Dowak
Bueno presento mi primer fic , creado por mí 
Es un fanfiction de Dofus , y su ''evolucionada'' parte Wakfu , de ahí el nombre :P. La historia es inventada , pero los personajes y poderes , son sacados de los ya mencionados.

Capítulo 1.[/b]
Si se dieron cuenta , la historia se cuenta por un narrador ''no tan omnisciente'' puesto que lo cuenta como si no supiera nada más de lo que saben ustedes :P
Espero que les haya gustado , que lo hayáis leído sin aburriros , que esperéis más :P Y por supuesto toda crítica será bienvenida (pero no os paséis xD)
PD : claro está que todavía no se ha desarrollado la historia como para tener la ''chispa'' de emoción :P Además este cap. es más para conocer un poco a los personajes
Agradecimientos : Bueno cynda … si te hace ilusión jaja , pues él me dijo el nombre de ''Lisette'' aunque lo dijo con dos ''s'' es decir ''Lissette' aunque yo prefería ''Lissete'' pero jean dijo que le gustaba más este y Dren que este era la forma correcta de escribirlo (todo por un simple nombre , ya se podría llamar Fulanita (?) ) xD
De paso , el nombre de Yugoh al principio iba a ser Yugo , pero lo hablé con Dren y quedamos de que Yugoh es mucho más compuesto (por el mísero hecho de llevar una hache muda al final xD)

Es un fanfiction de Dofus , y su ''evolucionada'' parte Wakfu , de ahí el nombre :P. La historia es inventada , pero los personajes y poderes , son sacados de los ya mencionados.
Prólogo
Un día como todos , te levantas , sales con tus amigos … ¿Pero que pasaría si se te presenta alguien de ''otro mundo''? Alguien que viene de un portal que apareció de la nada , y sin dar muchas explicaciones os pide que vayáis a ayudar ¿lo haríais?
Así empieza la historia de Dowak , unos chavales cualquiera , con sus aficiones , que descubren que son ''especiales'' a los demás , y que tienen el poder en sus manos de salvar otro lugar , desconocido para todos.
Pues es la hora de entrar , y ver lo que pasa. Ahora te sumergirás de lleno en la historia de DOWAK.
Así empieza la historia de Dowak , unos chavales cualquiera , con sus aficiones , que descubren que son ''especiales'' a los demás , y que tienen el poder en sus manos de salvar otro lugar , desconocido para todos.
Pues es la hora de entrar , y ver lo que pasa. Ahora te sumergirás de lleno en la historia de DOWAK.

Capítulo 1.
Un día soleado, los pajaritos piando, los coches pasando de un lugar a otro, las motos aparcadas, las nubes bien cargadas de agua, las flores moviéndose con elegancia al son del viento y un rayo de sol entrando por la ventana. Todo lo bueno de una gran mañana.
El rayo de sol, traspasó el cristal, dejando un simple y fino chorro de luz que tocaba la cara de una pequeña chica.
Agitando la cabeza suavemente, se levantó y se restregó los ojos. Se destapó, puso los pies en las zapatillas rosadas que había justo debajo de la cama, y caminó hacía el baño. Delante del lavabo, abrió el grifo perezosamente y mojó sus pequeñas manos, las que luego se frotó por la cara para despertarse del todo.
Se miró en el espejo, y contempló su bello cabello rubio, tan liso como unas cataratas bañadas en oro. Y sus hermosos ojos azules, tan cristalinos como un río. Su tono de piel color carne, y sus labios finos y suaves como el algodón, la hacían perfecta. Pero todos sabemos que no existe la perfección.
Salió del cuarto de baño en cuclillas, para no hacer ruido. El cuarto de baño estaba conectado a su cuarto, era para ella sola. Pasó por la puerta del cuarto y podía observar un lindo lugar, era de madera y tenía dos pisos , las escaleras estaban cercanas, y había una barandilla para impedir que alguien se cayera. A la izquierda había pared, y a la derecha una puerta en la que habría un cuarto.
Tal vez intentara no hacer ruido para no despertar a quien estuviera en ella. Bajó las escaleras que eran de forma cuadrangular tocando siempre la pared. Todo era muy seguro, y los cuadros tan bonitos que se podían apreciar estaban por donde nadie los pudiera tocar, como si viviera un niño pequeño.
