Cálido, muy cálido, son dulces y bastante cálidos los recuerdos de mi querida Heart Town, donde la nieve era un paisaje bastante usual y las melodías del viento nos visitaban con frecuencia tanto en la mañana como en la tarde, sí, aquel lugar al que llamo con el orgullo inflado mi pueblo natal es igual en esencia a Silver Town, el pueblo por el cual decidimos pasar.
Llevábamos un buen tramo de la ruta recorrido y lo siguiente pasó muy rápido. Nos habíamos encontrado con una joven la cual iba muy cargada hacia la guardería que atendía con sus compras recientes, entonces tanto Alan como yo decidimos darle una mano amiga junto a su pokémon hasta llegar al pueblo señalado por la ruta. ¿Razones? ¡Bah! Yo no necesitaba razones, aunque confieso que en cierto modo me llamaba la curiosidad a gritos, quería ver cómo era una guardería de niños ya que al menos de donde yo venía no había un lugar como aquel.
Karla: Este… ¿estás segura de esto? Digo… uno de mis compañeros es bastante violento.
La joven que no debía superar los veinticinco años de edad volteó su mirada hacia nosotros dos, con una sonrisa por supuesto. Era alta, de pelo negro y sus ojos estaban bañados de un vivo color fucsia, además le ayudaba un pokémon amarillo cargando unas bolsas de compra.
Tanto Alan como yo cargábamos otras dos bolsas de papel café y nos habíamos preparado para el frío clima que caracterizaba el pueblo antes de haber entrado a él, bastante extraño debo mencionar ya que tan solo en Ciudad Olivo se estaba bastante fresco, pero con un sol que mataba a sus enemigos naturales, es decir, yo.
Joven: No te preocupes, los niños estarán muy felices con solo verlo de todos modos. ¡Y a que no adivinan! Estarán todavía más felices cuando cumplan con el favor que les he pedido ^^
Karla: ¡E-eh! Por Arceus, tampoco es para tanto u//u
Joven: Oh, pero casi nadie se anima a mostrar todos sus pokémon a los niños, además no vienen muchos viajeros y… oh, allá está, ¿la ven? La guardería de Silver Town.
Era algo así como una casita corriente lo que veíamos en la distancia, sólo que bastante colorida y de madera, por lo que daba la impresión de ser muy acogedora por dentro.
Alan: A todo esto, ¿por qué hace tanto frío en este lugar? Digo, no parecía que fuese a nevar en Ciudad Olivo, pero aquí es muy diferente.
Joven: Digamos que es como una magia para los niños n__n
Karla: ¿Magia? O.o
Joven: Así es. Cada navidad viene Santa Claus para traerles obsequios a los niños y por eso este clima, el cual debe ser el apropiado para la nieve de la noche y es moderado por pokémon de tipo hielo.
Caí en la cuenta, ¡era la víspera de navidad! Cielos, esa sí que no me la esperaba… y pensar que ni bien había salido de la cabaña del Lago Cilyarel estaba a pocos pasos en una desviación y así nos encontramos con la joven, pero de ahí a que nos recordara tan simbólica fecha era para matarse por lo despistada. Sólo entonces noté otro detalle que no podía pasar por alto…
Karla: ¡¿Santa existe?! ¡¿Dónde está?! ¿Vive cerca? ¡Ya sé lo que pediré este año! ^^!
Alan: Por favor, Karla, ya estás un poco grande para eso ^^U
Joven: Jeje. No creas, dudo que la infancia tenga edad límite y claro que existe. Aunque no sé si esté a tiempo de darte un regalo ya que hoy mismo es navidad… ah, ya estamos aquí, ¿me dan otra ayuda? Gracias.
Sacó las llaves una vez nos hubo entregado su carga propia e introdujo una que destacaba por su color de oro, lo siguiente fue entrar y el entrar por la puerta de aquella guardería fue como un toque mágico, de esos de los cuentos de hadas donde todo es posible.
Dentro había otro aire, otro mundo, uno bastante adornado por los elementos esenciales de la navidad y con bastante niños dentro que seguramente no superaban los cinco años de edad en la mayoría de los casos, así a simple vista no debían ser más de veinte niños en total. En aquel lugar destacaba la figura de un árbol bien adornado y las paredes adornadas con dibujos de distintos pokémon, pero se notaba que estaban pintadas de un color rojo pastel, además de lo propio de una guardería, como mesas para dibujar, estantes y un desorden inigualable.
Niño: ¡Mírenme! ¡Yo soy el rey Darkrai de las llamas oscuras!
El niño con disfraz de Darkrai atemorizaba a otros que solo pretendían estar asustados y corrían de un lado a otro sosteniendo lo que debían ser sus meriendas, en tanto uno estaba en una mesa y mostraba las alas de un peluche de Articuno a una niña con un peluche de Gardevoir.
Niño: ¡No no no! ¡Articuno es el mejor pokémon de todos!
Niña: ¡NO! ¡Mi Gardevoi, es más mejor y bonita que tu feo Aticuno!
Y, por supuesto, nunca faltaba el que pretendía hacerse el héroe.
Niño: ¡No teman mortales, yo los salvaré con mi espada de Saturn Gallade! ¡Waaaaaah!
Con el corazón en la mano y una espada de juguete en la otra, un niño estaba armando la tercera guerra mundial entre todo el bullicio de los críos, aunque y a pesar de todo parecían estar bastante entretenidos en su mundo propio.
Joven: ¡Niños niños! Ya basta, tenemos invitados. Ellos son Karla y Alan quienes viajan por la región de Odissey y amablemente han querido pasar a saludarlos.
La joven logró mantenerlos a raya y entonces los infantes, o al menos la gran mayoría, volteó a observarnos a nosotros con sonrisas. No pasó un segundo hasta que se tiraron en nosotros sin mostrar la menor piedad.
Niña: Hey hey, ¿tienes pokémon?
Karla: Y-yo, e-este… ¡¡ayuda!! @
[email protected] Exclamé tratando de no ser arrastrada al suelo por los pequeños que tiraban de mí, hasta que pensé en algo que podría ayudar.- ¿Quieren verlos? Se los mostraré si me dan espacio ^^
Niña: ¡Sí sí, yo quiero verlos!
Niño: ¡Y yo también!
Con estrellas en los ojos y altas expectativas los pequeños me dieron algo de espacio, entonces inflé las cinco pokeball y una superball para lanzarlas al aire y liberar a los que eran mis acompañantes. Una a una se formaron sus figuras con la personalidad que los definía a cada uno, una alegre Snorunt, un tranquilo Luxio, un solitario Scyther y un jugueton Ralts, aunque aún me faltaba por conocer al travieso de Cronos, el Purrloin y… sí, a Combusken.
