Un vacío abismal. Un reinado púrpura. Aún no sabía como llegaba a aquel lugar. Era la segunda vez que estaba en esa habitación dorada cuyos exteriores no eran más que edificios amatista y sombras fantasmagóricas que ondulaban en la infinita negrura. Aquellas voces de ultratumba que resonaban desde el vacío le susurraban malos augurios que tarde o temprano iban cumpliéndose, tanto en su tierna juventud como en su floreciente adolescencia. Antes no sabía de donde venían, y era escéptica al respecto. Ahora tenía certeza que eran esas criaturas ultramundanas que le cantaban aquellas desgracias. Y daba gracias por esos pequeños avisos, pues pudo evitar grandes males en cuanto era consciente de su veracidad. Pero aún no sabía cuán confiables podían ser. ¿Por qué esos generosos préstamos? ¿Cuál era el precio que pagar?
Quizá estaba equivocada. Quizá no eran nada perversos como su difusa apariencia connotaba. Claro que si decidieran provocar agonías innecesarias le darían falsas profecías. Y por el momento esos avisos fueron bastante certeros, aunque crípticos. Aún así no se sentía cómoda. Tenía un mal presagio sobre ellos. Aunque más que traición, podía deducir que era... como alguna desgracia que se cernía sobre ellos. Destellos azulados y violetas iluminando el vacío dejando paso a un nuevo orden... relinchos de dolor mientras llovía fuegos fatuos sobre Derse...
Era algo escalofriante. Un bello espectáculo, pero perturbador. Incluso vio en su mente cómo ardía una joven de melena rizada, ahogada entre llantos, gritos de terror y un voraz calor.
Una joven de melena rizada y ojos ámbar...
No, ¿¡cómo podía pensar en la hermana de su amiga imbuida en lumbre!? ¡Sería terrible si pasara!
Sin embargo, que la imaginación tuviera tal desate le había hecho actuar de enseguida. No tenía ni idea de lo que hacía. Se subió a la ventana tan rápido como pudo y saltó hacia una aparente y prematura muerte. Mas en vez de caer al suelo se alzó hacia el vacío, volando como si de un avión se tratase. Debía de encontrarla en cuanto antes. Solo tenía que hallarla, o si no...
Mirando perpleja al mar negro, ahí estaba. Los susurros retumbantes la asustaban; paralizaban. Todo y que tenía un camisón violeta igual que ella, no cabía duda de quién era.
─¡Cherry!
La niña sacudió la cabeza al oír aquella voz. Con sus inocentes pupilas, giró su vista hacia la pitonisa.
─¿Amber?
Y entonces empezaron. El silencio se hizo escuchar entre el círculo de los abismales. Chirridos agonizantes se oían entre la lejanía. Llamas azules se prendieron para repartir muerte entre la penumbra perpetua.
No lo podía creer. Era justo la imagen mental que se había creado. Estaba acongojada. Si aquel inimaginable hecho se había materializado, entonces lo siguiente sería...
No, no podía quedarse mirando.
─Tenemos que irnos de aquí.
─¿Por qué? Si esos fuegos artificiales son... preciosos...
─¡No hay tiempo para ver pirotecnias, vámonos!
─¿Pirotecnias, pero eso qué es?
Procuró no llevarse las manos a la cabeza y usarlas para alejarla de ese carnaval infernal. Descendieron a las calles de aquel globo encadenado. Pronto empezó a caer ceniza y ascuas fantasmales, junto a tentáculos en plena incineración. Polvo y fragmentos se precipitaron como pequeños meteoritos en las calles, provocando pánico entre aquellos desprevenidos viandantes.
Era un indicio. La caída del noble círculo de los Horroterrores era signo de condena.
─Es terrible.─soltó Amber de repente─, si estas llamaradas llegan a al suelo... no, no quiero pensar en lo que va a ocurrir. Es impensable.
─¿Moriremos todos, Amber?─preguntó sin más la pequeña.
─Espero que no. Solo... espero. ¡Oh, qué narices, claro que no! ¡Vamos a refugiarnos y problema resuelto!
─¿Dónde?
