Me gusto el cap. Es obvio que Gionna aun no está acostumbrada a lo de ser ranger. Con eso de que va a sacar a un pokemon a combatir. Pero en fin, me gusta leer tu fanfic. Es entretenido y para mi eso es lo importante. Al menos más que los errores que se pudieron cometer. Kyumbreon me fascina, es un personaje divertido. Sigue así y Suerte!
Kyumbreon OP. Haters gonna hate.
Lol con ese Umbreon, todo le resbala, entre su actitud y la forma en que a veces habla no puedo parar de reír con él. Pobre Gionna, aparte de que la engañan para que sea ranger, le pierden a su Lombre, la obligan a hacer misiones y a usar ropa que no le gusta, la levantan a picotazos y le niegan el desayuno. Por más estimulante que le pareció esa idea en un momento, yo siendo Gionna, los mando a la mier...
Aunque debo admitir que es un vaciló verla romper los estándares de los ranger y es que cómo no hacerlo con un compañero como Kyu, sólo basta con verle decir "yo soy la parca" y metiendo casquillo a donde vaya. Sólo espero que no osen reñir demasiado a Gionna por eso, se lo tienen merecido por engañarla para que les haga el trabajo sucio (?). Ahora que lo pienso, uno de los motivos de que ella termine allí es falta de personal... y es que los rangers, como los pintas, parecen la PETA de esa región xD.
Ahora, estoy curiosa por conocer al siguiente poke de Gionna. ¿Y hace falta que diga lo mucho queme intriga el origen de Kyu y cómo terminó sirviéndole a Gionna?
Espero tener respuestas pronto owo.
Por lo demás, buen capítulo, me resultó algo confuso en algunas partes, incluso apresurado, pues me costó visualizar el entorno. Quizás solo fueron ideas mías.
Pokiu.
Lol con ese Umbreon, todo le resbala, entre su actitud y la forma en que a veces habla no puedo parar de reír con él. Pobre Gionna, aparte de que la engañan para que sea ranger, le pierden a su Lombre, la obligan a hacer misiones y a usar ropa que no le gusta, la levantan a picotazos y le niegan el desayuno. Por más estimulante que le pareció esa idea en un momento, yo siendo Gionna, los mando a la mier...
Aunque debo admitir que es un vaciló verla romper los estándares de los ranger y es que cómo no hacerlo con un compañero como Kyu, sólo basta con verle decir "yo soy la parca" y metiendo casquillo a donde vaya. Sólo espero que no osen reñir demasiado a Gionna por eso, se lo tienen merecido por engañarla para que les haga el trabajo sucio (?). Ahora que lo pienso, uno de los motivos de que ella termine allí es falta de personal... y es que los rangers, como los pintas, parecen la PETA de esa región xD.
Ahora, estoy curiosa por conocer al siguiente poke de Gionna. ¿Y hace falta que diga lo mucho queme intriga el origen de Kyu y cómo terminó sirviéndole a Gionna?
Espero tener respuestas pronto owo.
Por lo demás, buen capítulo, me resultó algo confuso en algunas partes, incluso apresurado, pues me costó visualizar el entorno. Quizás solo fueron ideas mías.
Pokiu.
Aunque lo leo desde fanfiction, ya te puedo ir comentando desde acá.
Algo que si quisiera señalar es que me pierdo mucho entre párrafos y palabras, en un momento dado sale de la nada un personaje, plus, hay una que otra descripción que no detalla mucho el entorno, lo cual hizo que me confundiera aun más, aunque fui notando ligeramente una mejora en eso en cada capítulo, y bueno, todavía me faltan 30 más por delante, así que le doy hop3.
Con respecto al fic en general;
Se nota como forzaste a Gionna para avanzar directamente en la trama en el primer capitulo (Vamos con un desconocido a un laboratorio que parece que te van a robar los organos, que puede salir mal [?]) aunque en cierta forma mostro la personalidad de este personaje, tipo chica adolescente impulsiva (Y no fue de sorpresa que en el Cap3 tratara de no ser tan abierta con respecto a la captura de Lol), y plus, el contraste entre un entrenador y un ranger.
Y no sé cómo, pero te las arreglaste para que en un prologo, y en un capítulo se le tenga un ligero cariño a Lol, puesto que me dio rIght in thE kOkoro cuando lo atraparon los del Go-Rock (Literalmente, el momento antes de su captura fue la mejor descripción).
Kyumbreon es glorioso, es cómo...

(Amo tu firma<3 <3 <3 <3 <3)
..Aparte de ser casi frió de corazón, no dudo ni un segundo en tener que asesinar a la Lombre. El enojo de Gionna es genial, btw.
Y los feels finalizan con el capitulo 3.
Del cuarto cap no puedo comentar mucho, podría, pero trato de ser breve (?), yo no jugué Ranger y Sombras de Almia, así que cuando mencionaste lo de violinista se me voló el bocho porque no entendia nada y salio de la nada, a cosas así también me refería a lo primero que dije xD, tuve que mirar la wiki y enterarme de que toca violín.
El comportamiento que le diste a Aina es como una Effie con toquecitos de Mary Sue, qué c**ones tienes para dar una personalidad así (?), o al menos así es introducida en el cuarto capítulo.
Del quinto cap solo quiero señalar dos cosas, las muertes por el veneno son geniales y un toxicroak llamado Google, SRLSY BIRD.
Ya se va notando como Gionna busca lo posible por no usar la violencia, de a poco se va haciendo ranger.
No me lo creo, noté un error (?).
Y ya el octavo cap es Julio dejame dormir, resumidamente (?). Espaguetti azul andante, creo que fue lo mejor que leí.
Y paro de comentar aquí, solo para no spoilear al resto.
Anyway, yo sigo leyendo desde ff, espero que sigas publicando aquí, saludos Hamburguesa con Barba.
Algo que si quisiera señalar es que me pierdo mucho entre párrafos y palabras, en un momento dado sale de la nada un personaje, plus, hay una que otra descripción que no detalla mucho el entorno, lo cual hizo que me confundiera aun más, aunque fui notando ligeramente una mejora en eso en cada capítulo, y bueno, todavía me faltan 30 más por delante, así que le doy hop3.
Con respecto al fic en general;
Se nota como forzaste a Gionna para avanzar directamente en la trama en el primer capitulo (Vamos con un desconocido a un laboratorio que parece que te van a robar los organos, que puede salir mal [?]) aunque en cierta forma mostro la personalidad de este personaje, tipo chica adolescente impulsiva (Y no fue de sorpresa que en el Cap3 tratara de no ser tan abierta con respecto a la captura de Lol), y plus, el contraste entre un entrenador y un ranger.
Y no sé cómo, pero te las arreglaste para que en un prologo, y en un capítulo se le tenga un ligero cariño a Lol, puesto que me dio rIght in thE kOkoro cuando lo atraparon los del Go-Rock (Literalmente, el momento antes de su captura fue la mejor descripción).
Kyumbreon es glorioso, es cómo...

(Amo tu firma<3 <3 <3 <3 <3)
..Aparte de ser casi frió de corazón, no dudo ni un segundo en tener que asesinar a la Lombre. El enojo de Gionna es genial, btw.
Y los feels finalizan con el capitulo 3.
Del cuarto cap no puedo comentar mucho, podría, pero trato de ser breve (?), yo no jugué Ranger y Sombras de Almia, así que cuando mencionaste lo de violinista se me voló el bocho porque no entendia nada y salio de la nada, a cosas así también me refería a lo primero que dije xD, tuve que mirar la wiki y enterarme de que toca violín.
El comportamiento que le diste a Aina es como una Effie con toquecitos de Mary Sue, qué c**ones tienes para dar una personalidad así (?), o al menos así es introducida en el cuarto capítulo.
Del quinto cap solo quiero señalar dos cosas, las muertes por el veneno son geniales y un toxicroak llamado Google, SRLSY BIRD.
Ya se va notando como Gionna busca lo posible por no usar la violencia, de a poco se va haciendo ranger.
Cita:
-Erm... ¿Jefe? Ha podido con nuestrsos rattata
No me lo creo, noté un error (?).
Y ya el octavo cap es Julio dejame dormir, resumidamente (?). Espaguetti azul andante, creo que fue lo mejor que leí.
Y paro de comentar aquí, solo para no spoilear al resto.
Anyway, yo sigo leyendo desde ff, espero que sigas publicando aquí, saludos Hamburguesa con Barba.




WOW, GUYS. Os ha tocado la lotería. ¡Porque tengo el capítulo 9 aquí! ¡Ahora! [?]
Bueno, ¿qué decir al respecto? Este puede que sea uno de los capítulos peor hechos de toooooooda la saga. En un principio porque no tenía claro el espacio. En otro porque... en fin. Hubo un Deus ex Machina enorme en el final. Pero se me ocurrió una forma más factible de acabar este episodio. ¡Y menos mal! Lo malo es que esto va a representar un poco más de trabajo, porque alrededor de la causa de esto se intenta decir algo y bueeeeeeeeeno... lo cierto es que debe de estar eso para más adelante. Pero al principio mejor no. Estoy pensando que eso aparezca a su debido momento. Yee. Eso sería mejor -w-.
Y, ¿saben? Esto supera el número de palabras de cualquier episodio de FdC. 6361. ¡SEIS MIL TRESCIENTAS SESENTA-Y-UNO! Personalmente, espero no haber sido demasiado barroca con la corrección de aquel episodio. Igual creo que es por el final remodelado, más que nada. Antes era solo un párrafo de m****. Ahora es algo más elaborado. He intentado darle un poco más de suspense, por eso. Also, añadí una referencia relativamente nueva para constatar de que esto fue corregido este año. Aunque me da que hace bulto, pero, meh, igual también es una comedia. Lo admito [?].
Sobre los orígenes de Kyumbreon... uejejejejeje, habrá que esperar hasta el 17~
Gracias, club de fans de Kyumbreon. Ahora os dejo el capítulo 9. Disfruten :33
Bueno, ¿qué decir al respecto? Este puede que sea uno de los capítulos peor hechos de toooooooda la saga. En un principio porque no tenía claro el espacio. En otro porque... en fin. Hubo un Deus ex Machina enorme en el final. Pero se me ocurrió una forma más factible de acabar este episodio. ¡Y menos mal! Lo malo es que esto va a representar un poco más de trabajo, porque alrededor de la causa de esto se intenta decir algo y bueeeeeeeeeno... lo cierto es que debe de estar eso para más adelante. Pero al principio mejor no. Estoy pensando que eso aparezca a su debido momento. Yee. Eso sería mejor -w-.
Y, ¿saben? Esto supera el número de palabras de cualquier episodio de FdC. 6361. ¡SEIS MIL TRESCIENTAS SESENTA-Y-UNO! Personalmente, espero no haber sido demasiado barroca con la corrección de aquel episodio. Igual creo que es por el final remodelado, más que nada. Antes era solo un párrafo de m****. Ahora es algo más elaborado. He intentado darle un poco más de suspense, por eso. Also, añadí una referencia relativamente nueva para constatar de que esto fue corregido este año. Aunque me da que hace bulto, pero, meh, igual también es una comedia. Lo admito [?].
Sobre los orígenes de Kyumbreon... uejejejejeje, habrá que esperar hasta el 17~
Gracias, club de fans de Kyumbreon. Ahora os dejo el capítulo 9. Disfruten :33
~Capitulo 9~
Spoiler
La bola compresora de pokémon liberó a una figura durmiente rosada. Tenía una cara plácida, hasta que sus ojos se entreabrieron. Veía que estaba en un lugar nuevo, aunque no le extrañaba; no solía salir fuera de la bola. Se levantó y bostezó, para después estirarse como si no hubiera Tyranitar para enfrentarse. Miró al pokémon tipo roca siniestro vacilante, seguro de sí mismo. Eso le provocaba una risa estrepitosa al cabeza del equipo Go-Rock. ¡Un slowpoke! ¿Iba en serio?
─¿Has hecho aparecer a un Slowpoke, un Slowpoke lentorro?
No obstante, Gionna no mostró ningún signo de ofensa. Era normal que su slowpoke sea considerado torpe y poco ágil de reflejos. Después de todo, era su apariencia la que le atribuía tal mala fama.
─Ay, ay, ay, la que te espera, como sigas así... ¡Akiro!─ Le llamó para adelantar su lento despertar. ─Ahí delante tienes a un peligroso tyranitar. Su entrenador se ha burlado de ti por parecer lento.
Tras decir esto, la mirada de Akirosoku pasó de ser somnolienta a chispeante. Su especie es lenta, pero este era un caso a parte. Y no toleraba que se le ponga ese apodo. El demonio vestido de negro ordenó a Tyranitar que utilizara hiperrayo. Esperaba que el chorro de energía diera de lleno, pero, al dispersarse el polvo que se levantó debido al impacto, solo encontró un cráter y rocas.
─¿¡Qué!?─ Exclamó el gran jefe. Estaba detrás del monstruo de fuerza colosal, preparándole una buen golpe. El pequeño hipopótamo estaba bajo un velo acuático circundante y tajante que usó para darle un tajante golpe por la espalda. El veloz acua jet, a parte de que le dolía, hizo que su furia acrecentara tras el segundo golpe, que lo golpeaba sin compasión mientras recuperaba energías. El colosal reptil dio un raudo giro e intentó clavar sus garras cubiertas de sombras fantasmales. Nuevamente, sus intentos de azotar al slowpoke fueron en vano. En un abrir y cerrar de ojos, el aparentemente lento lo esquivó por la izquierda.
Todos los espectadores se quedaron atónitos ante la velocidad de Akirosoku. Suponiendo que su especie es lenta por naturaleza, este era un caso completamente anormal. Los rangers que fueron acorralados pensaron lo peor. Pensaron que lo dopaban con una exagerada cantidad de carburantes por tal de que fuera así de presto.
Ajena a las suspicacias de maltrato, la batalla seguía. Tyranitar parecía al borde de la perdición, hasta que su amo se le ocurrió una manera de pararle los pies. Mandó a que moviera la tierra, y así hizo. Bien conocido como terremoto, era un ataque potente que hacía que el objetivo se inmovilizara e irremediablemente tenga que sucumbir al próximo ataque, a parte de que abría una grieta en la tierra y, dependiendo del terreno, haga que se desprenda unas cuantas rocas o árboles encima. La cantidad de grava y la punzante Gea era otro de los factores que hacía de ese movimiento algo temido. Akirosoku no pudo mantenerse mucho de pie. Había evitado lo peor, pero sucumbió a la fuerza de las ondas sísmicas. Aprovechando que había perdido el equilibrio, Tyranitar cargó otro haz destructivo. En cuanto Akirosoku se había levantado, era demasiado tarde. Recibió el golpe de lleno. Después de que el rayo de luz se desvaneciera, el veloz slowpoke yació rendido, sin poder saber que sus músculos se atrofiaron, pero sin poder moverse.
─Vaya, hombre...─ Fue un chasco para ella que, cuando casi tuviera en sus manos la victoria, consiguiera debilitar al Slowpoke antes. Tuvo que regresarlo a su pokéball para que se recuperara. Ariadna y Helio esperaron que ese rayo de esperanza que vino repentinamente hiciera efecto en su infortunio, pero solo iluminó sus horribles métodos para llegar a alcanzar sus objetivos.
Estaba ocupada en guardar a su pequeño corredor en su florida mochila, ignorando las pisadas del mastodonte. Justo cuando preparaba a su querida lombre para luchar, se encontró a un Tyranitar iracundo con las garras en alza, dispuesto a derramar su sangre con el permiso de David.
Por poco la garra umbría le daba de lleno. Pero su tardía reacción hizo que su brazo izquierdo fuera rasgado por una de las uñas. El dolor hizo que diera un sonoro grito, a la vez que soltara la pokéball y, en el proceso, se liberara a Lol de su prisión. Nada más salir, fue a acudir en su ayuda como madre provisional que es. Las dos tuvieron que evitar los repetidos golpes que el dinosaurio trataba de atestar. Lol querría defenderla de este; mas le preocupaba más la salud de su entrenadora que no el atacante en sí. Mientras esquivaban Lol pudo coger de nuevo su pokéball; mas además de eso, eran inadvertidamente conducidas hacia un camino sin salida. Sus espaldas pronto se apoyaron en roca maciza. Con los ojos llorosos del dolor causado por aquella grieta de carne sangrante, Gionna no podía enfrentar a aquel monstruo. Por lo menos, su primer pokémon estaba a su lado, mirando desafiante al descendiente de dragones. Podría atacarle de no ser porque lanzarse al ataque o usar hidrobomba en aquel momento era algo arriesgado debido a las proximidades.
Helio estaba harto de ser espectador de aquella carrera y batalla de vida o muerte. En un acto de ira y de dejarse llevar por ella, gritó lo que debía hacer según él:
─¿¡Por qué no intentas capturarlo!? ¡¿Es que a caso no eres ranger, no amas a los pokémon y no quieres el bien para ellos?!
Idiota. ¡Claro que quería el bien para ellos! Pero otra cosa era que amenazara con su vida. Además, no estaba en condiciones en arriesgarse. Ella estaba aún empapada, y no sabía nada sobre las propiedades que tenía el agua por el que se estaba bañando, por lo que igual no solo se electrocutaría la mano, si no el cuerpo entero. David estaba en su momento de gloria. Pronto iba a acabar con un miembro de la unión que tanto odiaba.
─¿Quieres decir tus últimas palabras, maldita entrometida?─ Dijo su enemigo. El pavor a los límites inexplicados la amordazó. Eso le dio cabida para que pudiera desenfundar la guitarra y ordenarle que hiciera el golpe final. Sin embargo, el tumulto de atrás cesó. Entre los cuerpos inconscientes de los pokémon controlados, el felino se abrió paso con elegancia, dispuesto a acudir a la ayuda de su entrenadora.
─¿Vais a despojarle a mi señora de su derecho de vida? Tengo una sentencia para aquellos que amenazan con ello. Si vos la matáis, yo os mataré a vos ya que habréis despojado de mí la poca esperanza que tenía en la humanidad. Y por consiguiente, mataré también a esa chica de dorados tirabuzones, al chico desesperado que no se entera de que así no es como mi señora hace las cosas y, por supuesto, mataré también a aquellos enclenques que tenéis como servidores, condenándoos a todos a que Lunetah os quite el hígado para que os vuelva a crecer y os lo vuelva a quitar. No querréis padecer eso por el resto de vuestra no-vida, ¿verdad?
Giró ante la criatura parlante de habla siniestra. Se preguntaba socarronamente qué se creía aquel rostro ridículo con aquel manejo del lenguaje.
─¡Anda, mira, un conejito con el que jugar! ¿Qué vas a hacerme para impedir que la mate? ¿Lanzarme a por mí y roer mi cara con esos dientecitos? ¡¿Sabes que mi vida me importa un pepino con tal de que mates también a los otros!?─ Se burlaba David entre carcajadas ante la seria amenaza del umbreon. ─¡TYRANITAR!
Dio la señal junto con un furioso acorde. Tyranitar cargó rápido el ataque y soltó el rayo de energía, más fino que otras veces. Gracias a ello, Gionna y Lol pudieron evitar su temprana muerte con solo agacharse rápido. No obstante, no pudieron evitar la gravilla que soltó la roca al destrozarse. Después de que se dispersara la nube de polvo, se abrió un pasadizo en la pared.
Emplear la fuerza de los brazos para levantarse le era doloroso, pero tenía que hacerlo. Lol no dudó ni un segundo. Ayudó a Gionna a levantarse para luego llevársela dentro. Al parecer hoy Kyumbreon no cosecharía ningún alma.
─Habéis tenido suerte.─ Dijo Kyumbreon, tras ver que ella evitó el ataque. Ariadna y Helio aprovecharon el desconcierto del momento para huir hacia el nuevo camino descubierto. ─Si me disculpáis, tengo que proteger a la enclenque de vuestra bestia. Así que lo único que puedo deciros ahora es... ¡Au revoir!
Dicho esto, siguió al resto antes de que David volviera a ordenar a Tyranitar atacar. Enfurecido por la mofa del servidor de la noche, ordenó a su tropa de poca monta a perseguir a los fugados. Estos corrieron rápidos esperando a que hubiera alguna otra salida. No obstante, pronto quedaron desesperados.
Se encontraron de nuevo en un callejón sin salida. El camino estaba cortado por un precipicio que solo se podía cruzar con un pokémon que manejara las lianas, y afortunadamente tenían un tangela a su disposición. Solo había una pega, y era la condición que estaba. Tenían que pedirle un último esfuerzo por tal de preservar su vida. Primero pasó a Helio, luego a Ariadna, y finalmente a Gionna. Plusle y Minun lo cruzaron el abismo a través de las piernas de Helio. El manojo de lianas había empleado todo lo que le quedaba de energía para transportar a los humanos. Los otros dos pokémon se quedaron en la deriva.
─Oh, no, no podemos transportar a los pokémon al otro lado.─ Dijo Ariadna. A Gionna no le preocupaba en absoluto. Removió los bolsillos en busca de sus pokéball. Los reclutas se pararon tras los pokémon. Con ironía, uno de ellos dijo:
─Bueno, al menos tenemos dos pokémon por los que capturar. ¡Oh, pobres desgraciados!
─¡Ja! ¿Eso creéis? ¡Pues siento arruinaros la sorpresa, pero ahora mismo una lengua de luz vendrá y nos engullirá a su cuerpo!─ No tomaron en serio a la voz que se escuchaba, dando por hecho que era una esperanza de los pokémon. Finalmente Gionna encontró sus pokéball y los metieron dentro con un rayo rojo. Los dos rangers se quedaron una vez más atónitos tras ver que los metía y los sacaba a su antojo. Tras meterlos, inmediatamente los sacó al exterior, en el lado por donde estaban los fugitivos. De nuevo, Kyumbreon cantó satíricamente hacia el grupo.
─¡Ah, pobres de vosotros, malandrines desastrosos, que desfortuna la de ser humano vano que no puede cruzar el abismo sin ayuda...!
─Kyu, por favor...─ Intentaba no poner su mano ensuciada de sangre en la frente. Ya tenía suficiente en el brazo y suficientes cánticos. La tropa no podía hacer nada por el momento. Se retiraron. Así permitieron un pequeño receso a los fugitivos.
Gionna, quien no podía aguantar el dolor, se sentó y utilizó la pared como respaldo. Lol le quitó la mochila y buscó tijeras para cortar el vendaje que también sacó, y empezó a ejercer de enfermera, limpiando la herida con su agua y con un paño de tela. Entonces fue cuando Helio cogió a Plusle para ver si sus ojos no le engañaban.
─Vaya, en cuanto Eustaquio dijo que estabas en la base no me lo creí. Realmente eras tú, Plusle. ¿Qué te ocurrió?
─Un momento... ¿conoces a este Plusle?─ Preguntó Gionna con una mueca de dolor. Pensaba que era un mero pokémon callejero, pero no pensó que fuera perdido. No se acordaba de la pequeña charla que tuvo su superior y su compañero.
─Claro. Es de mi compañera Selena.
─Selena, Selena, Selena... Creo que ya oí ese nombre en boca de ese alegre... Ugh.─ No quería insultar a nadie, pero la única forma de referirse a Eustaquio era con adjetivos como “gordo”, “obeso”, “rechoncho”... Dejó que lo llamara “alegre” a secas. ─Aún así, pensaba que era de la calle.
─Se crió ahí, sí, pero corresponde a Selena. Lo que me extraña es que no esté con ella.
Mientras mantenían la charla, Kyumbreon fue más a fondo. El camino no era muy largo, y pronto se encontró con una gran puerta. Era un par de losas rectangulares, enmarcadas con otras piedras de la misma forma. Las rocas geométricas estaban inscritas en un lenguaje arcaico. Era algo curioso. Algo que su entrenadora, aficionada a mitos, le interesaría ver. Volvió con el resto.
─Señores, lamento interrumpir su pequeña e inútil cháchara de poca importancia, mas debo informar que hallé una puerta de inscripciones rúnicas. Tal vez os interese ver.
─ Espera, Kyu. ¿Una puerta rúnica? ¿¡Aquí!?
─¡El cuarto del pokémon legendario!─ Exclamó Ariadna. ─¿Pero de verdad te has encontrado con una puerta antigua?
─Mis ojos serán pequeños, pero al menos son más fiables que los de mi señora.
─Kyu, no, no estoy de humor para que critiques mi miopía.
─Cállese; solo ocúpese de no mancharos vuestras ropas y de que vuestra madre bien os vende para que no sangréis cual tepig en una carnicería.
Lol se sintió ligeramente ofendida por el comentario. Pero hizo oídos sordos canturreando una canción. Helio estaba emocionado por lo que decía Kyumbreon.
─Yo... sabía que este lugar encerraba algo. ¡Pero nunca pensé que sería un pokémon legendario! ¡Ay, qué emoción! ¡Me palpita el corazón con solo pensar lo que hay dentro!─ Helio no cabía de su gozo. Siempre quiso presenciar alguna leyenda mítica, sea cual fuera. Gionna, en cambio, cuya herida le hacía pensar de manera negativa, se mostró escéptica, y le era más probable que no hubiera nada.
─No te hagas ilusiones. A lo mejor es una cámara vacía, o qué se yo. De igual modo estaremos encerrados aquí por culpa de esos bastardos.
─P-pero las runas... y además, este camino estaba oculto. ¡Debe de haber algo ahí dentro! Al menos quiero ver. Si nos vamos a quedar aquí para siempre, por lo menos habré visto algo único.─ No se hable más. Helio quería ir. Y pronto. ─Bueno, quédate a descansar aquí, si quieres. ¡Yo voy a ver!
Dicho eso, fue corriendo al fondo del pasillo.
─¡Voy contigo!─ Gritó Ariadna.
─Oh, no, venga ya, no me dejen aquí.─ Tarde. Los dos se fueron rápidos hacia el lugar que Kyumbreon les dijo. Gionna no tenía otra que seguirles; pero cuando tuviera la hemorragia ya tapada. En cuanto terminó, ella pudo levantarse y ver como la puerta se abría delante de los rangers. Helio estaba ansioso de ver qué criatura mística les aguardaba, y su amigo Minun se dejaba contagiar por esa emoción. Al abrirse, lo primero que se vio fue una figura redondeada bajo la penumbra. Era una naranja metálica pelada por el medio, cuyos hombros dejaban caer unos largos brazos flexibles terminadas en tres largos dedos. Estaba asentado en la roca, aguardando su llegada bajo un largo sueño.
No era lo que Ariana se esperaba. Ella más bien quería ver algún tipo de dragón o similar. Expresó su decepción:
─Me esperaba algo más... grande, pero esto tampoco está mal.
─¡Un legendario es un legendario, Ariadna! ¡No menosprecies a una creación superior de Arceus!─ Decía Helio ofendido por sus necias palabras. Más ofensas. Esta vez para Gionna.
─¿Creación superior de Arceus? ¿Estás de coña? ¡Este es Registeel, uno de los golems de Regigigas, hombre, no fastidies!
─¿Pero quién creó a Regigigas? ¿Y el planeta? ¿¡Y el universo!?
Ambos estaban entrando en una discusión teológica. Ariadna solo se quedaba a escuchar esta acalorada tertulia sobre quién hizo qué.
─A ver, pienso que el universo fue creado por Arceus y sus ahijados, sí, vale; pero el resto y las especies me da que lo hizo Mew... pero... jolín. Por lo que he leído de mitología, hubo un tipo llamado Regigigas, que era un enorme golem con unos arbustos de hombreras y zapatos, que cogió tres elementos para hacer a tres sirvientes. ¡Oh, y movió los continentes también!
─Tampoco te lo negaba, pero... todo vino de Arceus, no lo niegues.
Se quedó un rato callada, pensando en lo necio que era. Igual no pensaba en que ese pokémon todopoderoso hiciera gran cosa por ellos, después de todo lo que le pasó a lo largo de su vida. ¿Habría permitido este que existiera algo tan temible como lo que llevaba su pesada bola de titanio? ¿De que ella misma se hubiera vuelto una tirana para todos por la marginación de sus compañeros de primaria? Bueno, eso último no ocurrió por sus circunstancias, pero aún así, si ese mito existiera, parecía ser un enorme vago en este mundo. Quiso hacer una broma por Helio, pero antes necesitaba la aprobación de su umbreon. Él también era muy devoto de su propia fe.
─Vuestras propias esperanzas son las que me repugnan. Las falsas empleadas para volver locos a los que están a tu alrededor son las que me complacen. Venga, no perdáis el tiempo esperando mi aprobación y decidle.─ Le dijo para ella sola. Entonces procedió con la broma.
─De hecho... Arceus no es el creador. El verdadero creador es un omastar. De sus tentáculos salió Arceus, sí.─ Dijo Gionna con una tonta sonrisa en la cara. Esperaba a que Helio saltara de la furia, pero no lo hizo.
─¿Estás jugando con mis creencias, acaso?
─Eh... no... solo quería gastarte una broma. Pero vale, admito que no tiene ni puta gracia.
─Jaj, ya. Un omastar creó el universo, ja ja, qué gracioso.─ Reafirmaba con sarcasmo. Y ese sarcasmo hacía reír con malicia a Kyumbreon. ─¡De todos modos! ¡Quiero ver de cerca a esa leyenda!
Mejor así. Ella no quería seguir con esa estúpida conversación. Dejó que Helio viera a la leyenda durmiente más de cerca. Pero pronto pensó: “¿y si sus pasos lo despertarían? ¿y si este era uno de aquellos seres hostiles a los que no debían perturbar su sueño?” Fue entonces cuando gritó imperativa al fin:
─¡Eh, quieto, podría atacarnos!
─Pffffft, sí, ya, solo porque el omastar lo ordena, ¿no? Mira lo cerca que me estoy poniendo...
─Helio, no, ya vale, la idiota del omastar tiene razón, ¿y si se despierta?─ Dijo Ariadna.
─Vamos, Ariadna, ¿cuánto tiempo ha estado durmiendo? ¿Diez años? ¿Quizá un siglo? ¿Un milenio? ¿Te crees que solo por estar nosotros va a despertarse aho-?
Las luces del pokémon de tipo acero se encendieron con un color carmesí, igual que las marcas triangulares de los brazos. Con un chirrido de molestia, este se levantó, mirando con sus sensores a los cinco.
Verlo en acción le emocionó aún más, a la vez que asustar. Debido a esas dos emociones contradictorias, Helio se desmayó. Minun lo agitaba para reanimarlo, y Registeel puso su mano debajo de la inscripción braille luminiscente, extrañado por la reacción del intruso. Gionna quedó un rato en silencio. Estaba asustada. Habían despertado a la bestia. Igual eso no quitaba que tenía que reanimar a Helio de su desmayo. Y la única forma que tenía de hacerlo sin electrocutar a nadie era...
─Lol, ve a airearlo un poco, anda.
El único abanico que tenía estaba en la bandolera, y estaba tirando hacia el oeste de la cueva y cruzar parte del bosque. Igual, Lol no pensaba ir a Villavera a cogerlo, si no agitar sus largos brazos arriba y abajo para crear lo que podía de aire.
─¿No habéis pensado que eso podría resultar en un furioso arañazo?- Dijo Kyumbreon.
─Creo que esa es más o menos la idea que tenía.
Ariadna se acordó de las preguntas que tenía para ella, pero sus enemigos regresaban. Aún no alcanzaron a verlos, pero podian saber que todavía tenían a Tyranitar de su parte, pues sus pasos se hacían notar en la distancia. Helio recobró la conciencia tras sentir el suelo moverse. Se levantó alarmado y se alejó de Registeel. Por un momento, los temblores cesaron. Ellos no bajaron la guardia ni un momento. Sabían que estarían ahí dentro.
─Mierda.─ Masculló Gionna. ─Por lo menos habrán renunciado otra vez a perseguirnos, ¿verdad? ¿¡Verdad!?
─No. Siento sus repulsivas almas acercándose. Y el tyranitar también.
─A buenas horas... ¿ahora qué hacemos? No podemos dejar al legendario aquí.─ Dijo Ariadna.
─Habrá que enfrentarlos. No hay otra.
Se sintió un furioso temblor entre aquel silencio sísmico. El tyranitar había cruzado la brecha con una carrera. Después siguieron los seísmos. Pronto se pudieron ver a los reclutas y al jefe. Habían traído ivysaurs y bulbasaurs del bosque para cruzarlo. Habían menos hombres, pues no todos podían cruzarlo; sin embargo, los más peligrosos estaban ahí. Tyranitar vino el último. David estaba más feliz que un niño con un caramelo. Tenía todo lo que quería en una sola habitación.
─¡Pero bueno! ¿¡Qué tenemos aquí!? ¡Parece que ha llegado la navidad, chicos!
─¡David! ¿¡Pero cómo has podido entrar!?- Preguntó sorprendido Helio.
-Oh, ¿pero es que eres cegato o qué te pasa? Fui a por pokémon que tenga... Eh, ¿cómo lo llamáis vosotros? ¿Movimiento de campo?
─Es látigo cepa, inepto.- Respondía con tono irritado Gionna.
─No, no, es “transbordar”.- Daba otro nombre a la misma acción Ariadna.
─¿Qué? Yo pensaba que se llamaba “liana de nivel 1”.─ Otro que apodaba las tiras vegetales.
─Llamadlo como queráis. En todo caso son lianas producidas por pokémon tipo planta.─ Trató de detener la discusión Kyumbreon.
─¡Que le den a los nombres! ¿Sabéis qué? Diré lo que vamos a hacer. Primero mis hombres os tapará la salida por atrás...─ Los reclutas del equipo Go-Rock rodeaban por la parte trasera a los rangers y la pseudoranger. ─Luego Tyranitar os intentará destripar, ¡y mientras, yo capturaré a este legendario!- David fue a ponerse delante de Registeel. Pero Ariadna se interpuso.
─Oooh, no, no lo harás. ¿Te crees que te vamos a dejarte capturar a Registeel así por las buenas!
─Oye, preciosa, estás en el medio. Apártate si no quieres que te de una una paliza.
─No lo haré.
─Oh, está bien.
Entonces apartó a Ariadna de un empujón para plantarse frente al homúnculo de acero y dedicarle una canción. Una canción que lo esclavizaría para que actúe bajo su mandato sin opción a rechistar. Cogió la guitarra, pulsó un botón y una pequeña compuerta dejó salir una peonza de la misma forma que tenían los rangers, de diferente color. Era de un siniestro negro, con la cúpula del medio y los adornos carmesí. Y al contrario que sus artilugios, este soltaba una línea rojiza llena de maldad.
Rodeó a Registeel mientras tocaba una melodía malsonante, y el pokémon legendario de acero invocaba del techo bolas de hierro que descendían y rodaban hacia la línea. Como si se tratase de un espectro, las bolas lo único que hicieron era atravesarla. Mientras, Tyranitar se dispuso a atacarlos sin cesar con sus garras. Helio y Ariadna, antes de ingresar a la unión, entrenaron su cuerpo para ganar agilidad y poder esquivar los ataques de los pokémon furiosos. Gionna no. Era torpe en el deporte, y también lo era en la defensiva. Pero contaba con la barrera verde que le proporcionaba Kyumbreon. Pero no podía mantenerlo para siempre. Llegó hasta en una ocasión, quebrarla y herirlo en la cara. No fue nada que se saliera de un rasguño. No obstante, el quiebro de la barrera y la herida le volvió más fiero, y empezó a atacarle, sin meditarlo antes.
Expandió una onda de oscuridad en el suelo que le dolió a Tyranitar. Fue un ataque potente, pero no representó nada serio para este. Su oponente tenía más recursos para dañarle, por lo que estaba en clara ventaja. Pero Kyumbreon era testarudo. Quería derrotarlo cueste lo que cueste.
Entonces, Lol, para que nadie saliera leso, intervino en el enfrentamiento, escupiendo una semilla que se convertiría en una planta parásita. La semilla se implantó en el cuerpo del lagarto pétreo y de enseguida, raíces espinosas se clavaron y empezaron a drenarle la vida. De la sangre absorbida, unos frutos comestibles crecían, para que aquellos que la plantaron y sus aliados pudieran sanar un poco sus heridas. Tyranitar poco a poco iba debilitándose. No obstante, Kyumbreon se enojó con aquella intromisión.
─¿Por qué te interpones entre nuestro enfrentamiento? ¿No ves, acaso, que esto es un asunto entre el señor dinosaurio y yo?
“¡Venga ya, hombre, si tú con lo único que sabes hacer daño es con pulso umbrío y psíquico! Y ninguno de los dos ataques son efectivos...” Contestó Lol en su incomprensible idioma a oído humano. Él ya lo sabía, pero su osadía le cegaba ante su condición.
Cada vez que trataba de atacar a Tyranitar, Lol se lo impedía, apartándolo. Finalmente logró que se lo dejara en sus manos. Realmente, Lol no lo hacía por él, si no por Gionna. Quería hacerle pagar por herir a su protegida. Tyranitar disparó un hiperrayo, y ella lo contrarrestó con su propio hidrobomba. Ambas energías chocaron violentamente, dando lugar a una pequeña explosión que creó un espeso vapor, aunque no lo suficiente como para nublar la vista de todos. Tyranitar empezaba a ponerse nervioso. Estaba indefenso ante cualquier ataque por la energía empleada en su potente ofensiva. No podía ni esquivar.
Era su oportunidad. Lol disparó de nuevo el potente chorro a presión. Le dio en la panza, su punto débil. Soltó un aullido de dolor estremecedor, lo que hizo que Helio le diera valor para también entrometerse. Sin embargo, su capturador estaba obsoleto, y nada podía hacer. Ariadna tenía las mismas ganas de parar ese combate, y, a diferencia suya, aún podía utilizar el cachivache, al límite de sus energías. Aprovechando que Tyranitar tenía que reposar, Lol lo golpeó con sus aguas por segunda vez al mismo sitio. No pudo aguantarlo más. Cayó su pesado cuerpo en el suelo, sufriendo por sus órganos internos. Parecía derrotado.
─Vaya manera de quitarnos a Tyranitar de en medio.─ Se quejaba Helio. No pensaba que era la mejor manera de hacerlo parar.
─Podrías haberme dejado a que lo capture.─ Decía Ariadna a Gionna, igual de molesta.
─A mí no me miréis, yo no le pedí a Lol que lo atacara, fue su propia decisión. Igual también empezó Kyumbreon...
Pensaban que estaba vencido. Pero no era así. Tyranitar no se iba dejar ganar por un par de chorros. Empeñó todo su esfuerzo en levantarse y emitir un furioso rugido mientras se abalanzaba a por el lombre con sus garras, logrando abrir heridas nuevas en su cuerpo. Lol entonces fue rápida y cogió un fruto de la planta parasitaria para engullirla. La baya aceleró la cicatrización de las heridas que le hizo Tyranitar, y volvieron otra vez a luchar. Ambos volvieron a combatir, con garras y puños. Lol estaba entreteniendo a la gran bestia, mas Helio sentía pena por él. No tenía la culpa de que actuase así. Empezaba a sollozar, llevado por la impotencia por no poder hacer nada por el lacayo de David. Suplicó que parada bien alto, como si eso iría a funcionar. Llevado por el ego y el rencor, Kyumbreon emitió un cruel juicio, justificando sus actos:
─Ha marcado su destino. Atacar al elegido es un pecado que se castiga con la muerte absoluta, y no parece arrepentirse. Que lástima, eso le salvaría.
Eso fue cruel incluso para Gionna. Saltó en su contra por su frialdad.
─Por el amor de Dios, Kyu, ¿cómo puedes decir esto ante una situación como la de ahora? ¡Estamos atrapados, demontre!
─¿Osas cuestionar mis palabras?─ Ella siempre estaba en desacuerdo con las palabras que decía su Umbreon cuando se trataba de su deidad, junto a la religión que el mismo se ha creado. Parecía un profeta enloquecido por el odio hacia la humanidad y las atrocidades que algunos hacen, y él mismo decía que a los pokémon había que ayudarlos a acabar con su sufrimiento, he aquí otra razón por la que mata sin compasión a algunos pokémon salvajes. Y no pensaba que acelerar lo inevitable era una buena manera de lograr su objetivo.
Antes que se empezara una discusión entre el Umbreon y la humana, Ariadna sintió pena por Helio, e hizo una rápida intervención con su capturador, apartando a ambos pokémon, sin rodearlos.
─¡Ya está bien, Lombre, para ya! Ya me encargo yo de él.
Lol se negaba a dejar de luchar. Aún no había acabado con él. Además, ¿quién era ella para hacerla detener? Gionna también consideró que con las drenadoras y los anteriores golpes eran más que suficientes. Ordenó a que parara, y con desgana lo hizo.
