La suave brisa golpeaba mi rostro, trayendo consigo la arena de la playa que golpeaba contra mis lentes de sol. Además, llevaba un largo sombrero de paja que cubría mi rostro de los peligrosos rayos ultravioletas y, por si acaso el resto del cuerpo cubierto de protector solar.
Sofía: Pareces un muñeco de nieve derritiéndose, por cierto ¿qué es ese gorro? Parece más una chica que un chico con eso —se burlaba—
Albert: ¡Ja! Eso dices ahora, pero ya verás mañana cuando no puedas ni caminar. Estarás rogando por protector a este muñeco de nieve. Y no te metas con mi sombrero ¿es qué no ves qué es una réplica del de Luffy? Inculta —le respondí, siguiendo caminando—
Realmente para ese momento, toda mi ropa era un cosplay de Luffy de One Piece: Camisa roja manga larga, una bufanda amarrilla amarrada al pecho y unos shorts azules. La única diferencia con el Luffy orinal es que no tenía musculatura que exhibir, por lo que llevaba la camisa abotonada para no mostrar los cauchos de mi barriga.
Sofía: Si, si como tú digas —dijo sin más, caminando detrás de mí. Ella iba vestida con un largo vestido de playa de color azul—
Luego de mucho, habíamos llegado a esta isla: World Resort, invitados por un hombre rarito, cuyo nombre rarito no alcanzaba a recordar muy bien. A según en esta isla, artificial, estarían exhibiendo Pokémon nunca antes vista de una región llamada Alola además de ser una especie de tributo a su cultura. Y cómo no, nosotros no nos podíamos perder una oportunidad de este tipo, mi granja aún tenía mucho espacio para Pokémon nuevo, por más que mis amigos dijeran que no era sano tener más de veinte pokémon y que estaba presentando un grave cuadro de problema con las capturas. Puras estupideces.
Algo raro que había notado desde que llegué aquí, es que la gente cada vez que nos veía sólo decían: ¡Alola! Y se marchaban. Así, al menos con la mayoría de los empleados del hotel. Me hacían preguntarme si en realidad sabían que estaban en una isla artificial, o creían que enserio estaban en Alola y estaban emocionados por eso. Ni idea.
Ahora mismo, Sofía y yo caminábamos por la playa: Dábamos un paseo con la esperanza de encontrar algún nuevo Pokémon como los que había mencionado el anfitrión del Resort. Sin embargo, solo encontramos mucha gente fea en traje de baño. La gente fea no contaba como pokémon ¿cierto? ¿Así fuera una que tuviera tres brazos?
| Albert: Eso no puede ser sano… —susurraba viendo como un tipo se bebía una soda con un tercer brazo que le salía del pecho—
Sofía: Cállate, es malo juzgar a las personas por su aspecto —me reprendió, jalándome la oreja—
Albert: ¡Pero si tú te acabas de burlar de mi aspecto!
Sofía: Pero es que tú no eres persona —culminó—.
Ah ¿pero un sujeto de tres brazos si lo es? Preferencias.
Luego de una caminata infructífera -lo único rescatable fue el sujeto de tres brazos y sin embargo no me dejo tomarme una foto con él- regresamos a la comodidad del hotel, donde para nuestra sorpresa, se había reunido una gran cantidad de personas en el exterior. Al parecer, alguien estaba dando un discurso. Como nosotros habíamos llegado tarde, no pudimos escuchar la mayoría de esté, pero si lo más importante: ¡Batallas Pokémon!
Sofía: Cálmate, deberías preguntar primero antes d… —eso fue lo único que escuche, porque ya me había colado entre el montón de personas, dejándola atrás, para ir hacia el frente desde donde hablaba el sujeto.
Anton Niles: Muy bien, entonces ¿quién será nuestro primer voluntario?
