Atravesando la entrada, formada por una zona de piedra y rodeado de césped, llegaste a un tramo de escaleras, corto pero ancho que daba a las puertas de entrada del edificio principal.
Ignorando todos los alumnos nuevos, que se paraban al traspasar la puerta de metal que separaba el exterior de los terrenos de la escuela sin estar muy seguros de a donde dirigirse, y que se iban separando en tres grupos, subiste las escaleras y entraste al pasillo, donde empezaste a caminar, seguido de tu eevee, en busca de la biblioteca.
No tardaste mucho en perderte, pues todas las puertas parecían idénticas y solo unas pocas tenían carteles que explicaban de que se trataba. Así fuiste caminando y pasando por enfrente de varias puertas que daban al Jardín, el Invernadero o el Campo deportivo, al igual que otras menos interesantes como las oficinas del profesorado o la recepción.
No parecía que la Biblioteca se encontrase en el primer piso, en el que te encontrabas, y recordabas haber visto unas escaleras hacia arriba, pero no su posición exacta.
Por otro lado, solo habías recorrido la mitad derecha del primer piso, y no sabías lo que podías encontrar en la mitad izquierda.
De repente, atravesando una de las puertas laterales, apareció una chica un tanto extravagante. Su piel se notaba ligeramente bronceada pero era obvia su palidez natural, el pelo, pasaba de un azul eléctrico en la parte superior a un morado oscuro en las puntas, casi del mismo tono que su uniforme, morado y negro de la división Gastly, cuya falda era ligeramente más corta de las que habías visto en otras alumnas, terminaba en la mitad superior de sus muslos, y la camisa, muy ajustada, tenía algunos botones abiertos formando un ligero escote. En la pierna derecha un cinturón negro cargaba unas cuantas pokeballs. Y tras ella caminaba un Quilava.
Caminaba con una pasmosa tranquilidad, y no se preocupó por cerrar la puerta a su paso, si no que la soltó en el aire dejando que se cerrase sola una vez su pokemon hubo pasado.
Al verte te lanzó una mirada de arriba a abajo, casi como si te escanease, deteniendo su mirada solo en tu eevee, por el cual parecía tener un ligero interés, antes de pararse enfrente tuya en una pose que casi se pensaría estaba practicada. Cargando su peso en la pierna izquierda y dejando caer su brazo derecho con ligereza en paralelo a su cuerpo, con lo cual tenía sus pokeballs a mano, lista para el combate, mientras que su mano izquierda estaba apoyada en su cadera.
Con una dramática sacudida de cabeza, la chica acomodó su teñida y colorida cabellera, y te preguntó:
- ¿Te has perdido? Pareces perdido. ¿A donde te dirigías? Tal vez pueda indicarte el camino.
A pesar de su pose de combate, que posiblemente estaba tan acostumbrada a mantener que le salía de forma natural, la chica parecía dispuesta a ayudar con quien se cruzase.
¿Que harás?
-... Ahora pasaré a dar una pequeña explicación de las diferentes zonas de interés de la Academia - Iba diciendo el Prefecto, parecía que no te habías perdido nada interesante antes de unirte al grupo - En el primer piso podemos encontrar la Piscina, el Jardín, el Invernadero o el Campo deportivo, lugares de interés para los que les gusten estudiar al aire libre - Eso lo dijo casi como si pensase en si mismo, con un ligero brillo en los ojos al decir la palabra estudiar - Y la ruidosa Cafetería. En el segundo piso se encuentran las aulas y la Biblioteca, además de una pequeña tienda de útiles y la librería. Por último, en el tercer piso se encuentran los dormitorios y la Enfermería. Tened en cuenta que esta totalmente prohibido para los chicos entrar en los dormitorios de las chicas viceversa, también se recomienda mantener las visitas a los dormitorios de otras divisiones al mínimo. Algunos alumnos, sobre todo esos irresponsables slowpokes - Dijo a un nivel tan bajo que muchos os preguntasteis incluso si lo había llegado a decir - tienden a escaparse de los terrenos de la escuela sin la supervisión de un profesor de excursiones, eso también esta prohibido a pesar de que sea bastante habitual pero es una irresponsabilidad que...
Tras un minuto explicando todas las razones por las que no se podía y de advertiros de que no se podía rondar por los pasillos tras el toque de queda y recalcar que los rumores sobre fantasmas eran totalmente falsos os invitó a entrar al edificio y descubrir los lugares anteriormente mencionados, recalcando que su piso favorito era el segundo.
