Wonderland Art
Bueno, este es mi pequeño espacio donde planeo compartir mis pequeñas producciones denominadas One-Shot, tanto como las que escriba en mi tiempo libre, así mismo como las que escriba para la escuela. El nombre de esta sección es "Wonderland Art" hacíendo honor a Lewis Carroll. He aquí mi primer obra para mostrar.
~La Sombra Danzante.
~La Sombra Danzante.
Obra 1
]A la pequeña y escaza luz del crepúsculo no le quedaba mucho para convertirse en una completa sombra, así mismo como a todos nosotros. Una pequeña niña de siete u ocho años, pequeña, de unos 1,5cm, de cabello pelirrojo y largo que le llegaba hasta la cintura. Esta joven deseaba llegar a ser como unas bailarinas de las que se veían en la TV actualmente, el único problema que había entre ella y su sueño era una cosa aterradora, fría y sin misericordia, su madre. El padre de la chica había muerto transcurridos dos años desde que comenzó a practicar diversos bailes, lamentablemente todo dio un giro espantoso para la vida de la pobre niña, al fallecer su padre el único parentesco que poseía era su odiosa madre. La pequeña niña vivía encerrada en una burbuja, llena de restricciones, órdenes y castigos. Tales eran las atrocidades que cometía la materna que un día la joven se cansó. Actualmente ella iba a sus clases de danza entre las dos y tres de la tarde, hora en la que la madre planeaba un severo castigo si es que no realizaba bien sus actividades diarias. La pequeña tenía feroces habilidades para la danza, capaz de bailar al ritmo de distintos bailes culturales la convertía en la mejor de su clase. La madre, sin embargo tuvo sus quince minutos de fama, ella en un pasado lejano había sido una gran bailarina de ballet, pero todo cambió con la llegada de su esposo; el embarazo la frustro completamente y eso hizo que perdiera grandes cantidades de energía para luego continuar danzando, conoció a su marido en las recientes Olimpiadas de Invierno, en las cuales debía participar en pareja patinando y bailando sobre hielo. Los dos eran excelentes bailarines, sin embargó cuando la chica comenzó a practicar su mismo deporte su padre murió de forma inexplicable, los policías no pudieron dar una explicación justa al encontrar el cuerpo del mayor totalmente descuartizado, literalmente, había sido pasado por una amoladora para carniceros.
Una vez, en la clase de danzas la madre abucheo a su hija haciéndola sentir mal, gracias a esto fue cuando perdió total interés en ella. La niña sabía perfectamente que esas habilidades no eran suyas, ella era acompañada por su sombra, una sombra que no era fría, ni temerosa, ni traicionera. Su sombra era todo lo contrario, cálida, amable y serena. No sabía perfectamente cómo explicarlo sin embargo su sombra y ella no estaban totalmente sincronizadas como eran las demás, si, se movían a la par, pero cada una pensaba de manera distinta enviándose pensamientos una a través de la otra. Algunas veces trató de comunicarse con su sombra, sin éxito alguno, sin embargo tuvo la maravillosa y esplendida idea de tratar de hablar con ella en la hora en la que más fuerte era, en el atardecer.
Comenzó su pequeño ritual para hablar con su sombra, allí resplandecía una oscura forma exactamente igual a la niña. Tras haber intentado dos, tres y luego cinco veces sin éxito pensó en darse por vencido, salvo un pequeño detalle. Ella estaba tan frustrada para tener su edad que había olvidado una pequeña cosa, ser cordial. Nunca había cometido algún mal, nunca había sido la peor, nunca había dejado pasar un modal, sin embargo allí estaba la solución, algo que siempre hacía era la simple solución a su problema.
—Por favor, respóndeme, te lo estoy pidiendo de una buena manera… por favor. –Terminó su oración la niña de rodillas a su sombra, la cual había repetido sus acciones-
—Shh pequeña joven. Soy alguien que quieres mucho, no soy tú misma, alguien a la cual comparte tus mismos sentimientos.
— ¿A-a-caso eres mi padre? –Dijo la niña mirando su sombra atónita- ¡¿Eres tú en verdad?!
