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#61
Bueno, vuelvo a las andadas con FF ya que tengo más tiempo (si no lo tuviera me suicidaría (??) )

Y me quedé por el Capítulo 5 :3 No esperes que me los lea todo de un tirón, eso ya sería demasiado para mí (??) Eso sí, si me aburro y no tengo nada que hacer no dudes en que me pasaré por acá a leer tu fic :P (si, solo lo uso por aburrimiento (???) )

Y bueno, a comentar ese cap. se ha dicho, ¿no? Jaja

Capítulo Five (?)
Woah, a pesar del comienzo tan aburrido (???) Me gustó cómo siguió el capítulo, la verdad que incluso me dejaste con ganas de leer el sexto, pero no lo leeré hasta que lo postees... em... (?????)

Ese profesor incumplió todas las leyes... ¡DESPEDIDO! (??)

Me gustaría vivir en la casa de Luna ^^ (???) Me encantó la forma en la que describiste su hogar :P Pero ciertamente... lo último del todo... No me gustó demasiado, ya que no está totalmente aclarado si se va a 'la casa de Luna' o a la casa de Luz... Pero bueno, miro el sexto cap. y salgo de dudas (??) (pero ya sabes, que no tendrías que provocar ese tipo de dudas, porque no lo has hecho queriendo, simplemente te faltó un poco de información para aclarar hacia dónde se dirige ciertamente)

Fallos... Sí, los tienes aún (??) :

Tras haber acabado las clases de la mañana Lucía decidió ir a hablar --> Creo que coincidirás conmigo, ahí falta una coma (seh, si no fuese por esto ni tienes fallos (???) )
y vistas sus buenas intenciones finalmente cedió. --> aquí, bueh, puedes ponerla o no... me gustaría más con coma así que ponla (??)


¡¡NO MENTIROSA ME ENGAÑASTE!! En el sexto capítulo no viene a qué casa se dirige u_u (??)

Capítulo 6
Maldita, me hiciste leer dos de un tirón, pero te juro que no me harás leer un tercero (???)

Me gustó este capítulo :) Está bien. ¡Que esa princesa muestre todo lo que puede hacer! (??)

Una cosa... si está manchada... ¿por qué no se lava? (??)

Me gustó cómo describiste al ángel musculoso que se le veía el pechote *-* (??)

La verdad es que me encanta la forma en la que intercalas las historias, la de Luz y los Dioses, está muy bien elaborado y con tanta variación hace que no se sienta tan monótono el fic, tal y cómo podría pasar con cualquier otro que no usara esta técnica. Y aún me tengo que llevar la sorpresa cuando las dos historias compacten, formando una sola :P xD

Sobre errores... solo vi uno, y no, no es una simple coma... Es... rallas... OH MY GOD ¿cómo pudiste ponerlo de esa forma? Pensé que eras mejor que eso u_u (??) Seh, sé que existe esa palabra, pero lo que querías decir era 'rayas' xD
Por lo demás, no me has defraudado, sigue así querida (??)


PD: Ojeé los próximos caps y la verdad... Cuándo hay un punto y aparte, ¿no podrías dejar un hueco entero en blanco? Es que me molesta un poco que estén tan pegados u_u Espero que no sea molestia alguna, y que sobretodo, ME HAGAS CASO (???)

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#62
O:!!!! Que genial!!! Dos capítulos a la vez!!! Que bueno n_n. En fin,lo prometido es deuda,así que aquí vengo a comentar tu fic. Sinceramente,no se que decirte xDD Me ha encantado lo de la típica madre cotilla,por así decirlo,que te pregunta todo a todas horas xDD También la actitud de Luz hacia Luna,intentando ser su amiga. Parece una chica maja owo (? Lo que más me ha gustado de estos dos capítulos ha sido tu descripción de la casa,estaba bien detallada y me la he podido hasta imaginar. Ha estado muy bien que añadieras al anime ''Inuyasha'' a mi me ha gustado. No se que mas escribir... Ah ya,espero que la chica finalmente vaya con Luz a la fiesta!!!

Y creo que eso es todo,hago lo que puedo,lo sabes xDDD Lo siento si está un poco desordenado,pero así yo me aclaro más (sí,lo se,la que te has de aclarar eres tu,no yo) (??? Sigue así,me encanta tu fic y tu forma de escribir n_n

Saludos!!





<3


#63
A comentar (seh, me aburrí de nuevo y tuve que leer u_u (??) )

Capítulo 7
Oh sí, se fue a su propia casa, ¡ya sé la verdad! (??)

Me gustó el cap. :P Incluso se me hizo corto jaja Aunque supongo que para ellas no, las clases de Biología... son un fastidio (??)

La linfa... em... A decirte verdad, forma parte del único examen que aprobé de biología xD Se me da regularmente mal :P xDD Eh, eh, pero que a pesar de eso aprobé con 7 :D xD

Bueno... Ese Jaime o como se llame (no lo miraré ¬¬ (??) ) es muy malote uy uy (??) Ese sisea :O no lo quiero para mí D: (??) Sisear más fuerte justo cuando el profe para de hablar... ¿a quién no le ha pasado? xDD

¡Y el profe miente! D: ¡¡No comentó nada sobre que tuvieran que limpiar!! Y encima se pone a comer, tan tranquilo (??)

Encontré dos fallos de tipeo como tú dices (?) :

deshaogada. --> sabes escribirlo, o eso espero (?)
vustros asuntos. --> ¿no crees que falta algo? ¿em? (??)

Eso es todo :) Me alegro que vayan a quedar, pero que no estudien, ¡NO ESTUDIÉIS! (??)


Capítulo 8
Bueh... Realmente... Este sí que se me hizo rápido xD Terminé y me quedé en plan '¿ya está?' xD

Aunque mirándolo bien, sí que han pasado cosas jaja Cosas lésbicas (???) Neh, fue por culpa del comentario de demian xD

La madre conoció a la de Jaime por casualidad... si es que el mundo es muy pequeño (??)

Si hubiese quedado conmigo se le hubiera marchitado la flor completamente (??) Seh, soy puntual (???)

No vi fallos e_e... Tendré que releerlo (??)

Bueno, se ve como se ha preocupado en cambiar un poco la casa para que no diga que está abandonada (??) Yo haría lo mismo (??)


Capítulo 9
Akane, ¿puedes pasar un vídeo de Luz tocando el piano? D: (???) Quiero escuchar su melodía a ver que tan buena es (??)

Así que vive en San Blas... Me pregunto si aparecerá también Belén Esteban (??)

Esos abuelitos, que tiernos (??) Lo sabía, era la misma casa, tonta Luz, ¿no pudo notar que el alrededor era el mismo? xD Porque... ¿es el mismo no? D: (??)

Me gusta la historia de Luna, pero no para vivirla (??) Y es un poco negativa, siempre cree que los demás no la quieren D: A ver, es verdad, pero no lo creas darling D: (??)

Esta vez te pasaste con los fallos eh (??) :
1. a Inquirió la dueña del lugar --> em... ni lo pillo xD Creo que ese 'a' sobra y que 'Inquirió' va en minúsculas :P
2. os ojos --> Casi casi andaluz, pero no (??)
3. a fistas --> espero que sea una palabra desconocida para mí e_e (??)
4. —Me llega con que te lo pienses—digo andando --> ¿Lo dices tú o lo dijo ella? (???)

Ahora postea más D: (??)


Bueno, ya estoy de nuevo con el fic, ya me leí todo lo publicado jaja Zíguelo (?)

PD: Para buscar los fallos te aconsejo que uses 'Control+F' e insertes las frases que te dije :) Por cierto, no vayas a hacer 'pongo comilla, pulso control, pulso mas, pulso f, aprieto comilla' (???) Supongo que sabes que le das a 'control' y a 'f' a la misma vez y ya :/ Si no lo sabes pss te spoileé (??)

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#64
Aquí les traigo el siguiente capítulo, disfrútenlo. Pero antes de nada los comentarios, recuerden que son sus críticas y comntarios lo que me animan a seguir :)

EagleWhite: Muchísimas gracias por comntar, me alegro de que te guste. No contaba con nuevos lectores a estas alturas, pero es genial, gracias n_n No te preocupes, sé que voy algo lenta pero tengo intención de terminar el fic tarde o temprano.

Demian: Querido, no sé cómo se comportarán las chicas en Argentina, pero en mi país las amigas se dan besos en las mejillas a todas horas e incluso van abrazadas por la calle xD El señor Pérez tiene un nombre completo, obviamente!! pero me lo estoy reservando jajaja Lo de la casa... me lo guardo también (?) Lo de la cocacola... decir color cola que raro, no me gusta, aquí siempre se dijo así, pero bueno, intentaré buscar algún sinónimo -3-
“Contempló a la chica a su lado, mirándola.” <--- Luz contemplaba y Luna la miraba al tiempo, lo entendiste mal xD Me alegra que te gusten mis descripciones y mis diálogos :) Pero que te quede claro... MIS ÁNGELES NO SON RAROS (?)

Mati: Hopelchick es una marca de galletas que venden acá (?) se me da bien desconcertaros, reconocelo jajaja (?) Lo de los rosales ea para hacer un inciso, lo veo mejor como lo puse yo, pero gracias por la apreciación. Tienes razón, se me coló esa "a" xD Veo que a todos os hizo gracia lo de los viejitos jjaja Gacias por comentar :)

Tory:
retrasaaaada (?) me da pereza comentarte tooodos los caps xD te comento los dos últimos. Acertaste en lo de la casa, sólo la limió y cambió los muebles (??) Puse el título completo de la canción, búscala en youtube!!! xD Y dale con los viejos, dejadlos en paz! (??) Los fallos están todos bien xD tienes razón, aunque en andaluz serían "loh ohooh" (?) Gacias por tomarte la molestia de comentar todo lo atrasado n_n

BGirl: Muchas gracias por comentar, no te preocupes, te entendí aunque esté desordenado xD PD: es cierto que a ti te gustaba Inuyasha también! O:!! a que le pega la banda sonora? a mí me inspira (?



SOBREVOLANDO EN EL ESPEJO CAPÍTULO 10


Corría, no podía dejar de correr como si le fuese la vida en ello ¿Su vida? No, su existencia no valía nada, era la vida de un ser querido la que estaba en juego. La tormenta estaba llegando a su fin, pero todavía se escuchaban truenos; el mundo agonizaba. El mundo… ¿Qué mundo? ¿El mundo etéreo y sempiterno? ¿El mundo físico y palpable? Solo los dioses podían saberlo. El viento azotaba sus cabellos del color del oro blanco y hacía que las nubes se disipasen dejando ver una brillante luna roja, omnipotente, espiando el combate en lo alto. Con cada herida, con cada tajo y cada derramamiento de sangre el satélite parecía brillar con más intensidad. Un oponente se cruzó en su camino, “no tengo tiempo para idioteces” pensó la chica mientras rajaba su cuello formando una sonrisa macabra; pero ya era tarde, muy tarde. Un sonido desgarrador se oyó en mitad de la batalla, después nada.
Oscuridad. Una profunda y densa niebla negra lo cubría todo. Se sentía perdida, ¿dónde estaba? Comenzó a caminar, pero el suelo parecía retroceder bajo sus pies como si se tratase de una cinta mecánica. Silencio, ausencia de ruido o sonido alguno. Una elipse brutal reinaba en el ambiente. Entonces vislumbró algo en la lejanía, una chica, parecía sonreir; esa chica, la chica… “¡Luz!” Gritó corriendo hacia ella. Pero la luz no estaba, solamente habían tinieblas silenciosas. Cuando parecía poder tocarla todo se deshizo en una espiral de colores que se fundían unos con otros en un intenso baile. De nuevo el silencio. De nuevo la oscuridad.