Muchos yo y manos alzadas se escucharon por todo el alrededor. Yo estaba a muchos entrenadores de distancia para llegar hasta él y era imposible que mi voz se escuchara desde lejos y con tanto ruido de interferencia. A menos de qué…
Albert: ¡Yo, yo! —gritaba, aterrizando justo sobre la tarima al frente de Antonio Banderas, o como se llamase— Muchas gracias, amigo. —acaricie a mi Honchkrow, quien había sido él que me había llevado volando hasta allí—
Anton Niles: ¡Tranquilos! —exclamó, haciendo gestos con la mano a los de seguridad para que se detuvieran de ir a taclearme— ¡Alola, turista! Parece que la idea de pelear con nuevos Pokémon te ha hecho volar hasta las nubes ¿no? —dijo con una sonrisa. ¿Eso era un chiste? Parecía un chiste, por lo que reí por educación— Muy bien, ya que estás tan entusiasmado, te dejaré que seas el primero en pelear contra uno de los empleados. Jóvenes, si pudieran hacernos el favor de hacer un espacio —pidió Anton y enseguida los entrenadores, que soltaba improperios contra mí, se apartaban de en medio para revelar una especie de arena de batalla circular—
Con Anton, acompañado de un hombre vestido de traje, fuimos hasta allí. Anton se paró al margen del círculo, mientras que el sujeto de traje y yo nos paramos en lados opuestos, frente a frente.
Anton: ¡Muy bien, ya saben cuáles son las reglas! Será una batalla tradicional de 2vs2 donde sólo podrán usar un Pokémon por ronda. ¡Comiencen!
Albert: Esper… ¿reglas? Yo no escuche ning… —antes de que pudiera terminar, el sujeto de traje ya había arrojado una Pokeball—
Frente a mí, se encontraba una criatura nunca antes vista y bastante singular… eso era lo que creí que pensaría cuando viera uno de los Pokémon “nuevos”, sin embargo, frente a mi sólo se hallaba un Geodude más feo que el promedio que no parecía conocer la depilación de cejas y que, para peor, se había dejado el pelo pincho como un roquero.
Albert: Y decían que las cosas feas no eran consideradas nuevos Pokémon —susurraba, para mí— Bueno, bueno, sospecho que algo nuevo tendrá esa cosa aparte de ser feo. Veamos… para este combate usaré a… ¡Vivi!
Arrojé una Pokeball de la cual, inmediatamente, salió una pequeña criatura que lucía un esquelético casco y sostenía un hueso como si de una espada se tratase. Era Vivi, la Cubone.

(Nv20)
Vs
(Nv23)
Albert: ¡Veamos que puede hacer ese Cejotas contra nosotros! ¡Vivi, ataca con Hueso Palo!
Hombre: ¿Cejotas dices? ¡Ya verás lo que podemos hacer, Mugiwara No Luffy! —Y en algo que jamás me vi venir, el sujeto comenzó a quitarse su traje torpemente –casi se cae al tratar de quitarse los pantalones- para revelar que debajo escondía un disfraz de barbanegra… ¿cómo había escondido la capa debajo de un traje? — ¡Geodude, intercepta con Lanzarrocas!
Podía jurar que en esos momentos escuchaba a Sofía diciendo “Raritos…”
Cubone se lanzó, tras mi orden, en contra del Geodude dispuesta a golpearlo con su hueso; sin embargo éste último no titubeó en crear esferas de energías, con aspecto rocoso, que dispuso a lanzar contra Cubone quien, haciendo gala de sus habilidades, pudo repeler algunas abanicando su hueso con gracia. No obstante sus reflejos no bastaron para detenerlas a todas y más de una logró darle de lleno, haciendo que retrocediera un poco y detuviera su embestida.
Barbanegra: ¡Ahora mostrémosle que es un pirata de verdad, usa Pulimento y luego desenrollar!
Albert: ¿Sabes? No decía lo de Cejotas en serio… —comenté, pensando que eso podría tranquilizarlo un poco— ¡Vivi no podrás evadirlo, así que tienes que defender! ¡Usa Hueso Palo!
Luego de brillar intensamente, Geodude se abrazó con sus brazos para luego comenzar a girar a una velocidad vertiginosa hacia el Pokémon huérfano. Sin mucho que hacer contra la gran velocidad obtenida por el rival, Cubone se quedó tranquila en su lugar, sin despegar la vista de Geodude que rodaba en zigzag hacia ella para tratar de despistarla. Cosa que no resulto, puesto que en el momento que se dispuso a embestirla de sorpresa por un costado, Cubone se volteó y sosteniendo su hueso con las dos manos logró, de a poco, evitar que el Pokémon roca se embistiera contra ella, mas este seguía rodando en un intento de penetrar en su defensa, haciendo que Cubone retrocediera cada vez más.
Barbanegra: ¡Si, si si! ¡Sigue así, Geodude! ¡Dale con todo! ¡Juejueueue… cofcofcof! —Tosió, luego de que hacer la que sería la peor risa malvada que había escuchado—
Albert: Pero no te mueras, hombre… —me reí— ¡Vamos, Vivi, debes repelerlo! ¡Mándalo a volar!