Niño: ¡Woow! ¿Y no tienes algún Arceus contigo?
Niña: ¿O alguna Gardevoi? Pero éste también está muy bonito.
Comentó la niña tomando en sus brazos al joven Shiro quien me miraba confuso y con esos ojitos rojos tan profundos que tenía. Traté de rogarle con la mirada que lo soportase. La parte del Arceus fue sin embargo un golpe un poco irónico… bueno, sí lo admito, uno bastante bajo.
Mis pokémon no tardaron en hacerles gracias a los niños, los que miraban alegres a sus muestras de poder o el cómo reaccionaban ante sus jugueteos, por supuesto Kurai era el único quien no respondía muy bien, por suerte su debilidad eran los niños ya que no mostraba ningún gesto violento, de hecho era casi la misma reacción que hubo tenido con Shiro, mi Ralts.
Karla: Hey, espera un segundo… ¿Qué acaso tú no tienes pokémon? – Pregunté, girando la mirada acusatoria al que era mi compañero.
Alan: ¿Quién? ¿Yo? Oh, claro, tengo a Fushine ^^!
Karla: ¡Eso ya lo sé! Yo me refiero a otros más… como ese Weavile del invernadero c_c
Antes de que me pudiese contestar Combusken tiró de mí, fijé la atención hacia donde apuntaba con su garra derecha. Un niño miraba a la punta del árbol y entonces me acerqué con cierta curiosidad aprovechando que los niños ya no me asechaban sino acosaban ahora a mis pokémon, lentamente para no tomarlo por sorpresa.
Karla: Hey, es un bonito árbol el que ustedes tienen ^^… pero, ¿no le hace falta una estrella?
Sí, en efecto, le faltaba ese detalle especial, una estrella que por lo general iba representada por un Jirachi al cual se le pedían deseos o más bien regalos por parte de los niños.
Niño: ¿E-en serio te parece bonito? ¡Gracias! Lo adornamos entre todos… pero a que no adivinas, onee.- Giró para mirarme, un niño de pelo negro y desordenado de ojos del mismo color, pero dueño de una encantadora sonrisa.- ¡Mi hermana mayor se ofreció para ayudarme a poner el Jirachi este año y la señorita ha estado de acuerdo! ^^
Karla: Oh, ya entiendo… ¡Y vaya que coincidencia! ¿Sabes? Mi hermano también solía darme una mano para poner la estrella en el árbol ^^
No pude evitar sentir el amargo sabor de la melancolía azotarme en esos segundos. Esos años en que vivía con mi hermano vinieron de golpe a mi cabeza, el cómo armábamos entre los dos el árbol o como nos intercambiábamos obsequios en familia con grandes sonrisas dibujadas en nuestros rostros y el cómo de un día a otro había decidió irse de viaje sin darnos si quiera una despedida como las comunes… a mi familia, por supuesto, yo fui la excepción; sin embargo la peor parte se la llevaba mi madre, ¿qué tal lo estaría pasando? Seguramente en una de esas fiestas que organizaba el pueblo y de las que nunca salía excluida.
Niño: ¿De verdad? ^w^
Karla: Eh… (¡casi me voy de la realidad!) ¡Claro! ¿A que no mola tener un rol tan importante?
Niño: ¡Sí! ¡Eso es muy genial, onee! … Sabes onee, quiero que veas algo…
Con cuidado se acercó hasta una mesa en específico ubicada a una pequeña distancia de nosotros y tomó un papel, el cual al extendérmelo logré apreciar el dibujo de un pokémon, pero era uno al que no había visto antes, ya que por más que intentase asimilarlo a uno la tarea de identificarlo era imposible con el nivel de dibujo del pequeño. De extremidades largas, parecía ser un lobo a juzgar por unas orejas, uno con una gran cabellera roja y de pelaje gris… estaba más claro que el agua, ¡era un Lucario!
Karla: ¡Hey! Te ha quedado muy bonito este Lucario shiny ^^
Niño: Gracias ^w^… ¡p-pero espera! El pokémon que yo vi no se parecía a Lucario.
Karla: ¿Y entonces este pokémon se llama…? ó.o
Niña: Es un invento de Mate, no existe ese pokémon.- Argumentó una niña acercándose a nosotros junto a otro niño que antes estaba jugando con Cronos y ahora lo cargaba en brazos.
Niño: ¡Es verdad! Él siempre jura que lo ha visto, pero ningún adulto dice que sea real.
Mathew: ¡Sí existe! ¡Yo lo vi!
Los dos niños que se acercaron al parecer estaban en la misma condición que yo, hasta que Alan decidió acercarse para ver el dibujo por sí mismo, haciendo notar cierto asombro.
Alan: Creo que se trata de un Zoroark y sí, existe… ó.o
Karla: ¿De verdad? Debe ser uno de esos que migraron desde… este, ¿cómo le decía la profesora? ¡Ya lo recuerdo! ¡Isshu! Sí, seguro viene de esa región ^^!
Alan: Sí, tiene sentido, pero aun así es muy raro verlo incluso en su región de origen.
Mathew: Pero es verdad que vi uno… ¿tú si me crees, onee? T-T.- Me miró con una mirada tal que no podía negarle nada, era una mirada similar a la de Shiro.
Karla: Por supuesto que te creo, ¿por qué me estarías mintiendo? ^^
Mathew: ¡Gracias por creerme, onee! – Mencionó en un abrazo.
La misma joven que nos había llevado a la guardería apareció sosteniendo una bandeja con dos fuentes con dulces la cual dejo en una mesita para que los niños comieran.
Joven: Mathew siempre ha dicho que ha visto a ese pokémon en este pueblo… y siempre ha dicho que le gustaría tenerlo consigo. Estos niños a veces piden demasiado n__nU
Karla: Pero si ese pokémon de verdad existe, entonces…
Alan: ¡Es un NO! Ni se te ocurra ir a capturarlo ¬¬
Karla: P-pero pero… ¡¿por qué?! T-T (¡Me ha pillado!).
Alan: Es muy escurridizo además de tramposo por naturaleza, por no mencionar que con su habilidad única jamás podrías regresar a esta guardería en el mismo día.
Karla: Gracias por depositar toda esa confianza en mí ¬¬
Alan: Sólo estoy siendo realista ¬¬U, además realmente no sabes cómo es ese pokémon.
Antes de que la “charla” subiera de nivel y evolucionara en discusión el mismo niño que me abrazaba jaló de mi brazo, con la mirada suplicante.
