Historias By Keiko
Espero que no haya problema en lo que quiero hacer. Pues bien, a mí me gusta mucho escribir pero no se me da nada bien escribir fanfics, así que he pensado que podría escribir otro tipo de historias o cuentos, que no tengan nada que ver con Pokémon ni ninguna serie ya existente.
Bueno, aquí os dejo una historia "realista" que hice para un concurso (y que no me sirvió para ganar... ToT). Iré añadiendo fragmentos poco a poco, para no ponerla toda de golpe. Si veo que os gusta seguiré poniéndola, pero si no os gusta, pues... ^^u simplemente dejaré de ponerla aquí y buscaré otra historia para poner. De todas formas, espero que os guste.
Mi sueño... Por fin había alcanzado lo que más deseaba y era la chica más feliz del mundo. Pero hay que tener cuidado con los deseos, pues pueden volverse contra ti y arruinarte la vida...
PÉTALOS DE UNA ROSA ROTA
El concierto fue perfecto. Todos los focos me iluminaban y me hacían sentirme como una verdadera diosa. Miles de fans de todas partes del país inundaban el estadio con sus gritos y halagos. Estaba realmente feliz.
- ¡Luna! –me gritaban los fans- ¡Eres la mejor! ¡Estás guapísima!
- Gracias a todos por asistir –dije a mis fans con una tierna sonrisa- Nos vemos en seis meses, en el próximo concierto. ¡Os esperamos a todos!
Soy Luna Zeriel, una chica de veintidós años con una vida perfecta. O, al menos, lo era hasta entonces...
Aquella noche canté para mi público como jamás lo había hecho. Nuestro grupo, Echlypse, cada vez tenía más éxito y mis compañeros y yo nos sentíamos enormemente felices al ver nuestro sueño cada vez más cercano, el de triunfar en todo el mundo.
Nada más finalizar el concierto, mis compañeros y yo nos dirigimos a un hotel situado a dos calles de allí. Una vez en la suite, Mark, el guitarra del grupo, nos presentó a un chico de mi edad, alto, de ojos verdes y una mirada penetrante y misteriosa. Su nombre era Fénix Ona y resultó muy amable con todos.
- Fénix es mi amigo de la infancia –dijo Mark con una enorme sonrisa- y se moría de ganas por conocer a los demás componentes del grupo.
- Soy fan vuestro desde que Mark me mostró vuestra primera maqueta –dijo Fénix mirándome fijamente- Os he seguido desde entonces.
Aquella mirada me paralizó completamente. Jamás había visto un chico tan guapo y atractivo. Fue tal mi embobe que no me di cuenta de que me estaban hablando y quedé un poco en ridículo.
- Luna –dijo Mark- Vuelve de las nubes. Estás tonta, ¿o qué?
- ¡Perdón! –me disculpé sonrojada- Voy a por unas cervezas.
Minutos más tarde nos encontrábamos todos juntos bebiendo cerveza y riendo a carcajadas. Nos lo pasamos realmente bien. Mark acabó tan borracho que Joe y Sam, el batería y la bajista del grupo respectivamente, tuvieron que llevarlo a la cama en brazos. Fue entonces cuando Fénix y yo nos quedamos solos en el sofá, tan callados y tímidos que el ambiente ya se hacía muy pesado. Él fue quien rompió el hielo.
- Cantas de maravilla –dijo Fénix clavando su mirada en mis ojos- Realmente has nacido para ser cantante.
- Vaya, gracias –dije mientras notaba como mi corazón latía apresuradamente- ¿Y tú a qué te dedicas?
- Soy veterinario. Lo que más me gusta son los animales y las chicas guapas como tú.
- ¿Quieres otra cerveza? –le pregunté con la intención de desviar el tema.
- Eres preciosa –contestó él.
En ese momento, Joe y Sam salieron de la habitación con cara de amargura y mirada perdida. Mark es un chico genial, pero cuando está borracho es lo más plasta que te puedas encontrar.
- Ese tío cualquier día acaba con mi paciencia... –dijo Sam con voz apagada.
- No ha dejado de abrazarla hasta que se ha dormido –continuó Joe igual de cansado que Sam- Qué tío más pesado.
- Bueno, yo me voy ya –anunció Fénix levantándose del sofá.
- ¿Tan temprano? –preguntó Sam rascándose la cabeza.
- Claro, -dije yo con una sonrisa maléfica- los chicos buenos han de estar prontito en casa.
- Exacto –contestó Fénix- Así que sé buena tú también y acuéstate pronto. Mañana tendrás que levantarte temprano para venir conmigo a dar una vuelta. Vendré a buscarte a las diez. Estate preparada.
Antes de dejarme decidir si quería quedar con él o no, cerró la puerta tras de sí y se marchó, dejándonos a los tres más tirados que a una colilla.
- Vaya, vaya... –sonrió Sam con cara de pillina- Parece que ese chico va muy directo contigo.
- Sí, es un fresco –refunfuñé.
- Y a ti te gusta –dijo Joe con mirada maléfica- Se te nota un montón. Es más, ¿no te gustaban los tíos con los ojos verdes? Es perfecto para ti.
- ¡¿Queréis callaros de una vez?! –exclamé sonrojada- Siempre haciéndome la puñeta, me tenéis harta. Ocupaos de vuestra relación y dejadme a mí en paz.
Seguidamente, me dirigí a mi habitación y me estiré sobre la cama. Miré al techo con melancolía y empecé a pensar en Fénix. Sam y Joe estaban en lo cierto, aquel chico me gustaba mucho.
