Pokémon Mundo Misterioso: Defensores del Destino
AVISO: Este FF usa personajes con nombres del foro y sus respectivas personalidades modificadas al gusto del autor
AVISO 2: Este FF es interactivo, por lo que los comentadores pueden votar por lo que ocurre el siguiente capítulo
AVISO 2: Este FF es interactivo, por lo que los comentadores pueden votar por lo que ocurre el siguiente capítulo
Pokémon Mundo Misterioso: CP
En un mundo lleno de peligros, Jack, un humano cae en el mundo de los Pokémon en donde conocerá a muchos de sus amigos. Entre ellos, Ed y Sofi quienes deberán cumplir su misión y restaurar el mundo, luego de que hace 20 años el asesinato del humano convertido en Pokémon fallara su misión y el meteorito destruyera la Poké-humanidad. Luego del desastre los peores Pokémon se encargaron de dominar lo que quedaba del mundo. ¿Será capaz Jack de tomar las mejores decisiones y ser capaz de defender lo que parecer ser su destino?
En un mundo lleno de peligros, Jack, un humano cae en el mundo de los Pokémon en donde conocerá a muchos de sus amigos. Entre ellos, Ed y Sofi quienes deberán cumplir su misión y restaurar el mundo, luego de que hace 20 años el asesinato del humano convertido en Pokémon fallara su misión y el meteorito destruyera la Poké-humanidad. Luego del desastre los peores Pokémon se encargaron de dominar lo que quedaba del mundo. ¿Será capaz Jack de tomar las mejores decisiones y ser capaz de defender lo que parecer ser su destino?
Spoiler
Personajes: Shiroyasha (Ed) como Cyndaquil
Sophie (Sofi) como Eevee
Y más por agregar...
Sophie (Sofi) como Eevee
Y más por agregar...
Spoiler
“¡Apúrate, mujer, vamos atrasados!” fue lo primero que escuché al abrir los ojos. Había un Cyndaquil golpeándome desesperado en medio de la oscuridad. Supe que era un Cyndaquil después, puesto que no se podía ver nada en medio de la noche hasta que prendió su llama. Cuando lo hizo se dio cuenta que no era yo a quién buscaba. Me costó unos segundos entender que había escuchado a un Pokémon hablar y cuando le pregunté sobre eso, me ignoró totalmente.
—¡Tengo que encontrar a Sofi! —exclamó el Cyndaquil mientras recorría lo que parecía ser un sendero. La luna estaba oculta y la única luz era la de la llama del curioso Pokémon.
—¿Por, por, por qué puedes hablar? —le pregunté. Mi cabeza parecía que fuera a estallar, el Cyndaquil extrañamente pudo hacer una expresión que identifiqué como irónica. Esto cada vez se hacía más extraño.
—Sabía que los Slowpoke eran un poco lento, pero nunca para tanto —dijo el Cyndaquil muestras recorría unos metros más allá, detrás de unos arbustos. Intenté ponerme de pie, pero caí de espalda inmediatamente cuando lo intenté. Cyndaquil pareció observar lo que hacía, pero con ojos de Cyndaquil nunca se sabe.
—¿Qué mierda estás haciendo, estás drogado o algo? ¡Y a todo esto, cómo carajo apareciste aquí! —la llama del Cyndaquil se hizo mucho más grande, amenazando pero con los segundos que me tocó colocarme nuevamente de estómago en el piso se había calmado un poco.
Había podido apreciar un poco en dónde estaba. El sendero era de un color muy seco y al parecer alguna vez existió el pasto. No tenía idea a dónde llevaba, solamente se podían observar algunos árboles a la distancia y algunos arbustos.
—¿Quién eres tú, de todas formas? ¡Apareciste de la nada! —Cyndaquil parecía alterado— ¡No tendrás algo que ver con Sofi! ¡Eres uno de ellos!
—¿De qué hablas? —pregunté intentando averiguar qué ocurría. La voz de Cyndaquil me hacía doler un poco más la cabeza.
—Cómo odio a los Slowpoke —dijo el Cyndaquil mientras se iba aún más lejos. A la distancia se le escuchó maldecir y comentar de que era imposible que un Slowpoke perteneciera a ellos.
—No soy un Slowpoke, soy un humano —le grité. Cyndaquil se detuvo por un segundo y volvió corriendo a mi lado.
—¿Qué dijiste? —parecía alterado.
—Soy un humano —le respondí.