Cierto. No sabía por dónde ir. De momento los puntos altos eran un lugar propensos a perderse en el viento, así que sus aposentos, desde luego, no eran una opción. El exterior aún era peor opción. Con esas vistas apocalípticas era imposible estar a salvo.
Y en las casas ajenas... aún podía preguntar. Aunque todavía estaban en riesgo de derrumbamiento, pero quizá si se fueran al polo opuesto de la luna podrían mantenerse sanas y salvas.
O simplemente podían ir al subsuelo.
Tenían que encontrar a alguien. No importaba cómo serían; necesitaban que alguien les de un alojamiento adecuado, y rápido. El fuego ya empezaba a bajar como cometas celestes de las mismísimas...
Un momento... ¿fuego bajando lentamente como cometas?
No podía ser. Así no era cómo funcionaba la gravedad. Si eran meteoros, tenían que descender más rápido.
Cuerpos translúcidos caían cual lluvia torrencial, rugientes. Los gritos de la plebe se hicieron eco entre las paredes. Una amenaza completamente nueva estaba azotando impecablemente al reinado de las sombras, diezmando a la población de una forma atroz e incompasiva. Parecían borrones. Fantasmas pomposos que velozmente manchaban los preciosos ladrillos de sangre.
Cherry estaba traumatizada. Estaba siendo testigo de vistas cuya inocente mente no podía aguantar. Temblaba como una hoja, aferrándose a la falda de Amber como si fuera lo único que tuviera. Ella también estaba desesperada. Esos monstruos invisibles eran dignos de la sensación que transmitían.
─No... no quiero que me coman...
¿Y quién quería ser comido? Debían escapar como sea de ese infierno. Por encima de ellos.
Para su desgracia esos monstruos tenían el don de la anticipación. Uno de aquellos zorros enmascarados se plantó ante ellas clavando sus sangrientas pupilas en sus rostros. Los gruñidos se volvieron palabras tras inhalar algo de su aroma.
“Hu... manos...”
Ladró fuerte mientras abría sus fauces, preparado para hincar diente a algo más blando.
Afortunadamente Amber pudo anticiparse a ese asalto haciendo un amago y correr hacia unas escalinatas, llevándose a Cherry consigo. Pero era tenaz. El can de tres colas no cedió y persiguió a las chicas, dando rienda suelta a su apetito. Ella no tenía ni idea de si era deidades enfurecidas o simplemente una jauría de lobos famélicos; sin embargo, el mero hecho de que existieran ya le daba demasiados quebraderos de cabeza. ¿A qué habían venido? ¿Por qué masacraban aquella luna? ¿Realmente ese evento era parte del juego? Porque si tenían que hacer frente a esas bestias tan pronto, ya estaban perdidos.
Plantarle cara sin saber de qué estaba hecho era era un riesgo incalculable. Tenían que seguir huyendo.
El etéreo depredador trataba de carbonizarlas con su ardiente saliva, lanzando proyectiles ígneos hacia ellas, sin dar en el blanco. Y más aún; parecía que cada vez que intentaba hacer arder los ladrillos desaceleraba su marcha. Su mayor ofensa era una ventaja para ambas soñadoras.
Claro que era un calentamiento. Podían oír cómo tomaba una gran bocanada de aire desde atrás. Esta vez el zorro iba a terminar con sus vidas de una vez por todas.
Temía la posibilidad de que no hubiera un desvío pronto. De que los cimientos amatistas cayeran con ellas. De sentir las brasas en sus carnes mientras angustiosamente se consumían.
Suerte que Fortuna les brindó una salida a ese estrecho corredor de la muerte.
Y salió. Como una abrasadora enana blanca en miniatura engulló parte de los edificios y repartió calor por todo el aire circundante. Incluso sus pieles pudieron notar la posible catástrofe que se hubiera llevado a cabo si no hubieran corrido hacia la izquierda.
Se habían salvado por el momento. Mas aún no estaban a salvo. Tenían que continuar la marcha.
Todavía tenía una inquietud. Estaba segura de que el zorro sería consciente de las limitaciones que implicaban usar esas artimañas. ¿Entonces por qué? ¿Por qué siguió lanzando llamas? ¿No era mejor abalanzarse directamente sobre ellas?
