Re: ~~Aprendiz De Mago~~
wiiii aqui llego lo que estaban deseando, mi fic , el tercer capitulo
Spoiler
Torn se movía inquieto en su cama, ya que esta era demasiado grande para él.
Como no podía dormir se levantó para ir al lavabo, pero al dar el segundo paso oyó una voz grave, que le llamaba desde el salón.
Se acercó a este y vió a Mr.Alait sentado en una silla cerca de la cálida hogera. Estaba fumando el mejor tabaco que había en ese lugar, la hierba de la Colina.
Echó una bocanada de humo y acto seguido se colocó el sombrero y con un gesto con la mano invitó a Torn a que se sentara a su lado.
Torn caminó hasta donde estaba el viejo y se sentó a una distancia prudencial de él.
Mr.Alait se dió cuenta y riéndose dijo:
- Vamos muchacho, acércate, que no muerdo - Descanso para dar otra bocanada a la pipa y volvió a repetir - Acércate, no tengas miedo.
Torn sabía que no le podía hacer nada, ya que Oruta y todos los demás estaban durmiendo y a lo mínimo que pasara se levantarían y le defenderían.
Cuando estaba más cerca del viejo se fijó mas en como iba vestido y en su cara, tenía el pelo blanco y barba blanca, que se le unía al pelo por medio de las patillas. Tenía un parche en el ojo izquierdo, que había perdido cuando atravesaba el desfiladero de las musas.
Las ropas que llevaba eran parecidas a las que llevaba Oruta, pero este las tenia rasgadas y con parches puestos, ya que esa ropa la usaba para todo, inclusive ni se la quitaba para ducharse, cosa que rara vez hacía por su olor.
Durante unos minutos hubo un silencio sepulcral, cosa bastante incómoda para Torn, que quería ir al lavabo.
Justo en el momento en el que Torn iba a a empezar una conversación se oyó un ruido desde la cocina, como mil botes de cristal desintegrándose en el suelo al caer desde cierta altura.
Torn y Mr.Alait salieron corriendo hacia la cocina y allí vieron a una Sombra de Gato, un pequeño diablo completamente negro con un ojo central rojo sangre, unos largos brazos negros, muy delgados , como una hoja de papel, y esa cosa había arrinconado a la posadera y estaba extendiendo sus brazos hasta llegar a la despensa.
Torn se adelanto pero en ese momento la Sombra soltó a la cocinera y se quedo mirando a Torn y a Mr.Alait.
Torn cayó hechizado al suelo, como un saco de boxeo demasiado viejo. Sin embargo Mr.Alait ya se había enfrentado a la criatura y sabía como hacerla frente.
Justo cuando iba a atacarla por la ventana entró otra Sombra que cayó encima de Mr.Alait. Mientras los Sombras saqueaban la despensa Mr.Alait vió a Torn y a la posadera con los ojos vueltos e inmoviles, y sacó las pocas fuerzas que le quedaban y con su larga vara golpeó al primer Sombra en el ojo rojo.
Debido a esa acción el sudor le caía por la frente y por las manos, con lo que le era más dificil sujetar el palo.
El segundo Sombra, el que había caido sobre él antes, volvió a mirar a Mr.Alait.
El contacto visúal rasgó la superficie del tiempo, con lo que es dificil determinar el tiempo que estuvieron así, pero debió de ser mucho tiempo, hasta que el primer rayo de la mañana atravesó la cortina e impactó en la espalda del sombra.
El Sombra se agitó justo antes de que se empezara a arrebuñar y quedara reducido a una pequeña bola de carbon, apenas mas grande que una pelota de puc a dolla (pelota de tenis, con el que los niños juagaban a derribar dianas).
El viejo cayó fulmilinado en el acto por el exceso de esfuerzo y al caer la vara de su mano hizo un ruido que alertó a todos los de la posada y cuando entraron se encontraron a la posadera, a Torn y a M.Alait tirados en el suelo y dos pequeñas bolas negras, una en la puerta y otra cerca de la despensa.
