La triste historia de un adinerado.
Buenas, esta es la primera vez que publico un fanfic de manera abierta, si bien ya previamente tengo algunos hechos, no me habían convencido del todo para su publicación, por favor, sean honestos en sus criticas ya que eso me ayudara a mejorar la calidad del mismo.
La triste historia de un adinerado - Capitulo 01.
Spoiler
Era una noche de verano en el bar, estaba sonando un tema de jazz en ese momento, un clásico “Honchkrow and de Murkrow’s: Live in the Sinnoh Stadium” era una melodía lenta que envolvía el ambiente.
Un joven bien vestido con gafas ligeramente oscuras acompañado de un Umbreon variocolor miraba desde la ventana la playa de ciudad caña dorada, claramente podía observarse desde ahí el cielo totalmente despejado, la luna en un cuarto creciente, las estrellas, el mar claro y manso y caminando en la arena un par de Krabbys, un poco mas lejos de ellos una pareja se estaba besando.
-Aquí tiene su pedido señor – Indico el camarero, era un frappe latte con chispas de chocolate.
-Gracias…quédese con el cambio. – contesto el joven, el camarero inclino la cabeza en señal de aprobación y procedió a retirarse.
Tras algunos minutos en que el joven tomaba su frappe el Umbreon miro en dirección a la puerta de manera atenta, después de algunos segundos esta se abrió entrando una chica refinada, con un traje de gala que asemejaba mucho a un Honchkrow, ambos intercambiaron miradas, la chica procedió a acercarse a la mesa donde estaba el.
-Es difícil encontrarte- Dijo ella.
-Sabes que no es verdad, al menos no para ti…-respondió el con cierta amargura.
-Te busque por toda Ciudad Trigal…
-¿Y? – respondió el con frialdad – Si realmente me conocieras no debería haber sido difícil para el encontrarme.
La joven bajo la mirada, una mescla de vergüenza y pena se veía en su rostro.
-En verdad lamento lo ocurrido, pero podríamos volver a intentarlo…
-¿Intentar que Cinthia? ¿Para qué? ¿Para que vuelvas a romper conmigo cuando la situación económica de mi familia este en su punto más bajo? ¿Para qué me mientas con que iras a un viaje de estudios cuando en realidad era porque Math te estaba cortejando? ¿Para qué rompas conmigo una semana después de que muera un familiar cercano, así como lo hiciste con mi padre? No Cinthia, lo que hiciste no tiene nombre y no te pienso perdonar por ello, Moonlight, nos vamos – el joven se levantó y el Umbreon salió tras el.
Salió a caminar por la playa acompañado de su Umbreon, la pareja que hacia un rato vio en la playa ya se había retirado por lo que tenia suficiente espacio para poder hacer lo que quería.
-¡MALDITA PERRA! ¿¡PORQUE VOLVISTE JUSTO AHORA!?
El grito hizo sobresaltar al Umbreon que se quedó a una distancia prudencial de su amo, sabía que no era un buen momento para mostrarle algo de afecto.
Tras unos segundos se escuchó la voz de aquella mujer atrás del joven.
-Sé que lo que hice estuvo mal, sé que es imperdonable, créeme que si existiera una manera de que perdonaras lo haría, por favor, tienes que escucharme…
-¿Escuchar que Cinthia? Te burlaste de mí y me abandonaste en el momento en que mas te necesitaba, si no te meto una bofetada es porque aun respeto todo lo que pasamos juntos…
-Entonces hazlo…-La joven se quitó el sombrero con forma de Hounchkrow- Si eso puede hacer que me perdones hazlo, abofetéame, patéame, escúpeme, pero déjame explicarte lo que paso…
Tras decir esto la joven se quitó el abrigo dejando caer tan finísima prenda en la playa, tras un segundo el volteo a verla y descubrió algo que no había podido notar en el bar debido al sombrero y al abrigo, en el rostro tenía un moretón tapado en gran medida por el maquillaje, los brazos también tenían contusiones y cerca de las muñecas tenia marcas de lo que parecía haber sido golpes con una cuerda o cable, a la altura de su vientre se podía notar que ella estaba en embarazada.
-¿¡Quién te hizo eso!? - Dijo el joven acercándose a ella.
-Fue Math…quiso obligarme a no tener al bebé…
-Ese maldito…- Tomo el abrigo de ella y se lo volvió a poner para que cubriera los brazos de las heridas. - vámonos...mi auto está cerca – Tras decir esto le tomo de la mano, ambos caminaron hasta el coche, un auto convertible color negro, el Umbreon subió en el asiento del copiloto pero el joven le miro – Lo lamento amigo, hoy iras atrás – El pokémon miro a Cinthia con cierto enojo y paso a la parte trasera, la joven procedió a sentarse ahí mientras el encendía el auto, no se dijeron nada mientras el conducía, la briza marina inundaba el ambiente y el silencio era roto solo por el sonido de las olas llegando a la orilla, tras 10 minutos de silencio y ya alejándose de la playa Cinthia finalmente volvió a hablar.
