Llegamos al campo deportivo. Habían varios campos de fútbol, baloncesto, béisbol y una pista de atletismo. Nuestro objetivo era llegar al bosque, pero unas vallas impedían que llegáramos hacia allí. No era una valla muy alta para mí, pero puede que a la chica no le fuera tan fácil escalarla. Suspiré y me senté en el suelo, pensando. Ella siguió de pie, mirando hacia el bosque. Miré a Charmander, parecía un poco inseguro. Estaba claro que una batalla contra un Pidgeotto tendría las de perder. Por lo que podía recordar, un Pidgey evoluciona al nivel 18, entonces ese Pidgeotto debería estar al nivel 18 como mínimo y una batalla contra mi Charmander que apenas es nivel 5 tendría las que perder. No tenía pociones ni bayas, realmente me había precipitado. Tendría que conseguir recuperar la maleta y el bolso sin que el pokemon se diera cuenta de mi presencia.
— Parece que la única forma de llegar al bosque es escalando esta valla. —le informé —¿Aún estás segura de que quieres venir? He estado pensando y un Pidgeotto no es un pokemon fácil para combatirlo con mi Charmander, así que tendremos que ir con mucho cuidado de no ser vistos por él mientras intentamos recuperar nuestras cosas.
Me quedé mirándola, y de repente me dí cuenta que no sabía nada sobre ella, así que empecé a presentarme.
— Por cierto, me llamo Mecawuento, pero puedes llamarme Meca, casi todos lo hacen, tengo 18 años, soy de la división Slowpoke y, aunque no lo parezca por mi edad, soy novato en la academia... Este es mi pokemon, Charmander — Charmander saludó con la mano.
Hice un silencio, esperando si eso había sido suficiente para romper el hielo entre los dos.