-Era un integrante de los ANBU, quién se acercó lentamente y dejó un pequeño sobre junto a Yuni y Reanzuro. Acto seguido se retiró tan silenciosamente como se acercó.
En el dorso del sobre se leía claramente: “Para Reanzuro… De Guidoc”.
Pasaron tan solo unos minutos más hasta que Reanzuro se despertase. Se extrañó un poco al sentir peso extra en su pecho, mas apenas entendió que se trataba de Yuni se limitó a acariciarle el cabello.
La tarde estaba sangrando y Yuni despertó con una pequeña brisa en la Aldea de la Roca. Lentamente levantó su cabeza del cálido pecho de Reanzuro, giró su mirar para encontrarlo con el del joven de canos cabellos, quién cándidamente la observaba.-
Rean: Yuni, yo…
Yuni: No digas nada, Rean. –Le interrumpió y volvió a acostarse sobre el pecho de su aparente amigo.-
Rean: Pero es que no quiero callarlo más. –Alegó.- Tú eres una hermosa e inteligente mujer… -Agregó mientras delicadamente se sentaba, haciendo que Yuni también se irguiese.- Y eres capaz de darte cuenta de lo que siento por ti. –Dijo mirándola a los ojos.- Todos estos años separados por tu entrenamiento ninja me han hecho darme cuenta de cuanto me haces falta. Desde siempre que he sentido esto por ti, pero para ti siempre he sido tu amigo y nada más… - Ante estas palabras Yuni giró un poco la cabeza para escapar a la mirada de Reanzuro, a lo que éste reaccionó tomándola suavemente por el mentón y obligándola a que mirara directamente a sus ahora más cercanos ojos.- Yuni, entiende que yo…
Yuni: Lo siento, Rean. –Interrumpió y se movió del lugar como si luchara con deseos internos; seguidamente se puso de pie, dándole la espalda a Reanzuro y apreciando como el rojo del cielo se opacaba a cada segundo que pasaba.- Rean, nuestras realidades son distintas… Tú recién entras a este mundo de los ninjas, un mundo cruel y despiadado, que no deja tiempo al amor, mientras que yo ya estoy inmersa en él, con varias cosas sobre mis hombros, con las que debo cargar para siempre… -Agregó apretando sus puños.-
Rean: Yuni, si es porque soy un ninja débil, entonces no te preocupes… -Dijo mientras se ponía de pie.- Porque voy a superarme tan rápido como pueda… -Agregó acercándose a Yuni por la espalda.- Por mí, por mi hermana y por ti. –Concluyó dándole un tierno abrazo a Yuni desde atrás, rodeando su cintura y apoyando su cabeza en su hombro izquierdo mientras cerraba sus ojos. Yuni se sonrojó al contacto físico, mas ya no tenía más que hacer ni decir, así que cerrando sus ojos se entregó a la muestra de amor de Reanzuro y con sus manos acarició los sucios y magullados brazos de él.
Así estuvieron un buen rato, hasta que finalmente anocheció.-
Yuni: Rean… -Susurró.-
Rean: Dime. –Contestó.-
Yuni: Ya es de noche y debemos irnos. –Dijo tensando un poco su cuerpo como señal para que Reanzuro dejara de abrazarla.-
Rean: Tienes razón. Será mejor que nos vayamos. –Agregó dándole un pequeño apretón antes de soltarla, sin mencionar que antes de soltarla la besó en el hombro en que posase su cabeza momentos antes.-
Yuni: (Rean…) –Pensó sonrojada al tiempo que Reanzuro retrocedía a buscar su mochila y sus cosas a donde las habían dejado, junto al árbol.-
Rean: ¡Yuni, mira esto! –Espetó al ver el sobre que le dejase el ANBU hace horas.-
Yuni: ¿Qué es? –Preguntó preocupada mientras se giraba a ver lo que hacía Reanzuro.-
Rean: Es una carta. –Respondió mostrándole el sobre a la joven.- Es de parte de Guidoc-sama.
Yuni: ¿Y qué dirá? ^^
Rean: Déjame ver… -Dijo mientras abría el sobre y sacaba de su interior una hoja de papel, haciendo que una pequeña llave cayera al pasto sin que él lo notase, mas Yuni sí, por lo que se agachó a recogerla mientras Reanzuro comenzaba a leer.-
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Estimado Reanzuro:
El motivo de esta carta es para notificarte que ya has completado tu entrenamiento básico como ninja. Avanzaste más rápido de lo previsto y me alegro de que haya sido así, pues la situación en nuestra aldea no es la mejor, como para concentrarnos en entrenamientos ninja.
Y como recordarás, cuando capturamos a Kawiri te prometí revelarte lo que dijo en el interrogatorio una vez que acabaras tu entrenamiento. Ese momento ha llegado.
Esta ninja de la aldea del sonido ha venido con la intención de matar al último sobreviviente del clan Aisou, porque, como dicen nuestras leyendas, tu clan posee un raro Ken Ke Ken Kai, del cual el único portador vivo eres tú; eso si descartamos las posibilidades de que tu hermana esté aún con vida.
