Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#1

La odisea de Aki

¡Hola a todos!

Hasta ahora sólo había escrito en Odisea (donde de momento estoy en proyecto de mi cuarto capítulo) y de un mini fiction que hice no hace tanto. No obstante siempre había querido escribir una historia sobre Pokémon de mi própia invención que fuera mucho más larga, seria y menos condicionada que en Odisea. Como he mencionado no es la primera vez que escribo, por lo que creo que mi relato podrá ser de buen agrado para el lector. Hace un tiempo escribí una especie de novela en un blog que, por lo visto, no lo ha seguido ni las musarañas; para más inri lleva un tiempo abandonado pues no tuve tiempo para seguir escribiendo hasta que llegué a CPokémon y empecé a escribir mi aventura por la región de Odissey. Esta "novela" está ambientada en un diario escrito años antes de que Red comenzara su aventura por la región de Kanto, donde la escritora y protagonista de dicha aventura es una chica llamada Aki. Durante la historia habrán partes donde se podrá ver la perspectiva en primera persona de la protagonista y la perspectiva externa del propio Red mientras lee el diario. No quiero dar más detalles puesto que conllevaría a estropearos la fiesta, así que tras todo esto solo diré que espero sea el escrito de su agrado.

PD: Esta novela está escrita hasta su segundo capítulo en mi abandonado blog, de momento no daré la página puesto que si veo obtiene el resultado que espero quizá elimine el blog y prosiga la historia en este tema exclusivamente (como he dicho antes parece ser que nadie lo encuentra pues no tengo seguidores). Cualquier duda sobre lo mencionado pueden preguntarme mediante MP, quizá no venía a cuento pero soy así de sincera.

Ciao∼


LA ODISEA DE AKI

Prólogo
Hacía frío en el Monte Plateado, la nieve que cubría la álgida cumbre sobrepasaba los tobillos del joven cuyo pikachu llevaba bajo la chaqueta, que tiritaba por el gélido clima intentando no hacer saltar alguna chispa de sus ya no tan rojizas mejillas. Red, tras un mes y medio de caminata por los oscuros y humedos senderos de las cuevas de la montaña y grandes escaladas por las pendientes de la zona exterior había logrado alcanzar la cima. Buscaba un refugio donde alojarse en aquél resquebrajado y aplanado pico, donde la mayoria de cuevas ya habían quedado muy lejos como para volver atrás. Sabía que dentro de poco terminaría el invierno y entonces sería un lugar agradable donde quedarse para seguir entrenando, pues el nivel al que había llegado requería de entrenamientos tan rigurosos como la supervivencia. Así se lo había propuesto, y sus pokemon también.

Tras un buen rato sin apenas ver nada por la ventisca logró visualizar un resquicio entre las paredes, era suficientemente grande como para caber justo una persona agachada; se metió en aquél pequeño hueco con mucho cuidado de no lastimar a su pikachu, que tenía la mala costumbre de no querer meterse en su pokeball. Aquél pequeño ratón eléctrico se preocupaba tanto de su maestro que no quería dejarle solo mientras se refugiaba en una bola. Llegaron hasta un punto donde no se veía nada, el pikachu utilizó una de sus descargas eléctricas para iluminar durante unos instantes el hueco, intentando no lastimar a su compañero humano; instante suficiente para que, en una parte del fondo, el muchacho viera otro hueco por donde pasar. Conforme avanzaban por el segundo hueco, éste se hacía más amplio e iluminado hasta llegar a una cueva que éra iluminada por los minerales que brillaban al ser tocados por los resquicios de luz que penetraban en las escarchadas paredes. Según el profesor Oak, los minerales de aquella montaña no producían toxinas; aún así Red prefería no arriesgarse a tocar nada. Sacó a su charizard para coger calor gracias a la fuerte llama de la cola de éste, junto al pikachu. Al rato continuó caminando alrededor de la cueva hasta que, hacia el fondo, vió algo que le sorprendió en gran medida.

Había una puerta, por el aspecto que tenía había sido hecha a mano por algún material metálico fundido, seguramente por el calor de algún pokemon tipo fuego como su charizard. Intentó abrirla pero parecía estar atascada, pues se veía deteriorada por los años. Red estava exausto por la larga travesía por lo que sacó a su snorlax para que usara su inmensa fuerza otorgada por su enorme peso, cosa que funcionó; el snorlax consiguió desatascar y abrir la puerta la cual emitió un chirrido oxidado, después el chico lo guardó en su pokeball y se dispuso a entrar en la sala.

Lo que había tras la puerta era, literalmente, un refugio. El lugar estaba lleno de libros y anotaciones sobre pokemon, como una pokedex echa a mano; en un rincón había un lecho de algodón hecho a mano también, descosido y con algo de moho en un extremo debido a la humedad. En el otro lado había una espécie de cocina llena de cacerolas viejas y oxidadas, parecían sacadas de un cuento de terror de Ciudad Lavanda; en otro lado un escritorio con más libretas y anotaciones, de las cuales destacaba una forrada de color naranja. Era mucho más vieja que las otras libretas, estropeada por la humedad pero sin haber sido dañado el contenido; el joven se sentó en el lecho y empezó a hojear la libreta, quedando sorprendido: era un diario. En la tapa había un nombre: Aki. Por la letra dedujo era un nombre femenino, buscó la primera página y echó un vistazo a la introducción.

"Si has encontrado esto no eres un entrenador pokemon cualquiera. Solo pido que si vas a leerlo lo hagas hasta el final, pues dentro está la historia de mi vida; una vida que nadie jamás recordará, una historia que cuenta las atrocidades del gran Giovanni."

¡Giovanni! Red conocía ese nombre muy bien. El hombre que llegó a controlar toda la región de Kanto bajo el símbolo del Team Rocket, una mafia cruel y sanguinaria de tráfico de pokemon. Red había logrado derrocar a aquél hombre y a su imperio hacía medio año, con lo que se ganó el repeto de toda una nación. Hacía dos meses había logrado convertirse no solo en el campeón más joven de la historia pokemon hasta la fecha, si no también el primer maestro pokemon oficialmente reconicido del mundo. Pero para él aquello no tenía importancia, lo que realmente le importaba era que había ayudado a mucha gente, que les había dado una vida mejor: una vida de libertad. Había abandonado la Meseta Añil y le había cedido su puesto de campeón a su mejor amigo y rival: Green, el nieto del profesor Oak. Decidido a crecer su mente y espíritu había decicido llegar por primera vez en la historia a la cima del Monte Plateado y entrenar allí durante más de tres años a la espera de su último contrincante según la premonición de la medium Sabrina. Ahora había descubierto nada más llegar que alguien ya había estado allí, pero nadie le había dicho nada. ¿Acaso no lo sabían? ¿Nadie estaba al corriente de éste lugar? ¿Quién era esa chica, o mujer? Aquellas perguntas resonaban en la mente de Red, que sentía curiosidad de saber más; quizá descubriría cabos sueltos que dejó aquél magnate sobre el reducido grupo de seguidores que logró escapar junto a él antes de ser detenido. Quizá lograría saber donde se encuentra e ir a por él una vez se hubiera hecho más fuerte junto a su equipo pokemon. Al final decidió hacer caso a las palabras de aquél diario y se propuso leerlo hasta el final. Sacó a sus pokemon de sus pokeballs excepto a pikachu que como siempre ya estava fuera, había espacio de sobra para todos en aquél grande y destartalado refugio. Una vez echo esto, acto seguido acercó el lecho a un lado más iluminado, pasó la página y prosiguió su lectura.


EDITADO:

Evaluación del Fic

Nombre del Fic: La odisea de Aki
Autora del Fic: Marceline Abadeer
Evaluador del Fic: Demian


Evaluación

1. El Tema del Fic - 17/20 puntos

Hay pocos fics en base al manga en este foro así que me parece muy original. Por el momento no pude ver bien de qué va, supongo que es aventura así que me parece que vas a poder encararlo bien y darle una idea original y con continuación para que todos se sorprendan.

2. La Trama del Fic - 15/20 puntos

A pesar de que la extensión está bastante bien para un prólogo has dado pocos detalles. Me hubiera gustado conocer un poco más de la historia para evaluar la trama, cómo tejes los textos y los organizas. Recuerda que como estos fics a veces son largos y los capítulos salen cada dos o tres semanas el lector a veces se aburre, trata de darle introducción-desarrollo-nudo-desenlace a cada capítulo (o guarda el desenlace para el capítulo siguiente y dejar a todos con la intriga).

3. La Gramática, Ortografía y Estructura de la escritura - 16/20 puntos

En gramática y estructura vas excelente. Tienes errores de ortografía que no sé si serán por distracción o de tipeo así que trata de usar un corrector y darle una releída al capítulo antes de subirlo.

4. La Narración del autor - 20/20 puntos

Narración perfecta, nos metes en la historia como si fuéramos los protagonistas muchacha, muy bien.

5. Las Descripciones del autor - 20/20 puntos

Geniales descripciones, no temas describir cada rincón de cada lugar que hay en la historia porque eso es lo que hace a un gran fic.

6. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.

Puntaje total: 88/105 (Siendo 60 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic y autor aptos para publicar en la zona, felicitaciones.
#2
Me alegra saber que arriesgas a fics. Sin dudas desde mi punto de vista fics es mucho mejor que odisea… primero que nada porque tienes lectores que te apoyan (no te descorazones si soy tu único comentario, aquí hay gente que lee igual pero no comenta) y segundo porque, como dices, no tienes reglas que te limiten.

Yo también tengo un blog donde dejo un libro que hice y como tú no tengo seguidores de ningún tipo pero no te deprimas, es común ya que no somos famosos o quizá no tenemos muchos conocidos que nos den apoyo. Aquí vas a encontrar al menos uno o dos usuarios que te lean.

Y antes de darte el comentario te pido que digas tu blog para evitar problemas con el plagio y esas cosas; si me doy cuenta que son la misma autora todo está bien.