-Yo en verdad lo lamento…-Dijo ella mientras se le salían las lágrimas- Gabriel perdóname…
Ya no se oía mas el mar, su llanto era todo lo que se podía escuchar ahora.
Gabriel siguió conduciendo, no respondió a aquel llanto, solo estaba concentrado en el camino, saliendo de Ciudad Trigal y avanzando por la ruta 36, ya solo se veían el camino y los árboles, el silencio se volvió incómodo para ambos.
-Gabriel yo…
-Hablaremos de eso llegando a casa...
-Gracias…
-Aun no te eh perdonado – El rostro de él se veía enojado, en parte porque quería enterrar todos los recuerdos de la mujer que estaba a su lado y en parte porque esa caballerosidad que le había enseñado su ya difunto padre le decía que pese a todo, debía ayudarla.
Las luces de ciudad ya estaban lo suficiente lejos como para ser apenas unas luminarias, un cartel indicaba que estaban próximos a llegar a la ruta 37, la torre de ciudad Iris se podía ver desde ahí.
-Mira – dijo el – no confundas las cosas, por tu estado se que no puedes volver a tu departamento en caña dorada, aparte que sé que ahí esta Mathias, y no puedes volver a ciudad Iris con tus padres, si fuera así no habrías recurrido a mí, pero tampoco iremos a la mansión de allá.
La chica lo miro extrañada. – ¿Entonces a donde me llevas?
-Al único lugar donde nadie te molestara por un buen tiempo…
En ese momento el auto que seguía la ruta hacia Ciudad Iris giro hacia la derecha a una pequeña ruta de piedra, por la que llegaron a una pequeña mansión, Cinthia recordaba aquel lugar, era la casa de verano de la familia de Gabriel, ahí había pasado lo que ella creía que fueron los mejores momentos de su vida.
-Creí que habías perdido la casa…
-No pude dejar que la vendieran, tuve que sacrificar el mis acciones en el frente batalla para no dejar que se la llevaran.
Habían llegado a la reja que daba la entrada a la casa, Gabriel toco el interruptor, tras unos minutos una voz se escuchó del otro lado.
-¿Quién es? Les recuerdo que las entregas de mercadería son solo hasta las 6 de la tarde. – La voz se escuchaba claramente irritada.
-¡Alberto, soy yo, Gabriel!
-¿Señorito Gabriel? No nos habían avisado de que vendría….
-Yo tampoco lo sabía Alberto, déjame entrar.
-Sí señor.
Las rejas se abrieron de par en par y el auto pudo ingresar, había un gran jardín que daba la bienvenida a la “pequeña” mansión de 2 pisos y 500 metros cuadrados, una fuente de agua con la estatua de un Roserade junto a un Azurill arrojaban agua hacia la misma, hacia el lado izquierdo se veía un jardín en forma de laberinto y a la derecha una cabaña grande.
Gabriel bajo del auto, Alberto y dos mucamas los esperaba en la puerta.
-Señorito, no lo esperábamos, de hecho no había aviso de que llegaran hasta Mayo…
-Numero 1: no me vuelvas a decir señorito, Alberto, tenemos la misma edad y nos conocemos desde pequeños, sabes muy bien que puedes tutearme…y numero 2: Soy yo el que debería disculparse, sé que te arruine la noche… - esta última palabra la dijo con una pequeña sonrisa.
-¿La noche? ¿Pero cómo? – Contesto intentando evadir el joven mayordomo.
-Porque hueles a Milotic N°10, estas sudoroso y además…a Andrea y Carla se les nota sus respectivos encajes… – volvió a sonreír de par en par señalándole con los dedos índices a modo de complicidad.
-¡Andrea! ¡Carla! – Grito Alberto – ¡Esta bien que no se nos avisara la llegada de un miembro de la familia, pero tengan la decencia de acomodarse bien la ropa si es que han estado durmiendo!
Las jóvenes tras escuchar esto entraron corriendo a la mansión completamente azoradas.
-¡EJEM!, ¿Y que lo trae tan inesperadamente a este lugar? Interrogo Alberto.
-Mira la ventana del convertible – respondió Gabriel.
Alberto alzo la cabeza por encima del hombro del recién llegado en dirección al auto y miro a la joven acompañante, que aun estaba sentada ahí.
