Saint Seya's Fan Fiction
Aqui...Llega un nuevo fic y ss un fic de los caballeros del zodiaco y espero q les uste a todos
aki va:
Capìtulo I-Una Promesa Peligrosa
Era una tarde gris. La lluvia caía lentamente, mojando las baldosas y pilares que adornaban la entrada al templo.
No se oía nada más que el débil sonido de las gotas al estrellarse contra el mármol blanco que cubría el suelo. A parte de eso podría decirse que todo era silencio...soledad y silencio.
Los recuerdos todavía flotaban en el aire, como si fueran fantasmas perdidos entre dimensiones paralelas... las imágenes vivas del pasado que todavía se ocultaba entre las grietas y fisuras de las columnas y muros desgastados de aquel lugar... y el silencio... el único capaz de devolverle la existencia a todo lo que se había vivido allí... el único...los recuerdos.
- Ya han pasado cinco años... es increíble que solo hasta ahora se sienta el vacío... -
Unos pasos se oían en la distancia. Se aproximaban lentamente como si temieran algo.
Estando ya a una distancia de dos metros se detuvieron.
- Señora, ya llegaron, ¿les ordeno que sigan? -
- No Tatsumi, en estos momentos estoy indispuesta -
- Pero mi señora... al parecer tienen buenas noticias -
- Tatsumi, por favor, dígales que hoy no puedo atenderles -
Ella se dio la vuelta dispuesta a retirarse, pero antes de que pudiera hacerlo Tatsumi la interrumpió.
- Señora, es importante…es sobre los caballeros dorados -
- ¿Qué?...
- Así es. Le insisto que por favor hable con ellos -
- Será qué…no, no creo – Dijo en voz baja de una forma casi imperceptible. – Tatsumi, dígale a los señores que voy enseguida, que les ruego me esperen –
- Sí mi señora! - Al decir esto, Tatsumi se apresuró a llevar el mensaje. Mientras tanto, dos hombres discutían sobre una decisión que debían tomar.
– Al parecer no nos queda más opción que ésta -
- Según parece así es, pero creo que deberíamos reconsiderarlo –
- ¿Por qué?, ¿acaso temes algo? –
- Por desgracia sí… ¿de casualidad no sabes que esto es considerado como alta traición?-
- Sí, lo sé, y aunque es cierto que nuestras vidas peligran, nada importa ya… si es mi destino sufrir a causa de esto pues que así sea! –
- Sí…que todo sea, quieran los dioses, por una buena causa -
- ¡¡Señores!! Disculpen la tardanza… mi señora manda a decir que viene enseguida -
Interrumpió súbitamente Tatsumi el cual bajó por las escalinatas casi rendido.
- OH! Señor Tatsumi, no se preocupe -
Después de un rato, ella llegó al encuentro de los visitantes.
- Buenas noches caballeros, es un placer reunirme con ustedes señores…-
- Caronte y Minos, mucho gusto -
- ¿Caronte y Minos?... acaso no son ustedes…-
- Así es señora pero le recomiendo no lo mencione -
- Bueno, pero entonces puedo saber ¿a qué debo su visita?-
- Estimada señora, nos encontramos aquí para discutir sobre un asunto de vital importancia -
- ¿De qué se trata?-
Caronte la miró fijamente sin decir nada. Minos se dio la vuelta como si se fuera a marchar, pero al cabo de un rato dijo:
- Que hermoso jardín, lo cuidaba el caballero de Piscis ¿no? … también me llamaron la atención esos dos árboles que se hallaban más abajo, ¿cómo era que se llamaban?... ¡AH, claro! Los saras gemelos del templo de Virgo.
Dígame Atenea, ¿sabe que las plantas pueden sentir la ausencia de sus “dueños”?... le puedo asegurar que la primavera no visita estos campos desde hace ya varios años…yo diría que desde hace unos cinco años, ¿o me equivoco? -
- ¿Qué insinúa?, además, ¿a qué viene el caso? –
- ¡JÁ!, usted de seguro no se alcanza a imaginar todo lo que aquellas pobres almas han sufrido. Los santos de oro… explíqueme algo que no lo tengo muy claro aún, ellos lo arriesgaron todo por defenderla de las fuerzas enemigas si no me equivoco, por lo tanto le pregunto si me es permitido, ¿usted qué está dispuesta a dar por ellos? -
- ¿Por ellos?-
En aquel momento ella sintió como una flecha la traspasaba… fue entonces que ella lo recordó a él de nuevo, y sintió el dolor de haberlo perdido quizás para siempre… quizás solamente puesto que en el fondo la esperanza de volverlo a ver una vez más le reconfortaba.