Tras estar horas en la cama Torn se levantó poco a poco.
Tenía el cuerpo dolorido y casi no podía articular palabra.
Sentía la boca muy seca, a sí que se intento levantar, pero al apoyarse en el pomo de la puerta esta se abrió y vió a Oruta hablando con Mr.Alait, aunque una tercera voz parecía venir de un orbe situado encima de la chimenea.
- No podemos arriesgarnos mas, Mr.Alait, sabes lo que supone cruzar el desfiladero de las musas y tambien que es lo que pasa si caes en el - La voz de Oruta parecía temblorosa, pero siempre mostraba templanza y tranquilidad.
- Lo sé, pero también sabemos lo que pasara si no detienen a...
En ese momento Torn se apoyó más de la cuenta en el pomo y la puerta se abrió, produciendo un chirrido que alertó a los dos, ya que Oruta se anticipó y cubrió el orbe con su tela.
Al ver la cara de Torn Oruta cambió rápidamente de tema, para que se tanquilizara, ya que esos eran temas que un chico de su edad no debía tratar ni tampoco lo entendería.
- Vamos Torn, preparate que salimos hacia el desfiladero de las musas, ya es de día, saldremos para que no nos pille la tormenta.
Torn cojió las mochilas con las últimas fuerzas que le quedaban y salió hacia la puerta, donde le esperaba Oruta.
Se quedaron viendo el horizonte, que no era nada esperanzador, ya que se veía un puente viejo y corroido por el tiempo´que unía dos montañas, tan altas que se perdía la cima entre una nube negra de la que caían rayos negros, negros como el odio que sentía Mr.Alait por ese desfiladero.
- ¡Espere, Mr.Alait, que se olvida de su vara!
Era un chico de la edad de Torn, con el pelo largo hacia un lado y con camiseta corta.
Llevaba una camiseta corta con una calavera y con anillos en las orejas.
Se llamaba Dani, y era el ayudante de Mr.Alait.
Así todos juntos se fueron hacia ese camino tan nefasto para la gente de aquel pueblo... el desfiladero de las musas...
Caminaron hasta llegar a la entrada del puente, donde faltaban varios tablones por poner, con lo que tenían que saltar para llegar a los tablones de más adelante.
Torn fue el primero en saltar, ya que era el más liviano de todos, se ató una cuerda a la cintura y salió caminando hacia adelante para atar la cuerda en el otro extremo y fuera más fácil pasar al otro lado.
Por seguridad, Druban se ató otra cuerda y salió detrás de Torn.
Los demás hicieron lo mismo, pero antes de que Torn llegara al otro lado una Sombra empezó a agitar el puente. con lo que estuvieron a punto de caer.
De repente empezó a llover, no era una lluvia normal, esta te calaba hasta la médula, era lo que los habitantes del pueblo llamaban El Beso de la Muerte.
El pelo les chorreaba lluvia mientras la Sombra seguía agitando el puente, que estaba cediendo y se iba a romper de un momento en otro.
El puente se rompió a la quinta enbestida de la Sombra, con lo que quedaron colgados de las piedras en las que habían atado las cuerdas.
Otro Sombra bajó de la nube negra y se acercó a donde estaban las piedras.
Su brazo se transformó en una cuchilla y acerco la cuchilla a las cuerdas, no sin antes pararse a mirar a sus víctimas, que gritaban todo lo que podían para que alguien les ayudara, pero con el ruido de la tormenta nadie les oía.
El sombra cortó las cuerdas y al instante todos cayeron al abismo de sombras que se extendía debajo del puente mientas se oía a Mr.Alait maldecir:
- ¡Te lo dije Oruta, de aquí solo salí con mi mochila reactora, no hay otra forma de escapar y lo sabías bien!