Apenas había una pequeña cocina ¿cómo cocinarían? Abrió la puerta de la salida y … :
— ¡BUUUUUUU! -gritó un niño pequeño, lo que provocó un gran susto en ella.
— No vuelvas a hacer eso Yugoh.
— ¿Es qué te asusto? -preguntó entre risas– Te ibas otra vez sin mí.
— Bueno vente. Iba a casa de Lisette.
— ¿Para desayunar? ¿Te crees que nunca tengo hambre? Me dejas solo, poniendo la excusa de que yo no soy amigo de tus amigos. -comentó mientras se le caía una lágrima y se la limpiaba con la palma de la mano.
— Ya sabes … bueno no llores –dijo acariciándole la cabeza– Puedes venir, y seguramente luego vayamos a la playa.
— Vale - se recuperó, y alegremente subió a toda prisa a por un bañador
— ¡¡¡Ahora que lo pienso, baja un bikini de los míos que se me olvidó traerlo!!!
Yugoh subió a toda prisa, sin pasar ni un minuto se escuchó un gran estruendo procedente de la escalera. La chica fue a por él sin dudarlo ni un instante, y le levantó cómo pudo. Se lo encontró tirado en medio de la escalera, aunque parecía que estaban acostumbrados a que esto ocurriera :
— Ten más cuidado Yugoh, no puedes ir siempre a lo loco.
— Es que … muahhhhh –empezó a llorar, tenía una gran herida en la rodilla, que debía ser desinfectada.
— ¡Oh! ¡¿Cómo has caído que te has hecho ese rasguño?! Venga, te llevaré a casa de Lisette, seguro que tendrá algún medicamento.
Le cogió en brazos, y bajó las escaleras pareciendo un matrimonio. Yugoh era mucho más pequeño que ella, por lo que podía cogerle perfectamente. Al terminar de descenderlas, se dio cuenta que la puerta la dejó abierta. Alguien podía haber entrado, pero no pasó, puesto que al parecer el hogar era muy extraño, en el piso de abajo no había nada, a pesar de una misera mesa en el rincón y un jarrón blanco adornado con unas flores verdes, que dentro había unas rosas, que no se puede saber a simple vista si eran de plástico. Sin contar esa pequeña decoración, solo se encontraban unas paredes, y si alguien hubiera entrado, se lo habrían encontrado por las escaleras pues no había ningún lugar para esconderse. Era una casa triste para unos niños tal y como ellos.
Pasó por la puerta, soltó una mano del fémur poco desarrollado del chiquillo y agarró el pomo redondo, por el que tiró hacia ella para poder cerrarla. Por fuera, se podía observar que la casa tenía pocas ventanas, más o menos cuatro, pocas para una casa tan grande. Al lado de la puerta ni siquiera había un timbre, ni un picaporte para poder pegar, por lo que si existiera el hecho de que hubiera alguna visita, tendrían que pegar golpecitos con el puño para que sonara. Algo inútil, pues se supone que en una casa tan grande no se podría escuchar un golpe tan flojo como eso.
— ¡Mira, el ternero por fin ha dado a luz! -exclamó la chica sorprendida.
— ¿Ahora te das cuenta? -dijo Yugoh con un tono burlón- Deberías dormir menos y estar más atenta, he tenido que ayudar yo con el parto, aunque ha sido cosa fácil, la madre sabía apañárselas sola.
— Me alegro –respondió feliz aunque poco creíble– espero que sepas hacer eso más a menudo, seguro que deberás hacerlo más veces, ¡claro, como siempre estoy dormida! -aclaraba con una mirada un poco cruel– Si estuviera menos atenta … ¿no te estarías desangrando en la escalera?
— Tienes razón , gracias. Siento lo que he dicho.
— Por cierto … ¿y tu herida? ¿Ya no te duele?
— Anda , se me olvidó el dolor y se me fue. Bueno, sigue llevándome, que si no puede que me haga daño –añadió para que le siguiera llevando.
Sin tener que sacar muchas fuerzas, continuó con el chico a cuestas sobre sus brazos. Andaba por un camino forestal, como una gran pradera en la que poder jugar y divertirse. Al parecer, junto a su casa, tenían un pequeño ''rancho'' como un establo pero con muchos tipos de animales : pollos , gallinas , caballos , ovejas, corderos, terneros, cerdos … Eso daba la conclusión de que le gustaban los animales, aunque no es bueno sacar aclaraciones precipitadas.