Parece que no tienes muchos errores, recuerda que los nombres de los pokémon van en mayúsculas.
Te aconsejo que escribas en un procesador de textos que te haga correcciones ortográficas porque hay algunos “estava” o “echo”…
El prólogo me pareció fantástico, amiga. Tus descripciones son fabulosas, me encantó como narraste el ascenso de Red por la montaña, cómo utilizó sus pokémon y cómo encontró el libro de esta muchacha que espero pronto saber quien es.
¡Sigue adelante con tu historia que tiene mucha pinta! Y te doy un consejo: si quieres que te lean, lee los fics los demás. Lo mejor es entre todos hacerse el favor e intercambiar comentarios :) ¡Suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#3
¡¡Me aceptaron el fic!! Yupi∼ Muchísimas gracias Demian tanto por tu evaluación como por tu valiosa crítica^^

Tras la recomendación dada, dejo aquí el link de mi abandonado blog: http://pokemon-la-odisea-de-aki.blogspot.com.es/ (he puesto cierta publicación para que sepan que soy la verdadera autora, pues no me gusta generar dudas de ninguna clase en estos temas)

Hasta que no tenga hecho el tercer capítulo dejaré aquí los dos siguientes para que les sea más amena la espera a los lectores, espero que los disfruten. Por favor no se abstengan de dar sus opiniones, es muy importante para mi saber que piensan al respecto para de este modo mejorar en mis fallos e ir haciendo de este fic una historia que valga la pena leer.

Seguramente notarán que a diferencia del blog, aquí los capítulos 1 y 2 carecen de faltas de ortografía (estoy segura de que no se me ha escapado ni una); no he hecho la misma corrección con el prólogo pues quiero dejarlo tal cual lo evaluaron para aprobarme el fic, aún teniendo esas dichosas faltas ortográficas. Había pensado en mejorar las descripciones de los paisajes en dichos capítulos e incrementar la duración de los mismos, pero no me he atrevido por miedo a fasidiar el contenido ya escrito. Así que lo de mejorar la descripción de los lugares (y si lo consigo hacéroslo un poquito más largo y fascinante) lo empezaré a trabajar a partir del tercer episodio, hasta entonces nos vemos.

Capítulo 1
Mi nombre es Aki. Nací en la localidad de Ciudad Azafrán, en la región de Kanto. Desde niña me había criado con mi madre, que había sido abandonada por mi padre poco después de yo nacer; bajo las críticas y la relativa pobreza en la que vivíamos, había logrado sacarme adelante con sangre y sudor trabajando de limpiadora. Al ver el desprecio de la hipócrita muchedumbre que nos rodeaba, me prometí a mi misma que algún día llegaría a ser líder de gimnasio para así convertirme en la persona más respetada del lugar, y el orgullo de mi madre. Pero aquello no era tan sencillo como podía creer una niña pequeña, pues el mundo del combate pokémon era peligroso y corrupto en aquellos tiempos. La gente llegaba a jugarse grandes cantidades de dinero en las apuestas de los combates que se disputaban en los locales nocturnos, este fenómeno se originó en Ciudad Azulona y se había expandido hasta el lugar hacía ya un par de años. No fue hasta la llegada de Sabrina que la prosperidad y la justicia resurgieron en Azafrán.

Sabrina era la líder más joven que la región de Kanto había conocido, y también la mujer más bella. Nacida con poderes psíquicos, era temida incluso por los propios pokémon, de los cuales reinó sobre los tipo psíquico del cual remodeló el gimnasio, que anteriormente era tipo lucha. Lo único que quedó del viejo gimnasio fue un dojo, el cual era empleado anteriormente para las disputas por la medalla lucha, que fue sustituida por la nueva Medalla Pantano. Estos sucesos molestaron a mucha gente de la ciudad que llevaba años con gran empatía hacia el viejo gimnasio. Aún así esto no impidió en absoluto el éxito de las reformas. La determinación de Sabrina era implacable, su belleza hacía temblar a los hombres más serenos mientras que sus palabras eran más firmes que los puños de un Hitmonchan, y todo esto sin perder ni un ápice la compostura. La prensa aprovechó la polémica del gimnasio para filtrar rumores que trataban sobre los entrenamientos psíquicos que practicó de niña, donde se decía que durante estos había desarrollado un trastorno de la personalidad. Todos estos rumores nunca pudieron demostrarse por la poca fiabilidad de las fuentes, aunque el repentino toque de amabilidad y gentileza que desde entonces mostró en público siempre generaron la duda de si era cierto.

A pesar de todo lo que se decía sobre ella, yo la admiraba. Había evitado muchos crímenes y accidentes con sus premoniciones, y había contribuido con el alcalde para instaurar una mejor seguridad frente a la corrupción y los combates de apuestas ilegales. Para mí Sabrina era exactamente lo que yo aspiraba a ser: una líder fuerte, que infundaba respeto a pesar de las críticas y se preocupaba por la gente. Era como una heroína para mí, y seguramente de mucha más gente. Desde que el nuevo gimnasio fué inaugurado siempre que podía me dejaba caer por allí, pues era mucho más hermoso y mejor estructurado que aquél viejo y destartalado dojo que tenían antes como gimnasio; había instaurado una especie de pasadizos donde incluso el entrenador más experto podía llegar a perderse, donde más de una vez se toparía con entrenadores subordinados del gimnasio para ponerle a prueba; además, la decoración de cuadros abstractos más los colores blancos y violeta de los muros que representaban el tipo psíquico se fundían junto al suelo metálico de aquél magnífico bloque de pisos laberíntico en una perfecta harmonía.

Esto no quiere decir que no me gustara el viejo dojo, pues cada fin de semana me colaba en éste y entrenaba con mi Hitmonlee. Aquél Hitmonlee, cuyo mote le pusimos Lee, lo teníamos desde que era niña; mi madre lo tenía para que me hiciera de guardaespaldas de algún modo, aunque con el tiempo se convirtió en mi pokémon inicial, como se suele decir. A pesar de admirar a Sabrina y su maravilloso y decorado gimnasio, yo tenía mi propio estilo de pelea pokémon; nunca hacía preferencias con los tipos, pero si tenía que elegir uno elegiría tipo lucha por el Hitmonlee que siempre me había acompañado. Gracias a él aprendí un estilo de arte marcial único, era parecido al taekwondo pero con la esencia del karate: el estilo de lucha de los propios Hitmonlee.

Una tarde de verano, mientras entrenaba en el dojo abandonado junto a Lee me percaté de que alguien me observaba, era Sabrina. Había salido a tomar algo y al oír ruido vino a echar un vistazo; no era la primera vez que lo hacía, en realidad aquello era solo una excusa para venir a verme, pues nos conocíamos de siempre toparnos a las puertas de los gimnasios que estaban pegados uno con otro. Como éramos casi de la misma edad a Sabrina le encantó la idea de hacernos amigas, por lo que cada vez que no venía un alma al gimnasio se inventaba alguna excusa y quedaba conmigo, pues según las normas del gimnasio las únicas visitas permitidas debían ser para retar por la medalla. Nos sentamos en un banco que justo daba a la sombra y nos tomamos un helado cada una; hacía un calor impresionante, tanto que la ciudad parecía el estómago de un Magmar. Mientras tomábamos los helados, los cuales nos evadían de aquél agobiante bochorno, charlábamos de cosas triviales como lo que habíamos hecho durante la mañana o que planes teníamos para la semana. Sabrina me había llegado a contar cosas personales e incluso íntimas con total confianza, pues ya fuera debido a sus poderes psíquicos o porque veía bondad en mí sabía que era alguien de confianza. Una vez me confesó a causa de los entrenamientos intensivos que tuvo de niña para aumentar sus capacidades psico-quinéticas se había convertido en una persona muy temperamental, pero que en ningún momento aquello había llegado a la bipolaridad ni mucho menos trastornos de personalidad como decía la prensa. Me contó que sus poderes los había heredado de su padre, el cual la advirtió del peligro de sus poderes si no aprendía a controlarlos; fue por ese motivo que se obsesionó con su entrenamiento hasta el punto de perder el control de sí misma, donde llegó a volverse muy fría con la gente a su alrededor y a alejarse de todo el mundo. Con los años empezó a centrarse y decidió ser un poco más social y dejar a un lado sus miedos. Aquél día me dijo que para regular sus poderes había mandado construir unas pulseras electromagnéticas, dijo que formaban parte de la última fase de su entrenamiento para poder controlar sus poderes a la perfección sin perder los estribos. Las pulseras en sí no mejoraban sus poderes, sino más bien los contenían; si ella era capaz de mover algo por ejemplo, si se desconcentraba podía llegar a perder el control de lo que debía mover y, por ejemplo, hacía volar la pared que había tras el objeto. O si tenía una visión, podía llegar incluso a coger fiebre. Esto era debido a que su fuerza mental era demasiado grande, llegando a ser más del doble que la de una persona corriente. Me sabía mal por ella de tener que llevar una carga tan pesada como aquellos poderes, pues aquellas habilidades podían ser beneficiosas para el resto pero para ella eran como un veneno que debía regular cada cierto tiempo para no ser consumida. Cabe destacar que esto solo lo sabía yo y los entrenadores del gimnasio, los cuales aunque tenían habilidades psíquicas no tenían los problemas que podía tener ella por la simple razón de que sus poderes no le llegaban ni a la suela de los zapatos a Sabrina.

Tras tomarnos el helado, me despedí de ella para volver a casa. Fue entonces cuando ella e dirigió a mí con una mirada de preocupación, más tarde entendería el porqué.

-Aki, deberíamos dejar de vernos durante un tiempo.- dijo Sabrina con un tono apagado.

-¿Y eso?- pregunté extrañada de aquella petición -¿Ha ocurrido algo?- Añadí preocupada.

