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#1

Primera Ronda I

http://www.cpokemon.com/foro/threads/29332-Torneo-Mundial-Ficter-2013 Ahi esta todos los datos, como ya saben en esta ronda comenzara su fic, no precisan evaluacion, ponerle titulo al fic es opcional.
Yo mantendre un indice del fic de cada usuario con links a sus capitulos, asi que no se preocupen por eso.

Los que votan deben recordar poner el NICK de usuario de a quien le dan su voto en negrita, ademas de comentar AMBOS fics o su voto no es valido.

Tienes hasta el 17 para postear el primer capitulo de sus fics.

Las chicas Absolar y toryta van aca
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#2
Antes de leer, por si acaso, que sepan que suelo y piso es lo mismo.

Recuerdos..., todos vivimos de ellos. Nadie se salva, incluso el ser más minúsculo de la Tierra tiene estos pensamientos que te traen a la memoria algo experimentado en la vida. Pero no todos somos capaces de controlarlos a voluntad, es difícil manejar el cerebro para que considere que algo es demasiado importante como para no olvidarlo. Por ello, a veces quedan lagunas, lagunas que nos impiden saber si ciertamente lo que tenemos en mente ha ocurrido en la realidad, o simplemente es parte de la imaginación, lo que hace desecharlo al cubo de los pensamientos.

Claramente, sí hay diferencia entre uno u otro, uno es ficción, no es real, no ha pasado, incluso si creemos que puede pasar, sigue siendo un pensamiento. Pero es complejo, si en un futuro sigues recordándolo, pasa a ser un recuerdo..., un recuerdo sobre el pensamiento que maquinaste.

Pero como ya mencioné anteriormente, no es posible tener el control absoluto de esto, por lo que hay numerosos problemas que nos puede conllevar... ¿Acaso alguna vez no olvidaron una cita? Eso seguramente hizo enojar a la otra persona, ¿pero tenemos la culpa? No decidimos olvidarlo, así que no tiene por qué regañarnos.

Pero no cuento esto porque sí, no quiero daros una lección, quiero contaros algo íntimo y preocupante..., quiero contaros... mi historia.



Mi Recuerdo




— ¡Mierda, vienen más!

En aquel momento estaba corriendo demasiado rápido, tanto, que sentía cómo mi rostro se desfiguraba sutilmente por el viento que provocaba tal velocidad. A pesar de notar que mis piernas se estaban agotando y que pronto caería con un golpe seco al suelo, sabía perfectamente que no debía pararme ni un segundo, ya que ese segundo haría que le diese forzadamente la bienvenida a la muerte.

Era tarde, desconocía que hora podía ser, pero imagino que rondaba sobre las dos de la madrugada —si es que puedo considerar que las dos antes del amanecer se llame madrugada—. Hacía fresco, uno anormal para estar a mediados de verano, incluso afirmo con certeza que se aproximaba más a frío que a fresco.

Tenía miedo, tanto como nunca antes hube tenido. No comprendía ni un mínimo detalle de todo lo que estaba pasando. Y pensar que aquello era y será el lugar donde crecí... No consigo hacer memoria sobre el edificio exacto, siquiera de cuál es mi verdadero nombre... Por ello, todos me llaman de otra forma. Un mote, así lo llaman, yo le llamo identidad.

Debía volverme algo más nocturno si no quería caer dormido en mitad de aquella huida. Así que como cualquier animal que vive en la noche, hice uso de mis bastones oculares para poder agudizar mi vista ante tal oscuridad. Cómo si hubiese servido de algo, pude notar unos tres cuerpos más que estarían buscándome.

Me encontraba en un callejón, y la única salida eran esa o por donde había venido, pero por ahí vendrían más, podía escuchar sus pasos, sus gritos indescifrables, además, me estuvieron siguiendo de hace ya un buen rato por lo que nada me hacía pensar que no eran ellos.

Sin nada a mano, a pesar de mi ropa rasgada, inservible para cualquier decisión que tuviera que tomar en ese instante, tenía que apañármelas con lo primero que encontrara. Por suerte, vi perfectamente un gran contenedor de basura, tenía un tono verde muy oscuro, tal vez porque no le llegaba ningún rayo de luz. Las farolas y los focos estaban justamente por las entradas del callejón, y me encontraba prácticamente en el centro.