Se despertó gritando con todas su fuerzas, bañada en sudor. En mitad del sueño había rajado la almohada sin darse cuenta y un montón de espuma blanca cubría la cama. Miró desorientada y con los ojos desorbitados hacia cada extremo de su habitación; nada, no había nada fuera de lugar. Se tumbó de nuevo en la cama en posición fetal, de espaldas a la puerta y abrazando sus rodillas como si de una niña asustada se tratase. Miró embobada la ventana mientras escuchaba unos pasos apresurados y la puerta abriéndose de golpe.
—Vete—dijo sin mover un centímetro de su cuerpo.
—Esa chica te tiene trastornada—contestó como si fuese un consejo sabio.
—No te necesito, Óscar—dijo sin apenas despegar los labios—. ¡Fuera de aquí! Y no oses volver a entrar en este cuarto sin mi permiso.

El hombre, que rondaría los treinta y muchos años, apartó unos mechones de pelo de su pequeña melena castaña que entorpecían su visión, y tras negar apesadumbrado con la cabeza abandonó la habitación de Luna cerrando la puerta a su espalda para dejarla a solas con sus pensamientos. Aunque su relación nunca fue buena él estaba ahí para ayudarla en todo lo posible y en todo aquello que pudiera surgir, algo totalmente imposible cuando ella se cerraba de aquella manera, que solía ser siempre.
Óscar y su habilidad para leer en los sueños ajenos, resultaba irritante. Luna meditaba, trazando mil hipótesis descabelladas por segundo y desechando otras tantas a cada instante. Meditar es una palabra demasiado liviana cuando los pensamientos de la chica rallaban el dolor de cabeza, literalmente. Era como si con cada planteamiento unas uñas pintadas de rojo arañasen su cerebro bruscamente. Miró el reloj digital que residía en su mesita de noche como buena esclava del tiempo que era; todavía las cuatro de la madrugada. Se incorporó deshaciéndose de las sábanas y caminó en ropa interior por la estancia hasta llegar a la ventana de madera entornada, que se encontraba paralela a la puerta de la habitación. Luna abrió uno de los cristales y se apoyó en ella con las palmas de sus manos, respirando profundamente la pequeña brisa que entraba de la calle. El aire nocturno en esa época del año todavía venía fresco, aunque a ella no parecía molestarle a pesar de la escasa ropa que llevaba. Alzó la vista al cielo tomando otra gran bocanada de aire y contempló la bóveda celeste, ahora oscura y llena de misterios; observó las estrellas, tan cercanas y tan lejanas al mismo tiempo; posó sus ojos color ceniza sobre la media luna que, irónicamente, esa noche parecía ser una mueca triste.

Un fragmento del sueño vino a la mente de la chica. ¿Por qué? Preguntó al viento esperando inútilmente una respuesta. Todas las noches de su vida desde la muerte de sus padres había soñado con esa extraña batalla, todas, sin excepción. Pero esa noche había aparecido algo fuera de lo común en su sueño, aquella chica, Lucía. La chica en cuestión era pesada y hablaba por los codos ¿sería que no estaba acostumbrada a compañía ajena y por eso tenía esa impresión de ella? Unas notas musicales sonaron en su cabeza, una melodía dulce y familiar. Se trataba de la canción que había tocado Luz en el piano de marfil. Miró al cielo por última vez antes de acostarse de nuevo. “Solamente tú puedes entenderme, luna” rezó hacia las estrellas.



La mañana siguiente estuvo repleta de sorpresas. En la asignatura que tocaba a primera hora los alumnos estaban más pendientes de temas sobre la circulación o la linfa que del tema de literatura que estaba explicando la profesora, intentando aprovechar cada segundo antes de que llegase el profesor de biología con el examen que les prometió. Tanto era el desinterés de los alumnos por la literatura cervantina que un chico afirmó con gran convicción que el tal Cervantes y Góngora mantuvieron una disputa colosal a lo largo de muchos años, y que éste incluso llegó a comprar la casa del segundo solo para poder darse el gusto de echarlo a patadas de ella. La profesora de literatura, Antonia Llorens, se llevó las manos a la cabeza al escuchar tal barbaridad de los labios de uno de sus alumnos, e incluso tuvo que sentarse cuidadosamente porque comenzaba a sentirse ligeramente mareada.

Lucía miraba el asiento vacío a su lado. ¿Dónde estará Luna? Se preguntó una vez más. Con lo bien que habían ido las cosas entre ambas el día anterior… o eso es lo que pensaba la chica. A veces tenía ganas de meter la cabeza bajo la tierra como un avestruz y quedarse así durante mucho tiempo. Luna y su extraña habilidad para hacer sentir como una boba a aquella chica que solo buscaba su amistad. Una flor en la nieve; ciertamente lo era. Pero ¿Era la nieve lo que hacía que la flor estuviera tan fría o la propia flor es la causante de que todo esté congelado a su alrededor? A este paso nunca lo sabía a ciencia cierta.

Mientras Luz cavilaba Jaime le tocó el hombro para que se girase a hablar con él, provocando que la chica se sobresaltase. Su amigo comenzó a interrogarla sobre la tarde de estudios que había pasado con la extraña chica, como si tratase de valorar su salud mental tras aquella odisea. Os preguntaréis cómo llegó Jaime a saber del encuentro, bien, resulta que Yanine lo dejó caer delante de todo el grupo de amigos en la puerta del instituto, provocando asombros y horrores por doquier. Luz no entendía la actitud de todos hacia ella ¿Sería envidia?
Sonó el timbre que anunciaba el cambio de clase, la primera hora había pasado con la velocidad de un suspiro, sobre todo para aquellos que no habían preparado bien el exámen de biología de la hora siguiente. Entró Luna por la puerta, con sus rizos castaños ondeando suavemente con su paso firme. Lucía se dispuso a saludarla, pero la chica ni siquiera posó sus ojos ceniza sobre ella. Tras Luna entró el señor Pérez torpemente, debía ser difícil poner en movimiento tanta carne con algo de gracia. Repartió los folios sin mediar palabra con nadie, y cuando iban a empezar la prueba informó de que sólo tendrían tres cuartos de hora para su realización, ya que no quería tener que llevarse trabajo a casa por su culpa y tenía intención de corregirlos en clase.
Los alumnos sudaban intentando hallar alguna de las respuestas por inspiración divina, alguno rascaba su cuero cabelludo con la punta del bolígrafo, otros se limitaban a dormir la siesta sobre el papel, también los había que intentaban copiar las respuestas del compañero de delante, y finalmente unos pocos alumnos como Luna escribían y escribían sin siquiera detenerse a pensar, como un autómata.
Terminó el tiempo dado por el profesor, se recogieron los exámenes y el señor Pérez comenzó a corregirlos rápidamente mientras que los chicos descansaban y consultaban el libro para saber si habían fallado o no sus respuestas. Tras diez minutos de tenso silencio el hombre carraspeó dando a entender su intención de dar las notas, o gritarlas más bien…
Hizo un inciso en la nota de Luna y la felicitó, provocando resoplos y quejas por toda la clase. Había sacado un 9,75 de diez puntos, una nota considerablemente alta teniendo en cuenta que la segunda mejor calificación era de un 8,67. Lucía tampoco había estado mal, dejó un par de preguntas sin contestar ya que no le dio tiempo a rellenarlas y aun así tenía la cuarta mejor nota de la clase, obviamente gracias a la tarde de estudios del día anterior, no habría sacado tanta nota de no ser por la ayuda de su compañera. Jaime se apresuró a felicitarla, haciendo bromas sobre que los dos habían quedado en cuarto puesto, aunque el chico era el cuarto contando desde abajo nadie se atrevería a quitarle la ilusión.
Acabó la clase y Luna se levantó del asiento para marcharse, era evidente que solo había aparecido para realizar la prueba de biología y no tenía intención de soportar ni una sola clase más. Luz salió tras ella para preguntarle si finalmente asistiría a la fiesta pero al salir al pasillo se había fundido con la multitud y no fue capaz de dar con ella. Esa vez notó a la extraña chica más fría que de costumbre, por su culpa, estaba convencida de ello. “Luna, no es el mundo quien está contra ti, eres tu quien se empeña en ir a contracorriente.” Pensó alicaída y mientras entraba de nuevo en el aula.




A la la long~~



Just me~


#65
Bueno, el capítulo fue corto pero con una carga poética enorme, sin dudas debés estar inspirada. Me gustó muchísimo la metáfora de flor en la nieve, muy fina.

En sí el capítulo comenta una situación cotidiana… sueños molestos, un examen en el colegio… eso no se movió de lo normal y me desilusionó un poco, yo quiero más acción, más intriga, algo que me atrape. Por otro lado, como te dije primero, estuvo muy pero muy bien escrito, no hay repeticiones casi no hay fallas y haz tejido las frases poéticamente. Espero la continuación de esta historia que aún parece estar en su introducción y ya lleva 10 capítulos o.o


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#66
Leí los 3 capítulos ayer. Me parecieron muy interesantes. Akane, tu tienes el don de que con tus lecturas hagas que el lector no se pueda despegar de lo que esta leyendo. Por ejemplo; yo estaba empezando a leer el Cap 8, después de ya leerlo, seguí leyendo hasta el 10. Me gusta cuando vas actualizando rápido los capítulos siguientes de tu maravillosa historia. Y bueno unas cosas que me llamaron atención de los capítulos fueron:

No me recuerdo que cap era... (Yo y mi despiste. u_u (?)) Pero me refiero en el que Luz va a una reunión de estudio con Luna a su casa. Me sorprendió demasiado el saber que la vieja casa descuidada que había visto Luz, con la dirección de Luna en capítulos anteriores no haya sido la que se muestra en este cap. Creo que es el cap 8 o comienzos del 9 del que estoy hablando, me confundo un poco. hehe

También cuando Luna tuvo ese extraño sueño con Luz. Y el que Óscar sepa adivinar los sueños de las personas fue muy interesante también.

Oh... Y no me olvido de cuando fue el examen de Biología... Que Luna solo llego al instituto para hacerlo y luego irse. Me dejo con la duda de que le estará pasando.

Que no se me olvide la actitud de Luna, algo que me sorprendió también fue que ella no puede separarse de su actitud fría... Que cuando Luz la hacía reír se reía por un momento y luego volvía a la seriedad. Es una chica especial Lunita.

Bien, eso es todo, Akane. Espero con ansias el siguiente capitulo. Sigue tu maravillosa historia.
¡Saludos!

#67
Acorde a lo inoportuno que me caracteriza, se me ve fue la luz mientras escribía el comentario ;w; Así que seré breve, perdí la inspiración (? xDD
Ya había leído la parte del sueño, y reafirmo lo que digo, es genial. Me encanta como describes lo que ocurre tanto fuera como dentro del mismo y las palabras que usaste. Es muy tétrico, pero da una cierta sensación de paz también. Bueno, al menos así lo juzgaría yo si fuera uno de mis sueños xD
Óscar? Oh vamos, los que yo dije eran más bonitos (??
En fin, un capítulo sin demasiadas emociones ni acción interesante pero que seguramente tendrá su importancia futura. Errores no encontré y la descripciones se robaron el capítulo, especialmente durante la reflexión interna de Luna. De a poco todo va tomando forma, ansío ver los sucesos que se desencadenarán próximamente.
Ah, y esta vez no me dejaste con la intriga para la próxima. Es bueno saber que satisfazgaz o como se escriba a tus lectores (?
A la altura de lo que nos tenes acostumbrados, nena. Espero el siguiente. Cuidate y mucha suerte.