Mathew: Por favor onee, no discutas con nii T-T… pero muchas gracias por creerme y haber querido ir por ese pokémon, te lo agradezco de verdad ^w^
Hay muchos pokémon en el mundo, pequeñitos tiernos y muy abrazables, si es que no hay de los pequeños y agiles para el combate, de esos que demuestran su valía por medio de sus agallas, pero… de entre toda esa gran variedad existente, ¡¿por qué el niño quería a uno de los más difíciles de conseguir?! ¡No es justo! La vida sencillamente no me quiere dejar las cosas fáciles, aunque ciertamente ese es el punto de toda aventura: la gran dificultad a superar, así que mucho no tenía por lo que llorar.
Karla: Oh vamos… no puedo romperle la burbuja al niño, no en Navidad T-T.- Le susurré a mi compañero de viaje.
El albino alzó la mirada, todos los niños estaban jugando con grandes sonrisas en sus rostros, pero el que ahora seguía prestando atención a la punta del árbol se veía un poco solitario… sentía en cierto modo que yo me veía así antes de salir de viaje. Alan suspiró ante la imagen.
Alan: Está bien; sin embargo, ¿cómo lo harás? Todos tus pokémon fueron tomados…
Y vaya que tenía razón, Yuki jugaba con algunos niños y Luxio hacía de Ponyta con otros, Kurai por alguna razón desconocida estaba enredado entre cintas y ni hablar de Shiro por quien se estaban matando, finalmente Cronos hacía de las suyas con su figura gatuna y parada de dos patas bastante pelicular entre los mininos.
Joven: E-este… - se acercó a nosotros, pegando sus dos manos en son de súplica.- Perdónenlos. Pero no los dejaran hasta que sea la hora de la siesta en un par de horas más.
Karla: R-rayos… ¡pero no importa! Lute me acompañará ^^
Alan: Pues, ya que no hay alternativa… iré contigo ú__u
Mathew: Yo también quiero ir ^w^
Karla: ¡Pues vale! Somos tres contra uno, seguro que ese Zoroark no tendrá escapatoria ^^! –Mencioné alzando a la diestra a modo de victoria.
La joven por supuesto presentó sus dudas, pero dejo salir un suspiro de alivio cuando le mencioné que si Mathew tenía un solo rasguño nos devolveríamos a la guardería, así fuera con las manos vacías y fue de ese modo que nos confió al pequeño; además sabía que tendría que volver a por mis pokémon tarde o temprano.
En cuestión de media hora estuvimos listos, le presté mi bufanda al niño de nombre Mathew, además Alán me había confiado una pequeña gorra de polar y unos guantes de cuero negro ya que fuera el frío iría haciéndose cada vez más pesado, aunque para mí eso no sería problema alguno ya que estaba más que acostumbrada. Por el otro lado le di tan solo otra bufanda morada a Lute para reemplazar su pañuelo que poco y nada le abrigaba y a éste lo atesoré entre mis cosas.
Ya una vez en el exterior y habiendo alzando nuestras manos para despedirnos de la joven de la guardería comenzamos a buscar alejándonos del lugar. Las calles eran en tanto otro cuento, un viento de los fríos azotaba a nuestros rostros y ya había caído nieve en tiempo record, seguramente por la ventisca o granizo de algún pokémon de hielo, por lo que nuestras huellas quedaban estampadas en el piso y muchas personas buscaban refugio en sus hogares o cerraban sus locales de comercio ya que al parecer estaba programada una tormenta de nieve según me había enterado por la joven de la guardería, lo cual sin duda era un limitante en nuestra búsqueda.
Por una u otra razón no podía evitar el sentirme observada, entonces intentaba buscar con la mirada a nuestro alrededor, hasta que Mathew habló.
Mathew: Onee, gracias por querer atrapar ese pokémon para mí ^^ - comentó, sosteniendo mi mano derecha, mientras que Lute iba a mi otro lado y Alan al lado izquierdo del niño.
Karla: E-eh, ¡agradeces demasiado! Si ni siquiera hemos avistado al Zoroark ^^U
Mathew: Pero de todos modos te lo agradezco, ¡gracias! Y también gracias a ti, nii ^^
Alan: No tienes nada que agradecer, además y si capturas a ese Zoroark los otros niños ya no te trataran de mentiroso ^^
Mathew: ¡Sí, es cierto! ¡Aaaah! Esperen un segundo, sigan ese camino.
Karla: ¿Eh? ¿Aquel? – Dije apuntando a un camino del pueblo muy solitario.
Mathew: Sí, en ese lo vi, vine una vez aquí con mi papá y lo vi por aquí.
Decidimos seguir aquel camino y era bastante tranquilo, pero el aire por alguna razón se volvía tenso y entonces Mathew decidió adelantarse como el niño pequeño que era. Alan, Combusken y yo tuvimos que adelantar el paso para no perderlo y fue bastante lo que recorrimos hasta el punto en que en un minuto tuvimos que correr o de lo contrario terminaríamos siguiendo a las huellas del niño en lugar de su figura.
Alan: ¡Mathew! No vayas tan rápido, ¡podemos perderte!
Mathew: ¡No pasa nada! Es por a… ¡miren!
Antes de acabar una de sus manos apuntó a una fugaz sombra que pasó por nuestro lado a una inigualable velocidad, era algo así como una sombra, pero alcancé a visualizar la “cabellera” que Mathew había dibujado.
Karla: ¡Ese debe ser Zoroark! A por él.
Alan: ¡Karla, espera un momento! Lo mejor será dividirnos.
Karla: ¿Dividirnos? –Ladeé la cabeza, confusa.
Alan: Así es, lo atraparan ustedes de un lado y yo iré por el otro para no darle escapatoria; no obstante y si necesitan ayuda algo den una señal al cielo con un ascuas.
Karla: ¡Entendido!
Mathew: ¡Entendido! Y gracias una vez más nwn
Nos separamos, yo deje que el pequeño se subiera a mi espalda para evitar malos ratos dejándolo atrás y entonces comencé a correr por lo que me pareció una eternidad. Al principio habíamos perdido el rastro que queríamos seguir, pero cuando ya avanzamos un buen tramo y me detuve para buscar con la mirada volvimos a ver nuestro objetivo. La mancha o “sombra” grisácea se movía velozmente de un lado a otro cuan ninja en sus días de gloria, pero a juzgar por su movimiento parecía ser que quería y fuéramos en su persecución, cosa que le concedimos.
En un momento Mathew alzó un brazo y apuntó a mi alrededor, yo por supuesto no me detuve en ningún segundo o sino volveríamos a perder el rastro de nuestro objetivo el que por sí solo ya parecía y en cualquier momento desaparecería en un parpadeo.
Mathew: ¡Onee, mira!
Alcé la mirada, ¡y era algo increíble lo que sucedía! El pueblo parecía distorsionarse ante mis propios ojos los cuales marcaban todo mi asombro. Lo que nos rodaba comenzó a tomar la forma de una gran ciudad a medida que seguía corriendo y al mismo tiempo los rascacielos que se formaban en el aire me impedían ver bien por donde iba lo que pensábamos y era un Zoroark.
