Si se portan bien doy premios a los mejores roles
Introducción:
Spoiler
Ya todos los participantes se encontraban reunidos en la gran sala circular. En el medio estaban los sillones en ronda. En esos sillones se sentarían con sus pokémon, se colocarían las gafas de realidad virtual y viajarían. ¿Por qué el viaje se preguntaban? Ese iba a ser un viaje educativo. El mundo está difícil y entrenar yendo de gimnasio en gimnasio ya no alcanza. Ahora hace falta afrontar peligros más fuertes para sobrevivir. Y la realidad virtual es el único lugar donde ustedes pueden afrontarlos sin miedo a la muerte… al menos eso es lo que todos piensan.
Steve es el encargado de asegurar que su viaje no tenga dificultades. Es un ingeniero experto que sabe cómo utilizar esas máquinas y ante el menor problema encontrar la solución. Además, sabe mucho de pokémon y es una persona enteramente bondadosa que siempre se mantiene igual físicamente, con su cabello oscuro medio corto, sus ojos achinados y sus acciones motrices rápidas y nerviosas.
-A medida que los vaya llamando, se sientan en un sillón junto a su pokémon.
Algunos de ustedes ya habían participado y les daba igual, conocían el procedimiento. Los que no habían participado estaban un poco nerviosos, pero la tranquilidad de los demás los calmaba un poco.
-Guido y su Metagross. Tu Metagross es muy grande para el sillón, irá a la sala de transporte instantáneo.
Guido se sentó tranquilo mientras su pokémon pasaba algo incómodo por otra puerta.
-Néstor, y su Weavile. Bienvenido.
El joven se adelantó junto a su pokémon y se colocaron en los sillones. Se veían bastante tranquilos y entusiasmados.
-Albert y Sceptile.
Juntos avanzaron hasta los sillones y se acomodaron. Sceptile estaba un poco incómodo al principio pero luego se fue acostumbrando a su asiento.
-Gouka y Feraligatr- Steve frunció los labios al verlos. Parecía no tener buenos recuerdos del joven.
Gouka y Feraligatr se sentaron también, sin darle importancia a su pasado, pues eran proclives a desconectarse del juego de manera súbita. A Feraligatr le costó un poco acomodarse en los sillones, pero al final encontró el hueco justo donde ponerse.
-Emanuel y Scrafty.
Juntos y tranquilos, rememorando viejos tiempos, se hundieron en los plácidos almohadones de los sofás.
-Acel y Abomasnow. Disculpa, pero tu pokémon también irá a la sala de transporte instantáneo antes que nos mate a todos de frío.
Acel se sentó junto al Scrafty de Emanuel y Abomasnow fue conducido a través de esa puerta a la sala siguiente.
-Christian y Haxorus.
Como Steve no dijo nada, juntos pasaron y se sentaron cómodamente, aunque Haxorus, al igual que Sceptile, tuvo que buscar la mejor posición.
-Xebas y Torterra, bienvenidos. Torterra, a la habitación siguiente.
Sebas se reclinó sobre la silla para comenzar y Torterra lentamente pasó a la habitación continua.
-Ana Carolina y su Umbreon.
La elegante muchacha se sentó y junto a ella fue obediente su negro compañero.
-Matías y Salamance. Salamance, deberá ir a la próxima habitación.
Por su tamaño el pokémon tuvo que retirarse a la habitación contigua, por lo que el joven se sentó junto al Umbreon de Ana en soledad.
-Fabricio y Salamence. Oh, vaya, una leyenda del Colegio Virtual, bienvenido. Tu Salamence seguirá al de Maty.
El pokémon se desplazó al espacio siguiente algo incómodo. Fabri se sentó tranquilamente junto a Maty.
Ya terminada la toma de asistencia, una vez que estuvieron todos sentados, Steve apretó unos botones en una enorme máquina y habló.
-Cuando entren al juego, tendrán un objetivo que es sobrevivir. Si ustedes o sus pokémon son borrados del juego, pierden la partida. Dentro posiblemente encuentren aliados que los ayudarán a sobrevivir. Tengan en cuenta también que a quien más aliados tenga más fácil se le hará sobrevivir. ¡Buena suerte para todos! Colóquense las gafas. Pónganse lo más cómodos posibles y asegúrense que no se caerán del sillón. Traten de que sus corazones estén lo más en reposo posible.
Hicieron lo que Steve les pidió y siguió apretando botones y haciendo que de la máquina salieran algunas luces. Poco a poco, en la boca de Steve se fue formando una gran sonrisa y todos los participantes fueron cayendo dentro de la realidad virtual. Cuando ya el último terminó de ingresar al flamante espacio, la sonrisa de Steve se desdibujó y un gesto de sorpresa apareció en su rostro. Comenzó a tocar botones de manera nerviosa y observaba una pantalla pequeña con algo de desesperación. Al ver que el sistema no respondía como el quería, hundió su mano derecha entre su cabello, pensativo.
-¿Y ahora qué rayos…? Mmm, vamos a ver si puedo repararlo sin tener que sacarlos del juego…
Misión 1:
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Guido:
Spoiler
En un principio, cuando la máquina se enciende, sientes como si bajaras de una montaña rusa a 500 km por hora, tan rápido que no puedes ver lo que sucede a tú alrededor y frente a ti lo único que vez es una mancha multicolor que se mueve aerodinámicamente como si quisiera envolverte. Eso hasta que en un momento sientes un sonido similar al de un estallido y puedes percibir como si te atravesara el cráneo. No puedes abrir los ojos, sientes que te quedas sin aire…
-Guido, despierta. ¡Despierta!
Abres los ojos y ves que un joven delgado y con rostro asustado te admira mientras te toma de los hombros. Tratas de desperezarte. Extrañamente tienes lagañas en los ojos, aunque no crees haber dormido demasiado tiempo. Lo extraño es que ese joven conozca tu nombre, porque tú no lo conoces para nada. Tiene los ojos saltones y el cabello rizado y castaño. Está vestido con rústicos taparrabos y lleva en su cuerpo colgantes con piezas de hueso.
-Nos tenemos que ir, rápido. Los Herón estarán aquí en cualquier momento, debes tomar a tu Starraptor y nos tenemos que ir volando ya mismo.
