— Han pasado años desde que me enfrenté a un entrenador con tu mismo destino. Crecí bajo la leyenda de la mítica criatura que descendería de los cielos ante los entrenadores más fuertes, así que dediqué mi vida a fortalecerme sin nunca dejar Ciudad Iris. En este trayecto desarrollé la habilidad que me dio la fama de adivinador. No pude evitar sentirme decepcionado cuando me di cuenta que el entrenador de la leyenda no era yo, toda mi vida había vivido rodeado por una niebla que nunca me dejó ver más allá de mi propia realidad, y este es el mensaje que quiero llevar a cada entrenador que recibe la medalla niebla. Pero tú eres diferente, puedo ver las cosas horribles que has hecho pero no puedo comprender por qué ese es el destino que te aguarda.
— Es algo que yo decido.
Los ojos púrpuras de Morty me miraron con desdén. Sus cabellos color sol brillaban en la noche mientras que la gente guardaba silencio. El público se comportaba ante semejante invitado y el aura que irradiaba hacía a las personas sumirse en la idolatrización del entrenador. Era la primera vez en la vida que lo veía, aún así actuó como si supiera más de mí que yo mismo.
— Tú también estás en la niebla, Alfredo, aunque no lo desees. Y mi misión será sacarte de ahí, ¡Gastly, ve!
— ¡Alicia, yo te elijo!
El público enloqueció al ver que finalmente el enfrentamiento estaba por comenzar. Los gritos iban dirigidos hacia Morty, como invitado tenía la casa a su favor, la arena se había teñido de colores oscuros, el mármol del suelo pasó a ser de un profundo azabache el cual parecía llevarme al mismísimo vacío. Morty vestía de invierno y una bufanda cruzaba su cuello, parecía molesto con mi presencia como si fuera capaz de recordarle a alguien de su propio pasado. Una bola oscura que emanaba gas salió de su Pokébola mientras que Alicia era mi elegida.

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Comprendía que el combate sería difícil y que Alicia estaba en ventaja y desventaja, pero lo mismo corría para ese Gastly.
— Veo que tu elección, al igual que tu pasado, está llena de errores. ¿Escuchas los gritos de la gente? Ellos también pueden ver el final de esta batalla, y no están equivocados.
— Jamás dejaré que otros me digan cual es mi destino. ¡Alicia, hipnosis! —exclamé.
— Gastly, usa rayo confuso.
Munna intentó cautivar a Gastly con su mirada, esperando que sus ojos lograran inducir el sueño, lo suficiente para que cayera como un tronco. Sabía que era una posibilidad pequeña, así que no me sorprendí cuando vi que el movimiento falló. La bola oscura flotando en medio de la oscuridad comenzó a formar un haz de luz en forma de esfera, como si tuviera vida propia éste rodeó a Alicia en una danza que logró desenfocar a mi Munna. Sus poderes psíquicos me hablaban como si ella y yo fuéramos uno y su habilidad me alertó del movimiento más fuerte de Gastly, bola sombra.
— ¡Alicia, cuidado con su bola sombra!
Su rosado cuerpo giraba sin detenerse, mi Munna estaba confundida y el estado de alerta en que se había sumido la había activado, pero la confusión no le dejaba enfocarse en lo que debía.
— ¡Escucha mi voz! —le grité. Algunas personas del público recordaban a Alicia del enfrentamiento anterior y apostaban por ella sin dudarlo, mi Munna era inteligente y sabía ubicarse debido al sonido de mis gritos, incluso cuando el público parecía efervecer por cada segundo.
— Carga tóxica.
Las palabras de Morty viajaron hacia Gastly. Primero partió como un punto morado que rápidamente se fue convirtiendo en una esfera de casi el mismo tamaño que el fantasma. Como si se tratase de un arma, apuntó hacia donde se encontraba Munna y disparó varias balas de toxinas que como balas se dirigían hacia Munna.