- Dígame, ¿qué está dispuesta a arriesgar?, ¿o es que acaso ya no le importan porque ya no los necesita? -
- No, claro que no… yo estoy dispuesta a dar mi vida por la humanidad y por mis leales caballeros -
-¿Así que sí esta dispuesta a dar algo? -
- Por supuesto que sí estoy dispuesta, ¿pero dígame que podría dar?, no dispongo de nada…además es bien sabido nadie sale jamás del hades una vez haya muerto…sobretodo si es considerado un traidor ante los dioses -
- Es cierto – dijo Caronte interrumpiendo – nadie sale jamás del hades a menos que sea digno de ello (lo que sinceramente dudo en este caso) o que el Señor lo ordene………o que alguien que esté bajo su servicio y con la suficiente autoridad intervenga -
- Pero, ¿quién puede llegar a tener tal autoridad sino el mismo señor del tártaro? -
- Me causa gracia que alguien como usted lo ignore. Los únicos capaces de compararse al señor Hades, o al menos en el inframundo, son Thánatos, Hipnos y los tres jueces de los infiernos, Minos, Éaco y Rhadamantys. Todos ellos son dignos de admirar y respetar, pues no solo son lo suficientemente poderosos como para derrotar a cualquiera que se rebele en su contra, sino que también son ellos los encargados de juzgar el destino de todos aquellos que han perecido, claro que en casos extremos, los dioses mismos hacen las veces de jueces y son ellos los que toman las decisiones.
- AH!, claro…cómo lo pude ignorar…-
- Ya ve…hasta los todopoderosos pasan por alto detalles que aunque insignificantes, son de vital importancia en un futuro…... sus caballeros, por ejemplo…aunque portaban simples armaduras de bronce, contaban con una valentía extraordinaria, suficiente para obtener la victoria contra mi señor Hades o contra la reencarnación de su hermano, Poseidón -
- Curioso e interesante diría yo, pero igual no fue eso lo que nos trajo aquí -
- Así es Caronte, y pido disculpas a la señora si me he entretenido hablando de otras cosas que no son de nuestro interés en estos momentos…en fin…Palas Atenea, la diosa de los ojos claros, hija de Zeus crónida…nosotros Caronte y Minos deseamos brindarle disculpas por cualquier daño que le causáramos en un pasado, y humildemente le ofrecemos (¿le ofrecemos?) devolver a la vida a sus valientes caballeros de oro (quienes arriesgaron lo que tenían con tal de salvarla a usted y a la tierra) para así sellar un pacto de amistad con usted y brindarle el único tipo de ayuda que le puede ser útil, o al menos de nuestra parte, para que así pueda afrontar la próxima guerra santa -
- No puede ser cierto lo que proponen, yo gustosa acepto pero sepan que me ofrecen un imposible -
- Créame mi señora que de no poder, ni siquiera lo pensaríamos, además nosotros no le mentiríamos jamás, o al menos no en estos momentos y no con esto -
- Ni por que el tiempo se detuviera y se derritiera el eternamente helado cocytos. Confíe pues en nuestra palabra, que como bien le dijo Caronte, somos incapaces de mentir de tal forma –
- ¡Resucitar a los muertos!... es algo imposible! -
- Bueno, más que resucitar yo diría que es liberar sus almas y devolverlas a sus cuerpos… ¿acaso usted cree que los dioses permitirían que ellos cayeran en aquel sueño eterno que más que castigo sería una bendición? -
- …Ejem…sea lo que sea diosa Athena, necesito de su aprobación y posterior prudencia para así poder llevar a cabo dicha tarea, la cual como usted podrá imaginar, puede darnos o traernos en caso de fallar, una condena y castigo tal que ni siquiera Prometeo podría llegar a imaginar, así que como ya le he manifestado antes, solo es cuestión de que acepte.