¡¿Starraptor?! ¿De qué rayos está hablando? Tú no tienes un… En cuanto te incorporas, ves al elegante pájaro haciendo guardia en la entrada de una cueva. Buscas con tu mirada por todos lados a Metagross, pero no lo ves. No está por ningún lado. Vas a preguntarle al joven si sabe algo, pero al parecer está muy apurado porque se retiró de la cueva y te apresuró a que lo siguieras.
Algo atontado por el viaje dimensional y por los extraños sucesos, sales fuera de la cueva mientras admiras al Starraptor. Es un espécimen enorme, con plumas muy coloridas y la cabeza semicubierta por una especie de gorra al estilo peruano del mismo material que la vestimenta del joven que te despertó. Parece extremadamente fuerte, pero así mismo te quedas con las ganas de ver a tu pokémon, ¿dónde estará?
Cuando sales de la puerta logras ver allí al joven que te despertó, ya montado sobre un Aerodactyl. También puedes ver a otro muchacho alto, de músculos firmes y cabello rubio lacio. Sus ojos son profundos y su rostro está endurecido por la preocupación. Monta un Tropius. Junto a él, un tercer sujeto, que es bajito pero con grandes músculos. Parece mucho más viejo que los otros dos que son más o menos de tu edad. Es calvo y con una barba tupida y negra, pero sus ojos verdes parecen amables y su sonrisa te brinda tranquilidad. Está junto a un rudo Charizard. El cuarto es un chico más joven que tú, no crees que tenga más de 15 o 16 años. Es bajito, flacucho, tiene el cabello corto y negro. Su rostro es el terror personificado. Cabalga sobre una Mandibuzz. Y la última es una mujer joven, aunque de aspecto algo deteriorado. Su cabello es corto y rubio, sus ojos grises y sus arrugas faciales están marcadas por la tristeza. Vuela sobre un Altaria. Los cinco están vestidos con las mismas ropas extrañas y rústicas, cosa que te hace quedar fuera de foco con tu chaleco, tu remera y tu jean. Incluso algunos están algo sucios, como si acabaran de revolcarse en la tierra.
Esos cinco están esperando que montes tu pokémon. No entiendes muy bien de qué va la situación, pero parece peligroso.
-Rápido, Guido, sube al Starraptor y dinos a donde vamos, queda poco tiempo. Recuerda que el clan Herón viene desde el Norte, debemos ir hacia otro punto. Al Este está el océano, estoy seguro que ellos no se acercarán allí.
-Marvin, creo que nadie te dio poder de decisión- se quejó el segundo sujeto-. Guido decidirá, él es el hijo de nuestro noble y difunto líder, por eso nos guiará a la mejor opción que será el Oeste, donde se encuentra el bosque. Allí sí que tendríamos todos los recursos para restablecer nuestro clan.
-Ambos se equivocan, Marvin y Segor- habló el tipo más viejo-. Guido, hijo, sabes lo bien que yo conocía a tu padre. Te aconsejo que nos lleves al Sur, a las montañas, allí hay agua natural, muchos minerales y cuevas donde ocultarnos de nuestros enemigos.
Es momento de que montes y elijas a donde ir, aunque no sepas muy bien qué hacer. Puedes, mientras viajas, hacerles las preguntas que quieras a cualquiera de tus compañeros, aunque recuerda que posiblemente les parezca extraño que les hables de que vienes de otra dimensión, sería mejor que les sigas la corriente.
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Néstor:
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La sensación de viajar a través de las dimensiones es desconcertante. Sentías como si poco a poco tu cerebro se fuera desintegrando y convirtiendo en basura espacial, pero que luego de un instante se rearmara en otra parte. En una parte que no entiendes bien donde es, pero sientes un gran frío. Tu cabeza da vueltas como si te hubieras metido a una licuadora.
Sientes algo pesado caer sobre tus piernas y cierras los ojos. Poco a poco, tu líquido cerebral se estabiliza y recuperas el control de tus sentidos. El peso sobre tus piernas es una niña pequeña.
-Hermanito, ¿vamos a buscar leña para calentarnos? Tengo frío- es una pequeña de tu mismo color de piel y cabello, pero con ojos verdes. Es muy bonita y calculas que tendrá alrededor de seis años.
-No, hermano, vayamos a buscar comida, tengo hambre- el que habló esta vez es un niño que se encuentra acurrucado entre unas mantas finas de tela. Te recuerda mucho a ti en tu niñez, te sorprende el parecido físico que tienes con él, sólo tiene el cabello algo más corto que el tuyo. Tendrá unos 10 años.
-Haz lo que quieras pero llévatelos de aquí o despertarán a Gino- dijo una muchacha. Es bella, morena, con el cabello muy largo y rasgos delicados. Su cara denota un cansancio de varios días sin dormir. Su cuerpo delgado y grácil, apenas está cubierto con ropa, el frío que hace debe estar matándola. En sus manos tiene un pequeño bulto entre ropas de lana. Es un bebé recién nacido.
Los tres que te hablaron están vestidos con ropas similares, muy arcaicas, casi estropajos se llamarían esas cosas en tu época. Te das cuenta el desentono que existe entre la vestimenta de ellos y tus vaqueros localizados, tu extraña camiseta y tus zapatillas deportivas. ¡Pero si ellos tienen los pies cubiertos con una especie de bolsas del mismo material que sus ropas! ¿Acaso es gente pobre que no conoce la ropa? ¿Por qué te llaman “hermano”? No entiendes nada de esa rara dimensión en la que has caído. Lo que si ves familiar en esa rara choza de cuero tejido con desprolijidad es a Weavile que te admira igual de incómodo de lo que tú debes estar mirándolo a él. Quizá todo eso sea parte del juego y tu objetivo es sobrevivir. Será mejor que les lleves la corriente.
¿Qué harás? ¿Llevarás a tus dos “hermanos” pequeños a buscar leña? ¿O los llevarás mejor a buscar algo para comer? Tanto el calor como la comida te urgen, así que no sabes por qué decidirte.
