Caminaba por el pasillo directo hacia mi habitación, tenia mi cupón en mis manos y lo miraba cada tanto, pensando en que lo gastaría. En eso un grupo de chicas muy bonitas pasaron por mi lado, eran tres, al pasar una de ellas me guiñó y me distrajo, y en menos de lo que canta un Dodrio (es lo mas cercano a gallo que se me ocurrió) me quitó el cupón de las manos y se fue corriendo con sus amigas.
—¡Mi cupón! —grité y corrí detrás de ellas.
Las seguí hasta llegar a una zona un tanto extraña, el lugar se veía descuidado, además de que había un cartel que prohibía el paso, había varias puertas igual de polvorientas que el suelo y unas cuantas ventanas rotas. ¡¿Esto de verdad estaba en la academia?!
—¿Qué lugar es este? —Me pregunté. —Tengo que tener cuidado, puede ser muy peligroso. —continué hablando a la vez que sacaba mis pokeball.
—¡Pero si es un chico! —Dijo una chica rubia mientras salía de una habitación, las otras tres chicas que perseguía se le acercaron, le susurraron algo y le entregaron mi cupón.
—¡Si quieres tu cupón, lucharas para tenerlo chico lindo! —dijo la choca con prepotencia y coquetería. Un pokemon azul salió de la habitación de donde salió la chica y se posicionó a su costado.
—¿Quieres pelear Marill? —le preguntó la chica a su pokemon, este respondió animado.
—Entonces ve Marill.
—¡Scatterbug necesito tu ayuda! —Saque al pokemon gusano porque Charmander estaría en desventaja.
—Si crees que será suficiente para vencerme estas equivocado. Ataca Marill.
Marill comenzó al instante con los coletazos los cuales le bajaron la defensa a Scatterbug, la velocidad de Marill seria un problema en la batalla, tenia que hacer algo para contrarrestarlo.
—Scatterbug usa paralizador.
Al instante mi pokemon lanzó una nube de esporas que paralizaron a Marill y lo ralentizaron.
—Tacleada —Le ordenó la chica.
—Tacleada también Scatterbug.
Nuestros dos pokemon arremetieron contra ellos mismo y los dos acertaron colisionando y siendo arrojado unos cuantos metros.
—Scatterbug regresa, ve Charmander usa garra de metal.
Mi pokemon de fuego le dio un buen golpe a Marill pero este resistió. Al instante Marill atacó con burbujas y le hizo un buen daño a Charmander. Tal vez no fue tan buena idea como pensé. Regresé a Charmander y envié a Scatterbug de vuelta.
—Tacleada Scatterbug. —El pokemon gusano atacó a Marill continuamente con tacleada, pero el pokemon azul era resistente, en ese momento en vista de que necesitaba más fuerza y gracias a la experiencia previa Scatterbug comenzó a evolucionar.
El cuerpo de Scatterbug se cubrió de una luz azul que tanto caracteriza a una evolución y los cambios comenzaron a aparecer. Su cuerpo se volvió más grande y fuerte, una capa blanca cubría su cuerpo que ahora había tomado la forma de una pupa con varios puntos de colores sobre y su cabeza quedó descubierta. Scatterbug evolucionó en Spewpa.
—¡Bien Scatterbug! Digo Spewpa. Ataca con Tacleada.
Mi recién evolucionado pokemon dio un salto e impacto a Marill de tal manera que lo mandó a volar por los aires hasta chocas contra las paredes de los pasillo, dejándolo debilitado.
—¡Marill!
—¡Bien Spewpa!
—¡Aun no acabo contigo! ¡Ve Cleffa!
—¡Spewpa usa paralizador! —El pokemon pupa muy ágilmente para su contextura expulsó cantidades ingentes de esporas paralizadoras contra Cleffa. El pokemon hada solo usaba su encanto para bajar el ataque de su rival, por lo que cambié a Spewpa.
—Charmander usa garra de metal.
—Cleffa usa tu encanto.
Cleffa intentó ejecutar su ataque pero la parálisis se lo evito y no pudo hacer nada contra las afiladas y férreas garras de Charmander que lo debilitaron rápidamente al ser muy efectivo.
—¡Te vencí, ahora devuélveme mi cupón! —le exigí molesto a la chica, Charmander hizo lo mismo que yo.
—Tranquilo niño bonito, te saldrán arrugas por gruñón. —respondió la chica con burla.
—Dijiste que me devolverías mi cupón si te ganaba.
—Ya qué. Toma tu mendigo cupón, de todas formas ni lo quería. —dijo la chica y me devolvió mi cupón.
—Eso si. No te vuelvas a aparecer por aquí si sabes lo que te conviene. —agregó la chica y se encerró en la habitación de donde salió con su sequito de chicas.
Aliviado me di media vuelta y regresé por donde vine, muerto de cansancio ahora si podría dormirme hasta en el piso se no llegaba a mi habitación, no sin antes poner en buen recaudo mi cupón, no me lo volverían a robar nuevamente.