Tratando de mantenerse firme ante la cada vez más poderosa rodada de Geodude, Cubone movió ligeramente su hueso hacia abajo y haciendo como si se tratase de una palanca logró hacer que Geodude saliera disparado hacia los aires.
Albert: Es hora de mostrarte porque mi Cubone es más especial que un Geodude con pelo pincho… ¡Anda y usa Golpe Meteoro, Vivi!
Barbanegra: ¡Son púas que sirven para atravesar a sus enemigos sin piedad! —Hizo un berrinche— ¡No creas que algo como eso me sorprenderá! En Alola Pokémon singulares como ese abundan, así que estamos preparados ¡Geodude, usa Vastaguardia!
Pasando a sostener su hueso con su mano derecha, Cubone dio un gran salto hacia Geodude para golpearlo con su mano izquierda que en aquellos momentos brillaba intensamente de un color plateado. No obstante el aparentemente indefenso Pokémon roca estaba lejos de estar indefenso verdaderamente y antes de ser golpeado dispuso de un escudo de energía a su alrededor contra el que la huérfana impacto, sin resultado alguno.
Barbanegra: ¡Ahora ataca con Lanzarrocas, Geodude! ¡No le des tiempo de reaccionar!
Albert: ¡Vivi, maldición! ¡Tienes que tratar de defenderte usando Hueso Palo!
Mientras ambos caían, el Pokémon roca aprovecho la oportunidad de arremeter, desde arriba, contra Cubone lanzándole sus rocas de energía. Como pudo, Cubone logró repeler algunas blandiendo su hueso, sin embargo varias de ellas a un lograron golpearla haciendo que perdiera el equilibrio de la caída y terminara cayendo de espalda contra el suelo.
Barbanegra: Ahora verán tú y tu Cubone ¡Geodude, usa Pulimento y desenrollar!
Albert: ¡Vivi! ¡Debes defenderte, enseguida!
Luego de que su cuerpo brillara, Geodude comenzó a rodar directo hacia Cubone, esta vez mucho más rápido que antes. A diferencia de la vez anterior, ahora Cubone apenas podía seguir el movimiento rival, y sin que apenas pudiera darse cuenta, éste se acercó por un costado y le embistió con fuerza, haciéndolo retroceder un poco.
Albert: “Tch… su velocidad supero por mucho a la de Vivi, no hay nada que pueda hacer contra Cejotas ahora mismo…” —En ese momento, la Pokedex en mi bolsillo pitó, obteniendo mi atención. Sin dudarlo, la revise y… una sonrisa se dibujó en mi rostro. Esa era justo la solución que necesitaba—
Barbanegra: ¡Ya estás perdido, Juejueue! ¡Vamos, Geodude, ataca con otro enrollar y acaba con esto!
Albert: …. ¡Vivi, sabes que tienes que hacer, demuéstrame que has aprendido!
Como si fuera un boomerang, Vivi lanzó su hueso dando vueltas directo hacia Geodude el cual, sin ningún tipo de problemas, pudo evadirlo sin tener que detener su acometida. Más tarde que temprano, el Pokémon roca termino embistiendo contra mi compañera cuya única medida de defensa fue colocar sus brazos cruzados al frente en un intento de inútil de tratar de resistir la rodada que igual la mandó a retroceder varios pasos, casi en el límite del circulo de batalla.
Barbanegra: ¡Estas acabado! En el momento que tu Cubone salga de este círculo, el combate terminara.
Albert: ¿¡Qué!? ¿Lo dices en serio?
Barbanegra: Es parte de las reglas ¿acaso no escuchaste? Cualquier Pokémon que salga de este radio, queda automáticamente descalificado ¡juejueue! —Explicó, con grata satisfacción— Y ahora que tu Cubone tiró su hueso a la nada… ¡no tienes nada con lo que defenderte! ¡Geodude, termina con esto ya!
Albert: Gracias por esa información, a Vivi y a mí nos servirá de mucho para la siguiente batalla —sonreí— Por cierto, antes de cantar victoria… deberías estar más atento al campo de batalla ¡Vivi, prepárate para recibirlo con un Puño Meteoro!