Ariadna procedió con la captura, pero no paraba de atacar. Al menos, evitó que le rompiera el disco con destreza. Necesitaba la ayuda de un pokémon tipo agua, y estaba a su lado, pero se mostraba recia ante ella. Tuvo que pedir a Gionna que le diga que meta un poco de agua en el núcleo de agua; no obstante, se negó.
─Por favor... ¿Lol, era? Necesito que me ayudes. Puede que no lo parezca, pero este tyranitar no está actuando en contra de su voluntad. Si lo capturo, no tendrás que luchar con él. Solo confía en mí y préstame tu ayuda, ¿vale?
Seguía sin creerle. Pero si así podría detenerle, por ella bien. Con el capturador, Ariadna hizo que la semiesfera del disco se abriera para que la lombre pueda insertar un poco de agua dentró. Un poco bastó para que la cápsula se cerrara. Pronto los colores de la peonza cambiaron. La ranger de Otonia volvió a insertarla dentro del aparato y lanzarla. Hizo que permaneciera en el suelo mientras rotaba bajo su propio eje. El aire comprimido hacía que una esfera acuática se formara bajo este. Pronto, esta tomó la altura del tyranitar, del cual estaba demasiado absorto buscando la línea del capturador. Cuando vio la burbuja, ya era tarde. Esta fue impulsada por el propio disco, y no tardó en estar atrapado bajo una liviana pecera que se mantenía bajo la fuerza centrífuga.
Ahora era su oportunidad. Ariadna lo rodeó rápido. En vez de luz, salió un rastro acuático de su punta. Pudo finalizar la captura con éxito. El aro lo comprimió, deshaciendo el orbe, y fue curando sus heridas, a la vez que quemaba las lianas punzantes. No obstante, la luz que lo envolvía tardaba en desvanecerse. Era algo anormal en las capturas. Eso indicaba siempre algún error en el proceso, o una anomalía.
Kyumbreon se acordó de Registeel, y miró cómo le iba a quien les perseguía. Él ya acabó, pero esperaba que su siervo acabara con ellos. En su rostro, una sonrisa malévola se dibujó en su cara. En este momento, presintió que algo no iría para nada bien. Y andaba en lo cierto. La captura, en teoría, finalizó con éxito; sin embargo, por una extraña razón, Tyranitar seguía enfurecido con sed de sangre al mandato de David. Helio entró en desesperanza. No podía creer lo que veía en sus ojos.
─Esto... no... no puede ser.
David inició una risa que parecía del mismo demonio. Tenía a un legendario a sus manos, y al fin, pudo ver que su mejora era efectiva.
─Pobrecitos... Que penita me dais, que no habéis podido liberar a este Tyranitar. ¡Al fin, el fallo que tenía nuestros nuevos capturadores ha sido corregido! ¡Ya somos invencibles!
─¿M-mejoras? No lo entiendo.- Dijo Gionna. Estaba desconcertada.
─Ni lo entenderás. ¡Porque vas a morir sepultada aquí! ¡Tyranitar, haz que la codicia llegue a los cielos...! Digo al techo.
Y así hizo. Tyranitar levantó su cola y la hizo estrellar al suelo, provocando un continuo seísmo.
─Y ahora si me disculpan me piro, no vaya a ser que corra la misma suerte que vosotros. ¡Adiós!
Y huyó corriendo despavoridamente, con sus reclutas. El seísmo provocaba que las rocas se desprendieran. Apurados abandonaron el cuarto, menos Gionna, que buscaba alguna rareza en su cámara.
─Menuda demencia la tuya, ¿acaso quieres llevarte alguna piedra de este lugar cuando puedes cascarte la testa con una piedra que cae?─ Se quejaba Kyumbreon.
─Una reliquia, Kyu. Estoy buscando un objeto que Registeel intentaría proteger.─ Aunque la pregunta no era lo que buscaba, le dijo lo que tenía que hacer. Estaba nerviosa por eso, pero luego entendió que aquello era estúpido. Fueron corriendo con el resto. Los rangers ya llegaron al otro lado, y al llegar a la parte cortada, empezó a temer de nuevo a la parca. El lugar se desmoronaba.
─¡Tranquila, Tangela te ayudará a cruzar! Anda, Tangela, ve.─ Ordenaba Ariadna con cariño, y este obedecía con agrado. Sin embargo, un pedrusco aplastó el poste de madera, por lo que el rescate se volvió inoperable. Gionna estaba aún más asustada. Las rocas caían, sin dejar otra opción que salvar a sus compañeros y despedirse, pero los desprendimientos no daban respiro alguno ni para meter las manos en el bolsillo y buscar el refugio de sus criaturas. Una roca de buen tamaño iba cayendo en su cabeza, capaz de quebrarle todos los huesos. Mas, al principio del
aparente final, cuando todo empezó a parecer perdido, Kyumbreon reaccionó a tiempo para apartarla con sus poderes psíquicos.
─¡No nos tratéis de salvar! Tengo un plan para salvarnos.
─¿Eh?
─Solo tratad de evitar las piedras. Yo me encargaré de que podamos cruzar sin saltar.
─Pero...
─¡Sin peros! No tenemos otra salida. Ahora no me despistéis y moved esos torpes pies.
Sonaba a plan. Su entrenadora hizo caso de sus órdenes, como si se hubieran intercambiado los roles por un momento. Trataba de esquivar toda roca que podía suponer un problema, mientras estas, gracias a los poderes psíquicos del felino, iban deteniéndose en el aire para dirigirse a la brecha. Pronto esos desprendimientos formaron un puente irregular por el cual cruzar. Kyumbreon había empleado gran parte de sus fuerzas para salvarles. Estaba agotado mentalmente. Pero eso no le impidió saltar de roca en roca para llegar al otro lado. Lol fue la siguiente en cruzar. Pero Gionna demoró en actuar. El vértigo podía con ella. ¿Qué pasaba si caía?
─Vamos, no os cortéis y cruzad ya el puente.
─Pe-pero las rocas...
─Al menos si os caéis, el dolor será nulo. O eso o podríais quedar atrapada, ¡pero por Lunetah, no dejéis que vuestra indecisión os mate! ¡VAMOS! ¡CRUZAD!
Bien. Igual era quedarse y morir o cruzar y poder vivir. Lentamente, puso uno de sus pies en el puente, sin dejar que los desprendimientos le asusten. Su equilibrio se tambaleaba nada más sustentarse en la roca apilada. Algo de grava caía por el infinito. Tenía que pasar rápido, si no quería que bajara.
Respiró hondo y cogió impulso. Corrió todo lo posible como para cruzarlo sin caerse. Parecía que lo lograba. Pero pronto algunos cantos traicioneros empezaron a rodar hacia abajo justo al final. Por poco se precipitaba. Su brazo derecho se agarró al borde del otro lado. Y el camino estaba al cerrarse. Lol le tendió rápido su mano cuando vio que ella peligraba de partirse los huesos con aquellos restos geológicos. Desgraciadamente, tenía que tenderle el brazo herido. Los dedos poco a poco se resbalaban del suelo. El otro le dolía horrores al levantarlo. Pronto no pudo más. Aquellas cuatro terminaciones se rindieron ante su propio peso, y por poco se precipitaban. Pero Lol la agarró a tiempo. Sin embargo la gravedad no les ayudaba nada. Poco a poco ella también iba arrastrándose hacia el pedregal. Al final, Kyumbreon tuvo que hacer más que un esfuerzo titánico por redirigir las piedras. Trataba de arrastrar a Lol atrás con el último esfuerzo mental que le quedaba. Logró salvarlas de un tirón. Mientras, Helio y Ariadna ya se fueron de la cueva.
Una vez salvadas, salieron rápido por la salida del túnel más cercana para que las piedras no acabaran con su vida.
─¿Has hecho aparecer a un Slowpoke, un Slowpoke lentorro?
No obstante, Gionna no mostró ningún signo de ofensa. Era normal que su slowpoke sea considerado torpe y poco ágil de reflejos. Después de todo, era su apariencia la que le atribuía tal mala fama.
─Ay, ay, ay, la que te espera, como sigas así... ¡Akiro!─ Le llamó para adelantar su lento despertar. ─Ahí delante tienes a un peligroso tyranitar. Su entrenador se ha burlado de ti por parecer lento.
Tras decir esto, la mirada de Akirosoku pasó de ser somnolienta a chispeante. Su especie es lenta, pero este era un caso a parte. Y no toleraba que se le ponga ese apodo. El demonio vestido de negro ordenó a Tyranitar que utilizara hiperrayo. Esperaba que el chorro de energía diera de lleno, pero, al dispersarse el polvo que se levantó debido al impacto, solo encontró un cráter y rocas.
─¿¡Qué!?─ Exclamó el gran jefe. Estaba detrás del monstruo de fuerza colosal, preparándole una buen golpe. El pequeño hipopótamo estaba bajo un velo acuático circundante y tajante que usó para darle un tajante golpe por la espalda. El veloz acua jet, a parte de que le dolía, hizo que su furia acrecentara tras el segundo golpe, que lo golpeaba sin compasión mientras recuperaba energías. El colosal reptil dio un raudo giro e intentó clavar sus garras cubiertas de sombras fantasmales. Nuevamente, sus intentos de azotar al slowpoke fueron en vano. En un abrir y cerrar de ojos, el aparentemente lento lo esquivó por la izquierda.
Todos los espectadores se quedaron atónitos ante la velocidad de Akirosoku. Suponiendo que su especie es lenta por naturaleza, este era un caso completamente anormal. Los rangers que fueron acorralados pensaron lo peor. Pensaron que lo dopaban con una exagerada cantidad de carburantes por tal de que fuera así de presto.
Ajena a las suspicacias de maltrato, la batalla seguía. Tyranitar parecía al borde de la perdición, hasta que su amo se le ocurrió una manera de pararle los pies. Mandó a que moviera la tierra, y así hizo. Bien conocido como terremoto, era un ataque potente que hacía que el objetivo se inmovilizara e irremediablemente tenga que sucumbir al próximo ataque, a parte de que abría una grieta en la tierra y, dependiendo del terreno, haga que se desprenda unas cuantas rocas o árboles encima. La cantidad de grava y la punzante Gea era otro de los factores que hacía de ese movimiento algo temido. Akirosoku no pudo mantenerse mucho de pie. Había evitado lo peor, pero sucumbió a la fuerza de las ondas sísmicas. Aprovechando que había perdido el equilibrio, Tyranitar cargó otro haz destructivo. En cuanto Akirosoku se había levantado, era demasiado tarde. Recibió el golpe de lleno. Después de que el rayo de luz se desvaneciera, el veloz slowpoke yació rendido, sin poder saber que sus músculos se atrofiaron, pero sin poder moverse.
─Vaya, hombre...─ Fue un chasco para ella que, cuando casi tuviera en sus manos la victoria, consiguiera debilitar al Slowpoke antes. Tuvo que regresarlo a su pokéball para que se recuperara. Ariadna y Helio esperaron que ese rayo de esperanza que vino repentinamente hiciera efecto en su infortunio, pero solo iluminó sus horribles métodos para llegar a alcanzar sus objetivos.
Estaba ocupada en guardar a su pequeño corredor en su florida mochila, ignorando las pisadas del mastodonte. Justo cuando preparaba a su querida lombre para luchar, se encontró a un Tyranitar iracundo con las garras en alza, dispuesto a derramar su sangre con el permiso de David.
Por poco la garra umbría le daba de lleno. Pero su tardía reacción hizo que su brazo izquierdo fuera rasgado por una de las uñas. El dolor hizo que diera un sonoro grito, a la vez que soltara la pokéball y, en el proceso, se liberara a Lol de su prisión. Nada más salir, fue a acudir en su ayuda como madre provisional que es. Las dos tuvieron que evitar los repetidos golpes que el dinosaurio trataba de atestar. Lol querría defenderla de este; mas le preocupaba más la salud de su entrenadora que no el atacante en sí. Mientras esquivaban Lol pudo coger de nuevo su pokéball; mas además de eso, eran inadvertidamente conducidas hacia un camino sin salida. Sus espaldas pronto se apoyaron en roca maciza. Con los ojos llorosos del dolor causado por aquella grieta de carne sangrante, Gionna no podía enfrentar a aquel monstruo. Por lo menos, su primer pokémon estaba a su lado, mirando desafiante al descendiente de dragones. Podría atacarle de no ser porque lanzarse al ataque o usar hidrobomba en aquel momento era algo arriesgado debido a las proximidades.
Helio estaba harto de ser espectador de aquella carrera y batalla de vida o muerte. En un acto de ira y de dejarse llevar por ella, gritó lo que debía hacer según él:
─¿¡Por qué no intentas capturarlo!? ¡¿Es que a caso no eres ranger, no amas a los pokémon y no quieres el bien para ellos?!
Idiota. ¡Claro que quería el bien para ellos! Pero otra cosa era que amenazara con su vida. Además, no estaba en condiciones en arriesgarse. Ella estaba aún empapada, y no sabía nada sobre las propiedades que tenía el agua por el que se estaba bañando, por lo que igual no solo se electrocutaría la mano, si no el cuerpo entero. David estaba en su momento de gloria. Pronto iba a acabar con un miembro de la unión que tanto odiaba.
─¿Quieres decir tus últimas palabras, maldita entrometida?─ Dijo su enemigo. El pavor a los límites inexplicados la amordazó. Eso le dio cabida para que pudiera desenfundar la guitarra y ordenarle que hiciera el golpe final. Sin embargo, el tumulto de atrás cesó. Entre los cuerpos inconscientes de los pokémon controlados, el felino se abrió paso con elegancia, dispuesto a acudir a la ayuda de su entrenadora.
─¿Vais a despojarle a mi señora de su derecho de vida? Tengo una sentencia para aquellos que amenazan con ello. Si vos la matáis, yo os mataré a vos ya que habréis despojado de mí la poca esperanza que tenía en la humanidad. Y por consiguiente, mataré también a esa chica de dorados tirabuzones, al chico desesperado que no se entera de que así no es como mi señora hace las cosas y, por supuesto, mataré también a aquellos enclenques que tenéis como servidores, condenándoos a todos a que Lunetah os quite el hígado para que os vuelva a crecer y os lo vuelva a quitar. No querréis padecer eso por el resto de vuestra no-vida, ¿verdad?
Giró ante la criatura parlante de habla siniestra. Se preguntaba socarronamente qué se creía aquel rostro ridículo con aquel manejo del lenguaje.
─¡Anda, mira, un conejito con el que jugar! ¿Qué vas a hacerme para impedir que la mate? ¿Lanzarme a por mí y roer mi cara con esos dientecitos? ¡¿Sabes que mi vida me importa un pepino con tal de que mates también a los otros!?─ Se burlaba David entre carcajadas ante la seria amenaza del umbreon. ─¡TYRANITAR!
Dio la señal junto con un furioso acorde. Tyranitar cargó rápido el ataque y soltó el rayo de energía, más fino que otras veces. Gracias a ello, Gionna y Lol pudieron evitar su temprana muerte con solo agacharse rápido. No obstante, no pudieron evitar la gravilla que soltó la roca al destrozarse. Después de que se dispersara la nube de polvo, se abrió un pasadizo en la pared.
Emplear la fuerza de los brazos para levantarse le era doloroso, pero tenía que hacerlo. Lol no dudó ni un segundo. Ayudó a Gionna a levantarse para luego llevársela dentro. Al parecer hoy Kyumbreon no cosecharía ningún alma.
─Habéis tenido suerte.─ Dijo Kyumbreon, tras ver que ella evitó el ataque. Ariadna y Helio aprovecharon el desconcierto del momento para huir hacia el nuevo camino descubierto. ─Si me disculpáis, tengo que proteger a la enclenque de vuestra bestia. Así que lo único que puedo deciros ahora es... ¡Au revoir!
Dicho esto, siguió al resto antes de que David volviera a ordenar a Tyranitar atacar. Enfurecido por la mofa del servidor de la noche, ordenó a su tropa de poca monta a perseguir a los fugados. Estos corrieron rápidos esperando a que hubiera alguna otra salida. No obstante, pronto quedaron desesperados.
Se encontraron de nuevo en un callejón sin salida. El camino estaba cortado por un precipicio que solo se podía cruzar con un pokémon que manejara las lianas, y afortunadamente tenían un tangela a su disposición. Solo había una pega, y era la condición que estaba. Tenían que pedirle un último esfuerzo por tal de preservar su vida. Primero pasó a Helio, luego a Ariadna, y finalmente a Gionna. Plusle y Minun lo cruzaron el abismo a través de las piernas de Helio. El manojo de lianas había empleado todo lo que le quedaba de energía para transportar a los humanos. Los otros dos pokémon se quedaron en la deriva.
─Oh, no, no podemos transportar a los pokémon al otro lado.─ Dijo Ariadna. A Gionna no le preocupaba en absoluto. Removió los bolsillos en busca de sus pokéball. Los reclutas se pararon tras los pokémon. Con ironía, uno de ellos dijo:
─Bueno, al menos tenemos dos pokémon por los que capturar. ¡Oh, pobres desgraciados!
─¡Ja! ¿Eso creéis? ¡Pues siento arruinaros la sorpresa, pero ahora mismo una lengua de luz vendrá y nos engullirá a su cuerpo!─ No tomaron en serio a la voz que se escuchaba, dando por hecho que era una esperanza de los pokémon. Finalmente Gionna encontró sus pokéball y los metieron dentro con un rayo rojo. Los dos rangers se quedaron una vez más atónitos tras ver que los metía y los sacaba a su antojo. Tras meterlos, inmediatamente los sacó al exterior, en el lado por donde estaban los fugitivos. De nuevo, Kyumbreon cantó satíricamente hacia el grupo.
─¡Ah, pobres de vosotros, malandrines desastrosos, que desfortuna la de ser humano vano que no puede cruzar el abismo sin ayuda...!
─Kyu, por favor...─ Intentaba no poner su mano ensuciada de sangre en la frente. Ya tenía suficiente en el brazo y suficientes cánticos. La tropa no podía hacer nada por el momento. Se retiraron. Así permitieron un pequeño receso a los fugitivos.
Gionna, quien no podía aguantar el dolor, se sentó y utilizó la pared como respaldo. Lol le quitó la mochila y buscó tijeras para cortar el vendaje que también sacó, y empezó a ejercer de enfermera, limpiando la herida con su agua y con un paño de tela. Entonces fue cuando Helio cogió a Plusle para ver si sus ojos no le engañaban.
─Vaya, en cuanto Eustaquio dijo que estabas en la base no me lo creí. Realmente eras tú, Plusle. ¿Qué te ocurrió?
─Un momento... ¿conoces a este Plusle?─ Preguntó Gionna con una mueca de dolor. Pensaba que era un mero pokémon callejero, pero no pensó que fuera perdido. No se acordaba de la pequeña charla que tuvo su superior y su compañero.
─Claro. Es de mi compañera Selena.
─Selena, Selena, Selena... Creo que ya oí ese nombre en boca de ese alegre... Ugh.─ No quería insultar a nadie, pero la única forma de referirse a Eustaquio era con adjetivos como “gordo”, “obeso”, “rechoncho”... Dejó que lo llamara “alegre” a secas. ─Aún así, pensaba que era de la calle.
─Se crió ahí, sí, pero corresponde a Selena. Lo que me extraña es que no esté con ella.
Mientras mantenían la charla, Kyumbreon fue más a fondo. El camino no era muy largo, y pronto se encontró con una gran puerta. Era un par de losas rectangulares, enmarcadas con otras piedras de la misma forma. Las rocas geométricas estaban inscritas en un lenguaje arcaico. Era algo curioso. Algo que su entrenadora, aficionada a mitos, le interesaría ver. Volvió con el resto.
─Señores, lamento interrumpir su pequeña e inútil cháchara de poca importancia, mas debo informar que hallé una puerta de inscripciones rúnicas. Tal vez os interese ver.
─ Espera, Kyu. ¿Una puerta rúnica? ¿¡Aquí!?
─¡El cuarto del pokémon legendario!─ Exclamó Ariadna. ─¿Pero de verdad te has encontrado con una puerta antigua?
─Mis ojos serán pequeños, pero al menos son más fiables que los de mi señora.
─Kyu, no, no estoy de humor para que critiques mi miopía.
─Cállese; solo ocúpese de no mancharos vuestras ropas y de que vuestra madre bien os vende para que no sangréis cual tepig en una carnicería.
Lol se sintió ligeramente ofendida por el comentario. Pero hizo oídos sordos canturreando una canción. Helio estaba emocionado por lo que decía Kyumbreon.
─Yo... sabía que este lugar encerraba algo. ¡Pero nunca pensé que sería un pokémon legendario! ¡Ay, qué emoción! ¡Me palpita el corazón con solo pensar lo que hay dentro!─ Helio no cabía de su gozo. Siempre quiso presenciar alguna leyenda mítica, sea cual fuera. Gionna, en cambio, cuya herida le hacía pensar de manera negativa, se mostró escéptica, y le era más probable que no hubiera nada.
─No te hagas ilusiones. A lo mejor es una cámara vacía, o qué se yo. De igual modo estaremos encerrados aquí por culpa de esos bastardos.
─P-pero las runas... y además, este camino estaba oculto. ¡Debe de haber algo ahí dentro! Al menos quiero ver. Si nos vamos a quedar aquí para siempre, por lo menos habré visto algo único.─ No se hable más. Helio quería ir. Y pronto. ─Bueno, quédate a descansar aquí, si quieres. ¡Yo voy a ver!
Dicho eso, fue corriendo al fondo del pasillo.
─¡Voy contigo!─ Gritó Ariadna.
─Oh, no, venga ya, no me dejen aquí.─ Tarde. Los dos se fueron rápidos hacia el lugar que Kyumbreon les dijo. Gionna no tenía otra que seguirles; pero cuando tuviera la hemorragia ya tapada. En cuanto terminó, ella pudo levantarse y ver como la puerta se abría delante de los rangers. Helio estaba ansioso de ver qué criatura mística les aguardaba, y su amigo Minun se dejaba contagiar por esa emoción. Al abrirse, lo primero que se vio fue una figura redondeada bajo la penumbra. Era una naranja metálica pelada por el medio, cuyos hombros dejaban caer unos largos brazos flexibles terminadas en tres largos dedos. Estaba asentado en la roca, aguardando su llegada bajo un largo sueño.
No era lo que Ariana se esperaba. Ella más bien quería ver algún tipo de dragón o similar. Expresó su decepción:
─Me esperaba algo más... grande, pero esto tampoco está mal.
─¡Un legendario es un legendario, Ariadna! ¡No menosprecies a una creación superior de Arceus!─ Decía Helio ofendido por sus necias palabras. Más ofensas. Esta vez para Gionna.
─¿Creación superior de Arceus? ¿Estás de coña? ¡Este es Registeel, uno de los golems de Regigigas, hombre, no fastidies!
─¿Pero quién creó a Regigigas? ¿Y el planeta? ¿¡Y el universo!?
Ambos estaban entrando en una discusión teológica. Ariadna solo se quedaba a escuchar esta acalorada tertulia sobre quién hizo qué.
─A ver, pienso que el universo fue creado por Arceus y sus ahijados, sí, vale; pero el resto y las especies me da que lo hizo Mew... pero... jolín. Por lo que he leído de mitología, hubo un tipo llamado Regigigas, que era un enorme golem con unos arbustos de hombreras y zapatos, que cogió tres elementos para hacer a tres sirvientes. ¡Oh, y movió los continentes también!
─Tampoco te lo negaba, pero... todo vino de Arceus, no lo niegues.
Se quedó un rato callada, pensando en lo necio que era. Igual no pensaba en que ese pokémon todopoderoso hiciera gran cosa por ellos, después de todo lo que le pasó a lo largo de su vida. ¿Habría permitido este que existiera algo tan temible como lo que llevaba su pesada bola de titanio? ¿De que ella misma se hubiera vuelto una tirana para todos por la marginación de sus compañeros de primaria? Bueno, eso último no ocurrió por sus circunstancias, pero aún así, si ese mito existiera, parecía ser un enorme vago en este mundo. Quiso hacer una broma por Helio, pero antes necesitaba la aprobación de su umbreon. Él también era muy devoto de su propia fe.
─Vuestras propias esperanzas son las que me repugnan. Las falsas empleadas para volver locos a los que están a tu alrededor son las que me complacen. Venga, no perdáis el tiempo esperando mi aprobación y decidle.─ Le dijo para ella sola. Entonces procedió con la broma.
─De hecho... Arceus no es el creador. El verdadero creador es un omastar. De sus tentáculos salió Arceus, sí.─ Dijo Gionna con una tonta sonrisa en la cara. Esperaba a que Helio saltara de la furia, pero no lo hizo.
─¿Estás jugando con mis creencias, acaso?
─Eh... no... solo quería gastarte una broma. Pero vale, admito que no tiene ni puta gracia.
─Jaj, ya. Un omastar creó el universo, ja ja, qué gracioso.─ Reafirmaba con sarcasmo. Y ese sarcasmo hacía reír con malicia a Kyumbreon. ─¡De todos modos! ¡Quiero ver de cerca a esa leyenda!
Mejor así. Ella no quería seguir con esa estúpida conversación. Dejó que Helio viera a la leyenda durmiente más de cerca. Pero pronto pensó: “¿y si sus pasos lo despertarían? ¿y si este era uno de aquellos seres hostiles a los que no debían perturbar su sueño?” Fue entonces cuando gritó imperativa al fin:
─¡Eh, quieto, podría atacarnos!
─Pffffft, sí, ya, solo porque el omastar lo ordena, ¿no? Mira lo cerca que me estoy poniendo...
─Helio, no, ya vale, la idiota del omastar tiene razón, ¿y si se despierta?─ Dijo Ariadna.
─Vamos, Ariadna, ¿cuánto tiempo ha estado durmiendo? ¿Diez años? ¿Quizá un siglo? ¿Un milenio? ¿Te crees que solo por estar nosotros va a despertarse aho-?
Las luces del pokémon de tipo acero se encendieron con un color carmesí, igual que las marcas triangulares de los brazos. Con un chirrido de molestia, este se levantó, mirando con sus sensores a los cinco.
Verlo en acción le emocionó aún más, a la vez que asustar. Debido a esas dos emociones contradictorias, Helio se desmayó. Minun lo agitaba para reanimarlo, y Registeel puso su mano debajo de la inscripción braille luminiscente, extrañado por la reacción del intruso. Gionna quedó un rato en silencio. Estaba asustada. Habían despertado a la bestia. Igual eso no quitaba que tenía que reanimar a Helio de su desmayo. Y la única forma que tenía de hacerlo sin electrocutar a nadie era...
─Lol, ve a airearlo un poco, anda.
El único abanico que tenía estaba en la bandolera, y estaba tirando hacia el oeste de la cueva y cruzar parte del bosque. Igual, Lol no pensaba ir a Villavera a cogerlo, si no agitar sus largos brazos arriba y abajo para crear lo que podía de aire.
─¿No habéis pensado que eso podría resultar en un furioso arañazo?- Dijo Kyumbreon.
─Creo que esa es más o menos la idea que tenía.
Ariadna se acordó de las preguntas que tenía para ella, pero sus enemigos regresaban. Aún no alcanzaron a verlos, pero podian saber que todavía tenían a Tyranitar de su parte, pues sus pasos se hacían notar en la distancia. Helio recobró la conciencia tras sentir el suelo moverse. Se levantó alarmado y se alejó de Registeel. Por un momento, los temblores cesaron. Ellos no bajaron la guardia ni un momento. Sabían que estarían ahí dentro.
─Mierda.─ Masculló Gionna. ─Por lo menos habrán renunciado otra vez a perseguirnos, ¿verdad? ¿¡Verdad!?
─No. Siento sus repulsivas almas acercándose. Y el tyranitar también.
─A buenas horas... ¿ahora qué hacemos? No podemos dejar al legendario aquí.─ Dijo Ariadna.
─Habrá que enfrentarlos. No hay otra.
Se sintió un furioso temblor entre aquel silencio sísmico. El tyranitar había cruzado la brecha con una carrera. Después siguieron los seísmos. Pronto se pudieron ver a los reclutas y al jefe. Habían traído ivysaurs y bulbasaurs del bosque para cruzarlo. Habían menos hombres, pues no todos podían cruzarlo; sin embargo, los más peligrosos estaban ahí. Tyranitar vino el último. David estaba más feliz que un niño con un caramelo. Tenía todo lo que quería en una sola habitación.
─¡Pero bueno! ¿¡Qué tenemos aquí!? ¡Parece que ha llegado la navidad, chicos!
─¡David! ¿¡Pero cómo has podido entrar!?- Preguntó sorprendido Helio.
-Oh, ¿pero es que eres cegato o qué te pasa? Fui a por pokémon que tenga... Eh, ¿cómo lo llamáis vosotros? ¿Movimiento de campo?
─Es látigo cepa, inepto.- Respondía con tono irritado Gionna.
─No, no, es “transbordar”.- Daba otro nombre a la misma acción Ariadna.
─¿Qué? Yo pensaba que se llamaba “liana de nivel 1”.─ Otro que apodaba las tiras vegetales.
─Llamadlo como queráis. En todo caso son lianas producidas por pokémon tipo planta.─ Trató de detener la discusión Kyumbreon.
─¡Que le den a los nombres! ¿Sabéis qué? Diré lo que vamos a hacer. Primero mis hombres os tapará la salida por atrás...─ Los reclutas del equipo Go-Rock rodeaban por la parte trasera a los rangers y la pseudoranger. ─Luego Tyranitar os intentará destripar, ¡y mientras, yo capturaré a este legendario!- David fue a ponerse delante de Registeel. Pero Ariadna se interpuso.
─Oooh, no, no lo harás. ¿Te crees que te vamos a dejarte capturar a Registeel así por las buenas!
─Oye, preciosa, estás en el medio. Apártate si no quieres que te de una una paliza.
─No lo haré.
─Oh, está bien.
Entonces apartó a Ariadna de un empujón para plantarse frente al homúnculo de acero y dedicarle una canción. Una canción que lo esclavizaría para que actúe bajo su mandato sin opción a rechistar. Cogió la guitarra, pulsó un botón y una pequeña compuerta dejó salir una peonza de la misma forma que tenían los rangers, de diferente color. Era de un siniestro negro, con la cúpula del medio y los adornos carmesí. Y al contrario que sus artilugios, este soltaba una línea rojiza llena de maldad.
Rodeó a Registeel mientras tocaba una melodía malsonante, y el pokémon legendario de acero invocaba del techo bolas de hierro que descendían y rodaban hacia la línea. Como si se tratase de un espectro, las bolas lo único que hicieron era atravesarla. Mientras, Tyranitar se dispuso a atacarlos sin cesar con sus garras. Helio y Ariadna, antes de ingresar a la unión, entrenaron su cuerpo para ganar agilidad y poder esquivar los ataques de los pokémon furiosos. Gionna no. Era torpe en el deporte, y también lo era en la defensiva. Pero contaba con la barrera verde que le proporcionaba Kyumbreon. Pero no podía mantenerlo para siempre. Llegó hasta en una ocasión, quebrarla y herirlo en la cara. No fue nada que se saliera de un rasguño. No obstante, el quiebro de la barrera y la herida le volvió más fiero, y empezó a atacarle, sin meditarlo antes.
Expandió una onda de oscuridad en el suelo que le dolió a Tyranitar. Fue un ataque potente, pero no representó nada serio para este. Su oponente tenía más recursos para dañarle, por lo que estaba en clara ventaja. Pero Kyumbreon era testarudo. Quería derrotarlo cueste lo que cueste.
Entonces, Lol, para que nadie saliera leso, intervino en el enfrentamiento, escupiendo una semilla que se convertiría en una planta parásita. La semilla se implantó en el cuerpo del lagarto pétreo y de enseguida, raíces espinosas se clavaron y empezaron a drenarle la vida. De la sangre absorbida, unos frutos comestibles crecían, para que aquellos que la plantaron y sus aliados pudieran sanar un poco sus heridas. Tyranitar poco a poco iba debilitándose. No obstante, Kyumbreon se enojó con aquella intromisión.
─¿Por qué te interpones entre nuestro enfrentamiento? ¿No ves, acaso, que esto es un asunto entre el señor dinosaurio y yo?
“¡Venga ya, hombre, si tú con lo único que sabes hacer daño es con pulso umbrío y psíquico! Y ninguno de los dos ataques son efectivos...” Contestó Lol en su incomprensible idioma a oído humano. Él ya lo sabía, pero su osadía le cegaba ante su condición.
Cada vez que trataba de atacar a Tyranitar, Lol se lo impedía, apartándolo. Finalmente logró que se lo dejara en sus manos. Realmente, Lol no lo hacía por él, si no por Gionna. Quería hacerle pagar por herir a su protegida. Tyranitar disparó un hiperrayo, y ella lo contrarrestó con su propio hidrobomba. Ambas energías chocaron violentamente, dando lugar a una pequeña explosión que creó un espeso vapor, aunque no lo suficiente como para nublar la vista de todos. Tyranitar empezaba a ponerse nervioso. Estaba indefenso ante cualquier ataque por la energía empleada en su potente ofensiva. No podía ni esquivar.
Era su oportunidad. Lol disparó de nuevo el potente chorro a presión. Le dio en la panza, su punto débil. Soltó un aullido de dolor estremecedor, lo que hizo que Helio le diera valor para también entrometerse. Sin embargo, su capturador estaba obsoleto, y nada podía hacer. Ariadna tenía las mismas ganas de parar ese combate, y, a diferencia suya, aún podía utilizar el cachivache, al límite de sus energías. Aprovechando que Tyranitar tenía que reposar, Lol lo golpeó con sus aguas por segunda vez al mismo sitio. No pudo aguantarlo más. Cayó su pesado cuerpo en el suelo, sufriendo por sus órganos internos. Parecía derrotado.
─Vaya manera de quitarnos a Tyranitar de en medio.─ Se quejaba Helio. No pensaba que era la mejor manera de hacerlo parar.
─Podrías haberme dejado a que lo capture.─ Decía Ariadna a Gionna, igual de molesta.
─A mí no me miréis, yo no le pedí a Lol que lo atacara, fue su propia decisión. Igual también empezó Kyumbreon...
Pensaban que estaba vencido. Pero no era así. Tyranitar no se iba dejar ganar por un par de chorros. Empeñó todo su esfuerzo en levantarse y emitir un furioso rugido mientras se abalanzaba a por el lombre con sus garras, logrando abrir heridas nuevas en su cuerpo. Lol entonces fue rápida y cogió un fruto de la planta parasitaria para engullirla. La baya aceleró la cicatrización de las heridas que le hizo Tyranitar, y volvieron otra vez a luchar. Ambos volvieron a combatir, con garras y puños. Lol estaba entreteniendo a la gran bestia, mas Helio sentía pena por él. No tenía la culpa de que actuase así. Empezaba a sollozar, llevado por la impotencia por no poder hacer nada por el lacayo de David. Suplicó que parada bien alto, como si eso iría a funcionar. Llevado por el ego y el rencor, Kyumbreon emitió un cruel juicio, justificando sus actos:
─Ha marcado su destino. Atacar al elegido es un pecado que se castiga con la muerte absoluta, y no parece arrepentirse. Que lástima, eso le salvaría.
Eso fue cruel incluso para Gionna. Saltó en su contra por su frialdad.
─Por el amor de Dios, Kyu, ¿cómo puedes decir esto ante una situación como la de ahora? ¡Estamos atrapados, demontre!
─¿Osas cuestionar mis palabras?─ Ella siempre estaba en desacuerdo con las palabras que decía su Umbreon cuando se trataba de su deidad, junto a la religión que el mismo se ha creado. Parecía un profeta enloquecido por el odio hacia la humanidad y las atrocidades que algunos hacen, y él mismo decía que a los pokémon había que ayudarlos a acabar con su sufrimiento, he aquí otra razón por la que mata sin compasión a algunos pokémon salvajes. Y no pensaba que acelerar lo inevitable era una buena manera de lograr su objetivo.
Antes que se empezara una discusión entre el Umbreon y la humana, Ariadna sintió pena por Helio, e hizo una rápida intervención con su capturador, apartando a ambos pokémon, sin rodearlos.
─¡Ya está bien, Lombre, para ya! Ya me encargo yo de él.
Lol se negaba a dejar de luchar. Aún no había acabado con él. Además, ¿quién era ella para hacerla detener? Gionna también consideró que con las drenadoras y los anteriores golpes eran más que suficientes. Ordenó a que parara, y con desgana lo hizo.
Ariadna procedió con la captura, pero no paraba de atacar. Al menos, evitó que le rompiera el disco con destreza. Necesitaba la ayuda de un pokémon tipo agua, y estaba a su lado, pero se mostraba recia ante ella. Tuvo que pedir a Gionna que le diga que meta un poco de agua en el núcleo de agua; no obstante, se negó.
─Por favor... ¿Lol, era? Necesito que me ayudes. Puede que no lo parezca, pero este tyranitar no está actuando en contra de su voluntad. Si lo capturo, no tendrás que luchar con él. Solo confía en mí y préstame tu ayuda, ¿vale?
Seguía sin creerle. Pero si así podría detenerle, por ella bien. Con el capturador, Ariadna hizo que la semiesfera del disco se abriera para que la lombre pueda insertar un poco de agua dentró. Un poco bastó para que la cápsula se cerrara. Pronto los colores de la peonza cambiaron. La ranger de Otonia volvió a insertarla dentro del aparato y lanzarla. Hizo que permaneciera en el suelo mientras rotaba bajo su propio eje. El aire comprimido hacía que una esfera acuática se formara bajo este. Pronto, esta tomó la altura del tyranitar, del cual estaba demasiado absorto buscando la línea del capturador. Cuando vio la burbuja, ya era tarde. Esta fue impulsada por el propio disco, y no tardó en estar atrapado bajo una liviana pecera que se mantenía bajo la fuerza centrífuga.
Ahora era su oportunidad. Ariadna lo rodeó rápido. En vez de luz, salió un rastro acuático de su punta. Pudo finalizar la captura con éxito. El aro lo comprimió, deshaciendo el orbe, y fue curando sus heridas, a la vez que quemaba las lianas punzantes. No obstante, la luz que lo envolvía tardaba en desvanecerse. Era algo anormal en las capturas. Eso indicaba siempre algún error en el proceso, o una anomalía.
Kyumbreon se acordó de Registeel, y miró cómo le iba a quien les perseguía. Él ya acabó, pero esperaba que su siervo acabara con ellos. En su rostro, una sonrisa malévola se dibujó en su cara. En este momento, presintió que algo no iría para nada bien. Y andaba en lo cierto. La captura, en teoría, finalizó con éxito; sin embargo, por una extraña razón, Tyranitar seguía enfurecido con sed de sangre al mandato de David. Helio entró en desesperanza. No podía creer lo que veía en sus ojos.
─Esto... no... no puede ser.
David inició una risa que parecía del mismo demonio. Tenía a un legendario a sus manos, y al fin, pudo ver que su mejora era efectiva.
─Pobrecitos... Que penita me dais, que no habéis podido liberar a este Tyranitar. ¡Al fin, el fallo que tenía nuestros nuevos capturadores ha sido corregido! ¡Ya somos invencibles!
─¿M-mejoras? No lo entiendo.- Dijo Gionna. Estaba desconcertada.
─Ni lo entenderás. ¡Porque vas a morir sepultada aquí! ¡Tyranitar, haz que la codicia llegue a los cielos...! Digo al techo.
Y así hizo. Tyranitar levantó su cola y la hizo estrellar al suelo, provocando un continuo seísmo.
─Y ahora si me disculpan me piro, no vaya a ser que corra la misma suerte que vosotros. ¡Adiós!
Y huyó corriendo despavoridamente, con sus reclutas. El seísmo provocaba que las rocas se desprendieran. Apurados abandonaron el cuarto, menos Gionna, que buscaba alguna rareza en su cámara.
─Menuda demencia la tuya, ¿acaso quieres llevarte alguna piedra de este lugar cuando puedes cascarte la testa con una piedra que cae?─ Se quejaba Kyumbreon.
─Una reliquia, Kyu. Estoy buscando un objeto que Registeel intentaría proteger.─ Aunque la pregunta no era lo que buscaba, le dijo lo que tenía que hacer. Estaba nerviosa por eso, pero luego entendió que aquello era estúpido. Fueron corriendo con el resto. Los rangers ya llegaron al otro lado, y al llegar a la parte cortada, empezó a temer de nuevo a la parca. El lugar se desmoronaba.