Cayeron a un agujero negro en el que se distanciaba la realidad de lo irreal y el tiempo se despegaba de el espacio...Era el Agujero de las Musas.
Como no podía dormir se levantó para ir al lavabo, pero al dar el segundo paso oyó una voz grave, que le llamaba desde el salón.
Se acercó a este y vió a Mr.Alait sentado en una silla cerca de la cálida hogera. Estaba fumando el mejor tabaco que había en ese lugar, la hierba de la Colina.
Echó una bocanada de humo y acto seguido se colocó el sombrero y con un gesto con la mano invitó a Torn a que se sentara a su lado.
Torn caminó hasta donde estaba el viejo y se sentó a una distancia prudencial de él.
Mr.Alait se dió cuenta y riéndose dijo:
- Vamos muchacho, acércate, que no muerdo - Descanso para dar otra bocanada a la pipa y volvió a repetir - Acércate, no tengas miedo.
Torn sabía que no le podía hacer nada, ya que Oruta y todos los demás estaban durmiendo y a lo mínimo que pasara se levantarían y le defenderían.
Cuando estaba más cerca del viejo se fijó mas en como iba vestido y en su cara, tenía el pelo blanco y barba blanca, que se le unía al pelo por medio de las patillas. Tenía un parche en el ojo izquierdo, que había perdido cuando atravesaba el desfiladero de las musas.
Las ropas que llevaba eran parecidas a las que llevaba Oruta, pero este las tenia rasgadas y con parches puestos, ya que esa ropa la usaba para todo, inclusive ni se la quitaba para ducharse, cosa que rara vez hacía por su olor.
Durante unos minutos hubo un silencio sepulcral, cosa bastante incómoda para Torn, que quería ir al lavabo.
Justo en el momento en el que Torn iba a a empezar una conversación se oyó un ruido desde la cocina, como mil botes de cristal desintegrándose en el suelo al caer desde cierta altura.
Torn y Mr.Alait salieron corriendo hacia la cocina y allí vieron a una Sombra de Gato, un pequeño diablo completamente negro con un ojo central rojo sangre, unos largos brazos negros, muy delgados , como una hoja de papel, y esa cosa había arrinconado a la posadera y estaba extendiendo sus brazos hasta llegar a la despensa.
Torn se adelanto pero en ese momento la Sombra soltó a la cocinera y se quedo mirando a Torn y a Mr.Alait.
Torn cayó hechizado al suelo, como un saco de boxeo demasiado viejo. Sin embargo Mr.Alait ya se había enfrentado a la criatura y sabía como hacerla frente.
Justo cuando iba a atacarla por la ventana entró otra Sombra que cayó encima de Mr.Alait. Mientras los Sombras saqueaban la despensa Mr.Alait vió a Torn y a la posadera con los ojos vueltos e inmoviles, y sacó las pocas fuerzas que le quedaban y con su larga vara golpeó al primer Sombra en el ojo rojo.
Debido a esa acción el sudor le caía por la frente y por las manos, con lo que le era más dificil sujetar el palo.
El segundo Sombra, el que había caido sobre él antes, volvió a mirar a Mr.Alait.
El contacto visúal rasgó la superficie del tiempo, con lo que es dificil determinar el tiempo que estuvieron así, pero debió de ser mucho tiempo, hasta que el primer rayo de la mañana atravesó la cortina e impactó en la espalda del sombra.
El Sombra se agitó justo antes de que se empezara a arrebuñar y quedara reducido a una pequeña bola de carbon, apenas mas grande que una pelota de puc a dolla (pelota de tenis, con el que los niños juagaban a derribar dianas).
El viejo cayó fulmilinado en el acto por el exceso de esfuerzo y al caer la vara de su mano hizo un ruido que alertó a todos los de la posada y cuando entraron se encontraron a la posadera, a Torn y a M.Alait tirados en el suelo y dos pequeñas bolas negras, una en la puerta y otra cerca de la despensa.
Tras estar horas en la cama Torn se levantó poco a poco.
