Pokémon: La Isla del Sur
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Alice, la secretaria del gobierno no podía creer lo que había oído debajo de aquel escritorio, cuando su jefe el gobernador de Hoenn terminó su charla con el coronel militar. La guerra se había desatado de una manera fría y cruel, el equilibrio se había perdido entre el mundo Pokémon y el humano, los demonios habían pasado de su mundo únicamente habitado por ellos al de nosotros y destruído, implantado el miedo. Criaturas más inteligentes que un humano y con su propio lenguaje. A kilómetros de distancia, estaba Nicolás: un soldado dispuesto a cambiar y devolver a los titanes, los pokémon legendarios a su región. Pero el destino se opondrá a ellos de manera cruel, en un mundo donde las mentiras, la muerte y el terror caminan a paso seguro y los Pokémon se ven en camino a desaparecer.
"Los sueños son un mundo aparte, recuérdalo."
"Los sueños son un mundo aparte, recuérdalo."


Capítulo 01 - El regreso a Hoenn
Capítulo 02 - Visiones
Capítulo 03 - Cenizas del Pasado
Capítulo 04 - Decisiones v/s Destino
Capítulo 05 - El Monte Pírico
Capítulo 06 - Extremos
Capítulo 07 - La mágica Ciudad Calagua
Capítulo 02 - Visiones
Capítulo 03 - Cenizas del Pasado
Capítulo 04 - Decisiones v/s Destino
Capítulo 05 - El Monte Pírico
Capítulo 06 - Extremos
Capítulo 07 - La mágica Ciudad Calagua

Capítulo 08 -
Capítulo 09 -
Capítulo 10 -
Capítulo 11 -
Capítulo 12 -
Capítulo 13 -
Capítulo 14 -
Capítulo 15 -
Capítulo 16 -
Capítulo 17 -
Capítulo 09 -
Capítulo 10 -
Capítulo 11 -
Capítulo 12 -
Capítulo 13 -
Capítulo 14 -
Capítulo 15 -
Capítulo 16 -
Capítulo 17 -

Capítulo 18 -
Capítulo 19 -
Capítulo 20 -
Capítulo 21 -
Capítulo 22 -
Capítulo 19 -
Capítulo 20 -
Capítulo 21 -
Capítulo 22 -

Capítulo 23 - Alice Lambert
Capítulo 24 - Sabio de Arrecípolis
Capítulo 25 - Nicolás Stone
Capítulo 24 - Sabio de Arrecípolis
Capítulo 25 - Nicolás Stone

