Reto 32: Veinte años muriendo [Drabbles]
Y heme aquí, queriendo acabar con este Reto de Demian y consagrarme con la gloria eterna de OC y la recompensa monetaria que implica la victoria sobre uno de los mejores escritores del foro. No creo que haga falta decir que un tanto complicado, así que sólo dejaré dicho que todos los comentarios serán bien recibidos.
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Sin más que decir, el primero de veinte:
Creo que ya dije lo que tenía para decir, así que sólo acotaré que: ¡Te voy a ganar Demian! y traeré el próximo Drabble como en una semana
. Entretanto, ¡ahí se ven!
edit: agregué algunas correcciones, incluidas algunas de tus sugerencias, 2+2.
Índice de Capítulos:
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Sin más que decir, el primero de veinte:
Tumor
Mi nombre es Nathanael d’Aless, aunque mis amigos suelen llamarme Nathan. Tengo veinte años y, para ahorrarme el millón de razones que podría dar para escribir esto, sólo diré que quizás tenga cáncer.
―Señor d’Aless, tiene usted un tumor maligno en su lóbulo occipital –explicó con estoicismo el doctor, mostrando unas radiografías en las que se apreciaba una pequeña esfera a la altura de mi nuca.
Mi mirada se cruzó con el par de cuencas verde profundo que representaban los ojos en el delicado rostro de mi novia Alicia, al tiempo que su mano buscaba la mía y la apretaba con fuerza.
―Por lo que me cuentan sus familiares, usted sabe lo que eso significa ―no quise mirar a mis padres, que estaban al otro lado de la camilla.
Idiota, claro que yo sabía lo que significaba, cientos de veces había acompañado a médicos profesionales a dar aquel diagnóstico; sin embargo lo que yo tengo no es eso, no puede ser eso porque no siento presión en mi cabeza, ni tengo problemas para ver. Aquel doctorcito de seguro sacó su diploma de una caja de cereales.
―No pienso tolerar tonterías, me marcho de aquí ―dije furioso, zafándome de la mano de Alicia para ponerme de pie.
―No, no debería levantarse ―me contrarió el doctor, con la serenidad de quien intenta hablarle a un loco.
―Pues sí, sí lo haré ―le respondí mientras arrebataba las radiografías de sus manos y echaba a correr, necesitaba estar a solas conmigo mismo.
Y aquí me tienen, a solas con mis pensamientos; escribiendo sobre la mayor estupidez que me han dicho en años y negándome a creerla, mientras me recreo en un par de fotos de Alicia que están en mi escritorio, junto a la pila de mis apuntes de Anatomía de la universidad.
Ella siempre ha tenido la capacidad de distraerme de todo; incluso hace tres años, cuando aún era gordita. Su sonrisa, la expresión cariñosa de sus ojos, la leve elevación de su ceja al dudar… esos pequeños detalles eran los que me habían enamorado, no las curvas de su cintura, no el tamaño de su trasero, ni el de sus pechos. No, esos los resaltó después de que consiguió enamorarme.
Me quedo mirando la imagen más reciente, su piel tersa y morena, capaz de derretir in glaciar; los cariñosos ojos verde oscuro que, cuan bosques enormes y hermosos, invitan a perderse en ellos; los labios, delgados y rosáceos esbozando la sonrisa de mis desvelos. Quiero besarla hasta que el sol se enfríe.
Estoy yéndome por las ramas, la cosa es que no me creeré nada de éste supuesto “tumor” hasta haberme hecho unos estudios más detallados…
Alicia está llamando a la puerta de la habitación y tengo que esconder éste cuaderno. Pero tranquilos, no los dejaré con la inquietud; dentro de un año, más o menos, volveré a escribir aquí lo que haya ocurrido con mi vida.
―Señor d’Aless, tiene usted un tumor maligno en su lóbulo occipital –explicó con estoicismo el doctor, mostrando unas radiografías en las que se apreciaba una pequeña esfera a la altura de mi nuca.
Mi mirada se cruzó con el par de cuencas verde profundo que representaban los ojos en el delicado rostro de mi novia Alicia, al tiempo que su mano buscaba la mía y la apretaba con fuerza.
―Por lo que me cuentan sus familiares, usted sabe lo que eso significa ―no quise mirar a mis padres, que estaban al otro lado de la camilla.
Idiota, claro que yo sabía lo que significaba, cientos de veces había acompañado a médicos profesionales a dar aquel diagnóstico; sin embargo lo que yo tengo no es eso, no puede ser eso porque no siento presión en mi cabeza, ni tengo problemas para ver. Aquel doctorcito de seguro sacó su diploma de una caja de cereales.
―No pienso tolerar tonterías, me marcho de aquí ―dije furioso, zafándome de la mano de Alicia para ponerme de pie.
―No, no debería levantarse ―me contrarió el doctor, con la serenidad de quien intenta hablarle a un loco.
―Pues sí, sí lo haré ―le respondí mientras arrebataba las radiografías de sus manos y echaba a correr, necesitaba estar a solas conmigo mismo.
Y aquí me tienen, a solas con mis pensamientos; escribiendo sobre la mayor estupidez que me han dicho en años y negándome a creerla, mientras me recreo en un par de fotos de Alicia que están en mi escritorio, junto a la pila de mis apuntes de Anatomía de la universidad.
Ella siempre ha tenido la capacidad de distraerme de todo; incluso hace tres años, cuando aún era gordita. Su sonrisa, la expresión cariñosa de sus ojos, la leve elevación de su ceja al dudar… esos pequeños detalles eran los que me habían enamorado, no las curvas de su cintura, no el tamaño de su trasero, ni el de sus pechos. No, esos los resaltó después de que consiguió enamorarme.
Me quedo mirando la imagen más reciente, su piel tersa y morena, capaz de derretir in glaciar; los cariñosos ojos verde oscuro que, cuan bosques enormes y hermosos, invitan a perderse en ellos; los labios, delgados y rosáceos esbozando la sonrisa de mis desvelos. Quiero besarla hasta que el sol se enfríe.
Estoy yéndome por las ramas, la cosa es que no me creeré nada de éste supuesto “tumor” hasta haberme hecho unos estudios más detallados…
Alicia está llamando a la puerta de la habitación y tengo que esconder éste cuaderno. Pero tranquilos, no los dejaré con la inquietud; dentro de un año, más o menos, volveré a escribir aquí lo que haya ocurrido con mi vida.
Creo que ya dije lo que tenía para decir, así que sólo acotaré que: ¡Te voy a ganar Demian! y traeré el próximo Drabble como en una semana
. Entretanto, ¡ahí se ven!edit: agregué algunas correcciones, incluidas algunas de tus sugerencias, 2+2.
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P






Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.