Nunca antes me había hecho a la ilusión de cruzar un desierto, de hecho, esperaba jamás hacer tal locura; sin embargo y en plena tarde la ruta 10 parecía más que un desierto: un infierno ardiendo en llamas. No solo eso, antes había pasado una tormenta de nieve que calaba los huesos, perduró por tan pocos minutos que tan pronto como llegó el fuerte sol de golpe surgieron las sospechas de que algo extraño estaba sucediendo.
La nieve que había quedado en las pocas hojas de los árboles se derretía en agua y desde que la ruta era acogida por enormes robles de extensas ramas no podía evitar recibir las gotas que caían sobre mi acalorado rostro, además el peso de la bufanda y el polo se hacían notar.
No fue difícil adivinar que todo lo había provocado un o varios pokémon y justamente esa era la razón de que mi compañero y yo lo buscásemos en esos momentos por dos caminos diferentes.
Karla: Pero me pregunto qué clase de pokémon será… de todos modos, de cero a treinta y tantos grados, ¡esto es impensable!
En mi trayecto me había encontrado a un Eevee en apuros, estaba solo y bastante herido, por lo que deduje que había estado en una batalla pokémon sin buenos resultados por mi parte. Ahora cargaba con la inocente criatura en mis brazos.
Karla: Y pensar que me encontraría a un pokémon tan poco usual por estos lugares.
Para mi desgracia, el Centro Pokémon ya estaba bastante lejos, en la distancia, por lo que mi única alternativa era encontrarme algún refugio o esas casas pequeñas que de vez en cuando una tiene la suerte de encontrar en medio de una ruta. Lo malo es que ni casa ni refugio ni nada aparecieron pronto.
Estaba por rendirme cuando noté lo mucho que los grados iban en aumento, de hecho ya me sentía algo mareada, pero tras caminar durante una media hora encontré a alguien que venía a mi encuentro, más bien una persona acompañada de un pokémon.
¿?: ¿Eh? ¿Mis ojos me engañan? ¿Estoy viendo a una joven en apuros? - Era un hombre de edad, el cual pronto dibujó una sonrisa y se me acercó.- ¡Sí, sí! ¡Es una chica! ¡¿P-pero qué…?!
¿?: ¿Meoow?
Pokédex:
Persian, el pokémon gato fino. Tiene un carácter muy fuerte. Cuando va a propinar un golpe y morder al rival, suele estirar y levantar la cola..
El felino que iba a su lado era bastante elegante con sus movimientos, no se apartaba de su lado ni parecía afectado por el clima.
Karla: ¡¿Q-qué sucede?! ¿Tengo algo? T^T
¿?: Oh, disculpa, casi te confundo con un chico…
¿Estaba escuchando bien? No, no, tenía que calmarme, el sol me estaba afectando. No había modo de que un señor de notable edad pudiera decir esas cosas, al menos no con los extraños…
¿?: ¡Pero eres una chica al fin y al cabo! Por favor, ¡cásate conmigo! Juntos daremos lugar a una nueva generación ;D
Vale, eso no era por culpa del sol, más bien fue como un puñetazo de los fuertes.
Karla: E-espere… ¡¿QUÉ?! – Tragué saliva, retrocedí, aunque pronto me di cuenta que casi dejo caer al Eevee y lo sostuve con más fuerza.
¿?: Pues eso, no puedes negar que soy tentador ;D
Persian: ¡Meeeeow! (Aquí va otra vez).
Karla: ¡No no y no! ¡N-n-nada d-d eso! V-vaya a su casa a tomar algo de agua y duerma mucho. Yo tengo algo de prisa, con s-su permi--.
El señor rió estruendosamente y seguido me ofreció algo de agua, disculpándose.
¿?: Venga, era solo una broma, lastimosamente ya pasó esa edad para mí.- Le miré con duda, algo ofendida, pero tentada por aquella botella.- Tranquila, no tiene nada raro.
Tomé del agua, estaba fresca y dulce, ni señas de somnífero o cosa igual. Sólo entonces vi mejor aquella figura, de mediana estatura, iba encorvado apoyándose de su bastón, con el cual apuntó al Eevee.