¡OH!, por cierto, si su majestad dice que sí, jamás, y escuche bien la advertencia, jamás entregue su corazón plenamente a ninguno de estos hombres, de lo contrario, las consecuencias serían funestas para ambos y toda la cólera divina de los olímpicos recaería sobre sus almas, sin importar que sea usted la hija del magnánimo Júpiter…por favor, se lo advierto de antemano…los sentimientos solo le traerán problemas… espero haya entendido, por su propio bien - Dijo mirándola fijamente a los ojos, como si de alguna manera pudiera leer en el fondo de su alma esa inquietud que la atormentaba - ¿Trato hecho?-
- Trato hecho – Dijo ella con una notable nerviosidad, pues en el fondo y a pesar de todo presentía algo, y sabía que quizás esos hombres que se encontraban de pie frente a ella, sabían muchas cosas que por el momento todavía ignoraba.
- Bien, así sea. Le esperaremos entonces, cuando la luna esté plena, justamente aquí, en este jardín…solo entonces nos veremos de nuevo OH! sabia Athena –
Una fuerte brisa sopló desde el norte y Minos y Caronte se desvanecieron en la nada.
Tatsumi, quien había permanecido de pie casi ocultándose por completo detrás de una columna, se estremeció y de inmediato se dispuso a acompañar nuevamente a su señora al salón del patriarca, pues era casi seguro que ella quisiera descansar un poco ya que aquel encuentro, como se podía apreciar a simple vista, la había dejado un tanto confundida y temerosa.
-Bueno Tatsumi…supongo que ya no queda más que esperar a que todo pase…-
Le dijo ella, al tiempo en que daba media vuelta para emprender la marcha.
Tatsumi al darle un rápido vistazo al rostro de ella se pudo percatar que una lagrima corría por su mejilla…era una lágrima de dolor.
um..... Espero q a todos los q vean mi fic les guste!!! y esperen ansiosamente el otro capitulo
aqui la evaluacion de rEaNzUrO:
Evaluación:
aki va:Capìtulo I-Una Promesa Peligrosa
Era una tarde gris. La lluvia caía lentamente, mojando las baldosas y pilares que adornaban la entrada al templo.
No se oía nada más que el débil sonido de las gotas al estrellarse contra el mármol blanco que cubría el suelo. A parte de eso podría decirse que todo era silencio...soledad y silencio.
Los recuerdos todavía flotaban en el aire, como si fueran fantasmas perdidos entre dimensiones paralelas... las imágenes vivas del pasado que todavía se ocultaba entre las grietas y fisuras de las columnas y muros desgastados de aquel lugar... y el silencio... el único capaz de devolverle la existencia a todo lo que se había vivido allí... el único...los recuerdos.
- Ya han pasado cinco años... es increíble que solo hasta ahora se sienta el vacío... -
Unos pasos se oían en la distancia. Se aproximaban lentamente como si temieran algo.
Estando ya a una distancia de dos metros se detuvieron.
- Señora, ya llegaron, ¿les ordeno que sigan? -
- No Tatsumi, en estos momentos estoy indispuesta -
- Pero mi señora... al parecer tienen buenas noticias -
- Tatsumi, por favor, dígales que hoy no puedo atenderles -
Ella se dio la vuelta dispuesta a retirarse, pero antes de que pudiera hacerlo Tatsumi la interrumpió.
- Señora, es importante…es sobre los caballeros dorados -
- ¿Qué?...
- Así es. Le insisto que por favor hable con ellos -
- Será qué…no, no creo – Dijo en voz baja de una forma casi imperceptible. – Tatsumi, dígale a los señores que voy enseguida, que les ruego me esperen –
- Sí mi señora! - Al decir esto, Tatsumi se apresuró a llevar el mensaje. Mientras tanto, dos hombres discutían sobre una decisión que debían tomar.
– Al parecer no nos queda más opción que ésta -
- Según parece así es, pero creo que deberíamos reconsiderarlo –
- ¿Por qué?, ¿acaso temes algo? –
- Por desgracia sí… ¿de casualidad no sabes que esto es considerado como alta traición?-
- Sí, lo sé, y aunque es cierto que nuestras vidas peligran, nada importa ya… si es mi destino sufrir a causa de esto pues que así sea! –
- Sí…que todo sea, quieran los dioses, por una buena causa -
- ¡¡Señores!! Disculpen la tardanza… mi señora manda a decir que viene enseguida -
Interrumpió súbitamente Tatsumi el cual bajó por las escalinatas casi rendido.