Llegaron a una casa con un gran invernadero y un jardín muy abarrotado de plantas de todo tipo. De la casa , que era un poco menos elegante que el exterior , se podía apreciar el marrón suave de las paredes , un color hermoso , que quedaba muy bien con la forma de la casa. El tejado con un marrón fuerte , que hacía más bonito la chimenea que tenía. Y un color verde un poco más oscuro que el de la hierba que había alrededor. La puerta era de un marrón normal , mucho marrón para una casa , aunque de tanta vegetación , se podría decir que la casa era ''el mayor árbol'' , puesto que si había algunos árboles como naranjos y variedades , como el manzano.
Sin esperarlo , una chica salió de la casa un poco cansada. Era de piel morena , con pelo oscuro y ojos verdes tales como la hierba misma. Llevaba puesta ropa del mismo color que sus ojos , era una camisa , y una falda por la que se le asomaba sus piernas canijas , puesto que la falda era corta. Unas chanclas con el mismo tono de color , por el que se le veían los dedos y había dos tiras de zapato para separar el dedo gordo de los demás.
Tras ver a Yugoh y a su ''mula de carga'' , fue corriendo como si los conociera de toda la vida :
— ¡¿Pero qué hacéis así?! ¡¿Es qué no habéis tenido tiempo para arreglaros?! - gritando a los cuatro vientos , la extraña se refería a que estaban en pijama
— Es que con el … - sin poder seguir , fue interrumpida inmediatamente
— ¡¡¿¿Pero qué es eso??!! - señaló refiriéndose a la herida
— ¿Te has levantado con el pie derecho? - preguntó el pequeñín – Deja de gritar todo lo que tengas que decir , te escuchamos igual. Es que me he caído por la escalera , y paré con la rodilla. ¿Podrías curarme?
— Sin duda – decía mientras se dirigía al invernadero – Esto es un poco de pomada , proviene de una planta llamada Árnica Montana – seguía hablando y restregándosela por la herida – Como tu herida no está abierta , puedo aplicártela perfectamente , si no podría … Te sentirás mejor en un instante. - terminó al observar que no les interesaba mucho y que solo querían desinfectarla - Bueno … ¿y la ropa?
— Eso te contesto yo. Es que al caerse , tuve que traerlo corriendo para que no se le infectara. Pero me di cuenta de que estaba en pijama poco antes de que sucediera eso.
Tenía razón , los dos llevaban un pijama hecho de lana y liso , sin ningún dibujo. Eran sosos pero ¿para qué los querrían bonitos si son para dormir? Ella lo tenía todo rosa , incluso llevaba las zapatillas de andar por casa. El de Yugoh era azul , pero él en cambio llevaba unas chanclas azules.
Parecía que para ellos el color era muy importante , solo vestían de uno ¿sería por alguna razón en especial?
El rayo de sol, traspasó el cristal, dejando un simple y fino chorro de luz que tocaba la cara de una pequeña chica.
Agitando la cabeza suavemente, se levantó y se restregó los ojos. Se destapó, puso los pies en las zapatillas rosadas que había justo debajo de la cama, y caminó hacía el baño. Delante del lavabo, abrió el grifo perezosamente y mojó sus pequeñas manos, las que luego se frotó por la cara para despertarse del todo.
Se miró en el espejo, y contempló su bello cabello rubio, tan liso como unas cataratas bañadas en oro. Y sus hermosos ojos azules, tan cristalinos como un río. Su tono de piel color carne, y sus labios finos y suaves como el algodón, la hacían perfecta. Pero todos sabemos que no existe la perfección.
Salió del cuarto de baño en cuclillas, para no hacer ruido. El cuarto de baño estaba conectado a su cuarto, era para ella sola. Pasó por la puerta del cuarto y podía observar un lindo lugar, era de madera y tenía dos pisos , las escaleras estaban cercanas, y había una barandilla para impedir que alguien se cayera. A la izquierda había pared, y a la derecha una puerta en la que habría un cuarto.
Tal vez intentara no hacer ruido para no despertar a quien estuviera en ella. Bajó las escaleras que eran de forma cuadrangular tocando siempre la pared. Todo era muy seguro, y los cuadros tan bonitos que se podían apreciar estaban por donde nadie los pudiera tocar, como si viviera un niño pequeño.