-Verás, no debería contarte esto pero tengo problemas con una organización que supuestamente ha comprado el casino de ciudad Azulona, cuando se supone que esta semana lo ibamos a cerrar. Investigando he descubierto que dicha organización está bajo el mando de cierto lider de gimnasio. Los chicos de mi gimnasio me han dicho que últimamente hay gente merodeando alrededor de éste, y no son precisamente entrenadores.- ella me explicaba todo con detalle intentando mantener la calma mientras hablaba en voz baja y miraba alrededor con discreción -No se qué es lo que se cuece exactamente en la compra del casino, pero no es el único lugar del que esta persona se ha apoderado dudosamente. Es por eso que te pido que no nos veamos en un tiempo por si me siguen, no quiero meterte en esto. Tampoco puedo contarte nada más por seguridad, tienes que entenderlo; solo te pido que durante un tiempo no te pases por el dojo, cuando las cosas mejoren te avisaré no te preocupes.- añadió.

-Comprendo, no me acercaré en un tiempo pues.- le dije -Espero resuelvas pronto esto con la policia.-

-Aki...- dijo entonces Sabrina al escuchar mis palabras -No te fíes de la policía, no puedo decir nada más. Hagas lo que hagas no acudas a la policía. Te daré la dirección de alguien que conozco, si te ocurriera algo prométeme que irás allí.- por la forma en la que me lo decía sabía que no bromeaba.

Las palabras de mi amiga empezaron a asustarme, cogí el papel que me había dado; en él había escrito en bolígrafo un nombre y una dirección, que quedaba a la otra punta de Kanto. Guardé en el bolsillo el papelito y sin hacer nada más que aceptar con un gesto de la cabeza me fui hacia casa.

Mientras cenaba, cuando mi madre preguntó de qué habíamos hablado mentí. Había prometido a Sabrina no decir nada a nadie sobre nuestra conversación. Le dije que habíamos charlado sobre mi pasado cumpleaños, que al fin era mayor de edad como Sabrina, la cual me llevaba de ventaja dos años. Mientras yacía tumbada en la cama de mi habitación a la espera de que me entrara el sueño, me preguntaba cómo le iría a Sabrina. ¿Porque no se podía confiar en la policía? ¿Había gente corrupta? ¿Y quién era el líder de gimnasio tras todo el cotarro? Quería saber tantas cosas... pero no podía arriesgarme a fastidiarle el plan a mi amiga, y exponer a mi madre a algún peligro. Además con sus poderes Sabrina era intocable, no podían hacerle nada. Al menos eso esperaba. Con todo esto poco a poco fue entrándome el sueño, hasta que caí rendida y me dormí.

Aquella noche tuve un sueño muy raro. Todo se veía muy borroso, en el sueño corría bajo los brazos de mi Hitmonlee hacia un bosque; allí ocurría algo que no conseguía ver bien, y acto seguido me encontraba en el suelo de un hospital con un pokémon que no había visto jamás: era verde y pequeño como una cebolla, tenía una diminutas y frágiles alas en la espalda. Gritaba por alguna razón que no comprendía, en ese momento un chico que no conozco, de cabello rojizo y camisa azul, me abraza y me tranquiliza. Es entonces cuando el sueño termina y me despierto.

Y así, durante cada noche de los últimos días de verano, tuve una y otra vez el mismo sueño.


Capítulo 2
Me desperté, eran las siete y media de la mañana. Solo quedaba una semana para terminar el verano y aquél sueño insólito seguía atormentándome; en todo este tiempo además no había tenido contacto alguno con Sabrina, ni siquiera la había visto por la calle al pasar. Intenté dormir un poco más pero me fue imposible, mi cabeza no paraba de dar vueltas sobre lo que estaba sucediendo, pensando una y otra vez que era tan importante tras la compra de un casino como para que ni siquiera la policía fuera de fiar. ¿Que había visto Sabrina con sus habilidades? No podía dejar de pensar en ello, empezaba a preocuparme demasiado.

Para cuando mi madre despertó yo ya estaba en la cocina, preparando unas tostadas con mermelada para desayunar. Siempre las tomábamos los fines de semana, y ese no iba a ser una excepción. Una vez desayunadas, me tomé una ducha y fui a recoger el periódico. Lo que ví en éste me dejó tan perpleja que el único motivo por el que no se me cayó al suelo fue por querer volver a leerlo de nuevo, por si lo había entendido mal.


"CIERRE DEL GIMNASIO AZAFRÁN"

"Debido a ciertos asuntos personales la líder Sabrina cierra temporalmente las puertas del gimnasio de Ciudad Azafrán durante un periodo indefinido. Según los trabajadores hacía más de un mes que la joven no visitaba el gimnasio debido a el grave estado de salud de su madre, la cual ha ido a visitar en cierto centro médico del cual no ha sido autorizada la ubicación. Debido a no tener a nadie de confianza y por ciertos problemas con la Meseta Añil, la cual no ha querido dar explicaciones, no se ha podido dejar el gimnasio a cargo de nadie en particular por lo que quedará cerrado hasta el regreso de la joven. El alcalde ha prometido repartir el numero de contacto de la líder a todo entrenador que haya venido hasta Azafrán por la medalla, los detalles han sido dejados escritos en la entrada del gimnasio para que sean conscientes de la situación una vez lleguen."


Sabrina nunca me comentó que su madre estuviera enferma, es decir, aquello que había escrito en aquél periódico era mentira. La Meseta Añil podría haber encontrado perfectamente un sustituto en su ausencia, siempre fueron muy quisquillosos en el tema de las medallas. Además conociéndola me lo habría hecho saber antes que nadie. Todo aquello solo podía significar una cosa: la noticia era una excusa para salir de la ciudad durante un tiempo, y creía saber muy bien para qué. Me sentía impotente de no saber realmente nada de lo que estaba ocurriendo sobre la investigación en la que ella estaba metida, de no poder hacer nada para ayudar. Volví hacia adentro de casa y fingí no darle mucha importancia a la noticia una vez la leyó mi madre, supuse que era lo mejor que podía hacer hasta averiguar algo más. Fui a recorrer la ciudad bajo la excusa de que iba a entrenar con Lee, para así preguntar a la gente en busca de alguna pista.

Todo el mundo sabía exactamente lo mismo que salía en la noticia, ni un absurdo detalle más hasta que me topé con Albert, uno de los subordinados de Sabrina en el gimnasio. Me comentó que desde hacía tiempo ella tenía visiones fuertes constantemente, que incluso le llegó a ocurrir durante un combate donde se desmayó; nunca quiso decir qué era lo que veía, pero cada vez se la veía más preocupada.

-Era horroroso verla así, cada vez estaba más apagada. No fue hasta que aquél hombre llegó a la ciudad que ella mejoró un poco.- dijo Albert mientras notaba que aquella última frase le dolió pronunciarla, cosa que fingí no darme cuenta.

-¿Aquél hombre?- pregunté curiosa.

-El nuevo líder de Ciudad Carmín, el lugarteniente Surge.- dijo con rentintín -Es un ex-militar de la región de Teselia, muy lejos de aquí. Vino para poder disfrutar de su veteranía mediante combates de gimnasio, aparte de otras cosas...- no me gustaba el tono con el que hablaba, y menos sabiendo lo que pretendía insinuar -Desde que llegó aquí Sabrina no sabía otra cosa que correr detrás de él...- añadió.

-Te estás pasando Albert, no sé que problema tienes con Sabrina pero es mi amiga, aparte de tu jefa.-

-Lo siento...- dijo Albert avergonzado, aunque también enojado.

-¿Cuando llegó Surge a la ciudad? No recuerdo haberle visto.- pregunté.

-Fue poco después de que dejaras de venir al dojo que hay al lado, no le viste porque se instaló en una de las habitaciones del gimnasio y apenas salía de allí a no ser por la puerta de atrás.- contestó Albert.

-¿Se conocían de antes?- pregunté desconcertada, me extrañaba que Sabrina dejara vivir a nadie allí.

-Se ve que sí. Parece ser que Surge estuvo en la región natal de Sabrina, donde se hizo amigo de la familia, y desde entonces ella le tiene una alta estima y confianza.- contestó Albert.

-Bueno, gracias por la información. Si averiguas algo más por favor házmelo saber.- respondí dando por zanjada la conversación, la cual me empezaba a ser molesta.

No tenía claro de que la relación de esos dos fuera amorosa, quizá lo fuera pues yo ya sabía que a ella le gustaba alguien desde niña pero... si alguien como un ex-militar se había quedado en el gimnasio justo después de contarme todo aquello del casino... estaba segura de que no era casualidad. Algo estaba ocurriendo en Kanto y era algo gordo, no podía quitarme ese presentimiento de encima. Me despedí de Albert y decidí regresar junto a Lee a casa, de camino a ésta no había un alma en la calle, cosa que me extrañó al ser fin de semana. No tenía miedo pues aunque ya había oscurecido la seguridad en las calles siempre fue buena, aparte de que no iba sola. Cuando llegué a casa noté algo extraño, la puerta no había sido cerrada con llave; aquello no era usual, y menos todavía cuando vives con una madre tan preocupada. Extrañada le dije a Lee que vigilara la puerta y entré, lo siguiente que vi quedaría para siempre en mi mente; una visión horrenda y espeluznante que desgarraría mi alma, que me cambiaría con el tiempo.

Mi madre estaba tirada en el suelo de la cocina, donde pude ver sangre. Enfrente suyo, de espaldas a mi, había un hombre trajeado de negro; cuando se dio la vuelta pude ver una "R" grabada en el pecho. Estaba paralizada, no sabía como reaccionar; no podía asimilar la escena, ni siquiera pensar. Tenía miedo, estaba en shock; Lee llegó tras de mí justo después, y mientras veía él también la escena otro hombre bajó por la escalera de la habitación de arriba, refunfuñando al tipo que tenia delante.

-¡Joder tío, la has liado buena! ¡Aquí no hay nada! ¿Te das cuenta de lo que hemos hecho? ¡Solo teníamos que registrar la casa y largarnos de aquí cagando leches, maldita sea! ¿Me estás escuchand...- fue en ese instante que me vio a mí y a Lee en la cocina -¡Oh no, lo que faltaba! ¡Nos ha visto, cógela!- exclamó con gran nerviosismo.