─¡Tranquila, Tangela te ayudará a cruzar! Anda, Tangela, ve.─ Ordenaba Ariadna con cariño, y este obedecía con agrado. Sin embargo, un pedrusco aplastó el poste de madera, por lo que el rescate se volvió inoperable. Gionna estaba aún más asustada. Las rocas caían, sin dejar otra opción que salvar a sus compañeros y despedirse, pero los desprendimientos no daban respiro alguno ni para meter las manos en el bolsillo y buscar el refugio de sus criaturas. Una roca de buen tamaño iba cayendo en su cabeza, capaz de quebrarle todos los huesos. Mas, al principio del
aparente final, cuando todo empezó a parecer perdido, Kyumbreon reaccionó a tiempo para apartarla con sus poderes psíquicos.
─¡No nos tratéis de salvar! Tengo un plan para salvarnos.
─¿Eh?
─Solo tratad de evitar las piedras. Yo me encargaré de que podamos cruzar sin saltar.
─Pero...
─¡Sin peros! No tenemos otra salida. Ahora no me despistéis y moved esos torpes pies.
Sonaba a plan. Su entrenadora hizo caso de sus órdenes, como si se hubieran intercambiado los roles por un momento. Trataba de esquivar toda roca que podía suponer un problema, mientras estas, gracias a los poderes psíquicos del felino, iban deteniéndose en el aire para dirigirse a la brecha. Pronto esos desprendimientos formaron un puente irregular por el cual cruzar. Kyumbreon había empleado gran parte de sus fuerzas para salvarles. Estaba agotado mentalmente. Pero eso no le impidió saltar de roca en roca para llegar al otro lado. Lol fue la siguiente en cruzar. Pero Gionna demoró en actuar. El vértigo podía con ella. ¿Qué pasaba si caía?
─Vamos, no os cortéis y cruzad ya el puente.
─Pe-pero las rocas...
─Al menos si os caéis, el dolor será nulo. O eso o podríais quedar atrapada, ¡pero por Lunetah, no dejéis que vuestra indecisión os mate! ¡VAMOS! ¡CRUZAD!
Bien. Igual era quedarse y morir o cruzar y poder vivir. Lentamente, puso uno de sus pies en el puente, sin dejar que los desprendimientos le asusten. Su equilibrio se tambaleaba nada más sustentarse en la roca apilada. Algo de grava caía por el infinito. Tenía que pasar rápido, si no quería que bajara.
Respiró hondo y cogió impulso. Corrió todo lo posible como para cruzarlo sin caerse. Parecía que lo lograba. Pero pronto algunos cantos traicioneros empezaron a rodar hacia abajo justo al final. Por poco se precipitaba. Su brazo derecho se agarró al borde del otro lado. Y el camino estaba al cerrarse. Lol le tendió rápido su mano cuando vio que ella peligraba de partirse los huesos con aquellos restos geológicos. Desgraciadamente, tenía que tenderle el brazo herido. Los dedos poco a poco se resbalaban del suelo. El otro le dolía horrores al levantarlo. Pronto no pudo más. Aquellas cuatro terminaciones se rindieron ante su propio peso, y por poco se precipitaban. Pero Lol la agarró a tiempo. Sin embargo la gravedad no les ayudaba nada. Poco a poco ella también iba arrastrándose hacia el pedregal. Al final, Kyumbreon tuvo que hacer más que un esfuerzo titánico por redirigir las piedras. Trataba de arrastrar a Lol atrás con el último esfuerzo mental que le quedaba. Logró salvarlas de un tirón. Mientras, Helio y Ariadna ya se fueron de la cueva.
Una vez salvadas, salieron rápido por la salida del túnel más cercana para que las piedras no acabaran con su vida.
Hola, acabo de terminar de leer lo que llevas de fic y me gusta mucho la línea que sigue la historia, creo que reconocí varios lugares del juego. Me agrada bastante el realismo con el que narras, describes incluso algunas cosas que uno pensaría que no son tan importantes dentro de la trama, pero si lo son para hacer la historia más realista, como ya dije. Me gusta ver a la protagonista en peligro constantemente y leer las emociones que siente en el momento, esas cosas no se ven en los juegos. Me agradó lo de las muertes, le otorga más drama a la historia. Me parece un fic muy consecuente.
Me percaté de algunos detalles como que repites algunas palabras, inconsecuencia en los tiempos verbales, errores de tipeo, frases a las que le falta una palabra, frases que tiene una palabra de más y palabras mal puestas, aunque debo decir con con el transcurso de los capítulos han ido disminuyendo, pero aún se notan.
Tal vez te aconsejaría un poco sobre la estética de los capítulos, a veces veo los párrafos separados de los diálogos y a veces están juntos, o a veces hay un párrafo seguido de un dialogo, luego una separación y después continúa el diálogo. Además hay veces que lo párrafos están uno seguido del otro sin separación de por medio y contando con que aquí no se puede usar una sangría para saber dónde empieza cada párrafo, se hace un poco difícil de leer. Tal vez si mejoraras eso, la lectura sería más ligera y fácil. Aunque es decisión tuya si lo arreglas.
Espero pronto un nuevo capítulo, me gusta mucho el curso que está tomando la historia. No sé, pero me da la sensación de que a la protagonista le está gustando de a poco ser una ranger, a pesar de todos los peligros. Saludos.
Me percaté de algunos detalles como que repites algunas palabras, inconsecuencia en los tiempos verbales, errores de tipeo, frases a las que le falta una palabra, frases que tiene una palabra de más y palabras mal puestas, aunque debo decir con con el transcurso de los capítulos han ido disminuyendo, pero aún se notan.
Tal vez te aconsejaría un poco sobre la estética de los capítulos, a veces veo los párrafos separados de los diálogos y a veces están juntos, o a veces hay un párrafo seguido de un dialogo, luego una separación y después continúa el diálogo. Además hay veces que lo párrafos están uno seguido del otro sin separación de por medio y contando con que aquí no se puede usar una sangría para saber dónde empieza cada párrafo, se hace un poco difícil de leer. Tal vez si mejoraras eso, la lectura sería más ligera y fácil. Aunque es decisión tuya si lo arreglas.
Espero pronto un nuevo capítulo, me gusta mucho el curso que está tomando la historia. No sé, pero me da la sensación de que a la protagonista le está gustando de a poco ser una ranger, a pesar de todos los peligros. Saludos.
Amé a Akirosoku, me gusta más que Kyumbreon, ese slowpoke es BADASS hasta la cola. ¿Sabés que me encanta de este fic? Las batallas, al menos la de Tyranitar vs Akiro fue magnifica, porque fue algo que no se esperaba en el momento.
Este capitulo si fue largo, pero tengo que remarcar algo que me enreda en la lectura, y es el echo de que casi no hay separaciones entre párrafos, es muy conflictivo para leer a veces, y hace que parezca todo ultra acelerado.
Más allá de eso, que fue el único error de la lectura en general, el capítulo de hoy me gustó bastante; Lol de vuelta en el equipo, Registeel aparece, y sobretodo me encantó el detalle de cuando hablan de las creencias de cada quien, y como Gionna se burla, es como pasar la realidad por pokémon.
Me pregunto que pasara con el Registeel, y como fue que el Go Rock alcanzo a descubrir donde guardaba reposo.
También me pregunto que pasara con el tema de Selena, ya que notaron a su Pusle. No me esperaba lo de Kyu con poderes psíquicos, digo, es un umbreon (?), pero despierta mi duda, y lamentablemente voy a tener que esperar 8 capítulos más para saber más de él, y su fiel devoción hacia Lunetah, que, btw, me suena a Elune (?).
Así que espero el próximo capítulo, saludos y viva Akiro (?).
Este capitulo si fue largo, pero tengo que remarcar algo que me enreda en la lectura, y es el echo de que casi no hay separaciones entre párrafos, es muy conflictivo para leer a veces, y hace que parezca todo ultra acelerado.
Más allá de eso, que fue el único error de la lectura en general, el capítulo de hoy me gustó bastante; Lol de vuelta en el equipo, Registeel aparece, y sobretodo me encantó el detalle de cuando hablan de las creencias de cada quien, y como Gionna se burla, es como pasar la realidad por pokémon.
Me pregunto que pasara con el Registeel, y como fue que el Go Rock alcanzo a descubrir donde guardaba reposo.
También me pregunto que pasara con el tema de Selena, ya que notaron a su Pusle. No me esperaba lo de Kyu con poderes psíquicos, digo, es un umbreon (?), pero despierta mi duda, y lamentablemente voy a tener que esperar 8 capítulos más para saber más de él, y su fiel devoción hacia Lunetah, que, btw, me suena a Elune (?).
Así que espero el próximo capítulo, saludos y viva Akiro (?).




Me gusto el capitulo. Mucha acción, detalles interesantes, menciones de omastar, un slowpoke, lo tuvo todo XD. En fin espero hasta el siguiente capitulo. Sigue asi y Suerte!
¡EH GUYS, QUE YO TAMBIÉN EXISTO! \(º`O´º)/
... Bueno, calma, que ya son tres los comentarios que me han llegado. Gracias a todos :33. A partir de ahora, la calidad de los episodios van a mejorar poco a poco, y las correcciones serán menos necesarias, lo cual significará que tardaré menos en subir los capítulos. ¡Yay!
PD: No, olviden eso. ¡Este cap fue mucho peor que el anterior! D:
Pero antes de eso tal vez tenga que convocar una hiatus porque... cada vez estoy más cerca del ladrillo del capítulo 15. Y reitero que es el coso con más relleno de todo el fic.
Bueno. Ya iría siendo hora de que os arroje unas cuantas respuestas mías, ¿no creen? :33
@Elven king
@Captain Rakhan
@f3n1x_hvn732
Y bueno. Pues, ¿qué decir al respecto? Gran parte de este episodio está recién reescrito porque, jee, Ariadna estaba de decoro y quería intentar hacerle algo más IC (pero me temo que no lo conseguí) y se me ocurrieron más cosas que podían pasar y es que... también me olvidaba del estado de Gionna. He omitido también un montón de texto inútil y escenas inútiles, y quería hacer un pequeño extra, pero tengo hoy dificultades para concentrarme, mucho trabajo que hacer y también pienso que es una escena un tanto inútil. Así queeee... aquí tienen el parcialmente reescrito capítulo 10. Disfruten~.
... Bueno, calma, que ya son tres los comentarios que me han llegado. Gracias a todos :33. A partir de ahora, la calidad de los episodios van a mejorar poco a poco, y las correcciones serán menos necesarias, lo cual significará que tardaré menos en subir los capítulos. ¡Yay!
PD: No, olviden eso. ¡Este cap fue mucho peor que el anterior! D:
Pero antes de eso tal vez tenga que convocar una hiatus porque... cada vez estoy más cerca del ladrillo del capítulo 15. Y reitero que es el coso con más relleno de todo el fic.
Bueno. Ya iría siendo hora de que os arroje unas cuantas respuestas mías, ¿no creen? :33
Spoiler
@Elven king
Ojojojojoi, gracias, gracias /(uwu\)
Bueh, ¿a quién no le gusta ver a todos en peligro? ¡Si es que la chica esta no para! OJIOJIOJIOJIO ºwº Y bueno, claro, las emociones es algo que nunca debe de faltar. ¿Entonces cómo sería Gin? Sería alguien muy plano ºwº
Ahora, respecto al siguieeeeeeeente párrafo...
Ay Goddie. ¿Aún se ven los errores? Y yo que estoy corrigiéndolo y van y se me escapan, los malditos D:. Bueno, de todas formas ya te digo que eso ya ha cambiado. Puedes comprobarlo con mi otro fic, si te apetece. Está bien, por eso. No es de pokémon, pero vale la pena (y no lo digo porque lo haya escrito yo, no).
Ah, f***. ¿Los diálogos también los separé? Quizá deba de ver de nuevo los que tengo corregidos. Aunque ya te digo que este fic lleva casi tres años publicado. Tendría que seguirlo, por eso... también hace también casi tres meses que no escribo un nuevo capítulo :/
Y sí, reconozco que este capítulo, el nueve, está poco separado. Eso seguro que lo cambio uwu.
Bueno, ¡gracias por tu comentario!
Bueh, ¿a quién no le gusta ver a todos en peligro? ¡Si es que la chica esta no para! OJIOJIOJIOJIO ºwº Y bueno, claro, las emociones es algo que nunca debe de faltar. ¿Entonces cómo sería Gin? Sería alguien muy plano ºwº
Ahora, respecto al siguieeeeeeeente párrafo...
Ay Goddie. ¿Aún se ven los errores? Y yo que estoy corrigiéndolo y van y se me escapan, los malditos D:. Bueno, de todas formas ya te digo que eso ya ha cambiado. Puedes comprobarlo con mi otro fic, si te apetece. Está bien, por eso. No es de pokémon, pero vale la pena (y no lo digo porque lo haya escrito yo, no).
Ah, f***. ¿Los diálogos también los separé? Quizá deba de ver de nuevo los que tengo corregidos. Aunque ya te digo que este fic lleva casi tres años publicado. Tendría que seguirlo, por eso... también hace también casi tres meses que no escribo un nuevo capítulo :/
Y sí, reconozco que este capítulo, el nueve, está poco separado. Eso seguro que lo cambio uwu.
Bueno, ¡gracias por tu comentario!

@Captain Rakhan
WOT, TE GUSTA AKIRO. Esto es nuevo. Nadie me dijo nada de él.
Bueno, me alegro de que sea badass para ti. Sinceramente, pensé que Akiro era un poco... ¿plano? Bueno, no es uno de mis pokémon predilectos, igual. Aunque, pffft, hay otros con los que apenas trato.
And... vaya, yo pensé que ese comic relief que puse sería sobrante. Pero bueno. Hubo cierta aceptación. Me alegro.
Hm... respecto a tu preguntas...
Con Registeel no te diré lo que le pasará. Pero te digo que el equipo Go-Rock en un principio no tenían ni pajorera idea de que realmente había un legendario ahí, como decía el folklore de la región (no es que tenga realmente en el juego. Pero le habría venido bien). Solo suponían. Luego ya, por casualidad (otra vez), descubrieron que los cuentos eran verdad. Ya sabes. Porque se fueron a perseguir a los protas y eso.
De hecho, esto es una referencia de la quinta misión del juego. Los de Otonia solo te pedían que quitaras las rocas que bloquean el camino. ¿¡Pero qué pasa!? Que acabas enfrentándote a ellos porque, sh***, estaban buscando un legendario por todos los caminos visibles de la cueva. En un principio parece que no hay nada (de hecho, se marchan porque, hell, no han encontrado nada); pero resulta que al final del juego puedes llevarte algún espagueti azul extra (pues antes del juego claro que puedes romper esa pared, pero además de eso tienes que cruzar el vacío con lianas y solo hay un tangela en la cueva) para poder llegar hasta la cámara por donde reposa Registeel.
Y sí. Sobre el tema principal y el pasado de Kyu vas a tener que esperar. O eso o adelantarte por fanfiction. Pero ya te digo que alguno de ellos va a necesitar un cambio bastante gordo. La mayor parte de aquel decimoquinto coso es puro relleno.
Bueno, me alegro de que sea badass para ti. Sinceramente, pensé que Akiro era un poco... ¿plano? Bueno, no es uno de mis pokémon predilectos, igual. Aunque, pffft, hay otros con los que apenas trato.
And... vaya, yo pensé que ese comic relief que puse sería sobrante. Pero bueno. Hubo cierta aceptación. Me alegro.
Hm... respecto a tu preguntas...
Con Registeel no te diré lo que le pasará. Pero te digo que el equipo Go-Rock en un principio no tenían ni pajorera idea de que realmente había un legendario ahí, como decía el folklore de la región (no es que tenga realmente en el juego. Pero le habría venido bien). Solo suponían. Luego ya, por casualidad (otra vez), descubrieron que los cuentos eran verdad. Ya sabes. Porque se fueron a perseguir a los protas y eso.
De hecho, esto es una referencia de la quinta misión del juego. Los de Otonia solo te pedían que quitaras las rocas que bloquean el camino. ¿¡Pero qué pasa!? Que acabas enfrentándote a ellos porque, sh***, estaban buscando un legendario por todos los caminos visibles de la cueva. En un principio parece que no hay nada (de hecho, se marchan porque, hell, no han encontrado nada); pero resulta que al final del juego puedes llevarte algún espagueti azul extra (pues antes del juego claro que puedes romper esa pared, pero además de eso tienes que cruzar el vacío con lianas y solo hay un tangela en la cueva) para poder llegar hasta la cámara por donde reposa Registeel.
Y sí. Sobre el tema principal y el pasado de Kyu vas a tener que esperar. O eso o adelantarte por fanfiction. Pero ya te digo que alguno de ellos va a necesitar un cambio bastante gordo. La mayor parte de aquel decimoquinto coso es puro relleno.
@f3n1x_hvn732
No, no pillaste la referencia. Era Lord Helix. No ves los memes, ¿verdad? :C
Lo cierto es que podría haber tenido algo más, como un milagro venido de la nada (como lo era originalmente ·ワ·), pero pensé que eso sería demasiado fácil y muy visto. Así que puse a Kyumbreon como salvador de todos haciendo abuso de su capacidades psíquicas [?].
Y... en fin. Gracias por comentar otra vez. Es cortito, pero... se agradece.
Lo cierto es que podría haber tenido algo más, como un milagro venido de la nada (como lo era originalmente ·ワ·), pero pensé que eso sería demasiado fácil y muy visto. Así que puse a Kyumbreon como salvador de todos haciendo abuso de su capacidades psíquicas [?].
Y... en fin. Gracias por comentar otra vez. Es cortito, pero... se agradece.
Y bueno. Pues, ¿qué decir al respecto? Gran parte de este episodio está recién reescrito porque, jee, Ariadna estaba de decoro y quería intentar hacerle algo más IC (pero me temo que no lo conseguí) y se me ocurrieron más cosas que podían pasar y es que... también me olvidaba del estado de Gionna. He omitido también un montón de texto inútil y escenas inútiles, y quería hacer un pequeño extra, pero tengo hoy dificultades para concentrarme, mucho trabajo que hacer y también pienso que es una escena un tanto inútil. Así queeee... aquí tienen el parcialmente reescrito capítulo 10. Disfruten~.
~Capítulo 10~
Spoiler
La huida les dejaron sin energía alguna. Estaban cansados completamente. Tuvieron que emplear toda la adrenalina para seguir el ciclo de la vida. Lograron salir ilesos del otro lado del túnel, por la pradera. Era una suerte tener a un pokémon como Kyumbreon, que, aunque arisco, era protector con ella.
Pero pese a todo lo que tuvo que pasar, los rangers no la recibieron como la superviviente que había padecido por su vida. En vez de eso, Helio tuvo que criticar sus actos nada más llegar.
─¿Por qué tenías que seguir dañando a ese tyranitar?
─¿Qué? ¿No me preguntas si estoy bien o tenemos algún rasguño o “cómo anda esa herida”? Porque me hirió, ¿re-?
─No. Quiero saber por qué peleaste contra ese pobre tyranitar como si fuera un enemigo.
Increíble. Tenía una venda casi enrojecida por la sangre y le vienen con una crítica.
─¿¡”Pobre tyranitar”!? ¡Estaba claro que ese lo hacía por puro placer! ¿Y si no, por qué no se fue como otros que capturé anteriormente, eh? ¡Explica!─ Imperó, mosqueada por aquella crítica. ¡Había intervenido para que vivieran ellos! ¿¡Y así era como se lo agradecían!? Aparte de lo equivocada que estaba sobre la intencionalidad de los actos del dinosaurio, a Helio se le hacía más increíble que pudiera atrapar pokémon antes. Ella no mostraba la apreciación necesaria para poder manejar ese capturador.
─Seguro que Alejandro te habrá capturado al Houndoom ese y te habrá cogido por pena.
─No, no y no, me hizo “capturar” a ese Houndoom enseñándome lo fantástico que es el aparatito y me hizo una oferta de oro a cambio de que hiciera su trabajo sucio.─ Añadió un tono irónico a la palabra capturar, puesto que a su ver no era capturar, si no hipnotizarles con una luz que suelta una peonza. Helio todavía seguía sin creer de ella ni una sola palabra. No creía que Alejandro empleaba estos métodos. Incluso le vino una idea disparatada. Tanto que le daba una mala imagen de aquella entrenadora.
─Tú... tú mataste a Selena, ¿verdad?
Los ojos se le pusieron como platos. Si Lol pudiera hablar, habría salido de ella un largo discurso de lo incapaz que era para asesinar a alguien. Pero de lo único que pudo salir fue varios ruidos de pato enfadado. Gionna no se quedó atrás. Reaccionó a aquella acusación, como si de su respuesta dependiera su libertad.
─¡¿Qu-qu-qu-qu-qué?! ¡Pero si no la conozco!
─¡Puede que no, pero seguro que tus superiores del equipo Go-Rock te han dado la ficha para que la mates!
─¿¡Osáis acusar a mi señora de arrebatar mi labor y de pertenecer a esos patanes!?─ Saltó también su umbreon en su defensa. Mas no hacía más que empeorar las cosas.
─¡Ah, de modo que estáis compinchados!
─Tch. Tampoco penséis eso. Habré llevado decenas de almas a Lunetah, pero ninguna dama sin blanca tela ha sido partida por la mitad.
─Kyu... no empeores las cosas, por favor...─ Gionna estaba perdiendo los estribos. Igual que Lol, que reprobaba su intervención.
─Estoy refutando las acusaciones a mi ser que yo mismo he creado. ¿No puedo remediar mis errores al acto, acaso?
─No, no. ¡Pero no digas que matas o-!
─¡AJÁ! ¡Ahora estás diciendo a tu umbreon como actuar! No funciona, chavala.
─Helio, cálmate...─ Le pidió Ariadna.
─¡No, no me calmo! ¡Tengo una asesina ante mí!
Respiró hondo. Debía de incitar a la estabilidad racional. Tenía que hacer un contraargumento.
─Maldita sea, eh... Pelozuli. ¿Por qué no utilizas la razón? ¿Acaso si fuera del bando contrario lucharía contra mi supuesto superior?
─Y además que fue a la Red de Aguas a tratar el envenenamiento de las aguas sin rechistar. No creo que un recluta interviniera en sus propios problemas.─ Añadió la ranger de Otonia. Mas eso no paró a Helio con su terrible teoría.
─Podría ser una coartada. ¡Claaaro! ¿¡Por qué actuar como tal si puede fingir!?
─Vale, vale, voy a ver si puedo demostrar algo con el aparato de marras. Espera.
Gionna sacó el capturador para ver si podía ver el registro de pokémon capturados. No debió de hacer eso, pues Helio pudo reafirmarse tras ver el circular llavero rojo que colgaba con el símbolo positivo. Aquello delató su procedencia.
─¿¡Lo ves!? ¡La ha matado! ¡Es el capturador de Selena! ¡Lo ha robado!─ Gritó paranoico. Entonces fue cuando Ariadna empezaba a creerle. Miró a Gionna fríamente, aún sin dejarle salir de su desagradable sorpresa.
─¿Es eso cierto?
─¿Cómo que...? No... no puede...
─Te hice una pregunta. ¿Le quitaste el capturador a esa novata o no?
Ya era el colmo. Aparte de privarle las vacaciones, le da el capturador de otra persona sin saberlo. ¿Por qué no le dijo antes? Tenía que mostrar sus quejas a quien le metió en esto. Sin importarle su ritmo cardíaco ni el dolor de las plantas de los pies, ella se retiró, sin despedirse, sin decir a dónde iba.
─Kyu, Lol, nos vamos. Alguien nos debe una explicación.
─¡Ah, no fastidies! ¿¡Ahora vas a matar al jefe, eh!?
Plusle no reconocía a su agradable compañero de trabajo. Preguntó a Minun que le pasaba, y no obtuvo respuesta. Solo el rostro de preocupación le daba una vaga descripción de él mismo.
La paciencia de Gionna se agotó, y toda la ira acumulada iba soltándose progresivamente, alzando el tono de voz y volviéndose más cruel y tiránica con sus palabras.
─¡Oye, tú, si no quieres que tus absurdos disparates cobren realidad contigo, deja de echarme mil pestes hacia mi persona! ¿¡O acaso quieres probar el pulso umbrío de Kyu!?
─¡Oh, mira, me está chantajeando! ¡¿Lo ves, Ariadna?! ¡No es de fiar!
Otro error. Había soltado su ira en el momento más inoportuno. Era momento de correr antes de que la detuvieran por un crimen que no cometió, una vez más. Sus pokémon la siguieron, e igual plusle, inadvertidamente. Ariadna ya lo tenía claro. Para ella era una sospechosa potencial. Una implicada a la desaparición de la ranger.
─¡Detente!─Ordenó la ranger de Otonia. Mas ella no acataba sus normas. El esfuerzo que hacía por encontrar un lugar por donde pudiera despistarles. El dolor del brazo se estaba agudizando, igual que el de los pies. Pero la adrenalina le mantenía en vilo. Helio también quería seguirla, iracundo por sus propios pensamientos; mas un suave agarre de su compañero Minun lo detuvo, como si dijera que no lo hiciera.
Corrían lo más rápido que podía. Gionna estaba haciendo un sobresfuerzo por no ser alcanzada por aquella policía de tirabuzones dorados. Mas ella, por más que lo odiara, estaba más en forma. Ella estaba entrenada para este tipo de situaciones y tantas más que alguien de su oficio tenía que enfrentarse. La entrenadora maldecía sus pocas aptitudes físicas. ¿¡Por qué ese idiota tenía que entrar en paranoia justo ahora!?
Para colmo, había una larga franja que los separaba de un largo camino. Un río de aguas cristalinas cuya corriente podría arrastrarle hasta mar abierto.
Podría ser una vía de escape si no fuera demasiado arriesgado. Y más con un brazo inhabilitado. Sin embargo, tenía justo un pokémon de río que podía soportar corrientes. ¿Y si...?
A Lol no le gustará la idea. Pero tenía que hacerlo.
─Es arriesgado. Os podéis caer al agua de todas formas.
Le daba igual. Su libertad dependía de aquel hilo acuático. Miró a Lol, que permanecía a su lado. Como si ya supiera lo que tenía pensado, ella le dio su permiso para que diera la orden. Estaba dispuesta a usar su cabeza y su fiereza animal para mantener a esa policía forestal lejos.
─Sabes lo que te voy a pedir, ¿verdad?
Ya lo habían hecho una vez, igual. ¿Por qué no otra vez?
─¡Bien! ¡Lol, AL AGUA, PATOS!
Tomó la delantera. El kappa dio un impulso y saltó para sumergir todo su cuerpo y empezar a resistir la corriente. Entonces, la entrenadora pisó el nenúfar que le mantenía a flote para luego coger impulso y saltar hacia la otra orilla, igual que su sirviente y el conejo. Nada más acabar, Ariadna, pensando que al lombre no le daría tiempo a retirarse, siguió por el mismo camino.
Se equivocaba. Ella no iba a retirarse. Ella iba a emerger del río e impedir el paso por su cabeza. Se puso frente a ella, amenazante.
─Maldita sea... ¿por qué darás tanto por aquella chica?─ Masculló. Luego, por instinto, como si fuera un pokémon poseído por esa supuesta recluta, sacó su capturador, dispuesta a sacarla del medio.
Lol se encontraba de nuevo en esa situación. Mas esta vez no se dejaría atrapar tan fácilmente.
El terreno por el que acababan de entrar al cruzar el río era más sombrío debido a los árboles que se alzaban a su lado. La pradera acababa en aquel punto frondoso, donde los vientos se hacían sentir más fríos debido a la poca presencia del sol. A ella le encantaba este tipo de entornos, oscuros y tranquilos. Pero no tenía tiempo para contemplaciones.
Apoyó sus espaldas bruscamente, dando aullidos de dolor cuando recordó la presencia de aquella hendidura. Sin remedio alguno, se sentó en la tierra herbácea, jadeando por la intensidad del dolor. Llevaba un tiempo con ese vendaje. Debía de cambiarlo antes de que la sangre coagule y se adhiera a la piel.
Fue retirándolo, despacio. En cuanto estaba más cerca de la herida, más le quemaba. Finalmente, se pudo quitarlo sin problemas. El sangrado aún continuaba, aunque era más tenue que cuando se abrió. Lo único que le preocupaba era la posibilidad de infección de esta. Debía de sacar el yodo, pero con un solo brazo no podía hacer mucho.
─Kyu... pásame las vendas, por favor.
Sin embargo, abrir la mochila era un suplicio para él. Fue entonces cuando Plusle intervino para ayudarle con esa tarea, dejando constancia de su existencia. Abrió su mochila, y sacó el paño de algodón que tenía, y se la dio a Gionna.
─Eh, chiquilla, ¿nos has seguido?─ Le acarició la cabeza en modo de agradecimiento y trató de cubrir la herida ella sola, con dificultades. Kyumbreon estaba un poco celoso por la ayuda que le pudo dar. Luego ella fue a ver qué más tenía en la mochila. ¿Quizá algún rastro de comida que se guardó para después? No. Solo había varias pokéballs, una bola pesada con varios botones, una cámara digital, tiritas, tijeras y tres fotografías pequeñas protegidas bajo unos soberbios marcos de aluminio.
El conejo tenía curiosidad por saber quiénes eran aquellas personas que posaban grabadas en papel satinado. En una había un hombre, una mujer, un pequeño purrloin y una niña con una rosada serpiente enroscada alrededor de su cuello, como si estuviera jugando a ser una bufanda. En otra estaba la misma mujer y la misma niña, más crecida, sujetando en brazos al mismo pokémon. Pero además había una anciana sujetándola por el hombro, y un tiburón bípedo de aspecto muy fiero. Ambos estaban en un interior. La tercera estaba solo aquella joven, el hombre, otra mujer, más baja que la anterior y un liepard. Plusle quería saber quienes eran aquellos humanos. Las sacó para verlas más detenidamente. Gionna no podía evitar ponerse un poco en alerta.
─Eh, peque, deja esas fotos en su sitio. No son para jugar.
Con ello, pudo ver el deplorable estado por donde se encontraba. Le lastimaba verla así, sin nadie que la pudiera ayudar. Apiló las tres fotografías para llevárselas. Así mientras ayudaba, saciaría su curiosidad.
─Mi señora, creo que quiere saber quienes son los personajes de aquellas imágenes a cambio de que pueda hacerle ella el vendaje.
─¿Por qué puñeta le interesaría tanto saber quiénes son los de mis fotos? Es... un poco personal, ¿vale?
─No creo que os convenga negaros a su trato. Aunque estáis usando la diestra para vendaros, os resulta imposible cubriros bien con una sola mano.
¿De verdad tenía que hacerlo? No es que le costara contar, pero pensaba que lo que había en aquellas fotos era algo muy personal.
No obstante, era cierto que dos pequeñas patas de conejo era mejor que una sola mano. Solo esperaba a que terminara pronto.
─Vale, muy bien. Pero que ve vendando de mientras.─ Suspiró. Entonces Plusle se dispuso a agarrar el rollo y rodear la parte del brazo herido con cierta torpeza. Gionna agarró la primera fotografía. Al verla, un sentimiento de melancolía se apoderó de ella. Ver de nuevo a su familia, joven y sin diferencias, era algo que echaba de menos.
─Bueno... ¿qué decir? La mujer alta y esbelta de pelo ondulado es mi madre. Luego el hombre que parecía haber salido de un club de borrachos es mi padre. No era mala persona, por eso. Solo... no cuidaba su imagen. Por el resto, era o es un trozo de pan. Tendría que mandarle algún correo, por eso.
Kyumbreon ya conocía a su progenitor. Desde luego, era un hombre humilde y bastante afable. No era nada comparable con el resto de seres humanos que conoció en su vida. Su entrenadora y él eran los únicos a los que no dañaría. Su madre sin embargo era una completa desconocida para él.
─Y ese gato que sujeta debe de ser aquel maldito y sucio felino, ¿verdad?
─Eh, no hables así de Protágoras. Sería arisco y un poco travieso, pero era un buen gato.
Una pena que aquel felino hubiera acabado aplastado entre escombros cuando aquel día llegó. Aquella época conocida como “La llegada del armagedón negro” fue funesta para ella y para los de su ciudad natal. Como si no fuera suficiente huir del pueblo por unos fanáticos.
─Lo que vos digáis, pero era de todo menos tratable. Y ahora que me fijo... ¿cuál es ese pokémon rosado que reposa en vuestro cuello?
Otro compañero perdido. Cada vez el dolor de su pasado se estaba haciendo aún más notorio. Sin embargo, las dolencias físicas camuflaban bastante bien sus emergentes emociones.
─Es Drini. Era el único compañero de juegos que tenía cuando era pequeña. Y también podría haber sido mi compañero de viaje...
─Pero ahora no está con vos. ¿Acaso ha perecido?─ Preguntó con frialdad. Deduciendo a partir de su bajo tono de voz, era lo único que podía deducir. También era un episodio del cual nunca le contó.
─Tal vez. La última vez que lo vi fue a los nueve, cuando volví del colegio. Unos ladrones asaltaron la casa, y mi abuela no estaba para protegerla; tampoco Gubia, por eso. Y mi madre... bueno...
─¿Fue asesinada?
─¡No! Fue amordazada y atada.
─Fue una inquilina inútil, entonces.
Tal vez. Le guardaba rencor por no poder proteger a su pequeño dratini. Ella no era ni entrenadora ni estaba en forma como para evitar que entrara esos ladrones. Aunque entendía que no hubiera podido hacer nada. No sin aquel gabite. Entonces, pensando en el guardián de la casa, cogió la siguiente fotografía.
─Aquella mujer debe de ser vuestra abuela.
─Sí...
─Tiene ropas diferentes a las de cualquier ser humano. Como si sus espaldas necesitaran más abrigo...
─Es una capa, anonado.─ Soltó un quejido. Plusle le tocó la herida sin querer. ─¡Ten cuidado, chica, me haces daño! Eh... ¿qué iba a decir? ¡Ah, sí! Domaba dragones. Los criaba y luego los entrena. Y además era la cabeza de La Orden del Dragonair.
─Eso explica por qué aparecéis con tantos reptiles.
─Ya... con ella estaba bastante bien protegida, a decir verdad. Ahora solo me tengo a mí...
Suspiraba. ¿Por qué habría tenido que irse, de todas formas? ¿Por qué esos fanáticos le tuvieron que alejar de las únicas personas que la habían querido realmente?
De pronto, un zambullido cercano se escuchó por la orilla. Lol regresaba exhausta de su batalla contra la presta peonza de Ariadna. No había sido capturada, por eso. Pero no había logrado alejarla. Cuando vio a su lombre, Gionna se alegró.
─¡Lol! ¡¿Has podido escapar?! ¡Anda, ven y ayuda a Plusle con la venda, venga!
Pero no había tiempo. Lol advirtió de la inminente llegada de la ranger de Otonia. Ella no entendía por qué estaba tan alterada, hasta que Kyumbreon le tradujo sus palabras.
─Debemos marchar. Parece que la humana ha logrado hallar una forma de cruzar el río.
La poca alegría que había sentido en todo el día al garete. Rápidamente, tomó las fotografías, se levantó y las volvió a guardar en su sitio, igual que el capturador. Lol tuvo que encargarse de cargar con la mochila. Su entrenadora no podía ponérsela con la gasa colgando.
Uno de los planes que tenía era adentrarse en aquel bosque. Pero aunque le tentaba la idea, no le convenía nada. Odiaba admitirlo, pero puede que necesite a un médico. Aún no tenía anemia, pero todavía perdía algo de sangre. Solo esperaba que no tenía que estar en un hospital. Sería terrible.
Tenían que ir a Villavera. Eso estaba claro.
Pero justo cuando iba a caminar, se encontró con aquella incansable guardiana del bien.
─Ah, no, tú no te escapas.
¡Maldita sea! Encima que no podía tratar bien la herida, va ella y le retrasa más la ida.
─¿¡Pero cómo demonios has podido pasar el río sin mojarte siquiera!?─ Preguntó asustada por su presencia.
─¡Ja! Hay un puente un poco más arriba de donde estaba. Por poco me haces creer que no había otra forma de cruzar. Ahora entrégate. Tengo que hacerte unas pre-
Se calló. Vio aquel trozo de tela colgando de su brazo izquierdo, seguida de las manchas rojas que teñían la manga. Fue entonces cuando, al fin, alguien se dio cuenta de su desfavorecida situación.
─Espera... estás herida.
─Oh, ¿ahora te das cuenta?─ Preguntó molesta. Ariadna se acercó para retirarle esas vendas y ver ese corte que tanto trataba de ocultar.
─¿Pero cómo te la hiciste?
Era tarde para que se preocupara por ella. Ahora estaba demasiado enfadada como para responder. No obstante, si decía las causas de esa herida, tal vez demostraba su inocencia. Debía de contestarle, de todas formas.
─El tyranitar me la hizo.
─Oh, Arceus.
─Me atacó después de que debilitara a Akiro.
─Pero haberlo dicho antes.
─¡Pero si se ve a mil leguas que tengo una herida!─ Riñió. Ahora Ariadna no sabía quién era. No creía que un recluta fuera tratado así por su propio jefe. Pero tampoco creía que una ranger fuera tan despiadada en batalla. Eso, ¿quién era? ¿De parte de qué bando estaba?
Aunque eso no importaba ahora. Tenía que ayudarla con esa herida. Todo ranger no podía ir fuera sin un mini-kit de primeros auxilios en la cintura. Al menos los de Otonia. Sacó unas tijeras de la riñonera y cortó un trozo de gasa para acabar de proteger la hendidura.
─Pues ya está. Ya tienes la venda puesta.
─Ugh... gracias.
─Pero eso no significa que ahora confíe en ti. Sigo pensando en arrestarte.
─Meh... tampoco me esperaba nada.─ Ahora no importaba. No tenía ninguna escapatoria. Pero al menos irían a Villavera. Esperaba. Era el pueblo más próximo desde ese punto. Volver a Otonia sería todo un engorro. No opuso resistencia y dejó que atara sus muñecas con la misma tela.
Una vez que se volvieron a reunir con Helio, fueron directos a la base. Solo era un último esfuerzo y pronto estaría reposando.
En cuanto entraron, se encontraron a un Alejandro acomodado en recepción, leyendo el periódico del día. Luego, de reojo, vio a las tres personas entrar.
─¡Ah, Helio, has vuelto sano y salvo, menos mal! Y... esto... ¿Gionna, era? Tienes mala cara.
─Cállate, Almendro, no estoy de buenas.
Verla así, cansada y atada, hizo que se preocupara un poco.
Helio se aclaró la voz. Era el momento de informar de todas sus conclusiones.
─Alejandro, hemos descubierto que posee el capturador de Selena, y entre los dos hemos llegado a la conclusión de que la asesinó. Así que...
─Me debes una explicación, hijo de...─ Mascullaba la entrenadora, sin decir lo que tenía que decirle. Alejandro tenía las cejas levantadas al oír todos aquellos disparates. Se reiría si no fuera porque aquel enfado notorio estuviera presente.
─Eh... Helio, ¿no te dije que ella desapareció en Villaestío?
─¿En Villaestío? Oh, ya veo, así que la mató en Villaestío.
Ya no pudo aguantar más. Soltó unas risas largas. Esto ya le empezaba a resultar cómico.
─¡No, hombre, no! Esta chica la pillé protegiendo a Plusle del houndoom que la atacó en Otonia. Bueno, más bien era su lombre, pero la cuestión era que estaba protegiéndola.
─Espera, espera, espera... No me cuadra que se haya encontrado a Plusle en Otonia si Selena estaba por Villaestío. ¿Por qué?
─Bueno, en teoría no debía de estar ahí, ya que estaba al cuidado de Carlos. La única forma de llegar a Otonia que se me ocurre es que haya entablado también una amistad con Lapras y este le llevara al puerto.
─¡Un momento! ¿Y entonces cómo es que tiene su capturador?─ Preguntó Ariadna.
─¿Y por qué?─ Añadió Gionna.
─Se lo di yo. Plusle ya lo llevaba consigo. Pensé que sería una buena sustituta de Selena.─ Concluyó. Era algo con el que los dos rangers discrepaban. Pero por otra parte, su inocencia acababa de ser demostrada.
─¡Os lo he dicho! ¡¿Veis como no mentía?! ¡Y vosotros acusándome de asesinato, es que ya os vale!
─Bueno... perdona, no pensaba que serías honesta.─ No lo sentía siquiera. Solo fue un error inducido que cometió. En verdad, pensaba que las culpas las debía de cargar Helio por ser tan cabezota.
─Ya. Vale. Quizá cuando se me pase un poco el cabreo te perdone a ti.
─¿Y a mí?─ Preguntó Helio, realmente arrepentido.
