Especial de noche de brujas de Big Pokémon
Personajes:
El Charmander es Checo
El Squirtle es Ritle
La Chicorita es Corita
La Cyndaquil es Cyndi
El Totodile es Tony
El Treecko es Keko
La Torchic es Tica
La Mudkip es Mony
El Turwig es Tute
El Monferno es Monchu
La Piplup es Penny
La Espeon es Heve
El Poochyena es Pechyo
La Buneary es Bany
El Bagon es Bano
El living del árbol/casa de Big Pokémon estaba abarrotado de Pokémon con muchas ganas de comer…
Ritle: ¡Ay! Mony, te lo pido por favor, te lo suplico ¡Trae la comida!
Mony: Ya voy, ya voy, no me apresuren si no quieren que saque la comida cruda o que se queme.
Mientras el bullicio y los quejidos de los Pokemon asediaban la casa una fina llovizna caía fuera de la casa.
Heve: ¿Recuerdan cuando a Monchu se le cayó la toalla en el baño y todos nos reímos de él? Jejeje, fue muy gracioso.
Monchu, el Monferno, comenzó a enfadarse luego de ese comentario.
Bano: ¿Y cuando ocurrió eso? Yo no lo viví.
Cyndi: ¡Claro que no! Sólo Checo, Tica, Ritle, Bany y yo lo vivimos… Heve jamás lo vio, pero usó sus poderes psíquicos para saber lo que había pasado.
Heve: ¡Upps! Es que no me di cuenta, aun no me acostumbro a mis poderes Psíquicos, y a veces lo que escucho que piensan lo vivo como una realidad.
Monchu: Sí, claro por que te convie…
¡BOOOM!
Una especie de explosión muy sonora se oyó en el comedor.
Todos: ¿Otra vez comeremos comida quemada?
Mony: ¡Claro que no! Tengo las bayas Meloc al horno con Papayas bien custodiadas, las estoy por sacar.
Tony: Si la comida de Mony no fue la que explotó ¿Qué fue?
Checo: Da igual, debe ser algún Pokemon pájaro que chocó contra las bayas de la casa.
Penny: Sí, como la vez que ese Swellow suicida quiso entrar a la casa y Keko lo corrió a piedrazos.
Todos rieron por la anécdota.
Ritle: Y yo me acuerdo que…
¡BOOOM!
Nuevamente el estallido vuelve a inquietarlos.
Corita-algo asustada-: ¿Qué fue eso, chicos?
Todos se observaron entre sí algo confusos.
Mony: ¡Maldición! ¡Esta vez si fue la comida la que explotó!
Todos la observaron con los ojos desorbitados.
Ritle: ¿Qué? No… Creo que voy a llorar.
Bany: Big Pokémon, vamos a necesitar otro hornito.
Cuando Monchu y Ritle se acercaron a ayudar a Mony el viento sopló fuerte, con un silbido aterrador y las ventanas se abrieron de par en par haciendo que todos los papeles y las telas livianas que había por allí volasen por el aire.
Checo: ¡Uff! Tica, pensé que habías cerrado las ventanas…
Tica-muy confundida-: ¡Pero si las cerré con gancho y todo!
Bano: Te habrá parecido, ¿Cómo van a abrirse de esa manera si las cerraste?
Mientras los dos chicos que hablaron se levantaron a cerrarla oyeron un ligero chapoteo en el agua.
Penny: ¿Qué fue eso?
Tute: ¿Qué cosa?
Penny: ¡Ese chapoteo!
Tony: Sí, yo también lo oí.
Keko: Solo fue un chapoteo, esta lloviendo.
Penny: No fue un chapoteo cualquiera, sé de agua, soy una Piplup. Hay alguien en el estanque.
Pechyo: ¿Quién va a haber si todos estamos aquí adentro?
Bano: Tal vez sea uno de esos Pokemon guardianes que están para custodiar que no entre ni salga nadie de la casa.
TOC, TOC, TOC…
Los tres golpes en la puerta principal del árbol/casa los sacó de las discusiones. Todos se miraron con la misma pregunta ¿Quién podría estar golpeando la puerta?
Todos juntos bajaron las escaleras para ver quien estaba golpeando. El más curioso, que era Tony, el Totodile, se acercó a abrir mientras todos los demás se agolpaban tras él para recibir a quien fuera el invitado… Pero nadie apareció. Allí estaba la entrada, vacía, con la molesta llovizna cayendo, con el agua del estanque embravecida por el viento. Las vayas que cercaban la casa crujían por el ímpetu de la corriente que soplaba.
Ritle: Sabía que este momento llegaría. Es el momento en que todos ya pasamos tanto tiempo encerrados que nos volvimos locos.
Tony: A lo mejor nos quieren jugar una broma. Alguien puede estar usando un sustituto.
Heve: Lo hubiera descubierto con mis pensamientos psíquicos.
Tica: ¿Y si eres tú la que usa el sustituto?
Heve: Buen punto.