Pronto supieron por qué lo hizo.
Habían cometido un grave error. Estaban acorraladas por una elegante fachada y columnas grecorromanas sustentando las ominosas cornisas de un palacio. Sería una dicha si aquel portón estuviera abierto. Mas todo apuntaba a que el señor de esa casa no iría dejar entrar a nadie.
La pequeña le empezó a entrar el pánico. Empezó a preguntar a su compañera qué harían ahora con desespero. Amber no sabía contestarle. Retroceder ahora sería ir directas a la boca del lobo, literalmente hablando.
Peor aún; parecía que pisar tierras reales era un llamado de arresto, pues un enjambre de guardias con lanzas salieron de sus puestos para rodearlas.
─¡No se muevan!
Obvio que no lo iban a hacer. Con esas puntas afiladas apuntándolas era imposible. Aunque aquella excesiva hostilidad le incitaba a llevarles la contraria. Aparte, todo el mundo peligraba en ese momento. Si el zorro llegaba a asaltarlos, todos saldrían perdiendo.
Era hora de ser diplomática.
─¿Hay algún problema? Porque un kitsune fantasma escupe-fuego nos está persiguiendo.
─Estáis en propiedad privada. Quedáis arrestadas por allanamiento.─contestó el guardia jefe.
─Oh, no lo sabía.─contestó la pelirroja con ironía;─Tampoco vi algún cartel que lo indicara. Aparte, ¿allanamiento? ¿Veis que haya roto alguno de esos ventanales, acaso?
─¡E-eso! ¡No hemos roto nada, déjenos pasar!─añadió la pequeña.
─¡Silencio! Una palabra más y vais derechas al calabozo. Estáis avisadas.─repitió. Con aquella insistencia y el poco tiempo que le quedarían no podían negociar. Pese a las circunstancias, Amber siguió insistiendo.
─¡Pero escúchenme un minuto; no podéis retenernos aquí, estamos todos en grave-!
Calló en seco; después cayó al suelo. La sacudida de una porra la conmocionó, despojándola de toda habla. Juró oír a Cherry preocuparse y suplicando que no se acercaran a ella. Luego sus ojos fallaron. No veía nada. Ni siquiera los monstruos de las profundidades viviendo en ese océano de nada.
Pudo notar un leve fulgor blanquecino después del golpe. Pronto notó que sus brazos estaban sepultados bajo su propia cabeza.
Se había quedado dormida en el escritorio.
¡Demonios!
Estaba hablando con Silvia hasta el momento que se desplomó de cara a la madera por la falta de sueño y tuvo esa pesadilla. Si lo hubiera sabido, se habría tomado un café y pasado toda la noche en vela.
Se quitó las legañas de sus ojos y se esforzó en echar un vistazo a la pantalla.
-talkingChaplin [TC] empezó a molestar a fieryVisioner [FV] a las 5:06-
TC: Amber.
TC: ¿Estás ahí?
Tuvo una alegría al leer ese texto oliva con buena ortografía. Samantha había logrado contactar con ella hace un par de horas. Pero era raro. ¿Por qué no vio esta ventana antes?
Ah, ya. No la había abierto.
Por encima del mensaje de conexión había todavía más texto. Parecía que le había enviado más mensajes mientras estaba intentando dormir. Quizá era importante.
Subió hasta la última conversación que tuvo. Pronto levantó una ceja.
¿Pero esto qué era?
-TalkingChaplin [TC] empezó a molestar a fieryVisioner [FV] a las 4:08-
TC: eeto
TC: no sequien eresd perro suongon que eresdvunm amigo o asmiga de nsammy asi qt6engo que decirtre
TC: uuuuuuugh
TC: njo llegon bien ba casa.
TC: estaba lleeeeeeena de heridas y tenia unab muynn grsandfe poor lqa panzita
Oh no.
TC: estoy muynpreocupadom por su aspecto claro
TC: no lev sale el algodón por su fieltro asi que no se si se npondrab bien
¿Fieltro? ¿Algodón? ¿Pero qué se había fumado su tío para que sonara tan amable? Igual, si esto no era una broma ya podía irse preocupando.
