Capítulo primero: ¿Dónde estamos?
Hola, mi nombre es Severus, Severus Septimus Blade. Me gustaría contar una historia, una que me sucedió hace mucho tiempo. Marcó mi vida para siempre, la mía y la de otra gente, y aún hoy la puedo recordar. Yo era un chico normal, no me gustaban mucho los Pokémon, pero sí combatir con ellos y todo eso. Mi vida era feliz y no parecía que pudiera pasar algo malo. Mi hermano era un buen tipo, aspirante a psicólogo. Yo tenía quince años en aquella época, él unos pocos más. Todo comenzó un jueves. El típico jueves en el que estás jugando con la consola en tu cuarto, por aburrimiento. El típico jueves en el que normalmente no ocurre nada reseñable. Pero ese no era el típico jueves.
…
-Oye, Jack, déjame el primer mando, te vencí antes
-De eso nada, Sev, soy el mayor
-Eso no tiene nada que ver, te he derrotado, me corresponde
-Yo compré este trasto, con mis ahorros
-Bueno, de acuerdo. Pero sólo por esta vez
Ese día fue un día duro, de estudio. Estábamos a principios del curso escolar y no teníamos ganas de ir al instituto, sobre todo por que solían repetir las mismas tonterías todo el tiempo. Estábamos cansados y matábamos el tiempo jugando, cosa normal en nuestra rutina. Tras unas horas de juego, me dormí. Me despertó más tarde una sensación de frío, espeluznante, un aire gélido que incluso congeló las ventanas. Un extraño haz de luz se colaba por las rendijas de la puerta de nuestra habitación. Jack miraba fijamente hacia la puerta, con los ojos como platos. Entonces se escuchó una voz, una voz pesada, grave…
La susodicha voz dijo: ‘‘Humanos, acercaos, humanos, no tengáis miedo’’. Rápidamente nos pusimos en pie. Daba miedo, mucho. Cogí la Pokéball de Doc y Jack agarró su bate. La puerta estalló en pedazos, de pronto. Gritamos cómo nunca antes. Estábamos paralizados por el miedo… Un ente oscuro, aparentemente herido, se acercó flotando cual fantasma. Nos dijo: ‘‘Humanos, no hay mucho tiempo. Dialga ha muerto, y yo voy detrás. No puedo explicaros más, no tengo mucho tiempo. Necesito que hagáis algo, lo siento…’’ Justo después de decir eso, y, antes de que pudiéramos siquiera reaccionar, fuimos engullidos por un agujero negro salido de su cuerpo, el cual se destrozó en el acto y desapareció, desintegrado. Nos desmayamos al instante, succionados por el inmenso poder de absorción de ese ataque. Despertamos mucho tiempo más tarde, lo sabía por las marcas que se hacían en la frente de Jack cuando dormía de más. Estábamos en una especie de desierto. Un sol abrasador en el cielo… La luna, apenas visible al principio, parecía cambiar de tamaño constantemente. Estábamos en un lugar extraño. Hablamos sobre lo ocurrido, pero no encontrábamos respuesta alguna.
-¿Qué crees que era eso de la habitación? ¿Dónde estamos?
-No lo sé, lo averiguaremos. Yo, desde luego, quiero volver a casa cuanto antes. Esto me parece peligroso, no sé por qué.
Continuamos andando un rato y, así, a lo tonto, llegamos a una especie de edificio. Parecía un Coliseo de los del antiguo Kalos, pero mucho más grande y no estaba en ruinas. Se escuchaban los gritos de la muchedumbre, por lo que decidimos entrar. Parecía divertido. Seguramente sería un circo o algo así. Nada más entrar, unos tipos grandes y musculosos nos arrestaron sin mediar palabra. Nos condujeron a empujones a unas celdas grandes y llenas de gente. Se fueron rápidamente. Empezamos a chillar, pero nadie parecía hacernos caso. Hasta que un chico se nos acercó.
-Buenos días, mi nombre es Demian. Parece que encontré al fin a alguien como yo. Todo el mundo actúa con normalidad aquí. Cómo si no fuera raro. Pero vosotros estáis muy exaltados. Creo que puedo explicaros lo que pasa aquí ¿También Darkrai os envió aquí con su Black Hole?
-Con que era Darkrai… Sí, nos metió en un agujero negro, pero estaba tan herido y cansado que le costó la vida.
