One shot. Pokemon in Luv. (Original by: BadQueen)
- Arriba cielo, que vas a llegar tarde.
Con esa voz tan cálida empezó mi día, con una caricia que se deslizaba por mi pecho dando un contraste de temperaturas debido al frío de la caricia y al calor de mi cuerpo.
Entre abrí los ojos con los brazos encogidos en forma de "U" llenando mi pecho de aire introducido por mi nariz con una sonrisa que por si sola expresaba toda emoción sin necesidad de palabras. Al terminar de abrirlos ví el rostro de mi madre sentada a la altura de mi cadera mientras no dejaba de transmitirme cariño, tranquilidad, a través de sus caricias en mi cabello.
- Buenos días Jewelry, ya tienes el uniforme preparado. - Dijo ella sin perder la sonrisa mientras bajo su mano para que en una ultima y lenta caricia rozara con ternura mi pómulo derecho, pasando por la mejilla para terminar bordeando mi barbilla.
Mi madre es una mujer de 30 años, delgada, de pelo oscuro, ojos azules a pesar de ser japonesa, ella dice que se debe a un defecto de nacimiento pero a lo que ella llama defecto yo llamo bendición, al igual ella me dice a mi, ya que herede esos ojos color agua cristalina, muchas personas dicen que me parezco mucho a ella, sin embargo mi madre es especial su belleza no conoce límites, ella es perfecta tanto exterior como interiormente hablando.
Trabaja de camarera a media jornada en un restaurante de la zona, gracias a ese trabajo podemos permitirnos ahorrar para gastos imprevistos ya que podemos aprovechar las sobras del restaurante para alguna de las 3 comidas diarias y alguna vez para las tres en total. No puedo decir que pasamos hambre pero alomejor no podemos permitirnos caprichos innecesarios y aun así puedo considerar mi vida tan feliz como otra cualquiera.
Al terminar de despertarme comencé a vestirme con el uniforme de mi nuevo escuela ya que acabo de mudarme aesta region y llevo solo 2 meses en la gran capital. Tengo 13 años cumplo el 25 de Diciembre y entro al Primer año de academia al único instituto público de toda la ciudad con plaza libre aunque este considerado el más problemático, voy con ganas de empezar en un lugar nuevo pero al mismo tiempo tengo cierta inquietud por lo mismo.
Al terminar de vestirme, colgué la pesada maleta en hombros mientras me dirigía de camino a mi nueva escuela antes besando la mejilla de mi madre la cual también estaba prepara para en cualquier momento ella marcharse a su trabajo 45 minutos antes de la hora de fichaje.
*En ese momento pensé..... Si aun ella estuviera aquí.*
En poco tiempo a un ritmo normal llegue al instituto. Alrededor de el habían unos muros de dos metros de altura con unos preciosos grabados de cerezo en ellos, bancos de madera oscura a los laterales del gran arco y tras él, un gran camino rodeado de jardines antes de llegar a la entrada principal. Era un lugar precioso, un establecimiento totalmente diferente al que se encontraba en mi imaginación pero aun así los dichos se basan en experiencias y como cuenta uno de ellos "Las apariencias engañan".
Habían alumnos que al igual que yo entraban minutos antes de la hora estimada a las clases y otros los cuales antes de yo entrar ya se encontraban dentro. Algunos leyendo, otros seleccionando su asiento pero la mayoría hablando o encontrándose con amigos de años anteriores.
Caminaba con serenidad, sin prisa pero sin pausa con el cabis bajo pensando en las nuevas asignaturas, los nuevos profesores, los nuevos amigos pero aun así al pasar por la primera puerta no pude evitar sentir como esta se abría tras de mi y un chico me observaba, mas adelante dos chicos se encontraban apoyados en la pared junto la escaleras por las cuales yo debía subir. No se dirigió palabra entre nosotros pero esa sensación volvió a recorrer mi espalda en un escalofrío, mientras subía un chico que iba en sentido contrario al mio corría con una especie de fregona y sin motivo esa sensación de observación volvió a mi.
Sin darle mas importancia de la necesaria continúe ese, al parecer, eterno camino hacia mi taquilla, el día no iba en mi favor ya que justo antes de llegar dos chicos más esta vez a ambos lados de la pared frente el uno con el otro clavaron sus miradas en mi. Al fin termine ese interminable camino pero para mi sorpresa al lado de mi taquilla empecé a oir musica cuatro taquillas a la derecha de la mia....Es que acaso ¿Había alguien dentro?
Abrí mi taquilla y termine de colocar todo de la forma mas cómoda que se me ocurriera pero esa sensación de que me observaban se había echo muchísimo mas intensa, tanto que ya no era solo una sensación si no que ya era una realidad. Un brazo se apoyo al lado de mi por encima de mi cabeza y sin tiempo a reacción alguna un leve susurro rozo mi cuello.