Sin dudarlo me acerqué al objeto en el que se acumulan cosas inservibles en su estado actual, debía esconderme si quería ver el próximo amanecer. Cuándo me posé frente a ello, me di cuenta que al lado había una gran escalera pegada a la pared. No tocaba el suelo, por lo que tenía que elevar más de la cuenta la pierna para llegar al primer escalón. Llegaba hasta el tejado del edificio marrón rojizo, pero al estar hecho de metal, y parecer algo oxidado, no sé si sería muy seguro, pero lo que sí sería es ruidoso, algo para nada bueno, ya que llamaría la atención de los seres que aún no captaron mi presencia porque no me encontraba en su nulo campo de visión.

No disponía de mucho tiempo para reaccionar, y menos para quedarme un buen rato pensando en la mejor opción que tomaría, por lo que recurrí a lo primero que se me paso por la mente. Levanté cuidadosamente la parte que tapaba el interior del contenedor, dejando el espacio justo para poder entrar yo. Surgió un problema, era más alto de lo que imaginé, y no podía meterme sin esfuerzo. A continuación, la abrí todo lo que pude, es decir, hasta que dio con la pared en la que estaba apoyada, y subí un poco la escalera para conseguir introducirme de un salto.

Rezaba con la poca fe que me quedaba para que no hubiera mucha suciedad ahí dentro, pero para eso tendría que haber venido recientemente algún limpiador que se encargara de llevar a reciclaje aquel contenido, pero cómo todos sabrían si estuvieran en mi piel, eso no ocurrió.

Iba perfecto, hasta que salté... La tapa se cerró fuertemente provocando un sonido algo alto e inesperado, y el material del que estaba hecho la superficie de la que me impulsé, chirrió lo suficiente para que los tipos de los que quería huir notaran mi presencia... y mi escondite.

La última oportunidad que me quedaba para sobrevivir era hacerles creer que no me encontraba allí metido, que se equivocaron al pensar que ya habían dado conmigo. No me quedaba otra, con todas las bolsas malolientes que me acompañaban empecé a ocultarme depositándolas sobre mí. Para colmo, incluso había algunas materias orgánicas sueltas, tocando mi piel cicatrizada. Algo ensangrentada, cabe destacar.

Terminé de esconderme en el momento en el que la tapa volvió a abrirse, pero esta vez, no por cosa mía. Era irónico que ahora agradeciese a Dios que nadie hubiera recogido esos desechos en ese día, justo cuando un minuto antes me quejaba por lo mismo.

Oía cómo alguien apartaba todo lo que yo había colocado para que no me visualizaran. ¿Acaso lo hicieron? No, era imposible... Pero rápidamente lo comprendí, fue un letal error mío, que puso en juego mi vida, no haberme limpiado la sangre... Ellos no se guiaban mucho por la vista, ya que escaseaban de tal, pero poseían un gran olfato como los perros.

Esos seres de piel seca, podrida, que se desprende a cachos cuando la tocas. Ellos, esos con cicatrices, con balazos que dejan que les contemples el cerebro que tan poco utilizan, ellos... Nadie creería que los había visto, pensaban que eran ficticios, incluso yo lo pensaba, pero ese día cambié totalmente de opinión. Y más aún, en el momento en el que dejaron mi cuerpo al descubierto, alcé la cabeza asustado y miré sus caras, asquerosas, con una mirada penetrante, un color verdoso que contrastaba con sus amarillentos dientes que sus agrietados y finos labios no podían tapar. Ellos, tenían olfato, pero sobretodo para la sangre como la mía. De eso se alimentan..., de sangre, y más aún de carne, poco tenía en mi escalichado cuerpo, pero lo suficiente para saciar la sed de esos, de esos a los que vulgarmente llamamos... zombies.


Espero que cumopla las normas (?)

By: Yorm ^^



By: Blade : P


By: Mynor :3


By: Planta :3

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