigos que hizo entre los vivos y pasear de un lugar a otro, aun siendo un alma que no pudo irse como las otras, era feliz.
Hilary era una niña de 9 años que llevaba toda la vida enferma, sus padres no sabían que hacer, invertían todo en ella, y parecía no dar muchos frutos, ella estaba mal, los doctores les dijeron que no había nada que hacer, la presión los mataba.
- ♪ no existen fronteras, no existen fronteras, no hay nadie que me detenga... ♪
Iba N caminando por la acera por ahí de las tres de la tarde, cantando como de costumbre, cuando oyó una conversación a la salida de un hospital.
-que vamos a hacer? No quiero dejarla ir, es nuestra hija!
-lo se! Pero no prefieres eso a verla como esta?
N se acerco a ellos y les dijo:
-llevenme con ella
-quien eres?- pregunto el señor desconfiado por aquel vagabundo
-soy alguien que puede curar a su hija- sonrió.
Los padres, aun no convencidos, lo llevaron a la habitación de su hija.
-hola pequeña como estas? Mi nombre es N y quiero ser tu amigo, cual es tu nombre?
-h-hola N, me llamo hilary- digo la niña con una dulce y baja voz que costaba escuchar por la mascarilla.
-dejame cantarte una canción le dijo y saco su banjoo
-de acuerdo.
- ♪ oh hermoso ángel, rompe tus cadenas de sabanas blancas, y vete a volar, deja todo el mal que te aqueja, y vuelve a volar!... ♪
En ese instante la niña sonrió y de sus ojos brotaron lágrimas.
-gracias N- dijo la niña, se quito la mascara y lo abrazo.
-nos vemos luego Hilary- dijo mientras sonreía y desapareció.
Los padres y el doctor se quedaron admirados al ver esto.
-mama, N me ha curado!
Los doctores le hicieron varios exámenes a Hilary, todos dieron positivo, ella estaba curada por completo, y así, Hilary salio del hospital con un recuerdo que estaría en su memoria por siempre, el día en que un trovador salvo su vida con sus melodías.






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