¿?: ¡Un momento! Ese Eevee se ve bastante mal, ¿acaso lo capturaste y ahora lo tratas así porque no cumple tus expectativas?
Karla: ¡E-espere un segundo! ¡¿Qué clase de imaginación tiene?! ¡Es salvaje! Estaba tirado a los pies de un árbol bastante débil, casi como si hubiera perdido una batalla o algo así.
¿?: Oh, con que salvaje. ¡Pero a mí no me engañas! Son pokémon muy valorados y por lo general estupendas mascotas. ¿Estás pensando en capturarlo?
Karla: N-no, nada de eso. Sólo quería ayudarlo, además ¿por qué hay un Eevee en medio de esta ruta? Yo pensaba que eran más cautelosos.- Ni si quiera sé porque le dije eso, quizás porque en el fondo no parecía una mala persona.
¿?: Tienes un buen punto.– Rió por lo bajo, para luego esbozar una sonrisa más amistosa.- Lo siento, te estaba poniendo a prueba. En realidad ese Eevee es mi compañero y salí solo para buscarlo.
Karla: ¿P-poniendo a prueba? ¿Y qué pasaba si quería capturarlo? T^T
¿?: Primero te hubiera derrotado y luego te hubiese obligado a casarte conmigo ñ__ñ
Karla: V-venga, ya basta de bromas ^^U
¿?: No es broma. No es por presumir, pero… este vejestorio antes ha estado en la Liga Pokémon, no deberías subestimar a alguien por su edad ñ___ñ
Tragué saliva, no podía ser cierto.
Karla: Oh, a-aun así... ¿este Eevee es algo travieso?
¿?: Es más bien temeraria, le gustan los retos y no podía quedarse tranquila en casa. Aunque creo que el clima la tomó por sorpresa.
Karla: Yo creo que nadie se lo esperaba.
Ambos reímos por lo bajo y nuevamente comencé a sentir el peso del sol.
¿?: Es cierto.- Se giró repentinamente, para comenzar a andar.- Por cierto mi nombre es Klaus, vivo por aquí cerca, si vienes conmigo te aseguro la integridad de Eevee.
Karla: Oh, un gusto Klaus. Mi nombre es Karla ^^ - De pronto negué con la cabeza, recordando lo que debía hacer.- Me preguntaba si solo podría llevarse al Eevee, yo tengo algo que hacer.
Klaus: Venga, creo que un poco de jugo de naranja más chocolate te vendrá bien o al menos hasta que bajen las temperaturas anormales.
No pude negarme y es que la oferta del chocolate era tentadora, además siempre contaba con mis compañeros en sus pokeball en caso de que los necesitase.
En cosa de unos minutos, el hombre abrió la puerta de su hogar y me asombró ver lo rápido que habíamos llegado a nuestro destino. Era el oasis en el desierto, quizás pequeño con toques rústicos, pero no molestaba en la ruta para nada, además era un lugar bastante reconfortante y fresco en comparación al exterior.
Con cuidado deje a la Eevee en una mesa donde fue tratada con medicina casera lo más pronto posible, el señor le dio agua y la pokémon parecía sentirse mejor poco a poco.
Klaus: No te lo he dicho aún, pero muchas gracias por encargarte de Eevee. Yo solo no hubiese podido encontrarla.
Karla: ¡N-no ha sido nada! Me alegra haber podido ayudarla ^^
Klaus fue amable y dejando las bromas a un lado me sirvió un delicioso refresco de naranja junto con chocolate invitándome a tomar asiento cerca de Eevee, lo cual ayudó bastante a sentirme mejor, luego él también tomó se sentó para observar a Eevee quien a su vez era observada por la penetrante mirada del Persian.
Klaus: Mira tú, en cuando te vi supe que no estás muy amistada con el verano, ¿acaso prefieres el invierno?
