Esperaba muchas cosas de esta clase, pero en definitiva tener que escribir una historia no era una de ellas, y si bien me encantaban los temas sobrenaturales también me encantaba de la misma forma escribir historias. Le eché una ojeada a Aurora y no se veía muy emocionada por la tarea así que esperaba que ambas pudieran divertirse un poco más una vez terminada la clase, pero por ahora, era momento para escribir.
Hace mucho mucho tiempo, en lo más profundo de un lúgubre bosque un grupo de exploradores intentaba atravesar el oscuro conjunto de árboles, sin embargo la penumbra nocturna y el follaje caído les dificultaban enormemente la tarea.
—Hermano -dijo el menor del grupo al líder de este mismo- ¿estamos perdidos?
—No quiero creer eso, pero llevamos horas de ardua caminata y al parecer no hacemos nada más que caminar en círculos.
El mayor observó a su grupo, una pareja recién casada de un pueblo al que habían visitado, cuyo único sueño era hacer su vida interesante, una joven muda que partió con nuestro grupo para demostrarle al mundo que su silencio no le impediría realizar grandes hazañas, y finalmente su hermano menor, que presto se había lanzado a la aventura cuando el primogénito de la familia había declarado su intención de viajar por el mundo.
Pero ahora, todas esas esperanzas parecían desvanecerse sin más, llevaban horas atrapados en el bosque y parecía ser que no habían avanzado nada. Lo peor era que nuestros pokémon estaban debilitados, habían sido atacados por una horda de Ariados hace unas dos horas y pese a que lograron escapar, sus pokémon pagaron el precio.
—Señor, ¿y si las leyendas son ciertas? -dijo temeroso el hombre de la pareja.
—¿Si son ciertas? bueno, eso sería desafortunado para nuestra tarea
Inmediatamente antes del bosque había un pueblo, pequeño pero acogedor, lleno de pintorescos pero temerosos residentes, que una y otra vez nos advirtieron de las leyendas. Una lástima que hayan hecho caso omiso de sus palabras, quizás ahora no se hallarían en esta situación.
De pronto un ruido interrumpió el silencio que hasta entonces reinaba por todo el lugar, eran como ramas quebrándose, "Deténganse" ordenó el líder a su tropa y así hicieron estos. Este se giró para contarlos, uno, dos, tres, cua...
La chica muda había desaparecido.
—No entren en pánico, debemos mantenernos unidos.
Eso les dijo el líder, que todo iba a estar bien sin embargo apenas terminó de decir estas palabras todo el grupo escuchó un sonido, más que un sonido, era el mismo sonido repetido innumerables veces.
—Esos son quejidos -dijo la mujer de la pareja- cientos de ellos.
—Este es el fin -desesperanzado dijo el hombre- este bosque será nuestro sepulcro.
—¡No digan esas cosas! -exclamó el más joven del grupo- saldremos bien de esta, ¿no es así hermano?
El mayor se disponía a decir que era verdad, que todo iba a estar bien y que saldrían de esa sanos y salvos sin antes encontrar a su extraviada compañera, pero antes de poder decir alguna, el grupo divisó el horror a la distancia. Eran docenas, si es que no cientos, de personas, pero no era gente común, estos individuos estaban gimiendo, como si estuvieran en constante dolor.
—¿Están bien? -Dijo el líder hacía las personas, pero no obtuvo ninguna respuesta.
Estos se acercaban cada vez más al grupo, eventualmente estuvieron lo suficientemente cercanos como para que notaran el horror, sus ojos estaban en blanco, ya no eran personas, eran solo marionetas, marionetas que iban tras ellos.
—¡¡¡Corran!!! -Dijo el mayor a la vez que tomaba a su hermano del brazo y corría en dirección opuesta de la horda.
La pareja de recién casado sin embargo corrió en otra dirección, no hubo tiempo de fijarse hacía donde habían ido, solo podían seguir corriendo y rogar por salir del campo visual de esos monstruos. O eso era lo que planeaba hasta que empezó a escuchar los gemidos desde la dirección a la que corrían.
—Hermano, ¿a donde debemos ir? -dijo el menor con obvia desesperación en sus ojos.
—No lo sé, no lo sé...
De pronto el aire a su alrededor empezó a hacerse espeso, les costaba respirar y su visión comenzó a nublarse, en cuestión de segundos ambos cayeron al suelo. El mayor intentaba luchar, hizo su más grande esfuerzo por levantarse, pero vio como su hermano había caído inconsciente, y al sentir que sus últimas fuerzas se desvanecían este cayó también, pero no se desmayó, no sin ver como un grupo de Paras y Parasect liberaban esporas mientras se acercaban a sus cuerpos, tenían razón, este era el fin.
—Ya estoy lista -dije emocionada mientras llamaba al profesor para que viniera a revisar mi tarea.