Apenas había una pequeña cocina ¿cómo cocinarían? Abrió la puerta de la salida y … :
— ¡BUUUUUUU! -gritó un niño pequeño, lo que provocó un gran susto en ella.
— No vuelvas a hacer eso Yugoh.
— ¿Es qué te asusto? -preguntó entre risas– Te ibas otra vez sin mí.
— Bueno vente. Iba a casa de Lisette.
— ¿Para desayunar? ¿Te crees que nunca tengo hambre? Me dejas solo, poniendo la excusa de que yo no soy amigo de tus amigos. -comentó mientras se le caía una lágrima y se la limpiaba con la palma de la mano.
— Ya sabes … bueno no llores –dijo acariciándole la cabeza– Puedes venir, y seguramente luego vayamos a la playa.
— Vale - se recuperó, y alegremente subió a toda prisa a por un bañador
— ¡¡¡Ahora que lo pienso, baja un bikini de los míos que se me olvidó traerlo!!!
Yugoh subió a toda prisa, sin pasar ni un minuto se escuchó un gran estruendo procedente de la escalera. La chica fue a por él sin dudarlo ni un instante, y le levantó cómo pudo. Se lo encontró tirado en medio de la escalera, aunque parecía que estaban acostumbrados a que esto ocurriera :
— Ten más cuidado Yugoh, no puedes ir siempre a lo loco.
— Es que … muahhhhh –empezó a llorar, tenía una gran herida en la rodilla, que debía ser desinfectada.
— ¡Oh! ¡¿Cómo has caído que te has hecho ese rasguño?! Venga, te llevaré a casa de Lisette, seguro que tendrá algún medicamento.
Le cogió en brazos, y bajó las escaleras pareciendo un matrimonio. Yugoh era mucho más pequeño que ella, por lo que podía cogerle perfectamente. Al terminar de descenderlas, se dio cuenta que la puerta la dejó abierta. Alguien podía haber entrado, pero no pasó, puesto que al parecer el hogar era muy extraño, en el piso de abajo no había nada, a pesar de una misera mesa en el rincón y un jarrón blanco adornado con unas flores verdes, que dentro había unas rosas, que no se puede saber a simple vista si eran de plástico. Sin contar esa pequeña decoración, solo se encontraban unas paredes, y si alguien hubiera entrado, se lo habrían encontrado por las escaleras pues no había ningún lugar para esconderse. Era una casa triste para unos niños tal y como ellos.
Pasó por la puerta, soltó una mano del fémur poco desarrollado del chiquillo y agarró el pomo redondo, por el que tiró hacia ella para poder cerrarla. Por fuera, se podía observar que la casa tenía pocas ventanas, más o menos cuatro, pocas para una casa tan grande. Al lado de la puerta ni siquiera había un timbre, ni un picaporte para poder pegar, por lo que si existiera el hecho de que hubiera alguna visita, tendrían que pegar golpecitos con el puño para que sonara. Algo inútil, pues se supone que en una casa tan grande no se podría escuchar un golpe tan flojo como eso.
— ¡Mira, el ternero por fin ha dado a luz! -exclamó la chica sorprendida.
— ¿Ahora te das cuenta? -dijo Yugoh con un tono burlón- Deberías dormir menos y estar más atenta, he tenido que ayudar yo con el parto, aunque ha sido cosa fácil, la madre sabía apañárselas sola.
— Me alegro –respondió feliz aunque poco creíble– espero que sepas hacer eso más a menudo, seguro que deberás hacerlo más veces, ¡claro, como siempre estoy dormida! -aclaraba con una mirada un poco cruel– Si estuviera menos atenta … ¿no te estarías desangrando en la escalera?
— Tienes razón , gracias. Siento lo que he dicho.
— Por cierto … ¿y tu herida? ¿Ya no te duele?
— Anda , se me olvidó el dolor y se me fue. Bueno, sigue llevándome, que si no puede que me haga daño –añadió para que le siguiera llevando.