Al ver que seguía paralizada debido al shock, Lee le dio al que había enfrente una patada tan potente como la rabia que sentía tras ver lo sucedido; estuve segura de oír sus huesos romperse, debido al impacto fue empujado hacia la puerta de cristal que daba al tendedero la cual atravesó, perdiendo el conocimiento al acto. El otro hombre sacó un Nidoking que prácticamente rompía las paredes con el roce de su cuerpo, Lee me cogió en brazos y empezó a correr lo más rápido que pudo con sus flexibles piernas. Mientras tanto yo seguía en shock, intentando asimilar todo lo que acababa de suceder mientras luchaba por mantener la cordura, pues dolía demasiado lo que había visto en el suelo de aquella cocina. Ni siquiera sabia si aún podía llevarla a un hospital, intentaba soltarme pero el Hitmonlee que me llevaba en brazos me lo impedía; quizás él, al ser un pokémon, supo al momento lo que yo me negaba a aceptar. Cuando nos vieron el par de policías que habían una calle más abajo, en vez de parar al hombre de negro se unieron a él para perseguirme; al ver esto entendí que Sabrina tenía razón con lo que dijo sobre no confiar en la policía, aunque quizá aquellos hombres de uniforme ni siquiera fueran policías de verdad. Lee continuó corriendo hasta llegar a la ruta 6, la cual iba en dirección a Ciudad Carmín. En aquél momento uno de los hombres que iba de policía hizo algo que no esperaba: sacó una pistola y disparó. El tiro falló pero fue suficiente para asustarme, en el segundo disparo no tuvimos tanta suerte y rozó la pierna de Lee, el cual tropezó y se cayó. Y yo con él.

-¡¿Que narices haces?!- dijo el otro policía, junto al hombre de negro.

-Nos ha visto la cara y el uniforme de la organización, nos delatará si la dejamos con vida. Además ya tenemos una muerte por tu culpa, que más da otra más ya.- dijo el que disparó mirando al hombre de negro -Nadie debe saber que estamos detrás de todo esto, el plan no puede fallar. Ya nos hemos encargado de la seguridad en Azafrán y Azulona. No podemos dejar que llegue bajo ningún concepto a Carmín o todo se irá al garete.-

-Esto es una locura, ¿que le vamos a decir a los superiores?- dijo el de negro, muy nervioso.

-Ya nos encargaremos de eso más tarde, ahora hay que actuar y rápido. No sabemos cuando alguien pasará por aquí, acabaremos esto y nos largaremos.- contesto el policía.

Se acercó a mí y Lee se abalanzó sobre él desarmándole de una patada. Justo cuando iba a asestarle otra patada, el Nidoking del hombre de negro le golpeó con un potente coletazo. Lee quedó en el suelo sin poder moverse, cuando vi que el otro policía apuntaba a Lee reaccioné basándome en el estilo de pelea que aprendí y pegué una patada al uniformado con todas mis fuerzas. El hombre cayó al suelo y maldijo todo lo que se le ocurrió mientras yo cogía la pistola, al verme con el arma el otro policía me disparó; Lee pegó un salto como pudo y me tiró al suelo para evitar que me dieran, rozándole la bala en el hombro. Cuando el policía estaba a punto de apretar el gatillo para acabar con el pokémon, ocurrió algo conmigo. Fue como apagar un interruptor, sabía que si no hacía algo Lee moriría; así que, dejándome llevar por los nervios, le pegué un tiro al policía en el estómago. Ni yo misma me creía lo que acababa de hacer, pero no había tenido otra alternativa: eran ellos o nosotros.

Al ver esto, el otro policía disparó a mi brazo y la pistola se me cayó al suelo; al intentar cogerla, volvió a disparar. Entonces sucedió algo que no sé explicar con exactitud. La bala que se suponía iba a atravesar mi pecho quedó suspendida en el aire, a un palmo de mí. Todo el mundo quedo quieto, congelado; podía ver incluso como las hojas que caían de los árboles estaban petrificadas a mitad de caída. Era como si el tiempo se hubiera detenido. Me aparté de la bala y entonces pude verlo, idéntico a mi sueño: un pokémon verde y pequeño, parecido a una cebolla por la forma de su cabeza, que llevaba en su espalda unas diminutas alas transparentes. El pokémon se acercó a mí y acto seguido se agarró a mi camiseta, emitiendo un sonido parecido a una especie de cántico que no había escuchado jamás. Me pareció que, mientras emitía aquel sonido, todo lo que había alrededor ya fueran los árboles o la hierba en el suelo irradiaban algo que no podía ver con claridad, como un aura. Al momento el tiempo volvió a fluir, la bala de la que me había apartado impactó contra un árbol mientras que yo estaba apartada con el misterioso pokémon en medio de algún tipo de ritual bajo un cántico hermoso de sonidos que retumbaban en mi cabeza. Ni siquiera estaba segura de que el resto pudiera escucharlo. Observando al pokémon me percaté de que éste estaba lleno de heridas, ninguna era de bala; eran quemaduras y contusiones, y eran recientes.

-¡Maldita sea es un Celebi! ¡Detenla cueste lo que cueste!- exclamó el hombre de negro.

-No me quedan balas, ¿que hacemos?- contestó el policía que quedaba.

-Tengo una idea...- dijo el hombre de negro -¡Nidoking abrásalos con llamarada!- exclamó.

El Nidoking lanzó una llamarada que impactó de lleno sobre mí y el pokémon que tenía agarrado, justo en el momento en que éste terminó el cántico y una luz cegadora me envolvió por completo. Sentí un dolor agudo en cada centímetro de mi cuerpo, y acto seguido perdí el conocimiento. Durante el tiempo que estuve inconsciente, podía oír la voz de aquél pokémon; su sonido penetraba mi mente, sonido que poco a poco se fue apagando hasta no poder escuchar nada. Intenté recordar su nombre, se lo había oído decir al hombre de negro. Al final lo recordé, era Celebi; lo llamaba, llamaba a ese pequeño y misterioso pokémon malherido por su nombre pero no lograba alcanzarlo. Cuando por fin conseguí cogerlo en brazos, me desperté.

Al abrir los ojos estaba de rodillas en el suelo de un Centro pokémon, llorando sin saber porqué. En mis brazos tenía aquél pequeño y pálido Celebi, que no había soportado el impacto de la llamarada en el crítico estado en el cual se encontraba. No se despertaba. Entonces entendí por qué estaba llorando, y un grito desgarrador salió de mi garganta y resonó por todo el lugar. Los médicos que vinieron hicieron lo posible por quitarme el pobre Pokemon de mis manos, pero era inútil, llena de dolor tenía una fuerza impresionante. Completamente en shock insultaba a los médicos, maldiciendo todo. Acababa de perder a mi madre de una forma brutal, no tenía ni idea de que había sucedido con el Hitmonlee que me había acompañado desde niña y ahora el pokémon que me acababa de salvar la vida seguramente había fallecido entre mis brazos. Estaba a punto de volverme loca.

Fue entonces cuando un chico se acercó a ver lo que pasaba, era un chico delgado pero fuerte, de cabello rojizo que hacía juego con el pañuelo que llevaba en el cuello. Sin decir nada, se acercó a mí y me abrazó. Aquello me descolocó, pues era exactamente lo que había visto en mi sueño. El joven me susurró al oído, no habló muy bajo, seguramente la gente que había cerca pudo llegar a escucharlo.

-Ya pasó, tranquila. Deja que se lo lleven, ya no puedes hacer nada más que eso.- Dijo el muchacho con la voz más cálida y tierna posible -Déjalo ir.-

-¡No! ¡Ayudadle! ¡Que alguien lo ayude! ¡Está vivo! ¡Tiene que estarlo!- Gritaba histérica, temiendo de una forma increíble la realidad que debía afrontar- ¿Está vivo verdad? ¿Verdad? Cúrenlo…- las lágrimas volvieron a caer por mis mejillas.

-Haremos todo lo posible, pero para eso debes soltarlo primero.- dijo el chico –No sé lo que ha pasado, pero que un pokémon legendario esté entre tus brazos debe ser por un motivo de peso.- esto último lo susurró para que solo yo pudiera escucharlo -Me gustaría que cuando puedas me cuentes los detalles.- su voz era cálida, de algún modo que no lograba comprender me apaciguaba.

No respondí, me quedé completamente callada bajo aquella cálida y grave voz. El chico entonces se levantó y me quitó al Celebi, cosa que le permití hacer; acto seguido, con una majestuosidad y elegancia impresionantes, se dirigió al resto.

-Tenga enfermera- dijo mientras le entregaba al inconsciente pokemon –Espero que aún estén a tiempo.- añadió, dirigiéndose acto seguido a la policía –Quiero saber todo lo que conozcan de ésta chica y lo que ha sucedido cuanto antes.- ordenó firmemente.

-¿Pero, quién es usted joven?- preguntó el policía extrañado de aquél comportamiento.

-Soy Lance el doma-dragones, líder de gimnasio de Ciudad Endrino en la región de Johto. He viajado hasta aquí por ciertos asuntos con la Meseta Añil.- respondió el chico con una galancia y firmeza única, digna de un rey.

-Bueno está bien, además tampoco es un secreto: no sabemos absolutamente nada. Hace exactamente unos quince minutos que ha aparecido de la nada aquí, en medio de la entrada principal; lo curioso es que nadie la ha visto entrar y según los datos que nos acaban de llegar de comisaría su carnet de identidad no existe pero es totalmente auténtico. Hemos intentado preguntarle al respecto, pero no ha empezado a hablar hasta ahora...- explicó el policía.

-¿No ha empezado a hablar hasta ahora?- preguntó Lance extrañado.

