Después del toque de queda
@NaxTiger @Lisacabot
-Quisiera ver lo que es ese ruido...- Dije mirando hacia atrás.
-Pero... pero el toque de queda...- Me respondió con voz tímida y asustadiza.
-Tranquila, tu ve a los dormitorios si quieres, yo iré a investigar.- Ella ascendió y corrió escaleras arriba. Yo me regresé unos pasos. ¿Fantasmas? no creo. Mary siempre fue algo cobarde. El ruido volvió a escucharse. Me volteé y corrí en su dirección. No temía, pues Piplup siempre estaría a mi lado para defenderme. Seguí avanzando y vi que el sonido venía detrás de una puerta. Reuní valor y abrí bruscamente.
-¡Max!- Maxwell era quien estaba en la habitación.
-¿Que estas haciendo aquí?- Dijo él, un poco molesto.
Me crucé de brazos.
-Podría preguntarte lo mismo.-
Maxwell guardó silencio. Se oyó un estruendo tras de él y giró bruscamente.
-¡¿Que es eso?!- Una sombra se escurrió desde el fondo del salón. La tenue luz de un foco gastado develó su rostro: Un Hauter.
-Un vigilante.-
Maxwell me puso tras de sí y empuñó su pokeball.
-¿Vigilante?-
-Resguardan al instituto de noche.-
-¿Por que esta aquí?-
El Haunter nos amenazó y Max envió a Natu. Retrocedimos un par de pasos. Dio la primera orden y Natu atacó, pero este aún no aprendía ataques psíquicos, así que no hizo mucho efecto. Haunter se enfadó, enviando a Natu lejos y paralizado por una lamida. Max llamó a su pokemon a su Ball y decidió por correr. Me tomó por la muñeca y avanzamos rápidamente por los pasillos con Haunter siguiéndonos detrás.
-Max, dime que está ocurriendo- Dije con severidad mientras corría.
-Yo...- Un gran libro cayó de su morral. Se parecía mucho al que él me leyó, pero este era otro ¿sería otro tomo?. Max se devolvió a recogerlo y continuó, pero en eso, ya habíamos perdido mucho tiempo. Solo pasaron unos metros cuando nos vimos totalmente acorralados.
Haunter se acercaba lentamente; entendí que quería el libro.
-Maxwell, creo que tienes muchas explicaciones que dar.¡¿Que diablos es ese libro y porque lo quiere?!- Estábamos de frente al pokemon y dábamos pasos hacia atrás. Cada vez nos acercábamos mas a la pared.
-La biografía de mi padre.- Dijo con voz apesadumbrada. Lo miré con impresión. Realmente le interesaba ese libro, no quería que lo perdiera así de fácil. Arrojé mi pokeball enviando a Piplup. Este se estremeció al ver a Haunter pero no se movió de su lugar, esperando mis instrucciones.
-¿Has peleado alguna vez?- Preguntó con voz de incredulidad, pero al ver mi rostro supo que no. -¡Lanza un ataque!- Obedecí.
-¡Piplup, usa burbuja!-Este corrió en dirección al rival, esquivando sus ataques y enviando una ráfaga de burbujas. Haunter retrocedió un poco pero aun seguía muy fuerte. Piplup tenía experiencia nula en combates de cualquier tipo, pero se movía con bastante comodidad.
-¡Piplup, usa destructor!- Aprendí algo importante: Un ataque tipo normal no afecta a un fantasma. Haunter tomó ventaja y quiso lamer a Piplup, pero este logró esquivarlo.
Maxwell estaba atento al combate. Mi pokemon se esforzaba en luchar con su débil ataque de tipo agua.
-¿Hay forma que tu pokemon vuelva a estar en combate?- Pregunté, preocupada por Piplup.
-Creo que tengo un antiparalizante por aquí.- Se puso de cuclillas y revisó el fondo del morral.- ¡Aquí esta!.- Max dejó salir a Natu y le dio el spray.
Natu rápidamente pudo volver a moverse. Estaba listo para pelear y se unió al combate. El Haunter empezaba a retroceder, hasta que vio que no podía con ambos y se marchó.
Piplup celebró y se acercó a abrazarme. Max dio un suspiro de alivio dejándose caer suavemente al piso.
-Tu pokemon tiene agallas. Se ve que en verdad te quiere- Mencionó sonriendo.
-¿Me explicas lo de ese libro?- Me senté junto a el, en una luz casi transparente.
Max sacó una linterna del morral y alumbró al libro.
-Este libro lo prohibieron, esta en una bodega bajo la academia. Solo puedo ir de noche a buscarlo para que no me descubran, pero uno de los vigilantes me vio.-
-¿Que tiene de especial ese libro? ¿Por que lo prohibieron?-
-Mi padre escribió su historia y su paso por la academia. A él le gustaba investigar y descubrió muchas cosas de este lugar. Están prohibidos porque mancharían el nombre de la academia, pero no podían destruir los libros porque los alumnos lo descubrirían y protestarían. Mi padre fue de mucha influencia. Como no podían ser eliminados, sabotearon el nombre de mi padre y ocultaron sus tomos.-
-Vaya... empiezo a entender ¿Ya los haz leído?.-
-Son difíciles de encontrar. Con este llevo tres, pero hay otros distribuidos en el instituto. Los estoy buscando para entender lo que ocurrió con mi padre.-
-¿Por que no se lo preguntas directamente a él?-
-Desapareció.- Lo dijo con frialdad, pero se notaba fragilidad en en sus ojos. Guarde unos segundos de silencio.
-¿Cuando leerás este tomo?-
-Esta noche y lo devolveré a la bodega. Si me ven con esto podría tener problemas.- Se oyó otro ruido a lo lejos, podía ser otro Haunter y nuestros pokemon ya no podían mas.
-Hay que irse.- Me dijo él, mirando a la oscuridad.
-Pero... pero ¿y el libro?-
-Prometo contarte lo que lea de él mañana. Ahora debes volver a los dormitorios.- Maxwell hablaba decidido. Tomó el libro entre sus brazos y salió corriendo. Yo metí a Piplup a su Ball y me marché en dirección contraria, hacia los dormitorios.
Al llegar, Mary estaba dormida o al menos eso fingía. Me acosté sigilosamente en la cama que me correspondía, junto a la de ella y la observé. Ella me escuchó y susurró sin abrir los ojos.
-¿Cuantos fantasmas viste?- Me preguntó.
-Dos, pero uno no estaba del todo muerto.- Bromee.
Ella rió levemente y nos dispusimos a dormir. Mañana sería nuestro primer día de entrenamiento.