─No, a ti no. El daño que me hiciste es demasiado. Bueno, ¿quién va a quitarme estas ataduras? La sangre debe seguir fluyendo por ahí, ¿sabéis?
Ariadna fue quien se encargó de liberar sus muñecas de estar unidas con ese material médico. Con ello, y sin decir nada, entró al ascensor junto a sus tres pokémon y subieron a acabar el día. Algo que no reprocharon. Fue un día demasiado largo para todos.
Mientras, en las afueras de la ciudad del oeste, los hermanos que lideraban el equipo Go-Rock se reunieron en un edificio casi destartalado por fuera. El pokémon legendario sería llevado por la mañana a su guarida y reservado para fines perversos.
─¡Qué bien que ya tengamos un legendario en nuestras manos, hermano! ¡Unos cuantos más y toda Floresta se arrodillará ante nosotros!─ Se reía Aina, de una forma que el hermano mediano no podía aguantar.
─¡Jo, jo, jo, y tanto! Además, parece que este pequeño invento que hizo nuestro hermanito funciona de maravilla. ¡Ningún ranger podrá hacer frente a nuestros súpercapturadores!─ Expresaba así sus ilusiones la cabeza del grupo. Sentía que el mundo pronto sería suyo, y de su familia. Sin embargo, una voz temblorosa tenía que discrepar.
─Yoooo no estaría seguro...
Aquel joven inseguro era el más pequeño de los varones. Ese chico cuyo nombre era Emilio.
─¿Por qué, Emilio? ¿Es que te falló algo en tus bombos?
─No, Alberto, no...
─Entonces será que no lo habré mejorado. Pero... juraría que los modifiqué todos.
─¡No tenía nada que ver con el aparato, te digo!─ Exclamaba. Tenía las manos temblorosas por la incomprensión. Sus hermanos lo miraron extrañados por aquellas convulsiones locales. Si Emilio reaccionaba así, es que algo había pasado.
─¿Entonces?─ Preguntó su hermano mayor.
─La-la chica... ¡esa zorra... capturó a mi weezing como si fuera un pokémon capturado con nuestros prototipos iniciales!
─¿¡Qué!? ¡La madre que la parió, menos mal que no quiso capturar a mi tyranitarcito! Pero, un momento, ¿en serio, Emilio? ¿En serio?
─¡SÍ, EN SERIO! ¡Esa tía no es normal!
Ninguno de los otros tres no entendían nada. Tenían que tomarlo por paranoico.
─Bleh. Admito que da un poco de miedo al principio. O sea, tiene pokémon dopados, tío, pero-
─¡PE-PERO NADA! ¡ES EL PUTO DEMONIO, DAVID! ¡¿Sabes cómo me llenó a mi poke de agua?! ¡¿Has visto alguna vez el rostro de sus putos pokémon cerca de tu puta cara, eh, eh?! ¿¡PUES YO SÍ, VALE!? ¡Y ES TERRIBLE! ¡TENGO PESADILLAS CON ESA RANA, JODER! ¡Esta noche la vi persi-!
Un chirrido melódico interrumpió su testimonio. Aina no quería oírle hablar más del mismo tema.
─Vale, vale, Emilio, ya lo entendemos, te da miedo la chica, ¿no? Venga, y vuelve a hablar. ¿Ahora podemos decidir nuestro próximo destino, si puede ser?
Eso era justo lo que David quería oír. Bajo un fino manto de polvo, parcialmente apartado, se hallaba el cuero de un libro que grababa todo el folclore de la región. Entre páginas, además de la leyenda del monstruo que cedía parte de su cuerpo para forjar las más temibles espadas, había una que narraba un milagro.
Un despistado aldeano, engañado por un cuervo de largo sombrero, se adentró en el retorcido corazón del bosque. Lugar que era un lioso laberinto del cual pocos podían salir.
Era entonces cuando tuvo tiempo para pensar. Aquel despistado no era tan inocente como aparentaba ser en el principio de la narración. Inducido por el veneno alucinógeno de un ajolote, asesinó a su pareja, y era por ello que fue expulsado de aquel aquel poblado.
Rogó perdón y clemencia a su propio destino. Tarde se había dado cuenta de que su adicción le llevaría a tal trágico punto, por donde tendría que acabar desorientado por toda su vida. Mas no solo quería que las cosas se arreglaran solas. Estaba dispuesto a hacer todo lo posible por poder regresar a la aldea.
Fue entonces cuando apareció el pequeño duende, que le devolvió al momento por donde empezó a probar el emponzoñador néctar que soltaban los woopers. Consciente de lo que traería, nunca más volvió a cazarlos ni a tratarlos como un mero caramelo.
Los detalles de la vida del personaje no les interesaba en absoluto. Lo único que les interesaba era la parte por donde el pequeño duende hacía su aparición magistral. Estaba claro que este tenía el poder de viajar en el tiempo.
─¡Guau, imagínate si tuviéramos un pokémon que viaje en el tiempo! Seríamos los amos, tío.─ Exclamó Emilio.
─Sí... sería la hostia. Podríamos tomar las riendas de la historia de la unión con eso. ¡Podríamos prevenir que surgiera!─ Dijo David. ─Pero... el duendecillo está en el Bosque Lila...
─Y además no he oído por ahí que les haya aparecido un pokémon muy raro...─ Aina se cruzó de brazos. Tampoco quería adentrarse en ese bosque. Temía a los insectos. Emilio estaba demasiado alterado como para poder ir de caza tranquilamente. El único que quedaba cuerdo entre los cuatro era el bajista del grupo.
─Voy a tener que ir yo, ¿verdad?
─¡Por favor, hermanito! ¡Me harías un favor!─ Le dijo Aina con voz encantadora. Alberto suspiró y se levantó.
─Pues no se hable más. Mañana iré a ver si tengo la suerte de encontrarlo. Espero que no me pierda como ese aldeano...
─¡Más te vale!─ Exclamó David.─ Porque si no, la habremos liado parda. ¿Queda clarito?
─Claro, claro.
Y así, acordaron su próximo objetivo. La búsqueda del viajero del tiempo empezaría una vez que el sol volviera a levantarse.
Pero pese a todo lo que tuvo que pasar, los rangers no la recibieron como la superviviente que había padecido por su vida. En vez de eso, Helio tuvo que criticar sus actos nada más llegar.
─¿Por qué tenías que seguir dañando a ese tyranitar?
─¿Qué? ¿No me preguntas si estoy bien o tenemos algún rasguño o “cómo anda esa herida”? Porque me hirió, ¿re-?
─No. Quiero saber por qué peleaste contra ese pobre tyranitar como si fuera un enemigo.
Increíble. Tenía una venda casi enrojecida por la sangre y le vienen con una crítica.
─¿¡”Pobre tyranitar”!? ¡Estaba claro que ese lo hacía por puro placer! ¿Y si no, por qué no se fue como otros que capturé anteriormente, eh? ¡Explica!─ Imperó, mosqueada por aquella crítica. ¡Había intervenido para que vivieran ellos! ¿¡Y así era como se lo agradecían!? Aparte de lo equivocada que estaba sobre la intencionalidad de los actos del dinosaurio, a Helio se le hacía más increíble que pudiera atrapar pokémon antes. Ella no mostraba la apreciación necesaria para poder manejar ese capturador.
─Seguro que Alejandro te habrá capturado al Houndoom ese y te habrá cogido por pena.
─No, no y no, me hizo “capturar” a ese Houndoom enseñándome lo fantástico que es el aparatito y me hizo una oferta de oro a cambio de que hiciera su trabajo sucio.─ Añadió un tono irónico a la palabra capturar, puesto que a su ver no era capturar, si no hipnotizarles con una luz que suelta una peonza. Helio todavía seguía sin creer de ella ni una sola palabra. No creía que Alejandro empleaba estos métodos. Incluso le vino una idea disparatada. Tanto que le daba una mala imagen de aquella entrenadora.
─Tú... tú mataste a Selena, ¿verdad?
Los ojos se le pusieron como platos. Si Lol pudiera hablar, habría salido de ella un largo discurso de lo incapaz que era para asesinar a alguien. Pero de lo único que pudo salir fue varios ruidos de pato enfadado. Gionna no se quedó atrás. Reaccionó a aquella acusación, como si de su respuesta dependiera su libertad.
─¡¿Qu-qu-qu-qu-qué?! ¡Pero si no la conozco!
─¡Puede que no, pero seguro que tus superiores del equipo Go-Rock te han dado la ficha para que la mates!
─¿¡Osáis acusar a mi señora de arrebatar mi labor y de pertenecer a esos patanes!?─ Saltó también su umbreon en su defensa. Mas no hacía más que empeorar las cosas.
─¡Ah, de modo que estáis compinchados!
─Tch. Tampoco penséis eso. Habré llevado decenas de almas a Lunetah, pero ninguna dama sin blanca tela ha sido partida por la mitad.
─Kyu... no empeores las cosas, por favor...─ Gionna estaba perdiendo los estribos. Igual que Lol, que reprobaba su intervención.
─Estoy refutando las acusaciones a mi ser que yo mismo he creado. ¿No puedo remediar mis errores al acto, acaso?
─No, no. ¡Pero no digas que matas o-!
─¡AJÁ! ¡Ahora estás diciendo a tu umbreon como actuar! No funciona, chavala.
─Helio, cálmate...─ Le pidió Ariadna.
─¡No, no me calmo! ¡Tengo una asesina ante mí!
Respiró hondo. Debía de incitar a la estabilidad racional. Tenía que hacer un contraargumento.
─Maldita sea, eh... Pelozuli. ¿Por qué no utilizas la razón? ¿Acaso si fuera del bando contrario lucharía contra mi supuesto superior?
─Y además que fue a la Red de Aguas a tratar el envenenamiento de las aguas sin rechistar. No creo que un recluta interviniera en sus propios problemas.─ Añadió la ranger de Otonia. Mas eso no paró a Helio con su terrible teoría.
─Podría ser una coartada. ¡Claaaro! ¿¡Por qué actuar como tal si puede fingir!?
─Vale, vale, voy a ver si puedo demostrar algo con el aparato de marras. Espera.
Gionna sacó el capturador para ver si podía ver el registro de pokémon capturados. No debió de hacer eso, pues Helio pudo reafirmarse tras ver el circular llavero rojo que colgaba con el símbolo positivo. Aquello delató su procedencia.
─¿¡Lo ves!? ¡La ha matado! ¡Es el capturador de Selena! ¡Lo ha robado!─ Gritó paranoico. Entonces fue cuando Ariadna empezaba a creerle. Miró a Gionna fríamente, aún sin dejarle salir de su desagradable sorpresa.
─¿Es eso cierto?
─¿Cómo que...? No... no puede...
─Te hice una pregunta. ¿Le quitaste el capturador a esa novata o no?
Ya era el colmo. Aparte de privarle las vacaciones, le da el capturador de otra persona sin saberlo. ¿Por qué no le dijo antes? Tenía que mostrar sus quejas a quien le metió en esto. Sin importarle su ritmo cardíaco ni el dolor de las plantas de los pies, ella se retiró, sin despedirse, sin decir a dónde iba.
─Kyu, Lol, nos vamos. Alguien nos debe una explicación.
─¡Ah, no fastidies! ¿¡Ahora vas a matar al jefe, eh!?
Plusle no reconocía a su agradable compañero de trabajo. Preguntó a Minun que le pasaba, y no obtuvo respuesta. Solo el rostro de preocupación le daba una vaga descripción de él mismo.
La paciencia de Gionna se agotó, y toda la ira acumulada iba soltándose progresivamente, alzando el tono de voz y volviéndose más cruel y tiránica con sus palabras.
─¡Oye, tú, si no quieres que tus absurdos disparates cobren realidad contigo, deja de echarme mil pestes hacia mi persona! ¿¡O acaso quieres probar el pulso umbrío de Kyu!?
─¡Oh, mira, me está chantajeando! ¡¿Lo ves, Ariadna?! ¡No es de fiar!
Otro error. Había soltado su ira en el momento más inoportuno. Era momento de correr antes de que la detuvieran por un crimen que no cometió, una vez más. Sus pokémon la siguieron, e igual plusle, inadvertidamente. Ariadna ya lo tenía claro. Para ella era una sospechosa potencial. Una implicada a la desaparición de la ranger.
─¡Detente!─Ordenó la ranger de Otonia. Mas ella no acataba sus normas. El esfuerzo que hacía por encontrar un lugar por donde pudiera despistarles. El dolor del brazo se estaba agudizando, igual que el de los pies. Pero la adrenalina le mantenía en vilo. Helio también quería seguirla, iracundo por sus propios pensamientos; mas un suave agarre de su compañero Minun lo detuvo, como si dijera que no lo hiciera.
Corrían lo más rápido que podía. Gionna estaba haciendo un sobresfuerzo por no ser alcanzada por aquella policía de tirabuzones dorados. Mas ella, por más que lo odiara, estaba más en forma. Ella estaba entrenada para este tipo de situaciones y tantas más que alguien de su oficio tenía que enfrentarse. La entrenadora maldecía sus pocas aptitudes físicas. ¿¡Por qué ese idiota tenía que entrar en paranoia justo ahora!?
Para colmo, había una larga franja que los separaba de un largo camino. Un río de aguas cristalinas cuya corriente podría arrastrarle hasta mar abierto.
Podría ser una vía de escape si no fuera demasiado arriesgado. Y más con un brazo inhabilitado. Sin embargo, tenía justo un pokémon de río que podía soportar corrientes. ¿Y si...?
A Lol no le gustará la idea. Pero tenía que hacerlo.
─Es arriesgado. Os podéis caer al agua de todas formas.
Le daba igual. Su libertad dependía de aquel hilo acuático. Miró a Lol, que permanecía a su lado. Como si ya supiera lo que tenía pensado, ella le dio su permiso para que diera la orden. Estaba dispuesta a usar su cabeza y su fiereza animal para mantener a esa policía forestal lejos.
─Sabes lo que te voy a pedir, ¿verdad?
Ya lo habían hecho una vez, igual. ¿Por qué no otra vez?
─¡Bien! ¡Lol, AL AGUA, PATOS!
Tomó la delantera. El kappa dio un impulso y saltó para sumergir todo su cuerpo y empezar a resistir la corriente. Entonces, la entrenadora pisó el nenúfar que le mantenía a flote para luego coger impulso y saltar hacia la otra orilla, igual que su sirviente y el conejo. Nada más acabar, Ariadna, pensando que al lombre no le daría tiempo a retirarse, siguió por el mismo camino.
Se equivocaba. Ella no iba a retirarse. Ella iba a emerger del río e impedir el paso por su cabeza. Se puso frente a ella, amenazante.
─Maldita sea... ¿por qué darás tanto por aquella chica?─ Masculló. Luego, por instinto, como si fuera un pokémon poseído por esa supuesta recluta, sacó su capturador, dispuesta a sacarla del medio.
Lol se encontraba de nuevo en esa situación. Mas esta vez no se dejaría atrapar tan fácilmente.
El terreno por el que acababan de entrar al cruzar el río era más sombrío debido a los árboles que se alzaban a su lado. La pradera acababa en aquel punto frondoso, donde los vientos se hacían sentir más fríos debido a la poca presencia del sol. A ella le encantaba este tipo de entornos, oscuros y tranquilos. Pero no tenía tiempo para contemplaciones.
Apoyó sus espaldas bruscamente, dando aullidos de dolor cuando recordó la presencia de aquella hendidura. Sin remedio alguno, se sentó en la tierra herbácea, jadeando por la intensidad del dolor. Llevaba un tiempo con ese vendaje. Debía de cambiarlo antes de que la sangre coagule y se adhiera a la piel.
Fue retirándolo, despacio. En cuanto estaba más cerca de la herida, más le quemaba. Finalmente, se pudo quitarlo sin problemas. El sangrado aún continuaba, aunque era más tenue que cuando se abrió. Lo único que le preocupaba era la posibilidad de infección de esta. Debía de sacar el yodo, pero con un solo brazo no podía hacer mucho.
─Kyu... pásame las vendas, por favor.
Sin embargo, abrir la mochila era un suplicio para él. Fue entonces cuando Plusle intervino para ayudarle con esa tarea, dejando constancia de su existencia. Abrió su mochila, y sacó el paño de algodón que tenía, y se la dio a Gionna.
─Eh, chiquilla, ¿nos has seguido?─ Le acarició la cabeza en modo de agradecimiento y trató de cubrir la herida ella sola, con dificultades. Kyumbreon estaba un poco celoso por la ayuda que le pudo dar. Luego ella fue a ver qué más tenía en la mochila. ¿Quizá algún rastro de comida que se guardó para después? No. Solo había varias pokéballs, una bola pesada con varios botones, una cámara digital, tiritas, tijeras y tres fotografías pequeñas protegidas bajo unos soberbios marcos de aluminio.
El conejo tenía curiosidad por saber quiénes eran aquellas personas que posaban grabadas en papel satinado. En una había un hombre, una mujer, un pequeño purrloin y una niña con una rosada serpiente enroscada alrededor de su cuello, como si estuviera jugando a ser una bufanda. En otra estaba la misma mujer y la misma niña, más crecida, sujetando en brazos al mismo pokémon. Pero además había una anciana sujetándola por el hombro, y un tiburón bípedo de aspecto muy fiero. Ambos estaban en un interior. La tercera estaba solo aquella joven, el hombre, otra mujer, más baja que la anterior y un liepard. Plusle quería saber quienes eran aquellos humanos. Las sacó para verlas más detenidamente. Gionna no podía evitar ponerse un poco en alerta.
─Eh, peque, deja esas fotos en su sitio. No son para jugar.
Con ello, pudo ver el deplorable estado por donde se encontraba. Le lastimaba verla así, sin nadie que la pudiera ayudar. Apiló las tres fotografías para llevárselas. Así mientras ayudaba, saciaría su curiosidad.
─Mi señora, creo que quiere saber quienes son los personajes de aquellas imágenes a cambio de que pueda hacerle ella el vendaje.
─¿Por qué puñeta le interesaría tanto saber quiénes son los de mis fotos? Es... un poco personal, ¿vale?
─No creo que os convenga negaros a su trato. Aunque estáis usando la diestra para vendaros, os resulta imposible cubriros bien con una sola mano.
¿De verdad tenía que hacerlo? No es que le costara contar, pero pensaba que lo que había en aquellas fotos era algo muy personal.
No obstante, era cierto que dos pequeñas patas de conejo era mejor que una sola mano. Solo esperaba a que terminara pronto.
─Vale, muy bien. Pero que ve vendando de mientras.─ Suspiró. Entonces Plusle se dispuso a agarrar el rollo y rodear la parte del brazo herido con cierta torpeza. Gionna agarró la primera fotografía. Al verla, un sentimiento de melancolía se apoderó de ella. Ver de nuevo a su familia, joven y sin diferencias, era algo que echaba de menos.
─Bueno... ¿qué decir? La mujer alta y esbelta de pelo ondulado es mi madre. Luego el hombre que parecía haber salido de un club de borrachos es mi padre. No era mala persona, por eso. Solo... no cuidaba su imagen. Por el resto, era o es un trozo de pan. Tendría que mandarle algún correo, por eso.
Kyumbreon ya conocía a su progenitor. Desde luego, era un hombre humilde y bastante afable. No era nada comparable con el resto de seres humanos que conoció en su vida. Su entrenadora y él eran los únicos a los que no dañaría. Su madre sin embargo era una completa desconocida para él.
─Y ese gato que sujeta debe de ser aquel maldito y sucio felino, ¿verdad?
─Eh, no hables así de Protágoras. Sería arisco y un poco travieso, pero era un buen gato.
Una pena que aquel felino hubiera acabado aplastado entre escombros cuando aquel día llegó. Aquella época conocida como “La llegada del armagedón negro” fue funesta para ella y para los de su ciudad natal. Como si no fuera suficiente huir del pueblo por unos fanáticos.
─Lo que vos digáis, pero era de todo menos tratable. Y ahora que me fijo... ¿cuál es ese pokémon rosado que reposa en vuestro cuello?
Otro compañero perdido. Cada vez el dolor de su pasado se estaba haciendo aún más notorio. Sin embargo, las dolencias físicas camuflaban bastante bien sus emergentes emociones.
─Es Drini. Era el único compañero de juegos que tenía cuando era pequeña. Y también podría haber sido mi compañero de viaje...
─Pero ahora no está con vos. ¿Acaso ha perecido?─ Preguntó con frialdad. Deduciendo a partir de su bajo tono de voz, era lo único que podía deducir. También era un episodio del cual nunca le contó.
─Tal vez. La última vez que lo vi fue a los nueve, cuando volví del colegio. Unos ladrones asaltaron la casa, y mi abuela no estaba para protegerla; tampoco Gubia, por eso. Y mi madre... bueno...
─¿Fue asesinada?
─¡No! Fue amordazada y atada.
─Fue una inquilina inútil, entonces.
Tal vez. Le guardaba rencor por no poder proteger a su pequeño dratini. Ella no era ni entrenadora ni estaba en forma como para evitar que entrara esos ladrones. Aunque entendía que no hubiera podido hacer nada. No sin aquel gabite. Entonces, pensando en el guardián de la casa, cogió la siguiente fotografía.
─Aquella mujer debe de ser vuestra abuela.
─Sí...
─Tiene ropas diferentes a las de cualquier ser humano. Como si sus espaldas necesitaran más abrigo...
─Es una capa, anonado.─ Soltó un quejido. Plusle le tocó la herida sin querer. ─¡Ten cuidado, chica, me haces daño! Eh... ¿qué iba a decir? ¡Ah, sí! Domaba dragones. Los criaba y luego los entrena. Y además era la cabeza de La Orden del Dragonair.
─Eso explica por qué aparecéis con tantos reptiles.
─Ya... con ella estaba bastante bien protegida, a decir verdad. Ahora solo me tengo a mí...
Suspiraba. ¿Por qué habría tenido que irse, de todas formas? ¿Por qué esos fanáticos le tuvieron que alejar de las únicas personas que la habían querido realmente?
De pronto, un zambullido cercano se escuchó por la orilla. Lol regresaba exhausta de su batalla contra la presta peonza de Ariadna. No había sido capturada, por eso. Pero no había logrado alejarla. Cuando vio a su lombre, Gionna se alegró.
─¡Lol! ¡¿Has podido escapar?! ¡Anda, ven y ayuda a Plusle con la venda, venga!
Pero no había tiempo. Lol advirtió de la inminente llegada de la ranger de Otonia. Ella no entendía por qué estaba tan alterada, hasta que Kyumbreon le tradujo sus palabras.
─Debemos marchar. Parece que la humana ha logrado hallar una forma de cruzar el río.
La poca alegría que había sentido en todo el día al garete. Rápidamente, tomó las fotografías, se levantó y las volvió a guardar en su sitio, igual que el capturador. Lol tuvo que encargarse de cargar con la mochila. Su entrenadora no podía ponérsela con la gasa colgando.
Uno de los planes que tenía era adentrarse en aquel bosque. Pero aunque le tentaba la idea, no le convenía nada. Odiaba admitirlo, pero puede que necesite a un médico. Aún no tenía anemia, pero todavía perdía algo de sangre. Solo esperaba que no tenía que estar en un hospital. Sería terrible.
Tenían que ir a Villavera. Eso estaba claro.
Pero justo cuando iba a caminar, se encontró con aquella incansable guardiana del bien.
─Ah, no, tú no te escapas.
¡Maldita sea! Encima que no podía tratar bien la herida, va ella y le retrasa más la ida.
─¿¡Pero cómo demonios has podido pasar el río sin mojarte siquiera!?─ Preguntó asustada por su presencia.
─¡Ja! Hay un puente un poco más arriba de donde estaba. Por poco me haces creer que no había otra forma de cruzar. Ahora entrégate. Tengo que hacerte unas pre-
Se calló. Vio aquel trozo de tela colgando de su brazo izquierdo, seguida de las manchas rojas que teñían la manga. Fue entonces cuando, al fin, alguien se dio cuenta de su desfavorecida situación.
─Espera... estás herida.
─Oh, ¿ahora te das cuenta?─ Preguntó molesta. Ariadna se acercó para retirarle esas vendas y ver ese corte que tanto trataba de ocultar.
─¿Pero cómo te la hiciste?
Era tarde para que se preocupara por ella. Ahora estaba demasiado enfadada como para responder. No obstante, si decía las causas de esa herida, tal vez demostraba su inocencia. Debía de contestarle, de todas formas.
─El tyranitar me la hizo.
─Oh, Arceus.
─Me atacó después de que debilitara a Akiro.
─Pero haberlo dicho antes.
─¡Pero si se ve a mil leguas que tengo una herida!─ Riñió. Ahora Ariadna no sabía quién era. No creía que un recluta fuera tratado así por su propio jefe. Pero tampoco creía que una ranger fuera tan despiadada en batalla. Eso, ¿quién era? ¿De parte de qué bando estaba?
Aunque eso no importaba ahora. Tenía que ayudarla con esa herida. Todo ranger no podía ir fuera sin un mini-kit de primeros auxilios en la cintura. Al menos los de Otonia. Sacó unas tijeras de la riñonera y cortó un trozo de gasa para acabar de proteger la hendidura.
─Pues ya está. Ya tienes la venda puesta.
─Ugh... gracias.
─Pero eso no significa que ahora confíe en ti. Sigo pensando en arrestarte.
─Meh... tampoco me esperaba nada.─ Ahora no importaba. No tenía ninguna escapatoria. Pero al menos irían a Villavera. Esperaba. Era el pueblo más próximo desde ese punto. Volver a Otonia sería todo un engorro. No opuso resistencia y dejó que atara sus muñecas con la misma tela.
Una vez que se volvieron a reunir con Helio, fueron directos a la base. Solo era un último esfuerzo y pronto estaría reposando.
En cuanto entraron, se encontraron a un Alejandro acomodado en recepción, leyendo el periódico del día. Luego, de reojo, vio a las tres personas entrar.
─¡Ah, Helio, has vuelto sano y salvo, menos mal! Y... esto... ¿Gionna, era? Tienes mala cara.
─Cállate, Almendro, no estoy de buenas.
Verla así, cansada y atada, hizo que se preocupara un poco.
Helio se aclaró la voz. Era el momento de informar de todas sus conclusiones.
─Alejandro, hemos descubierto que posee el capturador de Selena, y entre los dos hemos llegado a la conclusión de que la asesinó. Así que...
─Me debes una explicación, hijo de...─ Mascullaba la entrenadora, sin decir lo que tenía que decirle. Alejandro tenía las cejas levantadas al oír todos aquellos disparates. Se reiría si no fuera porque aquel enfado notorio estuviera presente.
─Eh... Helio, ¿no te dije que ella desapareció en Villaestío?
─¿En Villaestío? Oh, ya veo, así que la mató en Villaestío.
Ya no pudo aguantar más. Soltó unas risas largas. Esto ya le empezaba a resultar cómico.
─¡No, hombre, no! Esta chica la pillé protegiendo a Plusle del houndoom que la atacó en Otonia. Bueno, más bien era su lombre, pero la cuestión era que estaba protegiéndola.
─Espera, espera, espera... No me cuadra que se haya encontrado a Plusle en Otonia si Selena estaba por Villaestío. ¿Por qué?
─Bueno, en teoría no debía de estar ahí, ya que estaba al cuidado de Carlos. La única forma de llegar a Otonia que se me ocurre es que haya entablado también una amistad con Lapras y este le llevara al puerto.
─¡Un momento! ¿Y entonces cómo es que tiene su capturador?─ Preguntó Ariadna.
─¿Y por qué?─ Añadió Gionna.
─Se lo di yo. Plusle ya lo llevaba consigo. Pensé que sería una buena sustituta de Selena.─ Concluyó. Era algo con el que los dos rangers discrepaban. Pero por otra parte, su inocencia acababa de ser demostrada.
─¡Os lo he dicho! ¡¿Veis como no mentía?! ¡Y vosotros acusándome de asesinato, es que ya os vale!
─Bueno... perdona, no pensaba que serías honesta.─ No lo sentía siquiera. Solo fue un error inducido que cometió. En verdad, pensaba que las culpas las debía de cargar Helio por ser tan cabezota.
─Ya. Vale. Quizá cuando se me pase un poco el cabreo te perdone a ti.
─¿Y a mí?─ Preguntó Helio, realmente arrepentido.
─No, a ti no. El daño que me hiciste es demasiado. Bueno, ¿quién va a quitarme estas ataduras? La sangre debe seguir fluyendo por ahí, ¿sabéis?
Ariadna fue quien se encargó de liberar sus muñecas de estar unidas con ese material médico. Con ello, y sin decir nada, entró al ascensor junto a sus tres pokémon y subieron a acabar el día. Algo que no reprocharon. Fue un día demasiado largo para todos.
Mientras, en las afueras de la ciudad del oeste, los hermanos que lideraban el equipo Go-Rock se reunieron en un edificio casi destartalado por fuera. El pokémon legendario sería llevado por la mañana a su guarida y reservado para fines perversos.
─¡Qué bien que ya tengamos un legendario en nuestras manos, hermano! ¡Unos cuantos más y toda Floresta se arrodillará ante nosotros!─ Se reía Aina, de una forma que el hermano mediano no podía aguantar.
─¡Jo, jo, jo, y tanto! Además, parece que este pequeño invento que hizo nuestro hermanito funciona de maravilla. ¡Ningún ranger podrá hacer frente a nuestros súpercapturadores!─ Expresaba así sus ilusiones la cabeza del grupo. Sentía que el mundo pronto sería suyo, y de su familia. Sin embargo, una voz temblorosa tenía que discrepar.
─Yoooo no estaría seguro...
Aquel joven inseguro era el más pequeño de los varones. Ese chico cuyo nombre era Emilio.
─¿Por qué, Emilio? ¿Es que te falló algo en tus bombos?
─No, Alberto, no...
─Entonces será que no lo habré mejorado. Pero... juraría que los modifiqué todos.
─¡No tenía nada que ver con el aparato, te digo!─ Exclamaba. Tenía las manos temblorosas por la incomprensión. Sus hermanos lo miraron extrañados por aquellas convulsiones locales. Si Emilio reaccionaba así, es que algo había pasado.
─¿Entonces?─ Preguntó su hermano mayor.
─La-la chica... ¡esa zorra... capturó a mi weezing como si fuera un pokémon capturado con nuestros prototipos iniciales!
─¿¡Qué!? ¡La madre que la parió, menos mal que no quiso capturar a mi tyranitarcito! Pero, un momento, ¿en serio, Emilio? ¿En serio?
─¡SÍ, EN SERIO! ¡Esa tía no es normal!
Ninguno de los otros tres no entendían nada. Tenían que tomarlo por paranoico.
─Bleh. Admito que da un poco de miedo al principio. O sea, tiene pokémon dopados, tío, pero-
─¡PE-PERO NADA! ¡ES EL PUTO DEMONIO, DAVID! ¡¿Sabes cómo me llenó a mi poke de agua?! ¡¿Has visto alguna vez el rostro de sus putos pokémon cerca de tu puta cara, eh, eh?! ¿¡PUES YO SÍ, VALE!? ¡Y ES TERRIBLE! ¡TENGO PESADILLAS CON ESA RANA, JODER! ¡Esta noche la vi persi-!
Un chirrido melódico interrumpió su testimonio. Aina no quería oírle hablar más del mismo tema.
─Vale, vale, Emilio, ya lo entendemos, te da miedo la chica, ¿no? Venga, y vuelve a hablar. ¿Ahora podemos decidir nuestro próximo destino, si puede ser?
Eso era justo lo que David quería oír. Bajo un fino manto de polvo, parcialmente apartado, se hallaba el cuero de un libro que grababa todo el folclore de la región. Entre páginas, además de la leyenda del monstruo que cedía parte de su cuerpo para forjar las más temibles espadas, había una que narraba un milagro.
Un despistado aldeano, engañado por un cuervo de largo sombrero, se adentró en el retorcido corazón del bosque. Lugar que era un lioso laberinto del cual pocos podían salir.
Era entonces cuando tuvo tiempo para pensar. Aquel despistado no era tan inocente como aparentaba ser en el principio de la narración. Inducido por el veneno alucinógeno de un ajolote, asesinó a su pareja, y era por ello que fue expulsado de aquel aquel poblado.
Rogó perdón y clemencia a su propio destino. Tarde se había dado cuenta de que su adicción le llevaría a tal trágico punto, por donde tendría que acabar desorientado por toda su vida. Mas no solo quería que las cosas se arreglaran solas. Estaba dispuesto a hacer todo lo posible por poder regresar a la aldea.
Fue entonces cuando apareció el pequeño duende, que le devolvió al momento por donde empezó a probar el emponzoñador néctar que soltaban los woopers. Consciente de lo que traería, nunca más volvió a cazarlos ni a tratarlos como un mero caramelo.
Los detalles de la vida del personaje no les interesaba en absoluto. Lo único que les interesaba era la parte por donde el pequeño duende hacía su aparición magistral. Estaba claro que este tenía el poder de viajar en el tiempo.
─¡Guau, imagínate si tuviéramos un pokémon que viaje en el tiempo! Seríamos los amos, tío.─ Exclamó Emilio.
─Sí... sería la hostia. Podríamos tomar las riendas de la historia de la unión con eso. ¡Podríamos prevenir que surgiera!─ Dijo David. ─Pero... el duendecillo está en el Bosque Lila...
─Y además no he oído por ahí que les haya aparecido un pokémon muy raro...─ Aina se cruzó de brazos. Tampoco quería adentrarse en ese bosque. Temía a los insectos. Emilio estaba demasiado alterado como para poder ir de caza tranquilamente. El único que quedaba cuerdo entre los cuatro era el bajista del grupo.
─Voy a tener que ir yo, ¿verdad?
─¡Por favor, hermanito! ¡Me harías un favor!─ Le dijo Aina con voz encantadora. Alberto suspiró y se levantó.
─Pues no se hable más. Mañana iré a ver si tengo la suerte de encontrarlo. Espero que no me pierda como ese aldeano...
─¡Más te vale!─ Exclamó David.─ Porque si no, la habremos liado parda. ¿Queda clarito?
─Claro, claro.
Y así, acordaron su próximo objetivo. La búsqueda del viajero del tiempo empezaría una vez que el sol volviera a levantarse.
No voy a comentar sobre cosas técnicas porque me da flojera, voy a dar mis apreciaciones sobre la trama, aquí van:
Oh my gosh!!! Me encanta todo lo que está pasando, me gustó el hecho de que la acusaran de asesinato y después cuando contó su triste historia justo cuando estaba bien sola tratando de hacer algo con sus heridas me pareció bastante oportuno y bien logrado. Encuentro que sería interesante que en algún momento se profundizara con respecto a eso, o al menos respecto a eso de la "llegada del armagedón negro", me causa curiosidad, creo que puedes sacar mucho provecho de eso (tal vez se ya se te ocurrió algo y por eso lo pusiste). También me agradó bastante lo de la historia relacionada con el viajero del tiempo, no sé si en el juego aparece eso, pero si lo inventaste tú me pareció creativo, le da más realismo a la historia. Espero pronto un nuevo capítulo.
Oh my gosh!!! Me encanta todo lo que está pasando, me gustó el hecho de que la acusaran de asesinato y después cuando contó su triste historia justo cuando estaba bien sola tratando de hacer algo con sus heridas me pareció bastante oportuno y bien logrado. Encuentro que sería interesante que en algún momento se profundizara con respecto a eso, o al menos respecto a eso de la "llegada del armagedón negro", me causa curiosidad, creo que puedes sacar mucho provecho de eso (tal vez se ya se te ocurrió algo y por eso lo pusiste). También me agradó bastante lo de la historia relacionada con el viajero del tiempo, no sé si en el juego aparece eso, pero si lo inventaste tú me pareció creativo, le da más realismo a la historia. Espero pronto un nuevo capítulo.
hola poison después de mi ultimo comentario en ff que fue casi hace un año me llamo la atención desde que empezaste a publicarlo pero como no tenia tiempo nisiquiera me había dado a la tarea de leerlo por ahora solo comentare sobre el primer capitulo me recordó bastante el juego y como tu lo haz dicho también me quede muy metido en el juego tanto que termine jugando las demás versiones por lo pronto seguiré la historia para saber lo que ha pasado con Giona aunque no entendí muy bien cuando mencionabas lol me ha confundido un poco como solemos usarlo muy seguido en el shout llegue a creer que era su forma de hablar si no me equivoco es el nombre de su lombre ? bueno espero poder leer mas de tus capítulos
saludos
saludos
Bueno, tenía tiempo sin comentar y, afortunadamente, no me quedé muy atrás.
Comenzando, por supuesto, von el capítulo 9, fue una gran sorpresa ver otro pokémon de Gionna y que este resultara ser un Slowpoke de armas tomar. Es una lástima que no pudiera contra el Tyranitar dopado.
De este capítulo, debo destacar que la actitud de Helio (especialmente) y Ariadna es chocante. Gionna ha usado sus métodos para complacerlos, pero si ella se ve forzada a actuar vomo entrenadora parece ser el fin del mundo. Claro, en el mundo en que desarrolla el fanfic, las batallas parecen serious bussines, pero es muy fácil para ellos criticarla y reprocharle cuando no están haciendo mucho para salvaguardar sus vidas y las de los pokémon que digamos.
Claro, siento que cada parte aún tiene que aprender de la otra, pero...
La parte del Regi parece bastante wtf, al ver a Helio sorprendido reaccionó de uns manera bastante inocente, yo pensé que los atacaría; a nadie le gusta que lo despierten.
Cuando Ariadna intenta salvar al Tyranitar... lo siento mucho por dinosaurito, pero sentí bastante satisfacción cuando falló, ahí debió quedarle claro tanto a rlla como Helio que necesitaban un método nuevo y que, si no fuera por lo que tanto critican a Gionna, estuvieran muertos hace rato. Es una lástima que David se haya hecho con el Registeel mientras les tocaba lidiar con el Tyranitar.
Y desconozco si tus intenciones era hacer que odiara a los rangers, porque lo estás consiguiendo. No sé qué carrizo le pasa a Helio, pero está mal de la cabeza; si Alejandro rrclutó a Gionna, ¿cómo es capaz de pensar eso? Y Ariadna tonta que se deja llevar. No sé si sea desesperación por la situación, pero parece que Helio apunta a buscarle algo malo a Gionna sólo porque no comparte sus puntos de vista, es a juro.
Y a Alejandro deberían darle varios golpes por no explicar bien quién es Gionna o mencionar que suplantaba a Selena temporalmente. Para colmo, son acusaciones absurdas hechas en la desesperación, porque vamos, la herida de Gionna era notoria... vamos, que la sangre es bastante escandalosa.
Tanto enojo me causó toda la situación que el pequeño vistazo al pasado de Gionna quedó opacado, aunque no dijo mucho más que ocurrió un desastre, por lo visto.
Yo siendo Gionna, los mando al...
Esperaré el siguiente capítulo a ver cómo actúa cada personaje.
Pokiu.
Comenzando, por supuesto, von el capítulo 9, fue una gran sorpresa ver otro pokémon de Gionna y que este resultara ser un Slowpoke de armas tomar. Es una lástima que no pudiera contra el Tyranitar dopado.
De este capítulo, debo destacar que la actitud de Helio (especialmente) y Ariadna es chocante. Gionna ha usado sus métodos para complacerlos, pero si ella se ve forzada a actuar vomo entrenadora parece ser el fin del mundo. Claro, en el mundo en que desarrolla el fanfic, las batallas parecen serious bussines, pero es muy fácil para ellos criticarla y reprocharle cuando no están haciendo mucho para salvaguardar sus vidas y las de los pokémon que digamos.
Claro, siento que cada parte aún tiene que aprender de la otra, pero...
La parte del Regi parece bastante wtf, al ver a Helio sorprendido reaccionó de uns manera bastante inocente, yo pensé que los atacaría; a nadie le gusta que lo despierten.
Cuando Ariadna intenta salvar al Tyranitar... lo siento mucho por dinosaurito, pero sentí bastante satisfacción cuando falló, ahí debió quedarle claro tanto a rlla como Helio que necesitaban un método nuevo y que, si no fuera por lo que tanto critican a Gionna, estuvieran muertos hace rato. Es una lástima que David se haya hecho con el Registeel mientras les tocaba lidiar con el Tyranitar.
Y desconozco si tus intenciones era hacer que odiara a los rangers, porque lo estás consiguiendo. No sé qué carrizo le pasa a Helio, pero está mal de la cabeza; si Alejandro rrclutó a Gionna, ¿cómo es capaz de pensar eso? Y Ariadna tonta que se deja llevar. No sé si sea desesperación por la situación, pero parece que Helio apunta a buscarle algo malo a Gionna sólo porque no comparte sus puntos de vista, es a juro.