-¿!Qu...que dem..!? - Alberto volvió a mirar a Gabriel, ahora sudaba, pero por otros motivos – Señor...Gabriel… ¿Qué clase de locura estas cometiendo? Si tu familia se entera..., digo, sabes bien lo que esa mujer te hizo…
-Lo sé muy bien Alberto, pero ahora ella necesita de mi ayuda y necesito que guarden completa discreción sobre el tema, prepara el cuarto de invitados para ella.
-Si, err… Gabriel disculpa, pero el cuarto de invitados no está…en condiciones para ser usado esta noche…
-¿Estuviste haciéndolo con esas dos en el cuarto de invitados?, tienes suerte de ser mi amigo y de que no sea otro miembro de la familia el que viniera de improviso…, que ella duerma en mi cuarto, yo dormiré en el cuarto de mi padre…
-Muy bien – Tras decir esto Alberto entro en la casa, Gabriel volvió al auto y abrió la puerta del copiloto.
-Disculpa la demora, te hospedaras aquí por una temporada, al menos hasta antes que empiece la temporada de invierno. – Gabriel le dio su mano a Cinthia para que esta pudiera salir sin problemas
-Gra…gracias…por tu hospitalidad…yo tengo que decirte lo que paso…
-Ya es muy tarde, mañana hablaremos en la mañana.
Cinthia solo asintió, estaba a punto de entrar cuando el Umbreon se adelantó y le miro con cierto odio haciendo un ademan como si fuera a lanzar un ataque de arena con sus patas traseras indicándole que el sentía completa desconfianza hacia ella.
Gabriel estaba en el cuarto de su padre escuchando un vinilo de una de las bandas de soul favoritas de su padre: “The Pokekings”, sentado en un gran y confortable sillón, mientras bebía un Whysky en las rocas acompañado de Moonlight, su fiel Umbreon a la luz de la luna, aquella luna que brillaba con la misma intensidad cuando estaba en el bar.
-¿Qué demonios estoy haciendo?...Gabriel cerro los ojos y se quedó dormido, solo el Umbreon estaba atento, despierto a su lado, como si del pokémon dependiera que su amo no pasara una mala noche, mientras que en la habitación de Gabriel, Cinthia aún estaba despierta llorando mientras abrazaba la almohada de quien hasta hace unos meses fuera su prometido, tras un par de horas ella finalmente también logro cerrar los ojos y conciliar el sueño.
Un joven bien vestido con gafas ligeramente oscuras acompañado de un Umbreon variocolor miraba desde la ventana la playa de ciudad caña dorada, claramente podía observarse desde ahí el cielo totalmente despejado, la luna en un cuarto creciente, las estrellas, el mar claro y manso y caminando en la arena un par de Krabbys, un poco mas lejos de ellos una pareja se estaba besando.
-Aquí tiene su pedido señor – Indico el camarero, era un frappe latte con chispas de chocolate.
-Gracias…quédese con el cambio. – contesto el joven, el camarero inclino la cabeza en señal de aprobación y procedió a retirarse.
Tras algunos minutos en que el joven tomaba su frappe el Umbreon miro en dirección a la puerta de manera atenta, después de algunos segundos esta se abrió entrando una chica refinada, con un traje de gala que asemejaba mucho a un Honchkrow, ambos intercambiaron miradas, la chica procedió a acercarse a la mesa donde estaba el.
-Es difícil encontrarte- Dijo ella.
-Sabes que no es verdad, al menos no para ti…-respondió el con cierta amargura.
-Te busque por toda Ciudad Trigal…
-¿Y? – respondió el con frialdad – Si realmente me conocieras no debería haber sido difícil para el encontrarme.
La joven bajo la mirada, una mescla de vergüenza y pena se veía en su rostro.
-En verdad lamento lo ocurrido, pero podríamos volver a intentarlo…
-¿Intentar que Cinthia? ¿Para qué? ¿Para que vuelvas a romper conmigo cuando la situación económica de mi familia este en su punto más bajo? ¿Para qué me mientas con que iras a un viaje de estudios cuando en realidad era porque Math te estaba cortejando? ¿Para qué rompas conmigo una semana después de que muera un familiar cercano, así como lo hiciste con mi padre? No Cinthia, lo que hiciste no tiene nombre y no te pienso perdonar por ello, Moonlight, nos vamos – el joven se levantó y el Umbreon salió tras el.
Salió a caminar por la playa acompañado de su Umbreon, la pareja que hacia un rato vio en la playa ya se había retirado por lo que tenia suficiente espacio para poder hacer lo que quería.