Tenía el cuerpo dolorido y casi no podía articular palabra.
Sentía la boca muy seca, a sí que se intento levantar, pero al apoyarse en el pomo de la puerta esta se abrió y vió a Oruta hablando con Mr.Alait, aunque una tercera voz parecía venir de un orbe situado encima de la chimenea.
- No podemos arriesgarnos mas, Mr.Alait, sabes lo que supone cruzar el desfiladero de las musas y tambien que es lo que pasa si caes en el - La voz de Oruta parecía temblorosa, pero siempre mostraba templanza y tranquilidad.
- Lo sé, pero también sabemos lo que pasara si no detienen a...
En ese momento Torn se apoyó más de la cuenta en el pomo y la puerta se abrió, produciendo un chirrido que alertó a los dos, ya que Oruta se anticipó y cubrió el orbe con su tela.
Al ver la cara de Torn Oruta cambió rápidamente de tema, para que se tanquilizara, ya que esos eran temas que un chico de su edad no debía tratar ni tampoco lo entendería.
- Vamos Torn, preparate que salimos hacia el desfiladero de las musas, ya es de día, saldremos para que no nos pille la tormenta.
Torn cojió las mochilas con las últimas fuerzas que le quedaban y salió hacia la puerta, donde le esperaba Oruta.
Se quedaron viendo el horizonte, que no era nada esperanzador, ya que se veía un puente viejo y corroido por el tiempo´que unía dos montañas, tan altas que se perdía la cima entre una nube negra de la que caían rayos negros, negros como el odio que sentía Mr.Alait por ese desfiladero.
- ¡Espere, Mr.Alait, que se olvida de su vara!
Era un chico de la edad de Torn, con el pelo largo hacia un lado y con camiseta corta.
Llevaba una camiseta corta con una calavera y con anillos en las orejas.
Se llamaba Dani, y era el ayudante de Mr.Alait.
Así todos juntos se fueron hacia ese camino tan nefasto para la gente de aquel pueblo... el desfiladero de las musas...
Caminaron hasta llegar a la entrada del puente, donde faltaban varios tablones por poner, con lo que tenían que saltar para llegar a los tablones de más adelante.
Torn fue el primero en saltar, ya que era el más liviano de todos, se ató una cuerda a la cintura y salió caminando hacia adelante para atar la cuerda en el otro extremo y fuera más fácil pasar al otro lado.
Por seguridad, Druban se ató otra cuerda y salió detrás de Torn.
Los demás hicieron lo mismo, pero antes de que Torn llegara al otro lado una Sombra empezó a agitar el puente. con lo que estuvieron a punto de caer.
De repente empezó a llover, no era una lluvia normal, esta te calaba hasta la médula, era lo que los habitantes del pueblo llamaban El Beso de la Muerte.
El pelo les chorreaba lluvia mientras la Sombra seguía agitando el puente, que estaba cediendo y se iba a romper de un momento en otro.
El puente se rompió a la quinta enbestida de la Sombra, con lo que quedaron colgados de las piedras en las que habían atado las cuerdas.
Otro Sombra bajó de la nube negra y se acercó a donde estaban las piedras.
Su brazo se transformó en una cuchilla y acerco la cuchilla a las cuerdas, no sin antes pararse a mirar a sus víctimas, que gritaban todo lo que podían para que alguien les ayudara, pero con el ruido de la tormenta nadie les oía.
El sombra cortó las cuerdas y al instante todos cayeron al abismo de sombras que se extendía debajo del puente mientas se oía a Mr.Alait maldecir:
- ¡Te lo dije Oruta, de aquí solo salí con mi mochila reactora, no hay otra forma de escapar y lo sabías bien!
Cayeron a un agujero negro en el que se distanciaba la realidad de lo irreal y el tiempo se despegaba de el espacio...Era el Agujero de las Musas.
e quedo muy corto, igual luego edito para poner un tercer capitulo
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