- OH! Señor Tatsumi, no se preocupe -
Después de un rato, ella llegó al encuentro de los visitantes.
- Buenas noches caballeros, es un placer reunirme con ustedes señores…-
- Caronte y Minos, mucho gusto -
- ¿Caronte y Minos?... acaso no son ustedes…-
- Así es señora pero le recomiendo no lo mencione -
- Bueno, pero entonces puedo saber ¿a qué debo su visita?-
- Estimada señora, nos encontramos aquí para discutir sobre un asunto de vital importancia -
- ¿De qué se trata?-
Caronte la miró fijamente sin decir nada. Minos se dio la vuelta como si se fuera a marchar, pero al cabo de un rato dijo:
- Que hermoso jardín, lo cuidaba el caballero de Piscis ¿no? … también me llamaron la atención esos dos árboles que se hallaban más abajo, ¿cómo era que se llamaban?... ¡AH, claro! Los saras gemelos del templo de Virgo.
Dígame Atenea, ¿sabe que las plantas pueden sentir la ausencia de sus “dueños”?... le puedo asegurar que la primavera no visita estos campos desde hace ya varios años…yo diría que desde hace unos cinco años, ¿o me equivoco? -
- ¿Qué insinúa?, además, ¿a qué viene el caso? –
- ¡JÁ!, usted de seguro no se alcanza a imaginar todo lo que aquellas pobres almas han sufrido. Los santos de oro… explíqueme algo que no lo tengo muy claro aún, ellos lo arriesgaron todo por defenderla de las fuerzas enemigas si no me equivoco, por lo tanto le pregunto si me es permitido, ¿usted qué está dispuesta a dar por ellos? -
- ¿Por ellos?-
En aquel momento ella sintió como una flecha la traspasaba… fue entonces que ella lo recordó a él de nuevo, y sintió el dolor de haberlo perdido quizás para siempre… quizás solamente puesto que en el fondo la esperanza de volverlo a ver una vez más le reconfortaba.
- Dígame, ¿qué está dispuesta a arriesgar?, ¿o es que acaso ya no le importan porque ya no los necesita? -
- No, claro que no… yo estoy dispuesta a dar mi vida por la humanidad y por mis leales caballeros -
-¿Así que sí esta dispuesta a dar algo? -
- Por supuesto que sí estoy dispuesta, ¿pero dígame que podría dar?, no dispongo de nada…además es bien sabido nadie sale jamás del hades una vez haya muerto…sobretodo si es considerado un traidor ante los dioses -
- Es cierto – dijo Caronte interrumpiendo – nadie sale jamás del hades a menos que sea digno de ello (lo que sinceramente dudo en este caso) o que el Señor lo ordene………o que alguien que esté bajo su servicio y con la suficiente autoridad intervenga -
- Pero, ¿quién puede llegar a tener tal autoridad sino el mismo señor del tártaro? -
- Me causa gracia que alguien como usted lo ignore. Los únicos capaces de compararse al señor Hades, o al menos en el inframundo, son Thánatos, Hipnos y los tres jueces de los infiernos, Minos, Éaco y Rhadamantys. Todos ellos son dignos de admirar y respetar, pues no solo son lo suficientemente poderosos como para derrotar a cualquiera que se rebele en su contra, sino que también son ellos los encargados de juzgar el destino de todos aquellos que han perecido, claro que en casos extremos, los dioses mismos hacen las veces de jueces y son ellos los que toman las decisiones.