—Sí, pero no deberían vernos hablar, justo ahora, cuando todos vuelven a sus casas –Dijo la sombra esbozando una sonrisa-
—¡¡PAPÁ!! –Grito entre sollozos la niña y se largó a llorar finalmente- ¡Te extrañe mucho! –tratando de abrazar a la sombra choco contra el suelo y siguió llorando-
—Escúchame bien, hija mía, no tenemos mucho tiempo. He podido dominar tu sombra ya que compartimos los mismos sentimientos, yo te he ayudado en la danza para que llegue este día. Tu madre fue quien me mató, y su padre es cómplice de ella.
— ¿Hablas del abuelo? –continuo la niña- Él es carnicero, todo encaja entonces.
—Solo debes hacer lo que te diga, yo te apoyare si es que algo sale mal.
Para cuando finalizaron de hablar el crepúsculo ya había terminado, toda luz que se encontraba en ese momento había sido acabada, así mismo como la débil luz que quedaba en el corazón de esa niña. Pasadas dos semanas se festejó un gran espectáculo, en el cual participaría ella y su madre y abuelo irían como espectadores. Básicamente, eran los invitados especiales.
El desfile comenzó y todas las bailarinas danzaban sobre los grandes carros que se movían sin cesar de entre la multitud, al final de los carros se encontraba el carro mayor por así decir. En un trono gigante se encontraba sentada la pequeña bailarina más glamurosa y genial, esta pequeña chica que en dos semanas había crecido espiritualmente más de lo normal. “Mira, allí va mi pequeña” gritaba la madre a no poder más. Sin embargo no sabía lo que realmente le esperaba, en ese preciso momento en el que el carro de su hija paso en frente de su asiento todos los demás carros se detuvieron.
— ¿Qué paso?-gritaron muchos-
El carro decorado como para un rey dio un giro en dirección directa a la madre, y una voz se escuchó en toda la calle.
— ¡Bienvenidos al espectáculo especial! –Gritó la niña que se encontraba en el centro, su voz no era la misma, y sus ojos se tornaron de un color morado- Nuestros participantes especiales, mi esposa, digo madre y mi abuelo serán los protagonistas. Ustedes dos solo deben mirar arriba y disfrutar de la acción-
El abuelo miro hacia arriba, sin embargo la madre se quedó mirando fija a la niña, con una mirada desafiante, un gritó fue lo último que la madre escucho “Es hora de calentar el asado” y con un rostro de horror comenzó a sentir un calor y dolor en su cuerpo, le habían tirado lava. Tenía el cuerpo empapado de lava mientras su piel se quemaba el abuelo gemía de dolor, gritó tanto que ya en un momento no se escuchó nada más, todos miraban atónitos los fallecidos cuerpos rodeados de lava ya endurecida. Luego de eso la niña se desmallo.
Al despertar, observó que se encontraba en una celda, si, la había encarcelado. El crepúsculo chocaba contra la ventana y creaba un resplandor que inundaba de luz la sala. Fue en ese momento en el que la chica buscó su sombra, la buscó y buscó por años, sin saber que su sombra se había escapado. Su trabajo había terminado.
Una vez, en la clase de danzas la madre abucheo a su hija haciéndola sentir mal, gracias a esto fue cuando perdió total interés en ella. La niña sabía perfectamente que esas habilidades no eran suyas, ella era acompañada por su sombra, una sombra que no era fría, ni temerosa, ni traicionera. Su sombra era todo lo contrario, cálida, amable y serena. No sabía perfectamente cómo explicarlo sin embargo su sombra y ella no estaban totalmente sincronizadas como eran las demás, si, se movían a la par, pero cada una pensaba de manera distinta enviándose pensamientos una a través de la otra. Algunas veces trató de comunicarse con su sombra, sin éxito alguno, sin embargo tuvo la maravillosa y esplendida idea de tratar de hablar con ella en la hora en la que más fuerte era, en el atardecer.