-¡MALDITA PERRA! ¿¡PORQUE VOLVISTE JUSTO AHORA!?
El grito hizo sobresaltar al Umbreon que se quedó a una distancia prudencial de su amo, sabía que no era un buen momento para mostrarle algo de afecto.
Tras unos segundos se escuchó la voz de aquella mujer atrás del joven.
-Sé que lo que hice estuvo mal, sé que es imperdonable, créeme que si existiera una manera de que perdonaras lo haría, por favor, tienes que escucharme…
-¿Escuchar que Cinthia? Te burlaste de mí y me abandonaste en el momento en que mas te necesitaba, si no te meto una bofetada es porque aun respeto todo lo que pasamos juntos…
-Entonces hazlo…-La joven se quitó el sombrero con forma de Hounchkrow- Si eso puede hacer que me perdones hazlo, abofetéame, patéame, escúpeme, pero déjame explicarte lo que paso…
Tras decir esto la joven se quitó el abrigo dejando caer tan finísima prenda en la playa, tras un segundo el volteo a verla y descubrió algo que no había podido notar en el bar debido al sombrero y al abrigo, en el rostro tenía un moretón tapado en gran medida por el maquillaje, los brazos también tenían contusiones y cerca de las muñecas tenia marcas de lo que parecía haber sido golpes con una cuerda o cable, a la altura de su vientre se podía notar que ella estaba en embarazada.
-¿¡Quién te hizo eso!? - Dijo el joven acercándose a ella.
-Fue Math…quiso obligarme a no tener al bebé…
-Ese maldito…- Tomo el abrigo de ella y se lo volvió a poner para que cubriera los brazos de las heridas. - vámonos...mi auto está cerca – Tras decir esto le tomo de la mano, ambos caminaron hasta el coche, un auto convertible color negro, el Umbreon subió en el asiento del copiloto pero el joven le miro – Lo lamento amigo, hoy iras atrás – El pokémon miro a Cinthia con cierto enojo y paso a la parte trasera, la joven procedió a sentarse ahí mientras el encendía el auto, no se dijeron nada mientras el conducía, la briza marina inundaba el ambiente y el silencio era roto solo por el sonido de las olas llegando a la orilla, tras 10 minutos de silencio y ya alejándose de la playa Cinthia finalmente volvió a hablar.
-Yo en verdad lo lamento…-Dijo ella mientras se le salían las lágrimas- Gabriel perdóname…
Ya no se oía mas el mar, su llanto era todo lo que se podía escuchar ahora.
Gabriel siguió conduciendo, no respondió a aquel llanto, solo estaba concentrado en el camino, saliendo de Ciudad Trigal y avanzando por la ruta 36, ya solo se veían el camino y los árboles, el silencio se volvió incómodo para ambos.
-Gabriel yo…
-Hablaremos de eso llegando a casa...
-Gracias…
-Aun no te eh perdonado – El rostro de él se veía enojado, en parte porque quería enterrar todos los recuerdos de la mujer que estaba a su lado y en parte porque esa caballerosidad que le había enseñado su ya difunto padre le decía que pese a todo, debía ayudarla.
Las luces de ciudad ya estaban lo suficiente lejos como para ser apenas unas luminarias, un cartel indicaba que estaban próximos a llegar a la ruta 37, la torre de ciudad Iris se podía ver desde ahí.
-Mira – dijo el – no confundas las cosas, por tu estado se que no puedes volver a tu departamento en caña dorada, aparte que sé que ahí esta Mathias, y no puedes volver a ciudad Iris con tus padres, si fuera así no habrías recurrido a mí, pero tampoco iremos a la mansión de allá.
La chica lo miro extrañada. – ¿Entonces a donde me llevas?
-Al único lugar donde nadie te molestara por un buen tiempo…
En ese momento el auto que seguía la ruta hacia Ciudad Iris giro hacia la derecha a una pequeña ruta de piedra, por la que llegaron a una pequeña mansión, Cinthia recordaba aquel lugar, era la casa de verano de la familia de Gabriel, ahí había pasado lo que ella creía que fueron los mejores momentos de su vida.
-Creí que habías perdido la casa…
-No pude dejar que la vendieran, tuve que sacrificar el mis acciones en el frente batalla para no dejar que se la llevaran.
Habían llegado a la reja que daba la entrada a la casa, Gabriel toco el interruptor, tras unos minutos una voz se escuchó del otro lado.
-¿Quién es? Les recuerdo que las entregas de mercadería son solo hasta las 6 de la tarde. – La voz se escuchaba claramente irritada.
-¡Alberto, soy yo, Gabriel!
-¿Señorito Gabriel? No nos habían avisado de que vendría….