Continuó leyendo.
TC: oh nacaban de decirme
TC: ahora un señor con largos cuernos la curo
TC: dice que al menos no se infectaran lñas heridass
TC: no se que significa eso pero sduena bueno
Y de nuevo, más cambios tipológicos. Al menos esto aclaraba más las cosas y parecía menos drogado.
TC: D-i-sculpe es+e desorden l-i-ngu-i-s+-i-co
TC: Lo que el spr-i-+e de su am-i-ga (Vergelspr-i-+e) -i-n+en+o dec-i-r es que llegó en es+ado cr-i-+-i-con a su casa
¿Vergelsprite? ¿Su guía?
TC: +en-i-a var-i-as quemaduras y lacerac-i-ones
TC: Pero no +ema. Sus les-i-ones han s-i-do +ra+adas y es+a es+able ahora.
TC: Se espera una evoluc-i-on favorable despues del +ra+amiento.
TC: Podra hablar con ella en breve
TC: B-i-en. S-i- hay algun camb-i-o al respecto, le hare saber
TC: busque bajo el nombre de medicalHelper
TC: as-i- podremos estar en con+ac+o
TC: Saludos
-TalkingChaplin [TC] huyó de fieryVisioner [FV] a las 4:13-
Y claro, no vio esa conversación porque por aquel entonces estaba ocupada hablando con Silvia y luego se quedó dormida. ¿Quiénes eran esos sujetos, a todo esto? Uno era su sprite, seguro. El otro, no obstante...
Podría preguntarle a Samantha ahora. Seguía conectada; o quizá se dejó el ordenador abierto otra vez, quién sabe. Al menos sabía por su ortografía que era ella la que estaba hablando.
FV: ahora sí
FV: ¿cómo te va?
Tardó lo suyo. Pero al final recibió una respuesta.
TC: No muy bien.
FV: ya me lo imagino.
FV: con esas heridas es imposible pasarlo bien
FV: recibí mensajes de tu... “médico”, por cierto
TC: Ugh
TC: Sí
FV: y de tu sprite, supongo
FV: tendrías que enseñarle a escribir
TC: Es complicado para él
TC: Vamos, tiene muñones, no manos.
FV: valeeee
TC: Y el médico... bueno, médico
TC: No es una persona. Es un troll.
TC: Literalmente hablando
TC: Y se llama Arthur
FV: ah, pensaba que esos laaaaaaargos cuernos eran metafóricos
Su amiga casi podía poner una risa en la conversación. En vez de eso hizo como si la contuviera.
TC: No me imagino a Vergel hablando con doble sentido
FV: de hecho los muñecos no hablan
FV: excepto él, parece ser
FV: pero que sea un muñeco no quiere decir que deje de ser un conejo
FV: algo salido tendría que estar
TC: Deja de jugar con mi infancia, por favor.
TC: Con lo inocente que es, el pobre...
La falta de sueño estaba haciendo estragos a su sentido del humor. Tenía que parar en ese instante.
FV: vale vale

FV: ya paro
FV: así que tienes un troll en casa
TC: De piel gris y cuernos que parecen caramelo, sí.
FV: e imagino que tendrá largos y filosos cuernos de elefante
TC: No, los tiene afilados y cortos
FV: que atípico
FV: de todas formas a silvia no le va a hacer ni puñetera gracia que existan estos seres en el juego
FV: sea troll o chupacabras, da igual.
TC: No sé yo... me había dicho que es de un planeta llamado Alternia.
TC: No he visto nada sobre esta localización, así que... no sé.
TC: Me va a tener que dar unas cuantas explicaciones al respecto.
Un alienígena, ¿eh? Sea un personaje no jugador o un infiltrado, sospechaba que ese sujeto podría responder varias incógnitas respecto a aquel juego. Como por ejemplo... ¿por qué tenía esas pesadillas? Estaría bien que su amiga le sonsocara algo.
FV: pregúntale por qué está ahí
FV: quizá nos aporte algo
TC: Bien.