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Albert:
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La máquina comienza a funcionar y el vértigo del viaje dimensional comienza a sentirse en tu mente. Quemas adrenalina a una velocidad sobrehumana, transpiras como si hubieras pasado de la pista de hielo a un sauna, tienes la seguridad de que tus sesos en cualquier momento se derretirán por la fricción de la velocidad a la que viaja. De repente se detiene con tanta fuerza que sientes como si hubieras chocado contra una montaña. Tu cabeza gira como si acabaras de bajar del simulador de vuelo. Te cuesta trabajo acostumbrarte al nuevo lugar. Frente a ti hay un gran árbol y en el suelo una grama muy tupida. Comienzas a ver a tu alrededor y descubres que estás en una especie de bosque. Sceptile está a tu lado, tendido en el suelo. Aprieta la mandíbula como si algo le doliera, parece que el viaje le afecto mucho. Te quedas a su lado mientras tu mente termina de acostumbrarse al nuevo ambiente fresco y lleno de olorosas esporas. Sceptile parece no acostumbrarse, le sigue doliendo y comienzas a preocuparte. Intentas hacerlo reaccionar y oyes que comienza a toser. No hay dudas, tiene algún daño.
-¿Te encuentras bien, Albert?- te das la vuelta a ver y observas allí un viejecito. Está semidesnudo, con un tupido taparrabos como única prenda y todo su arrugado y envejecido cuerpo expuesto. Su cabello cano y ralo se encuentra amontonado con una especie de bincha natural hecha con lianas. Tiene una barba apenas visible, también de color canoso. Su rostro parece amable y demuestra tranquilidad.
Estás algo confundido, pues no sabes cómo es que está enterado de tu nombre. Sin embargo, no es la primera vez que estás en el Colegio Virtual y sabes que esas cosas algo extrañas suelen suceder, lo mejor es seguir la corriente. El anciano se acerca algo preocupado al cuerpo de Sceptile.
-Tu compañero tiene alguna enfermedad, Albert. Ven, lo llevaremos hasta la aldea para curarlo.
Entre los dos intentaron levantar al robusto pero ligero pokémon. No pesaba tanto como su cuerpo hacía parecer, pero igualmente tomó mucho esfuerzo de tu parte ya que el viejecito era muy débil y la fuerza nunca ha sido tu habilidad más destacada.
Caminas guiado por el anciano y observas mientras tanto el bosque. Si no estuvieras en ese situación dirías que es muy hermoso, ideal para pasar un día completo respirando su puro oxígeno.
En un momento sientes un ruido extraño entre el follaje, como si alguien estuviera moviéndose junto con ustedes pero algo distanciado. El viejecito parece no haber oído nada, podría ser parte de tu imaginación o podría ser que el señor ya está entrado en años y no oye bien.
Decides no hacerle caso aunque a medida que avanzan cada vez se hacen más notorios los ruidos, incluso puedes oír golpeteos en los árboles, como si hubiera alguien apoyándose a ellos. Comienzas a impacientarte y crees que es peligroso seguir caminando. Podrías seguir caminando pero, ¿y si es alguien que los está siguiendo para ver a donde van? El viejo habló de una tribu, y por como está vestido el señor podría ser una tribu perdida que no quiere ser descubierta. Debes decidir si te detendrás a inspeccionar bien la zona o si seguirás caminando hasta la villa sin prestarle importancia. Recuerda que tu pokémon está enfermo, no podrás usarlo y debes ayudarlo rápido.
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Gouka:
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Otra vez un viaje dimensional… aunque esta vez intentaste disfrutarlo. Tu cerebro se abolló como una lata de cerveza mal pisada. Sentías a todo su cuerpo inmóvil y a tu cerebro en movimiento. Cuando llegó al punto en que pensaste que tu mente se transformaría en un tornado, de repente el vértigo comenzó a disminuir y tus sesos fueron dejando de emitir esa sensación de movimiento y el que comenzó a moverse fue tu cuerpo. Te diste cuenta que estabas parado y por un instante perdiste el equilibrio, pero te detuviste justo a tiempo con un pequeño trozo de madera bien asegurado que había frente a ti. Cuando alcanzas a apreciar bien tu entorno puedes distinguir que estas en una barca, en medio de una gran extensión de agua. A tu lado se encuentra también de pie Feraligatr y frente a ti hay cinco personas que te miran algo sorprendidas. La embarcación en la que estás es muy arcaica, está construida con madera sin lijar, incluso te parece que está hecha de trozos de árboles que fueron cortados y puestos uno encima de otro y atados con lianas. Te sorprendes de que pueda flotar y sostener el peso que sostiene.
Las cinco personas están vestidas de manera muy extraña, con ropas de cuero y abrigos de piel de Ursaring y Tauros. Sus miradas sorprendidas y frías daban algo de temor, pero nada que pueda acobardar a un muchachote como tú. Los miras mejor uno por uno y en todos ellos clavas tus duros y cautivadores ojos color miel.
El sujeto que tienes más cerca es un calvo algo más bajo que tú pero aún más ancho de espaldas. Tiene una musculatura de miedo y enormes dibujos y cicatrices en su piel. Su enorme mandíbula y su redonda nariz terminan por completar la bestial forma de este bárbaro. El otro sujeto, frente al que viste recién, es más alto incluso que tu, pero mucho más delgado, no tiene un físico marcado, aunque es atlético. Su rostro huesudo es la viva imagen de la burla y la ironía. Tiene la cabeza cubierta de crespos cabellos castaños y un bigote que comienza a nacer. Sus extraños ojos negros parecen una muralla para cualquiera que quiera leer su mirada.
La siguiente es una mujer con de las más extrañas que has visto. Está al lado del joven que viste recién. Es delgada y de baja estatura. Su cabello está cortado en forma de cresta, como una chica punk. Su rostro esta surcado por los aros, por pedazos de piedras preciosas y también algunas cicatrices. Igualmente, detrás de todos esos accesorios se escondía la imagen de una mujer bella, con ojos celestes, nariz respingada y labios gruesos. Frente a ella y al lado del primer sujeto hay otra mujer rubia, con unos pechos tan sobresalientes que casi te duele pensar que ella tenga que caminar con todo ese peso a cuesta. Lo más sorprendente es la delgada cintura que tiene, que queda totalmente desproporcionada al estar tan cerca de su busto. Tiene el cabello rubio y muy largo, aunque bastante sucio. Su rostro tiene aún más aros que la otra chica, incluso tiene dos en la lengua. Le faltan varios dientes. La tercera que está en la parte más alejada del bote es una muchacha atlética, con el torso descubierto dejando expuestos sus delicados y redondos senos a tu mirada. También deja desnudo su vientre plano y firme, como si hiciera abdominales con la misma asiduidad que bebe agua. Tiene el cabello castaño oscuro atado en una infinita cantidad de trenzas. Tiene algunos arcillos en sus orejas y en sus cejas, pero no tanto como las demás. Sus ojos son de color café como su cabello y sus dientes blancos como las perlas. No te sorprende ver gente tan rara, el Colegio Virtual es así, pero igual es un poco extraño. Es muy incómodo estar vestido con chaleco, remera musculosa y jogging viendo la vestimenta de los demás.