— ¡Levita hacia arriba, Alicia!
Alicia entendió mis órdenes y las ejecutó correctamente. Para evitar que las balas toxicas le llegaran, su cuerpo se elevó más allá de estas, pero el peligro fue inminente.
— Bola sombra.
Gastly generó una bola de energía tan oscura como el suelo en el que nos encontrábamos. Brillaba como si hubiera una electricidad fantasmal, diminutos rayos despegaba de ella y apuntó directamente a Alicia que recién había esquivado la carga tóxica. No había forma de evitarlo.
— ¡Alicia usa psíquico contra la bola sombra!
En medio del camino mi Munna pudo ejecutar sus poderes mentales para retener la bola oscura. Esta pareció reventar, pero fue rodeada por una poderosa capa que encerró lo que traía dentro. Pude ver la cara de sorpresa de Gastly al presenciar los fuertes poderes que mi Munna era capaz de ejercer.
— ¡Envíala de vuelta! —exclamé.
En seguida y como si un martillo hubiera golpeado la pelota, fue devuelta hacia Gastly. Morty reaccionó inmediatamente.
— Protección.
El choque de la bola sombra contenida y la capa protectora que generó Gastly hizo una explosión que liberó humo y llamas. Algunas de estas quedaron vivas en el suelo y otras se extinguieron rápidamente. La gente gritaba, aullaba al ver el poder de las dos criaturas que luchaban en la arena, pero a mi parecer esto demostraba lo sádico que se había vuelto el mundo. Ahora tenía conocimiento de los cuatro movimientos que manejaba el Gastly de Morty: rayo confuso, bola sombra, carga tóxica y protección.
Era hora de atacar.
— ¡Psíquico contra el Gastly!
Sabía bien que no podría usar protección en el siguiente turno y ya había sido capaz de esquivar y neutralizar sus movimientos previos. La bola de gas de pronto se vio envuelta en un aura rosada, del mismo tono y intensidad que el cuerpo de Munna. Parecía que Alicia sin piedad alguna comprimía su cuerpo volátil y en la cara del Pokémon podía ver el sufrimiento por el que estaba pasando. Una parte de mí quería detener a Alicia, pero la otra parte quería terminar con el enfrentamiento a como dé lugar. En un movimiento ágil, el cuerpo fue levantado para ser golpeado fuertemente contra el suelo, dejando una marca gris como si el gas de la criatura fuera en verdad sangre.
— Bola sombra, ¡AHORA! —exclamó Morty.
Sin dudarlo dos segundos Gastly ignoró todo dolor y lanzó contra Munna una bola oscura, idéntica a la anterior, pero antes que pudiera ordenar a Alicia algo, Morty continuó hablando:
— ¡Carga tóxica!
Detrás de la bola sombra había balas de sustancias tóxicas que provenían del Gastly. No podía esquivar ambas y usar psíquico en una significaba recibir un golpe directo de la otra… era un llamado fuerte y el líder me había puesto en una posición más que difícil.
— ¡Usa conjuro para cubrirte!
Volvía a la táctica defensiva. Rápidamente Alicia fue rodeada de polvo mágico, rosado y brillante que simulaba ser una nube esponjosa. Munna lo comprimió lo más que pudo hasta generar una esfera perfecta y compacta que recibió ambos ataques directamente. Cuando ambos ataques llegaron sobre el conjuro, se generó una explosión que rápidamente dio paso a una imagen aterradora. Alicia descendía de los cielos en caída libre, ambos ataques a pesar de haber sido reducidos la habían impactado y en su cuerpo rosado varias heridas se veían a simple vista, además de marcas negras debido a la explosión. Miré su rostro como si el tiempo durante su caída se detuviera, ella me devolvió la vista como si todo esto fuese su culpa, como si yo fuese digno de unas disculpas. No. Esto no iba a terminar así.
— Luz lunar —repliqué.