Sin tener que sacar muchas fuerzas, continuó con el chico a cuestas sobre sus brazos. Andaba por un camino forestal, como una gran pradera en la que poder jugar y divertirse. Al parecer, junto a su casa, tenían un pequeño ''rancho'' como un establo pero con muchos tipos de animales : pollos , gallinas , caballos , ovejas, corderos, terneros, cerdos … Eso daba la conclusión de que le gustaban los animales, aunque no es bueno sacar aclaraciones precipitadas.
Llegaron a una casa con un gran invernadero y un jardín muy abarrotado de plantas de todo tipo. De la casa , que era un poco menos elegante que el exterior , se podía apreciar el marrón suave de las paredes , un color hermoso , que quedaba muy bien con la forma de la casa. El tejado con un marrón fuerte , que hacía más bonito la chimenea que tenía. Y un color verde un poco más oscuro que el de la hierba que había alrededor. La puerta era de un marrón normal , mucho marrón para una casa , aunque de tanta vegetación , se podría decir que la casa era ''el mayor árbol'' , puesto que si había algunos árboles como naranjos y variedades , como el manzano.
Sin esperarlo , una chica salió de la casa un poco cansada. Era de piel morena , con pelo oscuro y ojos verdes tales como la hierba misma. Llevaba puesta ropa del mismo color que sus ojos , era una camisa , y una falda por la que se le asomaba sus piernas canijas , puesto que la falda era corta. Unas chanclas con el mismo tono de color , por el que se le veían los dedos y había dos tiras de zapato para separar el dedo gordo de los demás.
Tras ver a Yugoh y a su ''mula de carga'' , fue corriendo como si los conociera de toda la vida :
— ¡¿Pero qué hacéis así?! ¡¿Es qué no habéis tenido tiempo para arreglaros?! - gritando a los cuatro vientos , la extraña se refería a que estaban en pijama
— Es que con el … - sin poder seguir , fue interrumpida inmediatamente
— ¡¡¿¿Pero qué es eso??!! - señaló refiriéndose a la herida
— ¿Te has levantado con el pie derecho? - preguntó el pequeñín – Deja de gritar todo lo que tengas que decir , te escuchamos igual. Es que me he caído por la escalera , y paré con la rodilla. ¿Podrías curarme?
— Sin duda – decía mientras se dirigía al invernadero – Esto es un poco de pomada , proviene de una planta llamada Árnica Montana – seguía hablando y restregándosela por la herida – Como tu herida no está abierta , puedo aplicártela perfectamente , si no podría … Te sentirás mejor en un instante. - terminó al observar que no les interesaba mucho y que solo querían desinfectarla - Bueno … ¿y la ropa?
— Eso te contesto yo. Es que al caerse , tuve que traerlo corriendo para que no se le infectara. Pero me di cuenta de que estaba en pijama poco antes de que sucediera eso.
Tenía razón , los dos llevaban un pijama hecho de lana y liso , sin ningún dibujo. Eran sosos pero ¿para qué los querrían bonitos si son para dormir? Ella lo tenía todo rosa , incluso llevaba las zapatillas de andar por casa. El de Yugoh era azul , pero él en cambio llevaba unas chanclas azules.
Parecía que para ellos el color era muy importante , solo vestían de uno ¿sería por alguna razón en especial?
Si se dieron cuenta , la historia se cuenta por un narrador ''no tan omnisciente'' puesto que lo cuenta como si no supiera nada más de lo que saben ustedes :P
Espero que les haya gustado , que lo hayáis leído sin aburriros , que esperéis más :P Y por supuesto toda crítica será bienvenida (pero no os paséis xD)
PD : claro está que todavía no se ha desarrollado la historia como para tener la ''chispa'' de emoción :P Además este cap. es más para conocer un poco a los personajes
Agradecimientos : Bueno cynda … si te hace ilusión jaja , pues él me dijo el nombre de ''Lisette'' aunque lo dijo con dos ''s'' es decir ''Lissette' aunque yo prefería ''Lissete'' pero jean dijo que le gustaba más este y Dren que este era la forma correcta de escribirlo (todo por un simple nombre , ya se podría llamar Fulanita (?) ) xD
De paso , el nombre de Yugoh al principio iba a ser Yugo , pero lo hablé con Dren y quedamos de que Yugoh es mucho más compuesto (por el mísero hecho de llevar una hache muda al final xD)

By: Yorm ^^

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Gracias Cynda ^^










(?) Bueno, intentaré esforzarme más jaja