-¿Pasa algo malo, Gouka?- preguntó el primer sujeto. ¿Sabe tu nombre? Eso sí que está raro.
-Si, te ves algo mareado… No me digas que de grande el mar empezó a afectarte- dijo sonriente la tercer muchacha de los pechos obscenamente desnudos que distraían aún más tu concentración.
En ese momento oyes un gruñido y volteas a tu lado. Es Feraligatr que acaba de descubrir un grave problema. Su brazo derecho, ese con el cual ejecutaba tan perfectos puños de hielo, ahora es un angustioso muñón cubierto por una manopla de metal que termina en una especie de garfio irregular. Los demás acompañantes volvieron a poner una cara de mayor sorpresa aún.
-Sí que están raros el día de hoy ustedes- dice el segundo muchacho, el flacucho-. En fin, ¿qué vamos a hacer hoy? ¿Atacamos a los Firiteos, a los Ginfeos o a los Balustri? Decídete, si no decido yo a donde vamos, ya muero de hambre.
No tienes ni idea de qué rayos te está hablando, pero no necesitas ser un genio para saber que no te conviene preguntarle quienes son esos tipos de los que hablan o sino pondrán una cara aún de mayor sorpresa. Puedes elegir un nombre al azar, pero eso podría ser una decisión tomada sin pensar y si te equivocas… no sabes lo que pueda pasar. Quizá lo mejor sea dejar la decisión las manos del muchacho, al menos hasta que te vayas acostumbrando al lugar. ¿Qué elijes hacer? Además de elegir la opción, puedes preguntarle a alguien algo que quieras saber, aunque ten en cuenta de que podrían tomarte por loco si les cuentas que vienes de otra dimensión.
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Emanuel:
Spoiler
El juego comienza. Sientes un estallido sucesivo en tu cabeza, como tuvieras una ametralladora en la oreja. Parece como si el aire acariciara directamente tu cerebro a una velocidad tan alta que podría ser capaz de erosionarlo. Cuando sientes que tu masa encefálica se va a pegar como una estampa contra la parte trasera de tu cráneo, el viento cesa y tu mente se estabiliza. Se calma muchísimo, casi al límite de detenerse.
-Despierta...
Sientes una voz delicada y suave y también el húmedo contacto de un ente líquido en tu mejilla. Abres los ojos y miras al lugar donde piensas que proviene la voz. Estás recostado junto a una mujer morena, totalmente desnuda que te sonríe con sus llamativamente blancos dientes. Su cabello negro y rizado, reposa sobre un montón de paja donde están tirados. Pero esa no es la única sorpresa. Sientes un piquete en el trasero y te das vuelta. Allí te encuentras con otras dos muchachas sonrientes. Una es rubia con el rostro salpicado por pecas y la otra es una chica castaña de nariz puntiaguda y senos enormes que casi es una tortura verlos. Quieres decir algo pero no te sale nada por la boca. No puedes creer el lugar donde caíste.
-Aquí está el agua, señor.
Otra muchacha entró a la tienda donde estabas metido con las tres trayendo una especie de caparazón con líquido dentro. Tenía las anchas caderas cubiertas por un taparrabos de lana y el torso descubierto, con su extenso cabello negro cayendo sobre sus hombros y sus pechos como una catarata de agua turbia. Su piel blanca y delicados rasgos faciales se van acercando a ti, invitándote a tomar agua. No atinas a hacer nada, estás inmóvil, es imposible que hayas caído en un sitio así. De repente, a un costado de la rústica tienda oyes unos gruñidos y te volteas a ver. Es tu Scrafty, que está siendo acosado por una Combusken, una Skitty y una Linoone. Sea donde sea que cayeron es un lugar donde las mujeres están algo liberales.
Como no reaccionas, la muchacha morena que has visto primero habla para ver si logra quitarte unas palabras.
-¿Quieres que hagamos algo por ti? ¿Quieres algo de comer? ¿Quieres que te dejemos solos o que te complazcamos? ¿Qué deseas, Emanuel?
Cada vez te sorprendes más. Ahora resulta que puedes elegir. Bien, pues ahí tienes algunas opciones, puedes pedir algo de todo eso que te ofreció. Otra opción que tienes es salir de esa tienda a ver el mundo en el que estas y despejar un poco tu mente. Elijas lo que elijas, puedes hacerles a esas chicas las preguntas que gustes, después de todo tú mandas.
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Acel Trugh:
Spoiler
Conectarse al mundo virtual no es fácil, es una sensación muy incómoda, sientes como si te abrieran la tapa de los sesos y con una cuchara empezaran a revolver. El dolor se mezclaba con la adrenalina, parecía que hubieras saltado desde un avión sin paracaídas, era caída limpia que no se completaba nunca y nunca se completó, porque en un momento sentiste como que te detenías en el aire y flotabas lentamente. De pronto, comenzaste a sentir que apoyabas los pies suavemente sobre una superficie sólida.
Abriste los ojos lentamente intentando acostumbrarte a tu entorno. Ves a tu lado un Medicham que te inspira confianza con sus ojos. Sigues admirando tu entorno. Estás en una pequeña colinita, de pasto verde y algunas rocas medianas de color blanco. Frente a ti hay una imponente montaña, cien veces más alta que la feúcha colinita en la que estás parado. Ves cuatro personas frente a ti. La que más resalta es un hombre grande y corpulento que tiene a su lado un Gallade. El sujeto tiene el cabello corto y oscuro, la cara cuadrada, con quijada y pómulos sobresalientes. Lleva puesto un abrigo de piel que le cubre el cuerpo entero y está sujeto de su hombro derecho por un tirante. Todo un Sansón. A su lado había una chica más o menos de tu edad, de cabello negro muy lacio y ojos cansinos. Tenía la piel blanca y el cuerpo delgado y sin curvas. No se veía ningún pokémon junto a ella. Y cerca de esta había un par de niños de la misma edad, un nene y una nena de no más de diez años. Tenían el mismo color de cabello anaranjado y la misma nariz redonda y grande. Por la forma en que estaban vestidos, ambos con taparrabos de color morado enredados a la cintura, te pareció que eran gemelos. Tampoco tenían pokémon, pero te miraban muy atentos.