¿Qué os parece hasta aquí? Espero opiniones, tanto negativas como positivas, todo es bienvenido. ^^
Bueno, aquí os dejo una historia "realista" que hice para un concurso (y que no me sirvió para ganar... ToT). Iré añadiendo fragmentos poco a poco, para no ponerla toda de golpe. Si veo que os gusta seguiré poniéndola, pero si no os gusta, pues... ^^u simplemente dejaré de ponerla aquí y buscaré otra historia para poner. De todas formas, espero que os guste.
Mi sueño... Por fin había alcanzado lo que más deseaba y era la chica más feliz del mundo. Pero hay que tener cuidado con los deseos, pues pueden volverse contra ti y arruinarte la vida...
PÉTALOS DE UNA ROSA ROTA
El concierto fue perfecto. Todos los focos me iluminaban y me hacían sentirme como una verdadera diosa. Miles de fans de todas partes del país inundaban el estadio con sus gritos y halagos. Estaba realmente feliz.
- ¡Luna! –me gritaban los fans- ¡Eres la mejor! ¡Estás guapísima!
- Gracias a todos por asistir –dije a mis fans con una tierna sonrisa- Nos vemos en seis meses, en el próximo concierto. ¡Os esperamos a todos!
Soy Luna Zeriel, una chica de veintidós años con una vida perfecta. O, al menos, lo era hasta entonces...
Aquella noche canté para mi público como jamás lo había hecho. Nuestro grupo, Echlypse, cada vez tenía más éxito y mis compañeros y yo nos sentíamos enormemente felices al ver nuestro sueño cada vez más cercano, el de triunfar en todo el mundo.
Nada más finalizar el concierto, mis compañeros y yo nos dirigimos a un hotel situado a dos calles de allí. Una vez en la suite, Mark, el guitarra del grupo, nos presentó a un chico de mi edad, alto, de ojos verdes y una mirada penetrante y misteriosa. Su nombre era Fénix Ona y resultó muy amable con todos.
- Fénix es mi amigo de la infancia –dijo Mark con una enorme sonrisa- y se moría de ganas por conocer a los demás componentes del grupo.
- Soy fan vuestro desde que Mark me mostró vuestra primera maqueta –dijo Fénix mirándome fijamente- Os he seguido desde entonces.
Aquella mirada me paralizó completamente. Jamás había visto un chico tan guapo y atractivo. Fue tal mi embobe que no me di cuenta de que me estaban hablando y quedé un poco en ridículo.
- Luna –dijo Mark- Vuelve de las nubes. Estás tonta, ¿o qué?
- ¡Perdón! –me disculpé sonrojada- Voy a por unas cervezas.
Minutos más tarde nos encontrábamos todos juntos bebiendo cerveza y riendo a carcajadas. Nos lo pasamos realmente bien. Mark acabó tan borracho que Joe y Sam, el batería y la bajista del grupo respectivamente, tuvieron que llevarlo a la cama en brazos. Fue entonces cuando Fénix y yo nos quedamos solos en el sofá, tan callados y tímidos que el ambiente ya se hacía muy pesado. Él fue quien rompió el hielo.
- Cantas de maravilla –dijo Fénix clavando su mirada en mis ojos- Realmente has nacido para ser cantante.
- Vaya, gracias –dije mientras notaba como mi corazón latía apresuradamente- ¿Y tú a qué te dedicas?
- Soy veterinario. Lo que más me gusta son los animales y las chicas guapas como tú.
- ¿Quieres otra cerveza? –le pregunté con la intención de desviar el tema.
- Eres preciosa –contestó él.
En ese momento, Joe y Sam salieron de la habitación con cara de amargura y mirada perdida. Mark es un chico genial, pero cuando está borracho es lo más plasta que te puedas encontrar.
- Ese tío cualquier día acaba con mi paciencia... –dijo Sam con voz apagada.
- No ha dejado de abrazarla hasta que se ha dormido –continuó Joe igual de cansado que Sam- Qué tío más pesado.
- Bueno, yo me voy ya –anunció Fénix levantándose del sofá.
- ¿Tan temprano? –preguntó Sam rascándose la cabeza.
- Claro, -dije yo con una sonrisa maléfica- los chicos buenos han de estar prontito en casa.
- Exacto –contestó Fénix- Así que sé buena tú también y acuéstate pronto. Mañana tendrás que levantarte temprano para venir conmigo a dar una vuelta. Vendré a buscarte a las diez. Estate preparada.
Antes de dejarme decidir si quería quedar con él o no, cerró la puerta tras de sí y se marchó, dejándonos a los tres más tirados que a una colilla.
- Vaya, vaya... –sonrió Sam con cara de pillina- Parece que ese chico va muy directo contigo.
- Sí, es un fresco –refunfuñé.
- Y a ti te gusta –dijo Joe con mirada maléfica- Se te nota un montón. Es más, ¿no te gustaban los tíos con los ojos verdes? Es perfecto para ti.
- ¡¿Queréis callaros de una vez?! –exclamé sonrojada- Siempre haciéndome la puñeta, me tenéis harta. Ocupaos de vuestra relación y dejadme a mí en paz.
Seguidamente, me dirigí a mi habitación y me estiré sobre la cama. Miré al techo con melancolía y empecé a pensar en Fénix. Sam y Joe estaban en lo cierto, aquel chico me gustaba mucho.
¿Qué os parece hasta aquí? Espero opiniones, tanto negativas como positivas, todo es bienvenido. ^^





Salu2..!!










(estoy hecha una filósofa, eeh? xD) 













