Me declaro muy clásico. Casi nada de lo que leo es actual y lo más reciente es de hace algún tiempo. Ahora, de hecho, le voy a dar una oportunidad a Canción de hielo y fuego de George R R Martin. Y siguiendo con lo actual... sobre todo novela histórica, destacando a Arturo Pérez-Reverte (soy gran fan del Capitán Alatriste) y a José Calvo Poyato, al cual, a pesar de ser prácticamente paisano mío, lo conocí hace poco con Sangre en la Calle del Turco.
Pero vayámonos ahora al grueso de mi gusto literario. Hay tantísimos autores que se me haría imposible incluirlo, así que me limitaré a aquellos a los que más he leído o que más me han marcado:
-Mario Puzo: He leído todas sus novelas y he de decir que, aunque a muchos no les guste el modo en que crea un ambiente oscuro alrededor de una mafia un tanto romántica, todos deberían darle una oportunidad. Tuve la suerte de leer El Padrino siendo relativamente joven (solo tenía doce años); y digo que tuve la suerte porque cada vez que lo he leído desde entonces he descubierto nuevos sentidos y enseñanzas, nuevos matices que hacen que el sentido que le encuentro a la novela evolucione junto a mí mismo.
-Sir Arthur Conan Doyle: Mató a Sherlock Holmes en varias ocasiones porque odiaba que la gente conociera a su personaje antes que a él. Después lo revivió en otras ocasiones tras las quejas del público y hasta en un momento dado una carta de la reina de Inglaterra. Cuando era pequeño, leía cuentos de Holmes, veía los dibujos animados de Holmes y me disfrazaba de Holmes. Cuando crecí y leí las novelas completas, nunca me arrepentí de esa infancia tan Sherlock. Y sé que Conan Doyle me odiaría por solo haber leído de él a Sherlock Holmes pero, Sir Arthur, lo siento mucho, Holmes es Holmes.
-Herman Melville: solo he leído de él Moby Dick y, de hecho, desconozco si tiene más publicaciones. Es un libro lento; lento, lento; pero lento de narices. Aun así, la forma en que retrata la personalidad humana... siempre recordaré al Capitán Ahab, en quien tantas veces me he visto reflejado, en su desesperación, obsesión que llega a ser una enfermedad... Siempre he pensado que Moby Dick es solo excusa para crear un magnífico espejo de lo peor y, en ciertos momentos, lo mejor del ser humano.
-Francisco de Quevedo: sí, ese maldito misógino al que le gustaba emborracharse y batirse en duelos por todo el Madrid de los siglos de oro. He de admitir que como persona era un desastre; pero he reído demasiado con su poesía satírica como para odiarlo. Y además viene y hace un "Miré los muros de la patria mía" o un "Cerrar podrá mis ojos la postrera" y es que me quito el sombrero y ya puedan despreciar todo lo que quieran a mi paisano Góngora, que en poesía, como Quevedo hay pocos, y los que hay han admitido admirarlo.
-Alexander Dumas padre: siempre me ha tocado las narices el hecho de que odiara a los españoles. Pero si luego viene y te planta un Conde de Montecristo o un Los tres mosqueteros, por poner los ejemplos más insignes... pues qué decir, a callar y disfrutar de una lectura ágil pero compleja que en cada página te da una razón para pasarla.
-Agatha Christie: sería un delito incluir a Conan Doyle y no hacer mención siquiera de la creadora de Hércules Poirot. Y como el mundo de la novela detectivesca no sería el mismo sin el famoso detective belga, aquí está; porque Agatha Christie se ha ganado el cielo literario a pulso y ha pasado por encima de muchos que en demasiados libros se atreven a decir que son mejores.
Hay muchos más; Miguel de Cervantes, Lope de Vega, incluso el narigón de Góngora; pero si los dijera a todos no acabaría nunca, por eso he plasmado los que a mi parecer más me han influenciado y, en general, más he leído. Podría haber metido al ya mencionado Cervantes y al centenar de veces que me habré leído su Ingenioso Hidalgo, pero creo que ya hablan demasiado de él en todos sitios (y con razón, para algo es el mejor), así que he decidido meter a autores que sean, por así decirlo, menos obvios, ¿no?
Un saludo.