#68
Parece que cada vez te superas mas jaja

No vi fallos, y este capitulo estuvo muy bien escrito, como dijo demian, esta escrito de una forma poetica en algunas partes, y a mi tambien me encanto la parte de la flor de hielo :3

Lo que menos me gusto fue la parte en la que el narrador se dirigio al lector, asi diciendo '¿que como lo sabe?' o algo asi fue, esa parte la odie jajajaja

Estuvo chistoso cuando dijiste que los dos quedaron cuartos, pero que el chico contando desde abajo y nadie le queria quitar la ilusion jajaja

Me cachis en Luna, sigue a su bola y encima saca buena nota en biologia D: si ella me hubiese dado clases u_u... (??) jajaja

Espero nuevo capitulo, porque aun ni se describir sobre que va la historia :P (es que se lo tuve que decir a una amiga porque le dije que estaba leyendo jaja Al final lo resumi bien xD)

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#69

SOBREVOLANDO EN EL ESPEJO CAPÍTULO 11 (parte 1)

SOBREVOLANDO EN EL ESPEJO CAPÍTULO 11 (parte 1)

GENTE, GENTE!!! VENGO A POSTEAR! O:!!!!!!!!!!!!! (?) en fin, antes de nada tengo varias cosas que aclarar. Preimero que voy a empezar a ponérles títulos a los capítulos, tanto a los que están ya escritos como a los otros, lo pondré en el índice o algo... si algún día me entiendo con ese estúpido bicho d_d Cyndi, ayudame ;( (?)

Con respecto al capítulo 11, lo he dividido en dos partes puesto que es muuuy largo, ya la segunda parte va a ocupar como dos capítulos, pero la gracia es que forme parte del mismo tomo (por así decirlo, yo me entendí). así que les traigo la primera, y si veo que a la tarde termino posteo o actualizo con la segunda (no quiero teneros abandonadillos tanto rato, qué vais a leer entonces? Shakespeare? D: (?))

No voy a comentar los comentarios (válgame la redundancia) ya que casi todos coincidísteis en lo mismo y tal, así que hago un coment general: me alegra que os haya gustado y os haya parecido poético, la verdad es que la mayor parte la escribí un día a las cinco de la mañana porque no podía dormir bien, de ahí la parte del sueño jaja. Gracias a todos por comentar, saben que ustedes son la motivación que necesito para seguir publicando.

PD: Pronto verán a sus querídos "ángeles raros", chan chan chaaaaan *música de peli de suspense* (?)
PD2: Mat, tus nombres eran horrorosos, horribles, horrendos, horripilantes... d_d (?)





CAPÍTULO 11: Fiesta, tabaco y sangre (primera parte).



Llegó el día esperado. Una noche de adolescentes sin ningún tipo de vigilancia los esperaba; buena música, una casa de campo perdida en el bosque, alcohol y, bueno, el tipo de cosas que suelen hacer los jóvenes hoy día. Todos estaban excitadísimos con la idea de organizar una fiesta de ese calibre, hasta tal punto que el “cuanta más gente mejor” corrió como la pólvora en un lugar tan pequeño y todos en Hopelchick tenían invitación… o plan para colarse en la fiesta, todo sea dicho.

Lucía se había arreglado para la fiesta maquillándose un poco las mejillas y los labios de un rosa pálido (simplemente un brillo de labios) y rizándose el pelo con las tenacillas ya que si no lo hacía Yanine se la comería viva al grito de “¡Te vas a quedar solterona!”, algo que a ella le importaba lo más mínimo. No había ningún chico en esa ciudad que le interesase ni un poquito y, probablemente, en el resto del planeta tampoco. Se le hacía raro tener que elegir ropa para ponerse ya que estaba acostumbrada a levantarse por las mañanas y enfundarse el maldito uniforme de cuadros como algo mecánico. El uniforme… ¿Le gustaría a alguien llevarlo? Cuadros, siempre cuadros… ¿Por qué no hay uniformes de lunares? Lunares, lunares, lu-na-res, Luna… no iba a venir, todos sus esfuerzos habían sido en vano. Quizás no quería acudir a la fiesta por miedo a que después todos repudiasen a Luz como dijo Luna, a pesar de haberle dejado bastante claro que aquello no le importaba.

Eran casi las ocho de la noche, Jaime estaría a punto de llegar a su casa para que la madre de Lucía los llevase al chalet de Yanine, así que cogió su bolsito, donde llevaba lo justo y necesario (las llaves de casa, el teléfono, la cartera, un brillo de labios y poco más) y se miró en el espejo de la habitación. Estaba realmente mona; quizás se rizase el pelo más a menudo, y desde luego la camiseta de tejido vaporoso color melocotón que llevaba puesta era realmente favorecedora con esos vaqueros ajustados. Estaba dudosa entre ponerse algún vestido o enfundarse unos pantalones, pero para un día que podía deshacerse de la dichosa falda no se calentó demasiado la cabeza con esas cosas. Contempló a la chica que le devolvía la mirada en el espejo de cuerpo entero. Los espejos eran algo que la fascinaban desde pequeña, a veces se preguntaba qué tipo de magia habría en ellos… magia, no lo era, solo eran juegos de luz y ciencia. Echó un vistazo a su cuarto, seguía pareciendo la habitación de una niña a pesar de haber empapelado gran parte de las pareces con pósters de revistas musicales y algunas de las fotos de sus nuevos amigos, pero las paredes de color rosita y los muebles de la primera comunión no ayudaban demasiado en la tarea.

Sonó el timbre de la casa; sería Jaime. Se dispuso a abrir la puerta mientras que su madre sacaba el coche del garaje. Lo recibió con dos besos en las mejillas como era de costumbre. El chico, con su típico pelo revuelto y su piel morena, llevaba una camisa blanca abierta estilo informal con unos vaqueros rasgados. Antes de que a Luz le diese tiempo de decir nada su amigo empezó a alabar su atuendo y a decirle lo mucho que le favorecía el peinado, causando que a la pobre chiquilla se le pusiesen las mejillas de color borgoña. Entre tanto apareció su madre para informar a los chicos de que el coche estaba listo para arrancar.

Se montaron en el automóvil, un Dacia Duster color crema bastante espacioso. Mientras el coche comenzaba a andar y la madre de Lucía compartía una agradable conversación sobre el té tan rico que habían tomado ella y la progenitora del chico Lucía vio algo en la calle.

—¡Mamá, para el coche!—exclamó de pronto provocando que su madre diese un frenazo en mitad de la calle.
—¿Qué ocurre? ¿Viene algún ciclista?—respondió alterada ya que su visión no era demasiado buena.
—No, no te preocupes—la tranquilizó—.¡Es Luna!

A Jaime se le pusieron los ojos como platos de ver que la chica rara del instituto iba a compartir coche y fiesta con él, seguía sin entender esa extraña afinidad que le tenía su amiga. No podría haber elegido otro juguetito para pasar el rato… no, ella tenía que hacerse amiga de la Lunática. Eso no podía estar pasando, era subreal, sentía que se estaba mareando de pronto. ¡Santo cielo! ¿Yanine estaría al tanto de que Luna iba a ir a su casa? Eso no pintaba nada bien.

Lucía salió del coche para abrazar a Luna, la cual llevaba una falda negra algo ajustada y una blusa de botones azul turquesa. ¡Incluso se había puesto unas sandalias con tacón y se había alisado el pelo! Estaba realmente guapa, y eso fue algo que Jaime no podía negar ni aunque le ofreciesen todo el oro del Vaticano. La madre de Luz esperaba pacientemente en el coche a que las dos chicas entrasen mientras que Jaime se preguntaba si Luna se sentaría a su lado en el coche. Finalmente entraron. Lucía se sentó detrás con sus dos amigos, e inteligentemente, se sentó en el medio de ambos.

—Hola Luna, es un placer conocerte—dijo la madre una vez acomodadas en el coche.
—Encantada—contestó con una amplia sonrisa mientras que se inclinaba para estrecharle la mano a la señora.
—Me alegro mucho de que al final te decidieses a venir, mi hija debe estar loca de contenta.
—Es difícil negarle nada—afirmó entre risas—. Pero bueno, usted debe conocerla mejor que yo.

Lucía le propinó un codazo en las costillas a Jaime diciéndole telepáticamente que saludase a la recién llegada, cosa que debió entender a la primera, aunque no se decidía entre besarla, estrecharle la mano o tirarla del coche por la ventana. Quizás la tercera era la más acertada…

—Hola Lunática, qué bien que vengas a la fiesta.
—Claro, no podía desaprovechar la oportunidad de ver la cara de pasmado que tienes en este momento—dijo intentando contener la risa—.Te propongo una cosa: hagamos un tratado de paz solo por esta noche… si el resto de días quieres seguir siendo un idiota, allá tu, pero esta noche ambos nos comportaremos.
—Está bien—cedió tras pensar unos instantes y se dispuso a estrecharle la mano—. Pero que sepas que lo hago solo por Lucía, no por ti.

“¡Qué manos tan frías tiene la Lunática, parece un muerto!” pensó el chico retirando el brazo para acomodarse en el asiento. Mientras tanto Lucía no cabía en sí de gozo, todo estaba saliendo a la perfección, solamente esperaba que los demás se comportasen de igual forma, que no la molestasen al menos. Ellos dijeron que invitase a quien quisiera, y eso es exactamente lo que hizo, lo le pueden reprochar nada de nada. Suspiró. Aquella iba a ser una noche muy larga.
—Bueno, niños, a la fiesta se ha dicho—dijo su madre arrancando el coche de una vez.

-FIN-





A la la long~~



Just me~


#70
Bueno nena, a ver que nos traes en este capítulo, tomo o lo que sea... me enredaste la cabeza (?? Ah, y esos nombres eran tan hermosos como yo (?
Fue un capítulo corto pero muy entretenido, se me hizo demasiado rápido y cuando me quise dar cuenta ya había terminado. Espero que cumplas tu promesa y nos traigas la segunda parte rápido, sino me sentiré decepcionado y triste, ah y quiero muchos muchos ángeles raros (?
Como me dije me gustó la trama, aunque se nota que es a penas una introducción al verdadero evento del capítulo que será la fiesta o lo que pase antes de esta; eso no hace deslucir a lo que nos has mostrado. Sin acción o sucesos importantes fue un cap gracioso. El párrafo en donde Jaime se debate las posibles reacciones ante la aparición de Luna es tan sencillo y genial al mismo tiempo xD
Ya quiero ver el próximo capítulo, presiento que será muy entretenido, y además me servirá para ver como se comportan los chicos cuando se van e fiesta y beben y todas esas cosas que sabes que no hago como chico angelical que soy (?
En fin, gran trabajo como siempre chiquita. Ánimo y mis mejores deseos, no pares de escribir esta historia que yo y los demás disfrutamos. Que andes bien, un beso.

PD: No me había percatado de cuantas palabras despectivas con H existen, no sé porque me extraña, después de todo la mejor palabra del mundo empieza con esa letra :D (?


#71
Ehhhh, no entendí la gracia de dividirlo en dos... ¿sólo dejarnos en suspenso? ¿Sólo eso maldita desgraciada? Ahhh, perversa de ti.

O: Sabes describir muy bien el maquillaje y los autos, genial, Akane, buena combinación.

Esta parte se me ha quedado demasiado corta. Realmente es chocante la parte en que Jaime saluda a Luna con tanta frialdad... él pensó que las manos de ella eran frías, ¿pero se puso a pensar en lo heladas que estaban sus palabras? No, claro que no.

¡Esto fue sólo la introducción del capítulo! Akane ¬¬ No jodas y posteá los capítulos completos, esto no es la Zona Libre. Muy bien escrito de igual manera, es envidiable tu soltura con las palabras. Te felicito, gata. Nos leemos pronto!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#72

Sobrevolando en el espejo capítulo 11 (parte 2)

Sobrevolando en el espejo capítulo 11 (parte 2)

CAPÍTULO 11: Fiesta, tabaco y sangre (parte 2)



La cara que puso Yanine al ver a la Lunática en su propia casa no tuvo desperdicio alguno. Su rostro fue cambiando de color desde el blanco polar, el amarillo y el rosado hasta llegar finalmente al color del vino tinto. Luz tuvo que llevársela a parte para poder tranquilizarla (y para que no se desmayase delante de todos en la fiesta). Le suplicó que tratase de llevarse bien con ella aunque solo fuese por una noche, o de lo contrario si no quería intentarlo siquiera, que la ignorase. Desde luego que a persuasiva no la ganaba nadie, así era Luz, cuando quería algo no paraba hasta conseguirlo; “el que la sigue la consigue” le gustaba decir. Así que tras diez minutos aproximados haciendo uso de su poder de convicción volvió al centro de la fiesta junto a Yanine, donde habían dejado a Luna y a Jaime.

¿Cuánta gente habría en la fiesta? ¿Cien? ¿Doscientas? Probablemente más… El chalet en el que se encontraban era una vivienda de nosecuantos metros cuadrados situada en mitad del bosque que se componía de salón comedor amplio, porche, cocina con todo tipo de equipamiento, cuatro dormitorios, tres baños, despacho, garaje y una pequeña buhardilla, todo ello con la decoración más moderna y psicodélica que pudiese existir. Cualquiera que viese esa casa pensaría que en su familia había alguien con algún tipo de adicción a comprar cosas inútiles y absurdas… lo cierto es que no andarían demasiado desencaminados, la madre de la chica había estado yendo a terapia para poder controlar aquello y en ese momento ya no compraba tanto, al menos cosas absurdas y psicodélicas, ahora se dedicaba a comprar alimentos raros y exclusivos que acababan yendo al cubo de la basura sin remedio alguno. Pues en cada rincón de la “pequeña” vivienda había adolescentes ebrios y risueños como si de un hormiguero se tratase; y la reina… bueno, estaba demasiado ocupada haciendo de anfitriona que pronto se olvidó de la presencia de Luna en la fiesta. Hay que añadir que el que no pudieses encontrar a tu propia persona en la sala fue de gran ayuda para ello.

Toda la casa estaba decorada con guirnaldas y se habían instalado multitud de altavoces de alta potencia, luces de colores parpadeantes y bolas de cristal que giraban desplazando millones de reflejos a su paso por cada ángulo y rincón de la vivienda, la cerveza esa noche se bebía como si fuese agua, un vaso tras otro, tras otro, tras otro... Desde luego que aquella sería una fiesta digna de recordar.


Luna pasaba desapercibida a los ojos de la mayoría, algunos la reconocieron y quedaron más sorprendidos por su desenvoltura en la fiesta y lo guapa que se había puesto que por su propia presencia, cosa que le venía de perlas para lo que había venido a hacer; porque ella no se encontraba en ese momento y lugar por la chica, Lucía… ¿o sí? Se había desembarazado de ella y del idiota de Jaime casi al llegar y tres horas después todavía no la habían encontrado. Desde luego que eso de las fiestas a lo grande tenían sus ventajas. Se sentó en un sofá de piel con un vaso de vodka con limón en las manos en el que había una chica tan ebria que aseguraba que una horda de enanitos de colores intentaba trepar por el mueble para llegar hasta ella y llevarla dentro de un hormiguero. La ignoró. Ignorar era algo que se le daba realmente bien, de nuevo una vez más solamente debía pulsar el botón rojo que tenía en su mente para aislarse por completo de la mundanía.

Lucía llevaba un par de copas de más y se sentía ligeramente mareada, para ella que no estaba acostumbrada al alcohol un par de copas de más eran simplemente un par de copas. Para colmo un trío de amigos acababan de encender algún tipo de canuto justo al lado de ella y la pobre chica alucinaba pasando la mano por el humo y notando cómo podía traspasarlo dejando la marca de sus dedos como si sus manos fuesen garras arañando la mantequilla. Vio que Jaime trataba de abrirse paso entre la multitud para llegar hasta ella y trató de recordar cuánto hacía que lo había perdido de vista; a él y a Luna, de la que se sentía responsable de algún modo. Luna parecía tan alegre y sonriente… y de pronto desapareció, ni siquiera recordaba cuándo ni cómo. Tampoco veía a Yanine por ninguna parte, aunque aquella estaría tratando de que ninguna parejita se amancebase en la cama de su hermana menor o de que no se rompiese ninguno de los modernos y deformes jarrones de su madre; era comprensible.

—¡Lucía! ¡Luz! —llamó Jaime a un par de metros.

La chica se dio la vuelta justo cuando éste llegaba hasta ella, pero había tan poco espacio en la sala (la cocina, al parecer) que prácticamente tuvo que abrazarla para poder estar junto a ella, lo que provocó que a su amiga se le sonrojasen las mejillas todavía más. “Es el alcohol, me afecta demasiado” pensó ella. Estaba algo desorientada.

—Jaime…—logró decir.
—Creo que alguien necesita salir a tomar el aire—dijo el muchacho entre risas mientras la agarraba de los hombros.
—Estoy bien—respondió Luz intentando desembarazarse de los brazos protectores de su amigo sin éxito—. Tampoco he bebido tanto…
—¿Cómo que no? Si cuando te he visto desde la otra punta de la cocina movías las manos como si estubiéses espantando moscas…
—Bueno, me he pasado un poquito, pero estoy bien, en serio.
—Que no, venga—insistió—, vamos a tomar el aire fuera.

Jaime se estaba poniendo verdaderamente pesado… es cierto que andaba un poco desorientada a causa de las copas que se había tomado y la verdad es que respirar el aire limpio de la noche no estaría nada mal, pero ¿por qué tanta insistencia? Ella no quería ser una carga, podía valerse sola, además de que debían buscar a Luna; lo dicho: se sentía responsable de cualquier cosa que le pudiese suceder por el hecho de haberla incitado a acudir a la fiesta, y por ese mismo motivo no podía dejarla sola, y más a sabiendas de la poca simpatía que tenían los chicos y chicas de Hopelchick hacia ella ¿qué sucedería si alguien que la odiaba iba borracho y la intentaba agredir? Debía dejar de darle vueltas a la cabeza si no quería comenzar a imaginarse cosas como los sesos de su amiga esparcidos en medio de la fiesta.

—No quiero que te tomes la molestia por mí, Jaime—le dijo mirándole a los ojos, y por un momento tuvo un escalofrío que le recorrió la espina dorsal—. Además, tengo que buscar a Luna, llevo horas sin saber de ella.
—¿La Lunática no sabe cuidarse sola o qué?—dijo con la voz más aguda de lo que pretendía—.Y por lo que veo tu no vas en condiciones de buscar a nadie… hazme caso, salimos a la calle, yo me fumo un cigarro tranquilamente y tú te despejas para poder buscar a la otra, que no creo que se vaya a escapar de la casa…
—No te vas a callar hasta que salga contigo ¿me equivoco?—dijo tras un largo suspiro—. Está bien; un cigarro, que conste.
—Un cigarro—sonrió el chico resplandeciente.


Paseaban por el bosque de pinos, encinas y alcornoques alejándose cada vez más de la casa de campo. Jaime todavía no se había encendido el cigarrillo. Charlaban de cosas insustanciales, Luz tenía la cabeza más en la fiesta que en cualquier otra cosa; era de ideas fijas ¿qué se le iba a hacer? El airecillo nocturno golpeaba los cabellos de la chica despeinando sus rizos artificiales. Al final aquello de haber salido al exterior fue buena idea ya que gracias a la brisa se le habían pasado los efectos del alcohol considerablemente. Estaban bastante lejos, ya no se veía la casa aunque se podían oír ecos de la música a todo trapo procedentes de ella. No se habían fijado en la potencia que alcanzaban los altavoces hasta que se encontraron en la quietud de la noche.

De pronto Jaime se paró en seco, su amiga pensó que por fin iba a prender el cigarrillo pero en lugar de ello la miró fijamente con las pupilas totalmente dilatadas y un sonido extraño, una especie de gruñido, salió de la parte más honda de su garganta.

—Muéstrame tu verdadera forma—dijo acercándose lentamente, como una pantera cercando a su presa.

Lucía se quedó totalmente estupefacta, ya dudaba de si el alcohol y los vapores de la fiesta la habían afectado demasiado, más incluso de lo que ella misma había notado; pero el chico seguía acercándose paso a paso, su voz se había tornado ronca y profunda, y su gesto…

—Jaime… ¿qué ocurre?—preguntó con voz temblorosa mientras alejaba sus pasos de los de él en un baile totalmente sincronizado—. No sé de qué estás hablando.

Y en un instante, antes de que pudiese parpadear siquiera, su amigo estaba frente a ella, agarrándo las muñecas con una sola de sus manos sobre la cabeza de Lucía y la cara apenas unos centímetros de distancia. Pero no era su cara la que la miraba, no era su voz la que le hablaba; ese no era su amigo, no podía ser Jaime, era todo tan… siniestro. Luz trataba de soltarse desesperada, pero cuanto más se removía e intentaba zafarse más fuerte era la fuerza que la sujetaba.

—Llevo demasiado tiempo siguiéndote, tu aura es difícil de esconder para un rastreador como yo ¡Deja de mentir y muéstrame tu verdadera forma! —vociferó.

Pero todo en ese momento fue muy confuso; en un instante Lucía se encontraba en el suelo como si una fuerza invisible la hubiese embestido. La cabeza le daba vueltas, alzó la vista y entonces fue cuando la vio allí plantada, interponiéndose entre ella y Jaime… o quien quiera que fuese esa copia barata. Su gesto frío, no tenía temor, y Luz no entendía nada de nada ¿Qué rayos hacía Luna allí? ¿Y por qué se interponía entre los dos?

—¿Me buscabas, rastreador? —se limito a decir con voz monótona.
—¡Tú! —gruñó lleno de rabia—. Tantas semanas tras esta chica y resulta ser solo una simple mortal contaminada con tu aura… aunque debe ser importante si está tan impregnada de ella—sonrió maliciosamente.
—Tú lo has dicho, solamente es una simple mortal—dijo sin mover a penas los labios, impasible—. Y ahora dime qué haces aquí y lo que te ha mandado a hacer tu ama.
—Tanta charla me aburre.