Como de costumbre Cubone rodaba a toda velocidad contra Cubone, dispuesto a sacarlo de la arena de batalla y terminar con el combate. No obstante, hubo un elemento crucial que cambió las cosas para esta vez: El hueso arrojado por Vivi regresaba dando vueltas hacia su dueño, por el mismo camino que había tomado Geodude. Antes de que Geodude pudiera darse cuenta, el hueso bumerang había golpeado contra él, haciendo que perdiera el equilibrio de la rodada y ahora se dirigiera dando tropiezos, indefenso, empujado por el hueso boomerang directo hacia Cubone quien, sin dudar, lo esperaba con uno de sus brazos resplandeciendo de un color plateado para golpearlo con fuerza con éste y mandarlo a volar a unos cuantos pasos de distancia sin que pudiera hacer nada para defenderse junto al hueso de Cubone.
Barbanegra: ¡Mierda! ¿Eso fue huesomerang? —exclamaba, sorprendido—
Albert: En vivo y directo —me burlé— Vivi lo acaba de aprender; fue un gran golpe de suerte, si me permites decirlo. De no aprenderlo, esto hubiera terminado ligeramente diferente…
Barbanegra: ¡Juejueueu! ¿Acaso crees que ese truco hará que las cosas terminen de otra manera? ¡No seas iluso! Fue un buen truco, pero… hasta ahí llegó ¡ya no dispones de tu hueso para volver hacerlo, ni para defenderte! ¡Vamos Geodude, ya es todo nuestro! ¡Ataca con enrollar!
Albert: ¿Y tú en serio crees que Cubone necesita de su hueso para defenderse? ¡No seas tonto! ¡Vamos, Vivi es hora de continuar con el combo y terminar esto con un castigo!
Mientras Geodude se recuperaba un poco del daño recibido anteriormente para continuar con el combate, Cubone corrió hasta él con su casco de hueso teñido de negro y antes de que pudiera levantarse, mi Pokémon lo había golpeado hacia abajo usando su resistente cabeza, logrando incluso agrietar un poco el suelo por el golpe. Cubone quedó tambaleándose un poco luego de eso, pero al menos estaba mucho mejor que Geodude: la roca estaba acabada, sin poder moverse.
Anton: ¡Geodude no puede continuar, la ganadora es Cubone! —Clamó, sirviendo de árbitro— ¡Entrenadores, prepárense para la siguiente ronda!
Albert: Y así es como tu propia fuerza se usó en tu contra. Mi maestro de Aikido estaría orgulloso de mí —me reí—
Barbanegra: No te burles ¡aún no has ganado! Todavía no te he enviado a mi siguiente Pokémon ¡contra este si no podrás! ¡Rowlet, sal!
Luego de regresar a su feo Geodude a su respectiva Pokeball, otra criatura salió a escena. Para mi deleite, ésta si era nueva. Una especie de búho con una sonrisa dibujada en su pico y unos grandes ojos oscuro que parecían ver el mundo arder, me miraba ladeando su cabeza hacia un lado escalofriantemente. Además, por alguna razón, llevaba una especie de moño hecho de hojas en el pecho que, a pesar de ser ridículo, se le veía bastante bien.
Albert: ¿No es un Pokémon muy mono para un pirata de tu calaña? —me burlé—
Barbanegra: Ríete ahora, pero ya verás que quien ríe de último ¡ríe mejor! Juejeue cofcofocof —y de nuevo, se ahogó con su risa. No sé si quiso decir que ríe mejor, o se muere—

(nv20)
Vs.

(Nv23)
Albert: ¡Vamos, Vivi demuéstrale quien es el que manda, ataca con Hueso Palo!
Barbanegra: Novato, no sabes nada aún de Rowlet, deberías ver primero antes de actuar ¡evade y usa hoja afilada!
Sin esperar ni un segundo, Cubone se abalanzo contra Rowlet blandiendo su espada hueso; no obstante, el astuto y ágil contrincante desconocido mostró dos alas de colores verdes, que había estado ocultando al plegarlas en sus costados, y alzó el vuelo para evadir el inminente golpe de mi Pokémon que se quedó mirándolo atónito desde el suelo. Luego, el contraataque se hizo inminente y Rowlet disparó una serie de hojas afiladas que golpearon a Cubone directamente en el lomo.
Albert: ¡Genial! Vuela y sabe ataque tipo planta ¿por casualidad también tiene una habilidad que absorbe ataques tipo tierra? —inquirí sarcásticamente. La combinación de Rowlet era mala para Cubone— ¡Vivi, no te dejes intimidar, ataca con Puño Meteoro!