Me detuve en seco, estábamos perdidos y los edificios me fueron un golpe de terror ya que no solo me hicieron perder de vista al “pokémon” sino que también no podía asimilar lo que sucedía.
Karla: ¿Y ahora qué haremos? T-T
Mathew: N-no lo sé onee, pero esto me da miedo T-T… ¡m-mira eso!
Algunos pokémon salieron de sus escondites por el repentino y brusco cambio de “paisaje”, entre ellos Rattatas y algún que otro pokémon pequeño como Pichus u Oddishs que seguramente no estaban con sus dueños y se habían llevado un susto o puede que la perplejidad. Entre esos pokémon un par atravesaron paredes y logré ver a dos pokémon que me dieron bastante miedo por lo fantasmagóricos que eran.
Karla: F-f-fantas---… ¡s-s-son fantasmas!
Mathew: O-oneeee, esperaaaaa xwx
¡No era el tiempo de escuchar a Mathew! Corrí como si no hubiera un mañana de los dos pokémon que al ver mi reacción decidieron sacar diversión de ello persiguiéndome por la “ciudad” junto con Lute quien nunca abandonó mi lado. Me apenaba un poco el hecho de que el pequeño no les tuviera tanto miedo como yo, más bien parecía que iba un poco mareado… ¿le habría llegado un rayo confuso? ¡Como sea! Traté de perderlos escondiéndome en un “callejón”, pero con eso sólo lograron salir más atravesando las paredes.
Mathew se liberó de mí y me dejo a mí semi-muerta con los fantasmas, los cuales prefirieron no prestarle atención ya que incluso la situación le daban más gracia, hasta que de pronto se comenzaron a escuchar sonidos, sí, sonidos que rebotaron por las paredes y asustaron a los Gastly ya que parecían imitar a los de un pokémon al cual les tenían pavor. Entonces y cuando ya no quedó uno solo Mathew salió con una sonrisa traviesa del mismo lugar por el cual había huido.
Mathew: Onee, mira mi juguete, estaba donde siempre lo escondo nwn.- mencionó sacando una pokedex con un fuerte altavoz y salía la imagen de un Gengar en ella.
Karla: M-me has salvado la vida, y-yo… T-T
Mathew: Jeje, no ha sido na--… ¡Onee, ten cuidado!
Karla: ¡¿Cuidado?! ¡¿Con qué Darkrais debo tener cuidado?!
Levanté la mirada y retrocedí atrás para evadir un repentino lanzallamas, en consecuencia caí al suelo fuera del callejón, pero volteando justo a tiempo para sostener a Mathew y evitar que tuviera rasguño alguno, luego vi saliendo de nuestro anterior escondite a un pokémon que me encantó con su presencia y sublime aire de majestuosidad.
No había duda, esa era la verdadera razón de que los Gastlys se hubieran asustado.
Karla: Q-que es eso…
Podría jurar que lo vi en algún lado y entonces saqué mi libro de ilustraciones que la ancianita del lago me había dado, para enterarme que se trataba de nada más ni nada menos que un Entei en todo su esplendor, el cual por cierto intentó atacarme una vez más, pero su lanzallamas esta vez fue frenado por las ascuas de Lute quien a pesar de todo parecía darle buena competencia.
El pokémon de fuego comenzó a correr provocando un fuego a sus espaldas para en seguida intentar atacar a Lute con su garra cubierta en energía oscura, pero mi fiel compañero logró evadirlo a tiempo retrocediendo como si fuera una batalla corriente y el Entei dejo un considerable daño en el suelo de la “ciudad”, el cual estaba cubierto de nieve pese a todo.
Karla: (No, no hay modo de que aquel sea un Entei… ¡su poder no debiera tener comparación!).
Mathew: Onee, tengo miedo…
Karla: No te preocupes, Mathew, todo estará bien.-Traté de abrazarlo para darle más seguridad.- ¡Lute! Tienes que lanzar tus ascuas al cielo, ¡ahora!
Grande fue mi sorpresa cuando las ascuas fueron disparas al tiempo en que lo hacía un rayo hielo a una considerable distancia de donde me encontraba, ¿acaso Alan también necesitaba ayuda? Pero y entonces, ¡¿con qué me estaba enfrentando si él había visto al Zoroark?! ¡Mi vista me estaba haciendo malas jugadas! Aunque Mathew realmente se notaba tembloroso, por lo que no había modo que lo que estaba viviendo fuese una ilusión… ¿o acaso sí lo era?
Karla: Vamos, Mathew, tenemos que ir donde está Alan.
Mathew: G-gracias onee…
Esta vez ni sabía porque me agradecía, pero lo tomé de una mano tras levantarme para en seguida correr hacia donde estaba mi compañero quien seguramente también me encontraría, pero el Entei por supuesto no se quedó quieto en su lugar, sino más bien soltó un rugido al viento y comenzó a seguirnos al momento en que se ponía a lanzar lanzallamas a diestra y siniestra en nuestra dirección los cuales eran frenados por Combusken a base de ascuas e incluso doble patadas que repelían al ataque en fuego. Sí, era algo para no creérselo, una escena de las más alocadas y muy forzadas de una película de acción sacada de los estudios Pokéwood.
Juntos pasamos por las calles y pronto nos encontramos con una sorpresa más, como si el pokémon “legendario” que nos perseguía con sus ataques no fuera suficiente y tuviera que añadirse otro desliz al baltz de nuestra persecución que se había volteado en nuestra contra.
Karla: Fa-fa… ¡o-otro f-fantasma!
¿Y cómo no notar que no era un fantasma? ¡Si hasta levitaba y sonreía tétricamente como uno! Aquel pokémon me ponía los nervios de punta con mirarlo a los ojos, solo su presencia fantasmagórica ya era motivo para paralizarme del buen susto que me había dado puede que incluso sin intenciones, hasta que volví a reaccionar.
Alan: ¡Karla, ten cuidado con ese Gengar! ¡Es hostil! Y al parecer está entrenado.- Gritó desde el otro lado mientras que su Weavile se levantaba del suelo.
Karla: ¡¿Entrenado?!
No alcancé a soltar otra palabra ya que el pokémon dueño de una gran sonrisa burlona formó en sus manos una cantidad de energía oscura, una bola sombra para ser más exacta, la cual lanzó sin rechistar hacia donde estábamos, pero por suerte el albino llegó a tiempo para tirarnos al suelo y la bola sombra siguió con intenciones de atacar a Entei.
En respuesta el pokémon de fuego lanzó un lanzallamas para defenderse del ataque que le iba dirigido y dio media vuelta para evadir las otras bolas sombras que le fueron lanzadas sin respiro, a lo que el Gengar fue tras él sin esperar ninguna orden.