—¿Es una broma, cierto? —me dijo el Cyndaquil. Parecía tan serio que me hizo dudar hasta mí mismo. Me miré las manos. Un brazo rosado con una garra blanca al final. Realmente… era un Slowpoke.
—No es una broma, eso creo… —dije, confundido. Cyndaquil parecía aterrado y su llama se fue apagando, hasta que finalmente quedamos en medio de la oscuridad. Las nubes dejaban ver la luna por algunos minutos. Estaba desierto. ¿Dónde se había metido el Cyndaquil?
Decidí avanzar un poco, aunque me costaba demasiado. Sentía el cuerpo pesado, como si caminara un metro por hora.
—¡¿QUÉ?! ¿Quién eres tú? —una Eevee con una mirada muy… atemorizante, me detuvo. No es que fuera difícil, no había avanzado nada y ni idea dónde estaba ese Cyndaquil, estaba confuso. Todo estaba terriblemente oscuro.
—Me llamo Jack —le respondí, me dedicó una mirada de desconfianza.
Eevee dio un paso atrás y gritó por un tal Ed pero nadie le devolvió el llamado. Y a mí que me parecían que las Eevee eran adorables. No sabía nada sobre los Pokémon.
—¡Maldito, eres uno de ellos, qué hiciste con Ed! —gritaba mientras en su boca, una esfera brillante del color de la noche se iba agrandando. Estaba completamente seguro que era una Bola Sombra, ataque de tipo fantasma. Y si yo era un Slowpoke… me destrozaría. Hubiera usado algún ataque pero no tenía idea cuales conocía. Cerré los ojos esperando el final, pero antes que pudiera un ratón pequeño vino corriendo, una llama en medio de la noche y se puso en frente mío, haciendo una barrera circular en torno a mí y a él. Era protección, si duda. Al menos mis conocimientos como entrenador no estaban totalmente olvidados. El ataque explotó encima de la capa protectora y en segundos se transformó en humo, que fue consumido por la llama en la espalda del Pokémon.
—¿Ed, qué haces? ¡Es uno de ellos, aléjate! —gritó la Eevee. Así que ese Cyndaquil se llamaba Ed. Y ella… debía ser Sofi. A quien andaba buscando.
—Es un humano, Sofi —le dijo Ed. Yo estaba en silencio. Ni hablar con estos dos desquiciados.
—Estuve observándolo. No se sabe ni mover. Tampoco se defendió de tu ataque. Definitivamente es un humano —le respondió, seguro.
Sofi, la Eevee con una mirada aterradora, se quedó pensativa. “Deberíamos dejarlo” le dijo a Ed.
—Es la única oportunidad, Sofi, debemos ayudarlo.
—Tu sabes bien, Ed, que si lo hacemos estaremos en graves problemas. No quiero problemas. Hemos sobrevivido lo más bien porque nos hemos mantenido lejos de todos y no nos hemos involucrado con nadie, no hagas esto más difícil de lo que ya es.
—Tu sabes bien, Sofi, que no tenemos otra alternativa. Es nuestro deber —dijo el Cyndaquil mientras pareció mirarme.
Creí que ya era hora de intervenir.
—Soy humano, de verd… —dije, pero fui interrumpido.
—Shhh —exclamó Sofi, mientras sus orejas peludas se estiraban intentando oír.
—¿Viene alguien? —susurró Ed, inmediatamente Sofi le respondió que sí con un gesto en su cabeza.
Por un instinto intenté moverme para protegerme, pero era demasiado lento, tanto que no podía ni llegar a los arbustos que estaban a unos dos metros en una hora. Todos los Pokémon veloces que hay y me tenía que tocar un Slowpoke. Ed y Sofi me arrastraron hasta tirarme bajo el arbusto. Sofi con su cola de Eevee limpió el rastro que había dejado al arrastrar mi panza. Luego escuchó algo y fue corriendo a esconderse. A lo lejos se podía ver una luz oscura, lila, aparecer. Era un grupo de cuatro Pokémon y de a lejos se notaba quiénes eran. Lampent era quién iluminaba de esa forma, iba flotando al lado de lo que parecía ser, un Castform.
—¿Quiénes son, por qué huimos de ellos? —susurré lo más bajo que podía. Ambos se miraron y decidieron contestar.
—Son las patrullas —respondió Sofi— un grupo de Pokémon que luego del caos se establecieron como líderes. Ellos dominan lo poco que queda de nuestro hogar y es de ellos de quienes nos escondemos. En los refugios, ellos son los que mandan. Nosotros escapamos.