Barbanegra: Y no lo has visto todo. ¡Rowlet, niebla y luego impresionar!
Haciendo caso de mi orden, Cubone dio un brinco hacia donde se encontraba su enemigo en el cielo y se dispuso a golpearlo con su letal puño meteoro, una niebla se esparció por el campo de batalla, cegando la vista de todos y, pocos segundos después, Cubone salió disparada de ésta, justo fuera del círculo. Aunque verdaderamente no importaba que estuviera fuera del círculo: De todas maneras estaba debilitado.
Anton: ¡Cubone no puede continuar, el ganador es Rowlet! —Sentenció— ¡La siguiente ronda es la última, así que prepárense!
Hasta ahora había pasado de alto los gritos del público enaltecido, pero en ese momento cuando perdí fue consciente de las personas que nos rodeaban y clamaban. La mayoría de ellas, iban en mi contra.
Albert: Vuela, crea nieblas y usa ataques tipos plantas… es una combinación bastante molesta. — me quejé, maldiciendo a los dioses por crear a esa cosa que de paso me veía con una sonrisa sádica— De todas maneras, creo que tengo al rival correcto para él… ¡Nyuu, sal a pelear!
Después de desearle un merecido descanso a Cubone, lancé mi siguiente Pokeball al aire y de esta, inmediatamente, salió mi siguiente Pokémon: La comadreja de oscuros colores mejor conocida como Sneasel.
Barbanegra: Ya veo, así que dedujiste que Rowlet era tipo planta y volador. Nada mal, nada mal chico…
Albert: ¿Tipo planta y volador? —pregunte, sin entender que decía—… ¡Oh! Sí, sí si claro. Es que era bastante obvio—Juro que para ese momento pude escuchar a Sofía diciendo “El idiota ni se había dado cuenta—
Barbanegra: ¡Pues te diré que no importa! Dentro de la niebla, no hay nada que pueda vencer a Rowlet ¡somos invencibles aquí adentro! Cuando menos te des cuenta, tú Sneasel caerá debilitado o saldrá de la arena. Así que terminemos con esto rápido ¡Rowlet, ataca con hojas afiladas!
Albert: ¿Sabes la otra razón por la que saqué a Sneasel a pelear? Su especie está acostumbrada a cazar en climas peores que este sin mayor preocupación. ¿Crees que una niebla dificultara el movimiento de una criatura que se mueve en tormentas de nieve como si fueran días soleados? ¡No lo creo! ¡Nyuu, rápido, evade!
La única manera de saber que ocurría dentro de la niebla era por el ruido que escapaba de su interior: El aleteo y los pasos de un Pokémon que corría rápidamente seguido del golpe contra el suelo de algo que fue arrojado con suma fuerza.
Barbanegra: Entonces veamos ¿cuál talento innato prevalecerá? ¡Por supuesto que el nuestro! ¡Rowlet, ataca con impresionar!
Albert: ¿Sabes lo malo de tener un gran oído? ¡Son más sensibles a los ruidos fuertes! ¡Nyuu, usa chirrido y contraataca con Rayo Hielo!
Por un segundo, hubo un silencio expectante, pero luego un aullido atronador hizo que los vellos de todos temblaran. Dentro de la niebla Sneasel había gritado con todo lo que podía al ver que su enemigo había desaparecido producto de su movimiento y, acto seguido, Rowlet se mostró aturdido a unos cuantos centímetros de él, tambaleándose de un lado a otro: su sensible audición le había jugado en contra. Sneasel no perdió ni un segundo y disparó su rayo helado que dio de lleno contra la criatura voladora para pocos segundos después, mostrarse por arriba de la niebla.
Barbanegra: Parece que tú Pokémon falló —comento esbozando una sonrisa, aunque realmente no supiera que había ocurrido en el interior— ¡Rowlet tienes que atacar con Hojas Afiladas!
Albert: Tal vez si, tal vez no. ¡Nyuu, evade con Ataque Rápido!
Dentro de la niebla, Rowlet sobrevolaba a poca altura con sus patas congeladas mientras, con aleteos constantes de sus alas, disparaba un sinfín de hojas en persecución de Sneasel quien corría a toda velocidad para evadirla. La mayoría de las hojas fueron evadidas, pero una logró darle el tobillo a la huraña comadreja y desde ahí un par más lograron colisionar.
