Capitulo I
—Y entonces el dragón marino atacó el navío amistoso que nos estaba acompañando, nunca había una criatura tan atroz y majestuosa al mismo tiempo, salio del agua y tomo la proa del barco, ahogando a todos los marinos en estribor.
Hans era un viejo compañero de mi padre, le había dicho que iba a visitar a la familia de mi madre, ya que si le decía que tenia planeado emprender un viaje nunca me lo hubiera permitido, y mucho menos me hubiera permitido empezar subiéndome en su barco. Tenían que ser aproximadamente las 2:00 PM, no hacia mucho tiempo que habíamos almorzado Arenque, lo mismo que almorzamos ayer, y el día antes de ayer, y el día antes de ese...
—Se dice que en estas viejas aguas también están infestadas por monstruos marinos, pero en mis 53 años surcando los mares nunca he visto uno aquí. De lo que hay que ser temeroso es de las bestias con tentáculos, no son tan grandes como para hundir un barco de esta calaña, pero si haces enojar a un grupo de ellas son capaces de hundirte hasta el abismo del océano, criaturas crueles, si que lo son...
Hans tenia la misma estatura que yo, su cara estaba ya llena de arrugas por el cansancio y su barba estaba entrecana. Tenia unos cuantos marineros que trabajaban para el capturando peces del norte para proceder a venderlos a un buen precio en Odisea, lo mismo que hacia mi padre, Hans solía trabajar con mi padre antes del desastre que dejo Hoopa.
—Ya llegamos a tierra, allá esta el puerto.
Era un puerto solitario que quedaba al norte de Pueblo Crepuscular, Hans desembarcaba allí porque en ese pueblo pagaban mejor que en Ciudad Draco y además estaba más cerca de la aldea donde vivíamos. En el puerto había un carro esperando el cargamento, el señor que comandaba a los dos caballos estaba encargado de llevarme con el hasta Pueblo Crepuscular, desde donde yo continuaría mi viaje. Me despedí de Hans, el creía que me iba por unos meses, pero la verdad yo no tenia idea de cuando lo volvería a ver de nuevo. Tome mi mochila y nos fuimos en el carro cuando el barco partía, pero apenas hicimos dar unos pasos afuera de la playa cuando nos atacaron unos bandidos.