Todos salieron de la casa a buscar para ver si por allí había algo o alguien que estuviera jugando esa broma pesada. Se dividieron en tres pequeños grupos para buscar. Checo, Cyndi, Monchu, Tica, Ritle y Bany se pusieron a indagar cerca del árbol casa. Bano, Keko, Tute y Corita fueron al bosquecito donde estaba el confesionario. Heve, Penny, Tony, Pechyo y Mony fueron cerca del estanque.
Heve: ¿Y si son fantasmas? Me dan miedo los fantasmas…
Tony: Es cierto, pueden ser fantasmas. Creo que Pechyo debería comandar el equipo.
Pechyo: ¿Qué? Que sea un Poochyena no quiere decir que sea valiente, soy bien cobarde.
Mony: Pero todos nos quedamos bien cerquita de ti.
Pechyo: Uff, está bien.
Mientras los cinco Pokemon caminaban, el viento se hacía más fuerte y las pequeñas gotitas picaban como abejas. Pechyo avanzaba con calma hacia el frente, temblando entre la oscuridad de la noche. No se oía otro ruido más que el silbar del aire. Sus pasos cada vez se hundían más en la húmeda hierba. El presentimiento de encontrarse con fantasmas lo embargaba, temía enfrentarse a ellos, sus malévolas risas aparecían en su mente y cada crujir de la hierba lo hacía sobresaltarse…
¡AAAAAAAAAAAAAHHH!
El Pokemon siniestro saltó con fuerza ante el grito desgarrador proveniente detrás de él. Cuando buscó a sus amigos ya no estaban. Sólo se encontró con el viento soplando muy fuerte y con la oscuridad cubriéndole los ojos.
Pechyo: ¿Heve? ¿Tony? Esto no es gracioso chicos…
El Pokemon temblaba asustado, su corazón latía muy rápido, sus latidos se escuchaban casi tan fuertes como hacía un rato se escuchaban sus pasos. Sufría terribles escalofríos en la espalda, allí pasaba algo que no era normal.
Pechyo: ¿Mony? ¿Penny?
¡AAAAAAAAAAAAAHHH!
Pechyo: ¡AAAAHH!
Al oír el segundo grito el Pokemon corrió con los ojos cerrados hasta donde pudiera llegar con sus pies. Estaba a punto de sufrir un infarto, su corazón no soportaba toda esa excitación, estaba demasiado asustado como para detenerse y tenía el suficiente miedo de morir como para abrir los ojos y encontrarse con quien sabe qué hubiera. Un árbol fue lo que detuvo su desenfrenada locura. El Pokémon había chocado contra un gran nogal y se abrió un profundo corte en la cabeza que comenzó a sangrar al instante.
Pechyo: ¡AAAAHH! Chicos, por favor, háblenme, digan algo, no es justa esta broma.
¡AAAAAAAAAAAAAHHH!
Es el grito que vuelve a sentir, esta vez en el bosque, ya que allí había ido a parar con su corrida. El Poochyena cerró los ojos amedrentado y lentamente comenzó a caminar hacia atrás, caminó, caminó, caminó hasta que su pie chocó contra algo que había en el suelo. El Pokémon lentamente se volteó y bajó su mirada hasta donde se encontraba el objeto que había pisado…
Pechyo: ¡AAAAHH!
El Pokémon comenzó caminar casi petrificado hacia delante. El objeto que había pisado era la cabeza cercenada de Corita, la Chicorita. La expresión en su rostro muerto era la imagen de la desesperación.
Pechyo: ¡No puede ser! No es posible, no es posible…
El cerebro del Poochyena bombeaba adrenalina hacía su corazón, estaba temblando de miedo, pronto a desmayarse. Mientras seguía andando sin voltear a ver nuevamente el rostro de Corita pudo ver como una figura corría hacia él desde el bosque. ¡Era Tute! Estaba salvado.
Pechyo: ¡Tute!
Tute: ¡Pechyo! Vete de aquí, corre, salva tu vida.
El Turtwig avanzó unos trancos más y luego cayó al suelo con la parte trasera cortajeada y bañada en sangre.
Pechyo: ¡Tute no! ¿Qué pasa? ¿Qué está pasando?
Tute: Pechyo… Sálvate. Son ellos. Son terribles, acaban con todo lo que hay cerca.
El Pokemon de hierba exhaló su último aliento y murió con los ojos fijos en la cabeza arrancada de Corita.
Pechyo: ¡No, no, no! ¡No creo esto!
El Poochyena comenzó a caminar hacia atrás, con los ojos cerrados y el seño fruncido. Un trueno lo hizo estremecer y se detuvo. Se volteó y vio dos figuras colgando de un árbol. Keko y Bano yacían ahorcados con hilos, con las lenguas hacia fuera y los ojos entrecerrados. El Pokémon oscuro no pudo soportar eso. Comenzó a correr hacia el árbol/casa, era lo único que le quedaba. Si llegaba al gran árbol se salvaría, allí dentro era un santuario, esas cosas no pasarían.