Comenzó su pequeño ritual para hablar con su sombra, allí resplandecía una oscura forma exactamente igual a la niña. Tras haber intentado dos, tres y luego cinco veces sin éxito pensó en darse por vencido, salvo un pequeño detalle. Ella estaba tan frustrada para tener su edad que había olvidado una pequeña cosa, ser cordial. Nunca había cometido algún mal, nunca había sido la peor, nunca había dejado pasar un modal, sin embargo allí estaba la solución, algo que siempre hacía era la simple solución a su problema.
—Por favor, respóndeme, te lo estoy pidiendo de una buena manera… por favor. –Terminó su oración la niña de rodillas a su sombra, la cual había repetido sus acciones-
—Shh pequeña joven. Soy alguien que quieres mucho, no soy tú misma, alguien a la cual comparte tus mismos sentimientos.
— ¿A-a-caso eres mi padre? –Dijo la niña mirando su sombra atónita- ¡¿Eres tú en verdad?!
—Sí, pero no deberían vernos hablar, justo ahora, cuando todos vuelven a sus casas –Dijo la sombra esbozando una sonrisa-
—¡¡PAPÁ!! –Grito entre sollozos la niña y se largó a llorar finalmente- ¡Te extrañe mucho! –tratando de abrazar a la sombra choco contra el suelo y siguió llorando-
—Escúchame bien, hija mía, no tenemos mucho tiempo. He podido dominar tu sombra ya que compartimos los mismos sentimientos, yo te he ayudado en la danza para que llegue este día. Tu madre fue quien me mató, y su padre es cómplice de ella.
— ¿Hablas del abuelo? –continuo la niña- Él es carnicero, todo encaja entonces.
—Solo debes hacer lo que te diga, yo te apoyare si es que algo sale mal.
Para cuando finalizaron de hablar el crepúsculo ya había terminado, toda luz que se encontraba en ese momento había sido acabada, así mismo como la débil luz que quedaba en el corazón de esa niña. Pasadas dos semanas se festejó un gran espectáculo, en el cual participaría ella y su madre y abuelo irían como espectadores. Básicamente, eran los invitados especiales.
El desfile comenzó y todas las bailarinas danzaban sobre los grandes carros que se movían sin cesar de entre la multitud, al final de los carros se encontraba el carro mayor por así decir. En un trono gigante se encontraba sentada la pequeña bailarina más glamurosa y genial, esta pequeña chica que en dos semanas había crecido espiritualmente más de lo normal. “Mira, allí va mi pequeña” gritaba la madre a no poder más. Sin embargo no sabía lo que realmente le esperaba, en ese preciso momento en el que el carro de su hija paso en frente de su asiento todos los demás carros se detuvieron.
— ¿Qué paso?-gritaron muchos-
El carro decorado como para un rey dio un giro en dirección directa a la madre, y una voz se escuchó en toda la calle.
— ¡Bienvenidos al espectáculo especial! –Gritó la niña que se encontraba en el centro, su voz no era la misma, y sus ojos se tornaron de un color morado- Nuestros participantes especiales, mi esposa, digo madre y mi abuelo serán los protagonistas. Ustedes dos solo deben mirar arriba y disfrutar de la acción-
El abuelo miro hacia arriba, sin embargo la madre se quedó mirando fija a la niña, con una mirada desafiante, un gritó fue lo último que la madre escucho “Es hora de calentar el asado” y con un rostro de horror comenzó a sentir un calor y dolor en su cuerpo, le habían tirado lava. Tenía el cuerpo empapado de lava mientras su piel se quemaba el abuelo gemía de dolor, gritó tanto que ya en un momento no se escuchó nada más, todos miraban atónitos los fallecidos cuerpos rodeados de lava ya endurecida. Luego de eso la niña se desmallo.
Al despertar, observó que se encontraba en una celda, si, la había encarcelado. El crepúsculo chocaba contra la ventana y creaba un resplandor que inundaba de luz la sala. Fue en ese momento en el que la chica buscó su sombra, la buscó y buscó por años, sin saber que su sombra se había escapado. Su trabajo había terminado.