Karla: ¡Pues claro! ¿Cómo lo supo? – Le pregunté, emocionada por el repentino tema.- Mi pueblo natal, Heart Town, vive en un permanente invierno, es raro sentir el sol en primavera o en verano y creo que gracias a eso he llegado a amar el clima. Aunque con honestidad me gustaría ver un
otoño, no hay calor, pero tampoco mucho frío, dicen que es bastante hermoso cuando los árboles se tiñen de tonos anaranjados, también dicen que el pisar las hojas no tiene precio.
Klaus: No te mentían cuando te lo contaron, con mi experiencia te digo que cada estación es hermosa y única.
Karla: ¿A qué sí? ^^ Yo también lo creo, pero que vengan otros climas a entorpecer todo esto es tan...- De pronto recordé mi objetivo, lo cual me exaltó.- ¡Ah, Klaus! ¿No sabrá de casualidad el porqué de este repentino desastre climático?
Klaus: Ahora que lo mencionas, esto sucede de hace varios días atrás. Los entrenadores que pasan por esta ruta dicen que se trata de un pequeño pokémon que puede cambiar el clima con sus movimientos, pero nadie ha sido capaz de combatir con él o ella.
Karla: (Es un pokémon, tal como lo pensamos).
Repentinamente, Eevee comenzó a abrir sus profundos ojos negros cuando Klaus estaba por decir algo. Se puso en sus cuatro patas y mostró una tierna sonrisa ante el tacto del señor.
Klaus: Dime una cosa, antes me has dicho que no pensabas capturarla, pero ahora mismo, ¿estás interesada en esta Eevee? Es demasiado aventurera, se me escapa de las manos, pero ya no estoy en edad de estar viajando.
Me sorprendió ver que me estaba ofreciendo a su propio pokémon. Eevee le miró a los ojos algo triste y se movió buscando un gesto de caricia por su parte, pero en seguida se giró a mirarme, clavando sus ojitos negros en los míos del mismo color.
Klaus: Sé que lo sentirá al principio, pero sé que en el fondo lo que ella quiere son aventuras y yo ya renuncié a ellas. La espalda de este humilde anciano ya no da para más.
Observé a la Eevee, algo indecisa, pero ella sonreía ante la idea que su propio entrenador le estaba dando. ¿Acaso estaba de acuerdo?
Karla: Eevee, ¿quieres venir conmigo y vivir alocadas aventuras junto a encuentros predestinados en un viaje épico y maravilloso? ^^
La pokémon saltó en un gesto positivo, Klaus sonrió ante la idea y luego llevó su mano a un collar de pequeñas esferas de acero que la Eevee poseía, el collar en cuestión protegía lo que parecía ser un amuleto de piedra o algo así.
Klaus: ¡Decidido! Pero no tan rápido, si quieres llevártela tendrás que aceptar mi proposición ñ___ñ
Karla: Pensándolo bien, creo que es mejor si se queda con usted…
Klaus: Oh, esta juventud es tan poco sensible, ya nadie se apiada de este ancianito.- El señor se secó una lagrima dramática y luego negó con la cabeza.- ¡No me refería a eso!
Karla: ¿Entonces…?
Klaus: ¡Una batalla! Demuéstrame que harás un buen trabajo con Eevee, sino no hay trato.
Karla: No me diga, ¡¿me está proponiendo una batalla con este clima de infierno?! T^T
Klaus: Ni yo lo hubiera dicho mejor ñ__ñ.- Apuntó al collar con la mirada, yo le seguí.- Verás, esta Eevee es especial. La entrené en una región muy lejana, en un bosque para ser exactos. Si bien ganó mucha experiencia a temprana edad, pensé que era muy pronto para que evolucionase, hasta hoy, que considero y al fin ha llegado ese momento.
Karla: Eso solo significa una cosa, ¿ese collar está hecho de piedra eterna?
Klaus: Exacto.- Luego se acercó a la pokémon y le susurró en un tono bajo, pero confiable.- Eevee, ya es el momento de que brilles como ningún Eevee lo ha hecho antes.
Sin decir más, el señor sacó con cuidado el collar del cuello de Eevee quien al instante comenzó a brillar intensamente. En su evolución ganó más tamaño, pareció crecerle una hoja en su cabeza y pequeños detalles igual de hojosos por su cuerpo, finalmente pude contemplar como sus ojos pasaron de ser de un negro profundo a un marrón más tranquilo.
