Nos habíamos quedado a dormir en aquella escuela pokémon hasta el día siguiente; había seguido diluviando toda la noche, aunque el cielo estaba despejado.
Yo no había pegado ojo, lo único que había hecho era pensar en la derrota por mi parte frente a Troy y en cuándo iba a ganar mi primera medalla. Bueno, total, que ya estábamos casi llegando a Ciudad Ilusión, cuando nos encontramos un pequeño edificio que el camino del recorrido que estábamos siguiendo. Así que, como no había más remedio, entramos a ver qué era.
-Buenos días. - Nos comenzó a hablar una recepcionista que había en un mostrador a la izquierda de la puerta. - Bienvenidos al espacio Remanso de al lado de Ciudad Ilusión; este lugar se compone de muchos campos y montañas donde puedes descansar con tus pokémon, jugar, encontrar cosas y pasar el día; como habréis comprobado hay que pasar por aquí para llegar a ciudad Ilusión, la cual está muy cerca del espacio Remanso. Si queréis pasar el día aquí es muy recomendable, podéis encontrar lugares de descanso a izquierda y derecha después de esa puerta que hay allí (señaló una puerta que había enfrente de por la que habíamos entrado), pero si tenéis prisa podeis seguir el camino que estabais siguiendo, que podeis continuar en línea recta cuando crucéis la puerta que os acabo de señalar. Que pasen un buen día. - Concluyó.
-¿Qué hacemos? - preguntó Daniel, mirándome.
-Bueno, podemos quedar a decsansar aquí hasta después de comer y luego dirijirnos a por mi primera medalla. Además aquí no nos molestará ningún pokémon salvaje. ¿Qué te parece? - le pregunté.
-Me parece bien ^^.
Así que sacamos a nuestros pokémon, que se pusieron a jugar en una charca que había cerca de unos árboles.
Daniel y yo estuvimos durmiendo hasta que nuestros pokémon volvieron, y vi que Munchlax llevaba en la mano algo que estaba a punto de zamparse.
-¡Espeeeeera, amiguito! No creo que te convenga ser tan glotón si no quieres que te duela la tripa en nuestra pelea de gimnasio. - Le dije severamente a mi pokémon. Observé el objeto que le había quitado a Munchlax. Se trataba de una bola redonda parecida a una chuche que emanaba un dulce olor y tenía textura extraña... Saqué el pokédex.
-
Caramelo raro, alimento para pokémon que hace que el que lo consuma suba un nivel de experiencia. Es de sabor dulce y se suelen encontrar en todas partes y de todos los colores.
-Bueno, Munchlax, está bien... - le estaba diciendo a mi pokémon que se podía comer el caramelo cuando vi que ya estaba tragando unas manzanas que habían caído del árbol más cercano. También mire a Taillow que estaba volando a su aire, subiendo y bajando, se le notaba alegre.
-Taaaaaaaail!
-Bueno, pues toma tú el caramelo, Squirtle! ¡Ven aquí! - Squirtle estaba tumbado sobre mi mochila; se levantó y tomó el Caramelo raro que le di.
-Bueno, Maiki - me dijo Daniel. - Si quieres enfrentar hoy al líder de gimnasio creo que deberíamos seguir, ya queda poco...

-Tienes razón, Dani! - Y continuamos el camino. Ya se podían ver una ciudad a lo lejos con altos edificios y chimeneas.
Yo estaba super emocionado, ¡iba a retar a mi primer líder de gimnasio! ¿De qué tipo sería?