-Lástima… Llevo encerrado aquí unos días. Permitidme que explique lo que ocurre con este sitio: hay un desgarramiento enorme en la dimensión del tiempo, producido por la muerte de Dialga. Tan grande es que hace que se repitan los sucesos pasados de nuevo, al mismo tiempo que futuros o presentes. En otras palabras… Toda la historia de la humanidad está ocurriendo al mismo tiempo.
-¿Pero es verdad eso de que murió Dialga? ¿Cómo?
-No lo sé, Darkrai no me dijo nada sobre eso. Sólo me mandó aquí y me dijo que buscara la forma de solucionar esto y que probablemente encontraría a tres personas más con el mismo propósito. Su muerte provocó unos cambios bestiales en la mayoría de humanos y Pokémon de este mundo. Actúan con normalidad, aunque se encuentren con Pokémon prehistóricos o vean el mayor laboratorio del mundo. Cómo si no fuera con ellos, se adecúan a cada situación. Es decir… Su conducta e incluso habilidades parecen modificarse.
-Eso es muy extraño. Quizás Darkrai nos protegió de esto y nos mantuvo cuerdos. Pero espera, espera… ¿Estás diciendo que el tiempo se replegó sobre sí mismo debido a su desgarramiento?
-Sí
-¿Y que todo lo que sucedió y lo que sucederá en la Tierra está pasando al mismo tiempo, ahora?
-Pues sí
-Pero… Pero… ¡Eso es una paradoja!
-Lo es, es imposible que esto esté pasando. Esto es un auténtico Coliseo Kalo. Pues bien, lo que tenemos que hacer es buscar la solución a esto. Y antes de eso, debemos salir de aquí. Se supone que somos esclavos capturados y a espera de combatir por nuestra libertad.
-¿En serio? ¿¡Pero que locura es esta!?
-No lo sé, yo ya lo intenté y no lo logré. Pero tranquilos, no es a muerte, sólo hay que dejar al adversario fuera de combate. Lo de matarlo es opcional, por suerte y esta gente, en su mayoría, no quieren matar tampoco a los demás. Ahora mismo, Mattia lo está probando.
-¿Mattia? ¿Quién es esa?
-La otra persona que envió Darkrai aquí. Creo que además planeó nuestro encuentro en el Coliseo. Tendría sus razones.
-Supongo… En fin, no sé qué podemos o qué deberemos hacer aquí.
-Además, hay una cosa extraña en lo que hizo Darkrai. ¿Os envió un jueves doce, cierto? A nosotros dos también
-Sí, eso mismo
-Pues bien, yo llevo aquí unas semanas ya. Y Mattia un par de días.
-Bueno, sabiendo los problemas que hay con el tiempo… No es de extrañarse
-Cierto, buena esa. ¿A propósito, vuestro nombre es…?
-Yo soy Severus, y el bajito de pelo oscuro es Jack
-¿Bajito? Maldito, tengo sólo diez centímetros menos que tú, melenudo
-Lo siento, lo siento, pero para tener más edad que yo, eres bajito
-Pues muy bien, encantado de conoceros
-Igual, Dems. ¿Te puedo llamar Dems?
-Sí, no veo por qué no
En ese mismo instante, la susodicha Mattia apareció, algo herida y con magulladuras. Al parecer, perdió. Era una chica muy blanca, rubia, alta y de ojos verdes. No parecía mala persona.
-¿Quiénes son esos, Demian?
-Jack y Sev, los otros dos que Darkrai dijo haber mandado aquí
-Vaya, me alegro de que los encontraras, ya era hora
Hablamos las siguientes horas sobre nuestra vida, de cómo llegamos aquí. Nos presentamos. Mattia White, alias ‘‘Maty’’, tenía veintiún años. Demian Praudmure, alias ‘‘Dems’’, era un chico fuerte y de estatura media, de diecinueve años, y era bastante inteligente. Mi hermano era un tipo de buen carácter, delgado y supuestamente modesto. Estuvimos hablando de ese sitio. Nos contaron que sabían: los combates eran de grupos de tres a cinco personas contra un grupo enemigo del mismo número y el grupo que derrotara a más personas del otro, ganaba la libertad. Cómo era gente muy joven, no tenían maldad, y casi nadie mataba a su adversario, eso era reconfortante. Había varias armas para elegir, pero la mayoría escogía el mazo o la lanza. Decidimos formar un grupo al día siguiente y probar suerte. Dormimos toda la noche. Nunca había cogido una espada, pero me parecía normal e incluso no se me daba mal del todo.