- AH!, claro…cómo lo pude ignorar…-
- Ya ve…hasta los todopoderosos pasan por alto detalles que aunque insignificantes, son de vital importancia en un futuro…... sus caballeros, por ejemplo…aunque portaban simples armaduras de bronce, contaban con una valentía extraordinaria, suficiente para obtener la victoria contra mi señor Hades o contra la reencarnación de su hermano, Poseidón -
- Curioso e interesante diría yo, pero igual no fue eso lo que nos trajo aquí -
- Así es Caronte, y pido disculpas a la señora si me he entretenido hablando de otras cosas que no son de nuestro interés en estos momentos…en fin…Palas Atenea, la diosa de los ojos claros, hija de Zeus crónida…nosotros Caronte y Minos deseamos brindarle disculpas por cualquier daño que le causáramos en un pasado, y humildemente le ofrecemos (¿le ofrecemos?) devolver a la vida a sus valientes caballeros de oro (quienes arriesgaron lo que tenían con tal de salvarla a usted y a la tierra) para así sellar un pacto de amistad con usted y brindarle el único tipo de ayuda que le puede ser útil, o al menos de nuestra parte, para que así pueda afrontar la próxima guerra santa -
- No puede ser cierto lo que proponen, yo gustosa acepto pero sepan que me ofrecen un imposible -
- Créame mi señora que de no poder, ni siquiera lo pensaríamos, además nosotros no le mentiríamos jamás, o al menos no en estos momentos y no con esto -
- Ni por que el tiempo se detuviera y se derritiera el eternamente helado cocytos. Confíe pues en nuestra palabra, que como bien le dijo Caronte, somos incapaces de mentir de tal forma –
- ¡Resucitar a los muertos!... es algo imposible! -
- Bueno, más que resucitar yo diría que es liberar sus almas y devolverlas a sus cuerpos… ¿acaso usted cree que los dioses permitirían que ellos cayeran en aquel sueño eterno que más que castigo sería una bendición? -
- …Ejem…sea lo que sea diosa Athena, necesito de su aprobación y posterior prudencia para así poder llevar a cabo dicha tarea, la cual como usted podrá imaginar, puede darnos o traernos en caso de fallar, una condena y castigo tal que ni siquiera Prometeo podría llegar a imaginar, así que como ya le he manifestado antes, solo es cuestión de que acepte.
¡OH!, por cierto, si su majestad dice que sí, jamás, y escuche bien la advertencia, jamás entregue su corazón plenamente a ninguno de estos hombres, de lo contrario, las consecuencias serían funestas para ambos y toda la cólera divina de los olímpicos recaería sobre sus almas, sin importar que sea usted la hija del magnánimo Júpiter…por favor, se lo advierto de antemano…los sentimientos solo le traerán problemas… espero haya entendido, por su propio bien - Dijo mirándola fijamente a los ojos, como si de alguna manera pudiera leer en el fondo de su alma esa inquietud que la atormentaba - ¿Trato hecho?-
- Trato hecho – Dijo ella con una notable nerviosidad, pues en el fondo y a pesar de todo presentía algo, y sabía que quizás esos hombres que se encontraban de pie frente a ella, sabían muchas cosas que por el momento todavía ignoraba.
- Bien, así sea. Le esperaremos entonces, cuando la luna esté plena, justamente aquí, en este jardín…solo entonces nos veremos de nuevo OH! sabia Athena –
Una fuerte brisa sopló desde el norte y Minos y Caronte se desvanecieron en la nada.
Tatsumi, quien había permanecido de pie casi ocultándose por completo detrás de una columna, se estremeció y de inmediato se dispuso a acompañar nuevamente a su señora al salón del patriarca, pues era casi seguro que ella quisiera descansar un poco ya que aquel encuentro, como se podía apreciar a simple vista, la había dejado un tanto confundida y temerosa.
-Bueno Tatsumi…supongo que ya no queda más que esperar a que todo pase…-
Le dijo ella, al tiempo en que daba media vuelta para emprender la marcha.
Tatsumi al darle un rápido vistazo al rostro de ella se pudo percatar que una lagrima corría por su mejilla…era una lágrima de dolor.
um..... Espero q a todos los q vean mi fic les guste!!! y esperen ansiosamente el otro capitulo

aqui la evaluacion de rEaNzUrO:
Evaluación:
Spoiler
1. El tema del fic y su trama – 7/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 18/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 15/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 45/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fiction apto para la publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Trata de darle un formato más agradable a la vista y ten cuidado con perder el sentido de las frases en tu redacción.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 18/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 15/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 45/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fiction apto para la publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Trata de darle un formato más agradable a la vista y ten cuidado con perder el sentido de las frases en tu redacción.
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