Pokédex:
Leafeon, el pokémon verdor. Sus células son parecidas a las de las plantas, por lo que hace la fotosíntesis en su interior y expulsa oxígeno puro. .
Karla: ¡V-vaya! Es bastante hermosa, ¿está bien si evoluciona ahora?
Klaus: Por supuesto, además estoy seguro que ha aprendido ataques muy fuertes gracias al entrenamiento que le di.- Pronunció con un ego bastante alto, en el acto sacó otra pokeball y la lanzó.- Ahora te presento a su contrincante y hermana.
Del destello rojo de la pokeball se formó un pokémon muy similar a Leafeon, pero diferente al mismo tiempo. Noble, elegante y refinada, fueron las primeras impresiones que me dio, solo su mirada y su andar confirmaron mis pensamientos.
Pokédex:
Glaceon, el pokémon nieve fresca. Controla su temperatura corporal para congelar el ambiente y causar ráfagas de nieve en polvo..
Klaus: Digamos que esta pequeña es el opuesto de Leafeon.
Karla: ¡Wow! La verdad es que también se ve muy fuerte.
Klaus: ¿A qué sí? Ahora salgamos fuera, no quiero desordenar mi hogar ñ__ñ
Ya en el exterior, el sol aún pegaba fuerte, era como si su intensidad en lugar de ir en descenso fuese en aumento, con la peor de las intenciones posibles. ¿Podría ver esta batalla hasta su conclusión? Era eso o sucumbir ante la potencia de un sol artificial, porque real no podía ser.
Rápidamente ganamos distancia, estaba nerviosa por tener a Leafeon como compañera ya que la consideraba un pokémon magnifico y fuerte, en el proceso consulté la pokédex los movimientos de Leafeon y los apunté mentalmente, pero eran tan poco comunes que fue una cosa difícil el solo pronunciarlos una vez más. Fue el señor quien me sacó de mi propia mente.
Klaus: Muy bien, ¡te veo lista! Glaceon, partamos calentando con ataque rápido.
Karla: ¡N-no, aún no! (¡Agh! Mejor haber apuntado los ataques en algún lado o algo, entre ellos estaba… ¡¿cuáles eran?!). ¡Defiéndete, Leafeon! Usa… u-usa… ¡usa deseo!
La expresión de Klaus ante mi orden fue algo que apenas pude notar, ¿acaso tenía una ceja arqueada?; sin embargo, estaba segura que se esperaba algo mejor.
La intensidad con la que brilló Leafeon le permitió lanzar una pequeña estrella fugaz que surgió rodeándolo al cielo, pero eso no le previno de recibir el golpe de su oponente al cual se resistió con todo lo que pudo. Seguido, Glaceon retrocedió para comenzar a cargar un rayo hielo en su boca.
Klaus: Venga, no te cortes con tu oponente aunque lo conozcas, ¡rayo hielo!
Ni el clima ni nada iban a frenar aquel disparo zigzagueante que iba a por Leafeon, aun así la pokémon se posicionó en sus cuatro patas y se hizo a un lado a una velocidad bastante rápida, luego y sin perder el tiempo esperando mis órdenes fue contra Glaceon con un ataque rápido que la alcanzó al instante.
Karla: ¡Sorprendente! No tenía idea que Leafeon era tan rápida.
Klaus: Por supuesto.- El señor esbozaba una sonrisa orgullosa ante mi descubrimiento.- Era tal como lo esperaba, ahora tiene la habilidad Clorofila.
Karla: ¡¿C-clorofila?! ¡La misma que tenían los pokémon de Ren!
Klaus: Y ahora que lo has descubierto ha llegado la hora de ponernos serios.
Tanto Glaceon como el señor de edad sonrieron de una manera un tanto maligna desde mi perspectiva. ¿Es que acaso lo tenían todo fríamente calculado? Más importante, prácticamente me tenía boquiabierta la destreza de ese Glaceon bajo este clima de locos.