—¿Cómo, qué ocurrió antes? —pregunté.
Ambos estaban muy serios y hablaban realmente bajo. La patrulla conformada por ese Lampent y Castform estaban suficientemente lejos, no escucharían.
—Antes en todos los lugares de nuestro mundo habían ambientes, paisajes hermosos, extraños, desconocidos —siguió Sofi— y la policía de nuestro mundo tenía equipos de rescate, encargados de ayudar a los Pokémon sin importar donde vivieran o donde fueran a cambio de algunas cosas simples.
—La cosa es —siguió Ed— que un humano llegó a nuestro mundo, siendo juzgado por fuerzas que desconocemos. El causó un desequilibrio pero todo terminó muy mal, en vez de salvar al mundo de un meteorito con la ayuda de un titán legendario, fue asesinado por un equipo de idiotas. El mundo desde ahí se sumió en el caos, el meteorito exterminó gran parte del mundo y nosotros somos los hijos de sobrevivientes. No vivimos eso, si no que somos hijos de quienes lo hicieron. Un titán prometió que algún día, regresaría un humano que fuese capaz de cambiar las cosas y devolver el mundo la paz.
—Y yo… yo soy un humano.
—Shh —susurró Sofi. La patrulla de los Pokémon se detuvo.
Los tres mirábamos mediante el arbusto.
—¿Escuchaste algo? —le preguntó el Lampert al Castform.
—No creo, sería terrible encontrarnos con alguien. Estoy cansado.
—¿Cansado de qué? —le preguntó su compañero.
—Hacer patrulla es aburrido. Nunca ocurre nada. Deberíamos ser de los exterminadores.
—¿Realmente eres sádico, no lo crees?
Ambos se detuvieron.
—Hay algo —le dijo el Castform— detrás de esos arbustos.
Yo, cerré los ojos. No pude ver si nos estaban apuntando a nosotros.
—Definitivamente —respondió el Lampert— quizá podamos encontrar algo de acción. De pronto, el Lampert desapareció y volvió. Cuando lo hizo, traía bajo sus brazos deforme a un Zigzagoon.
—¡Por favor, deténganse! —lloraba el Zigzagoon, mientras sus lágrimas caían al suelo— ¡Tengo que cuidar de mis hijos, por favor, por favor!
Castform rió.
—El sistema es el sistema —respondió el Castform— tu sabes bien lo que ocurre cuando alguien abandona el refugio.
—No hay nada que podamos hacer —respondió el Lampert.
La imagen de Zigzagoon me rompió el corazón. Nunca había visto a un Pokémon tan desesperado, o eso al menos creía. La pobre Zigzagoon estaba destrozada. Me sentí impotente al no poder hacer nada. Ed y Sofi miraban con odio y decisión.
—Lo siento —dijo el Castform, mientras se pretendía a hacer algo, algún ataque que no pude identificar.
—¿Ed, qué le van a hacer? —le susurré lo más bajo posible.
—La van a matar.
¡Lo que continúa es en parte lo que deseas! Puedes comentar el Fan Fiction y comentar con la opción que quieras que siga, la ganadora será lo que pasará el próximo capítulo:
a) Ed, Sofi y Jack ayuden a la Zigzagoon
b) Ignoren y sigan a salvo
—¡Tengo que encontrar a Sofi! —exclamó el Cyndaquil mientras recorría lo que parecía ser un sendero. La luna estaba oculta y la única luz era la de la llama del curioso Pokémon.
—¿Por, por, por qué puedes hablar? —le pregunté. Mi cabeza parecía que fuera a estallar, el Cyndaquil extrañamente pudo hacer una expresión que identifiqué como irónica. Esto cada vez se hacía más extraño.
—Sabía que los Slowpoke eran un poco lento, pero nunca para tanto —dijo el Cyndaquil muestras recorría unos metros más allá, detrás de unos arbustos. Intenté ponerme de pie, pero caí de espalda inmediatamente cuando lo intenté. Cyndaquil pareció observar lo que hacía, pero con ojos de Cyndaquil nunca se sabe.
—¿Qué mierda estás haciendo, estás drogado o algo? ¡Y a todo esto, cómo carajo apareciste aquí! —la llama del Cyndaquil se hizo mucho más grande, amenazando pero con los segundos que me tocó colocarme nuevamente de estómago en el piso se había calmado un poco.