En la caída, Munna se dio vuelta para quedar frente a la luna. La miró como si el espíritu de la luna estuviese dispuesta a darle una segunda vida. De pronto, su cuerpo volvió a levitar y desde el cielo nocturno un polvo mágico se depositó en ella, como si la divinidad curara sus heridas recobró la fuerza de antes y ante la miradas de todo el público y de Gastly, fue rejuvenecida. Había estado apunto de caer, pero se levantó de inmediato.
— ¡Bola sombra!
— Terminalo.
Alicia usó sus poderes psíquicos para detener la bola sombra sin rechistar y como si de un juego se tratase, no la dirigió hacia el Gastly, si no la tiró en el suelo. Momento siguiente, el aura rosada volvió a rodear a Gastly y parecía comprimirlo, estrujarlo, para levantarlo en el cielo y soltarlo como si una tonelada cayera sobre él. El sonido del suelo al romperse resonó por toda la arena y el público guardó silencio hasta que el humo desapareció para dar paso a la imagen de derrota. Gastly en el suelo, debilitado.
Alicia había ganado. Pero no podría luchar otra vez, la batalla había sido agotadora y podía notarlo. Munna levitó hacia donde me encontraba y se posó sobre mi cuerpo, queriendo disculparse. El espíritu de Alicia guardaba bondad y frialdad. En un momento era capaz de aniquilar al enemigo y al siguiente buscar mis brazos. Le agradecí por la batalla pero Morty parecía perplejo.
— Honestamente no esperaba tener que ocupar un Pokémon más allá de la primera fase —comentó— pero veo que será necesario. Has probado que tienes algo de agallas, pero no creas que la valentía lo es todo para ganar. De aquí todo es cuesta arriba.
— No pienso perder.
— Eso no depende de ti —agregó— ¡Spiritomb, yo te elijo!
De su mano lanzó una Pokébola que reconocí como una ultraball. De esta nació una criatura que se componía de lo que simulaba ser un espíritu y una piedra.
— ¡Alfredo, vas tú! —mi Pignite dio un paso adelante y de sus narinas salieron dos llamas.

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El público empezaba a enloquecer nuevamente: el enfrentamiento anterior para ellos no era más que un calentamiento, aún querían ver sangre, estaban sedientos por más después de ver a Alicia por segunda vez. El público la amaba por su ferocidad y por cómo se burlaba de quienes eran seria amenaza para sus poderes.
— ¿Tú mismo nombre? —se bufó Morty— no sé por qué me sorprende. Alguien que ha hecho las cosas que tú has hecho obviamente debe pensar que es el centro de la tierra.
— Tú no me conoces.
Morty me ignoró.
— Sombra vil.
Del gaseoso cuerpo de la piedra nació una sombra que viajó velozmente hacia Alfredo, mi cochino intentó esquivarlo pero le fue imposible. Como si de una maldición se tratase, fue capaz de encontrar su camino y dañar a mi Pignite. Alfredo no se inmutó en lo absoluto, después de haber evolucionado su cuerpo se había vuelto más fuerte y su espíritu se había templado. Había un poco de Amanda en él.
— ¡Nitrocarga!
El cuerpo de Pignite se vio envuelto rápidamente en llamas. Dio un salto que fue capaz de dejar una trizadura en el negro suelo y como si de una bala se tratase, se dirigió directamente a Spiritomb.
— Acoso.
Al impactar el volátil cuerpo de Spiritomb con las llamas, Alfredo hizo contacto con la criatura. Del fantasma nacieron pequeños insectos, tan diminutos que a simple vista eran imposibles de diferenciar, mi Pignite fue capaz de deshacerse de la gran mayoría, pero como si se tratase de una infección misma, los parásitos parecían jamás despegarse de Alf, le grité que los ignorara pero su cuerpo estaba siendo víctima de una comezón que no podía dimensionar.
— ¡Nitrocarga!