Klaus: ¡Muy bien! Glaceon, congela el suelo con tu rayo hielo.
Karla: (No Karla, ¡esto debe ser una trampa, no te fíes! Él sabe que con este sol no vale la pena congelar el suelo, así que seguro tiene una idea >_o). ¡No se lo permitas, ataca con bomba germen!
La forma en que se ejecutó la idea fue nueva para mí, pero muy eficaz. El rayo de hielo fue lanzado al cielo de modo que varios fragmentos del ataque hicieron el trabajo de congelar el suelo por completo, aun así Leafeon trató de evitarlo como pudo y fue contra la elegante Glaceon pretendiendo dispararle con sus semillas explosivas, pero la pokémon de hielo disparó otro rayo hielo para frenarle y lograr que ambos ataques impactasen anulándose entre sí.
Karla: ¡No puede ser! D-digo, Glaceon es tipo hielo…
Klaus: El clima no es rival para Glaceon, quizás baja la potencia de sus movimientos tipo hielo, pero esa fue una de las muchas trabas que tuve que superar para convertirme en un auténtico entrenador pokémon.
Karla: (Y yo aquí, pretendiendo ganar contra la experiencia y sabiduría de un hombre como él… ¿qué voy a hacer? T^T).
Klaus: Venga, Glaceon, ha llegado el momento de usar excavar, ¡no olvides el rayo hielo!
Karla: ¡E-eh! ¡N-no lo permitas!
Comprendí la estrategia de Klaus tan pronto se llevó a cabo. Glaceon al perderse en los túneles que creaba podía evadir por lo poco la bomba germen y salía cuando Leafeon bajaba la guardia y le apuntaba con su rayo hielo, para perderse una vez más en su escape bajo tierra. De esta forma no había oportunidad para golpearlo más que cuando se perdía o emergía, pero no podía adivinar por donde iba a aparecer, para peor el suelo mitad hielo mitad agua entorpecía los movimientos de Leafeon impidiéndole evadir en su totalidad los rayo hielo.
Karla: (Así que eso era, si no es el hielo será el lodo el que fastidie la movilidad de Leafeon, debí imaginarlo) ¡L-leafeon!
Klaus: Oh… cielos, ¿la edad me está traicionando? Pensé que había encontrado a un buen entrenador en cuando te vi, pero incluso yo puedo equivocarme.- Se aclaró la garganta, sonriendo.- ¡Recuerda que me prometiste cumplir con mi petición si yo gano!
Karla: ¡ESO SE LO ACABA DE INVENTAR!
Avergonzada por las primeras palabras de Klaus traté de observar los movimientos de Glaceon, me estaba costando reaccionar y apenas se me ocurrían ideas para rebatir las de mi oponente, pero dudaba de si funcionarían o no. Para peor, el cielo comenzó a teñirse de gris en la medida que las nubes se reunían provocando una granizada.
Klaus: ¡Mira, qué suerte la nuestra! Una granizada, es perfecta para Glaceon.
Karla: (Si es buena para Glaceon eso quiere decir…).
Glaceon salió de su escondite y nuevamente fue con su rayo hielo contra Leafeon, quien solo alcanzó a girar para recibir el ataque. Al mismo tiempo, una gran estrella de luz cayó sobre ella.
Karla: ¿E-ese fue el deseo? A-aun así, como van las cosas, voy a… - Cerré los ojos, pero una voz me hizo abrirlos de golpe, le reconocí en seguida.
Alan: ¡¿Qué se supone que haces?! ¡Espabila de una vez! ¬¬
Me giré y la mirada de odio infinito sumada a vergüenza ajena me apuntaba acercándose a mí, solo entonces noté que me estaba dando frío y que me había olvidado completamente del pokémon misterioso que se supone y tenía que buscar.
En el campo de batalla, Leafeon no se rindió, se puso en sus cuatro patas con esfuerzo y al mismo tiempo ganaba vitalidad gracias a su ataque, pero aun así Glaceon le miraba asumiendo su victoria.