Karla: ¡M-me estoy perdiendo a cada segundo!
Mathew: Yo también, onee T-T.- Comentamos, parándonos del suelo.
Karla: ¡De repente estamos en un pueblo y al otro segundo en una ciudad! Luego unos Gastlys nos asustan y para acabar un Entei nos ataca y un feo Gengar lo persigue… insisto, lo siguiente es que salga un Rayquaza del suelo o Arceus me venga a matar en carne propia T-T
Alan: Eehm, ¡no, no te confundas!… esto sigue siendo Silver Town como la conocemos, pero Zoroark usando su habilidad la ha cubierto en una ilusión para que parezca una ciudad por donde la mires y el Entei es en realidad el Zoroark que está tras todo esto.
Karla: ¿D-de verdad? Y qué hay del Gengar o los Gastlys? ¿Esos sí son reales? T-T
Alan: Sí, siento decir que sí lo son. Lo más seguro es que de un comienzo Zoroark armara toda esta treta porque pensó que éramos nosotros quienes estamos detrás de él y dándole las ordenes a Gengar… puede que incluso fuese la razón de que te atacase y Gengar por supuesto aprovechó la oportunidad para atacar.
Todo encajaba, la deducción de Alan le daba bastante sentido a todo lo que nos había ocurrido… pero había algo que no podía dejar pasar.
Karla: ¡El Zoroark ahora está en peligro de ser capturado! No podemos permitirlo.
Alan: Sí, es verdad y si el entrenador del Gengar, en caso de haber uno, permanece escondido no hay modo de que eso sea una buena señal.
Mathew: Nii, onee…
Karla: Pero solo tengo a Lute conmigo y tenemos a Weavile, ¿qué podremos hacer?
Alan: Podríamos intentar ir cada uno por cada pokémon.
Mathew: Nii, onee…
Karla: P-pero, los dos son muy fuertes, incluso yo lo sé sin haberlos enfrentado T-T
Alan: Pero…
Mathew: ¡¡NII, ONEE!! ¡¡De allá están saliendo chispas!! T-T
Sólo cuando el niño nos gritó para llamar nuestra atención volteamos a ver como de entre unos edificios saltaban unas chispas al aire. ¿Era Gengar o era Zoroark quien las producía? No podíamos perder el tiempo en adivinarlo. Nuevamente tomé al chico en mi espalda y corrimos hasta el lugar del cual provenían las chispas.
Pronto vimos como dos pokémon se estaban enfrentando el uno al otro tras haber dado con su punto de encuentro en una batalla que parecía ser altamente épica por el nivel de los contrincantes, un Gengar y… no, ese ya no era Entei, guardaba un aire similar, pero su presencia era mucho más ruda y violenta, al punto en que las chispas pasaron a nuestro lado casi electrocutándonos, pero no, no fue así, por suerte. Dicho pokémon se paraba en medio de la calle y el Gengar tan solo levitaba desafiando a la gravedad.
Karla: Ese pokémon estaba junto de Entei en el libro de ilustraciones. Debe tratarse de un Raikou, pero supongo que sigue siendo Zoroark tras esa ilusión.
Mathew: O-onee… perdóname, no quería ponerte en peligro; pero gracias por intentarlo T-T
Karla: No te preocupes, Mathew… ¡todo estará bien! Pero Lute no podrá contra los dos.
Alan: No puede contra dos, pero sí contra uno.- Dijo observando a su Weavile, quien asintió con la cabeza.- Weavile distraerá al Gengar y nosotros romperemos la ilusión de Zoroark.
Karla: ¿Romperla? ¿Y cómo?
Alan: Es muy fácil, un solo ataque y la “magia” desaparece, pero con ataques directos probablemente no lograremos nada ya que es muy ágil por naturaleza, así que lo mejor será tenderle una trampa… Karla, ¿tienes una cuerda o algo?
Karla: ¡Sí! Compré una en Ciudad Olivo y el sujeto de la tienda me dijo que si la usaba podía salir de las cuevas o los bosques si estaba en aprietos ^^
Alan: ¬___¬
Karla: ¿Qué?... ^^U
Decidí ir al grano antes de ser regañada y saqué el objeto de “la mejor calidad”, luego el plan que habíamos trazado era muy sencillo, al punto en que incluso Mathew podría ayudarnos sin tener una sola herida, aunque para eso necesitaríamos de los dos pokémon disponibles.
Alan: Muy bien, Weavile, ya sabes que hacer.- Dio la orden sin más cuando ya estábamos todos bien claros de lo que debíamos hacer, por lo que el pokémon siniestro comenzó a moverse.
Alan, Mathew, Lute y yo observamos como Weavile lanzaba una bola sombra para distraer al Gengar quien pretendía de un comienzo arrojarle una bola sombra al Zoroark con su disfraz de Raikou, pero en lugar de lanzársela a su objetivo principal tuvo que defenderse con la misma de la bola sombra de su enemigo siendo empujado atrás por el impacto. A base de más bola sombras Weavile lo distrajo alejándose poco a poco de donde nos encontrábamos sin poder evitar pequeñas explosiones entre ambos ataques siniestros.
Ya para cuando nos fijamos el Raikou pretendía “huir” aprovechando la oportunidad.
Karla: ¡Nada de eso! ¿Están listos? Owó
Alan & Mathew: ¡Listos!
Karla: Muy bien, ¡Lute, ya sabes qué hacer!
Yo estaba con Mathew de un extremo y Alan del otro, ambos sosteníamos la cuerda y nos escondimos entre dos edificios que se encontraban uno frente al otro separados por las “calles”, lo que sin duda debía tratarse de en realidad dos casas y un sencillo camino que tan sólo conservaba la nieve tras la ilusión del escurridizo pokémon.
Lute salió de su escondite para alcanzar al pokémon a unos metros de distancia y lanzó sus ascuas para detener al Raikou, el cual volteó violentamente evadiendo las pequeñas llamas para en seguida voltearse y arremeter contra Combusken una vez más con sus garras cubiertas en energía “oscura”, pero Lute evadió a tiempo con un sagaz salto en el aire y comenzó a correr hacia donde nos encontrábamos.
Karla: ¡Ahora es cuando! – Mencioné cuando Combusken pasó por la calle sin problemas.
Los tres tiramos de la cuerda y ésta se tensó, levantándose al menos medio metro del suelo, entonces y mientras que Combusken pasó sin problemas el Raikou no logró percatarse a tiempo de la trampa puesta y tropezó de una manera un tanto cómica.
La ilusión se hizo añicos tras el encuentro del zorro con el suelo, todo el pueblo volvió a tener su verdadera imagen de la misma forma en que se había formado, seguramente porque habíamos bloqueado la habilidad del pokémon, el cual buscó levantarse retrocediendo en su cometido, mostrando su figura que era tal como la describió el dibujo de Mathew, solo que con más detalle y más flaco que como lo había dibujado el pequeño.