En un intento por generar más fuego y detener la comezón del cochino, le ordené que se envolviera en llamas nuevamente. Alfredo por cada ataque era cada vez más rápido y el desafío que generaba combatir a un ser etéreo como ese Spiritomb era notorio. Las llamas eran lo único que lo dañarían y sabía que Alfredo lo entendía.
— Pulso oscuro.
El cuerpo de Pignite ardiendo fue embestido por una onda circular que había nacido de la roca de Spiritomb. Ésta era de un tono oscuro y como si se tratase de una verdadera ola, se esparció en todas las direcciones. Alfredo la tomó con las manos en llamas pero ésta era más poderosa y fue capaz de arrastrarlo mientras él, con todas sus fuerzas, luchaba por mantenerla a raya.
— ¡Dejala ir, Alf! ¡Usa desenrollar!
Sabía que era una pérdida de tiempo luchar con algo tan poderoso. La onda empujó a Alfredo en mi dirección, pero él rápidamente recuperó su posición y fue capaz de caer sobre sus patas. Estaba furioso pero en vez de dejar que ese sentimiento lo controlara, lo usó de combustible. Con su pata derecha golpeó el suelo y de él se levantó una roca, la tomó con sus manos y la lanzó con gran precisión.
— Golpe bajo.
Como si se hubiera teletransportado, el fantasma antes de recibir el golpe de la roca se materializó al lado de Pignite y lo golpeó en su estómago, con un puño hecho de su mismo gas. Alfredo repitió su movimiento anterior, y aguantando el golpe rápidamente reventó un pedazo de roca en el cuerpo de Spiritomb. El fantasma volvió a su posición tan pronto como pudo, pero le di órdenes enseguida a mi Pignite:
— ¡Nitrocarga!
Con la esperanza de mantener el acoso bajo control, Pignite volvió a encender sus llamas y como un meteorito se desplazó hacia Spiritomb. Este bajo las órdenes de Morty inmediatamente sacó una sombra vil que persiguió Alfredo. Las llamas competían con ésta en quién llegaba primero, pero Alfredo era implacable y resistiría cualquier daño. Pignite era como su propio sol, capaz de iluminar la fría noche y mantener aquellas sombras lejos. Cada nitrocarga era más pesada que la anterior y el cuerpo volátil de Spiritomb era resistente, pero no duraría para siempre.
— ¡Desenrollar!
— Pulso oscuro.
— ¡Empujón en el suelo!
Rápidamente cambié de táctica. Alfredo sin dudarlo empuñó sus ataques más poderosos y como si se tratase de una arte marcial, sus extremidades fueron lo suficientemente poderosas para levantar una baldosa. El mármol tomó el daño hecho por el pulso y fue despedazado por completo, pero mi Pignite se mantenía de pie, desafiante.
— Golpe bajo.
— ¡Desenrollar y empujón en el suelo!
Spiritomb viajó con rapidez hasta quedar al lado de mi Pignite, su cuerpo volátil se transformó en un puño que impactó directamente en el cuerpo de Alf, mientras que él tan rápido como pudo golpeó otra baldosa, ésta se levantó elevando la roca y el cuerpo volátil de la criatura en los cielos, Pignite dio otro golpe con su pata derecha y levantó un pedazo de roca más grande que el anterior, instante después dio un salto que lo elevó en los cielos envuelto en lo que creía ser llamas. Solamente el brazo que sostenía aquella roca estaba envuelto en flamas.
— ¡A la roca, no a su sombra!
Pignite con agilidad tomó el cuerpo de Spiritomb con su otra extremidad y como ambas rocas chocaron generando un sonido indescriptible. Una explosión fue generada del choque y ambos Pokémon salieron disparados, Alfredo debido a su peso rompió más baldosas y fue arrastrado, levantando polvo y oscuridad. Un humo nació del enfrentamiento que no dejaba divisar cuál había sido el resultado…
— ¡Spiritomb se encuentra debilitado y no puede luchar! —gritó Jeriberto quién se había mantenido en la oscuridad todo el combate. Mientras que Alfredo aún se mantenía de pie, lo hacía a duras penas. Había tomado demasiados golpes y el acoso no lo dejaba reponerse, no tenía la vitalidad suficiente para hacerle frente a lo que venía después.