Y a Alejandro deberían darle varios golpes por no explicar bien quién es Gionna o mencionar que suplantaba a Selena temporalmente. Para colmo, son acusaciones absurdas hechas en la desesperación, porque vamos, la herida de Gionna era notoria... vamos, que la sangre es bastante escandalosa.
Tanto enojo me causó toda la situación que el pequeño vistazo al pasado de Gionna quedó opacado, aunque no dijo mucho más que ocurrió un desastre, por lo visto.
Yo siendo Gionna, los mando al...
Esperaré el siguiente capítulo a ver cómo actúa cada personaje.
Pokiu.
Helio es un idiota, quise golpear la pantalla de lo estúpido que era.
Gionna tiene huevos, aunque lo viene demostrando hace 8 capítulos, pero lo vuelvo a remarcar, escapar de dos rangers que quieren arrestarla mientras tiene una herida en el brazo (Y que btw, COMO MIERDA NO ALCANZARON A VER LA PUTA SANGRE[¿]), escapando por un río montada en un Lombre, b0ss.
Algo que si te tengo que dar crédito en este capitulo, que a diferencia del resto, no es confuso, y la lectura se volvió como droga, porque no podía parar de leer. Salvo quizá alguna forma a las que te referías a x pokémon, como por ejemplo, el dratini shiny, y hablando de eso...
Creo que fue el momento que más me intereso fue el pasado de Gionna, algo que venia esperando que se cuente al menos un poco como ahora, aquella "Llegada del armaggedon negro" siento que pudo haber sido una especie de catástrofe natural, o una masacre en todo caso.
También creo que la familia de Gionna pasó por varias desgracias, tal como menciona que su madre había sido amordazada, no tengo muchas palabras para esto, porque toda esta escena me dejo sin ellas.
Y Alejandro, bueno, lo disfrutó.
Aquel aldeano, buscando redención en Celebi, ¿Se volverá una especie de guardián del bosque donde aquel pokémon aguarda?
Solo digo, me encantó, y espero el próximo.
Saludos.
Gionna tiene huevos, aunque lo viene demostrando hace 8 capítulos, pero lo vuelvo a remarcar, escapar de dos rangers que quieren arrestarla mientras tiene una herida en el brazo (Y que btw, COMO MIERDA NO ALCANZARON A VER LA PUTA SANGRE[¿]), escapando por un río montada en un Lombre, b0ss.
Algo que si te tengo que dar crédito en este capitulo, que a diferencia del resto, no es confuso, y la lectura se volvió como droga, porque no podía parar de leer. Salvo quizá alguna forma a las que te referías a x pokémon, como por ejemplo, el dratini shiny, y hablando de eso...
Creo que fue el momento que más me intereso fue el pasado de Gionna, algo que venia esperando que se cuente al menos un poco como ahora, aquella "Llegada del armaggedon negro" siento que pudo haber sido una especie de catástrofe natural, o una masacre en todo caso.
También creo que la familia de Gionna pasó por varias desgracias, tal como menciona que su madre había sido amordazada, no tengo muchas palabras para esto, porque toda esta escena me dejo sin ellas.
Y Alejandro, bueno, lo disfrutó.
Aquel aldeano, buscando redención en Celebi, ¿Se volverá una especie de guardián del bosque donde aquel pokémon aguarda?
Solo digo, me encantó, y espero el próximo.
Saludos.




Nunca he sido muy amante de los fanfictions, y todavía no termino de leer el tuyo, pero paso a dejarte un comentario. Debo reafirmar, como te comenté en algún otro momento, que me gusta mucho los enfoques que le das a la trama, tienes una forma bastante divertida de hacer que uno quiera seguir leyendo.
Cuando logre terminar todo, te dejaré otro comentario, pero me encantan tus historias.
Cuando logre terminar todo, te dejaré otro comentario, pero me encantan tus historias.

He escrito los primeros comentarios porque no pude resistir. ¡SO!
Well, y ahora un aviso. Este episodio...
...
No voy a decir las palabras que tienen porque os vais a desanimar de la cantidad que he puesto.
En serio.
¿¡Cómo es posible que me salgan tan largos!? D:
Pero sí avisaré: no sé en qué demonios estaba pensando cuando escribí y reescribí ese capítulo. Supongo que será porque era "algo experimental" y pensé que añadir eso en el fanfic sería una buena forma de practicar (o una forma de desgraciar aún más a Gin, ahora que pienso [?]). Y ahora me pregunto... "¿seguro que no lo hice porque quería burlarme de los shippings de Fanfiction? ¿Porque esos recibían más crédito que RppC?"
Pero creo que esto fue escrito antes de que el otro foro por donde lo tenía se fuera a la... [?]
Y si os habéis fijado, he puesto también "reescribí". Porque pensé que uno de esos aspectos era algo demasiado ilógico. Es sobre comida. Sí, supongo que ya sabréis por donde irán a parar los tiros. Creo que mi humor se ha vuelto un poco más... ¿negro?
Well, whatever. Si me he pasado de la raya, díganmelo. Trataré de rectificarlo y reconducirlo a la audiencia que está dirigida. Yo digo que no es demasiado bruto, pero... hm. Quizá a las personas sensibles no les resulte agradable.
Al menos el que avisa no es traidor.
Allá va.
Edit: Acabo de percatarme de que este episodio tiene más que idas de olla. Todavía tiene ciertos errores garrafales que le quitan bastante calidad al fanfic. Trataré de solucionarlos, empezando por los técnicos. Luego veré si puedo arreglar algunos detalles que ya me dijeron. Si ven que puedo arreglar algo más, no sean tímidos y díganme uwu.
EDIT (3/4/15): He modificado el capítulo concorde a los comentarios recibidos. Too bad, tuve que quitarle el punto "divertido" de este capítulo; pero a nadie le gusta leer tanto. Y encima es que el pobre Alejandro queda muy mal.
So, pondré aquí los cambios hechos, para quienes lo hayan leído:
Espero que eso lo haya hecho más ameno. Y también espero que no tenga que editar este post otra vez [?].
Spoiler
Elven king
@.Iroh
@OnixTymime
@Captain Rakhan
@Snows
Oh-my-gosh, yo pensé que esa parte sería incluso repudiada por ti. Pero veo que hice bien en cambiar las cosas.
Pero... te da pereza comentar la parte técnica... uyyyy, eso será que no me habré esmerado lo suficiente.
Maldita sea, escogí mal momento para corregir el episodio. Igual, lo hice a las tantas y estando algo derp, así que no te extrañe que haya tantos errores. Tengo que mirar de corregirlos otra vez, por eso.
Y es que antes también estaba lo del pasado, pero... claro, me dejé la herida, y tal y como puse su pasado parecía forzado. Y eso no me gustaba nada. Y también había que tener en cuenta que los pokémon estaban fuera después del cambio que le hice a los capítulos anteriores.
Y... respondiendo a tus dudas...
-Sobre el "armaggedon" quizá lo trate un poquito en el episodio 15. Y si no ya se verá algo por el... ¿22, tal vez?
-No, la leyenda no está en el juego. Es algo que me inventé para que pudieran saber que ahí está Celebi (¡porque, hell, no voy a ponerlos a buscar porque sí!). No obstante, no me estoy inventando la localización de este. Y es que hay una misión especial por donde tienes que salvar al duendecillo del equipo Go-Rock. Peeero sintiéndolo mucho, me temo que no lo van a ver.
Well, anyway, ¡gracias por comentar!
Pero... te da pereza comentar la parte técnica... uyyyy, eso será que no me habré esmerado lo suficiente.
Maldita sea, escogí mal momento para corregir el episodio. Igual, lo hice a las tantas y estando algo derp, así que no te extrañe que haya tantos errores. Tengo que mirar de corregirlos otra vez, por eso.
Y es que antes también estaba lo del pasado, pero... claro, me dejé la herida, y tal y como puse su pasado parecía forzado. Y eso no me gustaba nada. Y también había que tener en cuenta que los pokémon estaban fuera después del cambio que le hice a los capítulos anteriores.
Y... respondiendo a tus dudas...
-Sobre el "armaggedon" quizá lo trate un poquito en el episodio 15. Y si no ya se verá algo por el... ¿22, tal vez?
-No, la leyenda no está en el juego. Es algo que me inventé para que pudieran saber que ahí está Celebi (¡porque, hell, no voy a ponerlos a buscar porque sí!). No obstante, no me estoy inventando la localización de este. Y es que hay una misión especial por donde tienes que salvar al duendecillo del equipo Go-Rock. Peeero sintiéndolo mucho, me temo que no lo van a ver.
Well, anyway, ¡gracias por comentar!
@.Iroh
Hue, pues qué bien que te recordara el juego. Era uno de mis objetivos principales, you know.
Y sip. Es el nombre del lombre. Lo sé, es un nombre poco original, pero bueno. El mote se lo puso cuando era pequeñita, so [?].
Anyway, seguro que podrás leer más de mis caps. Si te gusta realmente. Me gustaría ver más comentarios tuyos uwu.
Thank you! :3
Y sip. Es el nombre del lombre. Lo sé, es un nombre poco original, pero bueno. El mote se lo puso cuando era pequeñita, so [?].
Anyway, seguro que podrás leer más de mis caps. Si te gusta realmente. Me gustaría ver más comentarios tuyos uwu.
Thank you! :3
@OnixTymime
...
Lo cierto es que cuando releí estos capítulos, me quedé como:
"DA FOG PAST PB, FA FOGGIN' FOG!"
Y ahora que lo dices, parece que esté haciendo bashing a los rangers. Lo cierto es que no lo había pensado así antes, y no sé si le puse una solución después. Los habría hecho más decentes igual, pero... no puedo cambiar los acontecimientos. Y cambiar la actitud de ellos supondría un cambio muy radical, muchas horas de reescritura de ese capítulo... en fin, un lío, vamos :V.
Además de que se me ocurrió que tenía más sentido una acusación y luego una persecución para introducir un poco el pasado de ella. Lo había antes, pero cuando leía, era como... demasiado soso. Y además la dejaba como una llorica. Cosa que no es.
Una lástima que los tontos de Helio y Ariadna te lo hubieran tapado. Por lo menos logré no ser tan ambigua [?].
Lo cierto es que cuando releí estos capítulos, me quedé como:
"DA FOG PAST PB, FA FOGGIN' FOG!"
Y ahora que lo dices, parece que esté haciendo bashing a los rangers. Lo cierto es que no lo había pensado así antes, y no sé si le puse una solución después. Los habría hecho más decentes igual, pero... no puedo cambiar los acontecimientos. Y cambiar la actitud de ellos supondría un cambio muy radical, muchas horas de reescritura de ese capítulo... en fin, un lío, vamos :V.
Además de que se me ocurrió que tenía más sentido una acusación y luego una persecución para introducir un poco el pasado de ella. Lo había antes, pero cuando leía, era como... demasiado soso. Y además la dejaba como una llorica. Cosa que no es.
Una lástima que los tontos de Helio y Ariadna te lo hubieran tapado. Por lo menos logré no ser tan ambigua [?].
@Captain Rakhan
¿Por qué no la vieron? ¿Serán porque solo ven lo que quieren ver? [?] I dunno, pensé que una preocupación ahora era muy inconveniente. Y luego en la cueva estaban muy a oscuras, y luego a la luz del día, pues... se estaba presionando el brazo para que no salga tanta. Lo cual me hace preguntar... ¿no lo puse? Sh*t D:.
Y el crédito de ese... bueeeeno, da las gracias a que reescribí GRAN parte del capítulo 10 porque me parecía muy malo.
¿Y que el "Armaggedón Negro" fue un desastre natural?
PFFFFFFFFFTJAJAJAJAJAJAJAJJAAJAJAJAJA.
Aunque está cerca. Puede que fuera provocado por algo, pero sí diré que fue una masacre a gran escala. Please, murió como unos miles de habitantes.
Y no, el aldeano solo es plots**t para introducir las causas de por qué ese último hermano estará en ese bosque junto a toda la leyenda, precisamente. Siento arruinarte la sorpresa :V.
¡Me alegro que te guste! nwn
Y el crédito de ese... bueeeeno, da las gracias a que reescribí GRAN parte del capítulo 10 porque me parecía muy malo.
¿Y que el "Armaggedón Negro" fue un desastre natural?
PFFFFFFFFFTJAJAJAJAJAJAJAJJAAJAJAJAJA.
Aunque está cerca. Puede que fuera provocado por algo, pero sí diré que fue una masacre a gran escala. Please, murió como unos miles de habitantes.
Y no, el aldeano solo es plots**t para introducir las causas de por qué ese último hermano estará en ese bosque junto a toda la leyenda, precisamente. Siento arruinarte la sorpresa :V.
¡Me alegro que te guste! nwn
@Snows
uUUUUUUUUUUUUUH,,,
Gracias por ese... pequeño comentario. Pero te habría agradecido más que hayas leído todo y hubieras dejado un comentario un poco más completo. Sobre personajes, impresiones... esas cosas uwu
Te recomendaría también que, si quieres dejar el comentario, que lo hagas lo más pronto posible; cada vez los episodios me salen más largos y más llenos, y luego si me da por ponerlos por cada dos semanas que pasen... lo vas a tener crudo D:
Pero de todas formas, te agradezco que hayas pasado por mi fanfic :33.
Gracias por ese... pequeño comentario. Pero te habría agradecido más que hayas leído todo y hubieras dejado un comentario un poco más completo. Sobre personajes, impresiones... esas cosas uwu
Te recomendaría también que, si quieres dejar el comentario, que lo hagas lo más pronto posible; cada vez los episodios me salen más largos y más llenos, y luego si me da por ponerlos por cada dos semanas que pasen... lo vas a tener crudo D:
Pero de todas formas, te agradezco que hayas pasado por mi fanfic :33.
Well, y ahora un aviso. Este episodio...
...
No voy a decir las palabras que tienen porque os vais a desanimar de la cantidad que he puesto.
En serio.
¿¡Cómo es posible que me salgan tan largos!? D:
Pero sí avisaré: no sé en qué demonios estaba pensando cuando escribí y reescribí ese capítulo. Supongo que será porque era "algo experimental" y pensé que añadir eso en el fanfic sería una buena forma de practicar (o una forma de desgraciar aún más a Gin, ahora que pienso [?]). Y ahora me pregunto... "¿seguro que no lo hice porque quería burlarme de los shippings de Fanfiction? ¿Porque esos recibían más crédito que RppC?"
Pero creo que esto fue escrito antes de que el otro foro por donde lo tenía se fuera a la... [?]
Y si os habéis fijado, he puesto también "reescribí". Porque pensé que uno de esos aspectos era algo demasiado ilógico. Es sobre comida. Sí, supongo que ya sabréis por donde irán a parar los tiros. Creo que mi humor se ha vuelto un poco más... ¿negro?
Well, whatever. Si me he pasado de la raya, díganmelo. Trataré de rectificarlo y reconducirlo a la audiencia que está dirigida. Yo digo que no es demasiado bruto, pero... hm. Quizá a las personas sensibles no les resulte agradable.
Al menos el que avisa no es traidor.
Allá va.
Edit: Acabo de percatarme de que este episodio tiene más que idas de olla. Todavía tiene ciertos errores garrafales que le quitan bastante calidad al fanfic. Trataré de solucionarlos, empezando por los técnicos. Luego veré si puedo arreglar algunos detalles que ya me dijeron. Si ven que puedo arreglar algo más, no sean tímidos y díganme uwu.
EDIT (3/4/15): He modificado el capítulo concorde a los comentarios recibidos. Too bad, tuve que quitarle el punto "divertido" de este capítulo; pero a nadie le gusta leer tanto. Y encima es que el pobre Alejandro queda muy mal.
So, pondré aquí los cambios hechos, para quienes lo hayan leído:
Changelog capítulo 11
3/4/15
─Corregidos algunos typos.
─Omitidas algunas partes del capítulo. La razón de esas es que, debido a los cambios aplicados, se han vuelto completamente innecesarias.
─El lapso de tiempo ha aumentado a dos semanas después de los sucesos del capítulo 10 (todo y que no está especificado).
─Ahora Gionna va por voluntad propia (aunque con creces, claro [?]). Y sabe más o menos qué hay ahí.
12/4/15
─Solventadas algunas reiteraciones de los conectores "pero", "como", "sin embargo". Diría que ya no se repiten tanto.
─Corregidos más typos.
─Corregidos algunos typos.
─Omitidas algunas partes del capítulo. La razón de esas es que, debido a los cambios aplicados, se han vuelto completamente innecesarias.
─El lapso de tiempo ha aumentado a dos semanas después de los sucesos del capítulo 10 (todo y que no está especificado).
─Ahora Gionna va por voluntad propia (aunque con creces, claro [?]). Y sabe más o menos qué hay ahí.
12/4/15
─Solventadas algunas reiteraciones de los conectores "pero", "como", "sin embargo". Diría que ya no se repiten tanto.
─Corregidos más typos.
Espero que eso lo haya hecho más ameno. Y también espero que no tenga que editar este post otra vez [?].
~Capitulo 11~
Spoiler
Un día más dio comienzo. La penumbra de la sombra de los árboles no dejaba ver la luz en toda su esplendor. El bosque se volvía tenebroso desde aquel punto, y donde se volvía terriblemente confuso por la falta de luz. Mas eso no importó al cazador de leyendas. Su prioridad era encontrar aquella grácil criatura que documentaba aquel libro. En uno de los claros había una pequeña casa; quizá para alimentar a las aves que habitaban en el bosque. Sin embargo, no había alpiste, y las puertas del hogar en miniatura estaban cerradas a cal y canto. Después de eso, siguió en parcial oscuridad, bajo la espesa maleza montesa. El chico albino de unos dieciséis años, y de gabardina blanca, decorada por llamas de sangre, bajó por un barranco, y siguió buscando al duende del tiempo.
Sin embargo, la grácil criatura no daba signos de vida. Al parecer estaba en otro tiempo en estos mismos instantes. Encima no trajo medios para hacer peligrar al bosque. Se decía que era sumo guardián de aquellos lares. ¡Tonto! ¡Podría haber empezado por ahí!
Debía desistir. Tenía que regresar a su puesto de capataz clandestino.
Pasaron las horas. Dos veces vio anochecer y oyó ulular a los hoothoots, incapacitándole para dormir. Por lo menos de agua estaba bien proveído; sabía que le tomaría tiempo, aunque nunca pensó que sería tanto. ¡Pero la comida! Estaba famélico. No qué era comestible ni qué no. Menos mal que estaba bien protegido de las amenazas nocturnas. La batería de su capturador era bastante duradera.
Aún así no podía estar en ese bosque por siempre. Debía llamar a sus hermanos. Sacó su teléfono móvil, decorado también del mismo color que toda su vestimenta.
─¿Aló?─ Contestó su hermana pequeña. No se fijó el número.
─Aina, no encuentro a Celebi... creo que este ha dejado el bosque.─ Comunicó.
─Quémalo. Seguro que acude.─ Propuso su hermana pequeña.
─Eso había pensado en un principio, pero... no. Habría muerto en el intento.─ Dijo indiferente.
─Pues no sé. ¿Qué idea tienes tú?
─Ninguna. Por eso os llamo. Necesito volver a Otonia, y rapidito. Envíenme un pokémon volador, aunque sea. Los swellow no me sirven.
Vaya. Su hermano menor ya empezaba a tirar la toalla.
─Ugh... te iría a buscar, ¿pero, sabes? Ando un poco ocupada ahora mismo.─ Se excusaba mientras se pintaba las uñas de los dedos de los pies.
─¿Y Emilio? ¿Y David?
─Emilio está ocupando tu puesto, así que no te preocupes, no tienes prisa. En cuanto David... vete a saber. Hablando de cosas raras con el jefe, ya sabes.
─Entonces estoy perdido, ¿verdad?
─Mucho parece que sí.
─Ugh. Bueno. Gracias de todos modos.
─A ti.
Colgó nada más recibir el agradecimiento que no merecía. El hermano mediano parecía estar a la merced de los elementos y de la desolación. La botella de agua no parecía que fuera a durar un día más. Si no se moría de hambre, lo haría por sed.
Al parecer, la única solución que tenía era actuar como una persona normal y llamar a la Base Ranger de la zona.
Había pasado varios días después del asalto a la cueva. Últimamente el equipo Go-Rock estuvo bastante tranquilo. Quizá sería porque estaban disfrutando su segunda victoria, o eso creían los rangers. Lo cual les dio un largo tiempo para dejar que Gionna se vaya recuperando del susto y las heridas; un acto bastante considerado de su parte.
Claro que su reposo tenía que incluir lecciones de orientación y mucha geografía regional. Alejandro temía que su sentido de la ubicación fuera lo suficientemente malo como para que se pudiera perder. Y razón no le faltaba. Si tenía que ir a buscar la base del enemigo, andaba lista.
Ahora que lo único que tenía era una cicatriz bajo la camisa blanca, podía poner en práctica sus lecciones cumpliendo con una misión de rescate; una idea que no le gustaba demasiado. ¿Y si esa gentuza se encontraba justo ahí? ¿Y si realmente se perdía por aquellos lares? Siendo optimista, pensaba que cualquier percance le serviría de venganza. Cargos penales, indemnizaciones... siempre tenía esos trámites legales para hacerle uno la vida imposible.
Aunque su presupuesto máximo no llegaba para un buen abogado. Esos hombres de traje elegante y frases convincentes eran demasiado caros para este continente.
De lo que no le faltaba era compañía. Lol, Kyumbreon y Plusle estaban a su lado, dirigiéndose hacia la zona indicada.
─No entiendo por qué accedéis a hacer estos trabajos, si tan mal os ha tratado.─ Preguntó Kyumbreon mientras se dirigían hacia lo profundo del bosque.
─Ya sabes por qué lo hice. Ambos sabemos que soy una calamidad en los terrenos boscosos. De hecho, apenas nos enseñaban a orientarnos en el colegio...
─Y por ello estuvisteis tantos años en Aria tratando de encontrar las próximas ciudades. Sí, lo sabemos. ¿Pero de qué os serviría esos pocos consejos de borrego, si ni con brújula os encontráis?
─Eso es justo lo que voy a intentar solucionar, ¿sí? Al menos sabemos qué hay dentro. Y en que nos debemos fijar.
─Esperemos en que os acordéis. No me dejasteis ver nada de aquellos folios.
Ella también esperaba que no se le olvidara ningún detalle. Tenía una memoria pésima para aquellas cosas.
Nada más cruzar el puente, los árboles empezaron a cubrir el campo con su temida sombra. Aquellos necios que se adentraran en aquel lugar se arriesgaban a no volver jamás si no sabía bien por donde iba.
Graznidos risueños se escucharon entre las ramas de los árboles, como si las brujas acabaran de crear el ardid perfecto. Eso hizo que los pokémon y la entrenadora miraran sus alrededores, alertados por ese escalofriante sonido. Con sus lentes adaptadas a su vista, pudo ver un matojo de plumas negras mirándolos con sus socarrones ojos rojos. Era un pokémon que a ella le encantaba; pero peligroso en estos entornos. Era una de las principales causas de pérdida. Si alguien moría dentro de la espesura, la culpa siempre se la llevaba aquel cuervo con sus trampas.
Descendió de su tronco para pararse en frente de ellos y acercarse a Plusle. Esta retrocedía ante la presencia de aquella ave. Lo había visto antes. Con Selena. Ese fue el causante de que un anciano muy desagradable se perdiera anteriormente.
Entonces, el murkrow la miró con altivez y le echó unas cuantas pestes en forma de sonidos aviares. Plusle se ofendió con aquellas ponzoñosas palabras; tanto que incluso saltó chispas por sus mejillas. Gionna ya veía venir lo que iba a pasar. Y lo iba a prevenir.
─Lol, usa drenadoras antes de que-
Tarde. Cuando iba a acabar la frase, Plusle se abalanzó hacia el carroñero rodeada de electricidad; un movimiento del cual evitó sin problema alguno usando sus negras alas. Como alma poseída por el diablo, Plusle lo siguió por el interior del bosque.
Irremediablemente, Gionna y sus pokémon la tuvieron que seguir. Al fin y a cuentas, ella era también su responsabilidad.
La penumbra apenas les brindaba algo de visibilidad. Al menos era de día y aún se podía ver la hierba meciéndose por el frío aire y los árboles tambalearse. Caminaron un pequeño trecho, mirando por todas las esquinas posibles. Mas todavía no veían ningún rastro de ella.
Pasando el claro, sin percatarse de la presencia de la caseta, acabaron de adentrarse en territorio de weepinbells. Mientras estaba demasiado centrada en buscar al mamífero eléctrico, uno de ellos se acercaba despacio a ella, dispuesto a degustar la repugnante carne humana para salvaguardar su especie. Desprevenidamente, Lol, quien guardaba sus espaldas, sacó sus aguas a presión para inmovilizar a la planta con su peso. Oír a la campana herbácea caer hizo que Gionna se percatara de donde estaba.
Corrió para no ser tocada por los jugos gástricos de los weepinbell. Lol y Kyumbreon le ayudaron a que no le derramaran ni una gota de ácido. Por poco, algunos fueron asesinados con el permiso de la entrenadora, quien temía que alguno de ellos la estaba digiriendo. Luego pensó que era una idea estúpida.
Fue una persecución reñida. Habían muchos y muy hambrientos. Pero con los poderes psíquicos que podía usar su umbreon no les supuso ningún problema.
Después de eso, lo único que había ahora era piares y plantas por doquier en el siniestro bosque. A pesar de la incomodidad que provocaba la soledad, había una eterna serenidad en el aire que reconfortaba. Quizá la idea de perderse en el bosque no era tan mala, después de todo. Sería más hostil de lo que aparentaba; pero con todos sus conocimientos de biología y sus pokémon, podría sobrevivir perfectamente.
El único inconveniente que veía era que no tenía sus cuadernos. No podía vivir sin sus pinturas y sus lápices. Y luego el agotamiento... ¿hasta cuando podrían resistir en un entorno tan diferente al urbano? Por no decir que la buscarían después. Además, esos molestos murmurios humanos le ponía los pelos de punta.
Espera. ¿Murmurios?
Buscó la procedencia de la voz. Bajo un levantamiento de tierra estaba aquel sujeto albino, acariciando al plusle mientras esta refunfuñaba. Odiaba estar en sus brazos. Quería liberarse de él.
─¿Sabes? Pienso que aún eres una molestia. Pero fíjate... estamos los dos en las mismas. Perdidos. En este maldito bosque. Y yo me muero de hambre... si no fuera porque te tengo cierto respeto, haría una parrilla contigo. Pero no puedo. Controlarlos es una cosa; ¿pero matarlos? Eso es impensable para mí.
Parecía obligar a Plusle a tener una desagradable charla con él. Mas ahí debía cesar la conversación. Comprendía, por las chispas saliendo de sus mejillas, que el conejo estaba molesto con él.
Se aclaró la voz para llamar la atención.
─Um... ¿eres tú el que se perdió?
El chico alzó su mirada hacia lo alto del pequeño precipicio. Lo primero que vio fue una cabeza tapada por una media melena mal cuidada y unas gafas. ¿Quizá sea ella la que tanto temía su hermano menor? Lo dudaba. Las descripciones que recibió de Gionna era más bien la de una persona que no le importaba nada salvo sus intereses. Pero ella parecía diferente.
Descartó. Sea quien fuere, vino a ayudarle. Y estaba bastante contento por ello.
─¡Al fin! ¿Podrías bajar e indicarme el camino, por favor?
Se lo pensó. ¿Realmente tenía que bajar? A partir de ahí, empezaba el punto muerto por donde muchas de las personas se extraviaban. Además, solo le especificaron que rescatara al chico; no que escribiera su experiencia en el bosque. Si se pudiera ahorrar esa molestia, sería genial.
─Claro. Pero... bajando no. ¿Qué tal si te subo aquí y así volvemos más pronto?
─Con tal de que me saques me basta.
─Bien.
Dado el permiso para subirlo, ella tendió su mano derecha. La finura que tenía en sus dedos le cautivó. Ese tono era tan cercano al blanco... Se quedó embobado contemplando su extremidad. Cada segundo que Alberto miraba esa mano, impacientaba aún más a la entrenadora.
─¡Vamos, cógela de una vez!
Y lo hizo. Ella no tenía la fuerza suficiente como para levantar a todo un cuerpo humano; mas su flaqueza no le impidió que lo intentara con perseverancia. Plusle la animaba desde el hombro de Alberto. Costaba llevarle hacia arriba.
─¡Lol, Kyu, joder, ayudadme!
Sin rechistar, la lombre le prestó su fuerza, sujetándola de la cadera y tratando de arrastrarla hacia arriba. Kyumbreon, por otra parte, se mostraba reacio a ayudarles.
─¿No era vuestro propósito aprender a orientaros dentro? De todos modos, ¡a vos os encanta estos parajes vetustos! No creo que el pago de vuestro acto de sumisión os suponga un valor muy excesivo.
A veces no podía evitar enfadarse un poco con Kyumbreon por estas pequeñas travesuras. Pero por lo menos, ella y Lol estaban logrando subir a Alberto. Pronto estarían fuera. Todos. Sería la misión más corta que habría cogido en toda la temporada.
Sin embargo, los ojos rojos que los miraban antes quería jugar a un juego. Un juego que trataba sobre perderse y hacerles perder la compostura. Iba a arruinar toda la esperanza de salir de ese bosque.
Entonces descendió. Inadvertidamente, cosquilleó las axilas de Lol con sus alas, y de la risa, sus brazos dejaron de sustentar a su entrenadora. De repente, el cuerpo del perdido le resultó más pesado. Demasiado.
Finalmente, el pie de Alberto resbaló, y arrastró a Gionna consigo. No quería ver cómo sufría esa humillante caída, así que cerró los ojos. Afortunadamente, el cuerpo del joven amortiguó su caída.
El chico se enrojeció. El impacto le dolió, y estimó que se habría roto al menos un hueso; pero de alguna manera le gustaba. En cuanto la entrenadora volvió a ver, se encontró con esa imagen medio encantada de él. Tuvo un escalofrío. Esto no podía estar pasando. ¿Cómo podía estar encima de una persona? ¡Qué asco!
Inmediatamente, se levantó de él y se quitó el polvo. Esperaba que eso no despertara ningún problema secundario. Lol y Kyumbreon asomaron sus cabezas para ver si había algún herido.
─¿Estáis bien?─ Preguntó el felino.
─Perfectamente.─ Contestó a la voz que no sabía bien de dónde salía.
─¡Ni en sueños! Se os ha caído una persona encima, ¿¡cómo vais a estar bien!?─ Rectificó de nuevo el umbreon.
─Tranquilos, estoy ilesa. Pero... ahora no podremos volver... si Kyu no nos ayuda...
─Lo siento, pero me mantengo firme a mi postura.
─Bah, ¿quién te necesita?─ Dijo Gionna, enfadada con él.
Lol se sentía culpable de haberlos soltado accidentalmente, aunque ella no tuviera la culpa. De todas formas ya estaban perdidos. Se tiraron, a falta de alternativas.
─O-oye... no pasa nada, te sabes el camino, ¿verdad?─ Preguntaba el albino, temeroso.
─Hum. Me tengo más o menos el camino aprendido, pero... no te garantizo nada.
Le habían mandado a una novata. Genial. De hecho, ¿esa chica no era una recién llegada? No, no creía que fuera esa, precisamente. Igual, tampoco podía enfadarse con ella, por alguna razón. Se levantó, con creces.
─Eso es malo. Pensé que ya estaría salvado.
─¿Di-dije que no garantizaba nada? ¡Oh, descuidada! ¡Quería decir que tenemos algo de esperanza! Acabo de aprender orientación, de hecho. Supongo que las lecciones me servirán de algo...
Suspiró con cierto nerviosismo. En verdad no estaba segura.
─Bueno, mirando por el lado positivo, al menos si te pierdes no estás sola. Quién sabe... A lo mejor nos quedamos aquí para siempre.
Las sospechas de Kyumbreon fueron confirmadas con esas palabras. Pronto se retractó de sus actos y se presentó de nuevo como el salvador elegido.
─¡No, eso no va a ocurrir! ¡No en mi presencia! ¡Yo, elegido de Lunetah, os sacaré de este laberinto!
Lol y Gionna fruncieron el ceño. Esos cambios de actitud tan repentinos nunca traían buenos presagios.
─¿Pero qué demonios, Kyu? ¿¡Qué mosca te ha picado ahora!?
─Para vuestra información acabo de detectar algo desagradable en ese sujeto. Supongo que por esas palabras lo sabréis, mi señora. Pronunciarlo me da arcadas hasta a mí.
Se preocupó. Era algo que le daba arcadas... ¿acaso era alegría? ¿O tal vez maldad? No, con la maldad no actuaba así.
No lograba ver qué era lo que le puso alerta.
─Bueno... como sea. Cuanto antes avancemos, mejor. Vamos.─ Ordenó a todos la supuesta guía, tomando la delantera. Mientras el gato se quedaba atónito ante su disposición a resolver esos problemas por su cuenta, ellos lo dejaban atrás con su cara inexpresiva, pensando qué podía hacer para convencerla. Pero una de las normas impuestas era que, si no quería ninguna intervención en sus actos, debía de respetarla. Así que solo se limitó a seguirles y vigilarles por detrás.
─Por cierto, me llamo Alberto. Soy... eh... bajista de un grupo.
─Oh, bien por ti; al menos tienes un trabajo divertido.─ Le contestó, sin ánimos de charlar.
─¿Y-y no me vas a decir tu nombre?
─Te haré otra pregunta. ¿Cuántos días llevas aquí perdido?
─Eh... dos días.
─¿Has comido?
─Eh... hoy no.
─¿Bebido?
─Eso sí. Pero no me queda mucha agua...
Maldita sea. Eso era un indicio de que casi no tenía provisiones. Y era un problema. Al menos ella era consciente de los recursos que tendrían a su disposición.
Por encima de sus cabezas, las grandes golondrinas vigilaban la tierra para detectar presas potenciales. Se cruzaron también con varios cyndaquils y algún que otro quilava rastreando algún trozo de carne viviente. Las arañas tejían sus trampas en plena oscuridad, haciendo un hilo invisible a los ojos de todos. Era un lugar tanto tétrico como hostil, con una variedad de fauna que dejaba constancia de sus altas probabilidades de sobrevivir.
El único inconveniente que veía era que tal vez tenga que renunciar a su voto de no comer carne. Si por alguna circunstancia tenían que quedarse ahí un día, debían de acatar las leyes de la naturaleza; no importaba lo repugnante que le resultaba. Solo esperaba no tener que hacerlo.
Sin embargo, el sol empezaba a abandonarles a medida que iban pasando por los mismos lugares una y otra vez, pues finalmente, con la persistencia de Alberto, logró al menos que pudiera mantener una charla trivial con Gionna. Y eso la despistó de su cometido. Hasta que se dio cuenta de que el lugar estaba aún más oscuro.
─Oye... ¿no crees que se está haciendo un poco tarde?
─Sí...
─¿Crees que nos hemos perdido?
─Probablemente. No pude fijarme en el musgo contigo hablándome...
Eso le dolió al técnico del Equipo Go-Rock. Realmente no pensó que la estaba despistando.
─Pues qué se le va a hacer... Habrá que abastecerse. Kyumbreon, tienes mi permiso para matar a los pokémon salvajes, siempre y cuando sea para alimentar a nosotros.
─¿Me concedéis ese derecho? ¿Incluso para alimentaros a vos?
─Estamos en una situación de emergencia, así que... sí.
Curioso. Ella no se había preocupado en absoluto de la fauna salvaje. No podía creer que una ranger hubiera renunciado a sus políticas para sobrevivir. Ya empezaba a sospechar que estaba al lado de aquel peligro con patas que humilló a su hermano; pero aún no quería creérselo. Después de todo, lo estaba haciendo por el bien de todos, ¿no?
Mientras aún permanecía el efímero sol, fueron recolectando frutos y ramas para hacer una fogata.
Al anochecer, pudieron hallar un rincón más o menos deshabitado por donde podían acampar. Usaron las ramas que recolectaron para hacer una hoguera con las chispas de Plusle, y las hojas para hacer un par de cuencos y alguna rudimentaria cobertura para no ensuciarse. Menos mal que tenían a Lol para prevenir la deshidratación y la poca agua que se había guardado Alberto. Él estaba dispuesto a darle toda la que le faltaba a ella. Ni falta que le hacía; ella ya se servía con el líquido con sabor a clorofila que le daba su pokémon. Era el precio de su orgullo.
Ahora venía la parte más difícil. Tenían a las criaturas bien inertes y tratadas sin cuidado por la crueldad de Kyumbreon. Verlas transformándose carne dorada y goteante sería un trago muy duro para Gionna. No quería pasar por ello.
─¿Te... te importaría asar tú la... la carne? No puedo mirar esos cuerpos.
─¿Pero qué problema tienes con los pollos? Pensaba que solo eran comida para ti.
No, no era cierto. A ella le encantaban los taillow. Fueron su inspiración para seguir caminando, pues sabía que ellas volvían al lugar por donde nacieron cuando regresaba la primavera. Pero verlas así era un mártir para ella. Y además desesperante. Lol trataba de aliviarle ese dolor cediéndole sus frutos para que se sacie con ellas. Pero sabía que unas pocas bayas no bastaría para apagar su hambre.
Alberto no tuvo otra. Tenía que ensuciarse las manos, a pesar de sus deseos de practicar con el bajo. Por no ver como las aves se iban preparando para el consumo, Gionna se tumbó para ver la nada del cielo.
O eso era lo que esperaba ver.
Millones de puntos lumínicos y nebulosa azul iluminaban aquella noche oscura. La inmensidad del espacio se presentaba ante sus ojos como un gran lienzo pintado por el buen gusto de una mano divina, lleno de luz y serenidad. Era un cuadro que resaltaba cuán minúsculos y frágiles que eran ante los elementos. Las estrellas eran longevas y permanecían brillantes durante miles de millones de años. Ellos solo podían vivir un siglo, como mucho.
─Son bonitas, ¿verdad?─ Alberto tenía que romper ese incómodo silencio. Las brasas y los ululares de los hoothoots no eran lo único que podían sonar.
─¿Eh? Oh, sí.─ Respondió embobada. Se acababa de enamorar de los astros.
─Pareces muy distraída. ¿Te ocurre algo?
─Oh, no no no. Solo estoy un poco maravillada, eso es todo.
─Entiendo.
Trataba de dejar el fuego un rato y sentarse a su lado. Igual su cansancio no era excusa para que charlaran otro rato. Aunque la entrenadora trataba de hablar lo menos posible. No tenía la cabeza para eso. Finalmente, Kyumbreon tuvo que intervenir.
─¿Queréis alejaros de ella y dejarla reposar de una vez por todas? ¿O acaso queréis que emplee las fuerzas que me quedan para descuartizaros como aquellas aves que os vais a comer?
Funcionó. Alberto tragó saliva y dejó tranquila a Gionna. Lol miraba al gato con desaprobación. Pensaba que no era necesario amenazarle de muerte. ¿Cómo iba a hacer amigos así? Por una vez que se le acercaba alguien...
La cena acabó, con remordimientos. Después de eso, no tardaron en dormir con la fogata candente y los huesos desperdigados por doquier.
De repente, ella estaba en un lugar muy distinto. Un lugar desierto por donde solo las nubes tormentosas circulaban raudas por el pico de una alta montaña. Rayos y centellas caían al suelo, rugiendo cuales fieras hambrientas. Los vientos soplaban muy fuerte; o, mejor dicho, la embestían intentando hacerla caer. Como si todo fuera en contra suya.
Como si no quisieran que la pequeña golondrina vuelva a su casa.
Cada vez que la chica miraba más el suelo, tenía más claro que era un pedestal estrecho que ocupaba la anchura mínima de sus pies. Era dar un paso y ser carnada para los lobos. No tenía escapatoria. No para lo que se avecinaba. Aunque tenía la sensación de que lo vivió antes, no lograba acordarse del futuro que le esperaba.
De repente, la tierra dejó salir a un gran demonio de sus profundidades. Un enorme dragón de una tonalidad verdosa muy cercana al negro, muy robusto y musculoso tapó la luz de los rayos con sus grandiosas alas.
La temible bestia rugió a los cielos mientras salía. Luego dirigió su mirada hacia la entrenadora, que desesperadamente intentaba encontrar un modo de escapar. En cuanto vio los ojos exánimes de ese enorme monstruo, comprendió entonces que no podía huir. Fue oprimida por varias lenguas que salieron de sus fauces, cual camaleón atrapando a decenas de moscas. Y una vez engullida, aún con esa sensación, fue cayéndose por un infinito precipicio cavernoso.