-¡Tú, Acel! Tienes el deber de conducirnos a la victoria. ¡Gente venenosa tomar…!- el que empezó a hablar fue el grandulón, pero la muchacha de negros cabellos lo interrumpió.
-Silencio, Molder. Acel sabe lo que tiene que hacer- habló de manera cortante y con la voz regular. Parecía no tener sentimientos-. Tenemos que rescatar a los demás de los venenosos, ya. ¿Iremos todos a atacar con nuestro arsenal de pokémon psíquicos o iremos con algunos pokémon a un ataque sorpresa?
No entiendes nada. Ellos pelean entre sí pero tú no comprendes… ¿Y dónde estará Abomasnow? No lo ves por ningún lado. Los sujetos están esperando tu contestación, y tú sigues embobado mirándolos.
Los niños te miraron como si no entendieran por qué no contestabas. La muchacha no cambió su forma de mirar y el tipo grandote perdió su visión en el infinito como si fuera un perfecto idiota. Será mejor que decidas, pareces la única persona normal allí… aunque tu vestimenta sea bastante inadecuada para lo que parece ser la época.
¿Decidirás algunas de las opciones que te dio la chica? ¿O prefieres esperar a enterarte un poco más de las cosas que están pasando para actuar? Responde que harás.
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Cristhian:
Spoiler
Si alguna vez metiste la cabeza en el agua y la dejaste allí el tiempo suficiente como para que se te rompieran los pulmones y cerebro se te llene de agua, seguro sentiste lo mismo que ahora. Tenías la seguridad de que poco a poco tu cerebro se iba haciendo más pequeño y tu cráneo más grande. Llegó un instante en que te sentiste un tonto de cabeza hinchada. Pero pronto sentiste que tus sentidos se normalizaban, tu mente volvió a estar como en un principio y tu cuerpo emitió la sensación de que estabas recostado. De repente sentiste una sacudida, como si alguien te agitara. Es una muchacha de nariz pequeña y ojos verdes. Su cabello castaño, lacio y atado deja un mechón suelto que cae sobre su pálido rostro. Es delgada y alta.
-Cristhian, levántate.
Haces lo que te dice y notas que estás algo mareado. Admiras a tu alrededor. Además de la muchacha que te despertó hay otras dos personas. Uno es un tipo de unos cuarenta, con barba abundante, el rostro surcado por bastantes arrugas y el cabello rizado y bien negro, sin presencia de canas. Es delgado, sin músculos. Se lo ve muy preocupado. Junto a él hay una mujer más o menos de su edad, con un largo cabello rubio entrecano, el rostro algo sucio, con ojos marrones saltones y labios finos. Su cuerpo parece consumido por el desgaste físico, es muy delgada, incluso se le ven los huesos del cuello. Los tres parecen estar en el mismo estado de preocupación. Se encuentran en una especie de cueva pintada con extraños y llamativos colores. Las vestimentas que llevan puestas no tienen concordancia con la tuya, más bien parece que usaran algún abrigo de piel de un animal con escamas.
-¿Te encuentras bien? ¡Nos han atacado! ¡Los Drogurt se han llevado a tu Haxorus que fue herido en pleno combate con un Salamence! Tú te desmayaste a causa de un hiperrayo en cuanto comenzó la contienda. ¡Ya no nos quedan pokémon! Si nos atacan otra vez nos matarán a todos- la muchacha parecía totalmente alterada. Los otros dos más bien parecían resignados a morir-. ¡Eres nuestro líder! No puedes dejar que muramos así como si nada, debes guiarnos a un lugar donde podamos encontrar más pokémon para poder combatir.
No entiendes nada y comienzas a desesperarte también. ¿Haxorus lastimado en una batalla? ¡Pero si acaban de llegar! No recuerdas haber combatido. Esas personas parecen conocerte, pero tú jamás las has visto. Y ahora te piden que los lleves a algún lugar donde poder capturar pokémon… ¿pero qué pasará con Haxorus, tu compañero? Lo ibas a preguntar cuando el hombre habló.
-Daria, tú no entiendes el espíritu herido de Cristhian. Él realmente ama a sus pokémon. No dejará que se lleven a Haxorus. Cris, si quieres ir a buscarlo, nosotros esperaremos pacientemente aquí- terminó el sujeto.
-¡¿Qué?! ¿Vas a irte y a dejarnos aquí solos y al peligro de los Drogurt? ¡No podemos combatirlos! ¡Si vienen nos matarán o nos llevarán prisioneros! Si elijes ir a buscar a tu pokémon, yo abandono el clan.
La muchacha está firme en su decisión. De verdad quieres de nuevo a tu Haxorus, pero presientes que debes proteger a esa gente y que tu pokémon puede esperar… aunque no estás seguro de nada. ¿Irás a buscar a Haxorus o guiarás a esa gente a algún lugar donde estén más protegidos?
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XebastianX:
Spoiler
Te sentiste aplastado por un Mamoswine cuando el simulador comenzó a andar. La gravedad sufrió cambios serios, al menos en lo que percibías. De un momento a otro sentías una presión tan grande como si todo tu cuerpo fuera a quebrarse y luego te sentías flotando como si estuvieras en la nada. No sabías bien si tu mente estaba en tu cuerpo o en otro mundo, pero la confusión te invadía terriblemente.
Claro que eso no duró para siempre. En un momento dejaste de experimentar cambios gravitacionales y fuiste estableciéndote en el sitio donde habías sido transportado. Te diste cuenta que estabas sentado, casi recostado sobre un apoyo duro. Y al instante sentiste que tu piel se humedecía pero con un calor bastante potente. Creías estar desnudo. En cuanto abriste los ojos, pudiste ver lo que te esperaba.
Estabas sumergido en una especie de piscina de piedra, llena de agua caliente, tanto que hasta te sofocaba. Estabas desnudo, pero tu ropa se encontraba allí cerca. Junto a ti, en esa especie de piscina natural, se encontraba otro joven y tres mujeres, los cuatro también desnudos y sumergidos.