Barbanegra: Ninguna salió de la niebla, esa es una buena señal ¿no crees? —Sonrió— ‘¡Ahora, Rowlet ataca con otra ronda de hojas afiladas!
Albert: ¡Nyuu, rápido, tienes que moverte y usar chirrido!
Sneasel, con algunas hojas clavadas en su cuerpo, corría mientras profería un estruendoso y horrible grito. El chillido, en parte, aturdía a Rowlet pero esa no fue razón para detener su acometida y aun cuando se encontraba tambaleante disparó sus hojas cortantes en todas direcciones, incluso hacía los entrenadores adyacentes. Muchos tuvimos que agachar, para que los pétalos no se terminaran clavando en nuestro cuerpo. Gracias a la desconcentración de Rowlet, esta vez Sneasel corrió con mucha más suerte y logró, con movimientos más torpes, evadir el tornado irregular de las navajas de planta.
Albert: ¡Aprovecha su desconcierto y contraataca con ataque rápido, Nyuu!
Barbanegra: ¡Hey, Rowlet más cuidado a donde disparas, casi me vuelas un dedo! —Se quejó, arrancándose un hoja incrustada en su hombro— ¡Vamos Rowlet, tienes que usar Picotazo!
Sin titubeos, Sneasel cogió impulso para saltar a toda velocidad hacia donde se hallaba el búho que, a pesar del peso extra que le daba el hielo en las patas, se las arregló para moverse hacia un lado y evadir la acometida y, segundos después, lanzarse tras él para clavarse su afilado pico en la espalda. Sneasel chilló, pero esta vez a causa del dolor y no por voluntad propia.
Albert: ¡Nyuu! —lo llamé, preocupado. La niebla no me permitía ver que ocurría, pero me podía hacer la idea de que había pasado: Rowlet dio en el blanco.—
Barbanegra: Tal parece que esto está por acabarse ¡Rowlet termínalo usando hojas afiladas!
Albert: ¡Nyuu, no sé qué está pasando, pero tienes que hacer algo! ¡Usa Rayo Hielo o cualquier otra cosa para mantenerte a salvo!
Rowlet aún con su pico clavado en la espalda de Sneasel lanzó a éste, desde una altura considerable, contra el suelo a la vez que con sus alas disparaba una gran cantidad de afiladas hojas que significarían el fin de la comadreja si llegaban a darle. No obstante Sneasel prevalecía ante el daño y cansancio y dándose una vuelta en el aire, disparó un rayo de hielo que congeló de inmediata a las hojas y que, consecuentemente, terminó por impactar de lleno a Rowlet quien aún se mantenía en la trayectoria de la que había arrojado su movimiento tipo planta.
Sneasel cayó al suelo, acompañado de los pequeños guijarros de hielo que cayeron sobre él. Aún estaba consciente, pero apenas tenía la energía para ponerse de pie en el suelo. Por otro lado, su última medida había sido un éxito: su rayo hielo había congelado una de las alas de Rowlet, quien ahora caía en picada contra el suelo… fuera de la niebla y, por lo tanto, más allá de la línea que marcaba el área de lucha.
Anton: ¡Rowlet ha salido fuera del campo de batalla, por tanto no puede continuar! —declaró cuando se hizo de la vista de todos que Rowlet había salido de la línea. El búho aún se notaba con algo de energía, pero reglas eran reglas—
Albert: ¡Así es como se hace Nyuu! —le felicite al Pokémon cuando percibí su temblorosa silueta caminando hacia mí. Estaba notablemente herido, pero con una sonrisa triúnfate dibujada en su pícaro rostro—
Barbanegra: Tengo que felicitarte, Mugiwara no Luffy, lo has hecho muy bien —dijo barbanegra acercándose también, luego de regresar a Rowlet a su Pokeball para estrechar mi mano—
Albert: Gracias… pero ¿no crees que te estas tomando muy en serio esto del cosplay? —Le estreche también la mano, un poco incómodo—
Barbanegra: ¡Los cosplay son un asunto muy serio, no un chiste! —clamó, para luego retirarse caminando como el verdadero barbanegra.
Luego de eso, habiendo terminado mi combate, salí de la arena para reunirme con Sofía a la espera de ver las siguientes peleas que estarían por iniciar. Quería ver más Pokémon nuevos, pero más que eso: Quería luchar contra más Pokémon nuevos.
Reporte

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