En el parque, me acerqué al muchacho para conversar con él. Fui el primero en acercarme y respondió todas mis preguntas. Era un joven que tenía forma de conseguir MT por medio de un amigo que viajaba y traía de todo tipo a montones. Y cómo él no las necesitaba, se le ocurrió la idea de hacer ese juego, que quien le ganara obtendría la MT que quisiera.
Era un muchacho de aspecto algo desprolijo, de unos 17 años, con el cabello negro alborotado y una gran sonrisa. Era delgado y tenía un cinturón con seis pokeball de diferentes colores.
- ¿Tienes Avalancha o Roca Afilada?- pregunté.
- Ambos- me respondió.
- Bien, entonces prepárate para perder. ¡Ranzu, yo te elijo!
- ¡Ve a luchar, Breloom!
Sexo: Macho.
Habilidad: Antídoto.
Naturaleza: Activa.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 55
PS: 148
Ataque: 165
Defensa: 99
Ataque Especial: 88
Defensa Especial: 88
Velocidad: 108
- Ja, si lo vences te daré la MT que quieras- dijo el joven riendo.
- Así será. Te venceré.
- ¡Ya lo veremos! ¡Breloom, Espora!
- ¡Ranzu, Mofa!
El pokémon de hierba comenzó a brillar en una tonalidad verde y estaba dispuesto a lanzar el ataque para llenar el ambiente con ese efectivo ataque, pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa, Ranzu lo neutralizó con carcajadas. El pokémon de lucha no podía creer que ese oscuro pokémon estuviera riéndose así de él, despiadadamente, como si fuera un payaso. Enfurecido, detuvo su ataque y apretó los puños para dar un golpe.
- ¡Ya verás, Breloom, usa Demolición!
- ¡Ranzu, Psico-Corte!
Sólo me quedaba esa opción, los demás no podrían hacerle nada a ese pokémon tan fuerte. Ranzu se abalanzó sobre él con el cuerno brillándole en energía psíquica. Cortó el cuerpo del pokémon que pronto comenzó a sentir como esa poderosa aura mental se esparcía por su cuerpo provocándole convulsiones. En cuanto el ataque psíquico dejó de lastimarlo, con su Demolición azotó a Ranzu. El golpe de dio en el lomo y lo tendió en el suelo, muy adolorido. Los ataques de lucha siempre le producían la misma desesperación. Se levantó como pudo para observarlo. Se podía ver que los niveles de ambos eran similares, Ranzu era más fuerte, pero no sabía utilizar con efectividad el ataque psíquico. En cambio, se veía que ese Breloom era experto en Demolición, si bien no era tan fuerte como mi pokémon. La batalla sería para el más resistente.
- ¡Ranzu, corre hacia él con otro Psico-Corte!
- ¡Breloom, Demolición otra vez!
El pokémon siniestro corrió a gran velocidad y cortó uno de los pequeños bracitos de su rival con su cuerno empapado en esa espesa sombra psíquica. La energía psíquica se filtró por los vasos sanguíneos de Breloom haciéndolo estallar en un quejido de dolor que se propagó por todo el parque. A contragolpe, Breloom probó con otro ataque de Demolición que dejó a Ranzu tirado en el suelo con las patas abiertas hacia los costados. Había sido un terrible golpe en la parte alta de la espalda. Estaba muy golpeado, apenas podía levantarse. Ambos pokémon no durarían mucho. Tenía la ventaja de ser primero.
- ¡Breloom, acábalo con Bomba Germen!
- ¡Ranzu, Lanzallamas!
El pokémon de hierba juntó en sus bracitos una gran cantidad de bacterias de su cuerpo para ejecutar un golpe demoledor, pero Ranzu era mucho más veloz y acumulaba energía con mayor facilidad. Infló su cuerpo de gas, su corazón ardió con fuerza y disparó su ataque, directo al cuerpo herbáceo del rival. Breloom, aunque hizo todo su esfuerzo, no pudo terminar de preparar su golpe cuando la gran fila de flamas que salí de la boca de Ranzu llegó hasta él. El fuego consumía su piel y el pokémon gritaba. Se revolcaba por el suelo con intenciones de apagarse pero era inútil. Al final, terminó tendido frente a su enemigo, respirando con mucha dificultad, casi sin fuerzas.
El joven se acercó a mí, suspirando con frustración. Regresó a Breloom y me sonrió.
- Pues bien, tenías razón. Sí que te lo has ganado. ¿Dime cual quieres?
Pensé un buen rato. Avalancha tenía precisión y Roca Afilada tenía fuerza. Luego de razonar un momento me decidí por el primero, Aggron ya era lo suficientemente fuerte, no necesitaba Roca Afilada. El muchacho me tendió el MT 80 (Avalancha) y yo instantáneamente saqué la ball de Aggron para que leyera el programa. Día terminado y ya tenía al equipo listo para enfrentar a la líder al día siguiente. Sólo faltaba tener la fuerza para derrotarla.