Junto a ti, a tu derecha, estaba el joven, más o menos de tu edad. Se encontraba relajado, casi parecía durmiendo. Era atlético, de rostro delicado, con cabello crespo castaño. Te recordaba bastante a ti, excepto por el color de pelo. A tu lado izquierdo había una chica esbelta, rubia, de pelo ondulado y muy largo. Alcanzabas a ver bastante su cuerpo desnudo, pero te avergonzaste en cuanto observaste su llamativo y sobresaliente busto, por lo que dejaste de mirar al instante y posaste los ojos en las mujeres que estaban frente a ti. Una poseía rasgos asiáticos y cabello negro atado en una rodete. Su piel era muy pálida y suspiraba con regocijo, como si ese baño de agua a punto de hervir fuera lo más reconfortante del mundo. No alcanzabas a ver su cuerpo, pero la imaginabas delgada. La última era una chica de piel trigueña y cabello color castaño, corto, pero con un largo flequillo acomodado a medias detrás de su oreja para dejar a la vista sus llamativos ojos verdes. Te miraba y sonreía plácidamente, como si el baño la estuviera llevando al momento del sueño. Imaginabas que esta chica más que delgada tenía un cuerpo atlético, ejercitado, sobre todo por la firmeza de su cuello
-¿Estás bien, Xebas?- te habló esta última al notar tu interés en ella.
-Mmm, quien no estaría bien con este baño, ¿no, hermano?- te dijo el joven abriendo de repente los ojos.
-Sí, disfrutemos ahora… no sé por cuanto tiempo podremos hacerlo- habló la chica que estaba a tu lado bastante preocupada.
-Jazmín, ¿puedes olvidarte un minuto de los problemas? Para eso estamos aquí- le recordó la chica de rasgos asiáticos hablando con el mismo acento que el tuyo y los demás.
-No puedo olvidarme de nuestros problemas, Mara. Desde que los Tieyera fueron expulsados del valle y vinieron aquí a las montañas, todos los días mueren nuestros pokémon de fuego.
En ese momento buscaste por todos lados a Torterra pero en la cueva en que estabas no parecía que pudiera caber.
-No vamos a revivirlos preocupándonos- sentenció la joven que te habló al principio-. El único pokémon que podría contra los de Teyera es el Charizard de Xebas, si es que no tuvieran tantos pokémon de tierra con ataques de roca.
¿Charizard de Xebas? Tú no tienes un Charizard, ¿de qué rayos hablan?
-Hay alguien que puede detenerlos…- dijo el joven a tu lado, misterioso.
-¿Quién?- preguntó entusiasmada la joven a tu lado, inclinándose hacia delante logrando que sus senos emergieran generando aún más vergüenza en ti.
- Ho-Oh- terminó cortante el muchacho. Eso te llamó bastante la atención y seguiste escuchando.
-No, no, Víctor. Ho-Oh no nos ayudará aunque lo encontremos, él no se mete en estos asuntos- le corrigió la chica asiática, Mara-. Yo propongo mejor buscar aliados. Podríamos hablar con la tribu Herval, ellos nos temen y fueron los que expulsaron a los Teyera. Si hiciéramos un pacto con ellos, quizá nos prestan algunos de sus pokémon de hierba para luchar.
-Es una buena opción- dijo la muchacha de cabello corto-. Ambas, aunque son bastante improbables. Yo sugiero mejor entrenar más a nuestros pokémon de fuego y capturar otros, para tener algo con qué hacerles frente. Quizá no resulte, pero es fácil de hacer. ¿Qué te parece, Xebas? Eres el líder, toma la decisión tú.
-Ay, Xebas, ¿qué haremos? Tengo miedo- dijo la chica rubia a tu lado, abrazándose a tu brazo logrando que sus pechos se estrujen contra tu cuerpo generándote el máximo de vergüenza que puedes soportar.
Será mejor que digas algo rápido para salir cuanto antes de esa situación tan incómoda. ¿Qué opción prefieres de las tres que te dieron?
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Ana Carolina:
Spoiler
Si alguna vez subiste a una hamaca y te hamacaste tan fuerte que sentiste que te ibas a dar vuelta en el aire eso sentiste al viajar por las dimensiones, pero multiplicado mil veces. Tu cerebro giraba como un trompo, en todas las direcciones, chocando contra tu cráneo y desactivando lentamente cada neurona. Por un momento te sentiste en la nada. Pero de un momento a otro comienzas a sentir un poco más tus pies, y tu cuerpo parece acomodarse de manera vertical, hasta que piensas que has vuelto a sentarte en la máquina. En el momento en que tu cerebro se establece en su lugar y deja de girar abres los ojos lentamente, casi con miedo de que algo raro pase.
Te encuentras sentada en una especie de rústica roca tallada a mano en forma de trono. A tu lado está Umbreon, sonriente y moviendo su colita. Frente a ti, en una planicie de espeso césped negro, hay cuatro sujetos. Son tres hombres y una mujer, y están reclinados sobre el suelo con sus manos estiradas como si estuvieran orando. Uno de ellos habló.
-¡Reina Ana Carolina, diosa de la oscuridad, no merecemos tenerte frente a nosotros!
El que habló es un joven atlético, moreno, de unos veinte años, semidesnudo, con un taparrabos arcaico hecho de hojas flexibles. Tenía una musculatura de miedo, abdominales, pectorales y bíceps marcados. Su rostro tenía algunas cicatrices. Y sus ojos eran negros y profundos.
-¡Soy Gregory, el comandante de tu ejército oscuro! Todas tus órdenes cumpliré, todos tus deseos y caprichos serán para mi un honor satisfacerlos.
-¡Ama y señora de la noche! ¡Yo soy Fausto!
Era un sujeto delgado, muy alto, de piel blanca y cabello negro hasta los hombros. Llevaba la misma vestimenta que el sujeto anterior, aunque no se lucía tanto por la falta de músculos. Así mismo, tenía un rostro bello, sin marcas, orejas, nariz pequeña y mirada taciturna.
-Seré su consejero, no hay nada en este mundo que yo no conozca, sin duda puede consultarme cualquier cosa que escape a sus conocimientos, si es que eso es posible.
