@Teos quedé impactado con la aparición de Darkrai, me pregunto qué otras cosas me tienes preparadas para las futuras misiones
| 8 | La propuesta de Darkrai |
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| Llegaron a un lugar donde la oscuridad era lo que más se veía, la luz que lograba colarse era suficiente para observar las figuras que componían el entorno mas no sus detalles, éstos quedaban para la imaginación. —Muchas gracias por venir —Alec escuchó la voz, era siniestra y profunda, pero no maligna. Sin embargo, Gastly y el sujeto también lograron oírla. El chico no logró ver nada, aunque tampoco hizo esfuerzo por hacerlo—. Te he estado observando, Alec. Desde hace mucho tiempo —El joven entrenador quedó sumamente intrigado, aquel ser conocía su nombre, además de otros aspectos. No pudo evitar sentir algo de miedo ante tal situación, sobre todo al ver la redonda figura del sujeto en el botado en el suelo cubriéndose la cabeza—. Eres alguien fuerte, de gran corazón. Tal vez más grande de lo que creía, pues has salvado a este gordo que merecía el peor de los castigos. Pero no critico tu estúpida decisión, después de todo fue por esa misma nobleza que te escogí para esta tarea —Alec se limitó a suspirar, exhaló vapor, la temperatura del lugar había bajado—. Verás… creo que sabrás sobre lo sucedido con el pequeño diablillo de Hoopa, ¿no? —el ser se tomó un minuto para continuar— Ese maldito pokémon liberó un completo caos en toda la región que no solo afectó a ustedes los mortales, sino también a nosotros los dioses. —¿Dijiste…dioses? —preguntó el chico. —No has escuchado mal, Alec. Efectivamente dije dioses. Aunque para tu especie creo que es más acertado el concepto “legendarios”. Muy parecido sí, pero creo que no nos hace la suficiente justicia, deberíamos ser mejor honrados —su tono era despectivo y molesto, aunque Alec apenas lo notó debido a la enorme sorpresa—. Si, lo soy. Soy uno de esos pokémon de los que hablan en las leyendas… creo que se refieren a mí en específico como… —Darkrai —terminó el chico la oración y la voz no lo negó—. El silencio otorga. He oído muchas historias sobre ti —Alec no podía ocultar su evidente miedo, se sentía algo tembloroso. —Entiendo que en tu cultura me tienen mucho miedo. Tienen sus razones para hacerlo… y me gusta que lo hagan, pues eso denota el respeto que me tienen. Sin embargo, no soy tan malévolo como todos creen —tomó una pausa—. Yo no ando induciendo pesadillas a diestras y siniestras. Solo las imparto a quienes han obrado con maldad, es la función que se me otorgó como dios… el de castigar a los malvados, como al que trajiste junto a ti. Es un trabajo necesario para mantener el equilibrio de este mundo —el chico sintió como el gordo comenzó a llorar. Tragó seco— Sin embargo… ¡Ya no existe un maldito equilibrio que guardar! Y todo por la culpa de Hoopa y la banda de idiotas que lo liberó —se quejó, su tono se percibía más molesto que nunca antes. El chico creía saber a qué banda se refería—. El desastre que causó ese desgraciado con sus anillos, es más del que ustedes los humanos pueden percibir. ¡Mandó a más de la mitad de los Dioses a otras dimensiones! ¡Destrozó todo el equilibrio natural de este mundo! Ese desgraciado… condenó al mundo —Alec no entendió mucho la idea de lo que hablaba, pero al escuchar “condenó el mundo” pudo hacerlo. —¿Y por qué me trajiste hasta acá? —preguntó el muchacho con un poco de temor— ¿Qué tengo que ver con todo esto? —Verás, Alec… Hoopa ha mandado a la mayor parte de los Pokémon eh… legendarios a dimensiones distintas de la nuestra. Esto, como consecuencia, ha causado que el orden natural se éste rompiendo. Por ejemplo, ahora sin Kyogre para controlar los mares, estos están fuera