Corriendo y maldiciendo por los pasillos de las alcantarillas, consiguió llegar a Eris. Aurora estaba apunto de dar el quinto grito al cielo, pero adoró la forma en que le sacó la lengua y sobretodo la amo, una vez vio que había encontrado.
De una masa negruzca del pasillo donde se hallaban, comenzaron a emerger pequeños seres. Eran realmente diminutos y junto con la oscuridad, Aurora no alcanzó a ver bien desde un inició que eran, pero Daio iluminó bien la estancia. Entonces Aurora, soltó un grito de adoración imposible de escuchar en ella y sonrió como un lobo a Eris.
- ERIS, MALDITA COSA GASEOSA INTELIGENTE -la joven abrazó a su etérea amiga-. ERES UNA GENIA.
La joven se dejó caer de rodillas al suelo contemplando a las arañas, que la miraban con confusión. Eris se presentó y habló con Dante, quien parecía perdido ante el comportamiento de su entrenadora, mientras ella... Bueno, mientras ella moría de amor.
Al final, dos del grupo de arañas se cansaron y se adelantaron con aspecto enfadado. Lanzaron un par de telarañas, en modo de aviso.
- Con que queréis pelea -la joven sonrió con malicia-. Perfecto, vosotros dos os vendréis conmigo.
Stegy se ocupó de todo como siempre. Pero a pesar de todo, Aurora tenia un gran amor aquella especie, así que recuperó a las arañas debilitadas los suficiente como para que pudieran volver a su nido. Los arácnidos amarillos volvieron a su hogar una vez se despidieron alegremente.
- Oix oix, pero como puede haber gente que les tenga miedo.
Aurora contemplo a los dos Joltik que tenia descansando en sus Pokeball, a uno le había subministrado una capsula habilidad mientras estaba debilitado, así que no pareció afectarle. Seguramente aquel arácnido había comido cosas peores, después de todo vivían en unas malditas alcantarillas. Guardó a sus nuevo amigos feliz como una perdiz y miró a Eris, Daio y Dante.
- CHOCARLA PUT*S, LO HEMOS LOGRADO -dijo la joven alzando las manos.
Sus Pokémon chocaron las manos de Aurora y rieron con ella.
- Bueno Eris, creo que lo mejor será que descanses un rato, llevó horas buscándote.
La joven hizo volver a la Ball al fantasma y miró la hora con el Pokenav. Había estado un día allí abajo y había perdido otro, pues era media noche.
- Buff, el Profesor de Excursiones se volverá loco cuando vea que me he perdido o caído aquí abajo...
Miró a su Zubat y se encogió de hombros, y le mandó un mensaje de voz a gritos a Sophie. Obviamente para decirle que tenia Joltik's. El pequeño Pichu comenzaba a dormirse, pues era un Pokémon bebé y había tenido mucho movimiento, así que Aurora sacó una linterna y dejo a Daio dormir.
- Bueno Dante, debemos salir de aquí o moriremos de inanición -la joven le guiñó un ojo a su Zubat-. Confío en ti, colega.
Y así la joven continuó su camino por aquel pútrido lugar.