Luego de correr por mucho tiempo el Pokemon llegó hasta donde estaba la casa y lo primero fue el cuerpo de Monchu, enroscado en una rama con los huesos rotos posiblemente.
Pechyo: ¡AAAAHH! ¿Qué está pasando aquí? ¡No quiero morir!
¡AAAAAAAAAAAHHH!
El ya muy horroroso ruido se escucha nuevamente y Pechyo observa como Cyndi cae desde lo más alto del árbol de cabeza, muriendo y dejando fluir masa encefálica en cantidad.
Pechyo-llorando-: Cyndi… ¿Por qué todos están muriendo? ¡¿Por qué?!
Checo: Pechyo… Pechyo…
El Pokemon se voltea y encuentra a Checo con el abdomen cubierto de sangre y los intestinos saliéndose de él.
Pechyo: ¡Checo! Dime que hago, ¿Cómo te ayudo?
Checo: Sólo… no entres a la casa, haz lo que te digo, no entres allí… Ritle, Bany y Tica ya lo hicieron y… COF COF…
El Pokemon murió tras decir esas palabras. Pechyo ya estaba al borde de la locura… Aunque Checo no terminó de hablar sabía que no debía entrar a la casa. Tendría que correr ahora hacia donde se había separado de su grupo, tal vez encontrara alguno vivo. Ya nada era igual, su corazón había sufrido una fuerte dosis de terror, estaba demasiado asustado, pero todos habían muerto y sabía que se acercaba su hora. Las lágrimas caían sobre su rostro de manera abundante. La lluvia había cesado, también el viento. La oscuridad era cada vez más densa. El estanque estaba cerca de donde él estaba parado, las aguas estaban calmas. Se acercó allí a ver. En cuanto escaneó el fondo del mismo pudo ver como las cristalinas aguas se teñían lentamente de rojo a causa del cadáver desmembrado de Heve. Pechyo se arrojó al suelo completamente enloquecido al ver a su mejor amiga muerta allí. Vapuleó el suelo con las manos luego de eso, sólo para volver a oír eso que tanto lo torturaba.
¡AAAAAAAAAAAHHH!
Hacia él corría rengueando Penny. Y rengueaba por que le faltaba una de sus patitas. La pingüinita vio a Pechyo y este corrió a ella para ayudarla.
Penny: ¡Pechyo! ¡Que bueno verte!
Pechyo: ¡Penny! ¡¿Que esta pasando?! Por favor, dime que todo esto es un sueño.
Penny: Me gustaría decírtelo, pero… Ay, me duele mucho…
Pechyo: ¿Qué te pasó? ¿Qué les pasó a todos?
Penny: Son esos locos, ellos mataron a Tony primero y luego a Mony usando solo sus manos. ¡Les arrancaron los ojos, Pechyo! ¡Es horrible!
Pechyo: ¿Locos? ¿Pero quienes? ¡Con eso no me dices nada!
Penny: Tú los conoces, ellos son…
De repente una luz ciega a ambos Pokemon y el viento nuevamente comienza a soplar con fuerza. La luz se apaga y en el estanque se oyen extraños chapoteos, como los que había oído Penny antes
Penny: ¡AAAAHH! ¡Volvieron!
Pechyo: ¡No pasará nada! ¡Estaremos bien!
Un silbido cortó el aire. Era algo fino, preciso, certero. Algo que giraba, monstruoso, terrible. El sonido metálico que provocaba psicopateaba la mente de Pechyo y Penny. Los Pokémon se abrazaron muy fuerte, sintiendo como el miedo los carcomía. Ya era tarde. Estaban muertos.
Heve: ¡Pechyo!
Pechyo: ¿Ah?
Heve: ¿Qué pasó? De repente te quedaste duro mirando a la nada…
Pechyo: No… No se que pasó… Pero fue tan real. Sentí tanto miedo.
Heve: Oh, no te preocupes, estás a salvo aquí. No pasa nada.
El Pokemon siniestro observó a su alrededor. Estaban por comer. Afuera llovía tenuemente. Había un rico olor dulce en el aire.
Ritle: ¡Ay! Mony, te lo pido por favor, te lo suplico ¡Trae la comida!
Mony: Ya voy, ya voy, no me apresuren si no quieren que saque la comida cruda o que se queme.
Pechyo abrió los ojos con sorpresa. Observó la ventana, como lentamente el gancho que las sostenía comenzaba a soltarse... El corazón del Pokemon oscuro no soportaría acarrear nuevamente con la situación que se le había vaticinado.
La vida muchas veces te pone en situaciones límites… Espero que estés preparado para vivirlas porque es inevitable que sucedan.
Bueno, espero que les haya gustado esta especie de parodia a Destino Final, una película que está muy buena y que siempre que la miro me hace pensar mucho. Pero ¡no se preocupen! Ningún personaje de Big Pokémon murió haciendo este corto xD