Nombre: Narmion Alcross.
Edad: 16 años.
Apariencia: De estatura y complexión promedio para su edad, Narmion tiene cabello azul muy oscuro, con mechones en la parte superior, mas corto por detrás. Sus ojos marrones y su piel es ligeramente morena. Suele vestir una camiseta blanca con bordes amarillos cuando hay clima cálido, y una chaqueta negra con adornos azules cuando hay más frío. Usa siempre zapatos tenis cómodos y pantalones azules óptimos para mucho movimiento. No suele portar adornos extra, fuera de algún capricho o idea momentánea.
Personalidad: Suele analizar y pensar mucho las cosas, incluso cuando no hay necesidad. Es bastante optimista, y casi no le afectan las malas situaciones. Tiende a hablar mucho consigo mismo en voz alta, y a sonreír con levedad casi todo el tiempo, aunque sus ojos lo hagan ver adormilado. Le gusta caminar mucho, aunque sus movimientos parezcan algo flojos. Adora las frutas secas y los pasteles de tres leches, así como las cosas tiernas (aunque le cuesta aceptar esto en público). Hace bosquejos constantemente, aunque nunca se ha planteado ser un artista serio.
Historia:
Spoiler
Su padre era un científico muy entusiasta, y su madre una cocinera. Los Alcross vivieron tranquilamente en Pueblo Dolce, hasta que la primera tragedia ocurrió. Su hija, 6 años mayor que Narmion, escapó de la casa después de una pelea con su padre. Debido a ello, él abandonó su alegre carácter por mucho tiempo. La segunda tragedia ocurrió dos años después, cuando el chico tenía 10. Hubo una explosión en el laboratorio que su padre había instalado. Él murió instantáneamente, y los escombros ardientes acabaron con su mujer. El joven Narmion logró escapar de milagro, con solo unas cuantas quemaduras.
La mayoría de la gente de Pueblo Dolce creyó que se trataba de un accidente laboral, pues nadie sabía en qué trabajaba exactamente el señor Alcross. Sin embargo, solo Narmion sabía que su padre no trabajaba con nada remotamente inflamable. Se mudó con su tía materna, quien tiene aún una tienda de abarrotes en el centro del pueblo. La inquietud de que pudo haber sido un ataque hacia su familia y no un accidente le quitaba el sueño constantemente.
Pero a pesar de ello, el chico aceptó las cosas y creció con un pensamiento analítico y racional, aunque siempre buscando sonreírle a la desgracia. Varios años después, Narmion recibió un paquete por correo. No tenía dirección de remitente. A pesar de las advertencias sensatas de su tía de no abrirlo, la curiosidad del chico pudo más. Dentro había una PokéBall y una nota.
“Éste es especial, cuídalo. Ven a buscarme en cuanto puedas.
–Kawako Alcross”
Era su hermana. Había un Ralts en la PokéBall, y Narmion supo que necesitaba hacer ese viaje. Hasta ese punto pensaba que Kawako, o “Koko”, como le llamaba él de niño, siguiera viva. Y algo le decía que ella tenía información, de una u otra manera, de lo que le había pasado a sus padres.
– ¿Es venganza? – le preguntó en voz alta a la PokéBall. Él mismo se respondió – Solo un poquito. Es más… curiosidad.
Convenció a su tía de que una aventura le caería bien, sería otro de los tantos chicos dispuestos a convertirse en maestro Pokémon, aun si su objetivo principal era averiguar todo lo que pudiese. Juntó lo necesario y partió. Aunque no sabía exactamente hacia dónde...
Pokémon inicial:
*Ralts.
-Macho.
-Naturaleza Firme.
-Habilidad Rastro.
-Movimientos huevo: Sombra vil, Anulación.
Extras: Inicia en Pueblo Dolce. Carga en su mochila una libretita púrpura, donde apunta o dibuja alguno que otro suceso o nota que considere interesante.