— ¡Alf! —corrí a socorrerlo, con mi brazo y a duras penas lo levanté. Ambos caminamos hasta llegar a la zona de descanso y lo dejé a mi lado. Había hecho un excelente trabajo al igual que Alicia, pero era momento de descansar.
Morty guardaba silencio. Su actitud era diferente, su mirada era cada vez menos dispersa, más quieta, más calculadora, como si la sola posibilidad de perder ante mi presencia lo irritara. Las batallas no habían sido fáciles, mis Pokémon habían quedado cansados, lo suficiente para no poder luchar una siguiente batalla.
— Aún no lo logro entender —dijo Morty, rompiendo el silencio— por qué sigues empecinado en la victoria. Después de todas las cosas que haz hecho, ¿por qué alguien como tú querría ganar?
— Tú crees saber mucho sobre el mundo, Morty, pero no sabes realmente más allá de lo que es evidente —le respondo— no a todos los define su pasado.
— Eso es, ¿no? —el público toma silencio mientras que yo y Morty nos entablamos en una conversación a la mitad de la batalla— no lo recuerdas.
Un escalofrío me recorrió.
— No, no lo recuerdo. Y no dejaré que me controle. ¡Bruno, es tu turno!
Umbreon dio un paso adelante, tranquilo y calmo. Sus aureolas brillaban bajo la luz lunar y la oscuridad del recinto parecía ponerlo feliz, contento, como si en realidad Morty fuera un extraño y fuera Bruno el que estaba en control. Umbreon desaparecía en medio de las sombras y volvía a materializarse, hasta quedar finalmente en el puesto de batalla.
— Mismagius.

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Un fantasma femenino apareció. Su aspecto recordaba a una bruja, su cabeza parecía ser un sombrero y su cuerpo volátil levitaba mirando a Bruno. Umbreon no tenía ningún temor: enfrentaría a quién estuviese en frente, sin importar las consecuencias.
— Llama Embrujada.
Un círculo de fuego rodeó el cuerpo de Mismagius. Como si el aura de llamas que la rodeaba fuera un ritual de invocación, de la gema sostenida en su pecho salió un rayo de fuego, adornado por círculos que impactó directamente a Bruno. Este se mantuvo intacto, pero su cuerpo fue arrastrado un par de centímetros mientras intentaba resistir el impacto.
— ¡Rayo confuso!
Los ojos de Umbreon se iluminaron de un tono púrpura, unas pequeñas esferas del mismo color danzaron en su cuerpo y usando la misma trayectoria que el fuego rodearon a Mismagius, las luces cambiaban drásticamente su brillo así confundiendo a la fantasma.
— Hoja mágica.
De la nada se materializaron hojas que parecían estar rodeadas por cierta energía que las controlaba a placer, fueron directo hacia el cuerpo de Umbreon quién resistía como si la oscuridad de su cuerpo en realidad fuera metal.
— ¡Finta!
El resistente cuerpo de Bruno se desmaterializó para aparecer sobre Mismagius, usando todo su peso empujó a la criatura con sus cuatro patas hacia el cielo, aplastandola.
— Llama embrujada nuevamente.
El ritual de fuego comenzado aún no terminaba, Mismagius escupía llamas mientras que Bruno entre saltos intentaba esquivarlas. Cada una de ellas dejaba una marca roja en el suelo para luego mimetizarse con lo negro de la plataforma en que nos encontrábamos.
— Onda trueno.