-Yo tampoco lo sabía Alberto, déjame entrar.
-Sí señor.
Las rejas se abrieron de par en par y el auto pudo ingresar, había un gran jardín que daba la bienvenida a la “pequeña” mansión de 2 pisos y 500 metros cuadrados, una fuente de agua con la estatua de un Roserade junto a un Azurill arrojaban agua hacia la misma, hacia el lado izquierdo se veía un jardín en forma de laberinto y a la derecha una cabaña grande.
Gabriel bajo del auto, Alberto y dos mucamas los esperaba en la puerta.
-Señorito, no lo esperábamos, de hecho no había aviso de que llegaran hasta Mayo…
-Numero 1: no me vuelvas a decir señorito, Alberto, tenemos la misma edad y nos conocemos desde pequeños, sabes muy bien que puedes tutearme…y numero 2: Soy yo el que debería disculparse, sé que te arruine la noche… - esta última palabra la dijo con una pequeña sonrisa.
-¿La noche? ¿Pero cómo? – Contesto intentando evadir el joven mayordomo.
-Porque hueles a Milotic N°10, estas sudoroso y además…a Andrea y Carla se les nota sus respectivos encajes… – volvió a sonreír de par en par señalándole con los dedos índices a modo de complicidad.
-¡Andrea! ¡Carla! – Grito Alberto – ¡Esta bien que no se nos avisara la llegada de un miembro de la familia, pero tengan la decencia de acomodarse bien la ropa si es que han estado durmiendo!
Las jóvenes tras escuchar esto entraron corriendo a la mansión completamente azoradas.
-¡EJEM!, ¿Y que lo trae tan inesperadamente a este lugar? Interrogo Alberto.
-Mira la ventana del convertible – respondió Gabriel.
Alberto alzo la cabeza por encima del hombro del recién llegado en dirección al auto y miro a la joven acompañante, que aun estaba sentada ahí.
-¿!Qu...que dem..!? - Alberto volvió a mirar a Gabriel, ahora sudaba, pero por otros motivos – Señor...Gabriel… ¿Qué clase de locura estas cometiendo? Si tu familia se entera..., digo, sabes bien lo que esa mujer te hizo…
-Lo sé muy bien Alberto, pero ahora ella necesita de mi ayuda y necesito que guarden completa discreción sobre el tema, prepara el cuarto de invitados para ella.
-Si, err… Gabriel disculpa, pero el cuarto de invitados no está…en condiciones para ser usado esta noche…
-¿Estuviste haciéndolo con esas dos en el cuarto de invitados?, tienes suerte de ser mi amigo y de que no sea otro miembro de la familia el que viniera de improviso…, que ella duerma en mi cuarto, yo dormiré en el cuarto de mi padre…
-Muy bien – Tras decir esto Alberto entro en la casa, Gabriel volvió al auto y abrió la puerta del copiloto.
-Disculpa la demora, te hospedaras aquí por una temporada, al menos hasta antes que empiece la temporada de invierno. – Gabriel le dio su mano a Cinthia para que esta pudiera salir sin problemas
-Gra…gracias…por tu hospitalidad…yo tengo que decirte lo que paso…
-Ya es muy tarde, mañana hablaremos en la mañana.
Cinthia solo asintió, estaba a punto de entrar cuando el Umbreon se adelantó y le miro con cierto odio haciendo un ademan como si fuera a lanzar un ataque de arena con sus patas traseras indicándole que el sentía completa desconfianza hacia ella.
Gabriel estaba en el cuarto de su padre escuchando un vinilo de una de las bandas de soul favoritas de su padre: “The Pokekings”, sentado en un gran y confortable sillón, mientras bebía un Whysky en las rocas acompañado de Moonlight, su fiel Umbreon a la luz de la luna, aquella luna que brillaba con la misma intensidad cuando estaba en el bar.
-¿Qué demonios estoy haciendo?...Gabriel cerro los ojos y se quedó dormido, solo el Umbreon estaba atento, despierto a su lado, como si del pokémon dependiera que su amo no pasara una mala noche, mientras que en la habitación de Gabriel, Cinthia aún estaba despierta llorando mientras abrazaba la almohada de quien hasta hace unos meses fuera su prometido, tras un par de horas ella finalmente también logro cerrar los ojos y conciliar el sueño.

Un día común y corriente:


Muy buena la trama, provoca que te quieras enrollar en la historia lo suficiente para esperar pronto el capitulo dos, el misterio y la intriga es exquisita y muy bien llevada en el argumento. solo note unos pequeños errores de redacción pero quedo muy bien chaval, como para no dormir esta noche y transformarlo en manga..