TC: Hablando de Silvia
TC: ¿Cómo está?
FV: abatida
FV: tuvo ciertos... accidentes antes de entrar
TC: ¿Qué accidentes?
FV: una larga historia
FV: te la cuento luego
FV: por ahora está ocupada en plantearse por qué “demonios” su guía es tan profano.
TC: No fastidies.
TC: ¿Por casualidad no tendrá un diablo como sprite?
FV: no
FV: ya no
FV: ahora es un mesías satánico.
FV: pero sí, se podría decir que prototipó un demonio por accidente
TC: ¿Y sabes quién ha dejado prototipar una polilla?
FV: nadie, que yo sepa.
FV: a no ser que su hermana haya...
FV: no, ella prototipó a su hámster
TC: ¿Su hermana también está en la partida?
FV: y presumo que su hermano también.
FV: no sé por dónde ni cómo.
FV: pero podría ser cosa suya.
TC: Entiendo.
TC: ¿Pero cómo han podido entrar los dos con diferentes ordenadores? Pensaba que solo había un ordenador en su casa.
FV: ¡error, mi querida samantha!
FV: hay dos
FV: pero el segundo es de su padre y está protegido por una contraseña
TC: Bah, como si fuera uno entonces
TC: Pero eso no responde mi pregunta. ¿Cómo es que han podido entrar solos?
FV: tiene que ver con lo que le pasó esta noche.
FV: y es que...
Unos gritos amargos podían oírse fuera. Voces llenos de furia y desagrado, cargados de una ira asesina que nunca atinaba. Al parecer, su abuelo vio un insecto apegado a la pared del balcón.
FV: oigo gritos en el balcón.
TC: ¿Gritos?
TC: Voy a mirar qué pasa.
TC: …
TC: Es solo tu abuelo.
TC: Está intentando ahuyentar a un búho.
FV: ¿un búho dices?
TC: Eso he dicho.
TC: Lleva un trozo de papel atado a una pata también.
TC: A lo mejor nos interesa.
FV: un mensaje,¿eh?
Y pensar que ahí solo vivirían criaturas sedientas de sangre... eso no se lo esperaba.
FV: voy a ver.
Se levantó lentamente de la silla y puso el monitor en espera. No podía dejar ver que el ordenador estaba encendido, o de lo contrarío recibiría más quejas todavía. Luego corrió la puerta para ver el panorama que se había montado.
Su abuelo estaba blandiendo su su báculo contra una ágil ave rojiza y blanca.
─¡Fuera de aquí, bicho asqueroso!
Que además sabía imitar el desdén de su abuelo.
─¡Ni en sueños, viejo vejestorio!
Toda una locura que tenía que cesar con todo su brío.
─Pero abuelo, ¿qué estás haciendo?
Con el desconcierto en sus caras, ambos miraron a la chica adormilada. Su presencia imponía una tregua; tal que el búho tuvo que tocar los pies a tierra.
─¿No tenías que estar en la cama, jovencita?─preguntó Rogeliosprite.
─Acabo de levantarme hace poco.
─Aún son las siete.
─Uno no puede saber cuándo es de día o de noche en este infierno, y lo sabes.─reprochó su nieta. El búho le iba dando toques con la pata. Señal que le urgía leer ese trozo de papel.
Asintió. Dejó que posara en su brazo. Mala idea. Las zarpas se clavaban en el brazo, así como le costaba sostener su peso. Por lo menos pudo deshacer el nudo que sujetaba el mensaje. En cuando lo pudo tomar, este se retiró. Su sufrimiento se palió de enseguida nada más desdoblar el folio.
Tenía una huella impresa en el fondo con una tinta más clara; probablemente fuera del mismo búho. Y las letras...
Sí, definitivamente era un mensaje.
“El pueblo de los sabios te saluda, vidente.
Estás cordialmente invitada a nuestro templo. Acude antes del próximo eclipse prospitano. No temas; Hermes será tu guía.
Es imperativo que vayas antes de que acabe el eclipse. Las escrituras se han vuelto inciertas, y solo quien pueda anticipar con detalle podrá comprender.”