Spoiler
I
Cuando abrió sus ojos la imagen se difuminó y luego se fue enfocando lentamente: divisó con dificultad el frondoso bosque que cubría casi toda la isla, el pasto húmedo sobre el que se encontraba recostado y el infinito cielo que lo resguardaba. Después se percató de que había un tablero de madera a lo lejos. Era común en las rutas, ya que el indicador tiene escrito datos importantes a los entrenadores que se encuentran viajando, una antigua costumbre de todas las culturas que se dedicaban a capturar Pokémon. Pudo oír las olas del mar rompiendo en el roquerío de la costa procedido por solamente un incómodo silencio.
Se preguntó por qué se encontraba ahí. Sentía un dolor profundo en todo el cuerpo, en ese momento no podía siquiera recordar su nombre, cuando todas las imágenes en su mente se alinearon de golpe, vinieron los recuerdos de lo que había hecho antes de caer inconsciente y su cabeza de inmediato comenzó a doler, su corazón se aceleró y pudo sentir la adrenalina expandirse por todo su cuerpo. Tambaleó mientras intentaba levantarse para correr hacia la denominada pistas para entrenadores y poder leerla. Muy dentro de él sabía lo que ese indicador decía pero se negaba a aceptarlo, esperaba que un milagro hubiera ocurrido y todo hubiera salido como debía, porque si ocurría lo contrario...
Se estremeció de tan solo pensarlo.
Corrió de manera apresurada y se puso en frente del letrero, tenía la madera apolillada y el texto apenas se podía leer. Le dieron ganas de llorar, sintió como las lágrimas caían por sus mejillas y el estómago se le revolvía, se tuvo que agachar para no tragarse su propio vómito.
El cartel estaba gastado y en él tallada la frase “Si no quieres olvidar tus recuerdos, guárdalos en tu corazón”.
—¡Hijos de puta!
La exclamación del humano resonó en toda la isla.
Tenía la seguridad de que este sería el último lugar que vería, estaría atrapado allí para siempre. Encontrar la isla del sur era técnicamente imposible para cualquier historiador o explorador, las únicas leyendas remontaban años atrás sobre un marino llamado Arenque, el señor había comentado que en uno de sus viajes había topado con la mítica isla en la cual vivían los dos titanes hermanos. Pero ahora Latias y Latios no estaban allí y lo único que había era un puerto a medio caer y una cantidad incontable de árboles junto al interminable mar de Hoenn.
En su mente resonó la frase “Los sueños son un mundo aparte, recuérdalo".
Segundos después cayó desmayado.
II
El campo de batalla se encontraba en medio del árido desierto de Hoenn, era amplio y a las seis de la tarde ya estaba manchado de un rojo que representaba únicamente dolor: se había perdido otra batalla. Los militares y sus Pokémon heridos iban caminando mientras en el cielo el portal se cerraba lentamente: era un círculo obscuro que estaba suspendido en el cielo, marcado por los colores del crepúsculo y un brillo alrededor. Los físicos que se encontraban estudiando el fenómeno determinaron que aquello era —literalmente— un portal, de los cuales las teorías afirmaban que eran del espacio. Nadie había encontrado la explicación de por qué habían unos en medio de la tierra. Se iba sellando mientras los demonios —Pokémon que provenían de los portales— iban entrando en él para volver a su hogar, lo que los humanos llamaban "el otro mundo".
Las caras de los soldados no intentaban disimular el dolor de haber perdido, reflejo de sentimientos mezclados de rabia, rencor e impotencia de ver cómo todo iba cayendo y no poder hacer nada al respecto, excepto seguir luchando. Aquello era lo que más le daba fuerzas a Nicolás Stone. A pesar de ser otro simple soldado de la tropa, pertenecía a unos de los grupos más beneficiados: sus Pokémon estaban altamente entrenados de manera genética y artificial: máquinas técnicas, proteínas, hierro, hasta bandas de entrenamiento para aumentar sus características al máximo. Él tenía un rango de oficial dentro del ejército pero no era eso lo que le importaba.
Era la sangre que llevaba dentro la que hervía cada vez que luchaba con los demonios, a diferencia de los demás soldados que con el tiempo se habían —inevitablemente— agotado. La guerra se presentía como algo interminable y los cuatro años que llevaba en pie había desgastado a todos.
Caminaban en medio del desierto a un paso lento y agotado para llegar a la base, mientras el cielo se convertía en una combinación de morado y naranjo. Allí los estarían esperando algunas enfermeras junto con algunas Chansey y Blissey para poder curarlos. Los soldados iban con sus aliados: Rhydon, Aagron, Charizard, Blastoise, Swampert entre otros, todos ellos diseñados para la guerra. Habían sido modificados desde sus padres para que nacieran con mayor fuerza que los Pokémon normales y entrenados incansablemente. Aún así no eran rivales para los demonios.
Dentro de su mente vino un flash-back, recuerdo de su niñez: Ciudad Arborada, los Treecko corriendo sobre los árboles y las casas que estaban construidas sobre sus copas, los puentes colgantes de madera que conectaban a los hogares y las tiendas exclusivas que vendían todo fabricado de madera. Un verdadero ambiente rústico. Creyó poder sentir el aire fresco de los atardeceres perfectos de aquella época.