Zoroark: ¡Zooooruuu!
El pokémon mostró sus afilados dientes y Lute se posicionó en frente de él. Una batalla habría de desatarse inevitablemente, pero la ventaja era que el Gengar ya había hecho parte del trabajo, por lo que no la tendría tan difícil si juzgaba el nivel de ambos oponentes.
Karla: (Muy bien, toca pensar, aunque antes…).- Saqué mi pokedex, para apuntar al zorro que tenía en frente ya que había sido programada para funcionar de ese modo.
Pokedex: "
Zoroark, de la especie Disfrazorro. Se dice que Zoroark atrapa en un mundo de ilusiones a quien lo intenta atrapar y que, de esta manera, lo castiga".
Karla: (Nada que no conociéramos, aunque puede que tan solo nosotros hayamos visto toda esa ilusión…). Lute, ¡comienza con doble patada contra Zoroark!
Combusken dio dos saltos y en el aire estaba dispuesto a atacar con una patada a Zoroark, quien fue más veloz y evadió por poco haciéndose hacia atrás, aunque no esperaba que su enemigo se sostuviera de sus manos y le propinase una segunda patada que dio directo en su abdomen, aunque en lugar de retroceder resistió con todas sus fuerzas y sostuvo la pata de Lute para lanzarlo lejos expulsando un lanzallamas.
Lute por su parte resistió al ataque de su mismo tipo, aunque las cosas incluso así fueron difíciles ya que su rostro mostraba todo el daño que le estaba provocando el ataque en llamas al que no podía resistirse tal y como yo como lo pensaba.
Karla: (Ugh… a pesar de todo Zoroark sí está a un alto nivel), Lute, ¿estás bien?
Como respuesta, el pokémon se levantó tras haberse encontrado con el suelo y ahora el pokémon enemigo prendía una de sus garras en energía oscura una vez más, a fin de plantarle un golpe en la cara por como ganaba impulso y comenzaba a correr contra Combusken.
Karla: ¡No dejes que te toque, usa ascuas!
Mi buen amigo se apoyó en una de sus manos y lanzó sus ascuas a Zoroark, quien retrocedió para evadirlas con estilo para en seguida posicionarse a unos metros de su contrincante, acto seguido sus garras se prendieron y hasta parecieron alagarse más en tamaño.
Alan: ¡Karla, ten cuidado! Eso es afilagarras.
Karla: ¡¿Afilagarras?! (¡No suena para nada bien! Creo que mejor será que Lute no toque esas garras, péro, ¿cómo?) ¡Arañazo, Lute!
Justo a tiempo Combusken fue capaz de evadir el ataque del contrario e intentó atacarlo con sus garras propias, pero difícilmente uno de los dos golpes asestaba ya que con movimientos muy breves ya fuese de cabeza o leves giros bastaban para poder esquivar por parte de los dos pokémon, hasta que Zoroark dio un salto hacia atrás comenzando a juntar energía en una bola sombra.
Karla: (¡Piensa piensa piensa!) ¡Evade con doble patada!
Lute comprendió mi orden y con el impulso de una de sus patadas evadió una bola sombra a tiempo que impacto contra el suelo, levantando nieve, lo cual me dio una idea, pero no tuve tiempo de planearla muy bien ya que una segunda bola sombra impactó en Combusken quien la recibió de lleno sin prestar la menor resistencia por lo sorpresa.
Karla: Lute, amigo, ¿estás bien?
Lute: Combuuus… - Asintió como pudo y se volvió a levantar, aunque Zoroark era amable al darle tiempo para ello, pero eso solo fueron unos segundos ya que nuevamente comenzaba a correr.
Karla: ¡Rápido, arañazo al suelo!
Con un fuerte garrotazo Combusken levantó nieve del suelo casi a modo de escudo, eso fue lo que Zoroark intentó atacar contar de volver a ver a su contrincante, quien lo esperaba con unas ascuas las cuales al fin dieron en su blanco y le hicieron retroceder en la nieve mientras se defendía cruzando sus brazos.
Karla: Vamos Lute, ¡lo haces de maravilla! – Le felicité, orgullosa claro está por todo su desempeño.- Ahora ve con doble patada una vez más.
Aprovechando que su contrincante se recuperaba de la sorpresa de las ascuas fue hacia el mismo con su patada, pero Zoroark era realmente muy rápido, dio dos pasos para retroceder y en seguida lanzó fugazmente otra bola sombra contra Combusken quien hacia todo lo posible contar de resistir lo más que pudiese.
Zoroark no se iba a estar de brazos cruzados, ya no más de eso, en seguida se levantó para ir contra Lute con su combinación de afilagarras y tajo umbrío por segunda vez.
Karla: (¡Demonios! Es muy rápido, pero solamente bola sombra es un ataque a distancia, para el resto debe acercarse para atacar… aprovecharemos esto) ¡Evade y ataca con picotazo!
Zoroark digamos que atacó al aire, ya que Combusken aprovechó para agacharse y darle un picotazo en la misma zona que el zorro había recibido anteriormente una de las patadas, por lo que el golpe rindió sus buenos frutos cuando éste retrocedió bruscamente por el ataque.
Karla: ¡Ahora, no le dejes retroceder y ataca con ascuas!
Combusken lanzó las brasas de fuego y éstas dieron en Zoroark, quien ya mostraba indicios de estar cansado al igual que Combusken, pero aun así no se rendía, para nada, al parecer tanto sus defensas como su resistencia eran elevadas ya que todos los ataques parecían hacerle cosquillas, ¿o era que acaso tan solo pretendía hacerse el valiente?
Mathew: ¡Onee, Lute, tengan cuidado!
La advertencia del pequeño llegó justo a tiempo para Lute quien evadió por poco el sorpresivo tajo umbrío de su oponente, el cual se posicionó en sus dos patas y parecía extender sus brazos, debo agregar que era un comportamiento un tanto pelicular.
Zoroark: ¡Zoooruuu!
Alan: Karla, será lo mejor si Lute ya no lo ataca.
Karla: ¿Eh? ¡Lute, retrocede!
Mi compañero fue a mi lado, pero Zoroark al parecer pensó que la batalla aún continuaba ya que una de sus garras volvió a brillar y se abalanzó contra Lute, quien alzó una de sus garras para poder defenderse de su contrincante con arañazo, hasta que ambos frenaron bruscamente sus ataques cuando una figura fugaz pasó entre ellos.
Era Weavile, a quien ahora le propinaban más y más bola sombras y trataba de evadirlas con saltos, todos los ataques venían del Gengar que ahora se hacía presente una vez más.