Y después, oscuridad. Una brusca convulsión la despertó de su pesadilla. Había vuelto a tener uno de esos sueños por donde era comida por el mismo hambriento. Culpó a la carne por darle ideas a sus traumas para un reinvento de esa forma de privarle del descanso. Luego intentó dormir una vez más.
Pero justo cuando trataba de acomodarse por la tierra, había algo que le impedía el movimiento. Tenía un lastre que le agarraba como las lenguas bífidas de la bestia de sus pesadillas, dándole más calor de lo necesario. Oía una respiración profunda inmerso en un sueño de dulzura. Giró hacia el lado de donde provenía esos ruidos estremecedores.
¡Maldito cerdo...!
Era Alberto estrujándola cual oso de peluche. Intentó no gritar. Pronto se le ocurrió una mejor forma de despertarlo. Sin pronunciar palabra ni tomando aire para vociferar, fue a localizar una de sus manos, y justo cuando sabía que tenía el objetivo al alcance de sus dientes, la cerró con fuerza alrededor de su mano.
Entonces fue cuando los habitantes salvajes se escandalizaron tras escuchar el grito del bello durmiente, que la había soltado y alejado en el acto. Las pequeñas aberturas, causadas por las húmedas incisivas le dolía, al igual que los morados y las marcas que dejó sus muelas.
─Ay, ay, ay... ¿Pero por qué me has hecho esto?─ Decía entre dientes, para asimilar con más facilidad el dolor que le causaban las heridas.
─¡Hombre! ¿¡Y tú qué hacías encima mío, eh!? ¿¡Acaso tú duermes con peluches y te lo has dejado y-y-y tenías que reemplazarme por ese peluche!? ¿¡O-o-es que querías-o tal vez...!?
Esto no era nada bueno. ¿Y si le había...?
No. No, no puede ser. Si no se habría dado cuenta. ¿Verdad?
─Mi-mira, l-lo siento, lo hice sin darme cuenta, ¿vale?─ En parte era cierto. En un momento dado, el subconsciente le hizo jugar esta mala pasada mientras empezaba a sumergirse en su mundo. Todo y que era consciente de que la había abrazado.
Lo cierto es que no hizo nada para solucionarlo.
Gionna no se lo acababa de creer. Había aprendido que la gente podía mentir. Y en este caso podría hacerlo perfectamente para salvar su imagen.
─Con que era sin darte cuenta...─ Repitió fría y con tono de incredulidad.
─¡Sí! ¡Fue mientras dormía, lo juro, juro que no sé cómo pudo pasar, de verdad!
Se quedó un rato pensando. La insistencia era un poco convincente. Pero no podía confiar en él. Había demostrado demasiado interés por ella. Y cuando eso pasaba, siempre era por algún capricho perjudicial.
─Hmphf. Sea queriendo o no, procuraré que no vuelva a pasar. ¡Kyu! ¿¡Estás despierto!?
El hijo de la luna estaba recostado al lado del fuego. Al oír su llamada, no tardó en levantarse.
─¿Os surge algo, mi señora?
─Hazme el favor de vigilar a este laposo, si no te importa.
─¿Laposo? ¡No me diga que...!
Gionna asintió con la cabeza para confirmar sus perspicaces suspicacias. En reacción a esa afirmación, el umbreon gruñó iracundo mientras sus marcas se iluminaban con su creciente ira.
─Duerma tranquila. Pondré ojo avizor para que no se le vuelva a acercar.
─Sabía que podía confiar en ti.─ Dio un largo bostezo. ─Y tú... procura no acercarte más a mí o mañana practicaremos el canibalismo, ¿queda claro? Ala, buenas noches a todos. Paz.
Finalmente, ella podía dormir en paz, sin ataduras. Alberto, en cambio, no podía conciliar el sueño con los ojos redondos e inexpresivos de Kyumbreon vigilando que no volviera a ocurrir una situación similar.
Mañana saldrían de ese dichoso bosque. Definitivamente.
Sin embargo, la grácil criatura no daba signos de vida. Al parecer estaba en otro tiempo en estos mismos instantes. Encima no trajo medios para hacer peligrar al bosque. Se decía que era sumo guardián de aquellos lares. ¡Tonto! ¡Podría haber empezado por ahí!
Debía desistir. Tenía que regresar a su puesto de capataz clandestino.
Pasaron las horas. Dos veces vio anochecer y oyó ulular a los hoothoots, incapacitándole para dormir. Por lo menos de agua estaba bien proveído; sabía que le tomaría tiempo, aunque nunca pensó que sería tanto. ¡Pero la comida! Estaba famélico. No qué era comestible ni qué no. Menos mal que estaba bien protegido de las amenazas nocturnas. La batería de su capturador era bastante duradera.
Aún así no podía estar en ese bosque por siempre. Debía llamar a sus hermanos. Sacó su teléfono móvil, decorado también del mismo color que toda su vestimenta.
─¿Aló?─ Contestó su hermana pequeña. No se fijó el número.
─Aina, no encuentro a Celebi... creo que este ha dejado el bosque.─ Comunicó.
─Quémalo. Seguro que acude.─ Propuso su hermana pequeña.
─Eso había pensado en un principio, pero... no. Habría muerto en el intento.─ Dijo indiferente.
─Pues no sé. ¿Qué idea tienes tú?
─Ninguna. Por eso os llamo. Necesito volver a Otonia, y rapidito. Envíenme un pokémon volador, aunque sea. Los swellow no me sirven.
Vaya. Su hermano menor ya empezaba a tirar la toalla.
─Ugh... te iría a buscar, ¿pero, sabes? Ando un poco ocupada ahora mismo.─ Se excusaba mientras se pintaba las uñas de los dedos de los pies.
─¿Y Emilio? ¿Y David?
─Emilio está ocupando tu puesto, así que no te preocupes, no tienes prisa. En cuanto David... vete a saber. Hablando de cosas raras con el jefe, ya sabes.
─Entonces estoy perdido, ¿verdad?
─Mucho parece que sí.
─Ugh. Bueno. Gracias de todos modos.
─A ti.
Colgó nada más recibir el agradecimiento que no merecía. El hermano mediano parecía estar a la merced de los elementos y de la desolación. La botella de agua no parecía que fuera a durar un día más. Si no se moría de hambre, lo haría por sed.
Al parecer, la única solución que tenía era actuar como una persona normal y llamar a la Base Ranger de la zona.
Había pasado varios días después del asalto a la cueva. Últimamente el equipo Go-Rock estuvo bastante tranquilo. Quizá sería porque estaban disfrutando su segunda victoria, o eso creían los rangers. Lo cual les dio un largo tiempo para dejar que Gionna se vaya recuperando del susto y las heridas; un acto bastante considerado de su parte.
Claro que su reposo tenía que incluir lecciones de orientación y mucha geografía regional. Alejandro temía que su sentido de la ubicación fuera lo suficientemente malo como para que se pudiera perder. Y razón no le faltaba. Si tenía que ir a buscar la base del enemigo, andaba lista.
Ahora que lo único que tenía era una cicatriz bajo la camisa blanca, podía poner en práctica sus lecciones cumpliendo con una misión de rescate; una idea que no le gustaba demasiado. ¿Y si esa gentuza se encontraba justo ahí? ¿Y si realmente se perdía por aquellos lares? Siendo optimista, pensaba que cualquier percance le serviría de venganza. Cargos penales, indemnizaciones... siempre tenía esos trámites legales para hacerle uno la vida imposible.
Aunque su presupuesto máximo no llegaba para un buen abogado. Esos hombres de traje elegante y frases convincentes eran demasiado caros para este continente.
De lo que no le faltaba era compañía. Lol, Kyumbreon y Plusle estaban a su lado, dirigiéndose hacia la zona indicada.
─No entiendo por qué accedéis a hacer estos trabajos, si tan mal os ha tratado.─ Preguntó Kyumbreon mientras se dirigían hacia lo profundo del bosque.
─Ya sabes por qué lo hice. Ambos sabemos que soy una calamidad en los terrenos boscosos. De hecho, apenas nos enseñaban a orientarnos en el colegio...
─Y por ello estuvisteis tantos años en Aria tratando de encontrar las próximas ciudades. Sí, lo sabemos. ¿Pero de qué os serviría esos pocos consejos de borrego, si ni con brújula os encontráis?
─Eso es justo lo que voy a intentar solucionar, ¿sí? Al menos sabemos qué hay dentro. Y en que nos debemos fijar.
─Esperemos en que os acordéis. No me dejasteis ver nada de aquellos folios.
Ella también esperaba que no se le olvidara ningún detalle. Tenía una memoria pésima para aquellas cosas.
Nada más cruzar el puente, los árboles empezaron a cubrir el campo con su temida sombra. Aquellos necios que se adentraran en aquel lugar se arriesgaban a no volver jamás si no sabía bien por donde iba.
Graznidos risueños se escucharon entre las ramas de los árboles, como si las brujas acabaran de crear el ardid perfecto. Eso hizo que los pokémon y la entrenadora miraran sus alrededores, alertados por ese escalofriante sonido. Con sus lentes adaptadas a su vista, pudo ver un matojo de plumas negras mirándolos con sus socarrones ojos rojos. Era un pokémon que a ella le encantaba; pero peligroso en estos entornos. Era una de las principales causas de pérdida. Si alguien moría dentro de la espesura, la culpa siempre se la llevaba aquel cuervo con sus trampas.
Descendió de su tronco para pararse en frente de ellos y acercarse a Plusle. Esta retrocedía ante la presencia de aquella ave. Lo había visto antes. Con Selena. Ese fue el causante de que un anciano muy desagradable se perdiera anteriormente.
Entonces, el murkrow la miró con altivez y le echó unas cuantas pestes en forma de sonidos aviares. Plusle se ofendió con aquellas ponzoñosas palabras; tanto que incluso saltó chispas por sus mejillas. Gionna ya veía venir lo que iba a pasar. Y lo iba a prevenir.
─Lol, usa drenadoras antes de que-
Tarde. Cuando iba a acabar la frase, Plusle se abalanzó hacia el carroñero rodeada de electricidad; un movimiento del cual evitó sin problema alguno usando sus negras alas. Como alma poseída por el diablo, Plusle lo siguió por el interior del bosque.
Irremediablemente, Gionna y sus pokémon la tuvieron que seguir. Al fin y a cuentas, ella era también su responsabilidad.
La penumbra apenas les brindaba algo de visibilidad. Al menos era de día y aún se podía ver la hierba meciéndose por el frío aire y los árboles tambalearse. Caminaron un pequeño trecho, mirando por todas las esquinas posibles. Mas todavía no veían ningún rastro de ella.
Pasando el claro, sin percatarse de la presencia de la caseta, acabaron de adentrarse en territorio de weepinbells. Mientras estaba demasiado centrada en buscar al mamífero eléctrico, uno de ellos se acercaba despacio a ella, dispuesto a degustar la repugnante carne humana para salvaguardar su especie. Desprevenidamente, Lol, quien guardaba sus espaldas, sacó sus aguas a presión para inmovilizar a la planta con su peso. Oír a la campana herbácea caer hizo que Gionna se percatara de donde estaba.
Corrió para no ser tocada por los jugos gástricos de los weepinbell. Lol y Kyumbreon le ayudaron a que no le derramaran ni una gota de ácido. Por poco, algunos fueron asesinados con el permiso de la entrenadora, quien temía que alguno de ellos la estaba digiriendo. Luego pensó que era una idea estúpida.
Fue una persecución reñida. Habían muchos y muy hambrientos. Pero con los poderes psíquicos que podía usar su umbreon no les supuso ningún problema.
Después de eso, lo único que había ahora era piares y plantas por doquier en el siniestro bosque. A pesar de la incomodidad que provocaba la soledad, había una eterna serenidad en el aire que reconfortaba. Quizá la idea de perderse en el bosque no era tan mala, después de todo. Sería más hostil de lo que aparentaba; pero con todos sus conocimientos de biología y sus pokémon, podría sobrevivir perfectamente.
El único inconveniente que veía era que no tenía sus cuadernos. No podía vivir sin sus pinturas y sus lápices. Y luego el agotamiento... ¿hasta cuando podrían resistir en un entorno tan diferente al urbano? Por no decir que la buscarían después. Además, esos molestos murmurios humanos le ponía los pelos de punta.
Espera. ¿Murmurios?
Buscó la procedencia de la voz. Bajo un levantamiento de tierra estaba aquel sujeto albino, acariciando al plusle mientras esta refunfuñaba. Odiaba estar en sus brazos. Quería liberarse de él.
─¿Sabes? Pienso que aún eres una molestia. Pero fíjate... estamos los dos en las mismas. Perdidos. En este maldito bosque. Y yo me muero de hambre... si no fuera porque te tengo cierto respeto, haría una parrilla contigo. Pero no puedo. Controlarlos es una cosa; ¿pero matarlos? Eso es impensable para mí.
Parecía obligar a Plusle a tener una desagradable charla con él. Mas ahí debía cesar la conversación. Comprendía, por las chispas saliendo de sus mejillas, que el conejo estaba molesto con él.
Se aclaró la voz para llamar la atención.
─Um... ¿eres tú el que se perdió?
El chico alzó su mirada hacia lo alto del pequeño precipicio. Lo primero que vio fue una cabeza tapada por una media melena mal cuidada y unas gafas. ¿Quizá sea ella la que tanto temía su hermano menor? Lo dudaba. Las descripciones que recibió de Gionna era más bien la de una persona que no le importaba nada salvo sus intereses. Pero ella parecía diferente.
Descartó. Sea quien fuere, vino a ayudarle. Y estaba bastante contento por ello.
─¡Al fin! ¿Podrías bajar e indicarme el camino, por favor?
Se lo pensó. ¿Realmente tenía que bajar? A partir de ahí, empezaba el punto muerto por donde muchas de las personas se extraviaban. Además, solo le especificaron que rescatara al chico; no que escribiera su experiencia en el bosque. Si se pudiera ahorrar esa molestia, sería genial.
─Claro. Pero... bajando no. ¿Qué tal si te subo aquí y así volvemos más pronto?
─Con tal de que me saques me basta.
─Bien.
Dado el permiso para subirlo, ella tendió su mano derecha. La finura que tenía en sus dedos le cautivó. Ese tono era tan cercano al blanco... Se quedó embobado contemplando su extremidad. Cada segundo que Alberto miraba esa mano, impacientaba aún más a la entrenadora.
─¡Vamos, cógela de una vez!
Y lo hizo. Ella no tenía la fuerza suficiente como para levantar a todo un cuerpo humano; mas su flaqueza no le impidió que lo intentara con perseverancia. Plusle la animaba desde el hombro de Alberto. Costaba llevarle hacia arriba.
─¡Lol, Kyu, joder, ayudadme!
Sin rechistar, la lombre le prestó su fuerza, sujetándola de la cadera y tratando de arrastrarla hacia arriba. Kyumbreon, por otra parte, se mostraba reacio a ayudarles.
─¿No era vuestro propósito aprender a orientaros dentro? De todos modos, ¡a vos os encanta estos parajes vetustos! No creo que el pago de vuestro acto de sumisión os suponga un valor muy excesivo.
A veces no podía evitar enfadarse un poco con Kyumbreon por estas pequeñas travesuras. Pero por lo menos, ella y Lol estaban logrando subir a Alberto. Pronto estarían fuera. Todos. Sería la misión más corta que habría cogido en toda la temporada.
Sin embargo, los ojos rojos que los miraban antes quería jugar a un juego. Un juego que trataba sobre perderse y hacerles perder la compostura. Iba a arruinar toda la esperanza de salir de ese bosque.
Entonces descendió. Inadvertidamente, cosquilleó las axilas de Lol con sus alas, y de la risa, sus brazos dejaron de sustentar a su entrenadora. De repente, el cuerpo del perdido le resultó más pesado. Demasiado.
Finalmente, el pie de Alberto resbaló, y arrastró a Gionna consigo. No quería ver cómo sufría esa humillante caída, así que cerró los ojos. Afortunadamente, el cuerpo del joven amortiguó su caída.
El chico se enrojeció. El impacto le dolió, y estimó que se habría roto al menos un hueso; pero de alguna manera le gustaba. En cuanto la entrenadora volvió a ver, se encontró con esa imagen medio encantada de él. Tuvo un escalofrío. Esto no podía estar pasando. ¿Cómo podía estar encima de una persona? ¡Qué asco!
Inmediatamente, se levantó de él y se quitó el polvo. Esperaba que eso no despertara ningún problema secundario. Lol y Kyumbreon asomaron sus cabezas para ver si había algún herido.
─¿Estáis bien?─ Preguntó el felino.
─Perfectamente.─ Contestó a la voz que no sabía bien de dónde salía.
─¡Ni en sueños! Se os ha caído una persona encima, ¿¡cómo vais a estar bien!?─ Rectificó de nuevo el umbreon.
─Tranquilos, estoy ilesa. Pero... ahora no podremos volver... si Kyu no nos ayuda...
─Lo siento, pero me mantengo firme a mi postura.
─Bah, ¿quién te necesita?─ Dijo Gionna, enfadada con él.
Lol se sentía culpable de haberlos soltado accidentalmente, aunque ella no tuviera la culpa. De todas formas ya estaban perdidos. Se tiraron, a falta de alternativas.
─O-oye... no pasa nada, te sabes el camino, ¿verdad?─ Preguntaba el albino, temeroso.
─Hum. Me tengo más o menos el camino aprendido, pero... no te garantizo nada.
Le habían mandado a una novata. Genial. De hecho, ¿esa chica no era una recién llegada? No, no creía que fuera esa, precisamente. Igual, tampoco podía enfadarse con ella, por alguna razón. Se levantó, con creces.
─Eso es malo. Pensé que ya estaría salvado.
─¿Di-dije que no garantizaba nada? ¡Oh, descuidada! ¡Quería decir que tenemos algo de esperanza! Acabo de aprender orientación, de hecho. Supongo que las lecciones me servirán de algo...
Suspiró con cierto nerviosismo. En verdad no estaba segura.
─Bueno, mirando por el lado positivo, al menos si te pierdes no estás sola. Quién sabe... A lo mejor nos quedamos aquí para siempre.
Las sospechas de Kyumbreon fueron confirmadas con esas palabras. Pronto se retractó de sus actos y se presentó de nuevo como el salvador elegido.
─¡No, eso no va a ocurrir! ¡No en mi presencia! ¡Yo, elegido de Lunetah, os sacaré de este laberinto!
Lol y Gionna fruncieron el ceño. Esos cambios de actitud tan repentinos nunca traían buenos presagios.
─¿Pero qué demonios, Kyu? ¿¡Qué mosca te ha picado ahora!?
─Para vuestra información acabo de detectar algo desagradable en ese sujeto. Supongo que por esas palabras lo sabréis, mi señora. Pronunciarlo me da arcadas hasta a mí.
Se preocupó. Era algo que le daba arcadas... ¿acaso era alegría? ¿O tal vez maldad? No, con la maldad no actuaba así.
No lograba ver qué era lo que le puso alerta.
─Bueno... como sea. Cuanto antes avancemos, mejor. Vamos.─ Ordenó a todos la supuesta guía, tomando la delantera. Mientras el gato se quedaba atónito ante su disposición a resolver esos problemas por su cuenta, ellos lo dejaban atrás con su cara inexpresiva, pensando qué podía hacer para convencerla. Pero una de las normas impuestas era que, si no quería ninguna intervención en sus actos, debía de respetarla. Así que solo se limitó a seguirles y vigilarles por detrás.
─Por cierto, me llamo Alberto. Soy... eh... bajista de un grupo.
─Oh, bien por ti; al menos tienes un trabajo divertido.─ Le contestó, sin ánimos de charlar.
─¿Y-y no me vas a decir tu nombre?
─Te haré otra pregunta. ¿Cuántos días llevas aquí perdido?
─Eh... dos días.
─¿Has comido?
─Eh... hoy no.
─¿Bebido?
─Eso sí. Pero no me queda mucha agua...
Maldita sea. Eso era un indicio de que casi no tenía provisiones. Y era un problema. Al menos ella era consciente de los recursos que tendrían a su disposición.
Por encima de sus cabezas, las grandes golondrinas vigilaban la tierra para detectar presas potenciales. Se cruzaron también con varios cyndaquils y algún que otro quilava rastreando algún trozo de carne viviente. Las arañas tejían sus trampas en plena oscuridad, haciendo un hilo invisible a los ojos de todos. Era un lugar tanto tétrico como hostil, con una variedad de fauna que dejaba constancia de sus altas probabilidades de sobrevivir.
El único inconveniente que veía era que tal vez tenga que renunciar a su voto de no comer carne. Si por alguna circunstancia tenían que quedarse ahí un día, debían de acatar las leyes de la naturaleza; no importaba lo repugnante que le resultaba. Solo esperaba no tener que hacerlo.
Sin embargo, el sol empezaba a abandonarles a medida que iban pasando por los mismos lugares una y otra vez, pues finalmente, con la persistencia de Alberto, logró al menos que pudiera mantener una charla trivial con Gionna. Y eso la despistó de su cometido. Hasta que se dio cuenta de que el lugar estaba aún más oscuro.
─Oye... ¿no crees que se está haciendo un poco tarde?
─Sí...
─¿Crees que nos hemos perdido?
─Probablemente. No pude fijarme en el musgo contigo hablándome...
Eso le dolió al técnico del Equipo Go-Rock. Realmente no pensó que la estaba despistando.
─Pues qué se le va a hacer... Habrá que abastecerse. Kyumbreon, tienes mi permiso para matar a los pokémon salvajes, siempre y cuando sea para alimentar a nosotros.
─¿Me concedéis ese derecho? ¿Incluso para alimentaros a vos?
─Estamos en una situación de emergencia, así que... sí.
Curioso. Ella no se había preocupado en absoluto de la fauna salvaje. No podía creer que una ranger hubiera renunciado a sus políticas para sobrevivir. Ya empezaba a sospechar que estaba al lado de aquel peligro con patas que humilló a su hermano; pero aún no quería creérselo. Después de todo, lo estaba haciendo por el bien de todos, ¿no?
Mientras aún permanecía el efímero sol, fueron recolectando frutos y ramas para hacer una fogata.
Al anochecer, pudieron hallar un rincón más o menos deshabitado por donde podían acampar. Usaron las ramas que recolectaron para hacer una hoguera con las chispas de Plusle, y las hojas para hacer un par de cuencos y alguna rudimentaria cobertura para no ensuciarse. Menos mal que tenían a Lol para prevenir la deshidratación y la poca agua que se había guardado Alberto. Él estaba dispuesto a darle toda la que le faltaba a ella. Ni falta que le hacía; ella ya se servía con el líquido con sabor a clorofila que le daba su pokémon. Era el precio de su orgullo.
Ahora venía la parte más difícil. Tenían a las criaturas bien inertes y tratadas sin cuidado por la crueldad de Kyumbreon. Verlas transformándose carne dorada y goteante sería un trago muy duro para Gionna. No quería pasar por ello.
─¿Te... te importaría asar tú la... la carne? No puedo mirar esos cuerpos.
─¿Pero qué problema tienes con los pollos? Pensaba que solo eran comida para ti.
No, no era cierto. A ella le encantaban los taillow. Fueron su inspiración para seguir caminando, pues sabía que ellas volvían al lugar por donde nacieron cuando regresaba la primavera. Pero verlas así era un mártir para ella. Y además desesperante. Lol trataba de aliviarle ese dolor cediéndole sus frutos para que se sacie con ellas. Pero sabía que unas pocas bayas no bastaría para apagar su hambre.
Alberto no tuvo otra. Tenía que ensuciarse las manos, a pesar de sus deseos de practicar con el bajo. Por no ver como las aves se iban preparando para el consumo, Gionna se tumbó para ver la nada del cielo.
O eso era lo que esperaba ver.
Millones de puntos lumínicos y nebulosa azul iluminaban aquella noche oscura. La inmensidad del espacio se presentaba ante sus ojos como un gran lienzo pintado por el buen gusto de una mano divina, lleno de luz y serenidad. Era un cuadro que resaltaba cuán minúsculos y frágiles que eran ante los elementos. Las estrellas eran longevas y permanecían brillantes durante miles de millones de años. Ellos solo podían vivir un siglo, como mucho.
─Son bonitas, ¿verdad?─ Alberto tenía que romper ese incómodo silencio. Las brasas y los ululares de los hoothoots no eran lo único que podían sonar.
─¿Eh? Oh, sí.─ Respondió embobada. Se acababa de enamorar de los astros.
─Pareces muy distraída. ¿Te ocurre algo?
─Oh, no no no. Solo estoy un poco maravillada, eso es todo.
─Entiendo.
Trataba de dejar el fuego un rato y sentarse a su lado. Igual su cansancio no era excusa para que charlaran otro rato. Aunque la entrenadora trataba de hablar lo menos posible. No tenía la cabeza para eso. Finalmente, Kyumbreon tuvo que intervenir.
─¿Queréis alejaros de ella y dejarla reposar de una vez por todas? ¿O acaso queréis que emplee las fuerzas que me quedan para descuartizaros como aquellas aves que os vais a comer?
Funcionó. Alberto tragó saliva y dejó tranquila a Gionna. Lol miraba al gato con desaprobación. Pensaba que no era necesario amenazarle de muerte. ¿Cómo iba a hacer amigos así? Por una vez que se le acercaba alguien...
La cena acabó, con remordimientos. Después de eso, no tardaron en dormir con la fogata candente y los huesos desperdigados por doquier.
De repente, ella estaba en un lugar muy distinto. Un lugar desierto por donde solo las nubes tormentosas circulaban raudas por el pico de una alta montaña. Rayos y centellas caían al suelo, rugiendo cuales fieras hambrientas. Los vientos soplaban muy fuerte; o, mejor dicho, la embestían intentando hacerla caer. Como si todo fuera en contra suya.
Como si no quisieran que la pequeña golondrina vuelva a su casa.
Cada vez que la chica miraba más el suelo, tenía más claro que era un pedestal estrecho que ocupaba la anchura mínima de sus pies. Era dar un paso y ser carnada para los lobos. No tenía escapatoria. No para lo que se avecinaba. Aunque tenía la sensación de que lo vivió antes, no lograba acordarse del futuro que le esperaba.
De repente, la tierra dejó salir a un gran demonio de sus profundidades. Un enorme dragón de una tonalidad verdosa muy cercana al negro, muy robusto y musculoso tapó la luz de los rayos con sus grandiosas alas.
La temible bestia rugió a los cielos mientras salía. Luego dirigió su mirada hacia la entrenadora, que desesperadamente intentaba encontrar un modo de escapar. En cuanto vio los ojos exánimes de ese enorme monstruo, comprendió entonces que no podía huir. Fue oprimida por varias lenguas que salieron de sus fauces, cual camaleón atrapando a decenas de moscas. Y una vez engullida, aún con esa sensación, fue cayéndose por un infinito precipicio cavernoso.
Y después, oscuridad. Una brusca convulsión la despertó de su pesadilla. Había vuelto a tener uno de esos sueños por donde era comida por el mismo hambriento. Culpó a la carne por darle ideas a sus traumas para un reinvento de esa forma de privarle del descanso. Luego intentó dormir una vez más.
Pero justo cuando trataba de acomodarse por la tierra, había algo que le impedía el movimiento. Tenía un lastre que le agarraba como las lenguas bífidas de la bestia de sus pesadillas, dándole más calor de lo necesario. Oía una respiración profunda inmerso en un sueño de dulzura. Giró hacia el lado de donde provenía esos ruidos estremecedores.
¡Maldito cerdo...!
Era Alberto estrujándola cual oso de peluche. Intentó no gritar. Pronto se le ocurrió una mejor forma de despertarlo. Sin pronunciar palabra ni tomando aire para vociferar, fue a localizar una de sus manos, y justo cuando sabía que tenía el objetivo al alcance de sus dientes, la cerró con fuerza alrededor de su mano.
Entonces fue cuando los habitantes salvajes se escandalizaron tras escuchar el grito del bello durmiente, que la había soltado y alejado en el acto. Las pequeñas aberturas, causadas por las húmedas incisivas le dolía, al igual que los morados y las marcas que dejó sus muelas.
─Ay, ay, ay... ¿Pero por qué me has hecho esto?─ Decía entre dientes, para asimilar con más facilidad el dolor que le causaban las heridas.
─¡Hombre! ¿¡Y tú qué hacías encima mío, eh!? ¿¡Acaso tú duermes con peluches y te lo has dejado y-y-y tenías que reemplazarme por ese peluche!? ¿¡O-o-es que querías-o tal vez...!?
Esto no era nada bueno. ¿Y si le había...?
No. No, no puede ser. Si no se habría dado cuenta. ¿Verdad?
─Mi-mira, l-lo siento, lo hice sin darme cuenta, ¿vale?─ En parte era cierto. En un momento dado, el subconsciente le hizo jugar esta mala pasada mientras empezaba a sumergirse en su mundo. Todo y que era consciente de que la había abrazado.
Lo cierto es que no hizo nada para solucionarlo.
Gionna no se lo acababa de creer. Había aprendido que la gente podía mentir. Y en este caso podría hacerlo perfectamente para salvar su imagen.
─Con que era sin darte cuenta...─ Repitió fría y con tono de incredulidad.
─¡Sí! ¡Fue mientras dormía, lo juro, juro que no sé cómo pudo pasar, de verdad!
Se quedó un rato pensando. La insistencia era un poco convincente. Pero no podía confiar en él. Había demostrado demasiado interés por ella. Y cuando eso pasaba, siempre era por algún capricho perjudicial.
─Hmphf. Sea queriendo o no, procuraré que no vuelva a pasar. ¡Kyu! ¿¡Estás despierto!?
El hijo de la luna estaba recostado al lado del fuego. Al oír su llamada, no tardó en levantarse.
─¿Os surge algo, mi señora?
─Hazme el favor de vigilar a este laposo, si no te importa.
─¿Laposo? ¡No me diga que...!
Gionna asintió con la cabeza para confirmar sus perspicaces suspicacias. En reacción a esa afirmación, el umbreon gruñó iracundo mientras sus marcas se iluminaban con su creciente ira.
─Duerma tranquila. Pondré ojo avizor para que no se le vuelva a acercar.
─Sabía que podía confiar en ti.─ Dio un largo bostezo. ─Y tú... procura no acercarte más a mí o mañana practicaremos el canibalismo, ¿queda claro? Ala, buenas noches a todos. Paz.
Finalmente, ella podía dormir en paz, sin ataduras. Alberto, en cambio, no podía conciliar el sueño con los ojos redondos e inexpresivos de Kyumbreon vigilando que no volviera a ocurrir una situación similar.
Mañana saldrían de ese dichoso bosque. Definitivamente.
Vengo a comentar y seré bien malote (mentira).
Ay Dios mío que largo el capítulo, tan largo que no lo recuerdo todo. Pero me acuerdo de algunas cositas. Me percaté de que en varias partes te comiste letras o te faltaron palabras, tal ves errores de tipeo, no sé. Respecto a la trama, ¿qué clase de doctor dice que una persona puede seguir como si nada en un trabajo que requiere esfuerzo físico con tremenda herida que tiene en el brazo? Podría haberle dado licencia por lo menos. Yo hubiera situado temporalmente el relato una vez que se hubiese mejorado, pero quizás quisiste ponerlo para darle más drama al capítulo. Pero ahí me viene otra inquietud, creo que pusiste demasiadas ideas en un mismo capítulo, mandan a Gionna a una misión, Plusle se pierde por culpa de un Murkrow salvaje, Gionna encuentra al sujeto perdido, vuelve el Murkrow y Gionna cae, quedando los dos juntos atrapados, como que al tipo le gusta un poco (y apenas la conoce). No sé, encuentro que son muchas cosas, y ,aunque el relato no es apresurado, yo lo hubiera dejado en dos capítulos, o tal vez tres.
Lo que no entendí fue por qué la mandan a ella a la misión, mientras que el otro tipo que esta bien sano tiene que ir a lavar platos a la casa de una persona, según entendí. O sea, entiendo que tu propósito es que sea ella quien vaya porque es la protagonista, pero como que no me parece muy lógica la escusa de que tiene que conocer el bosque, pudieron haber esperado para que lo conociese, pues no veo cuál es la urgencia de que lo conozca (a menos que sea algo que se va a decir más adelante). Si yo fuese jefe de Alejandro (me parece que fue él quien la mandó ¿o no?, se me confunden un poco los nombres) pensaría seriamente sobre su juicio a la hora de tomar decisiones, puesto que no me parece lógico que mande a la que está herida a un lugar que no conoce, teniendo a alguien sano que si lo conoce.
Pero debo decir que creo que igual me agrada que Alberto se siente atraído hacia ella (lo entendí de esa manera, espero no equivocarme). Sería como: el malo que se hizo bueno por amor, no sé, se me ocurre eso.
No recuerdo más cosas. Sólo me queda espera un nuevo capítulo.
Edit (3/4/2015): Ahora sí, es mucho más lógico todo lo que pasó, etc. Me cuasó gracia cuando Gionna se percató de que él estaba encima de ella, no sé si lo había puesto en mi comentario, pero lo digo igual, bye.
Ay Dios mío que largo el capítulo, tan largo que no lo recuerdo todo. Pero me acuerdo de algunas cositas. Me percaté de que en varias partes te comiste letras o te faltaron palabras, tal ves errores de tipeo, no sé. Respecto a la trama, ¿qué clase de doctor dice que una persona puede seguir como si nada en un trabajo que requiere esfuerzo físico con tremenda herida que tiene en el brazo? Podría haberle dado licencia por lo menos. Yo hubiera situado temporalmente el relato una vez que se hubiese mejorado, pero quizás quisiste ponerlo para darle más drama al capítulo. Pero ahí me viene otra inquietud, creo que pusiste demasiadas ideas en un mismo capítulo, mandan a Gionna a una misión, Plusle se pierde por culpa de un Murkrow salvaje, Gionna encuentra al sujeto perdido, vuelve el Murkrow y Gionna cae, quedando los dos juntos atrapados, como que al tipo le gusta un poco (y apenas la conoce). No sé, encuentro que son muchas cosas, y ,aunque el relato no es apresurado, yo lo hubiera dejado en dos capítulos, o tal vez tres.
Lo que no entendí fue por qué la mandan a ella a la misión, mientras que el otro tipo que esta bien sano tiene que ir a lavar platos a la casa de una persona, según entendí. O sea, entiendo que tu propósito es que sea ella quien vaya porque es la protagonista, pero como que no me parece muy lógica la escusa de que tiene que conocer el bosque, pudieron haber esperado para que lo conociese, pues no veo cuál es la urgencia de que lo conozca (a menos que sea algo que se va a decir más adelante). Si yo fuese jefe de Alejandro (me parece que fue él quien la mandó ¿o no?, se me confunden un poco los nombres) pensaría seriamente sobre su juicio a la hora de tomar decisiones, puesto que no me parece lógico que mande a la que está herida a un lugar que no conoce, teniendo a alguien sano que si lo conoce.
Pero debo decir que creo que igual me agrada que Alberto se siente atraído hacia ella (lo entendí de esa manera, espero no equivocarme). Sería como: el malo que se hizo bueno por amor, no sé, se me ocurre eso.
No recuerdo más cosas. Sólo me queda espera un nuevo capítulo.
Edit (3/4/2015): Ahora sí, es mucho más lógico todo lo que pasó, etc. Me cuasó gracia cuando Gionna se percató de que él estaba encima de ella, no sé si lo había puesto en mi comentario, pero lo digo igual, bye.
Bueno, lindo capítulo, un poquito largo, pero eso sí; Muy confuso, en especial saltando del punto de vista de la protagonista, a sus compañeros, y los antagonistas.
Que picardía que un miembro del Go-Rock pida ayuda a una ranger local, aunque de todas maneras me gustó este personaje, aunque para entenderlo lo tuve que googlear.
Risas es lo que más me dio este capítulo, por ejemplo, la reacción de Alberto (Supongo que así se llama, el grone de gabardina blanca, ftw) cuando Gionna aterrizó sobre él, rompiéndole quizá un hueso, esa reacción de placer, gloriosa.
Semi identificándome (?).
Respondiendo a Elven, supongo que eso de mandarla a ella es una especie de castigo por... ¿salvar a todos con Kyumbreon? No sé, a Gionna no se le da ni una y le castigarían por todo (?).
También me gustó que Alberto se sienta atraído de cierta forma a ella, aunque me da que el personaje de Gionna no esta mucho en esas cosas (?).
Curioso el sueño de ella.
Quiero saber quien carajo es Lunetah.
Saludos, espero el próximo.
Que picardía que un miembro del Go-Rock pida ayuda a una ranger local, aunque de todas maneras me gustó este personaje, aunque para entenderlo lo tuve que googlear.
Risas es lo que más me dio este capítulo, por ejemplo, la reacción de Alberto (Supongo que así se llama, el grone de gabardina blanca, ftw) cuando Gionna aterrizó sobre él, rompiéndole quizá un hueso, esa reacción de placer, gloriosa.
Semi identificándome (?).
Respondiendo a Elven, supongo que eso de mandarla a ella es una especie de castigo por... ¿salvar a todos con Kyumbreon? No sé, a Gionna no se le da ni una y le castigarían por todo (?).
También me gustó que Alberto se sienta atraído de cierta forma a ella, aunque me da que el personaje de Gionna no esta mucho en esas cosas (?).
Curioso el sueño de ella.
Quiero saber quien carajo es Lunetah.
Saludos, espero el próximo.




Holis, me aburría y tenía que hacer algo, así que decidí leer tu último capítulo. Lo normal es que retomara y seguir con la lectura desde el capítulo dos o tres (no sé en cuál lo dejé), pero soy un vago como para ver ocho o nueve capítulos en una tarde, así que miré ese (:
Vamos a ver, mal no está, pero si que encontré unas pequeñas pegas (y no, no me refiero a que sea muy largo porque para nada me lo parece). Por ejemplo, atiende al siguiente fragmento:
Casi siempre utilizas los mismos conectores, sean de adicción o de contraste. Cada vez que leía un: "sin embargo" o "por lo menos" (que son los que más repetiste) se me llenaban las retinas de desagrado. No lo digo por mal, solamente repetir TANTO una muletilla es un grave error. Deberías de poner algo más de atención a estas cosas, releyendo dos o tres veces tu publicación antes de hacerla visible en el foro.
También, como dijo Elven king, he encontrado algunos fallos tontos, posiblemente de typeo. Igual que antes, haz una o dos lecturas atentas para repasar que no haya estúpidas faltas, y luego publicas.
Bueno, dentro de lo que cabe, tu fiction es legible y ameno para leer, algo a felicitar. Parece uno de los mejores de este foro, y si restamos esas pequeñas estupideces podría ser muy recomendado. Hay que mencionarlo, de vez en cuando usas un vocabulario muy variado e idóneo para que el lector disfrute. No sé, también escribes algunas frases realmente sencillas, pero otras maravillosamente perfectas. En esta historia se pueden encontrar cosas buenas y malas, y no sé si eso es positivo, o por lo contrario, negativo. Ahora, si los párrafos delicadamente elaborados le añadimos un estorboso "sin embargo" o "por lo menos", apaga y vámonos (?)
Antes de pasar a lo que sería el argumento, en resumen, el léxico empleado es sencillamente especial; a pocas personas se le ocurrirían usar ese tipo de palabras apartadas por la sociedad. De todas formas, poco te sirve con los defectos ya dichos. Tan solo tienes que esforzarte un poco más para ser una gran escritora
Ya por último, la trama. Había dejado de leer porque no me gustaba, así que poco voy a decirte de esto. Irónicamente, mis videojuegos favoritos eran los de Pokémon Ranger, por lo que tendría que encantarme tu historia. El caso es que su protagonista no me convence de todo, y no comentaré muchos detalles porque me amarga, solamente que pensé que su actitud cambiaría al menos ligeramente, pero es un personaje plano. Esperaba que con su nuevo cargo cambiaría a ser algo más agradable y servicial, cumpliendo con la personalidad de un Pokémon Ranger, pero sigue siendo algo molesta. Tampoco te tomes este comentario muy en serio, pues es una opinión personal.