La confusión no era suficiente para mantener a Mismagius en control, de su cuerpo empezaron a nacer rayos eléctricos que rápidamente se tornaban hacia Bruno, estos no intentaban herir sino entrar en su sistema y ralentizarlo, provocarle calambres lo suficientemente poderosos como para darle a la bruja una ventaja. Los rayos rápidamente llegaron al cuerpo de Bruno, cuando lo hicieron los círculos amarillos de su cuerpo se iluminaron con gran intensidad. Como si se tratara de un reflejo, sus ojos brillaron y miraron directamente a Mismagius quien sintió exactamente lo que sentía Bruno. Era su habilidad, Sincronía.
— ¡Bruno, alivio!
El cuerpo de Umbreon brilló con una luz pura, blanca, que recordaba al tiempo en que éste era un Eevee. Rápidamente su cuerpo curó algunas heridas que habían dejado las hojas y también la paralización que había afectado a Mismagius.
— ¡Ahora, es el momento, usa finta tras finta!
Las palabras resonaron. Umbreon despegó como si fuera a correr, pero su cuerpo desapareció para nacer debajo de Mismagius, con sus patas la golpeó hasta elevarla en los cielos y entre confusión y parálisis, ésta intentaba resistir. Bruno volvió a desmaterializarse para esta vez renacer del costado de la fantasma y golpearla nuevamente hacia el lado, como golpe final nació desde el cielo y cayó directo sobre Mismagius, ante la mirada atónita del público que había visto a un Umbreon controlar el cielo como si se tratase de una dimensión donde él domina.
— ¡Mismo destino!
En medio de la caída las palabras de Morty resonaron sobre la fantasma. Como si en vez de bruja se tratase de un demonio, de su etéreo cuerpo nacieron dos alas enormes, negras, oscuras, como si la misma muerte fuese quién reclamara a ambos. Estas se cerraron con ambos dentro, en medio del crítico golpe que Mismagius recibiría. Al contacto con el suelo, el impacto fue lo suficientemente fuerte como para romper el suelo y dejar entrevistó la superficie real, de mármol, que daba las bases. Cuando la sombra desapareció, como si las alas de un ángel se retiraran, ambos Pokémon estaban debilitados.
— ¡DIOS MIO! —gritó Jeriberto, mientras la gente estaba tan impresionada como el resto. A pesar de que Bruno parecía tener ventaja, Morty fue capaz de llevarse a mi Umbreon con él. Lancé mi Pokébola para recogerlo para terminar ésto lo antes posible.
— Gengar.
La voz de Morty resonó en todo el lugar y volvió a poner el público en un sumiso silencio, de la sombra de su cuerpo nació un Pokémon que expelía el mismo aura que el asesino de la familia de Amanda o quién atacó a Bruno.
Gengar.
No era el mismo, estaba claro, pero mi Servine no pudo controlarse con la furia recorriendo su cuerpo. Sus látigos nacieron de la espalda y como si fueran extensiones de su cuerpo serpentino acechaban a la fantasmal criatura.
— No —le dije a Amanda— no serás tú.
Amanda me miró con decepción, pero con su espíritu templado entendió mi decisión. Amanda era una luchadora, una guerrera que confiaba plenamente en mí y lo que yo decidía o no. Era una soldado dispuesta a todo.
— Brocardo, vas tú.
Slowpoke se levantó y caminó lentamente hacia la posición de combate. Brocardo odiaba combatir, su espíritu pacífico estaba destinado para otras cosas, pero él haría lo que fuera por la familia que éramos.

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— Bola sombra.
La gigantesca criatura, de sonrisa perversa y ojos sangrantes lanzó en dos segundos una bola en dirección hacia Brocardo. Él era lento y esquivarla no era una opción, no dudó en usar sus poderes psíquicos sin que se lo dijera, el poder de Gengar era mucho mayor que el de su Gastly. No pudo destruir la bola sombra, pero sí desviarla a otra dirección mediante el control del aire que la rodeaba.
— Bomba lodo.