Y una especie de humo negro lo rodeó como una espiral que reptaba por todo su cuerpo, caprichosa. Su cara empezó a agrietarse, pelándose como si de una fruta se tratase y dejando ver un rostro totalmente distinto al anterior. Entre tanto humo era difícil distinguir nada, Lucía alucinaba en colores, ya no sabía lo que pnsar. Trató de parpadear varias veces seguidas para aclarar su visión, pero todo estaba sucediendo a tal velocidad que le sirvió únicamente para perderse el proceso, cuando fijó la vista se encontró con un chico de unos veinticinco años aproximadamente, con la cabeza rapada, perilla y una musculatura considerable, sujetando unas cadenas enormes de metal con una pesada bola de pinchos en el extremo; nada que ver con su amigo Jaime, o eso esperaba. Pero algo más le llamó la atención: un par de alas enormes del color de la noche nacían de la parte central de su espalda; unas alas de cuervo.

Lucía volvió a sentir un escalofrío, pero no de temor ni nada parecido, la temperatura empezó a descender de pronto hasta el punto de que con cada exhalación salía un reguero de vapor de los labios de la muchacha. Se encontraba tirada en el suelo sin saber qué hacer, viendo como su amiga se enfrentaba a un ¿ángel? ¿demonio? ¿qué narices estaba pasando? Intentó ponerse de pie para agarrar a su amiga y llevársela de allí, pero la mirada de Luna la dejó petrificada en el sitio.

De pronto los cabellos de la muchacha comenzaron a palidecer desde la raíz hasta las puntas progresivamente hasta quedar del color del oro blanco, seguían siendo lisos, e incluso ahora eran más largos de lo que eran anteriormente. Una fuerza dentro de la chica implosionó y desplegó unas alas de grandes plumas, extrañamente blancas y negras, alternas. Su ropa se desintegró en un abrir y cerrar de ojos para dar paso a un corsé blanco y negro de una tela muy gruesa y unos pantalones cortos de rayas del mismo color con unas sandalias taconadas negras con tachuelas plateadas incrustadas atadas con tiras hasta medio muslo. En la parte alta de la espalda llevaba dos espadas cruzadas formando una equis. Se volvió unos instantes para mirar a Lucía en el suelo, como para comprobar su reacción; la pobre chica estaba con la boca abierta. Al mirar a Luna a la cara comprobó que su cara parecía más madura, como la de aquellos que tienen un cometido y están decididos a ello; y los labios rojos, muy rojos, del color de la sangre.

Sin previo aviso el chico de las alas negras comenzó a mover las cadenas sobre su cabeza amenazadoramente para coger velocidad y acto seguido las lanzó con los pinchos directos a la cara de Luna, pero ésta fue más rápida y desenfundó las espadas en un santiamén. La cadena de pronto se congeló quedando totalmente rígida y extendida a unos centímetros de su nariz, con la espada que sujetaba en la mano izquierda la apartó lanzándola contra el tronco de un pino, que dejó una herida abierta en el mismo a causa del impacto.

—¡Qué injusta eres! —dijo a carcajadas—. Tu tienes dos armas y a mí me privas de la única que portaba. No una sino dos espadas, tu lucha debe ser pésima.
—Cuerpo a cuerpo me pide el señor, cuánta exigencia….

La chica de alas manchadas lanzó sus armas al suelo del bosque y sin dar tiempo a su oponente dio un gran salto tomando impulso y le dio una patada en la cara con la pierna derecha. El chico, sorprendido, desplegó sus alas para continuar el duelo en los aires. Pero cuando estaba emprendiendo el vuelo Luna agarró una de las grandes alas negras y la rasgó de un fuerte tirón desde su base. El ser, mutilado, gritaba de dolor y maldecía su suerte. Con un rápido movimiento la chica arrancó el ala gemela provocando un río de sangre que salpicó cuantos árboles en el bosque llegó a alcanzar. El chico, ahora desprovisto de sus alas y desangrándose cayó inconsciente. Luna lo miraba a sus pies con una mezcla de pena y repulsión. Se volvió para mirar a su compañera de clase, todavía en el suelo con los ojos y la boca de par en par. Sus miradas se encontraron y Lucía trató de decir algo, pero solo consiguió balbucear. El gesto de Luna se suavizó, la chiquilla debía estar horrorizada por lo presenciado.

—Luz…—dijo suavemente—ve a buscar a Yanine y dile que venga urgentemente.

FIN





A la la long~~



Just me~


#73
Bueno nena, acá estoy como siempre:

El comportamiento de Yanine es el de una auténtica bruja, si tan poco le importa Luna no habría motivo para escandalizarse tanto, tan solo ignorar su presencia.
Oh, el viejo truco de ir a tomar aire afuera, que básico este muchacho (?
O: Si que sabes como sorprenderme; esperaba un poco convincente flirteo en el bosque, no un encuentro cercano de criaturas celestiales/infernales, simplemente genial xD
Jo, la nueva Luna tiene actitud... muy buen para la parte del combate, aunque breve fue muy intensa y con la dosis justa de violencia.
Muy buen capítulo, chiquita, por fin los cabos empiezan a atarse y la historia entra en su nudo. Seguí así que el fic está cada vez más interesante, un beso!


#74
Veamos esta segunda partecita...

Spoiler
¿Nosecuantos metros cuadrados? o.O No jodas, Akane, tenes que decir el tamaño xD

Las descripciones son muy buenas por eso la frase anterior me pareció impropia de ti. Lo que no entiendo es qué tanto odio le tiene Yanine a Luna diciendo que está loca si su madre es adicta a las compras o.O es igual o peor de loca.

Jaime quiere con Luz desesperadamente o.o Me hace acordar a mi en las fiestas.

Bueno, se presentó antes de lo que esperaba. Desde el capítulo anterior que vengo pensando que la fiesta el lugar propicio para que desates algo grande como la aparición de Jaime como Rastreador y vaya que lo fue. Estuvo muy bien que lo fueras llevando lentamente para desenvolver todo en un capítulo. Posiblemente ahora no pueda comentar nada hasta el final del capítulo si esto me atrapa.

Bueno, algo me detuvo, mira: "unas sandalias taconadas negras con tachuelas plateadas incrustadas atadas con tiras hasta medio muslo" x.x casi muero con tantos adjetivos, amiga. Se vuelve confuso, me dices que abuso de las comas y tu en cambio pones muy pocas xD Si no vas a poner comas, que es cierto que no son totalmente necesarias, al menos cambia de lugar los adjetivos "unas sandalias taconadas negras con incrustaciones de tachuelas plateadas" o directamente elimina eso de "incrustadas" porque todos sabemos como están las tachuelas, es obvio que no van colgando de la sandalia.

Dejando de lado ese error debo felicitarte porque si no mal recuerdo en una de mis críticas anteriores te decía que mejores la estructura de los diálogos y voalá, son perfectos, así que da gusto hacer críticas que son tomadas en cuenta :D

Linda batalla, se me quedó algo corta para lo interesante que estaba x.x Pero bueno, me alegra ver algo de acción en este fic, ahora se pone mucho más genial. Y el final me dejó intrigado... ¿qué sucederá con Yanine en el próximo capítulo? ¿Por qué Luna le pidió que llamara justamente a ella? ¿Tendrá algo que ver con la personalidad angelical de Luna?

Ahora, releyendo el tema de las tachuelas que tanto llama la atención me pregunté si no lo habías hecho a propósito y, como tengo buena memoria aquí va:

"Por donde se posaban sus pies, vestidos con unas sandalias negras con tacón atadas por tiras llenas de tachuelas plateadas hasta medio muslo, se formaban estelas de hielo en el suelo de cristal que desaparecían nada más deshacerse de su contacto."

Ahí sí que describiste bien el calzado, eh ;) Ahora uní cabos, esta historia se está poniendo fantástica. Voy a seguir leyendo a la espera de más sorpresas. ¡Nos vemos, negri!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#75
Bueno, chicos, ya era hora de que postease en SEE, como ven comienza el nudo de la historia, en este capítulo se revelan algunos secretos de este fiction y repito, algunos, tendremos que dejar algo para más adelante, no? ;)

Espero que lo disfruten n_n Gracias por leer y comentar!!

CAPÍTULO 12: EL pacto.


—¡Luz, haz lo que te he dicho! ¡Ve a buscar a Yanine!—gritó Luna con la intención de hacerla reaccionar.

La chica alzó la vista y la miró profundamente a los ojos tratando de reconocer a su compañera de clase, aquella Luna arisca y taciturna que conocía, sin éxito. Esos seres que acababa de ver eran… monstruos; no encontraba en ese momento otra palabra para describirlos, y no precisamente por su forma alada y sobrenatural, sino por su comportamiento sangriento y agresivo. “Muéstrame tu verdadera forma…” las palabras no dejaban de resonar en su cabeza y su cerebro iba a quinientas revoluciones por segundo. ¿Era esa la verdadera Luna? ¿un monstruo? Ya no sabía si la copia barata era aquel Jaime o aquella Luna que estaba con ella en ese momento, se debatía entre qué era la verdad y qué la ilusión, algo difícil cuando la línea que los separaba se había vuelto imperceptible.

—¡Lucía! ¿Quieres hacer lo que te he dicho?—insistió—Es urgente…

—¡No!—dijo volviendo en sí—No voy a permitir que hagas con ella lo mismo que le hiciste a Jaime…

—Ese no era Jaime, solamente adoptó su forma para atraerte hacia él—explicó con la mirada severa—. Necesito que traigas a Yanine para arreglar esto, ella es de los míos.

Y por algún motivo volvió a ver en sus ojos a la Luna que la miraba mientras tocaba el piano, la Luna que había aprendido a querer. Se incorporó lentamente del suelo sin apartar la mirada de aquella chica que levitaba suavemente frente a ella; sus cabellos blancos ondeaban con el aire de la sierra, era una visión hipnótica. Se dio la vuelta sin mediar palabra y comenzó a caminar con paso ligero, cada vez más deprisa, hasta encontrarse corriendo sobre la tierra y las hojas caídas del bosque. Luna la vio alejarse todo lo rápido que podía, pero no la siguió, sabía que volvería, lo sabía…

Luz llegó a la casa de campo sin resuello, nadie parecía haberse percatado de lo sucedido, ¿es que acaso no habían escuchado los alaridos ni los impactos?, todos seguían bebiendo y bailando. Cada vez le parecía todo más subrrealista, como los jarrones de la madre de Yanine. ¡Yanine! Debía encontrarla pronto, Luna dijo que la necesitaba para “arreglar esto”. Lucía suponía que quería verla precisamente a ella ya que era la anfitriona de la fiesta, era la explicación más lógica que encontró en ese momento.
Trataba de abrirse paso entre los invitados, a empellones o de la manera que fuese. Por el camino le arrebató a un chico el cubata de las manos y se lo bebió de golpe frente a sus ojos mientras éste la miraba con la boca abierta, cuando solo quedó el hielo se lo devolvió y lo apartó de un empujón. Siguió en la búsqueda de su amiga pero solamente se topaba con adolescentes ebrios enrollándose con alguien, vomitando en un rincón o de peores maneras. Finalmente la encontró en una de las habitaciones de la segunda planta barriendo los cristales rotos de alguna obra de arte carísima y rezando palabras inteligibles por lo bajo. La asió del brazo fuertemente y trató de explicarle lo que había sucedido a gritos sobre el sonido de la música. Lo único que entendió Yanine fue la palabra “demonio” de los labios de su amiga; se le ensombreció el rostro al momento, acto seguido tomó a Lucía de la mano y ambas echaron a correr.

***



Legaron al lugar de los hechos. El panorama que la anfitriona de la fiesta encontró fueron varios árboles del bosque heridos que parecían llorar sangre, pero aquél líquido provenía de un ser desgarrado que yacía muerto en el suelo, y frente a él, agazapada, una mujer de cabellos blancos y alas manchadas. Al oír pasos Luna se incorporó y se dio la vuelta para mirar a las dos muchachas. Luz miraba a las dos chicas alternamente una y otra vez, no pasó desapercibido el color amarillento que tomó el rostro de Yanine al cruzar su mirada con la de Luna. La chica alada había dicho que era de los suyos, no comprendía el por qué de su gesto al verla. Otra mentira más, ¿habría algo de cierto en todo lo que Luna le había dicho desde que la conoció? ¿Qué tipo de criatura era? Y lo más importante: ¿Qué es lo que buscaba?

—Cabellos plateados y alas pardas…—murmuró Yanine, arrodillándose—¡Princesa del Hielo! Lu-luna… si lo hubiese sabido yo…

—No hay tiempo para eso, transfórmate—dijo Luna tajantemente.

—¿Princesa del Hielo? ¿Qué es todo esto?—preguntó Lucía con la voz más aguda de lo normal, comenzaba a ponerse nerviosa.

Yanine se levantó del suelo y asintió con la cabeza. Un aura dorada con destellos de purpurina la envolvió, al momento sus cabellos comenzaron a acortarse hasta que su peinado quedó estilo pixie, Lucía contempló asombrada cómo su amiga flotaba en el aire en posición fetal rodeada de luz, unas alas inmaculadas nacieron de su espalda; el aura que la envolvía comenzó a hacerse tan intensa que Lucía tuvo que taparse los ojos con el brazo, perdiéndose una vez más la transformación que únicamente duró unos segundos. Cuando el resplandor se extinguió levitaba frente a ella un ángel de alas inmaculadas con un vestido rosa chicle y blanco de manga larga y una especie de tutú bastante voluminoso, el cuello y las mangas del vestido acababan en puntillas blancas a juego de los zapatitos de bailarina. La miró a la cara, su nariz se había vuelto respingona y llena de pequeñas pecas; su aspecto era el de un hada… un hada armada hasta los dientes pues en ambos muslos llevaba unas cintas negras llenas de dagas con la empuñadura ornamentada y lo que parecían ser kunais. Yanine batió sus alas un par de veces y las plegó posándose en el suelo. Miró a Luz preocupada por lo que podría estar pensando, ésta le devolvió una mirada de asombro y desconfianza.

—¿Qué hace él aquí?—preguntó señalando al cadáver—Pensaba que los Otros no rondaban por esta zona.

—Era un rastreador, llevaba un tiempo buscándome y me confundió con Lucía—explicó Luna mirando aquel ser con repulsión—. Si no hubiera estado cerca de aquí ahora mismo el cadáver sería ella.

—Pero ellos no se muestran tan descaradamente, no me explico cómo ha podido llegar hasta aquí sin ser visto, hay demasiados humanos.

—Adoptó la forma de Jaime para acercarse a Luz—dijo mirando a la aludida de reojo—, he sondeado la zona y el verdadero Jaime se encuentra a unos cien metros de aquí inconsciente y atado a un árbol.

—No es posible, era un rastreador, no un metamorfo, sigo sin entender cómo adoptó esa forma…

—Eres una inútil—le soltó mientras se daba la vuelta para mirar de nuevo al ser—. Es uno de alto rango, además de eso tiene la marca, mira—dijo poniendo el cadáver boca abajo de una patada.

Luz no entendía nada, la estaban ignorando, era como si no estuviese allí. Luna la había salvado, pero todavía no sabía si fiarse de ella. Lo único que había sacado en claro de toda la conversación era que Jaime se encontraba a salvo, luego el que había estado con ella en la fiesta fue aquel impostor todo el rato; era un alivio saber que su amigo estaba bien. Las dos chicas aladas observaban el cuerpo inerte y desmembrado de aquel hombre, si es que se le podía llamar de esa manera. Habían dicho algo de una marca, era demasiado curiosa, necesitaba ver de qué hablaban; así que se acercó hacia ellas. Cuando dio el primer paso ambas volvieron la cara hacia ella con la velocidad de un felino, pero Lucía siguió andando hasta quedar entre ellas, frente al muerto. Pudo ver como en la parte baja de su espalda había una especie de tatuaje, una espiral atravesada por una línea vertical.

—¿Queréis explicarme lo que está sucediendo?—exclamó Lucía irritada.

—Me atrevería a decir que gozaba de la protección de su ama, solo ella puede hacer un conjuro lo suficientemente estable como para mantener la apariencia de un ser ya existente durante tanto tiempo—dijo Luna haciendo caso omiso de las palabras de la chiquilla.

—Debía tener una misión bastante importante si se trataba de uno de sus protegidos…

—Como matarme, por ejemplo—meditó la chica de alas manchadas—. Basta de cháchara, si te he llamado es porque necesito de tu poder, Desmemorizadora. Te encargarás de Luz mientras yo llevo a éste a palacio y llamo alguien de la limpieza para que arregle el lugar, después ve a liberar a Jaime y asegúrate de que no ha visto nada. No es necesario que les implantes recuerdos falsos, con la excusa de la fiesta todo quedará en una simple resaca.

—¿Quieres que borre la memoria de Lucía?—preguntó sorprendida—Si han llegado hacia ti a través de su rastro lo volverán a hacer, es mejor que esté prevenida.

—No sé de qué te sorprendes, es tu trabajo. Conoces las normas, no podemos arriesgarnos con una humana—respondió Luna con una mirada glacial—. Harás lo que se te ordene, y no hay más que hablar.

—No tengo por qué obedecerte… no eres mi general, pertenezco al ejército de Harry—dijo temerosa con la cabeza gacha.

Lucía se había perdido en la conversación hacía tiempo, ahora hablaban de ejércitos; era todo una verdadera locura, y lo peor es que ambas la ignoraban como si no existiese. Luna quería borrar su memoria a pesar de que Yanine se mostraba reticente, pero ella solo quería respuestas a todo lo que estaba presenciando. El enfado de la chica de cabellos plateados comenzaba a hacerse palpable en el ambiente y un viento gélido azotó su rostro. A este paso acabarían peleando con sus armas, y Luz no podría hacer nada. “Tú lo has dicho, solo es una simple humana”; las palabras de Luna se repetían en su mente. Tenía a Yanine lo suficientemente cerca como para rozarla con un mínimo movimiento; impulsivamente llevó su mano al muslo de su amiga y sacó una daga, habiendo pillado a la muchacha de alas níveas totalmente desprevenida. Se alejó unos pasos bajo la mirada de ambas apuntando con la daga su propio cuello.

—¡Por fin capto vuestra atención!—exclamó creyendo haberse salido con la suya—Ahora quiero respuestas…

—Estarás contenta, Desmemorizadora—dijo Luna poniendo los ojos en blanco.

—No va a hacer nada—dijo Yanine riendo.

—Tanto Yanine, como yo, y como éste que está en el suelo somos dioses—comenzó a explicar mientras andaba lentamente, con los brazos tras la espalda, alrededor de la muchacha—. La diferencia es que él es del bando opuesto al nuestro, pertenece al reino de luz. Vosotros los humanos nos conocéis como ángeles y demonios, siendo nuestro rey y Dios Supremo, Auxiel, el equivalente a vuestro “Dios”—se paró frente a ella y le quitó la daga de las manos suavemente, produciéndole un estremecimiento al sentir Lucía su piel gélida—. No necesitas saber más.

—Ángeles…—repitió Luz estupefacta mirando a ambas.

—Eso es—sonrió Yanine tímidamente.

—Está bien, haremos un pacto de sangre—dijo Luna mirando la daga que llevaba en las manos.

Agarró la mano de Lucía con fuerza bajo la mirada temerosa de la chica y colocó la palma hacia arriba. Se puso tensa al instante y buscó la mirada de Yanine, quien le devolvió una mirada de complicidad con un asentimiento de cabeza. Volvió a mirar a Luna, y de nuevo vio el destello plateado y el movimiento de sus iris, como una corriente eléctrica que se movía en círculos a través de ellos, simplemente fascinante. Era la primera vez que Luna la tocaba directamente, siempre parecía evitar el contacto físico con los demás. Realmente la piel de aquella muchacha era como un bloque de hielo.

—¿Juras guardar el secreto de lo que has visto y oído esta noche? ¿Juras no hablar de ello con nadie más que nosotras dos?—preguntó firmemente sosteniendo su mirada.

—Sí—respondió sin poder apartar la vista de sus ojos.

Acto seguido dibujó con la daga un extraño símbolo parecido a una clave de sol en la palma de su mano. De la herida abierta comenzó a emanar sangre, después el símbolo brilló y tras eso desapareció por completo dejándole un ligero escozor en la palma de la mano. Miró el lugar donde antes estaba la herida, no había nada.

—¿Qué pasa si incumplo la promesa?—preguntó con curiosidad.

—Morirás—respondió Yanine con una mueca de disgusto.

—Ya hemos perdido el tiempo lo suficiente, Desmemorizadora, llevate a éste y encárgate de Jaime; no des explicaciones ante nadie, limítate a dejarle en el depósito y a llamar a los de limpieza—dijo Luna devolviendo la daga a su dueña—. Yo me llevaré a Lucía a un lugar seguro y más tarde iré ante el consejo.

Yanine asintió, hizo una reverencia y se dispuso a cargar con el cadáver del demonio, cuando lo hubo asido bien, desplegó las alas y echó a volar. Luna se acercó de nuevo a Luz y la abrazó por la espalda firmemente. La chica se sonrojó sin saber por qué la abrazaba, entonces Luna dijo:

—Espero que estés preparada, porque vamos a despegar…

—¿Qué? No, no, por favor…—dijo alarmada—¡Tengo miedo a las alturas!
—Entonces cierra los ojos—y sin más batió fuertemente sus alas y ambas se perdieron en los cielos.

-FIN-[/CELL]




A la la long~~



Just me~


#76
Bueno, después de mucho tiempo regresas :3
Debo decir que me gustó mucho, luego del capítulo anterior la historia se ha puesto muchísimo más interesante. Me gusta todo el tema de ángeles y demonios pero apenas los mencionabas D: Yo me había dado cuenta que era la princesa de hielo pero no fue para nada fácil, supiste guardar bastante bien el suspenso.
Yanine no me gustó para nada… me pareció muy tonta :P
Pobre Lucía u.u Al menos no le borraron la memoria y seguirá formando parte activa de esta guerra angelical…
¡Fue buen capítulo! ¡Me alegra verte escribiendo y espero que lo sigas haciendo! No dejes caer el fic, es bueno, y busca más lectores aunque te lean por obligación xD Yo leo porque me gustó la historia u.u Y te odiaré si no la continúas.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#77
Bueno nena, te prometí que comentaría cuando el calor y la vagueza fueran menos... lo primero no parece ir a pasar en un largo tiempo, pero lo segundo milagrosamente si... el gordo que da regalos me ha bendecido con una cuota de energía festiva (??

Bueno, ha sido un largo tiempo así que releí la parte del bardo angelical, para tener todo más fresco.
¿es que acaso no habían escuchado los alaridos ni los impactos? ---> están todos borrachos, querida Luz (?
xDDDDD Ese párrafo me hizo acordar algo chistoso, recordame que te lo cuente (?
Me encanta como describes a los personajes sobrenaturales. Lo detallas muy bien y no dejas nada al azar, además de que me parecen muy originales, son todos lobos en piel de cordero, no solo por camuflarse como humanos, sino por ser angeles sexys (? armados hasta los dientes.
"Te encargarás de Luz mientras yo llevo a éste a palacio y" --> mínimo error de tipeo, supongo que sería "al palacio"
Veo que has pensando bien todo el tema de la organización de estos seres, no son solamente una manga de angeles que van por ahí asesinando... ya nos habías mostrada la parte "política" de los mismos, pero ahora te explayas más, desmemorizadores y hasta gente de limpieza, es algo mucho mas grande de lo que parecía.
Je, buen toque el del final con el próximo despegue, quizá un tanto clásico, pero como tal jamás pasan de moda. Al fin escribes un final sin tanto suspenso, me siento aliviado de que no me tortures pero al mismo tiempo quería uno D: Ni yo se lo que quiero (??
En fin, un capítulo tranquilo pero que aclara muchas dudas y a la vez genera muchas más. Una gran conclusión para esa fiesta llena de peripecias, como siempre con una escritura intachable y precisa.
Aunque te tardes un año sigue escribiendo chiquita, porque aunque sea vago y me tarde una eternidad en cometnar sabes que me encanta la historia y espero poder seguirla hasta el final. Eso es todo, suerte!


#78
Gracias a Demian y Mati por los comentarios y por ser unos seguidores fieles de este relato, os traigo un nuevo capítulo para saciar vuestra curiosidad, espero que les guste, negros:)


Capítulo 13: Como un libro abierto.

Lucía despertó con un ligero dolor de cabeza, probablemente debido al alcohol, la música alta y el ajetreo de la noche anterior. Al abrir los ojos se encontró con un techo totalmente desconocido para ella, azul y sin ningún tipo de lámpara en el techo como un cielo despejado. Se incorporó un poco de la cama y echó una ojeada a la estancia, definitivamente no había estado nunca allí. Trató de dilucidar dónde estaba sin llegar a ninguna conclusión, no era su cuarto y tampoco una de las habitaciones de la casa de campo de Yanine ya que éstas estaban plagadas de enormes cuadros abstractos y muebles de último diseño. Los recuerdos de la fiesta comenzaron a llegar a su mente como un torbellino irremediablemente ligados a la casa de campo y su dueña. Por un momento se olvidó de dónde estaba, ahora su mente moraba en el bosque; recordó la pelea, las transformaciones en seres sobrenaturales, la charla entre sus dos amigas, las escuetas explicaciones de Luna, el pacto de sangre... Instintivamente levantó la palma de su mano derecha (en la que Luna había clavado la daga) y trató de ver el extraño símbolo que había dibujado ésta en su carne; no encontró nada, ni una simple marca, arañazo o rasguño.


Se sobresaltó al oír unos ligeros golpes en la puerta, ésta se abrió y un hombre de unos treinta años con algo de melena asomó la cabeza, sonriendo. Luz se puso tensa al instante, estaba en un sitio desconocido con un hombre al que jamás había visto y lo último que recordaba de la noche anterior fue que Luna en su forma angelical la agarró y echó a volar; por culpa de su pánico a las alturas se desmayó nada más alzar el vuelo.

—Hola, Lucía—dijo el hombre—. Me llamo Óscar, soy el tutor legal de Luna.

—El… ¿Tutor legal? —dijo preguntándose si los ángeles necesitaban de esas cosas.

—En el mundo de los humanos sí—respondió a su pregunta no contestada con una carcajada—, debemos guardar las apariencias.

Y la chica quedó con la boca abierta y los ojos abiertos como ventanas de par en par, ¿le habría contado Luna sobre lo sucedido? Recordó de nuevo el juramento y las palabras de Yanine revolotearon en su mente “morirás, “morirás, “morirás”. ¿Qué debería decirle a Óscar? Pensó Luz. Era evidente que no podía romper el pacto, y lo que juró fue no hablar sobre ese tema con nadie que no fuese Yanine o la propia Luna. El hombre abrió la puerta del todo y dio unos pasos hacia el interior de la estancia con las manos en los bolsillos.

—¿Puedo sentarme? —preguntó señalándola cama con un gesto de la barbilla, y sin esperar una respuesta lo hizo.

—Verás, sé todo lo que ocurrió anoche, que estuviste presente, sé que hiciste un pacto de sangre, también sé que te preguntas cómo conozco todo ello—sonrió amigablemente y Lucía se relajó un poco—. No me lo ha contado Luna, soy un “leedor”, es decir, puedo entrar en las mentes de las personas que se encuentran cerca y saber lo que piensan o sienten.

Se hizo un silencio incómodo. Óscar quería ser amable con Lucía, que parecía perdida, pero sabía que profundizar en el tema no sería algo bueno ya que a la chica se le podría escapar alguna pregunta en cualquier momento, así que decidió que cambiar de tema sería lo más conveniente para ambos; Luna era una chica demasiado complicada, pero si se rompiese el pacto quién sabe lo que sucedería…

—Esta es la habitación de Luna—dijo Óscar volviendo a terreno seguro.

—¿Dónde está ella? —preguntó—¿He estado durmiendo mucho rato?

—No ha pasado la noche aquí, vino a dejarte a mi cargo y se fue a… “trabajar” —dijo remarcando la última palabra—. Mandé un SMS a tu madre desde tu teléfono diciendo que había ido yo a recogeros finalmente y que pasarías la noche (o lo que quedaba de ella) en casa—sacó el teléfono de Lucía del bolsillo y se lo tendió.

Luz miró la hora en la pantalla de su móvil ¡Dios Santo! ¡Las tres de la tarde! Miró sus ropas, llevaba un pijama rosa y azul, probablemente de Luna. Debía cambiarse e ir a casa pronto. Se preguntó dónde estaba su ropa y miró inquisitivamente a Óscar. Éste sonrió divertido antes de contestar, una vez más, a su pregunta no formulada.

—Tu ropa acabó hecha un asco, llena de tierra y hojas secas del bosque—explicó—, así que la puse a lavar. Todavía no terminó, puedes ponerte cualquier cosa del armario de Luna, la mitad de las cosas están sin estrenar—y se quedó pensativo unos instantes—. No suele pasar demasiado tiempo en las tierras bajas, y cuando lo hace normalmente lleva el uniforme escolar.

—¿Seguro que no le importará?

—Seguro—dijo sonriendo—. Te dejaré a solas para que te cambies, el baño está justo al lado, te he dejado unas toallas limpias por si te quieres dar una ducha rápida.

—Está bien, muchas gracias, Óscar—dijo Lucía devolviéndole la sonrisa.

—No se merecen. Cuando acabes baja a la cocina, estoy preparando algo para comer—terminó de dar las instrucciones mientras se levantaba d la cama y echaba a andar hacia la salida, después cerró la puerta tras de sí.

Lucía se quedó todavía en la cama pensando; ¡Estaba en la habitación de Luna! Incluso había dormido en la misma cama en la que dormía ella. Volvió a mirar el pijama que llevaba puesto y se sonrojó al pensar quién le habría cambiado de ropa. Salió de la cama mirando toda la habitación y lo que había en ella, era simplemente genial. Abrió el armario con una mueca de disgusto, se sentía un poco como una intrusa, pero si le habían dado permiso para ponerse su ropa… tampoco se iba a ir a casa en pijama, era obvio. Eligió unos vaqueros sencillos y una blusa ancha de color negro y se dirigió hacia la ducha.



Mientras que el agua caliente recorría su cuerpo y las finas gotas se deslizaban por su rostro trató de hacer un resumen mental de todo lo vivido: ángeles y demonios. Luna le había dicho que su rey se correspondía con el Dios cristiano, entonces ¿qué hay de Jesucristo? ¿y la Virgen María? Nunca había sido muy devota ni religiosa, a pesar de las continuas charlas de su madre a cerca de Dios y Jesús nuestro salvador; según ella hay que rezarles todos los días para que cuiden de nosotros y nos den buena salud y felicidad. Y hablando de ángeles… ¿dónde quedaron los ángeles de la guarda? Porque la imagen que le habían dado la noche anterior se correspondía más con la de seres guerreros y sanguinarios. Dos reinos divinos enfrentados entre sí: el reino de Luz y el de la Eternidad; esa era la única verdad, o al menos la verdad que le habían contado. Pero todo esto le había dejado una duda existencial, las alas del chico demonio eran negras como las de un cuervo, las de Yanine blancas e inmaculadas, y sin embargo las alas de Luna tenían plumas de ambos colores; no entendía eso. Al parecer debía ser algo exclusivo en ella ya que Yanine la había reconocido como “Princesa del Hielo” al verlas, había dicho literalmente: “Cabellos plateados y alas pardas ¡Princesa del Hielo! Lu-luna… si lo hubiese sabido yo…” A su parecer no sabía que Luna era de los suyos, siempre la trataba mal en clase, y eso es algo que no se hace con las princesas, si era una princesa debía ser la hija del Dios Supremo. Demasiadas cuestiones por resolver. Lu terminó de quitarse el jabón del cuerpo y salió de la ducha.

Una vez vestida y arreglada y tras haber hecho la cama de Luna (se habría sentido fatal si encima de invadir su espacio se lo dejase desordenado) se dispuso a bajar las escaleras en busca de Óscar. Desde el rellano de la planta de arriba llegaba un olor delicioso a carne y queso, tras rugirle el estómago cual león enfadado se dio cuenta de que estaba realmente hambrienta. Siguió el exquisito olor por toda la casa hasta dar con la cocina. Como el resto de la casa estaba pintada de blanco, con el mármol de la bancada en color gris oscuro y todos los armarios, muebles, cajones y electrodomésticos en metal. No era excesivamente grande, tendría alrededor de diez metros cuadrados, pero estaba todo tan bien hubicado que el espacio era perfecto. La sala estaba dividida en dos partes, en una estaban todos los electrodomésticos y armarios propios de una cocina y, separando la otra parte que contenía una mesa metálica con seis sillas a juego y una puerta justo en frente de la de entrada que parecía corresponder con una salida a la parte trasera del patio, había una especie de barra de bar que iba desde un extremo de la pared hasta poco más de la mitad de la anchura total de la estancia. Se le hizo raro ver a Óscar ataviado con un delantal de cocina y unas manoplas, tenía un aspecto un tanto cómico.

—Óscar, ¿te ayudo a hacer algo?— preguntó la chica.

—No te preocupes, ya está todo a punto, siéntate, por favor—dijo con su tranquilizadora sonrisa, y entonces se oyó una especie de timbre—. ¡Oh! Ya está listo.

Se dirigió hacia el horno y sacó de él (con algo de esfuerzo por culpa de la poca movilidad que le dejaban las manoplas) una fuente enorme de lo que parecía ser lasaña casera. Dejó la bandeja encima de la mesa y se sentó en frente de Lucía. Sirvió un plato para cada uno sonriente.

—Cocinar es mi pasatiempo favorito, vamos, pruébala a ver qué te parece—dijo señalando el plato con la palma de la mano—. Estoy mejorando la receta.

Lucía tomó un poco de la humeante lasaña con el tenedor y, tras soplarle varias veces para enfriarla un poco la probó bajo la mirada expectativa de Óscar. Lo saboreó con gusto, estaba ciertamente deliciosa, este hombre tenía mejor mano para la cocina que su madre, aunque eso no era nada difícil. No sabría cómo decirle cuánto le gustaba su lasaña, pero tratándose de una persona que lee la mente tampoco hacían falta muchas palabras.

—Está riquísima, Óscar—dijo devolviéndole una gran sonrisa—. Tendrás que darme la receta…

—¡Ah, de eso nada!—se carcajeó y le guiñó un ojo—. Es una receta secreta, pero puedes venir a casa a comer lasaña siempre que quieras.