Karla: ¡E-el Gengar una vez más!
Alan: Rayos, incluso Weavile se ha visto acorralado…
Gengar comenzó a reír y lo hizo todavía más cuando vio al Zoroark ya cansado por todos los ataques, entonces formó una bola sombra más contar de darle ese toque de gracia que le faltaba para caer debilitado, pero Combusken lo distrajo con ascuas.
Karla: ¡Lute, no!
¡Tarde! Muy tarde, el Gengar ya no estaba dispuesto a ser engañado y lanzó el ataque contra Zoroark casi riéndose de las brasas de Combusken. Tendría que deshacerme del pokémon fantasma, pero no con batallas, sino con la cabeza.
Karla: Hey, Alan… ¿por qué pensaste que el Gengar estaba entrenado?
Alan: Sólo fue una deducción, ya que por lo general este pokémon no ataca a otros a la luz del día ni tampoco se le ve actuar en solitario, casi siempre va acompañado de sus preevoluciones Gastly y Haunter… además se le conoce más por sacar sustos que por atacar a otros pokémon.
Karla: Espera un segundo… ¡ya lo tengo! ¿Y si fue Zoroark quien en realidad comenzó todo esto?
Alan: ¿Zoroark? ó.o
Karla: ¡Claro! Yo vi a unos Gastlys a los que les entretenía mucho asustar a las personas, puede que quizás… ¿y si Zoroark tiene alguna cría a la cual esté defendiendo de sus burlas?
Mathew: Pero Onee, ¿por qué te atacó Zoroark si tan solo odia a los fantasmas? T-T
Karla: (¿Quizás porque le llamaste la atención con tu pokedex de juguete? ewe).- Pensé para mis adentros, era lo más lógico que podía pensar.
Alan: Eso es normal, Mathew, puede que a pesar de todo y al ver a los Gastlys con ustedes pensara que son sus pokémon... aunque claro, como Silver Town es un pueblo tranquilo puede que Zoroark se sintiese seguro con las personas de aquí hasta que llegamos nosotros, así que sin querer fuimos los principales sospechosos tras los Gastlys y el Gengar.
Karla: Y como queríamos capturarlo no tuvo más opción que armar toda esta ilusión… si hasta podría ser la razón de que me sintiese observada cuando fuimos en su búsqueda ó.o.- Sí, aquel seguramente era Zoroark quien nos estaba siguiendo por ser nuevos en el pueblo.
Mathew: Eso tienes sentido, cuando lo vi por primera vez no me hizo nada y hasta me dejo acariciarle un poco su cabeza ^w^
Karla: Sí, ahora ya no me siento tan perdida ^^! Aunque creo que debimos ayudar a Zoroark en lugar de debilitarlo…
Mencioné cuando lo vi a él debilitado y cuando Gengar se estaba riendo por haber salido victorioso de su encuentro con Zoroark, aunque cuando los Gastly aparecieron de nuevo para ir con su “amigo” éste tan sólo se limitó a ir con ellos para perderse entre el pueblo.
Deje salir un suspiro, parecía que todo el día había sido fríamente calculado, pero en el fondo no fue más que una desafortunada coincidencia para nosotros… y la peor parte es que ya no podría capturar a Zoroark ya que si mi deducción era cierta no podía alejarlo de su ser querido, en cierto modo comprendía lo duro que le sería aquello.
Mathew: ¡Hey hey! Nii, onee, ¡miren!
Dos pokémon bastante lindos a simple vista que se encontraban escondidos entre dos casas separadas por una muy corta distancia salieron de su escondite para lanzarse al pokémon, Zoroark en respuesta los recibió en un abrazo.
Karla: Veamos que nos dice la pokedex.- Pronuncié sacando al objeto mencionado.
Pokedex: “
Zorua, de la especie Zorropillo. Estos pokémon para protegerse a sí mismos del peligro, ocultan su verdadera identidad mediante la transformación en gente y Pokémon.”
Karla: (Así que estos pokémon eran los protegidos del Zoroark… ¿o es una Zoroark? ¡Agh! Tanto lío por esos pequeños, quiero morir T-T).
Mathew: M-mira onee, este pokémon se ve muy fuerte.
Al levantar la mirada Mathew estaba abrazando al Zorua normalito y éste de hecho ni se molestaba en ofrecer resistencia, de hecho se veía feliz con Mathew. La Zoroark al ver la escena se levantó para ablandar la mirada con el niño y su cría. Si de algo estaba segura era que ya no nos intentaría atacar más.
Mathew: ¿Quieres ser mi pokémon? nwn
El Zorua asintió felizmente y se alegró al ver que la Zoroark le daba el dicto bueno con una sonrisa. ¿Todo era así de fácil? ¡Por Arceus! Hubiera venido él solo y de hecho se hubiera ahorrado toda la batalla y el conocer la habilidad del Zoroark… aunque puede que nadie más hubiese deseado tomar tal riesgo y sinceramente estaba feliz de haber conocido a Zoroark, aunque no tanto de haberme encontrado con los Gastlys junto con el Gengar.
Mathew: Onee y nii, muchas gracias por todo, sin ustedes no hubiese podido ver a Zorua, ¡y gracias por esa batalla, onee! Me ha gustado mucho.
Karla: P-por favor, sólo fue una batalla normal. Aunque debo confesar que Zoroark es muy fuerte, seguro que Zorua llega a ser igual de fuerte o más contigo ^^!
Lute: Coomuuus nwn.
Los tres nos hallábamos satisfechos con todo, además la Zoroark no era hostil con Mathew, pero sí muy sobreprotectora, por lo que se podía ver su intención de acompañarlo contar de estar cerca con su cría y la otra al parecer también estaría con ellos.
Pronto comenzamos a caminar hasta la guardería para devolver a Mathew, rezaba porque los niños ya estuvieran en su siesta y pudiese tener de vuelta a mis compañeros, aunque el camino se hizo corto porque Mathew hablaba y agradecía a cada momento, lo que si bien no me molestaba se volvía un poco repetitivo.
Mathew: Muchas gracias onee, en serio… - comentó abrazando fuertemente al Zorua.- E-este, onee… ¿por qué Lute se llama Lute? – Preguntó, tomándome por sorpresa.
Alan: Porque seguramente algún personaje de anime se llamaba así nwn
Karla: ¡No! Era manga ¬¬ - le corregí, a tiempo.- Y uno bastante especial… ¿cómo decirlo? Le admiraba y también me recordaba mucho a mi hermano.
Mathew: ¿De verdad?
Karla: Claro que sí ^^! Este personaje era un príncipe.- Comenté, con cierto tono amargo por el ‘era’ e inducía a una inminente tragedia.
Mathew: ¿Era? ¿Ya no lo es?
