Si les gusta termino la historia.
Rainer estaba en medio del tormentoso mar montando en el lomo de su Lapras. La noche era oscura y la luna apenas dejaba ver el océano infinito por todos lados. De repente, la luz de un bote se prende a lo lejos seguido por el rugido de un motor.
- Maldita sea, nos encontraron. – Dijo Rainer mientras buscaba en su bolsillo, palpó las Pokebolas, las diferenciaba por pequeñas muescas que les había hecho hace muchos años atrás.
- Espero que no estés muy cansado amigo, nos espera todavía un largo camino.
Rainer se soltó de las comisuras solidas de Lapras, había estado sujetado por tanto tiempo y con canta fuerza que sintió su mano débil pero eso no podía detenerlo. Tomó impulso y dio el salto más largo que pudo hacia el mar. Un rayo rojo materializó una enorme ave en la cual Rainer aterrizó.
- Debemos irnos y pronto, pidgeot.
Mientas se alejaban dejando a Lapras en el mar, Rainer le apunto con la pokebola marcada con tres ondas. Un rayo conecto la Pokebola al Lapras y en menos de un instante ya no estaba el Pokemon. Los destellos de liberaciones y capturas de las pokebolas hicieron que el bote que acerque con mayor rapidez y presicion al lugar donde Rainer se encontraba.
Del bote salieron varios destellos. Una bandada de siluetas aladas llevó la persecución de Rainer del mar al cielo. La tormentosa lluvia y la poca visibilidad ponía nervioso a Pidgeot que no estaba acostubrada a volar con esas condiciones.
- Sé que no es lo tuyo, tengo un plan, cuando te indique les lanzas un remolino y no te preocupes por mí.
Las siluetas se acercaron lo suficiente para que el Pokedex de Rainer las identifique como fearows. Cuando parecía que empezaban a flanquear a Pidgeot, este les lanzo un remolino. El viento alrededor de sus alas salió con tanta potencia que por un momento el sonido de los truenos se vio opacado por el remolino. Entre la confusión se sintió una serie de destellos rojos. Cuando todo acabo pidgeot estaba volando en círculos en el cielo y Rainer no estaba por ningún lado. Los Fearows lo atacaron con violencia al mismo tiempo hasta que cayó al agua donde la misteriosa lancha que los estaba persiguiendo se encontraba.
- Súbanlo y llevémoslo a contención antes de que se despierte, este chico está loco a este paso va a sacrificar a todo su equipo con tal de que no lo atrapemos. -
Dijo una voz de hombre hacia otras dos personas que se movían rápidamente intentando atar al Pidgeot y subirlo a bordo.
- Sí sigue así, puede que un pokemon salvaje lo atrape antes que nosotros. Según la información del Jefe el pidgeot era uno de sus pokemones más fieles y antiguos.
dijo otro hombre al enlazar al Pokemon herido.
***
Varias horas más tarde y varios kilómetros al sur un Muk sale dificultosamente del agua, abre la boca y vomita a Rainer que toma su primera bocanada de aire puro en un largo rato.
- Mierda, la perdí, nunca me lo van a perdonar, todos ellos. Esta estúpida misión, si es que es cierta, ya me ha costado mucho.-
Los ojos de Rainer se llenan de lágrimas mientras limpia su ropa, está amaneciendo y va a necesitar un lugar para acampar. Muk se acerca y empieza a lamerlo.
- Gracias amigo, me salvaste, ya puede descansar.
Rainer busca en sus bolsillos la Pokebola de Muk, siente muchas pokebolas pero él sabe que no todas tienen pokemones. Le apunta directamente a la cabeza y el sonido del rayo rojo deja a Rainer solo en la orilla de lo que parece una isla.
*
R.
- Maldita sea, nos encontraron. – Dijo Rainer mientras buscaba en su bolsillo, palpó las Pokebolas, las diferenciaba por pequeñas muescas que les había hecho hace muchos años atrás.
- Espero que no estés muy cansado amigo, nos espera todavía un largo camino.
Rainer se soltó de las comisuras solidas de Lapras, había estado sujetado por tanto tiempo y con canta fuerza que sintió su mano débil pero eso no podía detenerlo. Tomó impulso y dio el salto más largo que pudo hacia el mar. Un rayo rojo materializó una enorme ave en la cual Rainer aterrizó.
- Debemos irnos y pronto, pidgeot.
Mientas se alejaban dejando a Lapras en el mar, Rainer le apunto con la pokebola marcada con tres ondas. Un rayo conecto la Pokebola al Lapras y en menos de un instante ya no estaba el Pokemon. Los destellos de liberaciones y capturas de las pokebolas hicieron que el bote que acerque con mayor rapidez y presicion al lugar donde Rainer se encontraba.
Del bote salieron varios destellos. Una bandada de siluetas aladas llevó la persecución de Rainer del mar al cielo. La tormentosa lluvia y la poca visibilidad ponía nervioso a Pidgeot que no estaba acostubrada a volar con esas condiciones.
- Sé que no es lo tuyo, tengo un plan, cuando te indique les lanzas un remolino y no te preocupes por mí.
Las siluetas se acercaron lo suficiente para que el Pokedex de Rainer las identifique como fearows. Cuando parecía que empezaban a flanquear a Pidgeot, este les lanzo un remolino. El viento alrededor de sus alas salió con tanta potencia que por un momento el sonido de los truenos se vio opacado por el remolino. Entre la confusión se sintió una serie de destellos rojos. Cuando todo acabo pidgeot estaba volando en círculos en el cielo y Rainer no estaba por ningún lado. Los Fearows lo atacaron con violencia al mismo tiempo hasta que cayó al agua donde la misteriosa lancha que los estaba persiguiendo se encontraba.
- Súbanlo y llevémoslo a contención antes de que se despierte, este chico está loco a este paso va a sacrificar a todo su equipo con tal de que no lo atrapemos. -
Dijo una voz de hombre hacia otras dos personas que se movían rápidamente intentando atar al Pidgeot y subirlo a bordo.
- Sí sigue así, puede que un pokemon salvaje lo atrape antes que nosotros. Según la información del Jefe el pidgeot era uno de sus pokemones más fieles y antiguos.
dijo otro hombre al enlazar al Pokemon herido.
***
Varias horas más tarde y varios kilómetros al sur un Muk sale dificultosamente del agua, abre la boca y vomita a Rainer que toma su primera bocanada de aire puro en un largo rato.
- Mierda, la perdí, nunca me lo van a perdonar, todos ellos. Esta estúpida misión, si es que es cierta, ya me ha costado mucho.-
Los ojos de Rainer se llenan de lágrimas mientras limpia su ropa, está amaneciendo y va a necesitar un lugar para acampar. Muk se acerca y empieza a lamerlo.
- Gracias amigo, me salvaste, ya puede descansar.
Rainer busca en sus bolsillos la Pokebola de Muk, siente muchas pokebolas pero él sabe que no todas tienen pokemones. Le apunta directamente a la cabeza y el sonido del rayo rojo deja a Rainer solo en la orilla de lo que parece una isla.
*
R.