-No.- contestó el policía -Hasta hace un momento ha estado completamente callada e immóbil como un maniquí, ni siquiera se le ha oído cuando ha empezado a soltar lágrimas. Luego de repente a tomado consciencia y ha empezado a gritar.-

-¿Tenía al pokémon en sus brazos cuando estaba así?- preguntó Lance.

-Ahora que lo dice... no lo recuerdo...- dijo el policía -¡Hey compañero! ¿Sabes si antes llevaba el pokémon?- preguntó al otro policía que había en la sala.

-No tengo ni idea, no consigo recordarlo.- respondió el compañero.

-Interesante...- murmuró el doma-dragones.

Lance siguió preguntando pero nadie recordaba si tenía al pokémon cuando llegué, era como si no hubiera existido nunca hasta que desperté y tomé consciencia. No entendía nada. Lance se acercó a mi y empezó a hablarme mientras miraba el corte producido por la rozadura de bala que me había hecho el agente corrupto anteriormente.

-¿Te llamas Aki, no? Tienes una foto de carnet muy bonita. Mira Aki, como la policía no sabe nada de ti seguramente te llevarán a comisaría y luego... bueno, quizá a un centro hasta que tengas un tutor legal, pues a pesar de ser mayor de edad dudo mucho que tengas trabajo en un mundo donde en teoría no existes. Creo que eso sería una lástima, me gustaría saber más sobre tu viaje en el tiempo, no todos los dias te encuentras con un fenómeno así. Además por las pintas que llevas no vienes precisamente de un sitio tranquilo, ¿cierto?-

-¿Viaje... en el tiempo? ¿De qué hablas?- no entendía sus palabras, aquello lo veía absurdo.

-Olvídalo, ya hablaremos de ello más tarde. Mira, si consigo que me den tu custodia convirtiéndote en mi aprendiz quizá tengas una oportunidad de salir de aquí y buscar respuestas, aparte de darme a mi la oportunidad de poder presenciar tu destino pues dudo mucho que estés aquí por casualidad. Además la policía no va a hacer caso a lo que les digas, ellos se guían por leyes fiscales no por supersticiones sobre leyendas pokémon. O eso espero pues de no ser así quizá entonces no saldrías de aquí jamás.- Lance me hablaba con firmeza a pesar de la preocupación, demostrándome que era de fiar. Seguramente fue por ese motivo que acepté su propuesta.

Necesitaba encontrar respuestas, él había aparecido en mi sueño al igual que Celebi y aquello no podía ser casualidad; por el interés que mostraba seguramente me ayudaría en mi búsqueda para averiguar más sobre quienes eran aquellos hombres del uniforme negro. Decidí explicárselo todo mientras esperábamos a que nos dieran noticias sobre el pokémon que permanecía tras las puertas del quirófano. Para cuando nos avisaron ya hacía rato que había acabado de contar mi historia a Lance, el cual quedó realmente sorprendido de todo aquello; cuando me dijo la fecha en la que nos encontrábamos, me quedé perpleja al saber que faltaba una semana para comenzar el verano. Había ido a parar seis años en el pasado, aún no podía creerlo. Una vez nos dirigimos a la sala de rehabilitación pudimos ver a Celebi en una de las camillas, exageradamente recuperado.

-Es impresionante la capacidad de recuperación de éste pokémon, otro cualquiera no hubiera sobrevivido en las circumstáncias en las que se encontraba. Al parecer antes de la quemadura había sufrido contusiones graves, pero justo en mitad de la operación sus heridas empezaron a cicatrizar de manera increíble.- comentó la enfermera.

-Si, hemos tenido mucha suerte.- contestó Lance, haciéndose el ingenuo.

-¿Por cierto, qué pokémon es? No lo había visto nunca, aunque me suena de algo...- preguntó la enfermera, intentando recordar.

-¡Ah! Es de una región muy lejana... Teselia se llamaba, ¿verdad Lance?- dije yo.

-Exacto, es una región... con la que estamos empezando a hacer contacto.- dijo Lance.

Despidiéndonos de la extrañada enfermera antes de que continuara haciendo preguntas, nos fuimos a comisaría para rellenar los papeles donde Lance se haría cargo de mí; tardamos varios días en rellenarlo todo, pero por suerte la policía no puso pegas sobre quedarme a vivir con él mientras tanto. La mayoría de la gente de Pueblo Azalea, incluida la propia policía, estaba muy arraigada con las creencias sobre el Encinar; un pequeño bosque que tenían cerca de allí, hacia el noroeste. Dichas creencias hablaban sobre un pokémon al que denominaban "la voz del bosque", el cual a veces se aparecía ante viajeros y los transportaba a algún lugar desconocido. También se consideraba una especie de guardián del lugar. Aún así nadie nunca lo había visto en persona, alguna gente que me había visto sospechaba que era realmente el Celebi que llevaba en bazos; pero no tenían prueba alguna de que fuera su pokémon legendario, y mejor así pues no tenía ni idea de que podría ocurrir de lo contrario. Lance decidió comprar una ultraball, le dejaron comprarla por el rango de entrenador que poseía, el cual era de nivel superior al igual que Sabrina. Tras explicarle a Celebi sobre los peligros que corríamos al exponerlo al público, el pequeño pokémon accedió a ser capturado con la ultraball; de éste modo era muy fácil llevarlo a todas partes sin que nadie se diera cuenta, cosa que nos facilitaba la travesía por aquél pueblo supersticioso. Una vez obtenido los permisos de tutoría legal, el pelirrojo doma-dragones tuvo una idea.

-Bien, nos quedaremos aquí durante un tiempo.- dijo -Te entrenaré en el Encinar y capturarás algún que otro pokémon para desafiar al líder que hay en éste pueblo, con eso estoy seguro de que nadie pondrá reparos en darte una ficha de entrenador con la que podrás renovarte el carnet de identidad con la ayuda de cierto amigo mío.- prosiguió.

-¿Y eso para qué lo quiero? Necesito encontrar a esa gente, si no existo para ellos mejor.- repliqué.

-Cuantas más medallas logres más fuerte serás y más rango, es decir prestigio, lograrás. De este modo podrás ir donde te dé la gana y ganarte la confianza de gente poderosa como otros lideres de gimnasio, cosa que te irá muy bien por lo que pueda ocurrir en un futuro.- Lance lo explicaba todo con calma para que lo comprendiera. Cosa que hice.

-Está bien.- le dije -Pongámonos manos a la obra pues.-
#4
Veamos… te recomiendo que no pongas capítulos juntos, así te hacen más comentarios… cuantos más comentarios tengas más apetecible es leer para los demás.

Capítulo 1:

Spoiler
Tienes predilección por la palabra “instaurar” o.o La repites todo el tiempo
Bueno, el capítulo es muy interesante, la historia en sí me gusta mucho aunque lo has escrito con mucha monotonía… podrías haber puesto algunos diálogos mientras hablabas del pasado de Sabrina o haber puesto que el Abra de ella jugaba con el Hitmonlee como para despejar un poco al usuario que viene leyendo. Te digo por qué: con párrafos tan grandes el lector termina perdiéndose en la lectura y deja de lado la mitad de las cosas. Entonces, tienes que poner un punto donde el lector vea que algo cambió en la escena.

El capítulo estuvo bien pero al final como que lo cortaste muy de golpe y lo apuraste. Supongo que como es uno de tus primeros fics esto es normal. Me gustó, espero que la gente lo lea por no hay dudas de que es una historia interesante y diferente.


Capítulo 2:

Spoiler
Este capítulo es increíble, muy emocionante. No puedo creer que haya pasado tanto en tan poco tiempo, sin dudas estás plasmando con exactitud lo que debería plasmar el anime: una buena historia de acción.
Al fin aparecen los villanos y empieza la verdadera odisea de Aki. Es intenso ver lo cerca que ha quedado de ser asesinada…

Bueno, demasiada información para un solo capítulo es lo que creo. Sin dudas me gustó, mi primer fic de pokémon tocó el tema del viaje en el tiempo también. ¿Dónde será que ha viajado Aki? ¿Al futuro?
Está muy bien escrito el capítulo, la batalla con los Rockets y la llegada de Celebi.

No entiendo… si viajó seis años al pasado por qué no existen registros de ella? Se supone que algo deberían saber. Ella sí existe, tiene otra edad pero existe.

Ahhh, ya entendí. No hay registros porque no está en su región, ¿cierto?

Bueno, la historia es muy buena, sólo espero que pronto postees un nuevo capítulo. Tómatelo con calma y ve dando información con tranquilidad porque sino se hace mucha para tan poco tiempo. ¡Te felicito por el fic! Sigue así, hasta la próxima.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#5
Prologo:

Le Prologue (?)
Pues no tengo demasiados comentarios, el prologo fue perfecto, las descripciones y todo fueron únicas sobre todo cuando relatas como Red subía el Mt. Silver.[


Capitulo 1:

Le Capter 1 (?).
El inicio del capítulo capto mi atención al instante, pero durante la escena donde Sabrina cuenta su infancia y su entrenamiento la leo y veo muy amontonada, cosa que casi me pierdo entre tanta letra xD.

Me gusta mucho la forma en que esta relatado, esa forma de diario hace que yo mismo me centre en el personaje de Red leyendo eso y a su vez me centre en imaginármelo.


Capitulo 2:

Le Chapter Three (?)
Fue un buen giro cuando la madre fue asesinada y sobre todo una parte intensa la persecución del Team Rocket, lo que me llama la atención es que esos dos miembros saben de la existencia de Celebi, cosa que no todo ciudadano sabe, ya con eso se va revelando un poco la historia.

El detalle de que Johto y Teselia apenas han echo contacto es bastante llamativo, quiero ver en que influye eso en la historia.
Lo unico que no me gusto fue la ultima parte, bastante apresurada, pero muy buena ¡Sigue así!




Sinceramente has captado mi atención, ¡gran fic :'D!

