Ya había terminado de comer, mi estómago al fin se mostraba saciado, también mi estado de ánimo, es difícil estar alegre cuando se tiene hambre. Debido a la tardía hora que se mostraban las clases de los Gastly aún tenía tiempo para tomarme un descanso y visitar aquellas áreas que no han sido exploradas por mí, ya de por si la academia tenía muchos lugares los cuales quería visitar y tener la experiencia de deleitarme con tales escenarios.
En esta ocasión veía llamativo visitar los jardines, el aire fresco de esos sitios me inspiran por completo, los exteriores son las zonas en donde me gusta estar más, desde la ventana se podían observar aquellos estudiantes rebosando de alegría, sin más esperar, mi siguiente rumbo iba a hacer los jardines de la academia, no sin antes dejar la charola vacía en su lugar correspondiente. Mientras hacía el recorrido observaba como los estudiantes que terminaban su primera clase se movían por los pasillos en busca del salón en que tomarían la segunda clase del día.
Al ver a aquella variedad de chicos que se movían por todas las instalaciones de la academia, algunos alegres, otros llevando la pereza consigo y un sin fin de expresiones o personalidades que hacían de cada persona única, me preguntaba cuál era mi verdadera personalidad, más bien mi ambición más allá de ser egoísta con lo que quiero, el simple hecho de conocer lugares nuevos y sobrevivir me conformaba por los momentos, pero sabía que algo iba a cambiar, no terminaba de estar satisfecho. Así se fue formando el viaje a los exteriores mientras divagaba entre ideas y ocurrencias, por alguna razón me encontraba atento por si en el camino veía a Ichiko, miraba por los alrededores, sin embargo todo fue en vano, no había muestra de que se encontraba por ahí. Quizás me la encontraría después en clase.
Al llegar a los jardines una fresca brisa me recibió agitando con fuerza mi cabello, además de que los murmullos de los estudiantes que estaban allí presentes no se hicieron esperar, no tuve mucho tiempo para contemplar aquel paisaje natural que se mostraba ante mí, un gruñido de Fairy hizo captar mi atención.
-Uh… ¿Qué pasa Fairy?-
Gire a el lugar donde él miraba, para sorpresa mía era el chico que me encontré en la cafetería, estaba molestando a los estudiantes nuevos, esos que al igual que yo buscaban solo pasar su primer día de clases.
Reacción De un momento a otro el chico molestoso saco un Snivy, que a su señal comenzó a intimidar a los pokémones de los jóvenes, otro gruñido de charmander me alerto, la situación procuraba de que alguien actuara ante tales actos. –Oh… alguien debería de ayudar, ese chico se está pasando de los limites- expresé disgustado por lo que ocurría. Mire a Fairy, yo sé que ese tipo de personas no las suele tolerar, actúa sin más. Cuando me di cuenta mi compañero ya no se encontraba gruñendo cerca, si no se dirigía hacia la posición de aquel atemorizante Snivy, tuve que actuar rápido.
Fairy se adelantó rápidamente llegando a posar en frente de aquel pokémon verdoso, todos se quedaron sorprendidos, el ambiente se paralizo, los abusados estaban hablando entre sí, pues nadie pensaba que un lagarto bípedo llegara a interrumpir la escena.
-¡Un momento!- Dije quebrando el silencio que se había creado, siendo yo el centro de atención de todos los que estaban presentes, todas las mirabas apuntaban hacia mí, el chico que molestaba reacciono cabreado, al parecer su tolerancia era mínima.
-Oh… hehe... a ver, un poco de calma ¿Por qué molestas a estos estudiantes?– pregunté entre risas tímidas antes de que cualquier otro pudiera hablar.
-¿Pero que haces metiendo tus narices donde no te importa?- decía el denominado bravucón del momento. Esbozo una sonrisa en el rostro, al parecer me reconocía – A ti te vi antes chico nuevo, no sabes con quien te metes, prepárate para arrepentirte-. Fueron las últimas palabras para que acto seguido ordenara a su Snivy pasar a ofensivo.
Lo que estuve evitando llego, era momento de pelear, mi charmander estaba preparado -(su poke es tipo planta, el mío es de fuego, de cierta forma tengo ventaja…)- mientras pensaba esas palabras en mi mente, me preparaba para lo que iba hacer mi primera pelea pokémon real.
Batalla vs Bravucón
Su snivy era más veloz que Fairy, atacaba repetidamente con Malicioso.
-¡Snivy usa malicioso!
-¡Fairy rápido, mordisco!-
La serpiente de color verdoso resistía todos mis intentos por debilitarla lo más pronto posible, me había confiado por el tipo de mi pokémon, al parecer el rival tenía más que ofrecer, se decidió a atacar, el charmander no pudo hacer nada para esquivar, aunque no le afecto mucho, en consecuencia del uso malicioso su defensa se encontraba en picada.
-Sabes... si le doy un golpe más a tu inútil amigo caerá debilitado con tan solo dos ataques de mi parte-
-Eso veremos-
El pokémon de aquel bravucón se encontraba en estado critico, sus movimientos pasaron a ser más lentos mientras que en su rostro expresaba cansancio y sudor deslizandose por él, aún así solo un golpe basta para decidir el combate, los dos ordenamos atacar...
¡Crash!
Se produjo un sonido ante tal choque de los ataques entre criaturas, pero uno había acertado primero, dichoso sonido provenía de la mordida de mi charmander, acto seguido se encontraba aquel snivy incapacitado para continuar con la batalla, no había podido reacionar, se había desmayado despues de recibir aquella mordida. Todos estaban sorprendidos ante la pelea presente, la situación fue acompañaba por un silencio continuo que no duró mucho.
-¡Si! charmander, lo lograste, haha... sabia que podías lograrlo-
-Char, char...[/JUSTIFY]
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