“Las escrituras se han vuelto inciertas”. ¿Qué quería decir con eso? No entendía nada.
Igual eso no quitaba que la actitud de su abuelo era demasiado agresiva. No parecía que iba a anidar. ¿Entonces por qué esa violencia? Tuvo que darle una severa mirada con tal de que hablara.
─Abuelo. Tú sabías que este pájaro vendría aquí, ¿cierto?
─No... no me había fijado en lo que tenía en la pata.
No cambió ese tenaz rostro. Seguía sin creerle.
─Vale, no soy quién para engañar. Sabía que tarde o temprano los consortes acudirían a ti, pero no tan pronto.
─Oh, así que esta visita estaba programada.
─Sí. Yo... solo quería que estuvieras preparada para cuando el momento llegara... pero parece ser que apenas haya tiempo para ello.
─No. Me parece que lo que querías encerrare en este palacio para que no conociera la muerte de primera mano. De ser así me habrías enseñado a luchar, ¿o no?
─No sé luchar, Amber. El Ermitaño no lo sabe todo.
─Pero supongo que bien sabrá que la ignorancia es un mal. Por eso reflexiona para despejar sus dudas. No, espera, eso es estúpido. No tiene nada que ver con saber luchar.
Pensó un momento. Se había perdido.
─Aunque... eso explicaría por qué me animas a pensar, más que a explorar. Ahora, ¿atacar a un mensajero? Creo que estás provocando un mal innecesario.
─Quizá.
Sorprendentemente, el pobre animal volvió a hacer acto de presencia con su estridente voz.
─¡Eh, que sea un búho no quiere decir que me tengan que ignorar, ingratos!
Amber se quedó boquiabierta. Pensó que sus malas maneras eran una reacción defensiva, no una forma de ser. Cuando pudo imponer el silencio, el ave de gran bravío carraspeó.
─Sí, es verdad; esta vil visita se habría llevado a cabo más tarde, y en un momento en que ese viejo tuviera la guardia baja.
─¿V-viejo? ¿¡Pero qué falta de moda-!?
─¡SI-LEN-CIO!─ordenó Hermes. ─Pero ha ocurrido algo que nos ha dejado perplejos a todos. Pensábamos que pasaría tal y como los oráculos decían... ¡pero no! ¡Tenía que haber un punto de giro y ahora no sabemos nada! ¡NADA!
─¿U-un punto de firo? Exactamente... ¿qué es lo que ha ocurrido?─preguntó Amber intentando mantener la calma. El búho, en cambio, le inyectó una mirada inyectada en sangre.
─¿¡De verdad tengo que decirlo todo!? ¡La **** hostia, menudo pedazo de inepta nos ha tocado!
Tanta rabia también era anormal. Algo le pasaba a ese plumífero. Pero tampoco tenía que perder los estribos. Necesitaba mantener esa asertividad.
─Hace poco que he entrado. Solo dime qué es lo que ha ocurrido.
─¡Pues qué va a ocurrir! ¡El lore perdido! ¡Los arcaicos! ¡Los doce sellos! ¡HAN VUELTO!
Cada vez entendía menos. Ante eso, la joven solo podía decir una sola cosa:
─¿Qué?
─¡Por las astas de Deenos! Bueno. Ya me dijo el sabio que no tendríais ni pajorera idea de lo que es. Y tampoco sé mucho sobre esas paparruchas; ¡solo sé que alguien tuvo los huevos de provocar a los arcaicos Y HACER QUE TODO SEA IMPREDECIBLE! Menos mal que tú existes. Aún.
─A-aún.─Repitió Amber tragando algo de saliva.
─Sí. Aún. Porque... sí. Porque tú no necesitas esas mierdas de murales para saber lo que se avecina.
─Me... ¿me estás pidiendo que eche las cartas?─preguntó entonces. Después de todo, pensarán que será extraordinaria por tener una buena baraja.
─Por mí puedes alimentar a las llamas con esos papeles inútiles; ¡eres más que una de esas videntes baratas; no necesitas esa bazofia! ¿¡Es que no sabes qué clase de rol ocupas en este juego!?