Aparentemente esta habilidad hereditaria de la cuál eres beneficiario es una inminente amenaza para los planes de la aldea del sonido, por lo que decidieron asesinarte antes de que pudieras defenderte, pero no contaban con que ya habías empezado tu tardío entrenamiento, por lo que enviaron ninjas de bajo nivel a buscarte.
Más no te puedo decir, porque Kawiri no resistió el interrogatorio y murió.
Reanzuro, aparentemente algo grande se avecina y obviamente algunos no te quieren cerca, por lo que tratarán de matarte a toda costa.
Es mi deber como Kage de la aldea y como amigo de tus difuntos padres el protegerte, además de hacerme cargo de la última voluntad de tu padre. Junto con esta carta en el sobre hay una llave dorada. Ve al banco de la aldea y pide abrir la bóveda de tu familia, con esa llave y tu sangre en ella se podrá abrir el cuarto de tu familia.
Si no te lo entregué antes fue porque tu padre me explicitó muy bien que sólo te la diera cuando completaras tu entrenamiento ninja básico y ese momento por fin ha llegado.
Espero que disfrutes lo que hay en esa bóveda.
Saludos a Yuni.
Guidoc.
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Yuni: ¡Ay, qué atento! Se acordó de mí. ^^
Rean: ¿Una llave? –Espetó confundido mientras buscaba el dichoso metal en el sobre sin poder encontrar nada.-
Yuni: Aquí está. Se te cayó cuando sacaste la carta. –Dijo entregándole la pequeña llave dorada.-
Rean: Gracias, Yuni. –Dijo.- ¿Quieres acompañarme al banco a ver lo que hay en la dichosa bóveda?
Yuni: No, Rean. –Contestó dulcemente.- Eso es algo que debes hacer a solas. Además de que ya es de noche y mañana tenemos nuestra primera misión juntos y no es nada fácil. Yo me voy a mi casa ahora, y te espero en las puertas de la ciudad a las 6 am. ¿Entendido?
Rean: ¡Hai! ^^
Yuni: Entonces nos vemos mañana. –Se despidió y entre una explosión y humo desapareció del lugar.-
Rean:… … … ¡YAHOO! –Gritó con mucha emoción.- ¡Yuni también siente cosas por mí!

(Así que voy a mejorar como ninja para poder estar a su nivel y protegerla.) Pero por el momento voy a ir primero al banco para ver qué cosa me dejó mi padre en él.
-Así Reanzuro tomó sus cosas y las guardó todas en su mochila, la que cargó en su espalda. Con renovadas energías por lo sucedido con Yuni decidió irse saltando entre los tejados de la aldea. Increíblemente y a pesar de los pesos extras, la velocidad y alcance de sus saltos aumentaron exponencialmente desde la mañana de ese mismo día. Una sonrisa imborrable se esbozaba en su rostro.
Cuando estaba cerca del lugar decidió poner en práctica su último entrenamiento y con cierta concentración se adhirió a una de las paredes en la calle, quedando parado en forma horizontal. Estaba resultando, podía mantenerse de pie en la pared, pero al dar un paso se cayó. No perdió el entusiasmo y de inmediato se levantó y paró en la misma parte de la pared desde donde se cayó momentos atrás.
Ahora más confiado pudo dar unos cuantos pasos, mas otra vez se desprendió de la muralla y cayó al piso. Así siguió por un par de horas, ya que avanzó unas cuantas cuadras que le faltaban de esa manera, así continuaba entrenando. Para el cabo de unas horas ya había dominado la técnica y podía correr y saltar en ella.-
Rean: ¡Esto es genial! No sé cómo pude vivir sin estos poderes durante toda mi vida. –Se dijo alegremente. Luego de eso tomó conciencia que debía dirigirse al banco, miró la hora en su reloj y se dio cuenta que no quedaba mucho para que la sección de las bóvedas dejase de atender al público, por lo que apresuró el paso llegando a tiempo.-
Empleado del Banco: ¡Buenas noches, señor! ¿En qué puedo ayudarlo?
Rean: ¡Buenas noches! Vengo a abrir la bóveda de la familia Aisou. –Dijo con naturalidad, pero sus palabras hicieron que los otros empleados del lugar lo miraran con seriedad.-
Empleado del Banco: ¿Y usted quién es? –Preguntó nervioso.-
Rean: Mi nombre es Aisou Reanzuro. Aquí tengo la llave, por si no me creen, junto con una carta de nuestro Kage que me indica que tengo el derecho de hacer esto.
Empleado del Banco: Muy bien, si al final de cuentas si usted no pertenece al clan Aisou su sangre no activará el poder de la llave y la bóveda no se podrá abrir. –Dijo como si se resignara.-
Rean: Una pregunta. ¿Por qué esa actitud tan rara?
Empleado del Banco: Es que resulta que por años han venido distintas personas a intentar abrir dicha bóveda usurpando el apellido Aisou, pero como sólo reacciona con la llave indicada y la sangre del clan, no han podido.