-¡Nocturna cazadora de pecadores! ¡Mi nombre es Fabio y estoy dispuesto a apoyarla en cualquier decisión que tome!
El tercero era un sujeto algo más robusto, calvo, con la cara rechoncha y risueña. Estaba vestido diferente, con una especie de toga verde negruzca, que debe haber sido del mismo material que los taparrabos de los otros. Sus cabellos dorados resaltaban entre el ennegrecido suelo.
-Seré su asesor económico y de la construcción, para que usted logre convertir este mundo en un templo de sabiduría. Cualquier trabajo que haya que hacer, yo estaré encantado de ocuparme de ello.
-¡Doncella umbría, diosa entre las diosas! Yo soy Ximena.
La última muchacha era una chica morena, quizá más joven que tu, de rostro pacífico y cabello castaño trenzado. Su cuerpo atlético y grácil estaba desnudo completamente, aunque llevaba dibujados en su piel algunos tatuajes que camuflaban su busto y su sexo. Sus ojos eran fríos y penetrantes.
-Soy la encargada de impartir justicia y controlar las leyes sociales en su futuro imperio. No tendrá usted que preocuparse por aquellos que la desobedezcan, que no sigan las reglas o que quieran deformar su magnífico y perfecto mundo.
Estás agradecida pero también bastante incómoda por la situación. Es incómodo que ellos te conozcan y que tú no sepas quienes son. También es incómodo ir vestida de jean y gabardina mientras que ellos cuatro están casi desnudos. Vas a decir algo, pero en ese momento Fausto, el segundo joven, habló con prepotencia.
-¿Qué asunto le parece que es de mayor importancia, señora? ¿El ataque al grupo psíquico Majolnir, que son los únicos con tecnologías tan avanzadas como las nuestras? ¿La construcción de viviendas para pokémon y para los nuevos habitantes que llegarán en cuanto demostremos el poder de nuestro clan? ¿O desea darse una vuelta por la prisión para inspeccionar a aquellos aborrecibles enemigos y ofrecer algún sacrificio al dios Darkrai?
Ahí tienes tres opciones bastante misteriosas. No tienes idea de nada, acabas de llegar y ellos piden que tomes decisiones sin tener demasiada información. ¿Qué prefieres hacer? Después de todo, tienes que seguirles la corriente, si dices algo como que no eres su reina o su diosa quien sabe las barbaridades que podrían hacer.
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Matías:
Spoiler
Al viajar sientes la misma tranquilidad que yendo enganchado a un tren bala sobre unos patines. Tu mente parece volar a una velocidad tan alta que no alcanza a decodificar el entorno que te rodea. Tus ojos se hunden en tu cráneo y tus oídos se tapan como si te hubieran metido un rollo entero de papel sanitario.
Sin bien parece durar una eternidad esa sensación, de un momento a otro sientes que la adrenalina va disminuyendo, tu cerebro se estabiliza, tus ojos se abren y tus oídos se destapan. Igualmente, te cuesta recuperar el control sobre tu cuerpo, estás como si salieras del samba después de tomarte una botella de tequila. Lo primero que sientes, es tu cuerpo reposar sobre una superficie cómoda. Estas acostado y sobre algo esponjado. Abres los ojos.
La desesperación te ataca al ver que te encuentras dentro de un espacio diminuto, como encerrado. Totalmente fuera de ti empujas la pared que tienes enfrente y esta cede fácilmente. Se abre como si fuera una tapa y sacas de allí tu cabeza para respirar todo el aire que puedes.
Admiras a tu alrededor. Estás en un lugar oscuro, no alcanzas a ver muy bien, pero oyes un susurro como de risas. De repente se enciende una luz, es un Lampent que circula por allí. Lo admiras extrañado y buscas a tu alrededor a tu Salamence para que te ayude, pero en vez de él a tu lado te encuentras un aterrador Spiritomb. Te has metido en un lío sin quererlo.
-¡Ey, hermanito! Pareces asustado.
De la nada, un joven de unos dos o tres años mayor que tú, de cabello negro corto y erizado, piel pálida, ojos grises y cuerpo fornido se proyecta entre tú y el Lampent. El muchacho está abrazando dos chicas que tienen la mirada perdida. Una es rubia y alta, de labios carnosos y pechos turgentes. La otra es más baja, de cabellera rubia también, cintura estrecha y rostro delicado. Ambas están vestidas con unos abrigos de pelaje bastante denso. Él tiene una capa de una tela similar a la seda que envuelve su cuerpo como si se hubiera enrollado con él. No entiendes bien la situación pero no parece tan peligrosa como pensabas.
-Ten, mira lo que te conseguí- el muchacho te arrojó a la segunda muchacha que cayó cerca del lugar donde habías estado durmiendo, que es una especie de caja cuadrada y enorme, llena de paja por dentro-. ¿Cómo es tu nombre, bella?
-Mariana- respondió como una autómata.
-¡Ja! ¿Que te parece? ¿Linda no?- tu supuesto hermano sonrió mostrándote unos largos y puntiagudos colmillos-. Oye, ¿te pasa algo? Pareces descompuesto. Si necesitas algo estaré haciendo el amor con mi nueva novia recientemente convertida en mi cama- señaló otra caja similar a la tuya-. Puedes hacer lo mismo, pronto se hará de día y sabes que nosotros no podemos salir de día.
¿Colmillos largos? ¿Temor a salir del día? ¿Mujeres “convertidas” con mordeduras en el cuello? No hay duda alguna, ese sujeto es un vampiro o algo así. Y por lo que insinúa tu también lo eres… te tocas los colmillos… no parecen más grandes. Quizá tú no seas un vampiro y él se esté confundiendo.
El chico se mete junto con la alta muchacha a otra gran caja un poco más lejos de allí y el Lampent lo sigue hasta quedar sobre la arcaica caja.
Observas a la muchacha. Tiene la mirada perdida en algún punto del espacio. Es sexy, pasar un rato con ella no estaría nada mal, empezarías con el pie derecho. Pero te da curiosidad salir a ver el mundo y descubrir si de verdad el sol te afecta o no lo hace. ¿Te acuestas con ella o te vas de la cueva?