─Eh... ¿no era encender la forja?
Hermes se llevó las alas en la cabeza y se encaró frente la pared, dispuesto a romperse el cráneo con el mismo. Antes de asesinar a algunas de sus neuronas, pudo recobrar la compostura y volver a mirar a los dos con la misma furia.
─¡No ese tipo de rol! Espera, no se llamaba rol, era... era... eh... algo como título divino o... ¡qué más da, ya te lo dirán los viejos!
─¿Abuelo? ¿Sabes de qué está hablando?─le preguntó entonces a Rogelio. Este se quedó un momento pensando, debatiendo si proporcionarle esta información. Luego tuvo su respuesta.
─Creo... que se refiere a...
─Chitón.─volvió a interrumpir el búho. ─, no le soples a los observadores; espera a que los sabios te iluminen. Ahora tenemos que escalar la torre de la azotea y...
Levantó la cabeza. Antes tenía la sensación de que faltaba algo. Ahora sabía lo que era.
─Cojona. No hay torre. Bueno, pues, eh, ¡vidente, joder! ¡Haz que aparezca la torre, maldita sea!
Tenía que protestar. Decirle un millón de cosas a esa cotorra nocturna. Estaba pidiendo algo imposible. Si bien la tenían como una poderosa bruja que podía hacer parecer torres de la nada, estaban bastante equivocados.
Pero por preguntar a Samantha no perdía nada. Salvo, bueno, tiempo.
Ni falta le hizo. Encima de las cuerdas de tender de la azotea, se iba alzando poco a poco unas magníficas escalinatas ascendiendo en espiral hasta el espirógrafo, con barandilla incluida. Parte de esas escaleras fueron cubiertas por una pared blanca.
TC: Bueno.
TC: Parece que el búho es importante.
TC: …
TC: Supongo que iré adelantando mis deberes.
TC: Y lo decoraré un poco, de paso.
TC: Sí, estoy aburrida.
TC: Pero muy aburrida.
TC: Espero que sea lo suficientemente estable.
Su servidora se había adelantado a sus exigencias. En un tiempo récord, además.
─Esto es sublime. ¡Venga, vamos! ¡Tenemos que ir, y rápido!
─¡Un momento, tengo que prepararme!─se quejó Amber ante sus exigencias. Claro que quería ir y ver qué era lo que estaba pasando; pero tampoco se iba a ir sin al menos dar las gracias a Samantha.
─Buh, está bien, está bien. Te esperaré arriba, señorita “Tengo-Que-Prepararme”.
Al fin sola. Ya podía volver a entrar en su habitación para leer todos los mensajes que dejó su amiga.
Tenía el don de la oportunidad, no cabía duda.
FV: de hecho tu aburrimiento fue bastante útil.
FV: ahora mismo un... búho me estaba pidiendo esa misma torre.
FV: y con urgencia, además.
TC: Me lo figuraba.
FV: algo grave acaba de ocurrir por ahí fuera.
TC: ¿Cómo de grave?
FV: bastante, al parecer.
FV oye
FV: voy a salir en este inhóspito mundo y no sé los días que estaré fuera.
FV: presumo que mi abuelo también me acompañará, sabiendo el fervor que tiene por protegerme
FV: pero aún así me voy a arriesgar bastante
TC: Entiendo
TC: Desde luego tu tierra parece peor que la mía
TC: Si fuera él, tampoco te permitiría salir
FV: jo-der sam
FV: menudos ánimos que me das
TC: Perdona
TC: Entre mi hermana y esa criatura desordenando mis cosas no puedo ser optimista de ninguna manera.
Los carraspeos de Hermes podían ser escuchados tras el cristal. El guía se estaba impacientando. Con las plumas superiores, demandaba cesar esa pérdida de tiempo.
FV: en fin.
FV: esa asquerosa ave no puede esperar mucho más, al parecer.
FV: voy adelantando.
TC: Está bien...
TC: Ten mucho cuidado.
FV: tranquila.
FV: llegaré, seguro.
FV: aunque me chamusque en el camino, pero... llegaré.