A tu lado, un chico de más o menos tu estatura bostezó y se desperezó, mostrando así su aburrimiento tras el discurso del prefecto. No parecía encajar en el resto del grupo, tan formal y que ya se dirigía a las escaleras tal y como el Prefecto había sugerido.
¿Que harás?
Bienvenidos a la Academia pokemon, a partir de ahora yo seré vuestra historiadora, dentro de poco os mandaré un mensaje privado de bienvenida con algunas sugerencias. Mientras tanto, disfruten de su aventura.
No pasó mucho tiempo antes de que el resto de pasajeros empezasen a alborotarse, el barco se acercaba a puerto y dentro de poco deberíais desembarcar. Recogiendo tus cosas te uniste al resto de personas que bajaban del barco, una mása de jóvenes entre 14 y 24 años que se dirigían, bien por primera vez o bien de vuelta, a la Academia pokemon. Una vez enfrente de la escuela atravesaste las puertas dobles, formadas por barrotes negros y el escudo de la Academia junto al resto del grupo que te arrastró al centro del lugar, lleno de gente y pokemon, separados en grupos de alumnos con uniforme y que se movía como si fuesen los dueños del lugar o sin el y ligeramente confundidos, asombrados, asustados, o todo lo anterior a la vez.
Una voz resaltaba sobre todas las demás. Provenía de un muchacho de unos veintipico años, con un uniforme completo, chaqueta incluida, morado y negro, de piel pálida y pelo negro, probablemente teñido. Un pin metálico brillante reflejaba el sol desde su posición, en la solapa de la chaqueta, indicando que se trataba de un prefecto. Un prefecto de la casa Gastly. Que sobresalía subido a algo, probablemente un muro o una piedra de algún tipo para que se le viese.
- ¡Los alumnos gaslty de primer año por aquí! - Gritó un par de veces, antes de bajar la voz y empezar un pequeño discurso cuando una aceptable cantidad de novatos se hubo reunido enfrente suya.
En otro lado una chica de pelo y uniforme rosa chicle intentaba reunir, sin muchas ganas o éxito a un grupo de alumnos, probablemente la Prefecta de la División Slowpoke que, al igual que sus alumnos, parecía tener problemas para concentrarse y no distraerse o ponerse a bromear, era el grupo sin duda más ruidoso y que menos ganas tenía de aguantar un aburrido discurso sobre la escuela. Con una pequeña broma, seguida por las risas del grupo, consiguió llamar su atención lo suficiente. Parecía preparada para dar unas rápidas instrucciones.
Poco a poco viste como, de manera un poco menos llamativa, un grupo de rectos y silenciosos alumnos de primer año se reunían en un grupo enfrente de un alto y serio chico de uniforme amarillo y marrón, de pelo perfectamente peinado y gafas cuadradas. El prefecto de la división Abra parecía ser un alumno muy estudioso y amante de las reglas y tomarse su trabajo como Prefecto muy en serio, pues se encontraba a punto de describir con detalle la situación de las diferentes zonas de la Academia, probablemente con algunas de sus reglas más estrictas.
La entrada se encontraba ligeramente vacía, algo poco inusual tratándose del primer día de llegada de los alumnos a la Academia, pero desde tu posición podías ver a varios jóvenes sin uniforme sin tener muy claro lo que hacer, y algunos grupos, probablemente los veteranos que ya llevaban ahí un año o más, con uniforme. Los grupos eran mayormente monocromáticos, tres alumnas vestidas de morado hablaban con las cabezas un poco pegadas y echando miraditas a otro grupo, dos chicos vestidos de rosa que hablaban y se reían en voz alta sentados en la pequeña franja de césped a un lado de la entrada.
Saliendose del patrón también ocurría que chicos y chicas vestidos de rosa se juntasen con otros vestidos de morado, o estos últimos junto a otros un poco más serios vestidos de marrón y amarillo. Curiosamente no era posible ver el color morado y el marrón juntos en ninguna esquina de ese pequeño patio delantero.
Probablemente cualquiera de esos jóvenes uniformados, fuese del color que fuese, era capaz de darte algunas indicaciones tan fácilmente como podía decirte que te largaras. Al otro lado del patio, en lo alto de un corto pero ancho tramo de escaleras, una puerta doble estaba abierta, como invitación a adentrarse en el edificio principal. La Academia tenía sus puertas abiertas esperando a que los nuevos y viejos alumnos las traspasasen.
¿Que harás?