Rean: Aaahhh… Pero bueno, no importa. Yo soy un verdadero Aisou y la bóveda se abrirá.
Empleado del Banco: Sígame, por favor. –Dijo el hombre y junto a Reanzuro se encaminaron a los interiores del edificio, llegando a una gran puerta metálica con un pergamino pegado en ella.- Gracias a ese pergamino que su propio padre hizo y pegó con su sangre es que toda la sala está protegida contra ataques y perfectamente sellada.
Rean: Tal parece que papá sabía cómo asegurar sus cosas…
Empleado del Banco: Muy bien, ahora debe verter una gota de su sangre en la llave y abrir la puerta. –Indicó.-
Rean: Ok. –Contestó y con sus dientes cortó la punta de uno de sus dedos, dejando caer una gota de su sangre en la dorada llave que al contacto con ella cambió a una tonalidad carmesí como la sangre. Inhibiendo su sorpresa por lo ocurrido, Reanzuro se acercó a la puerta, introdujo la llave y la giró, haciendo que la puerta se abriese al mismo tiempo que el pergamino que protegía la sala se quemara.-
Empleado del Banco: Veo que no mentía. –Dijo satisfecho.-
Rean: Ahora veamos qué hay aquí dentro. –Pronunció y al dar un paso dentro de la oscura cámara ésta se iluminó, revelando un pequeño cuarto de unos 25 metros cuadrados con muchos billetes alrededor del centro, donde en un pequeño aparador habían tres rollos de papel protegidos.-
Empleado del Banco: ¡Wow, esto es demasiado dinero! –Dijo sorprendido.- Permítame revisar lo que dice la placa de identificación de la bóveda. –Agregó mientras examinaba una pequeña placa en una de las paredes con letras y números.- Son exactamente… ¡Setecientos mil millones de yenes! –Gritó con sorpresa.-
Rean: ¡Eso es mucho dinero!
Empleado del Banco: ¡Iré por el director! –Dijo y raudo como pudo fue en busca del mismo.-
Rean: (Esto es mucho dinero, ¿pero qué serán estos rollos?) –Meditaba mientras se acercaba al pequeño aparador. Tomando el primero que al abrirlo decía “A nuestros hijos”.- (Parece una carta o algo… Mejor la leo después.) –Reflexionó dejando dicho rollo y tomando el siguiente, el que amarrado con un cordón por fuera decía “Jutsus secretos del clan Aisou”.- ¡Wow, los jutsus secretos de mi familia! (¡Voy a disfrutar el aprenderlos todos y cada uno de ellos) –Dijo y pensó emocionado, luego dejó el rollo en su lugar y tomó el último, que no decía nada, ni por fuera ni por dentro.- ¡Qué raro! Tal vez éste lo tenían de repuesto… En fin, mejor guardaré los tres en mi mochila para examinarlos más adelante.
-Así lo hizo. Lo que dio tiempo de que el empleado llegara con el director hasta la bóveda. El primero cargaba consigo una hoja de papel. El Director le explicó a Reanzuro que tenía dos opciones para elegir, o se llevaba todo el dinero de la bóveda o lo depositaba en las arcas del banco, ofreciéndole así un contrato de depósito con atrayentes intereses mensuales. Tras revisarlo y releerlo un par de veces, Reanzuro se aseguró de que no hubiese ningún resquicio legal que lo pudiera despojar o mermar de lo que le correspondía, así que firmó el contrato, dejando así asegurada su nueva fortuna familiar.
Después de aquello se fue raudamente a su casa, puesto que se le había hecho tarde.
En lo menos de lo que canta un gallo comió, se bañó y preparó las cosas para su misión de mañana, para finalmente caer rendido en su cama.-
** Al otro día **
-Reanzuro se despertó muy temprano. Estaba emocionado porque haría la primera misión como ninja y junto al amor de su vida.
Corría raudamente vestido con su traje ninja de color verde y un pequeño bolsito que cargaba en su cintura con los implementos necesarios para cualquier viaje.
Estaban por ser las 6 de la mañana, el Sol estaba apareciendo por entre las montañas que rodean a la aldea de la Roca, cuando a lo lejos, en la puerta de la ciudad, Reanzuro divisa a Yuni junto a su sensei Guidoc.-
Rean: ¡Buenos días, Guidoc-sama, Yuni! –Saludó respetuosamente.-
Yuni: ¡Buenos días, Rean! Llegas a tiempo.
Rean: ¡Sí, y traigo mis cosas en mi bolso y los 80 kilos extras en mis extremidades! –Contestó con orgullo.-
Guidoc: Veo que progresas mucho. De verdad me alegro. ^^
Yuni: Bueno, es hora de que Guidoc-sama nos explique a ambos de qué trata la importante y peligrosa misión. Así que pon mucha atención, Rean. –Indicó.-
Rean: ¡Hai!
Guidoc: Pues, la misión trata de…