[Oneshot] Y te sigo esperando...
Vengo a traer mi aportación de Halloween. No tengo muy claro de como me ha salido, pues entre que es el primer oneshot que hago y encima lo he hecho en nada (ya que voy a contrarreloj para el evento), espero no haya quedado muy corto. Ya me dirán a ver que les parece.
Y te sigo esperando...
Aún le recuerdo, como si todavía viviera. Cuando lo conocí era tan solo una pequeña Kirlia, recuerdo que me capturó peleando aunque honestamente me dejé capturar. Tom y yo nos hicimos muy grandes amigos, luchamos contra tantos pokémon que no los puedo contar.
El siempre me vio como una niña y yo lo veía como un padre, y cuando me convertí en Gardevoir mi aprecio hacia él aumento todavía más. Él prometió protegerme, aun recuerdo sus palabras.
—Garde, siempre estaré a tu lado.— me decía —Siempre serás mi pequeña.
Cuando era una Kirlia me llamaba kirli, cuando me convertí en Gardevoir me nombro Garde. Durante aquellos tiempos fuimos muy felices, y fue entonces cuando comprendí que le amaba. Lo sé, él es humano y yo una pokémon. Pero Tom era el mejor chico que pude conocer.
Un día, durante nuestro viaje una chica lo desafío. Nosotros aceptamos, pero en la batalla hubo un accidente: un árbol cayó encima mío. Lo hubiera detenido pero no lo logre ver hasta ese momento, algo había salido mal. Tras aquello rápidamente me llevaste al Centro Pokémon, pero ya era demasiado tarde; aquél árbol me había destrozado el pecho, ocasionándome al poco tiempo la muerte.
Rompiste en llanto destrozado, pude verlo. Estuve a tu lado cuando me llevaste a mi destino, el cementerio de la Torre Perdida. Cuando me dejabas en esa fría sepultura, me hablabas esperando que de algún modo te escuchara, y así lo hice.
—Lo siento Garde... te he fallado… no merecías esto…— dijiste hundido —Pero, té prometo que nos volveremos a reunir de nuevo, mi pequeña.
Al escuchar eso sabia lo que sentías, sabia que sí me amabas; por eso dejé que siguieras tu vida, mientras yo deambulaba por todo el lugar. Siempre que podías me visitabas, pero un día no llegaste solo: trajiste a una chica. Al verla bien recordé quién era: la misma chica contra la que peleamos, la misma pelea en la que perdí la vida. Al veros juntos enloquecí, pues me dijiste que yo era tu pequeña y me traicionaste; en aquél momento lo comprendí, todo fue una mentira.
Después de que se fueran salí de la torre y la seguí a su hogar, y a la media noche entre por la ventana de su habitación. La mire y le dije de todo, y en ese entonces, llena de odio y rabia, la azote contra las paredes. Así continúe hasta matarla. Después volví con ella a la torre, obviamente me tele-transporté pues no quería testigos. Estando ahí le dije la lancé a una tumba profunda, pero en ese momento Tom estaba ahí. Quedó aterrorizado de lo que hice, donde con pánico en sus ojos se dirigió a mí.
—Garde… ahora veo que me equivoqué… ahora veo lo que he logrado.— decía con voz temblorosa— Perdóname por esto.
Apenas iba a decir una sola palabra, cuando el corrió a la cima de la torre con lagrimas en los ojos; cuando llegué fue muy tarde, se había lanzado al vacío. Entonces lo perdí, fue mi culpa. Perdí el control, pero… de qué hablaba? Hasta ahora sigo con la duda. ¿Me perdonó? ¿Me odia? Nunca lo supe, pero se que lo volveré a ver; esas palabras no las olvidaré, te prometo que nos volveremos a reunir de nuevo. Siempre te esperaré mi querido Tom, siempre...
Aún le recuerdo, como si todavía viviera. Cuando lo conocí era tan solo una pequeña Kirlia, recuerdo que me capturó peleando aunque honestamente me dejé capturar. Tom y yo nos hicimos muy grandes amigos, luchamos contra tantos pokémon que no los puedo contar.
El siempre me vio como una niña y yo lo veía como un padre, y cuando me convertí en Gardevoir mi aprecio hacia él aumento todavía más. Él prometió protegerme, aun recuerdo sus palabras.
—Garde, siempre estaré a tu lado.— me decía —Siempre serás mi pequeña.
Cuando era una Kirlia me llamaba kirli, cuando me convertí en Gardevoir me nombro Garde. Durante aquellos tiempos fuimos muy felices, y fue entonces cuando comprendí que le amaba. Lo sé, él es humano y yo una pokémon. Pero Tom era el mejor chico que pude conocer.
Un día, durante nuestro viaje una chica lo desafío. Nosotros aceptamos, pero en la batalla hubo un accidente: un árbol cayó encima mío. Lo hubiera detenido pero no lo logre ver hasta ese momento, algo había salido mal. Tras aquello rápidamente me llevaste al Centro Pokémon, pero ya era demasiado tarde; aquél árbol me había destrozado el pecho, ocasionándome al poco tiempo la muerte.
Rompiste en llanto destrozado, pude verlo. Estuve a tu lado cuando me llevaste a mi destino, el cementerio de la Torre Perdida. Cuando me dejabas en esa fría sepultura, me hablabas esperando que de algún modo te escuchara, y así lo hice.
—Lo siento Garde... te he fallado… no merecías esto…— dijiste hundido —Pero, té prometo que nos volveremos a reunir de nuevo, mi pequeña.
Al escuchar eso sabia lo que sentías, sabia que sí me amabas; por eso dejé que siguieras tu vida, mientras yo deambulaba por todo el lugar. Siempre que podías me visitabas, pero un día no llegaste solo: trajiste a una chica. Al verla bien recordé quién era: la misma chica contra la que peleamos, la misma pelea en la que perdí la vida. Al veros juntos enloquecí, pues me dijiste que yo era tu pequeña y me traicionaste; en aquél momento lo comprendí, todo fue una mentira.
Después de que se fueran salí de la torre y la seguí a su hogar, y a la media noche entre por la ventana de su habitación. La mire y le dije de todo, y en ese entonces, llena de odio y rabia, la azote contra las paredes. Así continúe hasta matarla. Después volví con ella a la torre, obviamente me tele-transporté pues no quería testigos. Estando ahí le dije la lancé a una tumba profunda, pero en ese momento Tom estaba ahí. Quedó aterrorizado de lo que hice, donde con pánico en sus ojos se dirigió a mí.
—Garde… ahora veo que me equivoqué… ahora veo lo que he logrado.— decía con voz temblorosa— Perdóname por esto.
Apenas iba a decir una sola palabra, cuando el corrió a la cima de la torre con lagrimas en los ojos; cuando llegué fue muy tarde, se había lanzado al vacío. Entonces lo perdí, fue mi culpa. Perdí el control, pero… de qué hablaba? Hasta ahora sigo con la duda. ¿Me perdonó? ¿Me odia? Nunca lo supe, pero se que lo volveré a ver; esas palabras no las olvidaré, te prometo que nos volveremos a reunir de nuevo. Siempre te esperaré mi querido Tom, siempre...