La mano de Gengar se levantó en nuestra dirección y de la nada, apareció un pequeño punto morado flotando en el aire, la esfera en unos segundos explotó creando una ola enorme de venenos tóxicos que nadaban hacia Brocardo.
— ¡Usa psíquico para levantar el suelo!
Brocardo invocando sus poderes destelló de un puro rosado, levantando las rocas sobre las que sus patas se afirmaban, como si tuviera el poder de controlarlas las hizo crecer lo suficiente para quedar fuera del rango de ola tóxica. Slowpoke estaba en altura y el líquido tóxico pasó rodeandolo. Estábamos jugando a la defensiva.
— Hipnosis.
— ¡Bostezo!
En una competencia para intentar dormir el enemigo, Brocardo abrió su boca, lanzando lo que parecía ser una onda psíquica capaz de dormir al enemigo, a su misma vez Gengar iluminó sus ojos y usando la misma técnica, intentó dormir a mi Slowpoke.
Ambos fallaron.
— ¡Pistola de agua!
— ¡Bola sombra!
Brocardo lanzó un potente chorro contra Gengar, pero no fue lo suficiente para poder hacer frente a la poderosa bola sombra que reventó el chorro y golpeó directamente a Brocardo, quién salió disparado por los aires a más de tres metros.
— ¡Psíquico para sostenerte!
Usando sus poderosas habilidades Brocardo se iluminó a sí mismo y controlando el aire entre él y el suelo, logró descender sin mayor dificultad: la contienda era desigual y cada vez más complicada. Brocardo luchaba pero era claro que el Pokémon en etapa final de Morty tenía bajo su sombra habilidades refinadas y mucho más poderosas.
— Hipnosis.
Gengar saltó desde el lado contrario de la arena hasta llegar cerca de Brocardo. Mi Slowpoke usó sus poderes psíquicos para no dejar que la criatura lo tocara pero no fue capaz de usarlos para detener la hipnosis a la que estaba siendo sometido, los brazos púrpura de Gengar se movían simultánea y simétricamente hacia los lados, dejando a mi Slowpoke atontado hasta que cayó profundamente dormido.
— ¡Brocardo, no! —grité con todas mis fuerzas.
— Come sueños.
Gengar volvió a saltar y ahora con Slowpoke desprotegido fue capaz de tocar la cabeza de Brocardo, su boca se abrió para morder la parte del encéfalo, parecía estar drenando toda la vitalidad de mi Slowpoke poco a poco sin que yo pudiera detenerlo. Desesperado busqué en mi mochila un Despertar o algo, pero fue imposible y no sabía si lo permitirían dentro de la batalla.
— Come sueños.
Morty repitió sus palabras para finalizar el enfrentamiento, Gengar drenaba sin parar la vitalidad, se llenaba de brillo, del halo rosado de mi Slowpoke hasta que finalmente había terminado: Brocardo estaba debilitado y Gengar parecía estar listo para batallar nuevamente, como si el cansancio de este enfrentamiento y de las habilidades usadas no existiera. Morty estaba triunfando y yo solamente tenía un Pokémon que me podía salvar.
— Amanda…
Lancé la Pokébola para recoger a Slowpoke del campo de batalla. Servine tomó rápidamente el puesto y calmada, en control, Amanda decidió que era tiempo de acabar con Gengar de una vez por todas.
— ¡Sabes de lo que te tienes que cuidar!

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Amanda era inteligente, mucho más de cualquier Pokémon que haya conocido y sabía cómo jugaba Gengar, cómo dormía a sus oponentes y curaba su vida y ambos ataques, uno de ellos el cual sería letal para su cuerpo compuesto de clorofila.
— ¡Drenadoras!
Esta batalla ya la habíamos tenido, sabíamos que debíamos mantener a Gengar detenido y lo primero que hizo Servine fue lanzar semillas, las cuales como si crecieran en un segundo formaron raíces enormes que envolvieron el cuerpo etéreo de Gengar y drenaban con fuerza, lo tiraban al suelo, cortándole el movimiento.
— Bola sombra.
Gengar cortó las lianas y raíces que lo mantenían aunque algunas se quedaron. La bola sombra lanzala fue directo hacia donde se encontraba Amanda y ella respondió a mis ordenes rápido.
— ¡Látigo cepa en la bola sombra!
De la espalda de Amanda nacieron las lianas que rápidamente y en una fracción de segundo tomaron la bola sombra, el cuerpo de Amanda giró junto con la bola sombra y formando una curva devolvió la bola sombra de donde vino.
— Bola sombra.
Morty había ordenado el mismo ataque dos veces, haciendo que ambas chocaran generando una expresión. Amanda miraba desde las alturas, la roca que había generado Brocardo aún estaba ahí.
— Bomba lodo.
De la mano de Gengar nació nuevamente una ola de veneno, agua tóxica que llenó el campo de batalla y fue lanzada directamente hacia Amanda.
— ¡Salta!
Amanda saltó lo más alto que pudo, pero el veneno había logrado la altura de la zona segura que había generado Brocardo, los segundos pasaron y aún se había limpiado. Caer sobre esa superficie sería crítico para Amanda y su cuerpo verde.
— ¡Usa a Gengar!
Las lianas de Amanda volvieron a nacer, esta vez en dirección de Gengar, Amanda lo envolvió lo más rápido que pudo y con fuerza lo usó de superficie. Servine suspendida en el aire tomaba a Gengar como soporte sin que este pudiese hacer algo.
— Bola sombra.
La boca de Gengar se abrió y de ésta nació la bola sombra que usando el conducto directo, llegaría a Amanda.
— ¡Tornado hoja!
Rápidamente Servine saltó, despegandose de Gengar para evitar la trayectoria de la bola sombra, suspendida en el aire Amanda giró rápidamente y como si fuese capaz de controlar el mismo aire y llamar a la naturaleza, materializó hojas a su alrededor mientras se prepabara para una caída directa.
— ¡Hipnosis!
— ¡Cierra los ojos y rodéate en tus látigos!
Girando en medio de las hojas, Amanda se entregó a lo que parecía ser el destino. Sus lianas junto con las hojas danzaron a su alrededor en un rombo cortante en dirección a Gengar. Cayó directa, sin duda alguna sobre la criatura fantasmal que intentaba atacarla. Entre lianas, raíces y hojas la arena se convirtió en gritos de desesperación, abucheos y felicitaciones. El polvo levantado por la batalla hacía a la gente predecir, pero en realidad nada se sabía.
Gengar había desaparecido.
— Es hora de irse —dijo Morty.
— ¿Dónde está Gengar?
— Has ganado si eso es lo que buscas —me dijo Morty con condescendencia, mientras guardaba la Pokébola que probablemente pertenecía a Gengar.
— ¿Por qué?
— No hay caso —prosiguió— saboréala por mientras. Gengar sólo ha perdido dos batallas contra dos entrenadores totalmente opuestos que luchaban por el mismo objetivo, ¿sabes? Pero sólo quién tenía el espíritu más puro fue capaz de completarlo. Tú, Alfredo, no estás al mismo nivel de ellos y no seré yo quién te ponga en ese lugar. Prefiero perder la batalla, cederla, porque no puedo mentir cuando te digo que tienes algo de grandeza. Pero el pasado, ese que desconoces, te perseguirá siempre. No puedes huir, no puedes esconderte y aunque trates de luchar con todas tus fuerzas siempre renacerá para contarte tus limitaciones. Mi consejo, Alfredo, es que busques el camino de la verdad y seas capaz de ver a través de la niebla que te rodea, hasta ese momento, la batalla con Gengar estará en pausa. Nos volveremos a encontrar.
— ¿Esto significa que Alfredo ha ganado? —le preguntó Jeriberto.
Morty asintió y entre el silencio de la gente, la luz de la luna y el calor de la noche, desapareció.