#6
Wow... he quedado perplejo con la tremenda historia que te has montado. Tanto el prólogo como sobretodo el segundo episodio han sido espectaculares, aunque el primer capítulo parezca que cae en la monotonía ha ido bien la parrafada ya que ahí es donde has presentado los personajes y creado el que más tarde sería el molde de la flipante trama nacida del segundo capítulo; sinceramente el que no sabe qué decir soy yo Marceline, no deberías ser tan modesta en cuanto a comentarios porque en serio tienes mi más sincero permiso de criticar en mi obra lo que quieras (siempre que sea constructivo, obviamente). Estaré esperando el próximo episodio.
#7
¡Hola Marceline! Venga a comentar tu fic, ¡espero que te guste mi pequeña crítica!

Prólogo:
Spoiler
Veamos... ¡Gran Prólogo! Tus descripciones son admirables y tu precisa forma de narrar los hechos es exquisita, debo felicitarte por esto. Me ha parecido genial que la historia empezará con Red, me encanta como has enlazado a Red con tu protagonista, Aki. El prólogo ha sido perfecto, no he percibido las faltas de ortografía, así que si hay alguna es de tipeo. Una gran historia escrita por una gran escritora, ¡enhorabuena!


Capítulo 1
Spoiler
Me tienes ganado, enserio xD. Sabrina es mi líder de gimnasio preferida :3 Bueno, dejo mis tonterías xD.
El hecho de que Aki y Sabrina sean amigas no debe ser una coincidencia. Espero que no le pase nada a Sabrina, si no me enfadaré (?) Policía corrupta en Kanto D: Cada vez me dejas mas dudas.
Respecto a la narracíon, nada que decir. Perfecta, las descripciones, sin faltas de ortografía... A partir de ahora mis comentario serán de la trama, porque chica, de tu narración nada que corregir.



Lo siento por no terminar tu fic ahora, pero dentro de poco editaré con el episodio que me falta, ¡felicidades por tu gran fic!

¡Saludos!

Firma 1
#8
Siento muchísimo el tan largo retraso por mi parte para publicar, pero debido a ciertos sucesos personales junto a los estudios no he podido ponerme con los capítulos y... aun poniéndome en ello, la inspiración no me bendecía con sus ideas. Espero que puedan perdonarme y disfrutar del nuevo episodio que les traigo de esta historia. Muchas gracias por vuestra paciencia, comentarios y apoyo. De corazón ojalá que les guste, para el próximo episodio prometo esforzarme todavía más.

LA ODISEA DE AKI
Capítulo 3
Nos dirigimos a la casa donde nos habían prestado alojamiento. El dueño era un hombre de mediana edad llamado Kurt, un artesano que fue pionero en la invención de la pokeball. Parecía ser que el padre de Lance fue un buen amigo suyo, donde le conoció junto al recién retirado campeón de la Liga Pokémon. Estaba de muy buen humor ya que su hijo, el cual trabajaba en la famosa empresa Silph S.A., pronto le daría una nieta. Conocía muy bien aquella compañía, ya que gracias a su construcción la capital de Azafrán se había convertido en una de las mejores ciudades de comercio debido a la infinidad de productos pokemon que diseñaban y distribuían. El señor Kurt, a pesar de estar feliz por su reciente noticia, se notaba que era un hombre un tanto gruñón. Aún así tenía un muy buen fondo, adoraba a los pokemon y sufría al verles sufrir. Era un hombre tradicional y hospitalario, realmente su rol de anciano lo encajaba a la perfección en mi opinión.

Durante los siguientes días entrené a Celebi junto a Lance en el Pozo Slowpoke (donde nadie pudiera vernos batallar), el poder de aquél pequeño ser con cabeza de cebolla era tan inmenso que los dragones del chico no podían con él; realmente nunca había visto nada igual, aunque la verdad no era de extrañar siendo un "Pokémon Legendario". Al parecer el único capaz de hacerle frente era su Charmeleon, cuyas llamas asustaban a "la voz del bosque"; no obstante su poder psíquico podía contrarrestar el fuego, dándole con que plantarle cara. Viendo esto Lance me sugirió que capturara otros animales, pues no quería que mi destreza como entrenadora dependiera únicamente de la fuerza de Celebi. Haciendo caso a su consejo, fuimos al Encinar para de este modo atrapar algún que otro pokémon.

El Encinar era realmente grande, una pequeña ruta totalmente poblada por la naturaleza; podían observarse incontables Caterpie y Pidgey, de entre los cuales capturé a uno de los pajaritos gracias a Celebi; también, para que fuera más fácil, lo atrapé con una de las pokeball que Kurt fabricó para mí. Al recién atrapado le puse de mote Pid, y cuando me percaté de que mi verde compañero no tenía mote quise ponerle uno. Cuando se lo dije, a Celebi no le pareció bien; supongo que era porque le gustaba su nombre, pues tampoco es que fuera muy común. La verdad no sabía mucho sobre pokémon legendarios, solo cuentos y rumores que los ancianos de Ciudad Azafrán contaban a veces.

—¿Porqué no quiere un mote?

—Aki, no es tan fácil ponerle un apodo a un Pokémon Legendario, ya que como són seres únicos en su especie no acostumbran a ver necesario el cambiarse un nombre que solo ellos tienen. ¿Comprendes lo que quiero decir?

—Sí, ya lo pillo.

—Bien, comencemos a entrenar a tu Pidgey entonces, será un buen contrincante para los bichos del gimnasio.

Me dispuse a entrenar a mi nuevo compañero Pid, no fue fácil pues Celebi no controlaba bien su poder y los dragones de Lance tenían que golpear lo mas flojo posible. Pasábamos los días sentados en la hierba de aquél hermoso lugar, comiendo al puro estilo picnic y riéndonos de cosas absurdas del día a día. Lance era realmente amable y gentil, en los combates siempre parecía muy preocupado de no dañar a Pid más de lo necesario para fortalecerlo. Su mirada me cautivaba, con aquéllas gráciles expresiones que ponía cada vez que intentaba sonar interesante, o cuando levantaba una ceja sin darse cuenta al sorprenderse de mi torpeza. Su simple sonrisa me causaba un extraño pinchazo en el pecho, era algo que me molestaba pero de lo que no podía quejarme; me preguntaba cómo sería su vida en aquella aldea de dragones de la que alardeaba, parecía un lugar muy místico y honorable por lo que contaba. Aunque los chicos siempre se ponían así cuando hablaban de su honor como entrenadores, destreza en la batalla y esas cosas… por lo que quizá no era un lugar tan magnífico como quería pintármelo.

Tras duros entrenamientos, una tarde Pid evolucionó a Pidgeotto; fue algo impresionante, pues era la primera vez que veía a un pokémon hacer eso. Primero comenzó a encontrarse mal, unos minutos después juraría que comenzó a sentir una sensación de adrenalina por la forma en que se comportaba; tras un par de chillidos, su cuerpo empezó a crecer y su pelaje se fue aclarando un poco, muy disimuladamente; sus plumas se volvieron más notables y de su "entrecejo" crecieron unas plumas tricolores. Para cuando me di cuenta ya se había transformado, convirtiéndose en un hermoso y robusto pájaro de aspecto confiado.

—¡¡¡Pixóóóóóóóó!!!— el potente grito del ave me dejó clara su sensación de conformidad respecto a su nuevo ser.

—¡Enhorabuena Pid evolucionaste!— dijo Lance con alegría —Ahora no solo serás más grande y hermoso, sino también más inteligente y fuerte.

—¡Pixó!— respondió contento Pid.

—Increíble… simplemente genial…— dije yo atónita.

—¿Nunca viste una evolución verdad?— comentó Lance —Se te nota, bueno ya te acostumbrarás… pues todavía le queda una etapa más.

—¿Volverá a crecer?— dije yo sorprendida.

—Si lo entrenas bien sí, aunque te costará bastante más para que se convierta en un Pidgeot; si lo logras tendrás a un magnífico compañero, te lo aseguro.

—¡Que bien!— respondí —Bueno ¿Entonces ya estoy lista para el gimnasio?

—He hablado con Kurt.— dijo él —Al parecer Antón, el líder de gimnasio, ha regresado al fin de su baja temporal; ya sabes por lo del nacimiento de su hijo, al parecer lo han llamado Bugsy. — el pelirrojo esbozó una de esas maravillosas sonrisas suyas —Parece que el hombre está eufórico, diciendo que ya tiene a un heredero para su gimnasio. ¡Pero si eso lo decide la Meseta Añil! ¿Cómo va a ceder el gimnasio así? Me pregunto en qué estará pensando…

—Bueno, me alegro por él, pero eso no me importa ahora.— dije yo —Lo único que me interesa es su medalla e ir a por la próxima cuanto antes.

—Aki…— estaba segura de que quería decirme algo más que eso, pero al final se limitó a seguir lo que dije —Está bien, vamos.

Cuando llegamos al gimnasio una vez regresados a Pueblo Azalea, pude observar de nuevo aquella inmensa cúpula de vidrio, totalmente cerrada, que en el interior avistaba un mini-bosque como campo de batalla, con árboles y hierba creciendo por todas partes. A través de los cristales pude ver a un par de caza-bichos, seguramente subordinados del líder de gimnasio; emocionada, a la vez que ansiosa por lograr de una vez esa medalla y proseguir con mi objetivo de buscar a los hombres de negro, entré sin pensármelo dos veces al gimnasio. Lance me esperó fuera, deseándome buena suerte con su grave y cálida voz; debía ocuparme yo sola del gimnasio, aunque eso ya lo sabía y tampoco pensaba pedir ayuda para ello.

Me adentré en el mini-bosque plantado artificialmente de aquella cúpula, durante mi caminata por los no muy claros senderos del gimnasio me topé con uno de los caza-bichos; por la mirada que puso, comprendí enseguida lo iba a suceder.

—¡Me llamo Suso!— exclamó con energía el chico —¡Debes saber que los pokémon bicho son buenos y muy fuertes!— añadió —¡Te lo demostraré!