-Eso es por el efecto de este lugar, Sev –decía Demian– Ya te he dicho que, pasando un tiempo en cada zona de este lugar, la persona en cuestión, tarde o temprano, se adecúa a las circunstancias y desarrolla las habilidades que hubiera tenido de estar en esa época. Por cierto… ¿Tienes un Pokémon?
-Eso es muy interesante… Y sí, tengo a Doc, amigo mío desde hace tiempo
-¿Doc? ¿Qué especie es?
-Déjame enseñártelo
Saqué a Doc de su Pokéball. Seguía siendo un hermoso Bulbasaur. Y parecía contar con sus facultades mentales
-Uff, menos mal que es de doble tipo…
-¿Qué diablos tiene eso que ver?
-Pues que a los de dos tipos, no les afecta esta situación. Tampoco a los que lo llevan en los genes, cómo Treecko, que los tiene Dragón o a los que pueden desarrollar uno en caso de evolucionar. Los de un solo tipo que no tengan genes, actúan cómo el resto de humanos. Por eso, mi Taillow y el Joltik de Maty están bien.
-Maldita sea, y yo aquí sin un mísero Pokémon… –Se lamentaba Jack
-Tranquilo, Jack, no te hace falta, de momento. Podrás atrapar alguno luego, con suerte, en cuanto hayamos salido de aquí.
-Tienes razón, Mattia.
-En fin… Elegid el arma con la que más identificados os sintáis. A Sev parece irle bien con la espada. Maty adora su tridente y yo me manejo con los guantes con clavos, adoro el cuerpo a cuerpo.
-Sólo quedas tú, Jack
-Cierto, Sev. Y creo que elegiré este martillo
-Buena elección. Y recuerden, sólo déjenlos fuera de combate, ¿Sí?
(Todos)- ¡SÍ!
Horas después estábamos en el Coliseo Kalo. Parecía que habíamos nacido para eso, este extraño universo tenía la cualidad de transformarte cómo si de verdad hubieras nacido en esa época. La suerte es que nosotros estábamos bien y reconocíamos lo que pasaba. El combate empezó. En esa ocasión, a Mattia le tocó contra otra mujer y no tuvo problemas para reducirla, después de unos minutos de lucha con el tridente. Demian dejó KO a otro de un puñetazo en la nuca en cuanto tuvo la oportunidad al más puro estilo ‘‘Deus Ex Machina’’. No les iba mal, ya estaban acostumbrados y pudieron salir bien parados de esa. Este lugar era increíble… Sin entrenamiento, sin haber peleado en la vida, lo podíamos manejar, aunque a mí y a Jack no nos iba tan bien. El mío era un combate normal, yo iba medio mal, mi cuerpo iba casi sólo, aunque era divertido hacer eso, pero Jack estaba en problemas. Su martillo era muy lento en comparación con su enemigo, un tipo de más de treinta años que usaba espada. El tipo era muy fuerte y rápido en exceso. Entonces, ocurrió… Le clavó una puñalada mortal en el estómago.
-¡JACK, NO!
Demian y Mattia vinieron a ayudarme. Sujetaron a mi oponente mientras iba corriendo hacia el ya cadáver de Jack. Lloré mucho, pero a aquél tipo no le parecía importar, más bien le gustó hacerlo. La gente le vitoreaba. Iba andando en círculos por el estadio. Una tremenda furia recorrió mi cuerpo y, justo antes de abalanzarme sobre el tipo en cuestión, pude ver cómo un aura azul salía de Jack y se introducía en la espada, al parecer dotándola de más fuerza. No sé cómo, pero le pude vencer de una estocada, casi sin proponérmelo. No me pudo detener. La espada comenzó a brillar. Cambió levemente de forma y le salió una especie de brazo similar a una bufanda, azul. Y me habló.
-¿Sev? ¿Sev, estoy… Vivo?
-… ¿¡JACK!?
-No me siento mal del todo… ¿Qué ocurrió?
-… ¿¡JACK!?
-Sí, soy yo… ¿Qué pasó, en serio?
-Pues… Moriste…
-¿Qué? Pero… Si estoy bien… ¿Qué intentas decir?
-Es que… Parece ser que te fundiste con la espada que estaba utilizando, bueno, tu no, tu espíritu.
-¿¡QUE QUÉ!?
-Mira, ahí está tu cuerpo
-Pues, diría yo… Que ahora eres un Honedge, Jack- Dijo Demian, después de haber noqueado al otro
-Eso parece… Al menos sigues con vida- Decía Mattia, sorprendida
-¿Vale, pero que significa esto?
-Significa… Que ahora eres un Pokémon, Jack