TC: Esperemos que vuelvas SIN quemaduras.
FV: sería la mejor opción, sí.
TC: Venga, cuídate.
FV: ciao.
Ya. La charla había terminado. Podía irse en paz y satisfacer las exigencias de ese pájaro nocturno.
O no del todo. Parecía que no la querían dejar ir, aunque no la conocieran de nada.
-medicalHelper [MH] empezó a trollear a fieryVisioner [FV] a las 6:00-
MH: Espera
FV: eh?
MH: An+es de que +e vayas es m-i- deber fac-i-l-i-+ar un d-i-spos-i-+-i-vo de comun-i-cac-i-on a d-i-s+anc-i-a
FV: oh, tú debes de ser arthur.
MH: Af-i-rma+-i-vo.
FV: gracias por cuidar de samantha, de verdad.
FV: vete a saber las cosas nefastas que podrían haber desembocado su muerte.
MH: Eso +amb-i-en forma par+e de m-i- deber.
MH: +odo sea para garan+-i-zar un juego flu-i-do
Y entonces, una secuencia aleatoria de letras y números apareció en ocre. No entendió para qué era en un principio; mas su cometido fue explicado.
MH: -i-nser+e es+e cod-i-go en el alqu-i-m-i-zador y ob+endras el susod-i-cho.
FV: el comunicador.
MH: S-i-.
MH: Solo cues+a cua+ro un-i-dades de gr-i-s+. El pago no supondra problema.
Un sujeto que escribe raro cuya especie no es la humana. No se sabe su procedencia ni sus motivos para colaborar. Aunque había quedado claro que este también estaba interesado en ganar este juego, no se sabía para qué ni si realmente lo haría para beneficio del grupo o el suyo propio. Bien podría ser un colaborador... o un oportunista.
Estaba dispuesta a preguntarle, sin temer por su vida. Pero Hermes seguía presionándola con su impaciente mirada.
FV: en fin
FV: me quedaría a hablar contigo, pero me apresuran.
MH: Nos man+endremos en con+ac+o en+onces.
FV: supongo
FV: depende de cómo me vaya con ese artilugio
MH: B-i-en
MH: Has+a en+onces.
-fieryVisioner [FV] huyó de medicalHelper [MH] a las 6:03-
Bien. Solo era copiar el código y ya podía partir tranquilamente. Había muchos misterios que englobaban esos pequeños hechos y tenía tan poca noción de lo que estaba ocurriendo. Mas una cosa era segura.
Tenía que saber lo que era. Cueste lo que cueste.
-windyGamer [WG] empezó a molestar a talkingChaplin [TC] a las 6:02-
WG: SAMMY! ^O^
WG: menos mal que estas bien
WG: perdona que me haya desconectado antes
WG: el internet aquí es un poco inestable y en fin
WG: pasan cosas
WG: sam?
WG: bueno, no importa, te contare que ha pasado
WG: sabes que mi padre es programador verdad?
WG: digamos que fue... “llamado” para que hiciera unos trabajos
WG: no entiendo cuales
WG: igual me llevaron a mi y no me permitian hablar con nadie ni por internet
WG: menudo rollo!
WG: pero todos libres de hacer lo que queramos, asi que decidi escapar
WG: fue dificil, y estuve como... dos días vagando por ahi
WG: pero adivina que
WG: conoci a gente muy amable en los bajos fondos
WG: si, vivi a base de ratas fritas, pero... ¡estoy bien! ¡no he cogido la rabia ni nada!
WG: y mas aún porque terabyte (el geek de la calaña) restableció esta conexión a internet!
WG: verdad que es genial?
WG: …
WG: bueno, me estarás dando rienda suelta par que lo cuente todo
WG: igual
WG: sabes alguna web conspiranoica o algo?
WG: porque no puedo acceder a ninguna por mi cuenta
WG: hola?
WG: hm, empiezo a pensar que te fuiste a dormir y dejaste el ordenador encendido
WG: es muy tipico de ti

WG: pues
WG: espero que te recuperes de esta herida pronto
WG: cheers!
-windyGamer ha cambiado de estado de FELIZ a IGNORANDO-