El capítulo en si estuvo bien, aunque narre solo como "rescata" al yonki ese. Resultó entretenido (a veces interminable por las repeticiones), estaría bien que en el futuro la Gionna le diese una buena patada en el culo al desgraciado ese por cerdo xD
Espero que todo te vaya bien con tu historia, mucha suerte amiga! <3
Vamos a ver, mal no está, pero si que encontré unas pequeñas pegas (y no, no me refiero a que sea muy largo porque para nada me lo parece). Por ejemplo, atiende al siguiente fragmento:
Cita:
Sin embargo, la grácil criatura no daba signos de vida. Al parecer estaba en otro tiempo en estos mismos instantes. Encima no trajo medios para hacer peligrar al bosque. Se decía que era sumo guardián de aquellos lares. ¡Tonto! ¡Podría haber empezado por ahí!
Debía desistir. Tenía que regresar a su puesto de capataz clandestino.
Sin embargo, pasaron las horas. Dos veces vio anochecer y oyó ulular a los hoothoots, incapacitándole dormir. Por lo menos de agua estaba bien proveído; sabía que le tomaría tiempo. Pero nunca pensó que sería tanto. ¡Pero la comida! Estaba famélico. No sabía qué debía de comer ni qué no. Por lo menos estaba bien protegido de las amenazas nocturnas. La batería de su capturador era bastante duradera.
Debía desistir. Tenía que regresar a su puesto de capataz clandestino.
Sin embargo, pasaron las horas. Dos veces vio anochecer y oyó ulular a los hoothoots, incapacitándole dormir. Por lo menos de agua estaba bien proveído; sabía que le tomaría tiempo. Pero nunca pensó que sería tanto. ¡Pero la comida! Estaba famélico. No sabía qué debía de comer ni qué no. Por lo menos estaba bien protegido de las amenazas nocturnas. La batería de su capturador era bastante duradera.
Casi siempre utilizas los mismos conectores, sean de adicción o de contraste. Cada vez que leía un: "sin embargo" o "por lo menos" (que son los que más repetiste) se me llenaban las retinas de desagrado. No lo digo por mal, solamente repetir TANTO una muletilla es un grave error. Deberías de poner algo más de atención a estas cosas, releyendo dos o tres veces tu publicación antes de hacerla visible en el foro.
También, como dijo Elven king, he encontrado algunos fallos tontos, posiblemente de typeo. Igual que antes, haz una o dos lecturas atentas para repasar que no haya estúpidas faltas, y luego publicas.
Bueno, dentro de lo que cabe, tu fiction es legible y ameno para leer, algo a felicitar. Parece uno de los mejores de este foro, y si restamos esas pequeñas estupideces podría ser muy recomendado. Hay que mencionarlo, de vez en cuando usas un vocabulario muy variado e idóneo para que el lector disfrute. No sé, también escribes algunas frases realmente sencillas, pero otras maravillosamente perfectas. En esta historia se pueden encontrar cosas buenas y malas, y no sé si eso es positivo, o por lo contrario, negativo. Ahora, si los párrafos delicadamente elaborados le añadimos un estorboso "sin embargo" o "por lo menos", apaga y vámonos (?)
Antes de pasar a lo que sería el argumento, en resumen, el léxico empleado es sencillamente especial; a pocas personas se le ocurrirían usar ese tipo de palabras apartadas por la sociedad. De todas formas, poco te sirve con los defectos ya dichos. Tan solo tienes que esforzarte un poco más para ser una gran escritora

Ya por último, la trama. Había dejado de leer porque no me gustaba, así que poco voy a decirte de esto. Irónicamente, mis videojuegos favoritos eran los de Pokémon Ranger, por lo que tendría que encantarme tu historia. El caso es que su protagonista no me convence de todo, y no comentaré muchos detalles porque me amarga, solamente que pensé que su actitud cambiaría al menos ligeramente, pero es un personaje plano. Esperaba que con su nuevo cargo cambiaría a ser algo más agradable y servicial, cumpliendo con la personalidad de un Pokémon Ranger, pero sigue siendo algo molesta. Tampoco te tomes este comentario muy en serio, pues es una opinión personal.
El capítulo en si estuvo bien, aunque narre solo como "rescata" al yonki ese. Resultó entretenido (a veces interminable por las repeticiones), estaría bien que en el futuro la Gionna le diese una buena patada en el culo al desgraciado ese por cerdo xD
Espero que todo te vaya bien con tu historia, mucha suerte amiga! <3

~ AMEEEERICAA, FUCK YEEAH!
Oh Dios mío. Las críticas de este capítulo son...
Dioooooos, tengo que estar más alerta a partir de ahora D:. Maldita crisis creativa...
Bueno, voy a responder vuestros comentarios y aclarar una cosita, de paso.
Y... este... casi lo he tenido que reescribir todo. Y con los cambios aplicados, es posible que el 13 también tenga que reemplazar bastantes cosas. Ahora, me he dado cuenta de que las batallas tampoco son mi fuerte, precisamente. Siempre he tenido la sensación de que son muy... estáticas. ¿Podría ser?
No lo sé. Ya me dirán uwu.
And now... preparen sus pañuelos. Podrían llorar o bien de la risa o bien de lo malo que es. No lo sé, la verdad [?].
There you go.
Dioooooos, tengo que estar más alerta a partir de ahora D:. Maldita crisis creativa...
Bueno, voy a responder vuestros comentarios y aclarar una cosita, de paso.
Spoiler
@Elven King
@Captain Rakhan
@Kavayo
Igual, vuelvo recordar que ese es mi primer fic y está en proceso de corrección y finalización. Obviamente los primeros capítulos tendrán errores y errores. Incluso los peores capítulos están por venir. Heck, el 13 y el 14 es relleno estúpido en un 40%.
Y añado que al escribirlo pensaba en RppC como una mera historia de prácticas. Claro que también trataba de tener una mínima coherencia argumentativa, pero me centraba más en mejorar el manejo del léxico y narración que no en cuidar la trama. Ahora intento quitarle esos bultos asquerosos de relleno sin transcendencia y solventar esos errores gramaticales. Claro que no garantizo total coherencia la primera vez, pero le pongo empeño.
(Respuesta escrita el 9/5/2015)
Ah la hos***.
Es verdad.
Creo que puedo modificar eso. No le quita el sentido a nada.
Y no, la herida sería para potenciar más su descontento; pero ahora que lo pienso... es bastante estúpido.
(Nota mental: no corregir episodios en ciertos días [?])
En cuanto a la reducción del formato... no sé yo. No me convence. Los capítulos serían demasiado cortos entre sí. Además de que parecería un poco de relleno :/.
Aunque podría trasladar la parte de la pesadilla hasta el siguiente capítulo. Tampoco haría nada.
Well, anyway, tienes razón; incluso reconozco que quizá me haya pasado de absurda mientras escribía este capítulo. Pero no obstante, gracias a tu comentario, he encontrado mejores formas de solucionarlo. Si es que la falta de reviews en su tiempo... hace mucho daño, la verdad.
(10/4/2015)
Nope, no lo pusiste. Pero buneo, me alegro que las correcciones hayan servido de algo.
Eh que también... tengo una cara... también debía de arreglar el tremento bashing que le estaba haciendo a los rangers. Se suponen que ellos son los que están en problemas, no los villanos.
Cita:
Yo hubiera situado temporalmente el relato una vez que se hubiese mejorado, pero quizás quisiste ponerlo para darle más drama al capítulo.
Ah la hos***.
Es verdad.
Creo que puedo modificar eso. No le quita el sentido a nada.
Y no, la herida sería para potenciar más su descontento; pero ahora que lo pienso... es bastante estúpido.
(Nota mental: no corregir episodios en ciertos días [?])
En cuanto a la reducción del formato... no sé yo. No me convence. Los capítulos serían demasiado cortos entre sí. Además de que parecería un poco de relleno :/.
Aunque podría trasladar la parte de la pesadilla hasta el siguiente capítulo. Tampoco haría nada.
Well, anyway, tienes razón; incluso reconozco que quizá me haya pasado de absurda mientras escribía este capítulo. Pero no obstante, gracias a tu comentario, he encontrado mejores formas de solucionarlo. Si es que la falta de reviews en su tiempo... hace mucho daño, la verdad.
(10/4/2015)
Nope, no lo pusiste. Pero buneo, me alegro que las correcciones hayan servido de algo.
Eh que también... tengo una cara... también debía de arreglar el tremento bashing que le estaba haciendo a los rangers. Se suponen que ellos son los que están en problemas, no los villanos.
@Captain Rakhan
¿Te semi-identificas con Alberto? Oh, wut?
Agradezco la defensa, pero creo que ni eso tendría sentido. Lo habría dejado por la ironía, BTW; pero entonces estaría en el mismo nivel que las parodias. No, de hecho sería peor que las parodias porque no sería una mofa a los badfics, si no al lector.
En cuanto a Alberto... será mejor que no te encariñes demasiado con él. Creo que en el 28 o por ahí le estoy sacando demasiado de personaje solo por amor. No, si se vuelve asqueroso. No es como si hubieran dejado alguna pista de cómo es en el amor, igual [?].
... Al menos la mantengo. Pero no sé, no sé, creo que hay muchos personajes que los OOCeo. Ahora saben por qué no quise hacer un fanfic de Homestuck sin personajes de Homestuck [?].
Igual, me alegro de que te haya gustado, incluso antes de que lo corrija.
Cita:
Respondiendo a Elven, supongo que eso de mandarla a ella es una especie de castigo por... ¿salvar a todos con Kyumbreon? No sé, a Gionna no se le da ni una y le castigarían por todo (?).
Agradezco la defensa, pero creo que ni eso tendría sentido. Lo habría dejado por la ironía, BTW; pero entonces estaría en el mismo nivel que las parodias. No, de hecho sería peor que las parodias porque no sería una mofa a los badfics, si no al lector.
En cuanto a Alberto... será mejor que no te encariñes demasiado con él. Creo que en el 28 o por ahí le estoy sacando demasiado de personaje solo por amor. No, si se vuelve asqueroso. No es como si hubieran dejado alguna pista de cómo es en el amor, igual [?].
... Al menos la mantengo. Pero no sé, no sé, creo que hay muchos personajes que los OOCeo. Ahora saben por qué no quise hacer un fanfic de Homestuck sin personajes de Homestuck [?].
Igual, me alegro de que te haya gustado, incluso antes de que lo corrija.
@Kavayo
Hmm... actually... lo releo como tres veces. Son muy rápidas igual. Pero tienes razón. Esos p*** conectores son mi talón de Aquiles D:
Malditas adversativas T-T
Pero ya te digo que es un fic viejo, así que releído lo he releído. Que me digas eso es... una daga clavándose en la espalda. ¿Cómo pude permitirme semejante cosa? ;_;
Aunque ya tengo bastante intentando adelantar trabajos. Casi no tengo tiempo de hacer una lectura atenta; pero sí rápido. De hecho, me hiciste corregir otra vez el capítulo 11, F***ING DAMMIT! Pero eso se agradece, igual. Y los elogios sobre mi léxico también.
...
Ahora, lo que no agradezco tanto es la "crítica de la trama". Entre comillas. Porque no está lo suficientemente elaborada como para considerarla en serio. Ya que tú dijiste:
Dude. No. ¿Por qué carajos dejas de leer y te vas al último capítulo? ¿No ves que te dejas un montón de cosas en el tintero?
¿¡Qué!? Creo que dejé más que justificado el por qué actúa de esa forma y sus pocos cambios a lo largo del...
Ah. Cierto. No leíste el resto de capítulos. Never mind!
Sí, ya sé, es una opinión, no tendría que tomármela en serio... pero tampoco puedes juzgar a un personaje si te has saltado la mayor parte de capítulos. Si vas a volver a comentar el último sin leerte los anteriores, te sugiero que guardes tus opiniones sobre la trama y personajes hasta que te dispongas a leer el resto. Entonces puede que lo tenga en consideración. Pero si ya me vienes con que no te leíste el segundo para arriba y te fuiste directamente al último, apaga y vámonos. Al menos aguantando las erratas de los anteriores capítulos y teniendo una imagen general de su desarrollo me ayudas. Pero así no :V.
Malditas adversativas T-T
Pero ya te digo que es un fic viejo, así que releído lo he releído. Que me digas eso es... una daga clavándose en la espalda. ¿Cómo pude permitirme semejante cosa? ;_;
Aunque ya tengo bastante intentando adelantar trabajos. Casi no tengo tiempo de hacer una lectura atenta; pero sí rápido. De hecho, me hiciste corregir otra vez el capítulo 11, F***ING DAMMIT! Pero eso se agradece, igual. Y los elogios sobre mi léxico también.
...
Ahora, lo que no agradezco tanto es la "crítica de la trama". Entre comillas. Porque no está lo suficientemente elaborada como para considerarla en serio. Ya que tú dijiste:
Cita:
Lo normal es que retomara y seguir con la lectura desde el capítulo dos o tres (no sé en cuál lo dejé), pero soy un vago como para ver ocho o nueve capítulos en una tarde, así que miré ese (:
Dude. No. ¿Por qué carajos dejas de leer y te vas al último capítulo? ¿No ves que te dejas un montón de cosas en el tintero?
Cita:
El caso es que su protagonista no me convence de todo, y no comentaré muchos detalles porque me amarga, solamente que pensé que su actitud cambiaría al menos ligeramente, pero es un personaje plano.
¿¡Qué!? Creo que dejé más que justificado el por qué actúa de esa forma y sus pocos cambios a lo largo del...
Ah. Cierto. No leíste el resto de capítulos. Never mind!
Sí, ya sé, es una opinión, no tendría que tomármela en serio... pero tampoco puedes juzgar a un personaje si te has saltado la mayor parte de capítulos. Si vas a volver a comentar el último sin leerte los anteriores, te sugiero que guardes tus opiniones sobre la trama y personajes hasta que te dispongas a leer el resto. Entonces puede que lo tenga en consideración. Pero si ya me vienes con que no te leíste el segundo para arriba y te fuiste directamente al último, apaga y vámonos. Al menos aguantando las erratas de los anteriores capítulos y teniendo una imagen general de su desarrollo me ayudas. Pero así no :V.
Igual, vuelvo recordar que ese es mi primer fic y está en proceso de corrección y finalización. Obviamente los primeros capítulos tendrán errores y errores. Incluso los peores capítulos están por venir. Heck, el 13 y el 14 es relleno estúpido en un 40%.
Y añado que al escribirlo pensaba en RppC como una mera historia de prácticas. Claro que también trataba de tener una mínima coherencia argumentativa, pero me centraba más en mejorar el manejo del léxico y narración que no en cuidar la trama. Ahora intento quitarle esos bultos asquerosos de relleno sin transcendencia y solventar esos errores gramaticales. Claro que no garantizo total coherencia la primera vez, pero le pongo empeño.
Y... este... casi lo he tenido que reescribir todo. Y con los cambios aplicados, es posible que el 13 también tenga que reemplazar bastantes cosas. Ahora, me he dado cuenta de que las batallas tampoco son mi fuerte, precisamente. Siempre he tenido la sensación de que son muy... estáticas. ¿Podría ser?
No lo sé. Ya me dirán uwu.
AVISO
Por lo visto parece que estoy en una mala época para corregir episodios. You see; normalmente escribo los episodios a mano, lo cual previene gran parte de los errores. Pero como intento mantener los mínimos cambios y lo hago acelerada, no puedo emplear ese mismo método con estos episodios. Y como suelo teclear rápido, a veces no me fijo en los estropicios que hago. En los primeros no he necesitado tanto una exhaustiva releída; pero a medida que me acerco al final del primer arco (1-15), me estoy encontrando con muchas cosas que me parecen sacadas de la nada. Pero supongo que eso mejorará en el 16, que es por donde empecé a notar una mejoría en mi forma de escribir.
Ahora, que luego hay partes que no se sabe muy bien quién habla. Pero el resto creo que no necesita grandes cambios.
Añadiendo que prefiero hacer nuevo material más que rehacer lo que ya tengo, voy a poner las correcciones en hiatus hasta que termine todo este fanfic (calculo que será entre uno y tres meses, depende de las ganas que tenga y de los trabajos que vengan). También puede que FdC se retrase un poco por ello. Pero intentaré que no pase.
Ahora bien. Este capítulo también tiene que ser corregido por varios errores. Entre la semana que viene y la otra veré si lo mejoro (que admito que en sí también era bastante malo [?]). Pero por ahora... nanai.
Si hay algo más que deba mirar, no duden en comentarlo. También quisiera que pusieran lo bueno que tiene, por no tocar algo que no deba.
Eso es todo. Gracias por su atención.
Ahora, que luego hay partes que no se sabe muy bien quién habla. Pero el resto creo que no necesita grandes cambios.
Añadiendo que prefiero hacer nuevo material más que rehacer lo que ya tengo, voy a poner las correcciones en hiatus hasta que termine todo este fanfic (calculo que será entre uno y tres meses, depende de las ganas que tenga y de los trabajos que vengan). También puede que FdC se retrase un poco por ello. Pero intentaré que no pase.
Ahora bien. Este capítulo también tiene que ser corregido por varios errores. Entre la semana que viene y la otra veré si lo mejoro (que admito que en sí también era bastante malo [?]). Pero por ahora... nanai.
Si hay algo más que deba mirar, no duden en comentarlo. También quisiera que pusieran lo bueno que tiene, por no tocar algo que no deba.
Eso es todo. Gracias por su atención.
And now... preparen sus pañuelos. Podrían llorar o bien de la risa o bien de lo malo que es. No lo sé, la verdad [?].
There you go.
Capitulo 12
Spoiler
Una jornada de búsqueda hacia la luz se reanudaba. Cada paso que daba Alberto parecía que iba a convertirse en un morreo al suelo involuntario causado por el sueño. Gionna no perdonaba, ni siquiera le esperaba mientras avanzaba el ritmo. Lo de anoche fue... no encontraba la palabra idónea para describir ese acto. Y él fue el ejecutor de esa sensación de incomodidad en el cuerpo, por lo que ahora le castigaba con su indiferencia.
─Por favor, esperadme, que ando medio dormido...
─Quien la toca de forma descarada, paga, y tú lo hiciste, así que a callar.─ Mosqueado decía Kyumbreon.
─¿¡Que!? ¡Pero si solo la abracé!
─¡Memeces! Seguro que eso es lo que pensaréis; pero muy en el fondo querréis peores cosas. ¡Lo sé! ¡Lo intuyo!
Con ello dejaron atrás al somnoliento joven, sin siquiera dirigirle ninguna palabra más. Al fin hallaron un camino que no parara en sitios similares. Gracias a las pequeñas plantas aferradas a los troncos, descubrieron un camino rectilíneo sin direcciones alternativas que solo invitaba a seguir adelante. Parecía que ya encontraron el buen camino. Mas no precisamente era un lugar abstente de dificultades. Habían centinelas de estatura humana de coloración amarilla y negra cuyas alas zumbaban un sonido desagradable a oídos ajenos a su especie.
Aquellos bichos con aguijones eran un horror que Kyumbreon, Lol y Gionna preferían evitar. Eran insectos agresivos y territoriales que no dudarían en atacar si pusieran la punta del pie en su terreno.
Evitar weepinbells era una historia. Pero adentrarse en un nido de beedrills era otro cantar.
─Malditos insectos.
─Cuyas picaduras arden en los torrentes de mi cuerpo...─Decía el otro. ─Pero no os preocupéis. Tengo la confianza en que sucumbirán ante mis artes oscuras.
─¡Ah, no, Kyu! Ya has matado suficiente. Tampoco queremos beedrill para desayunar. Estos bichos tienen demasiado veneno.
─Pero... nos impiden avanzar. ¡Debemos hacer algo!
─¿Y arriesgarnos a que te claven sus aguijones sin tener ni una puñetera baya meloc? No seas impulsivo, Kyu. Tampoco es que fueras el pokémon más fuerte del mundo por poder asesinar a unos cuantos pokémon salvajes.
─Pero las prisas nos urgen. No querréis acompañarlo hasta la salida, ¿verdad?
Cierto. Quería evitar a ese sujeto a toda costa. Después de aquello, no quería verlo ni en pintura. Ya que no podían permitirse arriesgar a ningún compromiso de salud, Gionna se decantó por sacar al único pokémon que era inmune a esas sustancias. Nada más pisar la hierba, la rana croó. Ya tenía ganas de salir al aire libre.
─Google, te necesitamos para hacer una maniobra de distracción. ¿Ves a esos beedrill de ahí?
Este asintió, tranquilo.
─Bueno... resulta que nos están dejando sin poder pasar. Puedes emplear todos los trucos sucios que quieras, sin herirlos, si lo prefieres, da lo mismo. Solo queremos que vayan a por ti. No creo que sea ninguna molestia.
Google accedió a ayudar. Se lanzó a por los beedrill, y estos revolotearon a su alrededor molestos por su intrusión, intentando picarle con sus aguijones. Sin embargo, la astuta rana hizo duplicados ilusorios de sí mismo, impidiendo que las avispas clavaran sus ponzoñosas agujas en él.
Ahora podían correr. Trataban de ser lo más discretos posible para que ninguno de esos insectos los detectara. Estaban demasiado entretenidos como para percatarse de otras presencias.
Cuando lograron cruzar, la entrenadora se disponía a regresar a Google a su pokéball. Pero no podía distinguir entre las copias cuál era el verdadero.
Tenía que hacerle saber que ya era suficiente. Kyumbreon se encargó de dar la orden de indicar cual era. Una vez sabían a cual apuntar, Gionna hizo volver a Google a su pokéball para luego huir rápido. Los beedrill quedaron asombrados, preguntándose qué clase de brujería era esa.
Empezaron a correr para pasar desapercibidos y, cuando cruzaron el camino, Alberto ya pisó su terreno. Para su desgracia, las avispas dejaron pasar ese misterio, lo cual hizo que ellos se percataran de su molesta presencia.
Cuando vio que las delgadas abejas carnívoras fijaban sus ojos compuestos en él, se despertó de un plumazo. Tuvo que correr para no ser atacado. El enjambre zumbó furiosa hacia su localización, haciéndole correr por la derecha. Pese a la maniobra que hizo, esos insectos del demonio casi le clavaban sus ponzoñosos aguijones. A ese ritmo no podría salir de ahí.
Debía de usar el plan de emergencias.
Silbó. Una fugaz sombra pasó en frente de los beedrill. Un tajante viento los detuvo. Pronto cayeron como miserables moscas, solo por las filosas guadañas de la muerte.
No le había gustado hacerlo. Pero se lo habían buscado. El resto de integrantes de aquel enjambre se alejaron. Había algo que tenía que no les gustaba nada. Alberto pudo salir tranquilo de ahí, casi sin ningún percance.
Cruzando el camino, había un claro florado, donde las mariposas revoloteaban y seres rosados con un par de hojas de diente de león en la cabeza se elevaban en el aire. La agradable y fresca brisa que anunciaba la cercana primavera le azotaban en sus rostros. El sol les proporcionaba un tenue calor que no tenían en el interior.
Ese era el claro más grande de todo el bosque. Era un lugar idóneo para los pokémon más afables que no podían hacer frente a los depredadores del bosque. Tal belleza no podía dejarse pasar. Gionna sacó su cámara de fotos y fotografió el lugar y sus habitantes, a la vez que Lol se permitió sentarse para tomar el sol. Algo que irritó al felino, pues aminoraba su marcha.
─Mi señora... por favor...
─¿Qué ocurre?
─Estáis siendo más lenta que un squirtle. Y Lol empieza a gandulear.
─¿Y? No hay prisa. Los beedrill se estarán encargando de ese idiota ahora mismo.
─Pero la luz, y los colores... ¡Puaj! ¡Y esa luz que quema mis ojos! Soy criatura de penumbra, ¡todo este “idílico” panorama está atetando contra mi salud! ¡Hacedme un favor y avanzad de una buena vez!
Irritada por las quejas de Kyumbreon, la entrenadora dejó su sesión fotográfica y volvieron a la oscuridad con la cámara en la mano, pues la antipatía de su pokémon hacia el lugar que pisaban no la dejaba ni guardar el artilugio.
Pronto llegaron a un desvío.
Ese era el punto por donde muchos acabaron muriendo de la frustración. Sería solo derecha o izquierda; pero uno de los dos era un traicionero camino circular que los regresaba al mismo inicio. Además, nunca se sabía cuándo habían hecho un rodeo o escogido el camino correcto. Las diferencias en el entorno eran mínimas.
Y en frente a los cuatro, ahí estaba. Aquel pájaro de negras plumas que se reía de su desgracia. Él sabía lo difícil que era no perderse si uno no tenía alas. Así que extendió las suyas y graznó sus risas al cielo a modo de burla. Un gesto que mofó a Plusle de nuevo; pero que la entrenadora le hizo gracia.
─Oh, ¡pero mira qué monada! Sigue riéndote así, sigue, sigue.─ Volvió a encender el aparato y le apuntó con el objetivo. Un sonido artificial del obturador fue escuchado, a la vez que el flash le cegaba por unos instantes. Había quedado retratado en la memoria de la pequeña cámara.
─Me eres incomprensible. ¿Cómo puedes fotografiar a un pájaro cretino que se ríe de nuestra desgracia?
─Sé que en ese aspecto es muy vil... ¡Pero por otra parte parece tan simpático...!─ Murkrow se ruborizó. Nadie le dijo aquellas palabras de él, si no que le llamaron hasta vil demonio del averno.
─Algún día esta pequeña afición de conservar rarezas en imágenes será vuestra perdición. De hecho lo está siendo ahora mismo. Va a hacernos perseguir a ese roedor otra vez.
Pero aquel pequeño gesto desencadenó un cambio de actitud y de planes. El cuervo graznó para llamar la atención de la entrenadora. Quería oír otra vez el obturador. De enseguida, el más astuto del grupo vio una oportunidad de oro para salir.
─O... mejor dicho, puede que sea nuestra salvación.
─¿Eh? ¿Cómo?
─Vuestra necia actitud parece haber agradado al cuervo. Quizá si hacéis más fotografías para su complacencia podríamos salir sin derramar ni gota de sudor.
─¿Pero quiere que le haga más fotos? ¿Lo sabes seguro o solo es una suposición?
─Sé que quiere más porque lo oí de su sucio pico. Podríamos usar eso a nuestro favor.
La fortuna le sonreía al fin. Tenían una oportunidad para que el mismo demonio que los metió en esos matorrales los sacara de ahí. Quizá un ofrecimiento podría salvarles de la hambruna. Deberían de preguntarle antes, a ver si estaba de acuerdo.
Pero pronto las esperanzas se desvanecieron cuando oyeron la voz de aquel energúmeno.
─¿¡Pero por qué dejáis atrás?! ¡Casi me pican esos beedrill!
Los cuatro giraron sus cabezas hacia Alberto con cara de pocos amigos, menos Lol, que le saludó cordialmente. Estaban en medio de un acto importante.
─Que oportuno. Parece que habéis logrado llegar hasta aquí, pese a todo.─ Dijo sin alegría el felino.
─¿P-pero a qué vienen esas caras?─ Dio un respingo al ver al mensajero de la desgracia frente a ellos. El pájaro lo miraba fijamente con total neutralidad. ─¡TÚ! ¡Al fin apareces, estúpido pájaro!
─¿Qué?─ Gionna no entendió esa reacción.
─¡Este bicho se burló de mí cuando me perdí!
─Bueno, igual se burló de nosotros y nos condujo a la parte profunda, así que-
─¡Y me robó la brújula!
─Ah, que tenías una brújula y te la ha quitado.─ Repetía la entrenadora como si no tuviera un argumento mejor.
─¡Y aún me duele la espalda por su culpa!
─Pensaba que os había encantado que mi señora os hubiera quebrado los huesos.
─Eh... eso... eso fue... ¡bueno, qué más da, ven aquí, pajarraco!─ Alberto se abalanzó a él, sediento de venganza por todas las travesuras que hizo, olvidándose de los modales y apartando a Gionna de su camino.
Alberto se lanzó a por él, ansiando estrujarle el cuello. Con su desagradable picardía de vuelta, el ave evitó ser agarrado con un leve aleteo que lo desplazó a pocos centímetros de su posición. Quería ver a ese chico lleno de tierra.
Pensando que atendería a razones, Gionna pedía al perdido que cesara sus intentos de asesinato, sin muchos resultados. Pronto Plusle le acompañó en su cacería, aún con las anteriores mofas anulando su temple. Poco le importaba el quién estaba prestando su ayuda.
─No, parad. ¿Qué estáis haciendo, idiotas? Iba a proponerle una cosa. No, en serio, ¿por qué tenéis que hacer las cosas más difíciles? ¡Es que manda...!
Los perdió de vista. El murkrow voló hacia uno de los caminos, seguidos de sus dos víctimas más predilectas. Lo único que podía hacer Gionna en esos momentos era suspirar y quejarse.
─Idiotas. ¿Ahora tengo que perseguirles? ¿De verdad?
─No tenéis por qué. Podríamos encontrar el camino, mientras tanto. Quizá incluso nos los encontremos mientras tratamos de averiguarlo.
Temía no poder guiarlos en caso de que los hallara y tuviera alguna noción de donde ir. De todos modos, ¿quién necesitaba a esos dos? Y los murkrows también.
Tuvo que escoger el camino contrario para probar si ellos fueron al camino correcto. Suponiendo que las intenciones del cuervo son retenerlos por toda la eternidad, sería bastante lógico que les haya llevado a hacer un rodeo.
Aparentemente se habían equivocado. Estaban frente a la misma bifurcación, con los mismos árboles y mismas rocas. Un gruñido de frustración fue soltado desde lo más profundo de sus pulmones. Habían hecho una vuelta tonta.
─Nos hemos equivocado. ¡Estamos en el mismo sitio por donde hemos empezado!
─¿Estáis segura? Habéis dicho que los caminos son similares.
─¡Pero tiene que haber algún cambio, no sé! La huella de algún pokémon salvaje... un-un rastro... objetos extraños en el suelo... ¡Algo!
─¿No podéis orientaros con el sol?
─Por favor, Kyu, estamos en medio de una arboleda espesa, ¿tú te crees que puedo concretar exactamente dónde apunta el sol con toda esta-?
Aquella discusión fue interrumpida por los gritos de Lol reclamando atención. Había encontrado algo de interés común. No tardaron en acercarse a ver qué era aquello que con tanta alegría quería mostrar.
Era un cartel chapucero con varias letras pintadas en tinta indeleble. Al fin algo que podría servirles de señalización.
─¡Oh, un cartel! Eso no lo hemos visto antes.
─Diría que también había un cartel antes.
─No, creo que no había. ¿Será que hemos encontrado el camino?
─Os juro que estos diminutos ojos disuadieron un cartel idéntico.
─Da igual; a lo mejor pone otra indicación.
Solo por ello empezaba a pensar que los trasenuentes extraviados eran idiotas o cegatos por no percatarse de ese cartel. Fue a leer en voz alta las supuestas indicaciones que les otorgaba.
─“Cuidado. Los caminos aquí son idénticos.”
─Nada que no sabíamos.
─”También hay carteles como este”.
Hubo un silencio sobrecogedor. Una ausencia de sonido que anunciaba uno de los más temibles estados del ser humano. Los puños de la pseudoranger se cerraron temblorosos ante su poca capacidad de contención. Se preguntaba quién fue el pánfilo que tuvo la brillante idea de comprar los resquicios de un árbol para hacer tal desperdicio. Tenía ganas de encontrárselo y darle una buena paliza.
Como a ese cartel.
Se desquitó dando patadas a esa señal. Así sabrían que ya habían pasado por ese mismo lugar.
─¡Un momento! ¡Mi señora, atiéndame un segundo! Acabo de ver algo.
─¡Ahora no, Kyu! ¿¡No ves que estoy ocupada!?
─¿Agotando vuestras energías para tener que comer más carne en orden de no desvaneceros? Disfruto mucho viendo vuestra faceta destructiva en acción; pero deberíais giraros un segundo y venir a mi posición. Es importante.
Se relajó un rato y se reunió con Kyumbreon en medio del camino izquierdo. Si no fuera por él, ahora estarían atrapados en la confusión.
En frente de sus ojos habían dos hoyos cavados por dos nincadas. Esto lo probaba. Habían dado en el clavo.
─¿Cómo no me di cuenta antes de esto?
─Simplemente habéis hecho caso a quien no debíais. ¿No os dije que os sacaría de este bosque?
Lol se ofendió ante esas palabras. Acababa de llamarle inútil indirectamente.
─¿Qué tal si seguimos por este mismo camino?
─Me parece bien.
Siguieron el rastro construido por las fotóbicas cigarras, y llegaron de nuevo a un aparente retorno de inicio. El cartel estaba intacto esta vez. Al menos la diferencia era más notoria, pues había un matojo de ramas en uno de los árboles con un swellow dando calor a sus polluelos.
Optaron por no molestar a la madre con sus pasos y evadirla desviándose de nuevo a la izquierda. El camino estaba empezando a ser tortuoso. De nuevo, los pies de la entrenadora empezaban a torturarla. Luego hubo otra bifurcación. Esta vez no había ni cartel roto ni nido.
Habían vuelto al inicio.
─¡Demontre! Casi lo teníamos.─ Se quejó Kyumbreon.
─No sé, ¿seguro que no es otro camino diferente pero igual?
─No creo que haya tantas bifurcaciones similares en este bosque del averno. Por lo menos ahora sabemos por dónde ir.
─Aún no estoy muy segura de ello. Que hayan tres iguales ya es mucho.
─Y sin embargo habían diferencias notorias en los dos siguientes, justo en cuanto dijisteis que no hay ninguna.
─Eh, eso es lo que me dijeron. Nadie me dijo nada de nincadas y-
Su charla fue interrumpida. El cuervo voló sobre sus cabezas, dirigiéndose hacia la derecha. Unos gritos electrizados fueron oídos al fondo. El pequeño cuerpo chocó con Lol. Al sentir el golpe, esta se giró estupefacta. El conejo rogó disculpas al kappa por haberle dado tal golpe.
Luego voló otro. Alberto no sintió la presencia de sus guías y siguió su propio camino.
Todos persiguieron al albino nada más ver por donde iban. Fijándose en las alturas, podían ver a dos brujos moviéndose de forma simultánea en direcciones opuestas. Pronto la entrenadora lo identificó como un Doble Equipo. Estaba algo aburrido de esa constante persecución provocada.
La ira del hermano medio les alejaran de los dobles caminos para llegar a un claro con un gran árbol. El pájaro se posó en la copa, mirando a Alberto esbozando una abierta sonrisa con su pico. De lo que no contaba era que esta persona era
─Muy bien, maldito pajarraco, has estado burlándote de mí todo el rato, pero ahora me toca a mí reírme de ti.
Descargó la funda pesada de su espalda, y desnudó a su bajo, primo de la guitarra de cuatro cuerdas. Normalmente, su sonido sería sordo si no estaba enchufado a un amplificador. Pero este caso era especial.
Tocó un solo. Después, una sombra pasó veloz, creando una corriente de aire que zarandeó las ramas de los árboles. Había invocado a una presta mantis verdosa, capaz de trinchar a cualquier ser con sus filosas guadañas. Con notas discordantes ordenó al insecto que segara su alma desde las alturas. La avispada ave pudo evitarlo, por suerte. Pero el scyther le superaba en velocidad. No demoró en dar un potente tajo que hirió el ala del pájaro y obligarle a descender en picado.
Cuando los cuatro guías llegaron a su posición, fueron testigos de ese acto de crueldad. El segador verde impedía la huida de murkrow clavando una de sus guadañas al suelo. La euforia lo desquiciaba.
─¡Eso es, Scyther! ¡Ahora córtale la cabeza!
Aquella orden cruel delató su cargo. Esperaba que fuera de todo; un despistado, un idiota, algún delincuente que se había olvidado como volver a casa... pero nunca pensó que tendría a uno de los peces gordos cerca suyo.
La guadaña del insecto se preparaba para hacer de guillotina. Iba a caer directo a su pescuezo. Kyumbreon tendría alguna posibilidad; mas no quería arriesgarlo. Tuvo que coger la mochila, guardar la cámara y sacar a uno de sus pokémon.
En cuanto aquella cuchilla se dirigía al cuello del ave, un golpe seco en el pecho proveniente de otra criatura voladora hizo que interrumpiera su ejecución. Alberto miró al ser que acababa de arruinarle los planes. Era una simple paloma gris, con una pica dibujada en la panza. Llevaba también un sombrero parecido a la cabeza de un honchkrow que le cubría parcialmente los ojos. Aunque el patrón del plumaje y el accesorio era inusual, estaba bastante claro que era un pidove.
─Vaya, vaya. Parece que al final sí que tendré que demandar a mi superior por exponerme a riesgo potencial. Mira que intentar sacar a otro de esos malandrines...
─¡¿Eh?! ¡No! ¡No-no-no es lo que parece! ¡No estaba intentando matar a ese murkrow con este scyther! ¡Sí, eso es! ¡El vino a por el pájaro!
─¡No me mientas! Te hemos visto tocando el bajo y ordenando a ese pokémon salvaje que lo decapite. ¡AH, e iba a hacer un trato con ese pájaro, maldito idiota!
─Pero... ¡Este pájaro nos ha llevado a la perdición, querida mía! Hay que acabar con él para que no haga perder a más gente!─ Justificaba así sus actos. Ella levantaba sus cejas. Pensaba que al menos él le importaba la vida de la fauna salvaje.
─Y luego me preguntas por qué dejé que mi umbreon matara a cualquier pokémon... ¿y qué es eso de querida mía? ¿Qué te piensas que somos? ¿Novios?
Una sonrisa donjuanesca se dibujó en los labios del segundo hermano del equipo Go-Rock. No se esperaba tener tan pronto esta oportunidad de declararse.
─Lo cierto es que me gustaría mucho.
─¿Qu-?
─Odio a los rangers como a cualquiera de mis hermanos, claro. Pero... cuando te vi a ti perdido es este bosque no me provocaste ningún asco. Y luego cuando me tendiste la mano; “¡oh, pero qué belleza de persona, madre de Arceus!” Fue amor a primera vista.
─¿¡QU-QUÉEEEEEEEEE!?─ Soltó un grito que ahuyentó a las golondrinas, acompañada de Lol y Plusle. Pero esto no interrumpió el discurso de Alberto.
─Me gustaría que me correspondieras, la verdad. Puede que no hayamos empezado con buen pie, pero estoy seguro de que podremos volver a empezar. ¿Y bien? ¿Qué me dices?
Esas palabras, venidas de la boca de un hombre verdaderamente malvado, dio paso al silencio, permitiendo que el soplo del viento sea el único que cante. Colérico, el chacal negro acalló las hojas, dispuesto a evocar odio y destrucción.
─Lo sabía... sabía que tú, engendro blanco, osaste de enamorarte de ella, contemplando embobado su mano torpe, soñando perversamente con ella, ¡abrazándola como si ya fuera tuya! ¿¡No te da vergüenza tener esos deseos tan indeseados por ella!? ¡Matémosle! ¡Castiguémosle con la muerte y la tortura eterna que le dará el todopoderoso Lunetah!─ Gritaba, o más bien, ordenaba colérico. Ella también estaba patidifusa, y enrojecida por la vergüenza.
─No-vamos-a-matar a-nadie.
─Pero... os ha...
─He dicho que no vamos a matar a nadie, ¿vale?
─¡Entonces me aprecias! ¡Sabía que tarde o temprano me corresponderías!─ Gritó Alberto ilusionado, interpretando lo que él quería.
─¿¡Estás de guasa!? ¡Estoy GRAVEMENTE PERTURBADA por esto! Ahora vas a dejar al murkrow en paz y te vas a quedar aquí por pervertido y asesino.
─Imposible, querida. Tengo que hacerlo.
Se hartó. Ya no quería usar más el diálogo.
─Pues si así vamos a estar... ¡Honchpato, ve golpeando con Golpe Aéreo!
La paloma al fin alzó de nuevo su vuelo y fue directo hacia el insecto con todo su cuerpo, atinando en todos los golpes aunque este tratara de esquivarlo. Pronto el scyther estaría debilitado; o eso fue lo que pensó.
─Cómo te agradezco que no sacaras el capturador, de veras.
Una nota levantó el brazo de la mantis justo en el momento de que iba a recibir otro de sus prestos golpes. Pudo evitar su derrota rasgando una de sus alas con el filo de aquella espada. El ave tan solo perdió altura y chocó su pico contra el suelo. Pudo levantarse; aquel cortefuria no fue nada para él.
Ni enamorado se andaba con chiquitas.
─Siento hacer esto a tu pidove, pero de verdad estaba siendo una molestia.
─Me estás poniendo nerviosa con esa cortesía, chaval.
─Gionna, por favor, si tenemos la misma edad.
─Dejad de charlar los dos.─ Pidió Kyumbreon.
Honchpato y Scyther estaban esperando órdenes de sus dueños. Los pokémon que estaban fuera de combate se aburrían.