Dicho esto, el joven dio un par de zancadas hacia atrás y lanzó la pokeball que tenía en la mano. De la bola salió un Caterpie que, a pesar de querer mostrarme una mirada amenazante, me provocaba ternura el verlo. Aquél gusanito a muchas chicas les habría parecido asqueroso, pero para mí era una monada esa cosa que se movía dando eses y parecía un peluche de lo pequeño que era. No pude evitar soltar una risita bajo mi nariz.

—¿A qué viene eso?— dijo Suso, el caza-bichos.

—Nada, nada… perdona.— dije yo, reincorporándome —¡Adelante Pid!

De mi pokeball salió un majestuoso Pidgeotto, mi nuevo compañero estaba listo para el combate. Podría haber sacado a Celebi, pero dudaba mucho de que necesitara entrenamiento alguno con tal poder; primero quería subir el nivel de Pid, para que fuera tan fuerte como el pequeño "cara-cebolla" y así ganar más experiencia como entrenadora. Cuando llegó el momento de pelear, me sorprendió la facilidad con que Pid derrotó de un par de picotazos al gusanito; intentando comérselo como botín de guerra, tuve que intervenir junto a Suso y posteriormente disculparme por lo sucedido.

—Has demostrado lo fuerte que eres Aki… pero por favor vigila a ese pájaro…

—Está bien, está bien… lo siento de verdad.

No recordaba que Pid fuera tan independiente y distante, quizá se debía a su reciente cambio evolutivo; ya me lo advirtió Lance días antes, que a veces la mentalidad de los pokémon cambia tras la evolución. Igualmente procuraba no pensar mucho en ello, mientras tuviera un buen fondo no me importaba su actitud fría en combate; quizá solo se comportó así porque los pájaros comen gusanos, cosa que debería evitar en ese gimnasio si no quería formar un buen alboroto.

Continué mi camino en busca del líder Antón, y tras toparme con otro par de caza-bichos que no tuvieron oportunidad alguna contra Pid llegué a un claro justo en el centro de la cúpula. Allí estaba el líder de gimnasio, sentado y pensativo mientras observaba los insectos que sobre-volaban los árboles; a pesar de su edad era bastante guapo, de una constitución robusta pero a su vez delgada. Podía notársele la típica barba de tres días, de un tono violeta al igual que su corto cabello. Por sus ropas podría haberse confundido perfectamente con un cria-pokémon, de no ser por aquél sombrero de paja y la enorme red para insectos nadie lo hubiera cuestionado.

—Esto… disculpe…—

Por alguna razón no pude ser directa con aquél hombre, había algo en su alrededor que infundaba un enorme respeto; algo parecido sentí con Sabrina la primera vez que nos vimos cara a cara, pero supongo que al ser ella una chica la confianza se hizo más fácil de obtener. Aquél hombre, en cambio, me daba cosa decirle nada; parecía un poco ido de la cabeza pues murmuraba algo que no lograba entender, y eso en medio de un páramo rodeado de árboles y bichos era un tanto escalofriante.

—Disculpe pero… ¿Es usted Antón?

—¡Ah!— el hombre salió de sus pensamientos y se percató de mi presencia —Perdona jovencita, estaba tan concentrado planeando qué comprar cuando cierre que ya no se ni donde estoy— por su forma de hablar se veía una persona muy amable —¿Vienes por la medalla verdad? Estaré encantado de librar un combate, así de paso me despejo la mente.

—¿Lo de comprar… es por lo de su hijo?— dije yo curiosa, aun conociendo ya la respuesta —El señor Kurt me lo dijo.

—¡Oh! Eres conocida de Kurt, menuda sorpresa… la verdad es que sí, más tarde quiero pasarme por la tienda antes de volver al hospital. — entonces volvió a quedar pensativo —Esto… ¿es tu primer combate de gimnasio? No se si ya tienes medallas.

—La verdad no tengo medallas, así que técnicamente sí es mi primer combate.

—¿Técnicamente?— dijo él —Bueno es igual, vamos allá entonces… escogeré estos…— mientras rebuscaba en su bolsa sacó un par de pokeballs.

Sin decir nada más, el hombre preparó una de las bolas y tras lanzarla de ella salió un bicho de un color marrón con unas pinzas en la cabeza a modo de cuernos; el pokémon que Antón había sacado al combate era un Pinsir. Sin pensarlo dos veces envié a Pid para pelear, ya que con su tipo volador tendría una clara ventaja.

El Pinsir enemigo, tras recibir la orden de su entrenador fue directo hacia Pid para embestirle con una cornada; seguramente lo querría atrapar con aquellas enormes tenazas en su cabeza asi que ordené a mi pokémon que lo esquivara con su capacidad de sobre-volar en el aire; acto seguido le mandé hacer un picotazo para darle un golpe muy eficaz contra su tipo. No obstante Antón se dio cuenta enseguida y, prediciendo lo que iba a hacer, mandó al Pinsir esquivar en el momento justo para agarrar a Pid con sus pinzas.

—¡No te será tan fácil jovencita!— exclamó el líder de gimnasio —¡Mis bichos son duros de pelar, más que los de cualquiera!

—¡Ya veremos!— contesté yo —¡Vamos Pid esquívalo!

No era fácil aquello, pero podía lograrse si era rápido y aquél pájaro lo era; dando una ventada de aire para levantar polvo, con su Ataque Arena pudo reducir la precisión de Pinsir y evitar de este modo el golpe por poco. Debía tener mucho cuidado con aquellas tenazas en la cabeza del bicho, pues aun con la diferencia de tipos un agarre por parte del contrincante sería muy peligroso. Necesitaba pensar en una estrategia deprisa; al momento se me ocurrió algo rápido, sencillo y eficaz: destrozar por completo su precisión y atacar mientras el contrincante solo falla sus golpes. No lo pensé una segunda vez antes de ordenar otro Ataque Arena por parte de mi compañero pokémon.

—¡¡Pixó!!

Haciendo caso a mi mandato, el Pidgeotto realizó una segunda ventada de aire que levantó todavía más polvo hacia el insecto enemigo; la forma en que Pid pudo esquivar el golpe fue más sencilla que la anterior, por lo que mi plan funcionaba. Los golpes de Pinsir no acertaban, y cada vez quedaba más débil tras los golpes de mi pokémon; para cuando se quiso dar cuenta, mi pájaro le había asestado un potente Ataque Ala al insecto terminando por debilitarlo.

—Wow! ¿Chica en serio eres novata?— dijo Antón —Porque no lo parece.

—Yo nunca dije que fuera nueva en esto, solo que esta será mi primera medalla.

El líder de gimnasio no respondió, recogió al inconsciente Pinsir en su bola y lanzó una distinta; de esta nueva pokeball salió un insecto de color rojo, el cual nunca había visto. Era casi tan grande como una persona, y permaneciendo erguido mostraba en sus patas delanteras unas redondas tenazas en forma de puños. Su mirada infundía temor, a pesar de no utilizar intimidación alguna.

—Es un Scizor, la evolución de Scyther.— dijo Antón, al ver mi cara de desconcierto. —No es muy común verlos en Kanto, ya que abandonan la manada al evolucionar y emigran a Johto; aquí suelen avistarse más, ya que disponemos de grandes cantidades de "revestimiento metálico" natural en las cuevas.

—No importa, sigue siendo un bicho.— al decir esto, una media sonrisa se dibujó en el rostro del líder de gimnasio —¿A qué viene esa sonrisa?

—Oh, tranquila.— dijo él —Lo sabrás a su debido tiempo.

Mandando a Pid contra el Scizor enemigo, pude notar que Antón ordenó atacar a su pokémon con un simple chasquido de dedos; ni siquiera necesitó mencionar palabra, era como si el bicho ya supiera lo que iba a mandarle su entrenador. Veloz como una bala, asestó un tremendo puñetazo que dejó bastante mal parado a Pid; por la forma en que lo afectó el ataque, pareciera que le hubieran dado con una bola de metal. ¿Metal? Ahora que lo pensaba el cuerpo de aquél insecto relucía demasiado, parecía estar hecho de…

—A… ¿acero…?

—Exacto.— respondió Antón —Al evolucionar, Scyther adquiere un nuevo tipo: el de acero.

—¿Pero eso existe siquiera?— dije yo —¡Nunca he oído hablar de un tipo como ese! ¿Acaso le hiciste algo a ese pokémon?

—¡Claro que no! Solo es un tipo nuevo, se descubrió hace un año aproximadamente; en Ciudad Olivo, por ejemplo, se ha llevado a cabo bastantes investigaciones respecto al tema.

—Lo que me faltaba…— murmuré —¿cómo voy ganar contra un bicho como ése?

A pesar de haber escuchado seguramente mis palabras, pues con el silencio que había no era algo difícil, no dijo nada al respecto. Creía que me daría alguna pista pero no lo hizo, seguramente porque no llevaba pokémon alguno con el que lidiar con ese nuevo tipo suyo; la verdad como nunca había estado en Johto hasta ahora, desconocía ese detalle del nuevo tipo… ahora que lo pienso, en los últimos meses de mi época la relación con dicha región se había debilitado bastante por lo que apenas teníamos noticias; desde hacía unos años que se dijo construirían un medio de transporte entre Azafrán y Trigal para estrechar lazos entre regiones, pero a raíz de ciertas discusiones gubernamentales cada vez había más rencor entre los dos países vecinos. A pesar de que la guerra terminara hacia tiempo, todavía parecía haber muchos problemas en el ámbito político.

—… ki… Ak…— podía escuchar una voz lejana —…Aki… ¡AKI!

—¡Ah!— aquél grito logró liberarme de mis pensamientos —¿Qué…?

—Estabas absorta, ¿te encuentras bien?— el líder Antón permanecía delante de mí, con su mano abierta mostrando una medalla en dirección hacia donde yo estaba —Te has quedado un buen rato mirándola, puedes cogerla sin miedo que no muerde.

—Pero si todavía no hemos terminado el combate…— no entendía nada ¿acaso se había rendido o algo?

—¿Pero de qué hablas Aki?— dijo él —El combate ha terminado hace ya un rato, ese pokémon tuyo de tipo planta es realmente duro de pelar.