La comida transcurrió apaciblemente con una animada charla sobre recetas y trucos culinarios, ciertamente ese hombre era una compañía interesante. Cuando hubieron terminado de comer y tras haber recogido juntos (pese a la negativa del anfitrión) la mesa y la cocina, Lucía decidió que ya era hora de volver a casa. El tutor de Luna le entregó su bolso y la ropa recién lavada en una bolsita discreta y se despidieron a la vera de los rosales del jardín delantero. Justo cuando la chica se disponía a cruzar la puerta de la verja, Óscar la llamó. Cuando se dio la vuelta, el hombre estaba a unos pocos pasos de ella. La tomó de las manos como si se las fuese a besar y dijo:

—Sé cuánto quieres a Luna… pero su vida es demasiado complicada y peligrosa para estar cerca de ella, es mejor que tomes un camino distinto.

Y sin más explicaciones se dio la vuelta y caminó hasta entrar en la casa.

-FIN-
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A la la long~~



Just me~


#79
Fic reabierto a petición del autor.
Spoiler










Spoiler

#80
Bueno, como ven esto vuelve a estar vivo... denle las gracias a Lisacabot por darme la chispa que necesitaba la mecha de mi inspiración. Como bien saben este FF murió por falta de comentarios como tantos otros, así que les pido por favor que a aquello que lean le dejen una respuesta como agradecimiento; no es necesario que sea una crítica literaria, cada uno comenta lo que quiere mientras no sea spam, con decir si les ha gustado o no y por qué es suficiente.

Ojo!! Con esto no me refiero únicamente a este fiction, es una llamada de atención para todos los lectores de cualquier fic, está en sus manos que los relatos y la imaginación de los escritores se mantenga con vida. Eso es todo, por favor, disfruten de la lectura :)


Capítulo 14: "En mitad del Oásis"


Una mujer alada paseaba por una terraza circular de aproximadamente unos cincuenta o sesenta metros de diámetro, repleta de columnas de estilo dorio, que servían a la vez de decoración y modo de sujeción de una especie de “halo” de tres metros de ancho y cuyo diámetro coincidía perfectamente con el del suelo; todo ello de del color del mismo desierto. En su paseo se deleitaba tomando pequeños sorbos de una copa metálica semejante a un cáliz que llevaba entre sus manos de largos dedos y uñas interminables. Su cabello lacio de color azabache y largo hasta la base de los muslos, con su flequillo cortado en una perfecta línea recta, resplandecía con un extraño y oscuro fulgor bajo la luz del atardecer en contraste con su tez nívea y sus labios de rubí. Su vestido largo atado al cuello y con la espalda descubierta, de un color rojo intenso y amplias mangas de murciélago, acariciaba suavemente el suelo al pasar por él, siendo arrastrado a causa del movimiento de los pies desnudos de la mujer, aparentemente de unos cincuenta años de edad mas su aspecto no dejaba de ser, aunque de una mujer madura, sumamente bello.

Se quedó contemplando la roca azul eléctrico que se encontraba justo en el centro de la estancia, frente a un amplio trono de un oscuro metal ornamentado con relieves de rostros con aspecto agonizante. Volvió a tomar un par de sorbos de su copa y extendió uno de sus brazos para acariciar suavemente la extraña piedra con la palma de su mano; por un momento pareció quedar hipnotizada por ella y sus destellos que parecían recorrerla como corrientes eléctricas, pero su tranquilidad se turbó con la repentina visión de uno de sus congéneres batiendo sus alas a toda prisa en su dirección. Cayó rodando por la terraza debido a un aterrizaje forzoso y, ágilmente, se apresuró a arrodillarse a los pies de la mujer. Se trataba de un ángel con alas de cuervo, de cabello negro hasta los hombros empapado en sudor y cuya vestimenta se basaba en unos pantalones marrones hasta la rodilla y una especie de armadura compuesta por huesos de ningún espécimen concreto que solamente cubría su torso. Tenía unos brazos y piernas tanto bronceados como musculados y unos ojos oscuros como la noche, y en su mano izquierda, una gran guadaña.

—¡Mi señora!—reclamó con la cabeza gacha—Os traigo noticias…

—Y por tu vida espero que sean buenas—amenazó colocándose la melena sobre el hombro derecho con delicadeza.

—El rastreador que enviasteis en busca de la mestiza pereció en el intento, he estado sobrevolando la zona y he podido ver como la patrulla de limpieza se deshacía del cuerpo y reconstruía el lugar donde parece ser que fue la batalla—dijo todavía sin aliento a causa del tedioso viaje.

La diosa arrojó el contenido de la copa, un espeso líquido borgoña, al rostro de su subordinado, que resistió el ataque con entereza; se habían criado juntos y sabía de lo fuertes que podían llegar a ser sus arrebatos de genio. Su señora se puso frente a él y desplegó unas enormes alas del mismo color que su cabello, desprendiendo algunas de sus plumas que cayeron lentamente al suelo, el hombre a pesar de sus dos metros de altura y su complexión fuerte se sentía minúsculo cada vez que ella le miraba enfurecida con esos grandes ojos color caramelo, tan dulces y amenazadores al mismo tiempo.

—¡Estás queriendo decirme que el plan fue un fracaso, Kimi!—vociferó levantando la barbilla del aludido para que la mirase directamente a los ojos—Para haber sido considerado por la civilización maya el señor de la muerte durante tanto tiempo empiezo a pensar que tu eficacia está menguando—y mientras decía las últimas sílabas se desvaneció volviendo a aparecer segundos después sentada en su trono con las piernas cruzadas—. Quizás sea que he depositado demasiada confianza en ti por ser quien eres…

—No, mi señora—dijo calmadamente—, podría asegurar que a pesar de haber perdido a uno de nuestros mejores soldados el plan ha sido un éxito. Ahora sabemos con certeza en qué sector de las bajas tierras se encuentra—se incorporó frente a ella antes de proseguir—. Además de ello, querida hermana, tengo constancia de que una humana participó en la contienda y, por lo visto, su memoria no ha sido borrada.

—¿Una humana? —dijo con gran sorpresa reapareciendo en el otro extremo de la estancia. Comenzó a pasear por el borde superior de la terraza mientras ponía sus pensamientos en orden—Debe ser lo suficientemente importante como para que su memoria siga intacta, puede que modifique mi plan original, seguro que ella podría serme de provecho—dijo tras una carcajada—. Al menos mi mejor rastreador no ha muerto en vano… buen trabajo, Kimi.

—Gracias, Señora… para mí es más que motivo de gozo serle de utilidad.

—Manda llamar a la Dama del Cielo, tenemos mucho que celebrar—ordenó entusiasmada.

—Siento decepcionaros… pero su hija no se encuentra aquí—explicó con cautela—. Mientras venía me crucé con ella… creo que ha vuelto a salir de caza.

—Mi pequeña se hace mayor… al menos tengo el consuelo de saber que la has entrenado bien. Manda que organicen un banquete para esta noche.

—Sí, mi señora, en seguida—dijo haciendo una reverencia antes de marchar.

—Una última cosa—dijo reclamando su atención mientras se transportaba en frente de Kimi, con la cara tan pegada a la suya que parecía ir a besarlo—: la próxima vez que tengas la osadía de llamarme hermana cortaré esas preciosas alas y mandaré que te cuelguen de uno de los pilares de la Torre Oasis para ver cómo te desangras con mis propios ojos, ¿ha quedado claro?

—Por supuesto, mi señora—se apresuró a decir tras tragar saliva, aunque sabía que ella no se desharía de él, su mano derecha, su álter ego sin más.

—Crecimos en el mismo vientre, sabes cuánto te quiero—puntualizó—pero nunca olvides quién manda aquí.

Kimi asintió con la cabeza. El amor incondicional que profesaba por aquella a la que había llamado hermana le hizo preguntarse qué sería de él si algún día dejaba de ser reina y su sobrina ascendía al trono… ella solo era una princesita mimada. la Dama del Cielo estaba destinada a ser reina algún día y, a no ser que le destituyesen de su cargo, él seguiría siendo un fiel perro faldero; ¿ese era su destino? ¿servir a la reina? Rotundamente no, su destino siempre fue estar al lado de la Reina Sasha, desde antes de nacer; su vida sin ella no tendría sentido. Tras esa breve reflexión, abrió una especie de trampilla en el suelo unos metros delante de la roca azul que daba a una larga y estrecha escalinata, miró a su señora por última vez y saltó por la trampilla. Su señora miró cómo caía por ella con indiferencia, le inundaba una profunda melancolía. Su hija, a la que había procurado educar lo mejor posible para poder perpetuar su antiguo linaje, se encontraba viajando en estos momentos; probablemente no la volvería a ver en unos días, semanas incluso. Ya la echaba de menos, pero la princesa era joven y bella, y tenía demasiado mundo por ver.
—Explora todo lo que puedas, hija mía—murmuró—. Puede que algún día no puedas salir de tu propio palacio…


Sasha, el ama y señora del reino de Luz y todos sus habitantes tanto de su territorio en el limbo superior como en las bajas tierras, donde moran los humanos. Ella era casi tan antigua como el mundo mismo y, al igual que el consejo superior del reino de la Eternidad, se veía reclusa en la Torre Oasis, el edificio central de su reino, por lo que únicamente podía usar su poder, la teletransportación, dentro de su morada, algo sin duda completamente inútil.

A diferencia del reino vecino, que constaba de una monarquía parlamentaria donde su rey era elegido a votación en el consejo superior (que no eran otra cosa que los anteriores reyes) de entre los generales de su ejército, en el reino de Luz residía una monarquía absolutista de carácter matriarcal basada en el linaje de sangre, por lo que era crucial que la reina tuviese una descendencia que perpetuase el linaje, no importaba el cónyuge, solo servía la sangre de la familia real. Así pues, si la reina moría sin descendencia y la realeza carecía de una mujer que ocupase el trono un hombre de su linaje tomaría el mando provisionalmente hasta haber engendrado una sucesora. Aplicando esas mismas normas si la reina actual muriese repentinamente sería la princesa quien ocupase el trono, si por una desgracia ambas morían, Kimi, el hermano de la reina ocuparía el trono hasta haber conseguido una hija y ésta hubiese alcanzado la mayoría de edad. Aunque nunca se había dado el caso, el rey o la reina vigente estaba en todo su derecho de abdicar bien por cansancio u otros motivos. Es por ese mismo hecho que la reina Sasha había estado gobernando durante tantos milenios; seguía viva.

Mientras la mujer contemplaba el sol escondiéndose poco a poco en las dunas del desierto, por algún motivo, echó un vistazo al pasado. El único pecado que ella había cometido en su juventud fue enamorarse de la persona equivocada; una persona que la había abandonado y traicionado aprovechándose de su ingenuidad, y que además de ello la había maldito de tal forma que no pudiese salir jamás de su palacio. Por suerte o por desgracia, al parecer, era una maldición de doble filo que no solamente le afectó a ella. Todo lo que habían planeado juntos, todas las promesas e ilusiones habían sido en vano, todo mentiras y falacias. Se preguntó por qué recordaba eso en aquel momento, quizás porque el día de su venganza estaba cada vez más y más cerca. Deformó a base de presión la copa metálica que todavía llevaba en las manos.
—Pronto… muy pronto volveremos a vernos, mi amor—dijo con lágrimas en los ojos y una amarga sonrisa.


-FIN-




A la la long~~



Just me~