Bueno, aunque Sophie lo finalizó, decidimos acabarlo con un Ending escrito por nuestra parte, no editamos nada Sophie, tranquila XD
La bruja los observó con sus ojos espectrales, mientras el Liepard volvía a ella y los observaba de forma extraña.
- Váyanse…. –dijo la joven bruja con voz inaudible y triste.
Antes de que pudieran idear un plan he huir, una extraña fuerza los inmovilizó. Sentían como si una mano les oprimiera el cuello, no parecía tener la intención de estrangularlos, pero se estaban quedando sin aire.
Los dos se quedaban sin fuerzas, Rak vió como Aurora se agarraba el cuello intentando apartar la extraña mano, pero acabó desmayándose. Rak miró a la bruja con pánico.
Se le nublaron los ojos.
Se quedaba sin aire.
Y luego… Oscuridad.
Rak se despertó en la entrada de la academia, sobresaltado e inhalando fuertemente. Se frotó los ojos para quitarse la extraña sensación que aún tenía.
- ¿D-Donde estamos? ¿Q-Qué paso?
Miró a su alrededor y vió a Aurora tendida en el suelo cerca de él.
- Despierta, niña –dijo moviendo sus hombros.
-Dios... me duele la cabeza – gruñó ella incorporándose.
- ¿Estás bien? ¿Qué ha sucedido?
- Al parecer... –Aurora miró a su alrededor y después, a la pokeball que contenía su Gastly- Nos ha devuelto a la academia.
- Pero… ¿Por qué? Sigo teniendo a Sableye, así que no ha sido un sueño…
Skov tenía la mirada perdida en el bosque, como si aún pudiera ver la casa.
- Te dije desde un principio que no debíamos entrar...-comentó él.
- Parecía… Triste…
- Supongo, no ha de ser lindo vivir como ella…Quizás solo quería estar sola.
La joven se rascó la nuca incomoda.
- No me arrepiento de haber entrado, pero... -sacó una de las velas que no habían encendido de la mochila, la dejó en el suelo arenoso y la encendió- No creo que nadie deba estar solo...
- Algunas personas nacieron para estarlo –dijo él mientras escondía la muñeca- Pero en fin, salimos de allí y obtuvimos la vela, además de dos nuevos acompañantes, supongo que no fue tan malo después de todo.
Aurora miró de reojo a Rak, no le había pasado desapercibido el movimiento de su compañero. Deslizó la mirada al bosque de nuevo, una mirada triste y nostálgica.
- Nadie está solo en este mundo… -dijo ella en un susurro.
Se levantó y sonrió a Rak.
- Fue divertido, tenemos que repetirlo – dijo ella tendiéndole la mano.
El observó la mano que tenía en frente.
- Ni lo sueñes -Extendió los dos brazos y la abrazó de forma torpe, aunque creía hacerlo bien.
Aurora se sorprendió y al principio no reaccionó, pero luego le devolvió el abrazo.
- Eres un enano –dijo ella riéndose incomoda.
El la apartó bruscamente mientras se sonrojaba.
- Venga, hasta luego.
El joven se despidió y rápidamente se dio la vuelta hacia sus dormitorios. Aurora riéndose, negó con la cabeza antes de dirigirse a su habitación.
Y así los dos jóvenes se fueron a descansar con una sonrisa en los labios y una anécdota que contar.
Fin