—Tipo… planta... ¡Celeb… digo… "cara-cebolla"!— fue lo primero que se me ocurrió, lo sé no soy muy original.

—Deberías ponerle un mote un poco mas… bueno da igual tómala de una vez.— cogiendo mi mano me puso la medalla en ella y acto seguido me acompañó hasta la entrada —¡Nos vemos, que te vaya todo bien en tu viaje!

Estaba totalmente confusa, en teoría solo me había demorado unos segundos en vagar por mis pensamientos; pero para cuando me di cuenta el combate ya había terminado, y con Celebi… ¿cuándo lo saqué para combatir? ¿cómo gané a ese Scizor? Ni siquiera sabía si Pid estaba o no debilitado, sin querer comprobarlo por mi misma me dirigí al Centro Pokémon. Sinceramente, tenía miedo; una laguna mental de aquél tamaño no era para nada normal, no podía recordar absolutamente nada de mi victoria, ni siquiera fragmentos.

—¿Hiciste algo Celebi?— pregunté al pokémon —¿Acaso no habrás hecho algo con el tiempo?

—Biii biii— negando con la cabeza, el pequeño "cara-cebolla" me dio una respuesta que me hizo coger todavía más miedo; algo había pasado conmigo durante la pela del gimnasio, y no era por su culpa.

—Bueno… ya me acordaré… supongo…

Esperaba ver a Lance al salir de la entrada, esperándome como hacía siempre que salía de casa de Kurt; pero no estaba, y eso me incomodó bastante por alguna razón. Supongo que me hacía ilusión verlo allí plantado, y encima por mí... pero no había ni rastro de él.

—Debe estar ocupado, quizá ha tenido asuntos que atender con Kurt… debería ahorrar dinero y comprarme un movil… por muy antiguos que puedan llegar a ser, al menos podré llamarle cuando no le vea...

Me paré en seco, ahora que lo pensaba estaba seis años en el pasado; esto quería decir que todavía no habían móviles y no solo eso, había algo más… el simple hecho de imaginármelo hizo que mis piernas temblaran como un Ditto, que seguramente todavía ni existía tampoco. Mi respiración se volvió agitada, y muy intensa; me puse tan nerviosa que parecía fuera a darme un ataque en cualquier momento. La causa de todo aquél temor se debía a una única cosa: en mi línea temporal hacía justo dos años y medio que terminó la Guerra de Kanto, pero yo estaba justo mucho atrás. En otras palabras, y si mis cálculos no fallaban, la guerra debía estallar justo…

—Ahora…

Red hizo una pausa con el diario, el simple hecho de volver a saber de aquél suceso histórico hacía que se le pusiera la piel de gallina; a pesar de haber pasado tantas vivencias, para él aquél suceso era un tanto traumático; no por haberlo vivido, pues él apenas había nacido para cuando terminó la guerra, sino por quien la sufrió y no pudo vivir para contarlo: su padre. Pikachu observaba con detenimiento su triste mirada, la cual hacía tiempo que no veía en su rostro.

—…— el chico de rojo intentó pronunciar algo en voz baja, pero al final se limitó a quedar en silencio una vez más.
#9
Bueno, la verdad es que mucho no recuerdo sobre cómo iba el fic… no es que dejaré de leerlo pero si tardas mucho corres ese riesgo.
Me gustó como describiste la evolución, extrañaba tus fics la verdad que son muy buenos. Tus descripciones son muy buenas.
¿Sabes qué estuvo muy bien también? Que unieras la historia del pasado con la del futuro, en la parte del padre de Bugsy… eso sin dudas es pensar en todo.
Pobre Caterpie (?)
Noto las batallas un poco rígidas… en realidad es ordenada, yo también las hago con ese estilo, pero el efecto final no es bonito, se vuelven monótonas. Te lo digo para ver si puedes corregirlo, yo cometo los mismos errores… no te guíes tanto por los ataques cómo son y su nombre correcto… leer que “usó su Ataque Arena” queda mucho más contracturado que leer que “le arrojó una nube de tierra en la cara”, ¿me entiendes?
¡¿Un Pinsir y un Scizor como rivales?! Vaya que eran rudos los gimnasios de antes o.o
o.o Oau, qué decepción no haber visto luchar a Scizor u.u
¡Maldito Red, di algo! (?)
Lo bueno de tus fics es que siempre me haces comentar mucho. En conclusión estuvo muy bien, mejora un poco tus batallas y no dejes que una batalla con un pokémon tan genial como Scizor se desperdicie u.u ¡Sigue con tu historia y espero que llegues muy lejos! ¡Nos vemos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#10
¡Hola, Marceline!
Cuando publicaste el Prólogo lo leí, pero como muchas veces no tengo ánimos para comentar no te dejé un post; pero hoy que decidí hacer un tiempo, no podía pasar por alto tu historia porque permíteme decirte que me encanta.
Siempre me han gustado las historias en torno a Red y cuando Giovanni y el Equipo Rocket está de por medio, simplemente deliro xD
Además, me planteas la historia desde una perspectiva interesante, así que lo mejor es que disfrute esto de la manera que debe ser


Prólogo
Es sencillamente espectacular, un comienzo que me atrapó de comienzo a fin. Describiste a la perfección el entorno de Red y lograste ponerme en su pellejo, dalo por magnífico.

Aunque hay unas cosas...

Es un error de tipeo, pero cuando mencionas al ratón eléctrico por primera vez pusiste "pikachu" en vez de Pikachu... pero veo que lo haces varias veces, ¿es adrede?

Te faltó un acento en "húmedos".

Cuando describes el momento en que Red se adentra más en la cueva, repites mucho "hueco" e "iluminada" con pocas palabras de diferencia; sería bueno que lo cambiaras por sinónimos (dígase orificio, abertura; alumbrada, etc)

Errores:
Red estava exausto; estaba, exhausto.
...excepto a pikachu que como siempre ya estava fuera; de nuevo te equivocas en "estaba", asumiré que es un errore de tipeo porque la "v" y la "b" estan una al lado de la otra.
Una vez echo esto; es "hecho" de hacer.

Y una cosa más...
Decidido a crecer su mente y espíritu había decicido llegar por primera vez en la historia a la cima del Monte Plateado y entrenar allí durante más de tres años a la espera de su último contrincante según la premonición de la medium Sabrina.

Me da la impresión que quisiste decir algo como:

Decidido a crecer en mente y espíritu, se planteó la idea de ser el primero en la historia en llegar a la cima del Monte Plateado con la idea de pasar tres años en aquel lugar tan recóndito del mundo para un severo entrenamiento, a la par que esperaba por el contrincante definitivo del cual la medium Sabrina tuvo una premonición

Esa fue la parte en la que noté que te hiciste un 8 escribiendo u_u



Capítulo 1
Este capítulo es sencillamente magnífico para ser un primer capítulo. Me dejaste anonadada con las descripciones que dabas, sin duda es gustazo leer tus escritos, me deleito con ellos *__*
Supongo que leerás el manga, porque me da la impresión de conocer los brazaletes de Sabrina. No sé en dónde, pero lo he visto/leído en otro lado xD. Debo decir que la parte en la que Sabrina le habla a Aki del casino me fascinó, le inyectó la intriga necesaria a la situación.
Me dejas intrigada, ¿quién será aquel a quien debe acudir? ¿Será el Profesor Oak? ¿Surge (ni idea de por qué pienso en él)? ¿Quién será el chico pelirrojo que socorre a Aki en sus sueños? Espero saberlo pronto.
Por cierto, es un detalle adorable que su pokémon inicial sea un Hitmonlee, es fuera de lo ordinario.
Por ahí vi un "armonía" con h, por cierto.


Capítulo 2
En este capítulo lograste que se me achicara el corazón. La forma en que describiste la muerte de la madre de Aki, su huída, la llegada de Celebi y el momento en que reacciona me pusieron los pelos de punta. Sencillamente increíble, fue la mejor parte del capítulo.
Vaya, el pelirrojo era Lance después de todo, por un momento pensé en Silver, pero está bien... y 6 años atrás ¿Será que Aki consigue, a la larga, convencer a Celebi de llegar antes de que su madre sea asesinada? ¿O quizás la hace llegar justo en el momento después de que los Rockets salen a perseguirla y logra salvarla? No sé si tengas esto pensado a manera de concluir la historia, pero me gusta expresarles mis teorías a los escritores :3
Dudo mucho que Bugsy sea el líder de gimnasio en ese momento... Y es algo cruel que para que te dejen en paz debas ganar medallas... lo que hace el prestigio.


Capítulo 3
Has demostrado lo fuerte que eres Aki… pero por favor vigila a ese pájaro…
¡Me he partido de la risa con esto! Pobre Caterpie, son tan lindos que me da de todo hacerles daño D:
¡Celeb… digo… "cara-cebolla"!
Aki, para de hacerme reír, te lo suplico xD. Pero... ¿Qué pasa aquí? ¿Qué le sucede a Aki? ¿Acaso Celebi le instaló un interruptor en el cerebro que hacer que lo apague a su gusto? Esto me frustra, Aki, no sé a ti D:
Pero tremendo lío en el que metieron a la pobre Aki, llegar en el momento justo en que la guerra estallaba. Y me gustó el momento en que Red se detuvo y contaste lo que siente al respecto, te quedó de maravillas.



Vaya, Marceline, de verdad que acerté en empeñarme en leer tu fic en cuanto pudiera, es magnífico. Sin duda, es una historia maravillosa y que tiene mucho futuro. Sigue adelante y termina este proyecto, no dejes en ascuas a tus lectores ;A;

Una cosa antes de irme, creo que sería buena idea que leyeras de nuevos los capítulos con calma antes de postear, me tropecé con muchos errores de tipeo, uno que otro error ortográfico, faltas de acentos y tienes problemas con las comas... Sólo que si me pongo a resaltar cada uno de ellos...

Espero el siguiente capítulo con ansias ^^

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga