El rincón del bardo

Por si acaso [?]
Bueno. Hola foreros, foreras, forasteros; hoy abro este rincón por donde cantaré mis penurias. Simplemente digamos que hay veces que el verso me llama y me salen rimas a punta pala; sea porque me quiero desquitar de la forma más pacífica o porque mira, porque me apetece escribir poesía, simple y escuetamente [?].
Hoy, les traigo que fui acumulando desde el martes, y fue in cressendo hasta estallar en esto. Lo llamo "Semana Nefasta".
Disfruten.
Semana nefasta
Paranoia, oh paranoia,
ni un alma que me ayuda,
un día perdido,
una vista al campo florido,
me agota, esta visita,
un atraco a mano consentida,
y luego soledad, ay soledad,
una vida que se marchita,
y yo cansada, sin papel ni energía,
ni tecla ni lápiz he tocado,
para colmo la inmundicia invade la casa,
que desamparo, por favor.
Un día más con la carga,
mi vacío, con helado se rellena,
por suerte mi figura no engorda,
pero, ¡oh! Santa ignorancia,
como luz me tuvieron,
y mi tiempo, ocupar quisieron,
mis deberes se atrasaron,
mis deudas no saldaron,
y por todo no podía estar,
así que poco pude avanzar.
Mi agobio, un desmadre,
mis antojos, unos traidores,
pensé que faltaba pan de rellenar,
y resultó ser fuego de paladar,
ardí más de la cuenta,
y con mugre dormí.
Otro amanecer umbrío,
el cochero da un abucheo,
del bus aposta me caigo,
todo para acabar en el hospital,
no se apuren; no fue real,
en cambio,
como si no bastara ese desprecio mental,
siento mi talento desperdiciado;
monto una historia de injusticia,
solo un elogio recibo,
gracias, por cierto;
pero la palabra de hoy es “amañado”.
Aún más acoso del destino,
los cielos derrama sus desperdicios,
y lo poco que podía traer,
ahí se quedó,
piernas que se calan,
retraso descomunal,
puntas que en tinta se hunden,
y para colmo tuve que ir sin medir,
tres horas lentas,
con agobio y nervio,
y aún con ayuda,
no pude dibujar como tal.
¿Y, de qué quejarme ahora?
Llego esperando un día normal
y en cambio me hallo sin ayuda;
el peor pronóstico se cumple,
el moho no puede seguir alojado;
pero la cocina, la muy desgraciada,
se halla muy anegada,
y aún con las ganas de limpiar,
me quedo tecleando con guantes de cirujano.
Paranoia, oh paranoia,
ni un alma que me ayuda,
un día perdido,
una vista al campo florido,
me agota, esta visita,
un atraco a mano consentida,
y luego soledad, ay soledad,
una vida que se marchita,
y yo cansada, sin papel ni energía,
ni tecla ni lápiz he tocado,
para colmo la inmundicia invade la casa,
que desamparo, por favor.
Un día más con la carga,
mi vacío, con helado se rellena,
por suerte mi figura no engorda,
pero, ¡oh! Santa ignorancia,
como luz me tuvieron,
y mi tiempo, ocupar quisieron,
mis deberes se atrasaron,
mis deudas no saldaron,
y por todo no podía estar,
así que poco pude avanzar.
Mi agobio, un desmadre,
mis antojos, unos traidores,
pensé que faltaba pan de rellenar,
y resultó ser fuego de paladar,
ardí más de la cuenta,
y con mugre dormí.
Otro amanecer umbrío,
el cochero da un abucheo,
del bus aposta me caigo,
todo para acabar en el hospital,
no se apuren; no fue real,
en cambio,
como si no bastara ese desprecio mental,
siento mi talento desperdiciado;
monto una historia de injusticia,
solo un elogio recibo,
gracias, por cierto;
pero la palabra de hoy es “amañado”.
Aún más acoso del destino,
los cielos derrama sus desperdicios,
y lo poco que podía traer,
ahí se quedó,
piernas que se calan,
retraso descomunal,
puntas que en tinta se hunden,
y para colmo tuve que ir sin medir,
tres horas lentas,
con agobio y nervio,
y aún con ayuda,
no pude dibujar como tal.
¿Y, de qué quejarme ahora?
Llego esperando un día normal
y en cambio me hallo sin ayuda;
el peor pronóstico se cumple,
el moho no puede seguir alojado;
pero la cocina, la muy desgraciada,
se halla muy anegada,
y aún con las ganas de limpiar,
me quedo tecleando con guantes de cirujano.




lvl 23:662: lvl 23
lvl 7
lvl 18
lvl 9