Nicolás se encontraba en el fondo lleno de nostalgia, pero la realidad lo había golpeado fuerte, recordar que Hoenn estaba totalmente perdido y no quedaba nada más que hacer. Las alternativas se habían acabado. La única opción que tenían era permanecer y rogar porque su destino no fuera el mismo de la región vecina, Johto, que ahora se había convertido en un lugar desolado.
“Esos tiempos volverán” se prometió a sí mismo y acelerando su paso se perdió entre la multitud de soldados. Todos con un objetivo en común: ganar por Hoenn.
III
Alice se encontraba en serios problemas. La muchacha contenía la respiración mientras se encontraba escondida bajo el escritorio del gobernador de Hoenn en medio de las oficinas más importantes del mundo, intentaba agudizar su oído para escuchar la conversación de su jefe con el coronel del ejército. Sus intentos eran en vano, ya que se podía oír muy poco y si se llegaba a alzar la voz, eran para cosas sin importancia. Estaba atrapada ahí y si la encontraban sería grave, probablemente la sacarían de su cargo e investigarían hasta en su basura buscando por una prueba o algo para eliminarla.
Ella conocía muy bien eso, habían bastantes casos directos del seguimiento que tenían los ex-trabajadores. El sincretismo del gobierno era caso de seguridad nacional, Hoenn no podía perder su postura sólida en el orden internacional y a comparación de las otras regiones, estaba mucho mejor. “Especialmente en estos tiempos” pensó. La guerra contra los Pokémon que venían del otro mundo se había tornado algo común y rutinario, también las muertes provocadas por la misma. Cada día en la radio se podían escuchar sobre los cuerpos identificados y sus nombres. Familias dispersas por la región de Hoenn la sintonizaban a diario, con su corazón paralizado, esperando no oír ningún nombre familiar ni conocido.
“Johto ha desaparecido por completo” pensó mientras se preparaba a escuchar. Maldició por no poder sacar a su Gardevoir e irse de ahí, teletransportandose. Desde que era pequeña Ralts la había mantenido lejos de los problemas. Pero había algo en el aire. Su instinto le decía que debía quedarse. Así que se mantuvo erguida bajo el escritorio, tenía el presentimiento de que lo que iban a hablar era delicado, secreto, muy importante como para perderlo. Sabía que no andaban en cosas buenas.
Y el instinto de Alice jamás fallaba.
IV
Nicolás se había acostado en su cama, unas tiras metálicas con un colchón encima. El campamento al que se le llamaba base era una carpa, en la que dentro se encontraban las camas de bajo presupuesto. Todo estaba en completa oscuridad y tan solo se podía escuchar ronquidos y gemidos de dolor por la batalla que había pasado. Las enfermeras se habían ido y con ellas los cuerpos de sus compañeros caídos. Su mente no podía descansar, sabía que debía hacer algo pero no sabía cómo ni cuándo. La sensación le molestaba. Tenía una necesidad desconocida hasta ese momento. Recordó lo que su abuela le solía decir: “Quienes poseen valor y esperanza, logran vencer el miedo".
Pero era lógico que tuvieran miedo, era imposible culparlos y él lo sabía bien: la muerte estaba tan cercana cada día. Para muchos se había convertido una costumbre pero algunos sufrían, no sabían si llegarían a dormir por las noches. Los recuerdos lo dañaban al igual que a todos. Nicolás hizo memoria sobre la noche en que todo comenzó.
Podía recordar con exactitud: el portal se abrió en los cielos, era un círculo negro rodeado por un aura, algo tan brillante que si mantenías fija la vista te llegaban a doler los ojos. De él descendieron los Pokémon después apodados “demonios”. Atacaban todo lo que veían con movimientos devastadores que pocos podían explicar o reconocer. Destruyeron la Villa Raíz en menos de dos horas, quemaron absolutamente todo y luego se fueron de dónde vinieron. El portal se mantenía abierto cierto tiempo. Nadie supo darle explicación al hecho. ¿Qué era eso? Pokémon saliendo sin control del cielo, por un portal, no tenía lógica para nadie.
La respuesta vino de los viejos sabios de Hoenn, un mítico grupo de ancianos que mantenía en su mente las leyendas y secretos más profundos de la región. Según ellos el mundo Pokémon había perdido su equilibrio por culpa de un humano del que se desconocía su identidad. Cuando un ser humano pasaba por la barrera entre este y el otro mundo, se volvía un Pokémon según sus valores, su personalidad y sus decisiones tomadas en su vida humana: era juzgado por la energía natural. El conjunto de todas estas situaciones generaba el equilibrio. Hace mucho tiempo un humano logró pasar por casualidad y el equilibrio se rompió y se mantuvo así hasta que fue devuelto dónde correspondía: la tierra.
Las teorías actuales decían que ahora alguna persona había entrado al mundo Pokémon, pero encontró la muerte antes de que pudiera volver a donde pertenecía. Su alma se quedó atrapada por no poder entrar a su lugar de origen.