Karla: Sí, lo era… un personaje muy carismático, lleno de vida, energía, inocencia y un amor incondicional a su reino, pero no era un lugar cualquiera, ¡no! ¡Era un reino mágico! Uno donde aprendías cosas como domar bestias o magia curativa, magia de fuego o cosas por el estilo.
Mathew: E-eso suena increíble onee… pero todo parece muy lindo, como un cuento de hadas… ¿de verdad murió? ¿Por el tiempo?
Karla: No, no fue por edad. El reino era mágico, pero el mundo por sí solo estaba habitado por humanos y mazokus (demonios), los ángeles estaban en el cielo… y bueno… (Esto es difícil, no sé cómo explicar lo que viene a este niño).
Alan: Déjame adivinar… murió defendiendo a su reino de los malos del cuento, ¿no?
Karla: Pues sí, casi aciertas, pero no fue tan así… bueno, fue así, pero en realidad y tras una dura batalla dio lo que le quedaba de energías para poder salvar a su tan apreciada hermana quien fue tomada por los mazokus siendo tan solo una bebe, la princesa del reino mágico.
Mathew: ¡Eeeeh! Pero onee, la historia no puede acabar tan mal… la señorita de la guardería nunca nos cuenta historias así T-T
Karla: En realidad no es tan malo ya que al final digamos que casi todo termina bien nwn... pero luego de ser asesinado la historia es muy triste y muy cruda TwT
¿Era de mala suerte darle ese nombre a mi compañero? Para nada, para mí simbolizaba muchas cosas y esperaba que fuera igual de carismático que el personaje, ¡sí! El príncipe Lute en el fondo siempre fue así, amable y honesto y era tal como Combusken quien me ayudó en todo momento y fue quien le echo el ojo al niño para que le ayudase, sentía que definitivamente guardaba un parecido con aquel personaje y era inevitable recordarlo junto a mi preciado hermano... aunque Lute, mi Combusken, por sí solo ya brillaba con un gran esplendor del cual ya había sido una testigo en el invernadero de Ren.
Karla: Hey, miren, la señorita de la guardería nos está esperando.
Y así era, nos esperaba con una sonrisa porque nos comentó que escuchó rumores de que nos vio corriendo y siendo asustados por los Gastlys, pensándolo bien ¿acaso todos los pokémon podían ver las ilusiones de Zoroark? De algo estaba segura y era que al menos nosotros cuatro hasta sentimos que vivimos en la ilusión de una madre que buscaba defender a sus hijos.
Cuando entramos a la guardería a prepararnos para retomar nuestro viaje tomé todas mis cosas y de paso le conté la historia a los niños de la guardería y a su “maestra”, quienes escucharon con asombro, aunque yo por supuesto obvie algunas partes...
Mathew: ¿Saben? Los Gastly asustaron a onee, pero Lute es muy valiente nwn.- Comentó haciéndome sonrojar por lo apenada de mis temores tan infantiles.
Joven: Jeje, Karla, ¿te asustan los fantasmas? n__n
Karla: S-solo un poco… u//u
Alan: Dime que es una broma… - comentó, aunque sin ningún asombro, pero sí un extraño sarcasmo el que no podía comprender.
Karla: ¡N-no lo es! Es que dan miedo, que sean tan escalofriantes, que asusten, que sonrían y algunos hasta pareciera que te están penando T-T
Joven: Oh, vaya… ten cuidado en la ruta de las ánimas, ¿sí? Pero no te preocupes, tus pokémon te acompañaran nwn
La ruta de las ánimas era mi siguiente objetivo si quería llegar a Ciudad Draco, ¡vaya jugada! No había otros caminos ni tampoco podía llegar volando, por lo que estaba destinada a encontrarme con mis miedos en esa ruta en la que supuestamente había fantasmas.
Así seguimos hablando un poco, era temprano aún para la llegada del Santa del que tanto hablaban los niños, los que por cierto sí habían dejado ir a mis pokémon en su hora de la siesta y justo entonces la joven amablemente me los había regresado a sus pokeball… aunque la siesta no duró ni diez minutos ya que muchos habían estado preocupados por Mathew.
Karla: Oh, por cierto, lo olvidaba.- Comenté, cuando ya estábamos por abandonar la guardería para retomar nuestro camino.- Mathew, toma esto.- El pequeño niño se acercó a mí mientras me agachaba para ofrecerle una pokeball.- Esta es la prueba de que Zorua y tú ahora están juntos, cuídalo bien y llega a ser fuerte, ¿sí?
Mathew: Sí, de grande también quiero entrenar y ser tan fuerte como tú nwn
Karla: Je, me agradas… pero sé incluso más fuerte, ¿sí? ¡No te conformes con alcanzarme! Siempre tienes que aspirar a lo más alto, siempre y sin importar quienes se interpongan en tu camino, siempre tienes que ser el mejor.
Y puede que en cosa de meses ya ni estuviera con vida por lo que incluso a su edad cualquiera podría superarme, pero ese ya era otro cuento que prefería ahorrarme.
Me levanté y tras una emotiva despedida alzamos nuestras manos y el pequeño Mathew se despedía junto con el Zoroark a su lado, aunque noté que no se veía al otro Zorua por ningún lado. Ya cuando avanzamos me había dado cuenta de tal hecho, hasta que…
Alan: Hey Karla, ¡ten cuidado con…!
Tarde, otra vez. Un pokémon se tiró a mi cabeza y contemplé en toda su gloria al Zorua de colores celestes y marrón oscuro, éste comenzó a acurrucarse y me miró inocentemente.
Karla: Anda, ¿quieres venir conmigo? o.o
El pokémon asintió, ¿había visto mi batalla al igual que Mathew? Quien sabe, pero me gustaba su sonrisa, parecía tener altas expectativas y mucho potencial guardado, sin duda sería un buen compañero.
Alan: Hey, Karla, feliz navidad.- Mencionó, al momento que nos alejábamos de la nieve y todo como si el pueblo fuese del invierno o algo por el estilo.
Karla: Eso es un poco adelantado… pero feliz navidad, compañero.- Sonreí.- Y a ti también, mi nuevo integrante ^^! Oh, ¡ya lo tengo! Te llamaré… hey, antes debo saber de ti.- Saqué la pokedex una vez más y comprobé alguno de sus datos, entre ellos el que era hembra.- Te llamaré Artemis, ese será tu nombre.
Alan: ¿Y esta vez de dónde salió el nombre? ^^
Karla: Ja, como si fuera a decirlo ¬¬… dejémoslo por ahora en secreto, ¿vale?
Una respuesta positiva y un camino reanudado, era todo lo que nos quedaba por delante y una aventura la cual se extendía mucho más allá de ese hermoso cielo azulado señal de que pronto la noche caería y con ella una feliz navidad.
¡CoNtInUaRá!