Había podido apreciar un poco en dónde estaba. El sendero era de un color muy seco y al parecer alguna vez existió el pasto. No tenía idea a dónde llevaba, solamente se podían observar algunos árboles a la distancia y algunos arbustos.
—¿Quién eres tú, de todas formas? ¡Apareciste de la nada! —Cyndaquil parecía alterado— ¡No tendrás algo que ver con Sofi! ¡Eres uno de ellos!
—¿De qué hablas? —pregunté intentando averiguar qué ocurría. La voz de Cyndaquil me hacía doler un poco más la cabeza.
—Cómo odio a los Slowpoke —dijo el Cyndaquil mientras se iba aún más lejos. A la distancia se le escuchó maldecir y comentar de que era imposible que un Slowpoke perteneciera a ellos.
—No soy un Slowpoke, soy un humano —le grité. Cyndaquil se detuvo por un segundo y volvió corriendo a mi lado.
—¿Qué dijiste? —parecía alterado.
—Soy un humano —le respondí.
—¿Es una broma, cierto? —me dijo el Cyndaquil. Parecía tan serio que me hizo dudar hasta mí mismo. Me miré las manos. Un brazo rosado con una garra blanca al final. Realmente… era un Slowpoke.
—No es una broma, eso creo… —dije, confundido. Cyndaquil parecía aterrado y su llama se fue apagando, hasta que finalmente quedamos en medio de la oscuridad. Las nubes dejaban ver la luna por algunos minutos. Estaba desierto. ¿Dónde se había metido el Cyndaquil?
Decidí avanzar un poco, aunque me costaba demasiado. Sentía el cuerpo pesado, como si caminara un metro por hora.
—¡¿QUÉ?! ¿Quién eres tú? —una Eevee con una mirada muy… atemorizante, me detuvo. No es que fuera difícil, no había avanzado nada y ni idea dónde estaba ese Cyndaquil, estaba confuso. Todo estaba terriblemente oscuro.
—Me llamo Jack —le respondí, me dedicó una mirada de desconfianza.
Eevee dio un paso atrás y gritó por un tal Ed pero nadie le devolvió el llamado. Y a mí que me parecían que las Eevee eran adorables. No sabía nada sobre los Pokémon.
—¡Maldito, eres uno de ellos, qué hiciste con Ed! —gritaba mientras en su boca, una esfera brillante del color de la noche se iba agrandando. Estaba completamente seguro que era una Bola Sombra, ataque de tipo fantasma. Y si yo era un Slowpoke… me destrozaría. Hubiera usado algún ataque pero no tenía idea cuales conocía. Cerré los ojos esperando el final, pero antes que pudiera un ratón pequeño vino corriendo, una llama en medio de la noche y se puso en frente mío, haciendo una barrera circular en torno a mí y a él. Era protección, si duda. Al menos mis conocimientos como entrenador no estaban totalmente olvidados. El ataque explotó encima de la capa protectora y en segundos se transformó en humo, que fue consumido por la llama en la espalda del Pokémon.
—¿Ed, qué haces? ¡Es uno de ellos, aléjate! —gritó la Eevee. Así que ese Cyndaquil se llamaba Ed. Y ella… debía ser Sofi. A quien andaba buscando.
—Es un humano, Sofi —le dijo Ed. Yo estaba en silencio. Ni hablar con estos dos desquiciados.
—Estuve observándolo. No se sabe ni mover. Tampoco se defendió de tu ataque. Definitivamente es un humano —le respondió, seguro.
Sofi, la Eevee con una mirada aterradora, se quedó pensativa. “Deberíamos dejarlo” le dijo a Ed.
—Es la única oportunidad, Sofi, debemos ayudarlo.
—Tu sabes bien, Ed, que si lo hacemos estaremos en graves problemas. No quiero problemas. Hemos sobrevivido lo más bien porque nos hemos mantenido lejos de todos y no nos hemos involucrado con nadie, no hagas esto más difícil de lo que ya es.
—Tu sabes bien, Sofi, que no tenemos otra alternativa. Es nuestro deber —dijo el Cyndaquil mientras pareció mirarme.
Creí que ya era hora de intervenir.
—Soy humano, de verd… —dije, pero fui interrumpido.
—Shhh —exclamó Sofi, mientras sus orejas peludas se estiraban intentando oír.
—¿Viene alguien? —susurró Ed, inmediatamente Sofi le respondió que sí con un gesto en su cabeza.