Karla: Eh… yo… tengo una explicación para todo esto, ¡lo juro! Encontré a esa Leafeon cuando aún era Eevee y no pude dejarla sola y de algún modo todo terminó así. Lo siento T-T
Alan: No entiendo qué clase de habilidad desconocida tienes para meterte siempre en situaciones inesperadas, pero no tienes excusa ¬¬
Karla: E-es que yo…
Klaus: ¡Lo siento, pero las pausas no están permitidas! Glaceon, ¡rayo hielo una vez más!
Glaceon en lugar de esconderse en otro túnel directamente aprovechó para disparar otro rayo hielo, pero esta vez la recuperada Leafeon logró evadirlo por lo poco con la ayuda de un ataque rápido, lo malo es que aún no tenía control sobre la pista de hielo.
Karla: ¡Agh! ¡Esto no es fácil! Esa Glaceon es muy veloz. ¿Es por qué soy mala entrenando? T^T
Alan: Tampoco pierdas la cabeza, de hecho, algunos entrenadores pasan por el mismo problema cuando de pronto deben darle órdenes a un pokémon que no les pertenece.- Tomó aire, fue a mi lado finalmente y me susurró por lo bajo.- ¿En serio pretendes rendirte ahora? Mira, esa Glaceon se está recuperando de los ataques a una velocidad lenta, pero segura; sin embargo, Leafeon no se rinde pese a que lo sabe.
Me di cuenta que era cierto, la piel de Glaceon resplandecía levemente con la granizada y parecía curarse de sus heridas. Visto así, era bastante mala la situación, a este paso una victoria era una cosa muy poco probable.
Karla: ¿Q-qué puedo hacer? Es rápida, se puede esconder en los túneles para ganar, su rayo hielo es potente y cuenta con su imparable velocidad.
Alan: Pues eso tendrás que verlo tú, seguro que Leafeon tiene un as bajo la manga.
Traté de recordar una vez más los ataques de Leafeon. El primero era bomba germen, el segundo deseo, el tercero ataque rápido y el cuarto podría jurar que tenía algo que ver con baza final o una cosa así.
Klaus: ¡Venga, otro excavar para acabar con esto!
Karla: (Un as bajo la manga, creo que ya sé qué podría ayudarnos, pero primero debo evitar el próximo rayo hielo). ¡Bomba germen, rápido, dispara en círculos!
Varias semillas salieron de la boca de Leafeon y comenzaron impactar como pequeños cometas contra el suelo, provocando estallidos que a su vez levantaban una cortina de tierra y hielo bastante útiles. Cuando Glaceon surgió no contaba con el imprevisto y su rayo hielo solo llegó a rozar a Leafeon.
Karla: ¡Venga, ve con tu último ataque!
Rodeada de un resplandor y varias estrellas de efectos especiales Leafeon comenzó a correr contra Glaceon. Era un ataque más veloz que ataque rápido y probablemente más fuerte también, aunque más lento que una velocidad extrema, aun así llegó contra Glaceon y la embistió con fuerza.
Klaus: Última baza, este ataque solo funciona si los otros han sido mostrados al menos una vez, es muy potente y por lo mismo aún le cuesta dominarlo a Leafeon. Lastimosamente no será suficiente contra Glaceon ñ__ñ
Karla: Sí, lo sé, apenas ha recibido daño, pero sé que podremos lograrlo… ¡ bomba germen!
Klaus: Llegó la hora de nuestra última esperanza, ¡bostezo!
¡¿Bostezo?! ¡No podía ser posible! Aquel ataque que adormece era lo último que necesitaba en esa batalla. Glaceon liberó varias burbujas rosáceas a los túneles resistiendo las semillas explosivas y no fue sorpresa que pronto las burbujas rodearan por completo a Leafeon.
Klaus: Es fácil, le apuestas todo a un ataque o directamente dejas que Glaceon debilite a Leafeon, tú decides.- Sonrió, de manera extraña, pero lo hizo.
Karla: Pues, ¡me quedo con la primera opción! ¡Última baza!
Klaus: ¡Muy bien, rayo hielo!
Alan: Esto no se ve nada bien… ¿has visto ya la situación?
Karla: ¡¿Eh?!
No entendía lo que dijo Alan, hasta que le hice caso.
No me había dado cuenta, pero la granizada ardía, no sé cómo, pero lo hacía a su modo provocando un daño que apenas sentía, ese daño era absorbido como vitalidad para Glaceon y lo contrario para Leafeon. Por otro lado, el campo de batalla era un desastre, los movimientos de Leafeon apenas deformaron el suelo de hielo, por lo que si antes le costaba moverse ahora las cosas eran peores, ¿acaso eso no podría ser un detonante a la fatiga? Aun así Leafeon atendía mis órdenes, sin rechistar. El deseo fue de ayuda, pero solo para sanarse de los golpes.
Karla: ¡Detente ahora, Leafeon!
La pokémon al principio no quería escucharme, era tan testaruda como lo había mencionado Klaus, por lo que comencé a correr hacia la pokémon hoja, lo cual hizo que Klaus detuviera a Glaceon también frenando justo a tiempo el rayo que formaba en su boca. Leafeon no paró, sabía que pasaría eso, pero las burbujas estallando a su alrededor alentaron su movimiento que apenas tocó a Glaceon.
Karla: ¡Leafeon! Ya basta, estás muy cansada y acabas de evolucionar. Gracias a una persona sé lo difícil que todo esto es para ti, ya no necesitas batallar más.
Klaus: Oh vaya, así que lo notaste a tiempo. ¿Eso quiere decir que te estás rindiendo?
Karla: Sí, así es. Perdón, Leafeon, a usted también señor, no había notado lo muy cansada que estaba por la batalla.- Tomé a la pokémon en mis brazos, pesaba más que cuando era Eevee, pero podía sostenerla.- A los pokémon se les dificulta poder moverse adecuadamente cuando evolucionan, sobre todo si no es por ganar experiencia o niveles. Estoy segura que cuando era Eevee no tenía la misma velocidad que ahora ni lidiaba con los mismos ataques, así que el campo de hielo de un comienzo la fue cansando poco a poco, junto con la granizada.
Klaus: ¡Pues, sí, es tal como dices! Además sumemos que esta Eevee, perdón, Leafeon es muy enérgica, no se rinde hasta que uno mismo la detiene, hasta entonces es capaz de resistir hasta el final contar de no perder.
Karla: Vaya, ¿ya no podré quedármela? u__u
Klaus: Al contrario, te la quedas, ¡y sin devoluciones! Yo no quería entregársela a un entrenador que sólo busque a los pokémon bonitos, ni a los fuertes tampoco, sino a uno que quiera a los suyos y los cuide sabiendo aceptar la derrota, es todo lo que me importa.
Karla: ¡¿En serio?! ¡Muchas gracias! Es usted muy amable ^^
Klaus: Sin embargo ahora tendrás que casarte conmigo, lo prometiste ñ___ñ
Karla: ¡Yo no le prometí nada, no mienta!
El señor se rió, pero entonces recordé que cierta persona había venido a mi encuentro y su cara de asombro me dejo sin palabras, como si realmente le creyera al señor.
Alan: Oh, pues si es así creo que interrumpo algo, cualquier cosa estaré de camino a…
Karla: ¡No te vayas! Miente descaradamente T^T
Me costó contarle toda la historia y cuando lo hice el clima volvía a cambiar al sol, por lo que lo tomamos como un aviso para comenzarnos a mover una vez más. Por suerte ya no me preocuparía de Leafeon ya que todo lo que necesitaba por el momento era un merecido descanso.
Antes de despedirme de Klaus y agradecerle por su gesto de cederme a Leafeon, él me entregó amablemente una pokeball extraña, era blanca entera y sin ningún distintivo, la misma pokeball la cambió por la piedra eterna en el collar de Leafeon y me dijo que algún día descubriría la especialidad de aquel objeto esférico.
Finalmente comenzamos a movernos, esta vez era una marcha a contra reloj pues lo que estaba detrás del desastre climático era algo que se escapaba de la imaginación.