de control, sin Groudon los terremotos serán algo común, sin Heatran, los volcanes entraran en erupción cuando las apetezca… todo comenzará a destruirse, por si no lo has entendido —se calló por un momento y Alec solo se horrorizó al digerir bien esas palabras. Esperaba que solo estuviera jugando, después de todo era Darkrai, él haría esas clases de cosas, pensó—. No estoy bromeando, esto es un asunto serio de verdad. Las cosas van cada vez peor y a las pocas deidades que quedamos se nos están agotando las fuerzas para mantener el control, pronto ya no podremos protegerlo más y la tierra llegara a su fin. —¿Pero dónde entro yo? —insistió Alec con algo de impaciencia y temor. —A eso quería llegar —se apresuró a decir—. Los dioses que quedamos llegamos a un acuerdo. Elegir a una persona que restaurara el equilibrio. Esta persona tendría que aventurarse a traer de vuelta a los otros dioses que se perdieron; para eso deberás visitar las antiguas ruinas donde vivían y donde se hallan los portales que lo llevaron a otros mundos. Deberás ingresar a esos portales, traerlos de vuelta y luego cerrarlos. Pero eso no es todo, también deberás buscar a Hoopa y detenerlo, al igual que acabar con la Organización con la que traba este bastardo… los Neo. No será una misión fácil, tampoco te prometo que tengas alguna especie de inmunidad divina, no eres alguien especial elegido por el destino, solo te escogimos porque vimos en ti algo que no vimos en mucho más: nobleza, honor, un corazón justo… cosas que ya no quedan en mucho. Puedes rechazar esta misión si quieres, no es obligatorio… pero ten en cuenta algo: ayudarnos, es ayudar a tu preciado pueblo. Rechazarnos, es condenarlos —culminó con un tono amenazador Alec se quedó callado por unos momentos mientras escuchaba los llantos del hombre. Estaba seguro de que Darkrai lo había amenazado de una manera muy indirecta. Debía pensar muy bien la situación. No dijo nada por casi un minuto. —Estoy seguro de que eso fue una amenaza —el pokémon no habló—. Si hay más como yo, aunque sean pocos, ¿por qué no vas por ellos? Si es tan importante salvar al mundo de la destrucción, ¿por qué no vas tú y los demás legendarios que quedan a combatir contra ese grupo y a Hoopa? Ustedes tienen más chances que yo de vencer. La oscuridad disminuyó y comenzó a concentrarse en de tal modo que adoptó la forma del mismo pokémon con el que había estado hablando. Ante Alec yacía un pokémon más oscuro que la noche misma. Tenía una especie de mandíbula roja alrededor de su cuello y algo que se mecía como una cabellera puntiaguda de color blanco. Su único ojo a la vista era lo miraba con atención. Ahora el chico veía con mayor detalle su alrededor. —Sin duda eres astuto —indicó el legendario—. Nosotros las deidades, o pokémon legendarios, carecemos del don de la perseverancia, nos rendiríamos fácilmente. Los humanos y los pokémon comunes —miró a Gastly—, poseen tal característica. Podríamos haber escogido a algunos de tus amigos que también partieron con el propósito de ayudar a ese pueblo, pero solo tú no deseas la gloria ni el reconocimiento que ellos tanto anhelan. Esa es la razón. Ya sabes la verdad. ¿Aceptas o no? —Si sólo te ayudo, mi pueblo quedará igual. Debes permitirme continuar con lo de la Liga —condicionó el chico. —Está bien, pero que esta misión sea una prioridad —dijo con voz profunda—. Informaré a las demás deidades de que has aceptado. | |
| Pokémon | Nivel y Salud | Objeto | Habilidad | Movimientos |
Gastly ♂ | Nivel: 7 Experiencia: 50% HP: 60% | Ninguno | Levitación | -Hipnosis -Lengüetazo -Niebla -Fuego Fatuo |
| Mochila |
| -Pokédex -Licencia entrenador -Pokéball (x5) -4500$ -Mapa |











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