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Fabri:
Spoiler
En cuanto ingresaste al juego tuviste la sensación de que un bravucón te levantaba de los pies para que el dinero cayera de tus bolsillos, pero parecía que te levantó tan alto como si tuviera un jetpack. El líquido cerebral en tu cabeza se agolpó con una ferocidad tal que te sentiste mareado casi hasta el punto del desmayo. Todo te daba vuelta y comenzaste a percibir una presión en tu cráneo que un momento pensaste que se quebraría como una nuez. Pero en el instante justo antes de que se quebrara, la presión cedió y el dolor comenzó a disminuir. Se fue calmando lentamente, recuperaste la estabilidad cerebral y tus sentidos. De repente, volviste a percibir apoyo en tus nalgas, volvías a estar sentado.
Moviste tu cabeza hacia los dados para centrarte. Abriste los ojos, estabas en una mesa de piedra comiendo y frente a ti había algunos sujetos que conversaban entre sí y comían también.
Eran 4 hombres altos, musculosos y de rostro duro. Los cuatro estaban vestidos rústicamente con pieles de Ursaring que les quedaban ajustadas al cuerpo y lo cubrían desde los pectorales hasta la mitad del muslo. El primero era calvo y tenía una cicatriz espantosa en forma de Z en su cara. Sus ojos eran negros y su piel blanca. El segundo tenía una pequeña mata de cabello negro, era de piel oscura, sus ojos de color café y sus dientes blancos resplandecientes. El tercero era un tipo de baja estatura, pero igual de corpulento que los demás, le faltaban varios dientes en la cara, tenía los ojos celestes y el pelo largo, rubio y grasiento. El cuarto también tenía el cabello rubio pero corto, no hablaba como los otros tres y tenía un aspecto más señorial, no tenía defectos en su rostro inmaculado, sus ojos verdes se veían dubitativos. No entendías bien qué hacía un ser tan delicado y escuálido como tú allí, la fuerza era lo que menos te caracterizaba y ellos parecían todo lo contrario. Además de que tu ropa tampoco combinaba con la de ellos.
-¡Ja! La mujer con la que estuve parecía un Emboar. ¡Una bestia era! Casi tan alta como yo y podría decir que pesaba lo mismo. Sin dudas me marcó para siempre, nunca olvidaré sus besos de fuego y sus abrazos tan fuertes como los de un Machamp- comentó el tercer sujeto.
-¡Es que estuviste de verdad con una Emboar, tarado! Ja, eso te pasa por beber jugo de Shuckle fermentado- gruñó el primero-. ¡Hoy tendríamos que atacar a alguien! ¿No les parece? Para robar algunas mujeres buenas, las que nos quedan ya dan asco. Creo que deberíamos ir a la aldea Nardel, allí todos usan pokémon normales, sólo debemos cuidar a nuestros pokémon de los voladores y listo
-Yo opino que ataquemos a los Herval. Allí todas las mujeres son delicadas y hermosas. Los pokémon planta no nos molestarán en absoluto- comentó el tipo moreno que iba en segundo lugar.
-¡No, no, no! ¡Ataquemos a Roque! Esa aldea tiene mujeres fuertes y vigorosas, no morirán tan fácilmente como las otras cuando las hagamos nuestras novias-
El diálogo te asusta bastante, esos tipos son aterradores.
-Que Fabri decida, él es el listo, ustedes son unos idiotas. Quizá en vez de ir a atacar, podríamos concentrarnos en buscar a la perdida tribu Figthjer, hace tiempo que recibió el ataque y no volvimos a saber de ellos, recuerden que había muchos de nuestros hermanos allí- habló el cuarto sujeto.
-Eso es una estupidez, Grindel- negó el primer sujeto calvo-. Podríamos buscarlos toda una vida y jamás los encontraríamos porque están todos muertos. ¡Los psíquicos los hicieron pomada! ¡Esos odiosos psíquicos con sus odiosas mujeres frías! ¡Existen sólo para molestar!
-Yo no estaría tan seguro de que estén muertos- respondió el joven Grindel volviendo a poner su mirada dubitativa-. ¿Tú que piensas, Fabri?
Debes responder a lo que te preguntan. Has buscado a Salamence con la mirada y aún no puedes verlo, pero quizá esté cerca de allí, después de todo están en una pequeña cueva donde posiblemente no cupiera. ¿Elijes que ataquen alguna tribu de esas que te nombraron primero o prefieres hacer lo que dijo Grindel de buscar a esa tribu perdida?
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Bueno, eso es todo por el momento. Como ya dije, las inscripciones aún están abiertas, el que quiera entrar es libre de hacerlo.
Para los que ya están jugando, pueden empezar a capturar pokémon. Los pokémon que pueden capturar están distribuidos en mis mensajes, por lo que tendrán que utilizar el buscador. Hay algunos que lo saben usar tan bien que dijeron que podrían encontrarlo sin problemas… no sé, quizá es algo muy fácil y no me he dado cuenta, si es tan fácil que veo que todos lo encuentran rápido creo que cambiaré de sistema. Ya veremos.
Les diré como pista que una vez que entren al sector donde están todos mis mensajes pueden buscar el gif del pokémon (que fue subido a un photobucket especial del CV para distinguirlo de otros íconos) con una palabra que tiene que ver con la misión que tuvieron. Es una palabra que al ponerla en el buscador les aparecerán mis mensajes que posean esa palabra y la búsqueda se les hará mucho más simple. Cualquier problema pueden preguntar por MP.
Una vez que encuentren al pokémon deberán enviarme un MP. Hay pokémon específicos para cada uno, y tienen que ver con el entorno en que están metidos. Por ejemplo, si uno de ustedes está en el medio del bosque y encuentran el gif de un Wilord eso quiere decir que por más que me envíen MP no los dejaré atraparlo y tendrán que buscar otro. Hay pokémon que les pueden servir a varios usuarios, en ese caso el que lo encuentre primero tiene derecho a luchar por él. La batalla se realizará en PO en un momento en que yo esté conectado y si lo atrapan deberán postear el log del combate como anexo en la próxima misión para que sea válido (quien tenga problemas con el log, me avisa que yo los tendré a todos guardados)
Creo que eso es todo por el momento. Tomen buenas decisiones, hagan buenas misiones, no se apuren, pero tampoco se dejen estar, recuerden que tienen compañeros y si se atrasan se atrasan todos juntos. Bueno, cualquier duda de las misiones ya saben, me avisan.
PD: Les dejaré elegir el sexo y naturaleza de los pokémon.