- Los Mini-Yakuza te dan la Bienvenida.
Con esa voz tan cálida empezó mi día, con una caricia que se deslizaba por mi pecho dando un contraste de temperaturas debido al frío de la caricia y al calor de mi cuerpo.
Entre abrí los ojos con los brazos encogidos en forma de "U" llenando mi pecho de aire introducido por mi nariz con una sonrisa que por si sola expresaba toda emoción sin necesidad de palabras. Al terminar de abrirlos ví el rostro de mi madre sentada a la altura de mi cadera mientras no dejaba de transmitirme cariño, tranquilidad, a través de sus caricias en mi cabello.
- Buenos días Jewelry, ya tienes el uniforme preparado. - Dijo ella sin perder la sonrisa mientras bajo su mano para que en una ultima y lenta caricia rozara con ternura mi pómulo derecho, pasando por la mejilla para terminar bordeando mi barbilla.
Mi madre es una mujer de 30 años, delgada, de pelo oscuro, ojos azules a pesar de ser japonesa, ella dice que se debe a un defecto de nacimiento pero a lo que ella llama defecto yo llamo bendición, al igual ella me dice a mi, ya que herede esos ojos color agua cristalina, muchas personas dicen que me parezco mucho a ella, sin embargo mi madre es especial su belleza no conoce límites, ella es perfecta tanto exterior como interiormente hablando.
Trabaja de camarera a media jornada en un restaurante de la zona, gracias a ese trabajo podemos permitirnos ahorrar para gastos imprevistos ya que podemos aprovechar las sobras del restaurante para alguna de las 3 comidas diarias y alguna vez para las tres en total. No puedo decir que pasamos hambre pero alomejor no podemos permitirnos caprichos innecesarios y aun así puedo considerar mi vida tan feliz como otra cualquiera.
Al terminar de despertarme comencé a vestirme con el uniforme de mi nuevo escuela ya que acabo de mudarme aesta region y llevo solo 2 meses en la gran capital. Tengo 13 años cumplo el 25 de Diciembre y entro al Primer año de academia al único instituto público de toda la ciudad con plaza libre aunque este considerado el más problemático, voy con ganas de empezar en un lugar nuevo pero al mismo tiempo tengo cierta inquietud por lo mismo.
Al terminar de vestirme, colgué la pesada maleta en hombros mientras me dirigía de camino a mi nueva escuela antes besando la mejilla de mi madre la cual también estaba prepara para en cualquier momento ella marcharse a su trabajo 45 minutos antes de la hora de fichaje.
*En ese momento pensé..... Si aun ella estuviera aquí.*
En poco tiempo a un ritmo normal llegue al instituto. Alrededor de el habían unos muros de dos metros de altura con unos preciosos grabados de cerezo en ellos, bancos de madera oscura a los laterales del gran arco y tras él, un gran camino rodeado de jardines antes de llegar a la entrada principal. Era un lugar precioso, un establecimiento totalmente diferente al que se encontraba en mi imaginación pero aun así los dichos se basan en experiencias y como cuenta uno de ellos "Las apariencias engañan".
Habían alumnos que al igual que yo entraban minutos antes de la hora estimada a las clases y otros los cuales antes de yo entrar ya se encontraban dentro. Algunos leyendo, otros seleccionando su asiento pero la mayoría hablando o encontrándose con amigos de años anteriores.
Caminaba con serenidad, sin prisa pero sin pausa con el cabis bajo pensando en las nuevas asignaturas, los nuevos profesores, los nuevos amigos pero aun así al pasar por la primera puerta no pude evitar sentir como esta se abría tras de mi y un chico me observaba, mas adelante dos chicos se encontraban apoyados en la pared junto la escaleras por las cuales yo debía subir. No se dirigió palabra entre nosotros pero esa sensación volvió a recorrer mi espalda en un escalofrío, mientras subía un chico que iba en sentido contrario al mio corría con una especie de fregona y sin motivo esa sensación de observación volvió a mi.
Sin darle mas importancia de la necesaria continúe ese, al parecer, eterno camino hacia mi taquilla, el día no iba en mi favor ya que justo antes de llegar dos chicos más esta vez a ambos lados de la pared frente el uno con el otro clavaron sus miradas en mi. Al fin termine ese interminable camino pero para mi sorpresa al lado de mi taquilla empecé a oir musica cuatro taquillas a la derecha de la mia....Es que acaso ¿Había alguien dentro?
Abrí mi taquilla y termine de colocar todo de la forma mas cómoda que se me ocurriera pero esa sensación de que me observaban se había echo muchísimo mas intensa, tanto que ya no era solo una sensación si no que ya era una realidad. Un brazo se apoyo al lado de mi por encima de mi cabeza y sin tiempo a reacción alguna un leve susurro rozo mi cuello.
- Los Mini-Yakuza te dan la Bienvenida.