Ahí es cuando el equilibrio se rompió primero en el mismo mundo Pokémon, la maldad se apoderó de ellos y luego viajaron a este mundo para destruirlo. Algunos dicen que el humano convertido en Pokémon en el otro mundo estaba lleno de maldad, e influenció a todos los demás. Por eso los apodaban demonios. Su coeficiente intelectual era más alto que el de un humano, Pokémon inteligentes capaces de razonar y hasta desarrollar su propio lenguaje. Los hombres habían tenido que formar un ejército de élite para combatir contra ellos y aún así estaban en problemas la mayoría del tiempo.
La única ventaja que tenían era que el portal duraba aproximadamente dos horas abierto y luego de eso se cerraba hasta la próxima fecha. Eso creó una duración precisa de las batallas pero cada vez más humanos morían y se hacía más difícil ganar, mientras los lugares donde sucedían estas situaciones se extendían incontrolablemente. Nadie parecía tener una solución y la esperanza se iba perdiendo cada vez más.
—Si los titanes estuvieran aquí —susurró Nicolás.
Pero ellos los habían abandonado hace demasiado tiempo.
V
Expedición... motivo de salv... ult... humanos y poder lanzar... ba... de última tecnología... desarrollada en Ciudad Algaria... el equipo de astro... dentro de los porta... atom... mundo pokémon... si no... primeros nosotro... o ellos... destrucción...
Alice no demoró ni tres segundo en entender todo, lanzó una exclamación ahogada y su mente empezó a trabajar como si fuera una máquina a todo vapor. Tendría que esperar hasta que ellos salieran para poder levantarse debajo del escritorio de caoba y escapar. La conversación a lo lejos parecía llegar a su final.
“¡Ellos no entienden lo que puede suceder!” razonó.
Alice Burke siempre se había destacado por ser muy audaz e inteligente. Sabía que por palabras estos señores jamás entenderían lo que las viejas historias de los sabios contaban. El equilibrio entre el mundo de los Pokémon y de los humanos se tenía que arreglar y volver a un balance perfecto, no destruir. Si lo hacían...
Se estremeció. “Los Pokémon desaparecerían”. Empezaría una nueva era sin la esencial existencia de estos compañeros y si fuera así, a la vida humana en general le quedaría muy poco tiempo para poder adaptarse al cambio y sobrevivir. Después de estas rápidas reflexiones pudo entender que ahora ella tenía que hacer algo para que la situación que su jefe y el coronel tenían planeada no llegara a concretarse.
Un portazo la hizo saltar y despegarse de sus pensamientos. El gobernador de Hoenn y el coronel del ejército habían abandonado la gran sala de conferencias. Ella salió del escondite bajo el escritorio de su jefe y ordenó a su Gardevoir salir. Ella se presentó de frente, era muy similar a su especie, con cabello corto de un verde pregnante y un aspecto angelical.
Lo único que se pudo escuchar antes que Alice y Gardevoir desaparecieran fueron sólo susurros. El salón de conferencias ahora se encontraba totalmente vacío.
VI
Las piernas de Alice estaban muy bien formadas, pero en ese momento parecían fantasmas gracias a lo rápido que se movían, corría por las calles abandonadas de Ciudad Férrica a la mayor velocidad posible. Podía sentir las miradas que se posaban sobre ella de la gente desde las casas: temían a los demonios y estaban atentos a cualquier actividad que sucediera en la ciudad. Cruzaba, doblaba y cada vez aceleraba más, el sonido de sus tacos chocando con el pavimento se sentían desde lejos mientras la luz de la luna alumbraba las solitarias calles. El ambiente ténebre se apoderaba de todas las noches, ninguna ciudad se había escapado de aquello. La oscuridad generaba miedo porque no se sabía qué podía esconder, el instinto humano siempre temía a cualquier cosa desconocida.
Desde lejos pudo divisar las luces de la pequeña casa que buscaba, lanzó un suspiro de alivio mientras Gardevoir iba atrás de ella a su mismo paso, a diferencia que la Pokémon parecía desplazarse volando. Alice siempre se sentía segura con Gardevoir, ella podía sentir desde lejos cualquier energía negativa que viniera y estaba siempre alerta, además podía escapar en un segundo a algún lugar ya visitado gracias a su movimiento Teletransporte, la conexión que mantenía Alice y Gardevoir era única.
Cuando llegó a la puerta de una casa antigua, construída con gruesos ladrillos y ventanas de madera gastada, lanzó otro suspiro e intentó calmarse. Golpeó tres veces. Esperó pacientemente y se percató de un ágil e imperceptible movimiento de la cortina en la ventana. Momento siguiente se escucharon unos pasos lentos y la puerta finalmente se abrió.
—¿Alice? ¡Cuánto tiempo! —dijo una voz de una anciana.
La chica esbozó una sonrisa, entró apresuradamente y luego se cerró la puerta. Se pudo escuchar el sonido metálico de cuatro aseguradores ajustándose mientras en las calles de Ciudad Férrica la soledad tomaba su puesto nuevamente.
Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.
Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro
Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]








Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.





¡Saludos!