─Oye, ¿puedo preguntarte por qué me das las gracias por no usar el capturador?
─Es que si lo usaras, igual tendría que mandar a mi pokémon a que rompa la línea y claro, te dolería. Y no quiero hacerte daño.
Era la primera vez que alguien no quería luchar con ella aunque le atacaran a su arma. El amor impedía que Alberto reaccionara. Tal como un pokémon víctima de Atracción.
Había dicho que odiaba a los rangers. Quizá eso fuera el punto de partida para que desviara su atención a ella.
Era el momento de sacar el capturador y lo encenderlo.
─Un momento, no irás a capturarlo.─ Preguntó el enamorado.
─Lo siento. No me trataste mal, peeeero tampoco es que me inspires confianza.
─Qué lástima. Pensaba que eras diferente y que no usarías el capturador. Oh, bueno, voy a tener que evitar perder a mi scyther entonces.─ Con ello no tuvo ningún otro miramiento. Preparaba sus dedos para entonar los mandatos del insecto. Realmente no quería luchar, pero si así lo quería, no iba a negarle la batalla.
Gionna ordenó a su paloma que entretenga mientras disparaba el disco en dirección a Scyther. Era consciente de su temporal incapacidad para volar; mas aún tenía sus patas. La paloma trataba de golpear velozmente a la mantis con las puntas de las alas oscurecidas, formando un par de filos umbríos; sin embargo, este esquivaba con saltos que también interferían en su captura, con cada salto tocando la frágil línea. Así no podía. Debía de mover sus fichas y mandarle refuerzos a su paloma.
─¡Plusle, paraliza a ese bicho!
El conejo fue a por Scyther para aturdir con sus rayos el veloz Scyther. Pero pudo evitó el ataque, desvaneciéndose a la vista de todos. Sin más demora, el insecto atacó a Plusle por las espaldas, lanzándolo contra el suelo. Desesperada, la entrenadora mandó que volviera a descargar, sin embargo, no podía; tenía que descansar un rato para volver a intentar a atrofiar sus músculos.
Lol, visto que el golpe fue demasiado para el pokémon poco acostumbrada a la lucha, fue a socorrerla. Casi no podía mantenerse de pie, así que cargó con su peso. Con aquellas nobles causas se había metido también en batalla. En un frenesí de ira, una de sus cuchillas alcanzó dibujarle una dolorosa línea verde en el pecho.
Esto era malo. Tenía tres heridos y un sediento de sangre a su cargo. Sus métodos no podían combatir con esa endemoniada velocidad. Lol no podía salir de ahí con esa sombra acechante. Si al menos pudiera reducir la velocidad...
Entonces el milagro se hizo. Una espesa neblina se fue formando por los alrededores, despistando a todos los combatientes. Solo sus siluetas eran visibles a través de aquella inusual cortina gélida. La kappa aprovechó ese momento para escapar y poner a Plusle a salvo.. Ambos se preguntaban qué era eso. Molesto por la poca visibilidad, Honchpato se dispuso a dispersar las nubes sin esperar órdenes de su entrenadora e ignorando su herida.
Pronto notaron a un inesperado aliado. La figura erguida, extendida y jadeante del cuervo estaba tras ellos, empleando lo que quedaba de sus fuerzas para reducir las estadísticas de su enemigo.
Nadie entendía cual era sus intenciones. Así que ignoraron el acto heroico de murkrow y prosiguieron con su lucha. De enseguida notaron sus pretensiones. Los ataques de la mantis eran más fáciles de evadir.
Realmente quería hacerle un favor. Mas era consciente de que podía volver a aumentar su velocidad. Además, dudaba de que Murkrow pudiera hacer otra Niebla. Tampoco podía obligar a Honchpato que intentara debilitarle con solo Tajos Umbríos y Aires Afilados. Debía de hacer algo.
Entonces tuvo una ocurrencia. Si Lol podía cambiar el modo del disco a Ariadna, también podría hacer lo mismo con otros pokémon. Retiró el disco capturador del area de batalla, igual que ordenó a Honchpato que viniera hacia ella.
─¿Te vas a retirar? Qué lástima. Empezaba a divertirme un poco.
─Ya te gustaría. Honchy, necesito que me des un poco de aire ahí dentro.─ Le tendió el disco capturador con la cápsula abierta. Un aleteo, un cierre rápido, y los vientos circularon en su interior, como si alimentara al artilugio desde sus entrañas. Entonces pudo ver que adquiría un tono turquesa con las franjas naranjas.
Alberto se estremeció. Sabía que la ayuda que iba a utilizar le dejaba en desventaja. Aunque confiaba en que la captura no resultara ningún efecto. Debía de ser así.
Su amada hizo un círculo, del cual Scyther salió de un salto sin que la pudiera completar, evadiéndolo. Para sorpresa de ella, unas fuertes corrientes de aire surgieron de los contornos del círculo. Entonces entendió cómo funcionaba. Siguió haciendo círculos en balde para que un ejército de huracanes detuvieran a la verde parca. El insecto trataba de evitar que esos aires lo abrazaran. Mas su liviano cuerpo y su poca resistencia hicieron de ello una misión imposible.
Era su oportunidad. Ahora que al fin había aquietado a esa indomable bestia, podía rodearle múltiples veces.
Los círculos seguían levantando la hierba mientras el indefenso scyther intentaba escapar de su cura. Pronto la luz se hizo más intensa. Era el momento de cerrar el lazo.
Justo cuando aquella preciosa luz inundó el cuerpo, pasó lo imposible. La mantis religiosa había recuperado la cordura de sus ojos, y miró a su alrededor, preguntándose qué había pasado. Al no saber cómo contestarse esas preguntas, se retiró del claro, regresando a su hábitat. Atónito se quedó su pretendiente al ver que el scyther se marchaba. Esto era un error de programación, estaba seguro.
─No puede ser... A pesar de las mejoras, tú... Lo has conseguido. Lo has atrapado.
─¿Mejoras?─ Se preguntó Gionna. Luego recordó otro detalle. Su hermano mayor también mencionó algo sobre deficiencias en sus artilugios. ¿Quizá fuera eso?
Para su suerte, Alberto estaba dispuesto a proporcionarle información.
─Los instrumentos nuestros... El mío y el de mis hermano, son prototipos de la mejora que vamos a poner a todos los supercapturadores del equipo Go-Rock. David dice que le funcionó perfectamente, pero, a mí y a Emilio, sin embargo... No sé que tendrás tú que puedas capturar a nuestros pokémon, pero me tiene perplejo. ¿Será que nos adelantaron al fin?
Encogió de hombros. Ella tampoco entendía nada. ¿Qué era aquello que le habían dado? No podía ser que tuviera un tacto especial para capturar. Si los más experimentados no pudieron vencer a aquellos peces gordos, ¿cómo es que ella sí?
No la tenía rencor. Quedó unos cuantos segundos en silencio. Una sombra proveniente de un gran pterodáctilo se detuvo bajo ellos. Parecía que su rescate había llegado, aunque tarde. Ese monstruo volador se detuvo cerca del suelo para recoger a Alberto.
─¡Tíiioooo! ¡He podido encontrar un hueco mi puesto para recogerte! ¡Sube ya, maldita sea!
─Bueno. Un placer haberte conocido.─ Manteniendo la cordialidad, se subió al lomo pétreo del aerodactyl y se alejó presto de aquel lugar. Nunca más irían a pisar estos bosques. Y ellos esperaban no volver a encontrarse con aquel escalofriante sujeto.
Escucharon unos pasos por detrás mientras veían aquel ser prehistórico alejarse. También les habían venido a buscar.
─Por favor, esperadme, que ando medio dormido...
─Quien la toca de forma descarada, paga, y tú lo hiciste, así que a callar.─ Mosqueado decía Kyumbreon.
─¿¡Que!? ¡Pero si solo la abracé!
─¡Memeces! Seguro que eso es lo que pensaréis; pero muy en el fondo querréis peores cosas. ¡Lo sé! ¡Lo intuyo!
Con ello dejaron atrás al somnoliento joven, sin siquiera dirigirle ninguna palabra más. Al fin hallaron un camino que no parara en sitios similares. Gracias a las pequeñas plantas aferradas a los troncos, descubrieron un camino rectilíneo sin direcciones alternativas que solo invitaba a seguir adelante. Parecía que ya encontraron el buen camino. Mas no precisamente era un lugar abstente de dificultades. Habían centinelas de estatura humana de coloración amarilla y negra cuyas alas zumbaban un sonido desagradable a oídos ajenos a su especie.
Aquellos bichos con aguijones eran un horror que Kyumbreon, Lol y Gionna preferían evitar. Eran insectos agresivos y territoriales que no dudarían en atacar si pusieran la punta del pie en su terreno.
Evitar weepinbells era una historia. Pero adentrarse en un nido de beedrills era otro cantar.
─Malditos insectos.
─Cuyas picaduras arden en los torrentes de mi cuerpo...─Decía el otro. ─Pero no os preocupéis. Tengo la confianza en que sucumbirán ante mis artes oscuras.
─¡Ah, no, Kyu! Ya has matado suficiente. Tampoco queremos beedrill para desayunar. Estos bichos tienen demasiado veneno.
─Pero... nos impiden avanzar. ¡Debemos hacer algo!
─¿Y arriesgarnos a que te claven sus aguijones sin tener ni una puñetera baya meloc? No seas impulsivo, Kyu. Tampoco es que fueras el pokémon más fuerte del mundo por poder asesinar a unos cuantos pokémon salvajes.
─Pero las prisas nos urgen. No querréis acompañarlo hasta la salida, ¿verdad?
Cierto. Quería evitar a ese sujeto a toda costa. Después de aquello, no quería verlo ni en pintura. Ya que no podían permitirse arriesgar a ningún compromiso de salud, Gionna se decantó por sacar al único pokémon que era inmune a esas sustancias. Nada más pisar la hierba, la rana croó. Ya tenía ganas de salir al aire libre.
─Google, te necesitamos para hacer una maniobra de distracción. ¿Ves a esos beedrill de ahí?
Este asintió, tranquilo.
─Bueno... resulta que nos están dejando sin poder pasar. Puedes emplear todos los trucos sucios que quieras, sin herirlos, si lo prefieres, da lo mismo. Solo queremos que vayan a por ti. No creo que sea ninguna molestia.
Google accedió a ayudar. Se lanzó a por los beedrill, y estos revolotearon a su alrededor molestos por su intrusión, intentando picarle con sus aguijones. Sin embargo, la astuta rana hizo duplicados ilusorios de sí mismo, impidiendo que las avispas clavaran sus ponzoñosas agujas en él.
Ahora podían correr. Trataban de ser lo más discretos posible para que ninguno de esos insectos los detectara. Estaban demasiado entretenidos como para percatarse de otras presencias.
Cuando lograron cruzar, la entrenadora se disponía a regresar a Google a su pokéball. Pero no podía distinguir entre las copias cuál era el verdadero.
Tenía que hacerle saber que ya era suficiente. Kyumbreon se encargó de dar la orden de indicar cual era. Una vez sabían a cual apuntar, Gionna hizo volver a Google a su pokéball para luego huir rápido. Los beedrill quedaron asombrados, preguntándose qué clase de brujería era esa.
Empezaron a correr para pasar desapercibidos y, cuando cruzaron el camino, Alberto ya pisó su terreno. Para su desgracia, las avispas dejaron pasar ese misterio, lo cual hizo que ellos se percataran de su molesta presencia.
Cuando vio que las delgadas abejas carnívoras fijaban sus ojos compuestos en él, se despertó de un plumazo. Tuvo que correr para no ser atacado. El enjambre zumbó furiosa hacia su localización, haciéndole correr por la derecha. Pese a la maniobra que hizo, esos insectos del demonio casi le clavaban sus ponzoñosos aguijones. A ese ritmo no podría salir de ahí.
Debía de usar el plan de emergencias.
Silbó. Una fugaz sombra pasó en frente de los beedrill. Un tajante viento los detuvo. Pronto cayeron como miserables moscas, solo por las filosas guadañas de la muerte.
No le había gustado hacerlo. Pero se lo habían buscado. El resto de integrantes de aquel enjambre se alejaron. Había algo que tenía que no les gustaba nada. Alberto pudo salir tranquilo de ahí, casi sin ningún percance.
Cruzando el camino, había un claro florado, donde las mariposas revoloteaban y seres rosados con un par de hojas de diente de león en la cabeza se elevaban en el aire. La agradable y fresca brisa que anunciaba la cercana primavera le azotaban en sus rostros. El sol les proporcionaba un tenue calor que no tenían en el interior.
Ese era el claro más grande de todo el bosque. Era un lugar idóneo para los pokémon más afables que no podían hacer frente a los depredadores del bosque. Tal belleza no podía dejarse pasar. Gionna sacó su cámara de fotos y fotografió el lugar y sus habitantes, a la vez que Lol se permitió sentarse para tomar el sol. Algo que irritó al felino, pues aminoraba su marcha.
─Mi señora... por favor...
─¿Qué ocurre?
─Estáis siendo más lenta que un squirtle. Y Lol empieza a gandulear.
─¿Y? No hay prisa. Los beedrill se estarán encargando de ese idiota ahora mismo.
─Pero la luz, y los colores... ¡Puaj! ¡Y esa luz que quema mis ojos! Soy criatura de penumbra, ¡todo este “idílico” panorama está atetando contra mi salud! ¡Hacedme un favor y avanzad de una buena vez!
Irritada por las quejas de Kyumbreon, la entrenadora dejó su sesión fotográfica y volvieron a la oscuridad con la cámara en la mano, pues la antipatía de su pokémon hacia el lugar que pisaban no la dejaba ni guardar el artilugio.
Pronto llegaron a un desvío.
Ese era el punto por donde muchos acabaron muriendo de la frustración. Sería solo derecha o izquierda; pero uno de los dos era un traicionero camino circular que los regresaba al mismo inicio. Además, nunca se sabía cuándo habían hecho un rodeo o escogido el camino correcto. Las diferencias en el entorno eran mínimas.
Y en frente a los cuatro, ahí estaba. Aquel pájaro de negras plumas que se reía de su desgracia. Él sabía lo difícil que era no perderse si uno no tenía alas. Así que extendió las suyas y graznó sus risas al cielo a modo de burla. Un gesto que mofó a Plusle de nuevo; pero que la entrenadora le hizo gracia.
─Oh, ¡pero mira qué monada! Sigue riéndote así, sigue, sigue.─ Volvió a encender el aparato y le apuntó con el objetivo. Un sonido artificial del obturador fue escuchado, a la vez que el flash le cegaba por unos instantes. Había quedado retratado en la memoria de la pequeña cámara.
─Me eres incomprensible. ¿Cómo puedes fotografiar a un pájaro cretino que se ríe de nuestra desgracia?
─Sé que en ese aspecto es muy vil... ¡Pero por otra parte parece tan simpático...!─ Murkrow se ruborizó. Nadie le dijo aquellas palabras de él, si no que le llamaron hasta vil demonio del averno.
─Algún día esta pequeña afición de conservar rarezas en imágenes será vuestra perdición. De hecho lo está siendo ahora mismo. Va a hacernos perseguir a ese roedor otra vez.
Pero aquel pequeño gesto desencadenó un cambio de actitud y de planes. El cuervo graznó para llamar la atención de la entrenadora. Quería oír otra vez el obturador. De enseguida, el más astuto del grupo vio una oportunidad de oro para salir.
─O... mejor dicho, puede que sea nuestra salvación.
─¿Eh? ¿Cómo?
─Vuestra necia actitud parece haber agradado al cuervo. Quizá si hacéis más fotografías para su complacencia podríamos salir sin derramar ni gota de sudor.
─¿Pero quiere que le haga más fotos? ¿Lo sabes seguro o solo es una suposición?
─Sé que quiere más porque lo oí de su sucio pico. Podríamos usar eso a nuestro favor.
La fortuna le sonreía al fin. Tenían una oportunidad para que el mismo demonio que los metió en esos matorrales los sacara de ahí. Quizá un ofrecimiento podría salvarles de la hambruna. Deberían de preguntarle antes, a ver si estaba de acuerdo.
Pero pronto las esperanzas se desvanecieron cuando oyeron la voz de aquel energúmeno.
─¿¡Pero por qué dejáis atrás?! ¡Casi me pican esos beedrill!
Los cuatro giraron sus cabezas hacia Alberto con cara de pocos amigos, menos Lol, que le saludó cordialmente. Estaban en medio de un acto importante.
─Que oportuno. Parece que habéis logrado llegar hasta aquí, pese a todo.─ Dijo sin alegría el felino.
─¿P-pero a qué vienen esas caras?─ Dio un respingo al ver al mensajero de la desgracia frente a ellos. El pájaro lo miraba fijamente con total neutralidad. ─¡TÚ! ¡Al fin apareces, estúpido pájaro!
─¿Qué?─ Gionna no entendió esa reacción.
─¡Este bicho se burló de mí cuando me perdí!
─Bueno, igual se burló de nosotros y nos condujo a la parte profunda, así que-
─¡Y me robó la brújula!
─Ah, que tenías una brújula y te la ha quitado.─ Repetía la entrenadora como si no tuviera un argumento mejor.
─¡Y aún me duele la espalda por su culpa!
─Pensaba que os había encantado que mi señora os hubiera quebrado los huesos.
─Eh... eso... eso fue... ¡bueno, qué más da, ven aquí, pajarraco!─ Alberto se abalanzó a él, sediento de venganza por todas las travesuras que hizo, olvidándose de los modales y apartando a Gionna de su camino.
Alberto se lanzó a por él, ansiando estrujarle el cuello. Con su desagradable picardía de vuelta, el ave evitó ser agarrado con un leve aleteo que lo desplazó a pocos centímetros de su posición. Quería ver a ese chico lleno de tierra.
Pensando que atendería a razones, Gionna pedía al perdido que cesara sus intentos de asesinato, sin muchos resultados. Pronto Plusle le acompañó en su cacería, aún con las anteriores mofas anulando su temple. Poco le importaba el quién estaba prestando su ayuda.
─No, parad. ¿Qué estáis haciendo, idiotas? Iba a proponerle una cosa. No, en serio, ¿por qué tenéis que hacer las cosas más difíciles? ¡Es que manda...!
Los perdió de vista. El murkrow voló hacia uno de los caminos, seguidos de sus dos víctimas más predilectas. Lo único que podía hacer Gionna en esos momentos era suspirar y quejarse.
─Idiotas. ¿Ahora tengo que perseguirles? ¿De verdad?
─No tenéis por qué. Podríamos encontrar el camino, mientras tanto. Quizá incluso nos los encontremos mientras tratamos de averiguarlo.
Temía no poder guiarlos en caso de que los hallara y tuviera alguna noción de donde ir. De todos modos, ¿quién necesitaba a esos dos? Y los murkrows también.
Tuvo que escoger el camino contrario para probar si ellos fueron al camino correcto. Suponiendo que las intenciones del cuervo son retenerlos por toda la eternidad, sería bastante lógico que les haya llevado a hacer un rodeo.
Aparentemente se habían equivocado. Estaban frente a la misma bifurcación, con los mismos árboles y mismas rocas. Un gruñido de frustración fue soltado desde lo más profundo de sus pulmones. Habían hecho una vuelta tonta.
─Nos hemos equivocado. ¡Estamos en el mismo sitio por donde hemos empezado!
─¿Estáis segura? Habéis dicho que los caminos son similares.
─¡Pero tiene que haber algún cambio, no sé! La huella de algún pokémon salvaje... un-un rastro... objetos extraños en el suelo... ¡Algo!
─¿No podéis orientaros con el sol?
─Por favor, Kyu, estamos en medio de una arboleda espesa, ¿tú te crees que puedo concretar exactamente dónde apunta el sol con toda esta-?
Aquella discusión fue interrumpida por los gritos de Lol reclamando atención. Había encontrado algo de interés común. No tardaron en acercarse a ver qué era aquello que con tanta alegría quería mostrar.
Era un cartel chapucero con varias letras pintadas en tinta indeleble. Al fin algo que podría servirles de señalización.
─¡Oh, un cartel! Eso no lo hemos visto antes.
─Diría que también había un cartel antes.
─No, creo que no había. ¿Será que hemos encontrado el camino?
─Os juro que estos diminutos ojos disuadieron un cartel idéntico.
─Da igual; a lo mejor pone otra indicación.
Solo por ello empezaba a pensar que los trasenuentes extraviados eran idiotas o cegatos por no percatarse de ese cartel. Fue a leer en voz alta las supuestas indicaciones que les otorgaba.
─“Cuidado. Los caminos aquí son idénticos.”
─Nada que no sabíamos.
─”También hay carteles como este”.
Hubo un silencio sobrecogedor. Una ausencia de sonido que anunciaba uno de los más temibles estados del ser humano. Los puños de la pseudoranger se cerraron temblorosos ante su poca capacidad de contención. Se preguntaba quién fue el pánfilo que tuvo la brillante idea de comprar los resquicios de un árbol para hacer tal desperdicio. Tenía ganas de encontrárselo y darle una buena paliza.
Como a ese cartel.
Se desquitó dando patadas a esa señal. Así sabrían que ya habían pasado por ese mismo lugar.
─¡Un momento! ¡Mi señora, atiéndame un segundo! Acabo de ver algo.
─¡Ahora no, Kyu! ¿¡No ves que estoy ocupada!?
─¿Agotando vuestras energías para tener que comer más carne en orden de no desvaneceros? Disfruto mucho viendo vuestra faceta destructiva en acción; pero deberíais giraros un segundo y venir a mi posición. Es importante.
Se relajó un rato y se reunió con Kyumbreon en medio del camino izquierdo. Si no fuera por él, ahora estarían atrapados en la confusión.
En frente de sus ojos habían dos hoyos cavados por dos nincadas. Esto lo probaba. Habían dado en el clavo.
─¿Cómo no me di cuenta antes de esto?
─Simplemente habéis hecho caso a quien no debíais. ¿No os dije que os sacaría de este bosque?
Lol se ofendió ante esas palabras. Acababa de llamarle inútil indirectamente.
─¿Qué tal si seguimos por este mismo camino?
─Me parece bien.
Siguieron el rastro construido por las fotóbicas cigarras, y llegaron de nuevo a un aparente retorno de inicio. El cartel estaba intacto esta vez. Al menos la diferencia era más notoria, pues había un matojo de ramas en uno de los árboles con un swellow dando calor a sus polluelos.
Optaron por no molestar a la madre con sus pasos y evadirla desviándose de nuevo a la izquierda. El camino estaba empezando a ser tortuoso. De nuevo, los pies de la entrenadora empezaban a torturarla. Luego hubo otra bifurcación. Esta vez no había ni cartel roto ni nido.
Habían vuelto al inicio.
─¡Demontre! Casi lo teníamos.─ Se quejó Kyumbreon.
─No sé, ¿seguro que no es otro camino diferente pero igual?
─No creo que haya tantas bifurcaciones similares en este bosque del averno. Por lo menos ahora sabemos por dónde ir.
─Aún no estoy muy segura de ello. Que hayan tres iguales ya es mucho.
─Y sin embargo habían diferencias notorias en los dos siguientes, justo en cuanto dijisteis que no hay ninguna.
─Eh, eso es lo que me dijeron. Nadie me dijo nada de nincadas y-
Su charla fue interrumpida. El cuervo voló sobre sus cabezas, dirigiéndose hacia la derecha. Unos gritos electrizados fueron oídos al fondo. El pequeño cuerpo chocó con Lol. Al sentir el golpe, esta se giró estupefacta. El conejo rogó disculpas al kappa por haberle dado tal golpe.
Luego voló otro. Alberto no sintió la presencia de sus guías y siguió su propio camino.
Todos persiguieron al albino nada más ver por donde iban. Fijándose en las alturas, podían ver a dos brujos moviéndose de forma simultánea en direcciones opuestas. Pronto la entrenadora lo identificó como un Doble Equipo. Estaba algo aburrido de esa constante persecución provocada.
La ira del hermano medio les alejaran de los dobles caminos para llegar a un claro con un gran árbol. El pájaro se posó en la copa, mirando a Alberto esbozando una abierta sonrisa con su pico. De lo que no contaba era que esta persona era
─Muy bien, maldito pajarraco, has estado burlándote de mí todo el rato, pero ahora me toca a mí reírme de ti.
Descargó la funda pesada de su espalda, y desnudó a su bajo, primo de la guitarra de cuatro cuerdas. Normalmente, su sonido sería sordo si no estaba enchufado a un amplificador. Pero este caso era especial.
Tocó un solo. Después, una sombra pasó veloz, creando una corriente de aire que zarandeó las ramas de los árboles. Había invocado a una presta mantis verdosa, capaz de trinchar a cualquier ser con sus filosas guadañas. Con notas discordantes ordenó al insecto que segara su alma desde las alturas. La avispada ave pudo evitarlo, por suerte. Pero el scyther le superaba en velocidad. No demoró en dar un potente tajo que hirió el ala del pájaro y obligarle a descender en picado.
Cuando los cuatro guías llegaron a su posición, fueron testigos de ese acto de crueldad. El segador verde impedía la huida de murkrow clavando una de sus guadañas al suelo. La euforia lo desquiciaba.
─¡Eso es, Scyther! ¡Ahora córtale la cabeza!
Aquella orden cruel delató su cargo. Esperaba que fuera de todo; un despistado, un idiota, algún delincuente que se había olvidado como volver a casa... pero nunca pensó que tendría a uno de los peces gordos cerca suyo.
La guadaña del insecto se preparaba para hacer de guillotina. Iba a caer directo a su pescuezo. Kyumbreon tendría alguna posibilidad; mas no quería arriesgarlo. Tuvo que coger la mochila, guardar la cámara y sacar a uno de sus pokémon.
En cuanto aquella cuchilla se dirigía al cuello del ave, un golpe seco en el pecho proveniente de otra criatura voladora hizo que interrumpiera su ejecución. Alberto miró al ser que acababa de arruinarle los planes. Era una simple paloma gris, con una pica dibujada en la panza. Llevaba también un sombrero parecido a la cabeza de un honchkrow que le cubría parcialmente los ojos. Aunque el patrón del plumaje y el accesorio era inusual, estaba bastante claro que era un pidove.
─Vaya, vaya. Parece que al final sí que tendré que demandar a mi superior por exponerme a riesgo potencial. Mira que intentar sacar a otro de esos malandrines...
─¡¿Eh?! ¡No! ¡No-no-no es lo que parece! ¡No estaba intentando matar a ese murkrow con este scyther! ¡Sí, eso es! ¡El vino a por el pájaro!
─¡No me mientas! Te hemos visto tocando el bajo y ordenando a ese pokémon salvaje que lo decapite. ¡AH, e iba a hacer un trato con ese pájaro, maldito idiota!
─Pero... ¡Este pájaro nos ha llevado a la perdición, querida mía! Hay que acabar con él para que no haga perder a más gente!─ Justificaba así sus actos. Ella levantaba sus cejas. Pensaba que al menos él le importaba la vida de la fauna salvaje.
─Y luego me preguntas por qué dejé que mi umbreon matara a cualquier pokémon... ¿y qué es eso de querida mía? ¿Qué te piensas que somos? ¿Novios?
Una sonrisa donjuanesca se dibujó en los labios del segundo hermano del equipo Go-Rock. No se esperaba tener tan pronto esta oportunidad de declararse.
─Lo cierto es que me gustaría mucho.
─¿Qu-?
─Odio a los rangers como a cualquiera de mis hermanos, claro. Pero... cuando te vi a ti perdido es este bosque no me provocaste ningún asco. Y luego cuando me tendiste la mano; “¡oh, pero qué belleza de persona, madre de Arceus!” Fue amor a primera vista.
─¿¡QU-QUÉEEEEEEEEE!?─ Soltó un grito que ahuyentó a las golondrinas, acompañada de Lol y Plusle. Pero esto no interrumpió el discurso de Alberto.
─Me gustaría que me correspondieras, la verdad. Puede que no hayamos empezado con buen pie, pero estoy seguro de que podremos volver a empezar. ¿Y bien? ¿Qué me dices?
Esas palabras, venidas de la boca de un hombre verdaderamente malvado, dio paso al silencio, permitiendo que el soplo del viento sea el único que cante. Colérico, el chacal negro acalló las hojas, dispuesto a evocar odio y destrucción.
─Lo sabía... sabía que tú, engendro blanco, osaste de enamorarte de ella, contemplando embobado su mano torpe, soñando perversamente con ella, ¡abrazándola como si ya fuera tuya! ¿¡No te da vergüenza tener esos deseos tan indeseados por ella!? ¡Matémosle! ¡Castiguémosle con la muerte y la tortura eterna que le dará el todopoderoso Lunetah!─ Gritaba, o más bien, ordenaba colérico. Ella también estaba patidifusa, y enrojecida por la vergüenza.
─No-vamos-a-matar a-nadie.
─Pero... os ha...
─He dicho que no vamos a matar a nadie, ¿vale?
─¡Entonces me aprecias! ¡Sabía que tarde o temprano me corresponderías!─ Gritó Alberto ilusionado, interpretando lo que él quería.
─¿¡Estás de guasa!? ¡Estoy GRAVEMENTE PERTURBADA por esto! Ahora vas a dejar al murkrow en paz y te vas a quedar aquí por pervertido y asesino.
─Imposible, querida. Tengo que hacerlo.
Se hartó. Ya no quería usar más el diálogo.
─Pues si así vamos a estar... ¡Honchpato, ve golpeando con Golpe Aéreo!
La paloma al fin alzó de nuevo su vuelo y fue directo hacia el insecto con todo su cuerpo, atinando en todos los golpes aunque este tratara de esquivarlo. Pronto el scyther estaría debilitado; o eso fue lo que pensó.
─Cómo te agradezco que no sacaras el capturador, de veras.
Una nota levantó el brazo de la mantis justo en el momento de que iba a recibir otro de sus prestos golpes. Pudo evitar su derrota rasgando una de sus alas con el filo de aquella espada. El ave tan solo perdió altura y chocó su pico contra el suelo. Pudo levantarse; aquel cortefuria no fue nada para él.
Ni enamorado se andaba con chiquitas.
─Siento hacer esto a tu pidove, pero de verdad estaba siendo una molestia.
─Me estás poniendo nerviosa con esa cortesía, chaval.
─Gionna, por favor, si tenemos la misma edad.
─Dejad de charlar los dos.─ Pidió Kyumbreon.
Honchpato y Scyther estaban esperando órdenes de sus dueños. Los pokémon que estaban fuera de combate se aburrían.
─Oye, ¿puedo preguntarte por qué me das las gracias por no usar el capturador?
─Es que si lo usaras, igual tendría que mandar a mi pokémon a que rompa la línea y claro, te dolería. Y no quiero hacerte daño.
Era la primera vez que alguien no quería luchar con ella aunque le atacaran a su arma. El amor impedía que Alberto reaccionara. Tal como un pokémon víctima de Atracción.
Había dicho que odiaba a los rangers. Quizá eso fuera el punto de partida para que desviara su atención a ella.
Era el momento de sacar el capturador y lo encenderlo.
─Un momento, no irás a capturarlo.─ Preguntó el enamorado.
─Lo siento. No me trataste mal, peeeero tampoco es que me inspires confianza.
─Qué lástima. Pensaba que eras diferente y que no usarías el capturador. Oh, bueno, voy a tener que evitar perder a mi scyther entonces.─ Con ello no tuvo ningún otro miramiento. Preparaba sus dedos para entonar los mandatos del insecto. Realmente no quería luchar, pero si así lo quería, no iba a negarle la batalla.
Gionna ordenó a su paloma que entretenga mientras disparaba el disco en dirección a Scyther. Era consciente de su temporal incapacidad para volar; mas aún tenía sus patas. La paloma trataba de golpear velozmente a la mantis con las puntas de las alas oscurecidas, formando un par de filos umbríos; sin embargo, este esquivaba con saltos que también interferían en su captura, con cada salto tocando la frágil línea. Así no podía. Debía de mover sus fichas y mandarle refuerzos a su paloma.
─¡Plusle, paraliza a ese bicho!
El conejo fue a por Scyther para aturdir con sus rayos el veloz Scyther. Pero pudo evitó el ataque, desvaneciéndose a la vista de todos. Sin más demora, el insecto atacó a Plusle por las espaldas, lanzándolo contra el suelo. Desesperada, la entrenadora mandó que volviera a descargar, sin embargo, no podía; tenía que descansar un rato para volver a intentar a atrofiar sus músculos.
Lol, visto que el golpe fue demasiado para el pokémon poco acostumbrada a la lucha, fue a socorrerla. Casi no podía mantenerse de pie, así que cargó con su peso. Con aquellas nobles causas se había metido también en batalla. En un frenesí de ira, una de sus cuchillas alcanzó dibujarle una dolorosa línea verde en el pecho.
Esto era malo. Tenía tres heridos y un sediento de sangre a su cargo. Sus métodos no podían combatir con esa endemoniada velocidad. Lol no podía salir de ahí con esa sombra acechante. Si al menos pudiera reducir la velocidad...
Entonces el milagro se hizo. Una espesa neblina se fue formando por los alrededores, despistando a todos los combatientes. Solo sus siluetas eran visibles a través de aquella inusual cortina gélida. La kappa aprovechó ese momento para escapar y poner a Plusle a salvo.. Ambos se preguntaban qué era eso. Molesto por la poca visibilidad, Honchpato se dispuso a dispersar las nubes sin esperar órdenes de su entrenadora e ignorando su herida.
Pronto notaron a un inesperado aliado. La figura erguida, extendida y jadeante del cuervo estaba tras ellos, empleando lo que quedaba de sus fuerzas para reducir las estadísticas de su enemigo.
Nadie entendía cual era sus intenciones. Así que ignoraron el acto heroico de murkrow y prosiguieron con su lucha. De enseguida notaron sus pretensiones. Los ataques de la mantis eran más fáciles de evadir.
Realmente quería hacerle un favor. Mas era consciente de que podía volver a aumentar su velocidad. Además, dudaba de que Murkrow pudiera hacer otra Niebla. Tampoco podía obligar a Honchpato que intentara debilitarle con solo Tajos Umbríos y Aires Afilados. Debía de hacer algo.
Entonces tuvo una ocurrencia. Si Lol podía cambiar el modo del disco a Ariadna, también podría hacer lo mismo con otros pokémon. Retiró el disco capturador del area de batalla, igual que ordenó a Honchpato que viniera hacia ella.
─¿Te vas a retirar? Qué lástima. Empezaba a divertirme un poco.
─Ya te gustaría. Honchy, necesito que me des un poco de aire ahí dentro.─ Le tendió el disco capturador con la cápsula abierta. Un aleteo, un cierre rápido, y los vientos circularon en su interior, como si alimentara al artilugio desde sus entrañas. Entonces pudo ver que adquiría un tono turquesa con las franjas naranjas.
Alberto se estremeció. Sabía que la ayuda que iba a utilizar le dejaba en desventaja. Aunque confiaba en que la captura no resultara ningún efecto. Debía de ser así.
Su amada hizo un círculo, del cual Scyther salió de un salto sin que la pudiera completar, evadiéndolo. Para sorpresa de ella, unas fuertes corrientes de aire surgieron de los contornos del círculo. Entonces entendió cómo funcionaba. Siguió haciendo círculos en balde para que un ejército de huracanes detuvieran a la verde parca. El insecto trataba de evitar que esos aires lo abrazaran. Mas su liviano cuerpo y su poca resistencia hicieron de ello una misión imposible.
Era su oportunidad. Ahora que al fin había aquietado a esa indomable bestia, podía rodearle múltiples veces.
Los círculos seguían levantando la hierba mientras el indefenso scyther intentaba escapar de su cura. Pronto la luz se hizo más intensa. Era el momento de cerrar el lazo.
Justo cuando aquella preciosa luz inundó el cuerpo, pasó lo imposible. La mantis religiosa había recuperado la cordura de sus ojos, y miró a su alrededor, preguntándose qué había pasado. Al no saber cómo contestarse esas preguntas, se retiró del claro, regresando a su hábitat. Atónito se quedó su pretendiente al ver que el scyther se marchaba. Esto era un error de programación, estaba seguro.
─No puede ser... A pesar de las mejoras, tú... Lo has conseguido. Lo has atrapado.
─¿Mejoras?─ Se preguntó Gionna. Luego recordó otro detalle. Su hermano mayor también mencionó algo sobre deficiencias en sus artilugios. ¿Quizá fuera eso?
Para su suerte, Alberto estaba dispuesto a proporcionarle información.
─Los instrumentos nuestros... El mío y el de mis hermano, son prototipos de la mejora que vamos a poner a todos los supercapturadores del equipo Go-Rock. David dice que le funcionó perfectamente, pero, a mí y a Emilio, sin embargo... No sé que tendrás tú que puedas capturar a nuestros pokémon, pero me tiene perplejo. ¿Será que nos adelantaron al fin?
Encogió de hombros. Ella tampoco entendía nada. ¿Qué era aquello que le habían dado? No podía ser que tuviera un tacto especial para capturar. Si los más experimentados no pudieron vencer a aquellos peces gordos, ¿cómo es que ella sí?
No la tenía rencor. Quedó unos cuantos segundos en silencio. Una sombra proveniente de un gran pterodáctilo se detuvo bajo ellos. Parecía que su rescate había llegado, aunque tarde. Ese monstruo volador se detuvo cerca del suelo para recoger a Alberto.
─¡Tíiioooo! ¡He podido encontrar un hueco mi puesto para recogerte! ¡Sube ya, maldita sea!
─Bueno. Un placer haberte conocido.─ Manteniendo la cordialidad, se subió al lomo pétreo del aerodactyl y se alejó presto de aquel lugar. Nunca más irían a pisar estos bosques. Y ellos esperaban no volver a encontrarse con aquel escalofriante sujeto.
Escucharon unos pasos por detrás mientras veían aquel ser prehistórico alejarse. También les habían venido a buscar.
Bueno, hay cosas que aunque me duela decirlo, detesté de este capitulo.
Frases y expresiones, principalmente, como la siguiente:
También note, guiándome con el comentario de arriba, muchos "Sin embargo" y "Pero".
Yo como consejo lo que te daría es variar en el lenguaje, estás muy apegada a tu lengua hispana, lo que hace que parezca que todos los personajes sean la misma persona con diferente nombre. En especial Kyumbreon, que, bueno, el gato cool y lo que quieras, pero llega a un punto donde habla como tarado.
También variar en las palabras, estás haciendo un fic de pokémon, ultra basado en el juego, existen momentos en la trama donde no hace falta complicar tanto el lenguaje.
Sobre la trama, fue entretenida, hubo partes graciosas la verdad xD. No me esperaba a Honchpato, ni siquiera con ese nombre (?).
Saludos, espero el próximo, y también espero que tomes en cuenta mi sugerencia.
Frases y expresiones, principalmente, como la siguiente:
Cita:
Los beedrill quedaron asombrados, preguntándose qué clase de brujería era esa.
También note, guiándome con el comentario de arriba, muchos "Sin embargo" y "Pero".
Yo como consejo lo que te daría es variar en el lenguaje, estás muy apegada a tu lengua hispana, lo que hace que parezca que todos los personajes sean la misma persona con diferente nombre. En especial Kyumbreon, que, bueno, el gato cool y lo que quieras, pero llega a un punto donde habla como tarado.
También variar en las palabras, estás haciendo un fic de pokémon, ultra basado en el juego, existen momentos en la trama donde no hace falta complicar tanto el lenguaje.
Sobre la trama, fue entretenida, hubo partes graciosas la verdad xD. No me esperaba a Honchpato, ni siquiera con ese nombre (?).
Saludos, espero el próximo, y también espero que tomes en cuenta mi sugerencia.




Hola, vine a comentar. La verdad es que no tengo mucho que decir, creo que lo interesante fue la declaración de Alberto a Gionna y "esa cosa especial" que tiene Gionna que hace que lo instrumentos de los enemigos no funcionen. Me gustaría que Murkrow se quedara con ellos.
Vi algunos errores, me fijé que en varias partes hay una confusión con el género de las palabras, por ejemplo en una parte pusiste "el enjambre zumbó furiosa". Bueno, los otros detalles los dijo Rakhan. Por último, si no tienes tiempo para releer y revisar, hazlo mientras escribes, tal vez funcione. Ciao.
Vi algunos errores, me fijé que en varias partes hay una confusión con el género de las palabras, por ejemplo en una parte pusiste "el enjambre zumbó furiosa". Bueno, los otros detalles los dijo Rakhan. Por último, si no tienes tiempo para releer y revisar, hazlo mientras escribes, tal vez funcione. Ciao.