Por un instinto intenté moverme para protegerme, pero era demasiado lento, tanto que no podía ni llegar a los arbustos que estaban a unos dos metros en una hora. Todos los Pokémon veloces que hay y me tenía que tocar un Slowpoke. Ed y Sofi me arrastraron hasta tirarme bajo el arbusto. Sofi con su cola de Eevee limpió el rastro que había dejado al arrastrar mi panza. Luego escuchó algo y fue corriendo a esconderse. A lo lejos se podía ver una luz oscura, lila, aparecer. Era un grupo de cuatro Pokémon y de a lejos se notaba quiénes eran. Lampent era quién iluminaba de esa forma, iba flotando al lado de lo que parecía ser, un Castform.
—¿Quiénes son, por qué huimos de ellos? —susurré lo más bajo que podía. Ambos se miraron y decidieron contestar.
—Son las patrullas —respondió Sofi— un grupo de Pokémon que luego del caos se establecieron como líderes. Ellos dominan lo poco que queda de nuestro hogar y es de ellos de quienes nos escondemos. En los refugios, ellos son los que mandan. Nosotros escapamos.
—¿Cómo, qué ocurrió antes? —pregunté.
Ambos estaban muy serios y hablaban realmente bajo. La patrulla conformada por ese Lampent y Castform estaban suficientemente lejos, no escucharían.
—Antes en todos los lugares de nuestro mundo habían ambientes, paisajes hermosos, extraños, desconocidos —siguió Sofi— y la policía de nuestro mundo tenía equipos de rescate, encargados de ayudar a los Pokémon sin importar donde vivieran o donde fueran a cambio de algunas cosas simples.
—La cosa es —siguió Ed— que un humano llegó a nuestro mundo, siendo juzgado por fuerzas que desconocemos. El causó un desequilibrio pero todo terminó muy mal, en vez de salvar al mundo de un meteorito con la ayuda de un titán legendario, fue asesinado por un equipo de idiotas. El mundo desde ahí se sumió en el caos, el meteorito exterminó gran parte del mundo y nosotros somos los hijos de sobrevivientes. No vivimos eso, si no que somos hijos de quienes lo hicieron. Un titán prometió que algún día, regresaría un humano que fuese capaz de cambiar las cosas y devolver el mundo la paz.
—Y yo… yo soy un humano.
—Shh —susurró Sofi. La patrulla de los Pokémon se detuvo.
Los tres mirábamos mediante el arbusto.
—¿Escuchaste algo? —le preguntó el Lampert al Castform.
—No creo, sería terrible encontrarnos con alguien. Estoy cansado.
—¿Cansado de qué? —le preguntó su compañero.
—Hacer patrulla es aburrido. Nunca ocurre nada. Deberíamos ser de los exterminadores.
—¿Realmente eres sádico, no lo crees?
Ambos se detuvieron.
—Hay algo —le dijo el Castform— detrás de esos arbustos.
Yo, cerré los ojos. No pude ver si nos estaban apuntando a nosotros.
—Definitivamente —respondió el Lampert— quizá podamos encontrar algo de acción. De pronto, el Lampert desapareció y volvió. Cuando lo hizo, traía bajo sus brazos deforme a un Zigzagoon.
—¡Por favor, deténganse! —lloraba el Zigzagoon, mientras sus lágrimas caían al suelo— ¡Tengo que cuidar de mis hijos, por favor, por favor!
Castform rió.
—El sistema es el sistema —respondió el Castform— tu sabes bien lo que ocurre cuando alguien abandona el refugio.
—No hay nada que podamos hacer —respondió el Lampert.
La imagen de Zigzagoon me rompió el corazón. Nunca había visto a un Pokémon tan desesperado, o eso al menos creía. La pobre Zigzagoon estaba destrozada. Me sentí impotente al no poder hacer nada. Ed y Sofi miraban con odio y decisión.
—Lo siento —dijo el Castform, mientras se pretendía a hacer algo, algún ataque que no pude identificar.
—¿Ed, qué le van a hacer? —le susurré lo más bajo posible.
—La van a matar.
¡Lo que continúa es en parte lo que deseas! Puedes comentar el Fan Fiction y comentar con la opción que quieras que siga, la ganadora será lo que pasará el próximo capítulo:
a) Ed, Sofi y Jack ayuden a la Zigzagoon
b) Ignoren y sigan a salvo
Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.
Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro
Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]































mg: